lunes, 30 de marzo de 2009

Nuevas formas de ocio

Vaya por delante que tengo el blog en barbecho porque no me queda tiempo para nada, y no es previsible que la situación se relaje de aquí a un par de meses. También es cierto que me encantaría reanudar las escenas de cásting, pero estoy esperando a ver en qué quedan ciertos acontecimientos relacionados con la devolución de la fianza, y hasta ahí puedo leer. Tengo, asimismo, toneladas de fotos con las que podría construir alguna entrada medio coherente, pero no encuentro las tres o cuatro horas que me llevaría escribir cada una de ellas. No quiero perder la imagen de marca de Pornografía Emocional, esas entradas kilométricas que algunos hasta os leéis y todo. Y tampoco me apetece reducir el blog a colgar informes de lectura o ensayos del año catapum. Podría actualizar con entradas breves, en las que mostrar ráfagamente (que diría el poeta) lo que me pasa por la cabeza, y de hecho va a ser lo más práctico de aquí al verano.
Dicho esto, la llegada de Facebook se ha cargado en cierto medida el modo de concebir la sociabilidad. Es mucho más fácil soltar tu rollo en confianza, y aquí entra en juego el grado de privacidad que cada cual tenga con sus perfiles y sus permisos de acceso, que divulgarlo alegremente a los cuatro vientos. Es mucho más fácil y cómodo, alejas a los trolls por el simple mecanismo de aceptar sólo a los contactos que te inspiran confianza, mantienes intacto el espíritu de las redes sociales, limpias de ruido otros canales de comunicación más concurridos como los foros o los blogs y, en definitiva, profundizas en uno de los riesgos que conlleva la condición de opinador compulsivo en redes sociales: la tendencia a que, de aquí a unos años, Internet sea la suma de un par de miles de millones de islas desiertas en medio de un océano de ruido embravecido que las aísla de las demás.
No obstante, existen temas interesantes de debate en Facebook. Más allá de enviarse regalitos o pergeñar listas de cinco (algo que, por otra parte, llevo unos cuantos años haciendo en este blog, como se puede comprobar aquí y acá), existe cierto lugar para el intercambio de ideas serio e inteligente. Del mismo modo que algunos debates iniciados en foros, blogs y listas de correo han dado como resultado la publicación de buenos ensayos en publicaciones electrónicas o en papel (lo que no deja de ser una variante de los debates generados en las páginas del correo de los lectores de diarios y prensa especializada), no me parecería desdeñable "reaprovechar" algunos de estos intercambios de ideas para ulteriores artículos, ensayos y desbarres varios. En una conversación reciente con Julián Díez salió este asunto a colación, y lo cierto es que no me costaría demasiado esfuerzo reconvertir un par de listas de cinco (distopías chungas que no sean las de Orwell y Huxley, o novelas de ciencia ficción que me hicieron llorar a moco tendido) en sendos ensayitos publicables en, pongamos por caso, Literatura Prospectiva o Hélice. A ver si en un arranque de creatividad me pongo a ello y los escribo. De momento van a la cola de tareas pendientes.
Con todo, la revolución en mis hábitos de consumidor internáutico ha sido el nunca bien ponderado Spotify. La idea de poner en marcha una radio por Internet no es nueva, aunque para mí no deja de serlo, dado que no llegué a descargarme Last.fm: la conexión inalámbrica de mi antiguo piso compartido era demasiado endeble, y sospechaba que hubiera resultado imposible escucharla en condiciones. Mi mudanza definitiva con Cristina ha coincidido con la aparición de Spotify, y el hecho es que prácticamente no escucho ninguna otra cosa. Es perfectamente legal (de hecho, es una radio), no ocupa lugar (por lo que puedo llevarme toda la música del disco duro a un disco duro externo, y dejar sitio para programas de trabajo en mi portátil) y es instantáneo (con lo que ahorro días y días de espera para bajarme tal o cual disco o canción... y descubrir que en realidad no corresponde con el contenido que quería bajarme). En cuanto a los defectos del invento, el que más daño me hace es la poca profundidad de fondo en según qué temáticas. Es difícil encontrar según qué tipo de música española, y el problema se acrecienta cuando más retrocedes en el tiempo. Así que si sois fanáticos de la Movida Madrileña, mejor será que no depositéis demasiadas esperanzas en el invento, aunque lo cierto es que encontraréis más material que si buscáis en el eMule. Hay discografías completas que aún no se encuentran disponibles, supongo que debido a movidas legales varias; así pues, no busquéis a AC/DC, los Beatles, Metallica, Pink Floyd ni los discos de Tom Waits de la década de 1990 para acá: no están disponibles. El tener que escuchar uno o dos anuncios por hora es un mal menor, y siempre queda la opción de suscribirse a la versión Premium, que cuesta diez euros al mes y elimina la publicidad. Tampoco es muy cómodo necesitar una invitación para suscribirse.
En fin, que Spotify no es jauja, pero no está nada mal. De momento me está sirviendo para ponerme al día en cuanto a música actual (llevaba unos cuatro o cinco años de retraso con respecto al mundo real) y para rescatar grandes clásicos de todos los tiempos. La opción de hacerte tu propia lista de reproducción es muy interesante.
A modo de ejemplo didáctico, intenté crearme una lista de reproducción con los temas relacionados en una de las primeras entradas del blog, y el resultado fue un tanto descorazonador: apenas encontré el 75 por 100 de las canciones, y eso que casi todas ellas eran recientes. Supongo que con el tiempo se irán llenando lagunas. En principio, deberíais poder acceder a la lista de reproducción pinchando sobre este enlace. O tal vez sobre este otro, aunque diría que son el mismo. Si no podéis, no pasa nada: no pararé hasta dar con la manera de dar con el enlace correcto.
Esto es todo por hoy. Os dejo, que tengo mucho trabajo (¡por fin estoy corrigiendo una novela, después de una temporadita de libros de autoayuda y similares!) y quiero escuchar alguna discografía completa.

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2 Comments:

Blogger Arturo said...

Te recomiendo All music con bastantes guias y bastante actualizadas de generos musicales.

4 de abril de 2009, 23:51  
Anonymous Anónimo said...

Si te gusta SPotify, entra en www.turollo.es para compartir y cojer listas de reproducción ya hechas!

30 de noviembre de 2009, 11:05  

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