lunes, 28 de octubre de 2013

Lou Reed (1942-2013)

Le robo esta ilustración de Alejandro Terán a Álex Vidal.

Ya he hablado de Lou Reed en varias entradas de este blog, así que no tengo que demostrar lo fan que era de él. Discos como los tres primeros de la Velvet Underground, Transformer, Rock and Roll Animal, New York, Songs for 'Drella, Magic and Loss, Coney Island Baby y, sobre todo, Berlin, se cuentan entre mis favoritos. Sería tan difícil detallar los momentos de mi vida que asocio con discos o canciones de Lou Reed, y además tengo tan poco tiempo para ello, que ni siquiera me molestaré en tratar de desglosarlos.
En todo caso, he aprovechado para trastear por Spotify y abrir una lista con mis canciones favoritas de Lou Reed, para escucharlas mientras trabajo, a modo de homenaje. Espero que os guste.

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miércoles, 15 de febrero de 2012

2011: el año de M83, en 83 canciones

A este paso voy a convertir en una pequeña tradición pornográficamente emocional los resúmenes musicales del año. Aquí está la entrada que dediqué a mis canciones favoritas de 2009, y aquí está la correspondiente a 2010. Para este año me lo podría haber currado un poco más, y ofrecer otra megalista de chorrocientos títulos, pero, a mi falta crónica de tiempo, se ha sumado un factor que me descojonó los hábitos de escucha de música: el final del Spotify gratuito. Vale, sé que cinco euros al mes son una puta chorrada, y que los tengo más que amortizados si me pasao a alguna de sus versiones de pago, pero que no me da la gana, joder, que paso de pagar por algo que tenía gratis; a no ser que me obliguen a ello, claro está (léase, qué sé yo, copagos varios de servicios públicos necesarios para gozar de cierta calidad de vida).
A lo que iba. Aquí está la lista de Spotify llamada "2011 - Canciones", terminada a trompicones. Estaba bastante al día en mayo, pero, después, no tanto. He ido añadiendo canciones, pero no sé si es un buen resumen del año. Eso sí, tenéis 268 canciones, que suman un total de dieciocho horas de escucha, y digo yo que habrá algo aprovechable.  
A modo de resumen, complemento esta lista con otra que sí he podido mantener un poco más al día: "2011 - Resumen", esta en YouTube. Por hacer la gracia, y ya que parece que 2011 ha sido el año de M83, la he resumido a... 83 canciones, aunque ya se sabe, YouTube hace lo que quiere, y es bastante probable que cuando la abráis hayan desaparecido algunas canciones, por algún flus del usuario, o por asuntos de derechos. Es lo que hay.
Si los enlaces no van, o los he insertado mal, no problemo: me lo decís y edito la entrada. O eso, o me buscáis en Spotify/Facebook (Juanma Santiago) y YouTube (pornografiaemocional). Anda que no es fácil.

En cuanto a 2011, pues bueno, como ya estamos en febrero, y encima reconozco que durante la segunda parte del año no me he enterado de la misa la media, poco resumen puedo hacer. Hemos tenido un discazo de PJ Harvey, una admiradora-imitadora de PJ Harvey (Anna Calvi) que para mi gusto ha hecho un disco memorable, otra (Lana del Rey) que parece que se va a quedar en el hype (pero qué hype, madre mía), un disco difícil y no del todo salvable de Björk, un disco difícil e incomprendido de Radiohead, discos más que sólidos de los clásicos españoles (Christina Rosenvinge, Nacho Vegas, Josele Santiago, Extremoduro y Fernando Alfaro), alguna que otra pequeña decepción (Sr. Chinarro), la consolidación de los buenos grupos del rollito neofolk con segundos discos tan sólidos como sus impactantes debuts (Fleet Foxes y Bon Iver), gigantes que siguen en la brecha (Tom Waits), gigantes que la cagan (la cosa esa que han sacado Metallica y Lou Reed), cambios de rumbo que consiguen hacer buenos los discos de los gigantes de la cagan (#Coldplaydelanoche) y muchas, muchas cosas más.
¿Qué más ha habido? Pues unas cuantas cosas.
Un primer disco impresionante como el de James Blake.
Un primer disco interesante como el de Yuck, que confirma cierto cambio de paradigma. En 2001, los grupos nuevos querían parecerse a Television (Strokes). En 2005, a Talking Heads (Claps Your Hands Say Yeah). En 2009, a Animal Collective (no hay ejemplo que valga: aquí entra casi todo lo que se hizo en 2009 y 2010, y que me rebata la boutade quien pueda). Y en 2011, a The Jesus & Mary Chain. La Ley de los Veinte Años está funcionando como un reloj (bueno, tal vez con un matiz: más que descubrir a grupos de hace veinte años, con la excepción de la fiebre Animal Collective, la cosa funciona con veintidós o veintitrés años de retraso) y, encima, el disco de Yuck hace prever que el próximo paradigma, el paradigma que va a imitar todo el mundo allá por 2013 o 2014, va a ser My Bloody Valentine. Por mí, cojonudo, oye. O a lo mejor les da por descubrir el grunge, que también podría ser...
Una voz alucinante como la de Adele.
Un single histórico como "Ice Cream", de Battles, con la voz invitada de Matías Aguayo.
Una canción preciosa como "Aniversari", de Manel, que al final ha acabado sufriendo una sobreexposición que no le ha venido nada bien.
Una canción que ha ido ganando a medida que pasaban los meses: "How Deep Is Your Love?", que desbanca a "House of Jealous Lovers" como mi canción favorita de The Rapture.
Un single español contundente como pocos: "Toro", de El Columpio Asesino.
Y más cosas, claro: M83, The Pains of Being Pure at Heart, The Vaccines, Remate, Nudozurdo...
No ha sido un mal año, pero insisto: durante el segundo semestre no me he enterado de gran cosa, así que me podría haber perdido algo y, desde luego, estas dos listas de reproducción, más la de Spotify que la de YouTube, no están todo lo completas que me habría gustado.
Y aquí es donde entráis vosotros. ¿Qué me recomendáis? ¿Qué fue lo que más os gustó de 2011, en términos musicales?



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jueves, 24 de marzo de 2011

La culpa de todo la tiene Jaume Sisa (y el espíritu de Riba, que le sale por los poros)

Como sabéis, una de mis últimas aficiones altamente procrastinadoras es crear listas de reproducción de Spotify más o menos "temáticas". La última contiene unas cuantas canciones de pop y rock en catalán y, si el enlace va bien, la podéis encontrar aquí.
En cuanto al título, no creo que requiera mayor explicación. Aunque me falta bastante bagaje sobre el pop y el rock en catalán, me da la impresión de que el actual boom que vive el género se debe al empuje de Manel (que han logrado la indiscutible proeza de colocar su 10 milles per veure una bona armadura en lo más alto de las listas de ventas de toda España),  pero también a la herencia de Jaume Sisa, de quien Manel son unos discípulos aventajados. De hecho, Sisa aparece en un pequeño cameo en el videoclip de "Aniversari" (Àlex Pastor), una canción deliciosa que debo decir que me deja un tanto dividido: por un lado, no se me quita de la cabeza y reconozco que es una preciosidad, pero, por otro, tanta sección de cuerdas y tanto preciosismo me hacen temer que Manel hayan perdido la frescura del primer disco. 

De momento, el resultado es positivo, porque se aprecia una evolución musical sin que las letras y las voces hayan perdido la fuerza de Els millors professors europeus, pero no sé si a largo plazo puede perjudicarlos y 'arcadefireizarlos', por así decir. Creo que se me entiende.



Ahora bien, ¿podemos reducir el fenómeno a Manel, Manel y Manel, como se está viendo por los medios de un par de semanas para acá? No creo que sea aconsejable, porque nos arriesgamos a incurrir en dos injusticias. La primera, que a juzgar por lo que leo por Facebook y Twitter ya se está produciendo, que la gente acabe hasta las pelotas de oír a Manel hasta en la sopa, con lo que su éxito mediático se vuelva en su contra. Y la segunda, que Manel no nos deje ver el resto del buenos grupos que están haciendo pop en catalán. Como digo, me falta bagaje histórico, ya que solo llevo nueve años en Barcelona, pero creo que el punto de inflexión fue el grupo mallorquín Antònia Font, y que las enseñanzas que extrajeron de Jaume Sisa y Pau Riba, unidas a una manera de hacer música popular alejada de la solemnidad del rock català de los años ochenta y noventa, contribuyeron a crear una legión de buenos grupos, preocupados por la música, las letras y la manera de cantar, cuidadísimas, originales e interesantes. Sobre todo interesantes. Insisto en que me falta perspectiva histórica, y que a lo mejor Sau, Sopa de Cabra y Els Pets son lo mejorcito que ha parido madre, pero, joder, en esa época yo crecía con Radio Futura, Dinarama, Los Enemigos y Siniestro Total. (Sé que las comparaciones son odiosas, peeeero...) Sin embargo, al llegar a Barcelona me encontré con grupos como Antònia Font o Mishima, que me daban justo lo que yo quería: buenas melodías, buenas letras y buenos vocalistas. Cuando salió el primer disco de Manel me quedé varios meses como pegado, porque aquello era justo lo que quería oír, en catalán o en cualquier otra lengua oficial del Estado. Ya he colgado aquí su versión del "Common People" de Pulp, que es un verdadero prodigio.
Y la cosa no quedó ahí: en los dos años que han transcurrido entre disco y disco de Manel, el fenómeno ha ido creciendo, y se están viendo grupos muy interesantes como Aias, El Petit de Cal Eril y mi ultimísimo descubrimiento al respecto, aunque sé que ya llevaban un tiempo tocando: Els Amics de les Arts.
Total, que veo que hay masa crítica suficiente como para hacer una lista de reproducción en Spotify, necesariamente incompleta (insisto: me falta trasfondo histórico sobre la materia) pero con canciones que, en mi opinión, son cojonudas. 
Por un lado creo que queda demostrado que el pop català de hoy en día está muy lejos del coñazo insufrible que era el rock català de los años ochenta y noventa (con excepciones honrosas como Quimi Portet), pero ha sabido recuperar muy bien el espíritu de la nova cançò de los años setenta y adaptarlo a la multiculturalidad de la Barcelona del siglo XXI, la de las carnicerías halal, las erasmus borrachas y los turistas japoneses que se dejan atracar en la Rambla. La mayor deuda de los grupos de hace veinte años era con los ayuntamientos que aseguraban su existencia pagándoles por tocar en las fiestas del pueblo; la de los grupos de ahora es con Sisa, Riba y el neofolk estadounidense. Por fin estamos hablando de música. La diferencia (a mejor) se nota.
Por otro lado, reconozco que hasta yo, que adoré Els millors professors europeus, que llevo tres semanas enganchado a "Aniversari", que considera "La gent normal" una de las mejores versiones que se han parido por estos lares, y que no ha habido semana en que no pusiera "En la que el Bernat se't troba" o "Ai Dolors", hasta yo, insisto, empiezo a estar un poquitín harto de escuchar a Manel por todas partes. Así pues, tengo buenas noticias: sí, hay vida más allá de Manel.
Ni que decir tiene que esta lista está creciendo. Acepto sugerencias.

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viernes, 4 de marzo de 2011

La alegría de la huerta os desea feliz fin de semana

Fiel a la tradición bloguera de llenar los viernes de música y listas de Spotify, acá va una un poquito deprimente para que comencéis el fin de semana tocando fondo y, a partir de ahí, todo vaya a mejor. La enlacé en Facebook el viernes pasado, pero he añadido unos cuantos temazos desde entonces. El que sigue allí, para abrir boca, es el impresionante encuentro de Johnny Cash con Trent Reznor. 



A su lado, todo lo que viene después, desde Joy Division a Tindersticks pasando por Lou Reed y Leonard Cohen, parece una banda sonora de película de la Disney.

Reconozco que me he inspirado en gran medida en un CD casero que me grabaron Ángel e Iván hace unos años, en cierta ocasión en que vinieron a un Primavera Sound. Lo firmaron como "Dj Pandereta & Dj Féretro", y es la base de esta lista de reproducción. El resto pertenece a recuerdos de primera juventud, cuando ponía el Horses de Patti Smith o el Closer de Joy Division para retroalimentar mis depres y cabreos con el mundo mundial, o a mis tiempos de piso compartido, cuando hacía lo mismo, pero poniendo a Sígur Ros y Nacho Vegas.

Si seguís este enlace encontraréis unas cuantas listas de reproducción que tengo en mi cuenta de Spotify. Todas ellas son más alegres que esta, pero, ay, no tan bonitas ni sentidas.

Feliz fin de semana. Y, a quienes vayáis a asistir a la calçotada friqui de mañana, allí nos vemos.

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lunes, 31 de enero de 2011

Bibliotecarios en Spotify (y otras listas)

Comenzamos la semana con una nueva entrada mía en Frikitecaris. En ella enlazo una lista de reproducción que he colgado en Spotify: "Frikitecaris, bibliotecarius macizorrus y sexy librarians", que espero que os guste: de momento lleva 26 suscriptores, récord histórico en listas de mi autoría. La idea era ofrecer canciones en las que aparezcan bibliotecas, bibliotecarios, libros y demás parafernalia bibliotecaria. El abanico temático es amplio, pero también lo es el estilístico: podemos encontrar desde música electrónica hasta rap en noruego, pasando por el pop y las bandas sonoras. Ahí la dejo. Espero que os guste.

Recuerdo que las primeras entradas de Pornografía Emocional llevaban un pequeño epílogo en el que enumeraba las canciones que escuchaba en mi lista de reproducción en el momento de escribirlas. Eran los tiempos del eMule y de las recopilaciones caseras con canciones en mp3 extraídas de mis CD. Por algún motivo, suprimí esos epílogos musicales cuando comencé a publicar las entradas que había ido escribiendo durante las semanas previas a la apertura del blog, y en las que escribí a partir de entonces dejé de incluirlos. Eran información innecesaria, tal vez, pero, cinco años después (¡sí, el blog cumplió cinco años el mes pasado, y ni siquiera escribí acerca de ello, en vez de eso enlacé otra lista de reproducción, pero con mis canciones favoritas de 2010!), releo las entradas originales, no las que aparecieron publicadas finalmente, y creo que me equivoqué: habría sido buena idea incluir siempre esos epílogos musicales, esas relaciones de canciones reproducidas al azar).
Un ejemplo. La tercera entrada del blog, titulada precisamente "Pornografía emocional (propiamente dicha)" llevaba el siguiente añadido en la versión original:

(Banda sonora de esta anotación, con el reproductor de Windows puesto en orden aleatorio en la carpeta de la letra M: “The Time Is Now”, de Moloko; “Egoak ebaki”, de Mikel Laboa; “Ray of Light”, de Madonna; “O sonho”, de Madredeus”; “Con dos camas vacías”, de María Jiménez y Joaquín Sabina; “Alabama Song”, de Marianne Faithfull; “Angel”, de Massive Attack; “One”, de Metallica; “Sly”, de Massive Attack; “The Promise”, de Michael Nyman; “Why Does My Heart Feel So Bad?”, de Moby; “Helps Both Ways”, de Mogwai; “Suedehead”, de Morrissey; “Finally We Are No One”, de múm, “2 Rights Make 1 Wrong”, de Mogwai; “Mezzanine”, de Massive Attack; “Spanish Stroll”, de Mink DeVille; “Mars Attacks”, de Mastretta; “Con esa morena”, de Miguel Poveda y “Don’t Be Afraid, You Have Just Got Your Eyes Closed”, de múm. No necesariamente en este orden.) 

Poco que ver con la temática de la que hablaba en la entrada, pero suficiente para que os hagáis una idea de por dónde iban mis gustos musicales hace cinco años, y de cuánto tiempo tardo en escribir una entrada.Esa misma semana publiqué otra entrada, de mis favoritas del blog, que se titulaba "La banda sonora de mi hogar (De Valencia a Madrid sin salir de Barcelona)". Dado que la entrada era una especie de autobiografía de mis últimos meses en Madrid y el primer año y medio en Barcelona, narrada en función de las canciones que más escuchaba en aquella época, cabría suponer que las mencioné en aquel post scriptum. Pues no. El texto era el siguiente: 

(Banda sonora de esta anotación. No he puesto música. ¿Para qué? Recordaba perfectamente todas las canciones, como si las estuviera escuchando.)

De hecho, una de mis primeras listas de reproducción de Spotify era la banda sonora de aquella entrada, pero, mal que nos pese, Spotify tiene bastantes carencias y no conseguí dar con todas esas canciones. Una lástima, porque la idea era buena. Creo.
No insisto más en el asunto, pues veo que las veinte primeras entradas del blog incluían ese apéndice sonoro, y sería tedioso copiar y pegar sus contenidos. 
El caso es que los hábitos musicales cambian. Ya no tengo el eMule echando humo, ni escucho apenas mi nutrida colección de música en CD. En vez de eso, recurro a una alternativa legal y más intangible, que apenas ocupa un espacio en la memoria caché de mi portátil: Spotify. Prisionero como soy del síndrome de Diógenes digital, no quiero ni saber cuántas listas de reproducción he creado, ni a cuántas estoy suscrito, pero de vez en cuando no me resisto a la tentación de compartir alguna con los lectores de Facebook, Twitter o el blog. Incluso es más que probable que un día me anime a lanzar un nuevo blog especializado en las canciones que más me soléis comentar en Facebook: las "Versiones bizarras (viaje musical al corazón de las tinieblas)", de las que tengo ya más de cuatrocientas, a las que hay que añadir cerca de un centenar en mi cuenta de YouTube. ¿Os gustaría que me liara la manta a la cabeza y creara el blog Versiones Bizarras, o mejor lo dejo como está? Abusar de estas canciones puede afectar seriamente la cordura mental... Sea como fuere, ya iré enlazando más listas de Spotify a medida que las vaya perfeccionando. Nos leemos (y escuchamos).

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viernes, 24 de diciembre de 2010

2010: 365 días en casi 365 canciones



Allá por el mes de febrero ofrecí un pequeño resumen, personal e intransferible, de lo que 2009 había supuesto para mí en términos musicales. Debo decir que este año he estado algo menos atento a las novedades musicales y me he dedicado a saquear el amplísimo catálogo musical de 2010, aunque me queda la sensación de que la cosecha ha sido algo peor que la del año pasado. No obstante, ha habido varias decenas de discos y algún que otro centenar de canciones sobresalientes, y, fiel e incluso maniático de las listas como soy, no me resisto a la tentación de ofreceros mis momentos musicales favoritos. No, no voy a hacer una lista de las diez, veinte o ene mejores canciones de 2010, sino de mis canciones favoritas, que no es lo mismo. ¿Cuál es el matiz? Pues bueno, ni más ni menos que en un listado de mis canciones favoritas (o más escuchadas) figuran productos que, objetivamente, son indefendibles desde el punto de vista musical o literario, pero que me han hecho gracia o se han convertido en la banda sonora de algunos momentos de mi vida.
Dos ejemplos, sólo aptos para geeks, friquis y demás subproductos de la cultura virtual y viral que nos invade:



Como digo, jamás defenderé las virtudes musicales del famoso Trololo, que ni siquiera es del año 2010, pero es evidente que no puedo pasar página de 2010 sin citarla, pues ha sido algo así como el mantra de todo usuario de Facebook que se precie de serlo. En cuanto a "Fuck Me, Ray Bradbury", cualquier friqui de la ciencia ficción debería poner en un altar a Rachel Bloom, aunque su canción sea satírica. En fin, que las redes sociales pueden ofrecer una versión distorsionadísima de la vida. Tote King llega a la misma conclusión, pero hablando completamente en serio: ya está bien de Facebook y Twitter, por favor.


Ni que decir tiene que fui de los primeros que colgaron esta canción en Facebook.
De todos modos, y por seguir con la vena de himnos facilones con contenido altamente generacional, la palma se la llevan Los Punsetes, con su casi insuperable "Tus amigos". Esta canción ha sido un flechazo desde la primera vez que la oí, y el amor continúa, casi un año después. Qué le vamos a hacer, es una de mis canciones de 2010.


Si nos ponemos exquisitos, desde luego que ha habido canciones sobresalientes en 2010. Como hice el año pasado, las he reunido en dos listas de reproducción, una de ellas en Spotify  (que debería estar sin pinchais sobre este enlace) y otra en YouTube (encontrable aquí). Ambas se titulan "2010 - Canciones", aunque los contenidos difieren ligeramente: hay productos que se encuentran en Spotify pero no en YouTube, y viceversa. ¿Resultado? Publico ambas listas de manera simultánea, y todos contentos... O no,  porque aun así hay canciones maravillosas que no aparecen en ninguno de los dos medios. Todas estas listas comienzan y terminan con sendas canciones de LCD Soundsystem, porque, no puedo evitarlo, han hecho el disco del año, en mi nada humilde opinión, y en cierto modo son el alfa y el omega de la música que se ha podido escuchar en 2010. ¿No os gusta el razonamiento? Vale, probemos con este otro: para mí, ha sido el año de LCD Soundsystem, y hacen doblete porque James Murphy lo vale. ¿Algún problema?
Aun así, os dejo con una docena larga de esos buenos momentos que nos ha dado 2010, y aprovecho para desearos felices fiestas y un muy feliz cambio de año. Nos leemos en 2011.

















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lunes, 1 de febrero de 2010

2009: 365 días en 24 horas

Con la presente ya son 400 entradas de Pornografía Emocional. Como la última centena apenas ha producido entradas de una calidad sobresaliente (lo más entrañable, con diferencia, el material relativo a nuestra boda friqui y nuestra no menos friqui luna de miel; lo mejor, también con diferencia, la entrada sobre mis ya superados problemillas de salud; lo más ambicioso, asimismo con gran diferencia con respecto al resto de contenidos, el ensayo sobre la ciencia ficción española en 1991, que se pudo leer nada menos que en cuatro partes), y básicamente se ha reducido a escribir necrológicas (incluso sin palabras, caso de J. G. Ballard), reaprovechar material de mi cuenta de Facebook, lanzar avisos sobre las publicaciones y premios de Xatafi y colgar informes de lectura, os eximo de la típica entrada a modo de resumen del blog, como las que tenéis aquí y aquí. El blog cumplía 100 y 200 entradas, respectivamente.
Cuando el blog cumplí 300 entradas hablé de las siempre interesantes peripecias con mis ex compañeros de piso
Pero ¿cómo celebrar la entrada número 400? Dado que el último año ha sido para mí el del descubrimiento de Spotify, creí que lo más interesante sería compartir una de mis listas de reproducción. A lo largo de 2009, y gracias a Spotify, he conseguido lo que ya consideraba imposible: estar más o menos al día de las novedades musicales, y trabajar con música buena, bonita y gratuita. No sé si 2009 ha sido un año mejor o peor que otros, pero desde luego he conseguido tener una visión de conjunto más amplia que de cinco o seis años para acá. He ido añadiendo muchas de las canciones más destacables del año, siempre según mi criterio, a una lista de reproducción que ahora comparto y que lleva el imaginativo nombre de "2009 - Canciones". La intención original era que contuviese 365 canciones, una por día, o bien que contuviese 400 canciones (tantas como entradas del blog) y durase 24 horas justas. Habría estado bien, pero no ha podido ser. En lugar de ello, os ofrezco una lista con 332 canciones de cerca de dos centenares de grupos, con una duración de casi un día. En cierto modo hago honor al título de esta entrada: 365 días, resumidos en 24 horas. Como sigo sin aclararme con Spotify, el enlace podría ser este o bien este otro. Por favor, confirmadme cuál de los dos funciona, y lo tendré en cuenta cuando vuelva a compartir listas de reproducción.
Pero Spotify no es la panacea. Faltan canciones. Faltan grupos. Sobran anuncios; en concreto, el anuncio de la versión Premium es una invitación a liarse a pegar tiros de manera indiscriminada. Así pues, me encontré con que buena parte de mis canciones favoritas de 2009 (¿un tercio?) no se podían encontrar en Spotify, en concreto las canciones nacionales. ¿Qué hacer? Pues está claro: tirar de YouTube. En esta ocasión elaboré una lista de reproducción más modesta, de 70 canciones. El número es más caprichoso, pero al final me decidí por él, dado que soy de la quinta de 1970. 70 canciones favoritas de uno del 70. Esta lista contiene joyitas que no se encuentran en Spotify, como Grizzly Bear o La Bien Querida. Si la he enlazado bien, podéis acceder a ella pinchando aquí. Si no, probad con este otro enlace:
El orden es todo lo caprichoso que puede ser, dado que se trata de una lista de reproducción personal e intransferible. He intentado que la secuencia tenga cierta lógica y coherencia, sin cambios bruscos de estilo. No obstante, si no os gusta podéis reproducir los temas de manera aleatoria. Las canciones siguen siendo igual de buenas.
¿Que os da mucha pereza pasaros veinticuatro horas seguidas oyendo una lista de Spotify, o ni siquiera tenéis cuenta? No pasa nada: la lista de YouTube es mucho más breve, y con ella tenéis diversión para una mañana completa. ¿Que no tenéis tiempo para tanta música? Tampoco pasa nada. Aquí os resumo lo que ha supuesto para mí el año 2009 en 11 canciones (que, ojo, podrían ser otras 11 completamente diferentes si escribiera esta entrada mañana, o si la hubiera escrito ayer), aunque os lo puedo explicar en dos patadas: triunfan las voces femeninas, algunos clásicos regresan a lo grande (hacía años que  Yo La Tengo, Sonic Youth, Pet Shop Boys y Dinosaur Jr. no entregaban material tan satisfactorio), otros parecen sumidos en una decadencia creativa sin vuelta atrás posible (¿damos nombres?), vuelve la década de 1980 (la mitad de los videoclips tienen una estética ochentera que tira para atrás) y las herencias musicales de Ian Curtis y Brian Wilson están más vigentes que nunca: al parecer, hace cinco años había que copiar a los Talking Heads; ahora hay que parecerse a la Joy Division y los Beach Boys.
Una advertencia: no dejéis para dentro de un mes la lista de reproducción de YouTube, ya que esta página acostumbra a retirar pronto los contenidos.











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miércoles, 19 de agosto de 2009

Momentos estelares de Facebook (19)

Juanma Santiago… descubre, gracias a Spotify, que no es que se le haya agotado la paciencia para escuchar discos enteros, sino que apenas hay una decena de discos de este año que se puedan escuchar de principio a fin sin cagarse en su mediocridad: Animal Collective, The Horrors, Sonic Youth, Antony & The Johnsons, Dinosaur, Jr., Mando Diao, Phoenix, Camera Obscura, M. Ward, Wilco y... ¿alguno más? Creo que no. Porfa, se admiten sugerencias.

18 de junio a las 17:46













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lunes, 30 de marzo de 2009

Nuevas formas de ocio

Vaya por delante que tengo el blog en barbecho porque no me queda tiempo para nada, y no es previsible que la situación se relaje de aquí a un par de meses. También es cierto que me encantaría reanudar las escenas de cásting, pero estoy esperando a ver en qué quedan ciertos acontecimientos relacionados con la devolución de la fianza, y hasta ahí puedo leer. Tengo, asimismo, toneladas de fotos con las que podría construir alguna entrada medio coherente, pero no encuentro las tres o cuatro horas que me llevaría escribir cada una de ellas. No quiero perder la imagen de marca de Pornografía Emocional, esas entradas kilométricas que algunos hasta os leéis y todo. Y tampoco me apetece reducir el blog a colgar informes de lectura o ensayos del año catapum. Podría actualizar con entradas breves, en las que mostrar ráfagamente (que diría el poeta) lo que me pasa por la cabeza, y de hecho va a ser lo más práctico de aquí al verano.
Dicho esto, la llegada de Facebook se ha cargado en cierto medida el modo de concebir la sociabilidad. Es mucho más fácil soltar tu rollo en confianza, y aquí entra en juego el grado de privacidad que cada cual tenga con sus perfiles y sus permisos de acceso, que divulgarlo alegremente a los cuatro vientos. Es mucho más fácil y cómodo, alejas a los trolls por el simple mecanismo de aceptar sólo a los contactos que te inspiran confianza, mantienes intacto el espíritu de las redes sociales, limpias de ruido otros canales de comunicación más concurridos como los foros o los blogs y, en definitiva, profundizas en uno de los riesgos que conlleva la condición de opinador compulsivo en redes sociales: la tendencia a que, de aquí a unos años, Internet sea la suma de un par de miles de millones de islas desiertas en medio de un océano de ruido embravecido que las aísla de las demás.
No obstante, existen temas interesantes de debate en Facebook. Más allá de enviarse regalitos o pergeñar listas de cinco (algo que, por otra parte, llevo unos cuantos años haciendo en este blog, como se puede comprobar aquí y acá), existe cierto lugar para el intercambio de ideas serio e inteligente. Del mismo modo que algunos debates iniciados en foros, blogs y listas de correo han dado como resultado la publicación de buenos ensayos en publicaciones electrónicas o en papel (lo que no deja de ser una variante de los debates generados en las páginas del correo de los lectores de diarios y prensa especializada), no me parecería desdeñable "reaprovechar" algunos de estos intercambios de ideas para ulteriores artículos, ensayos y desbarres varios. En una conversación reciente con Julián Díez salió este asunto a colación, y lo cierto es que no me costaría demasiado esfuerzo reconvertir un par de listas de cinco (distopías chungas que no sean las de Orwell y Huxley, o novelas de ciencia ficción que me hicieron llorar a moco tendido) en sendos ensayitos publicables en, pongamos por caso, Literatura Prospectiva o Hélice. A ver si en un arranque de creatividad me pongo a ello y los escribo. De momento van a la cola de tareas pendientes.
Con todo, la revolución en mis hábitos de consumidor internáutico ha sido el nunca bien ponderado Spotify. La idea de poner en marcha una radio por Internet no es nueva, aunque para mí no deja de serlo, dado que no llegué a descargarme Last.fm: la conexión inalámbrica de mi antiguo piso compartido era demasiado endeble, y sospechaba que hubiera resultado imposible escucharla en condiciones. Mi mudanza definitiva con Cristina ha coincidido con la aparición de Spotify, y el hecho es que prácticamente no escucho ninguna otra cosa. Es perfectamente legal (de hecho, es una radio), no ocupa lugar (por lo que puedo llevarme toda la música del disco duro a un disco duro externo, y dejar sitio para programas de trabajo en mi portátil) y es instantáneo (con lo que ahorro días y días de espera para bajarme tal o cual disco o canción... y descubrir que en realidad no corresponde con el contenido que quería bajarme). En cuanto a los defectos del invento, el que más daño me hace es la poca profundidad de fondo en según qué temáticas. Es difícil encontrar según qué tipo de música española, y el problema se acrecienta cuando más retrocedes en el tiempo. Así que si sois fanáticos de la Movida Madrileña, mejor será que no depositéis demasiadas esperanzas en el invento, aunque lo cierto es que encontraréis más material que si buscáis en el eMule. Hay discografías completas que aún no se encuentran disponibles, supongo que debido a movidas legales varias; así pues, no busquéis a AC/DC, los Beatles, Metallica, Pink Floyd ni los discos de Tom Waits de la década de 1990 para acá: no están disponibles. El tener que escuchar uno o dos anuncios por hora es un mal menor, y siempre queda la opción de suscribirse a la versión Premium, que cuesta diez euros al mes y elimina la publicidad. Tampoco es muy cómodo necesitar una invitación para suscribirse.
En fin, que Spotify no es jauja, pero no está nada mal. De momento me está sirviendo para ponerme al día en cuanto a música actual (llevaba unos cuatro o cinco años de retraso con respecto al mundo real) y para rescatar grandes clásicos de todos los tiempos. La opción de hacerte tu propia lista de reproducción es muy interesante.
A modo de ejemplo didáctico, intenté crearme una lista de reproducción con los temas relacionados en una de las primeras entradas del blog, y el resultado fue un tanto descorazonador: apenas encontré el 75 por 100 de las canciones, y eso que casi todas ellas eran recientes. Supongo que con el tiempo se irán llenando lagunas. En principio, deberíais poder acceder a la lista de reproducción pinchando sobre este enlace. O tal vez sobre este otro, aunque diría que son el mismo. Si no podéis, no pasa nada: no pararé hasta dar con la manera de dar con el enlace correcto.
Esto es todo por hoy. Os dejo, que tengo mucho trabajo (¡por fin estoy corrigiendo una novela, después de una temporadita de libros de autoayuda y similares!) y quiero escuchar alguna discografía completa.

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