viernes, 20 de julio de 2018

Finalista del Ignotus 2018

Pues sí, el prólogo que escribí para No son molinos. Una antología de cachava y boina (Ed. Cerbero) ha quedado finalista del premio Ignotus, en la categoría de mejor artículo. Es mi octava nominación en esta categoría, que se dice pronto, aunque creo que nunca había colado un ensayito tan extenso como este "Cachava y boina, todos somos contingentes", pero tú eres necesaria, en cuyas setenta páginas trato de desentrañar los entresijos de la fantasía rural ambientada en la España profunda. Se me han quedado muchas cosas sin desarrollar, y cuanto más tiro de la madeja más omisiones encuentro, de modo que tarde o temprano estas setenta páginas necesitarán una actualización que, al paso que voy, rondará también las setenta páginas. La culpa no es mía, es de la temática, un auténtico filón.


No ha sido la única candidatura de No son molinos: también ha entrado en mejor antología y mejor ilustración, por la estupenda cubierta de Juan Alberto Hernández. Me esperaré a ver el desglose de la primera fase, pero estoy seguro de que si no hay dos o tres relatos finalistas ha sido por culpa de la dispersión de voto, y que hay unos cuantos que han estado a punto de colarse en la papeleta final; reconozco que voté por "La encantá del barranco", de Enerio Dima, y "50% algodón 50% poliéster", de Adolfina García, pero porque este año solo se podían votar tres candidatos en primera ronda. De haberse podido votar cinco, como siempre, habría entrado alguno más.

No creo que tenga mucho que hacer este año, ya que tanto el artículo de Nieves Delgado como el de Pablo Bueno son más valiosos que el mío (una reflexión sobre roles de género y una necrológica de Javier Redal, respectivamente), aunque la vuelta de José Miguel Pallarés a la primera línea me alegra mucho y el artículo de Alfonso Grueso sobre Álex de la Iglesia es sorprendente. La verdad es que este año hay buenos finalistas, y cualquiera que se lleve el monolito lo habrá hecho de manera muy merecida.

Aquí está el listado de finalistas. Muy buen año para la ya no tan novel Cerbero, la confirmación de que David Luna es la irrupción más espectacular en muchos años, un entrañable homenaje póstumo a Carlos Saiz Cidoncha... Faltan cosas, evidentemente (echo especialmente de menos el ensayo de Fernando Ángel Moreno sobre Star Wars y alguna candidatura para Orciny Press), pero me parece un buen listado de finalistas. 

Ya saldremos de dudas del 16 al 18 de noviembre, en la hispacón que se celebrará en Salamanca. Suerte y enhorabuena a los finalistas.

(Por cierto, hacía mucho que no actualizaba porque en fin, ni tengo tiempo ni la motivación. En caso contrario, habría subido esta actualización mucho antes, y también habría hablado del fallecimiento de Cidoncha, o del ensayito que me publican en el número 11 de SuperSonic, un especial Ursula K. Le Guin que ya estáis tardando en comprar. El caso es que he cerrado mi cuenta de Facebook porque no doy abasto, estoy hasta arriba de trabajo, me hacía perder demasiado tiempo y ya no tengo paciencia para leer las declaraciones de odio y troleos continuos en redes. En parte es culpa de Muerte a los normies, de Angela Nagle, un libro que corregí para Orciny y que os recomiendo muchísimo para que os lo penséis dos veces antes de entrar a saco en polémicas en redes. Total, que creo que voy a relanzar el blog, ahora mismo me motiva mucho más que Facebook, y Twitter está para lo que está, así que, por eliminación, Blogger es lo que más se adecua a mi concepto de interacción en tiempos de internet.)

miércoles, 7 de marzo de 2018

Sugerencias para la papeleta de los premios Ignotus 2018

Como cada año, procedo a hacerme un poco de autobombo de cara a los premios Ignotus que convoca la AEFCFT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror), aunque este año habrá más bien poco autobombo: solo he publicado un contenido que considere nominable; dos, en un sentido amplio. Añadiré, pues, contenidos sobre los que tengo un interés profesional directo y sobre cuya calidad puedo responder, ya que o bien los he corregido o bien los he informado. Y, de propina, proporcionaré algunas pistas sobre posibles candidaturas. Debo decir que este ha sido tal vez el año en que menos material original he leído, y en cuanto al material audiovisual directamente ni siquiera puedo opinar, por lo que este listado podrá resultaros menos útil que otros años. Si de verdad queréis hacer acopio de material, os recomiendo la Wiki de recomendaciones que Elías Combarro y otros pusieron en funcionamiento el año pasado (que aún no ha habilitado la página para los Ignotus 2018; editaré con el enlace en cuanto esté funcionando) y el más que exhaustivo catálogo que Mariano Villarreal mantiene en Literatura Fantástica


Así pues, y sin más dilación, vamos con el 


AUTOBOMBO

que, en esta edición, atañe solo a la categoría de Mejor Artículo. Mi recomendación es el prólogo de No son molinos, la fenomenal antología de cachava y boina que Editorial Cerbero editó justo la última semana del año 2017, por lo que entraría por los pelos como posible finalista. El título de la criatura es "Cachava y boina, todos somos contingentes pero tú eres necesaria", aunque yo creo que si en la papeleta ponéis "Prólogo" se va a entender igual. 
Pero vaya, que a lo mejor esas 62 páginas daban para un libro de la colección de novela corta más que para un artículo, como no deja de repetir Israel Alonso, el intrépido coeditor de Cerbero, o a lo mejor os aburrís con semejante ladrillo y queréis que os lo expliquen resumido. No pasa nada: en la misma página de la convocatoria de No son molinos apareció un extracto de este ensayo (las conclusiones, básicamente), cuyo título difiere mínimamente: "Fantasía de cachava y boina, todos somos contingentes pero tú eres necesaria". Si votáis por los dos, yo encantado, pero que sepáis que el que apareció en la web de Cerbero es una edición sin pulir de las conclusiones del prólogo que aparece en el libro.


En un registro completamente diferente, me publicaron un artículo de opinión sobre ideología y medios audiovisuales en el número 150 de la emblemática Viento Sur. Abordo de refilón el cine fantástico, aunque trata sobre todo de cine social, si bien la creciente preocupación por las distopías está anulando las fronteras entre ambas. Si le queréis echar un vistazo, aunque sea para descartarlo como posible finalista (insisto en que habla de otras cosas, aunque se toca el fantástico de refilón), pues estupendo. Se titula: "Pepito Grillo y la conciencia de clase. Medios audiovisuales y cambio social". Lo podéis leer pinchando en este enlace

Visto el autobombo, pasemos al 

HETEROBOMBO

que, en este año, y a falta de grandes lecturas, no me convierte en el prescriptor fiable de otras ediciones, sino en el corrector o informador que habla de los libros más interesantes con los que trabajó durante el 2017. Y sí, también varias apuestas personales. No me enrollo demasiado, porque según el nuevo reglamento solo se podrán votar tres contenidos en primera ronda, para evitar las candidaturas en bloque, que nadie dice que sean ni ilegales ni inmorales ni engorden, pero indudablemente hacen sospechar que han pasado "cosas raras", con el consiguiente desprestigio para la imagen de los premios. Fue la medida correctora que se adoptó a raíz de las intromisiones de Vox Day y los Sad Puppies que durante un par de ediciones estuvieron a punto de hundir para siempre los premios Hugo, y parece que funciona.
Vayamos por categorías.

NOVELA

Corrijo para Orciny Press prácticamente desde que la editorial de Hugo Camacho comenzó su andadura hace ya pi años y unos días. No me sentía tan a gusto con un cliente desde los tiempos de la añoradísima NGC Ficción! de Pily B., ya que el fondo que Hugo está empezando a atesorar es alucinante, y además tiene unos criterios de selección exquisitos, que se están traduciendo en premios Ictineu y candidaturas a los Ignotus. Si, además, le añadimos iniciativas como el Inner Circle, directamente hay que adorarla.
Una de mis apuestas para este año es Teratoma, de Francisco Jota-Pérez, en la que la psicogeografía se da la mano con el new weird y nos depara un texto oscuro que no obstane puede que sea de lo más asequible de su autor, un viaje alucinante por una Barcelona de realidad aumentada, realidad alternativa o realidad oculta, o puede que las tres cosas a la vez, del que no sales indemne.
También corregí las galeradas de Transcrepuscular, de Emilio Bueso (Gigamesh), otro de esos libros que te dejan tiritando y en el que se eleva a categoría de arte eso que ahora se da en llamar worldbuilding. Por lo que a mí respecta, el gran hallazgo es el Trapo, uno de los personajes más fascinantes que ha dado la ciencia ficción española. A ver qué tal le va a Antisolar, que está a puntito de salir del horno. Vista en perspectiva, parece que la jugada de Alejo de sacar primero la edición de lujo a un precio de auténtico lujo y agotarla en la preventa, para reeditarla luego en formato bolsillo, ha salido redonda. Repito por enésima vez: si supierais los precios de mercado del material con que se ha editado el libro, la Gold no os parecería cara en absoluto. Y la finalidad última del invento, que un autor español cobre cuatro cifras por escribir una novela de ciencia ficción, no hace sino dignificar el producto.


En 2017 corregí tres títulos para las Esdrújula Ediciones de Víctor Miguel Gallardo y Mariana Lozano. Uno de ellos era una fantasía juvenil con tono medieval bastante entretenida, El portal de los malos sueños, de Diego Cebollada Ordovás, y los otros dos son la mitad de una tetralogía de Rafael Díaz Gaztelu que no dudo en considerar la obra más ambiciosa de la ciencia ficción dura española desde Juan Miguel Aguilera y Víctor Conde: Exomundos y Exotiempo. Puestos a recomendar uno de estos títulos, dejadme que insista con Exomundos.

Con La canción de Bélit, de Rodolfo Martínez (Sportula) hice un informe de lectura en el que valoraba las posibilidades de publicación de este más que interesante pastiche de Conan. No sé hasta qué punto influyó en la decisión final de Rudy de reservárselo para su sello Sportula en vez de moverlo por otras editoriales donde sin duda se lo habrían aceptado; en todo caso, me alegro, ya que la novela rellena las lagunas que dejó un relato de Robert E. Howard y nos sumerge en un mundo de épica con un Conan canónico y muy convincente, una auténtica colaboración.
Y esto es todo. Reconozco avergonzado que tengo pendientes de lectura algunos de los títulos que a buen seguro van a copar la categoría y entre las que se jugará el monolito: Arañas de Marte, de Guillem López (Valdemar), La vida de los clones, de Miguel Espigado (Aristas Martínez), Marilyn Monster, de Daniel Pérez Navarro (Cazador de Ratas), Mañana cruzaremos el Ganges, de Ekaitz Ortega (El Transbordador), La Orfíada, de Víctor Conde (Fantascy), Vienen cuando hace frío, de Carlos Sisí (Insólita), Sortilegio, de María Zaragoza (Minotauro), La ciudad de las sombras, de Victoria Álvarez (Nocturna), Mala sangre, de Carmen Moreno (Apache), Plata pura, de Nuria C. Botey (autoeditada), Farishta, de Marc Pastor (Catedral), El gen Alexander, de María Angulo Ardoy (Nowevolution), La aritmética del caos, de Eduardo Vaquerizo (Nowevolution), Tres enanos y pico, de Ángel Sanchidrián (Planeta), Connerland, de Laura Fernández (Penguin Random House), Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas (Roca) o Rendición, de Ray Loriga (Alfaguara). Vamos, que parece que este año la cosecha ha sido excelente y va a ser difícil colarse en la final. Yo apostaría por López, Ortega, Bueso, Martínez, Sanchidrián, Cañadas y Fernández, pero vaya usted a saber.

NOVELA EXTRANJERA

En este punto, tengo dos favoritas indiscutibles. Una es La quinta estación, de N. K. Jemisin (Nova CF). Pocas veces he disfrutado más corrigiendo un libro, con una historia tremenda de expiación personal y de discriminación en un mundo convulso que Jemisin describe y transmite a la perfección. Y El portal del obelisco, la continuación, es todavía mejor. Si Jemisin logró el segundo doblete en años consecutivos en los Hugo (algo que solo había logrado Orson Scott Card), veo asumible que haga lo propio con los Ignotus. Y aún tiene que aparecer la tercera. 

Y la otra es Picnic a la luz de la luna, de Nick Antosca (Orciny), una preciosa historia de terror y autoconocimiento de la que es imposible no enamorarse.  
De nuevo, debo reconocer que se me pasaron muchas novelas que a buen seguro se jugarán el Ignotus. Por lo que voy leyendo por ahí, las mejor situadas parecen Las estrellas son legión, de Kameron Hurley (Runas), que el instinto arácnido me dice que es la única que podría disputarle el Ignotus a Jemisin, Los últimos días de Nueva París, de China Miéville (Nova CF), Solenoide, de Mircea Catarescu (Impedimenta) y las continuaciones de Ken Liu, Liu Cixin, Ian McDonald, James Corey y demás sospechosos habituales.


ANTOLOGÍA, RELATO Y RELATO EXTRANJERO

De nuevo, he tenido la suerte de participar en la corrección de dos antologías de padre y señor mío.

Bienvenidos al bizarro (Orciny) nos muestra la quintaesencia del subgénero bizarro, que gracias a Orciny hemos descubierto que es lo más estimulante que se está haciendo ahora mismo en el mercado anglosajón... y, gracias a Hugo Camacho, también en el español. Es imposible quedarse con una terna de relatos, ya que hay verdadero nivelón, así que me arriesgo: "Gigantas sentadas en la bahía de Berangkat", de Tamara Romero, estará en mi papeleta de cuento español, y "Dinámica de clase", de D. Harlan Wilson, "Bailarina exótica", de Violet LeVoit y, sobre todo, "Pastel de terciopelo azul", de Laura Lee Bahr, y "Orgía fantástica", de Carlton Mellick III, son mis apuestas para cuento extranjero.
De Planetas invisibles (Runas), la antología de CF china seleccionada por Ken Liu, solo corregí más o menos la mitad de los relatos; suficiente para que haya sido una de las revelaciones de la década, como ya lo fue El problema de los tres cuerpos de Cixin Liu cuando la informé hace unos años. En la categoría de cuento extranjero votaré alguno de Chen Qiufan, aunque soy incapaz de decidirme entre "El Año de la Rata" o "El pez de Líjiang".
Otra que debería entrar en la papeleta es No son molinos. Una antología de cachava y boina, que tiene contenidos muy aprovechables en unas cuantas categorías: antología (evidentemente), artículo (ejem ejem), obra poética (la de Juan Teso Fuentes que abre el libro), ilustración (ese homenaje a Goya y la Santa Compaña que se marca Juan Alberto Hernández) y, claro está, cuento español. Me declaro incapaz de decidirme por solo tres relatos, que es el máximo que podré votar en primera ronda. A falta de relectura, me parecieron particularmente consistentes (sin demérito para los demás, ya que no hay relato malo) "Vida del padre Lobis, el verdadero lobizón de Nueva Vizcaya", de Luis Besa, "Temblores", de Cristina Jurado, "Quién, cuando yo grite, me escuchará", de Daniel Pérez Navarro, "La sombra del candil", de Ana Roux, "Luminarias", de Layla Martínez, "Deli Bal", de Raquel Froilán, "No se tira nada", de Eduardo Vaquerizo, "El Viento. Una historia de la Frontera", de Raúl Gonzálvez del Águila, "50% algodón 50% poliéster", de Adolfina García y "La encantá del barranco", de Enerio Dima. O sea, la mitad de la antología. No sé si esto va a pesar en contra de los relatos, ya que tal vez haya demasiada dispersión de voto. Afinando mucho, yo diría que me quedo con los de Raquel Froilán, Adolfina García y Enerio Dima, aunque mañana podría opinar que me gustan más otros tres. En cualquier caso, tendré que releerla.

Kirinyaga, de Mike Resnick (Gigamesh), se sale de todas las escalas: tal vez sea una de las mejores recopilaciones de relatos de un solo autor que se han editado en español; así, sin más. Por lo que a mí respecta, tiene mis votos asegurados en unas cuantas categorías: antología, ilustración (esa portentosa imagen de Enrique Corominas es el fondo de pantalla de mi ordenador, con eso lo digo todo), artículo ("Esto..., chicos... yo no soy Koriba") y, claro está, relato extranjero ("Kirinyaga", "La manamouki", "Un poco de conocimiento" y "La tierra de Nod"). Recordatorio: "Pues el cielo he tocado" no puede concurrir a estos Ignotus porque ya fue publicado en la revista Gigamesh. Y ganó el premio Xatafi-Cyberdark, por cierto.
No creo que estos cuatro títulos se cuelen en la papeleta final, pero desde luego tienen nivel para ello. Doy como finalistas fijas El zoo de papel, de Ken Liu (Runas), Cuentos para Algernon. Año V (Marcheto), Alucinadas 3 (Palabaristas) y la que parte como absoluta favorita: Dark Fantasies, seleccionada por Mariano Villarreal (Sportula). Ya paso de sugerir que escindan la categoría en antología de varios autores y recopilación de uno solo, porque la dinámica de los últimos años premia a las primeras en perjuicio de las segundas, lo que a mi entender podría dejar fuera las Invasiones de Ismael Martínez Biurrun (Valdemar) o Mitos nórdicos de Neil Gaiman (Destino). Me queda la duda del tirón que podrían tener Japón fantástico (Satori) y Afrofuturos (2709), que han tenido muy buenas críticas.

NOVELA CORTA 

Estoy bastante perdido,  pero básicamente la cosa apunta a duelo entre David Luna y cuatro o más novelas cortas editadas por Cerbero, que ha puesto de moda el formato con su colección Wyser. A tenor de los comentarios que he leído, Éxodo (o cómo salvar a la reina), de David Luna, el hombre-premio del momento (esta tiene nada menos que el UPC), se las verá con Rubicón, de Juan González Mesa, Yabari, de Lola Robles, Los príncipes de madera, de Daniel Pérez Navarro, Clorifilia, de Cristina Jurado, 36, de Nieves Delgado, o Última noche en el páramo, de So Blonde, todas ellas editadas por Cerbero. El trabajo de El Transbordador podría verse reconocido con La gran mentira, de Joan Antoni Fernández, y Tres ojos de bruja, de Pablo Bueno, y La voz del abismo, de Yoss, podrían darle alguna candidatura a Sportula y Apache, respectivamente. Pero vaya, que en esta categoría yo no descartaría pleno femenino, de Cerbero o ambas cosas. Con el permiso de David Luna, insisto.

LIBRO DE ENSAYO y ARTÍCULO


Me tengo que poner las pilas, pero desde luego que a fecha de hoy veo dos candidatas y casi seguras ganadoras más que claras: La ideología de Star Wars, de Fernando Ángel Moreno (Guillermo Escolar), en libro de ensayo, y "Javier Redal, en la eternidad", de Pablo Bueno (Sense of Wonder), en artículo. Este último es un homenaje brillante, documentado y emocionado al que fuera uno de los grandes escritores de la ciencia ficción española. El hecho de que tardáramos casi un año en enterarnos de la noticia de su muerte lo dice todo acerca de la inmediatez que dan las redes sociales y el aislamiento que produce no estar en ellas. Creo que no hay debate posible; al menos, en la categoría de artículo. En la de ensayo me chivan que Wonder Woman. El feminismo como superpoder, de Elisa MacClausland (Errata Naturae), es una firme candidata, así que me la apunto.

TODO LO DEMÁS

En cine, me sacáis de Disney, Ghibli, Dreamworks, Pixar y la programación infantil de los cines Texas y la Filmoteca de Catalunya y me pierdo; por no tener, ahora mismo no tengo ni televisión. Supongo que en representación audiovisual arrasará la tercera temporada de El Ministerio del Tiempo, siempre y cuando se lo permita Verónica, de Paco Plaza. ¿Colossal, de Nacho Vigalondo, cuenta como española? Supongo que Musa, de Jaume Balagueró, La pell freda, de Xavier Gens, Maus, de Yayo Herrero y Tadeo Jones 2, de Enrique Gato, tienen opciones de entrar en la final. Si sabéis de algún cortometraje o algún anuncio molones, comentádmelo y los añado.
Nadie duda de la importancia de La Tercera Fundación, pero tengo el pálpito de que este año el Ignotus a la página web lo va a ganar La Nave Invisible. Al menos, va a ser mi primera opción en la papeleta final.
EDITO: Y sí, en mejor tebeo hay una obra que me parece reúne méritos suficientes para entrar en la final: Yo fui guía en el infierno, de Gerard Miquel (Desfiladero). Se trata de un muy buen ejemplo de novela gráfica de aventuras fantásticas en entorno rural, que lo mismo puede leerse en clave de cachava y boina tal como la estamos resucitando ahora (transcurre en el interior de la provincia de Alicante) que disfrutarse como aventuras histórica y de terror. Aunque el autor de la novela homónima en la que se basa, Fernando Arias, insiste en que las semejanzas con las Historias naturales de Joan Perucho son muy superficiales (cosa que es verdad), lo cierto es que se da un aire, más que nada por la presencia de un naturalista que, a la manera del de Perucho, se encuentra con uno de los grandes tópicos temáticos de la novela de terror (y no es cuestión de caer en el spoiler). Ángel, por su lado, es un personaje entrañable que le hace de guía por una tierra tanto más irreconocible cuanto más profundizamos en sus raíces típicamente españolas y tópicamente terroríficas. Se trata, pues, de una buena obra con un muy buen guion y un excelente dibujo, que, insisto, creo que reúne méritos sobrados para colarse en la final.
EDITO DE NUEVO: En revista, no me cabe la menor duda de que habrá paseo triunfal de SuperSonic (por cierto, ¡aparece un relato mío traducido al inglés en el número 9!) hasta que Windumanoth llegue al número 4 y sea, por lo tanto, nominable. Por las otras plazas vacantes, supongo que Barsoom, Delirio y Catarsi llegan con posibilidades, pero querría recomendaros Hélice. Reflexiones críticas sobre ficción especulativa, que, en su nueva etapa con Mariano Martín, Mikel Peregrina y Sara Martín al frente, se ha decantado claramente por los contenidos académicos pero manteniendo el interés y el nivel. Aquí tenéis su último número.




De momento, creo que con esto ya tenéis bastantes sugerencias. Aprovechadlas. Ha sido un muy buen año.

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domingo, 12 de noviembre de 2017

Hola y hasta luego

El hola es porque quería saludar, y el hasta luego porque no tengo ni idea de cuándo volveré a actualizar. Que no es que vaya a cerrarlo ni a comentar a bombo y platillo lo obvio, que llevo más de medio año sin actualizar, pero es que, sencillamente, no tengo tiempo ni ganas. No quiero cerrar el blog porque le sigo viendo la utilidad de página web personal para vagos, ni lo migro a Wordpress porque me obligaría a echarle unas cuantas horas de las que no dispongo, ni lo reconvierto porque tres cuartos de lo mismo. Así que dejémoslo en que actualizaré cuando pueda, si puedo y me apetece.

¿Qué ha pasado en el mundo real mientras no actualizaba? Unas cuantas cosas.

Nos hemos mudado. Gentrificados. A saco. No podíamos pagar los precios actuales de un alquiler en Barcelona ciudad y nos hemos comprado un piso en L'Hospitalet de Llobregat, a solo dos paradas de metro, por la mitad de lo que vale ahora mismo un piso de esas características en el distrito de Sants-Montjuïch, y por un precio por que que, en Sants-Montjuïch, solo podríamos comprar un ático de veinticinco metros cuadrados. Ah, claro, y nos hemos fundido la herencia de mi madre para asegurarnos una hipoteca ventajosa: comprar en el extrarradio solo es posible si eres competitivo con respecto a los inversores que pagan en mano. O sea, nos damos con un canto en los dientes porque hemos conseguido comprar un piso cerca del colegio de Mireia (esa era nuestra prioridad: no cambiarla de cole y trastocarle la infancia lo menos posible) por un precio asequible, aun a pesar de habernos quedado sin ahorros y, sin ir más lejos, renunciar a un dinerillo que teníamos guardado por si, qué cosas, a la chiquilla se le ocurría estudiar una carrera universitaria o a alguno de nosotros se nos ocurría tener problemas de salud que requirieran soluciones o tratamientos caros. Planazo, ¿eh? Pues sí. Y, no obstante, hemos tenido suerte, para lo que hay.

La vida en el extrarradio, empero, no está mal. No hay barberías para hipsters, ni tiendas de cookies, ni panaderías chic, pero tenemos el tranvía cerca, el colegio de Mireia al lado, seis compañeros de clase de Mireia en un radio de tres manzanas, y hay bares con tapas gratis, cosa impensable en Barcelona ciudad. Estoy por afirmar que los putos agentes gentrificadores nos han hecho un favor.

La cosa indepe. Genial todo: he perdido amistades con la tontería. Y por defender a gente con cuyo punto de vista al respecto no coincido; supongo que esto no me pone en el lado de los indepes versus unionistas sino en el de los catalanes versus la catalanofobia en general. Paso de hacer más comentarios al respecto. Solo por eso, ya me parece un loose-loose en toda regla, acabe la cosa como acabe.

Trabajo. Como estamos comprando piso, me he metido en una espiral insensata de trabajo. Bueno, no es que tenga muuuuucho más trabajo que antes, porque el mercado editorial no da para mucho más, pero he estado aceptando cosas que no habría aceptado en condiciones normales, por la sencilla razón de que necesitaba facturar para afrontar los gastos extraordinarios de compra del piso, tasas e impuestos, mudanza, reparaciones y demás; todas esas cosas con las que hay que contar cuando te metes en estos berenjenales. A lo que iba. He facturado mucho, a costa de estar trabajando prácticamente a jornada completa, cuando a lo mejor podía disponer de una media jornada, como mucho. ¿Cómo se concilia eso? Exacto: durmiendo dos horas en víspera de entrega, y cuatro o cinco en días de diario. Y eso, si no tienes a Mireia enferma o hay huelga y te piden que no los lleves al cole. Me reafirmo en que trabajar con Orciny es una de las mejores cosas que me están pasando estos años, igual que en tiempos lo fue trabajar con NGC! Las editoriales independientes de ciencia ficción son un puñetero regalo para el aficionado; pensad en eso antes de gastaros los cuartos.

Salud. Éramos pocos y parió la abuela. Lo que, en mi caso, se traduce en que la pierna mala, la de la trombosis, me vuelve a dar por saco, y ¡tachán, tachán! tengo que hacerme un implante gingival. En cristiano: no me queda encía en unas cuantas piezas, al estar el hueso al descubierto aumenta el riesgo de contraer infecciones porque las bacterias no tienen ni que tomarse la molestia de horadar tejido y, en resumen, que ahí va un mes de ganancias en una operación que consistirá en quitarme parte del paladar e insertarlo donde antaño hubiera encías. Bueno, podría ser peor, podría... Ja, ja, por los cojones voy a decir nada, que seguro que luego nos pasa.

Vicio y subcultura. No voy a ir a la hispacón porque no tengo un puto duro, pero de todos modos no habría podido ir porque el viernes 17 daré una charla sobre Gattaca en la biblioteca de Gavà, en el marco de la Semana de la Ciencia. Dicho queda. Además, contento de haber publicado un par de cuentos durante 2016, triste porque el proyecto para el que había escrito otro cuento está un poco parado y esperanzado porque le veo buenas perspectivas de publicación durante 2018, pero no antes. El resto de mi forzosamente dosificada agenda pasa por sendos prólogos: el de la antología de cachava y boina que va a editar Cerbero en breve, y el de la segunda entrega de las antologías de los premios Ignotus que va a editar Sportula en breve. Ah, claro, y otro libro de Sportula, en el que participo con un ensayo colectivo, pero no tengo muy claro si puedo hablar de eso en público, así que guardaré prudente silencio. Todo esto puede parecer la Gran Cosa, pero la verdad es que no lo es. Gracias, gentrificación, me has cortado el ritmo de escritura durante al menos seis meses, justo cuando parecía que arrancaba. Debo un libro de ensayo para una editorial muy molona, sigo teniendo apalabrados un recopilatorio de ensayos y otro de relatos para otra editorial muy molona, y bueno, les debo cuento a Equinox, SuperSonic y Orciny. No llego, de verdad que no llego.

Ocio. Esta es buena. Pues nada, leo más que nunca... a la hora de contarle el cuento a Mireia. O sea, estoy leyendo toda la literatura infantil que no me leyeron con tres, cuatro y cinco años. Series ya no sigo, salvo Juego de tronos, aunque he visto un par de veces el 3x08 de Twin Peaks. La mudanza me ha dejado como resultado un despacho mucho mejor distribuido que el que teníamos en el otro piso, la minicadena está ahí y, bueno, me paso el día redescubriendo cedés que tenía muertos de risa. Ahora tengo una fase de música clásica, a lo mejor dentro de unos meses me da por el jazz o el flamenco, yo qué sé.

Chiquito de la Calzada ha muerto y estoy tan triste que me duele el finstro diodenal. Lo demás es silencio.

Y esto es todo, de momento. Calculo que aquí va una veintena de entradas que no he llegado a escribir durante estos meses. Sí, vale, hablo de estas cosas en mi cuenta de Facebook, pero sigue sin ser lo mismo.

Nada más de momento. Volveré cuando tenga tiempo y ganas. Solo me asomaba para saludar, y mira.

viernes, 21 de abril de 2017

Sugerencias para la papeleta de los Premios Ignotus 2017




 JUANMA, ERES UN PUTO PLASTA CON LOS IGNOTUS
 Y LO SABES


Como todos los años por estas fechas desde los tiempos del Nevermind y el Out of Time, la AEFCFT convoca los Premios Ignotus. En esta edición de 2017 se premian los mejores contenidos aparecidos durante el año 2016. Desde hace unos años no es necesario ser socio de la AEFCFT para votar los Ignotus: basta con apuntarse en el censo de votantes. Aquí te explican cómo tienes que hacerlo.

Cada vez me aburre más el cabildeo previo a la votación, esos privados en plan "Vótame, paaaayo". No sé si los autores se están reservando para cuando empiece oficialmente el período de votaciones, o a lo mejor es que estoy perdiendo capacidad como influencer, pero el caso es que este año os estáis cortando bastante conmigo. Sin embargo, leo por Facebook que, en general, la peña está perdiendo bastante las formas, mandando privados para poco menos que exigir el voto. De verdad, chicos y chicas, no veo la necesidad de que hagáis el ridículo, entre otras cosas porque ese tipo de marketing agresivo es contraproducente. Yo, por lo menos, no solo no me planteo votar a la gente que hace eso sino que, aun en el supuesto de que me estuvieran proponiendo un contenido votable, dejaría de hacerlo, solo por no alimentar al trol. Tiene el mismo sentido que si os llamaran a todas horas de Jazztel para pedir que los votárais en Mejor Representación Audiovisual. Pero yo que sé, que igual soy yo, que me estoy volviendo un viejo cascarrabias. Vosotros, a lo vuestro. Si os hace ilusión...

Y bueno, ya ha hay herramientas bastante más útiles que este blog para ver posibles candidatos. Sin ir más lejos, esta wiki, incompleta pero en crecimiento. No es en modo alguno una long list con carácter oficial, y desde luego que faltan algunos posibles candidatos (¿dónde están Valdemar o Canino?), pero ahí reside la gracia del asunto: si echáis algo en falta, os apuntáis y lo recomendáis. Sigue faltando animación en las categorías "marginales", pero es una buena iniciativa, y espero que no sucumba al spam y el phishing de los pesaos de turno. Vamos, que parece que la gente va de buena fe y no propone contenidos propios, sino lo que realmente considera votable. Lo cual es de agradecer.

Como suele sucederme de unos años a esta parte, cada vez estoy más perdido y menos al día de la realidad del mundillo, hasta el punto de que voy a condensar mis tradicionales dos entradas (autobombo y heterobombo) en una sola, porque no doy para más. Recomendaré pocas cosas, pero creo que de pata negra todas ellas. Y recordad: nadie está obligado a votarlo todo en la primera fase, sobre todo si acaba votando de oídas para rellenar categorías. No es un concurso de ver quién ha leído o visto más cosas.

Dicho todo esto, procedo a detallar el material propio que considero votable y las categorías en que tiene encaje.


AUTOBOMBO

Mejor relato español

"Son ilusiones"
En Guillem Sánchez (coord.), Retrofuturo. Una mirada a los años 70, Ed. Cazador de Ratas
Aparte de inventarme el nonainopunk y coquetear peligrosamente con el tipo de delitos que la Audiencia Nacional juzga de un tiempo a esta parte (¡sí, hay una alusión a Carrero Blanco!), "Son ilusiones" es una gamberrada con toneladas de música española setentera, posmodernismo y crítica política a partes iguales, imágenes bastante bizarras y, según Cristina Jurado, estructura de película de Quentin Tarantino. Retrofuturo es una antología muy consistente que no está teniendo el eco que creo que merece, lo que supongo que de entrada les resta algo de visibilidad y posibilidades a los relatos incluidos en ella (al menos uno de ellos tendría que ser finalista porque es de lo mejor que he leído en años, y no refiero al mío, so listos), pero sería bonito que alguno entrara en la papeleta final. Votadme, paaaaayos.

"Lástima que fuera una puta"
En Cristina Jurado y María Leticia Lara (eds.), WhiteStar, Ed. Palabaristas
Supongo que está feísimo echarse flores con contenidos propios, pero es que lees reseñas como la de Origen Cuántico en Goodreads y no tienes más remedio que creerte que a lo mejor este es un buen cuento. Lo cierto es que mezcla dos cosas que me interesan mucho, el cáncer y David Bowie, tenía historias que contar con respecto a ambas y, como suele decirse, eché el resto, no hice ni una sola concesión y, sin proponérmelo, escribí el cuento ideal para cerrar una antología que es como mi cuento: visceral, contundente y con toneladas de sentimiento por la pérdida de un referente. Le he leído reproches al título, pero, en primer lugar, es el título de la canción de Bowie en que me inspiré para escribir el relato (esa era la condición que nos pusieron) y, en segundo lugar, el título es indisoluble del final (y, además, del mensaje implícito) del cuento, no puede ser otro. Preveo que WhiteStar sí tiene verdaderas posibilidades de entrar en la papeleta final en unas cuantas categorías (antología, ilustración, cuento extranjero, poema y relato), así que tal vez, solo tal vez, "Lástima que sea una puta" tenga más posibilidades que "Son ilusiones". 

También tengo otro cuento efímero-bizarro protagonizado por Leticia Sabater y el pequeño Nicolás, pero os libraré del mal rato y no lo recomendaré. Podéis seguir en la ignorancia. Y también hay por ahí un pequeño adelanto de La Gran Novela del Fandom, que no sé si, bases en mano, se podría considerar relato; pero oye, que si os gusta y no se os ocurren cinco candidatos mejores, por mí genial si lo votáis.

Mejor artículo

Aquí tengo una candidatura y media que recomendar, procedente del ensayo colectivo dirigido por Sergi Grau: Richard Matheson: El maestro de la paranoia, Ed. Gigamesh.

"El hombre menguante: Un viaje de dos metros al interior de la conciencia", de Carlos Díaz Maroto y Juan Manuel Santiago
Vaya por delante que el autor principal del artículo es Carlos y que mi aportación se limita a desarrollar las fuentes literarias de inspiración de la novela de Matheson, por lo que, hablando en propiedad, la autoría estaría repartida en un 75/25, pero me parece un buen artículo y le veo nivel como para optar a entrar en la papeleta, como casi todos los textos de este estupendo ensayo colectivo.

"Otros mundos: Richard cogió su fusil"
Este artículo sí es mío al cien por cien. En él desgloso los méritos, defectos y circunstancias relacionadas con Otros mundos, la última novela fantástica de Matheson, un texto menor pero muy potente y dotado de una gran carga emocional, ya que el autor presiente la inminencia de la muerte y se regala y nos regala toda una declaración de amor.


Para completar el triplete de posibles candidatas, tenemos "Revista Hélice: Diez años que saben a poco", publicada en el número 21, vol. III de la revista Hélice. Trato de contextualizar los orígenes de la mejor revista española de crítica académica especializada en género fantástico, con el despliegue de rigor de batallitas que cabe esperar en un artículo mío que va precisamente de eso, de contar batallitas para celebrar el décimo aniversario de la revista.


Y esto es todo en lo tocante a autobombo; como digo, estoy poco prolífico, aunque, por otra parte, he retomado la escritura de ficción, y hasta me la publican, por lo que me da la impresión de que en futuros listados de autobombo para los Ignotus voy a recomendaros más cuentos y novelas cortas que artículos.
Pues lo dicho. En cuanto al

HETEROBOMBO, 

he leído poquita cosa, así que poco es lo que puedo recomendaros. Por eso os ruego que no interpretéis este listado como algo cerrado, sino como una relación de los contenidos de 2016 que han pasado por mis manos y que, a mi juicio, tienen nivel para entrar en una papeleta de los Ignotus. Vale, también añado algunos que, a tenor de lo que he leído acerca de ellos, me da la impresión de que también están bien y tienen posibilidades. No pretendo hacer un resumen del año, tan solo hablar de lo que me ha gustado y lo que creo que podría gustarme.

Así pues, pista, que voy.

Novela


La lógica dice que Guillem López, ganador del último Ignotus con Challenger (Ed. Aristas Martínez) y bastante probable ganador del Ignotus 2018 con Arañas de Marte (Ed. Valdemar), será finalista seguro con La polilla en la casa del humo (Aristas Martínez). Vendría así a refrendar que la suya ha sido la irrupción más potente en la primera división cienciaficionera española desde Emilio Bueso, con tres novelones seguidos. Este señor weird subterráneo crea toda una imaginería y nos regala un protagonista fascinante, paradigma del narrador poco fiable, que ya es por derecho propio uno de los personajes inolvidables del género escrito en España. No digo que Guillem vaya a ganar tres Ignotus seguidos, peeeroooo...

 "Hola, me llamo Guillem. ¿Qué premio dices que no he ganado todavía?"

Aunque, si tenemos que ser sinceros, hay dos novelas que, a fecha de hoy, tienen bastantes números para hacerle la competencia. No me atrevo a darlas como finalistas seguras porque no están en el epicentro del fandom que vota los Ignotus y esto va como va, pero sus autores me parecen de lo mejorcito que se puede leer hoy en día en España, con independencia del género.

Lo de El barbero y el superhéroe (Colectivo Juan de Madre, Ed. Aristas Martínez) es de traca. Por decirlo muy a lo burro, juega en la misma división que el Kavalier y Clay de Michael Chabon, pero si la hubiera escrito el hijo friki del Umberto Eco de El péndulo de Foucault y la Susan Sontag que pulula por Fantomas contra los vampiros multinacionales, de Julio Cortázar. Y, además de aprender filosofía, te ríes. De lo mejorcito que le ha pasado al género.
La que para mí es La Terna de 2016 se cierra con El gran imaginador, o la fabulosa historia del viajero de los cien nombres, de Juan Jacinto Muñoz Rengel (Plaza & Janés), que deja en casi anecdóticos los (muchos) méritos de El asesino hipocondríaco y El sueño del otro, y no debería tener problemas para rascar bola en la temporada de premios, como hizo De mecánica y alquimia y su momento. Muñoz Rengel se marca un novelón en todos los sentidos, lleno de imaginación, referencias, homenajes y encanto. La mención a José María Merino y Félix J. Palma en los agradecimientos no es casual: Rengel toma el testigo de estos y tal vez lleve su visión del fantástico algo más lejos. Es el típico libro que a lo mejor no es ni finalista del Ignotus pero que si lo traducen al inglés entra en la papeleta final del World Fantasy Award.

Hasta aquí, las que doy como fijas en mi papeleta. Entre las que probables, destaco las siguientes.
Róndola, de Sofía Rhei (Minotauro), porque, como sabéis, gracias a la paternidad estoy en una fase de rescate de los cuentos infantiles que, de manera inevitable, ha conducido a ponerlos en cuestión y plantearme si era posible contarlos de otra manera. Sofía demuestra que sí.
Contra los lobos, de Alberto Torres Blandina (Aristas Martínez), porque es una novela inclasificable, que juega como quiere con el lector y consigue interesar durante sus apenas doscientas páginas.
Las puertas del infinito, de Víctor Conde y José Antonio Cotrina (Fantascy), porque me lo pasé muy bien corrigiéndola, jugando a adivinar qué parte había escrito cada cual y, en un plano más literario y temático, es una novela compleja y con una imaginería muy, muy potente.

Y hasta aquí lo que he leído. Entre mis lecturas pendientes, han hecho mucho ruido Hijos del dios binario (David B. Gil, Suma de Letras) y El dios asesinado en el servicio de caballeros (Sergio S. Morán, Fantascy), pero supongo que el hecho de ser best-sellers juega en su contra en un premio como el Ignotus, de modo que las que parten con ventaja son Fractura (Dionisio Arroyo, Apache Libros), porque el autor empieza a hacer ruido, la temática está de moda y Apache Libros ha irrumpido con mucha fuerza en el panorama editorial español friki; Lo que ves cuando cierras los ojos (David Jasso, Apache Libros), porque el autor es un valor seguro que ya sabe lo que es ganar un Ignotus (y más de uno), y Laberinto Tennen (David Luna Lorenzo, El Transbordador), porque El Transbordador es otra de las nuevas editoriales que han entrado a saco, y además el autor está arrasando en el mundillo de los premios literarios frikis de una manera que no se veía desde César Mallorquí.
Once novelas. No está mal. Y eso, porque cosas tan majas como Nunca digas vodka, nunca jamás, de Sergi Álvarez (Orciny), no me parecen de género fantástico aunque hayan aparecido en colecciones especializadas. Seguro que me dejo muy buen material.

Novela corta

Como habréis comprobado, mi recapitulación sobre las novelas nos retrotrae al Campo de Nabos que ha sido siempre la CF española. ¿Estoy puenteando el fenómeno de la consolidación de la CF española escrita por mujeres? En absoluto, amiguitos: seguid leyendo, que esto no se ha acabado.
Todo apunta a que Felicidad Martínez va a hacer doblete o triplete en esta categoría, y tal vez la gane, ya que La mirada extraña (Sportula) contiene muy buen material. Supongo que "Fuego cruzado" tiene más posibilidades, pero valdría cualquiera de las cuatro.
No obstante, el instinto arácnido me dice que, si Felicidad no gana, lo hará El ojo de Dios, de David Luna (Apache), finalista del Alberto Magno, CF muy a saco y, como digo, editorial emergente y autor absolutamente en racha. Y Javier Castañeda de la Torre lleva ya unos años estando en la pelea, así que Horror vacui (Apache) podría ser la que por fin le dé un monolito. La cosa debería estar entre ellos tres.
A título de recomendación personal, Zenobia y el rey (Rodolfo Martínez, AEFCFT) tiene un lugar fijo en mi papeleta. Es difícil hacer un buen pastiche de Conan; pero hacerlo cojonudamente bien, con un estilo propio y siendo absolutamente fiel a Robert E. Howard tiene muchísimo mérito, y Rudy lo ha hecho.


Relato

Aquí sí que no albergo dudas: tengo el pálpito de que va a ganar una autora. Hay donde elegir, y la calidad de los relatos de 2016 que he leído fue excepcional.

Apuesto sin duda por Cristina Jurado, que, de hecho, juraría que va a hacer, como mínimo, un doblete en la papeleta, ya que tiene al menos tres relatos brillantes."La segunda muerte del padre", en Cuentos desde el otro lado. Antología de nueva literatura extraña (Concepción Perea, ed., Fábulas de Albión), resulta escalofriante por el nivel de confesión y sinceridad que se desprende de sus páginas, y nos dapara un ejercicio de catarsis personal que, además, está muy, muy bien escrito. "Inchworm" es uno de los platos fuertes de la ya mencionada WhiteStar y, sin bajar el pistón, la autora sabe cuadrar muy bien lo personal y la temática de la antología, con una imagen poderosísima extraída del videoclip de "Ashes to Ashes", de David Bowie. Por último, "Haitzlurra" (en Retrofuturo) le da un meneíto la mar de interesante a la temática de una Euskadi independiente, con unos niveles de seriedad que solo le he leído a José Ramón Vázquez o Iban Zaldua. No me he leído Vanith, así que a lo mejor podríamos estar hablando de cuatro posibles finalistas.


Sofía Rhei también tiene un par de cuentos perfectamente nominables: "La máquina de los deseos" (en Retrofuturo) e "Informe de aprendizaje" (Alucinadas II, Palabaristas). Sin movernos de Retrofuturo, los relatos de Marian Womack ("Piedras"), Nieves Delgado ("Ego te absolvo") y, sobre todo y muy especialmente, Tamara Romero ("Hospital Clarence Halliday para juguetes enfermos") y Layla Martínez ("Crónicas de la ciudad de Kowloon"), podrían optar al monolito.
¿Y qué opinan los chicos? Bueno, pues supongo que la irrupción fulgurante de David Luna pasa por una candidatura de su relato "El prisionero" (Sucesos extraños, José del Río, ed., Apache Libros), Israel Alonso podría entrar con alguna candidatura (mi favorito al respecto sería "WhiteStar" (en WhiteStar), Alfredo Álamo, Jesús Cañadas y Colectivo Juan de Madre se marcaron relatos muy potentes en Retrofuturo, y Guillem López podría entrar también en esta categoría con "Vacaciones", también de Retrofuturo. Víctor Miguel Gallardo tiene un par de relatos destacables en su recopilación personal Lo que significa tu nombre (Esdrújula): me quedo con "Mammut", una ucronía con nazis realmente estimable. Y "El analista", el cuento de César Mallorquí que la AEFCFT regaló a los socios en primavera del año pasado, es una distopía bastante maja.
¿Me dejo a alguien? Pues sí. Dejo para el final a Francisco Jota-Pérez, cuyo "Trabante" (en Retrofuturo) me parece, por calidad, el único aspirante serio a "arrebatarle" el monolito a Cristina Jurado. Pérez parece empeñado en dejarme sin palabras cada vez que escribe un relato, prólogo, ensayo o lo que sea. Solo diré que, ahora mismo, me parece la cabeza mejor amueblada que hay en el frikerío, que sus límites solo se los pone él y que, amigos, este cuento es dinamita pura. Si no entra con este cuento, tal vez lo haga con "Carnografía" (SuperSonic 4).
Y claro, también está Edmundo Paz Soldán, que ya sorprendió hace un par años con su novela Iris (Alfaguara) y ahora la complementa con una deliciosa colección de relatos, Las visiones (Páginas de Espuma), ambientados en su mismo universo referencial. El nivel es tan uniforme que cuesta decantarse por un solo relato, lo que me imagino que le resta posiblidades de entrar en la papeleta, lo cual sería la segunda de una serie de injusticias que espero no tengan tercera parte. Puestos a destacar alguno, me quedaría con "Las visiones" o "El próximo movimiento", pero yo qué sé, hay al menos media docena de relatos brillantes.
Me faltan lecturas, llevo WhiteStar a medias, tengo que darle un repaso en profundidad a las SuperSonic y solo he leído algunos contenidos de Alucinadas II, Cuentos desde el otro lado y Sucesos extraños, así que seguro que me pierdo candidatos muy serios. Pero vaya, que lo que he leído no está nada mal.


Antología
Con esta categoría tengo un problema: creo que habría que escindirla en antología (cuentos de varios autores) y recopilación (cuentos de un solo autor), porque la dinámica de los últimos años tiende a premiar a la primera y olvidarse de la segunda. Como sé que estoy casi solo en esta apreciación, no insisto con el asunto, pero cuando se plantee el debate de verdad, recordad que yo ya estaba avisando.
Whatever. La verdad es que creo que ya he mencionado todas las que considero importantes: por motivos personales, Retrofuturo y WhiteStar; por inmersión en sus páginas por motivos varios (una presentación y un prólogo, respectivamente), Las visiones y Lo que significa tu nombre; y, por el impacto que he percibido en los lectores potencialmente votantes, Cuentos para Algernon IV (Marcheto), Dieciocho engranajes (Nieves Delgado, Ed. Adaliz), Alucinadas II, Sucesos extraños, La mirada extraña y Verbum (Fata Libelli).
 
Aunque es un libro inclasificable, supongo que esta es la categoría en la que habría que proponer Alcasseriana (Antipersona), una perturbadora visión del asesinato de las niñas de Alcàsser en la que, cómo no, está metida gente como Francisco-Jota Pérez, Layla Martínez y Frank G. Rubio.
EDITO: Meec, omisión imperdonable: Hipermatrònic, l’hiperbreu que va sorgir de l’espai profund, de Sergi G. Oset (Orciny Books, col. Tar nº 6), nada menos que 111 relatos ultracortos paridos originalmente en catalán. Orciny no solo está destacando por descubrirnos el género bizarro, sino también por su labor subversiva y reivindicativa de la ciencia ficción en catalán. Y es que muchas veces nos olvidamos de que los Ignotus no premian solo obras en castellano, sino también en las demás lenguas oficiales del Estado Español (y de las mujeres, y de la novela juvenil, y de...).


Libro de ensayo
Salvo sorpresa, creo que no hay duda: va a ganar En regiones extrañas, de Lola Robles (Palabaristas), que, como su propio subtítulo indica, es "un mapa de la ciencia ficción, lo fantástico y lo maravilloso". Me gustaría que Richard Matheson: El maestro de la paranoia le diera un poco de emoción al asunto, o incluso que hubiera un ex aequo entre ambos. Quisiera insistir en que se trata del estudio más exhaustivo jamás realizado a nivel mundial sobre la obra del autor neoyorquino.

Una apuesta personal mía es un título que corregí, Las fábulas mecánicas. Guillermo del Toro, editado por Juan A. Pedrero Santos (Calamar Ediciones), que efectúa un recorrido exhaustivo por la filmografía y universo particular del (no solo) cineasta mexicano. Las monografías son interesantes, pero la entrevista de casi ochenta páginas es monumental, y los extras son una pasada.
¿Y los otros dos títulos que entrarán en la papeleta? Ni idea, porque no los he leído, pero, por pura lógica, Francisco-Jota Pérez tendría que estar con su Homo Tenuis (GasMask), y tal vez El Libro de Satán. Todo sobre el culto al Diablo, de Carlos Aguilar y Frank G. Rubio (Hermenaute), porque ambos son valores seguros, y tendríais que concienciaros de que la mera idea de ver a Frank dando un discurso de aceptación de los Ignotus justificaría las existencias de todos los que estáis leyendo esta entrada. (EDITO: Me chivan por Facebook que la obra de Aguilar y Rubio es reedición, por lo que no podría optar a premio. Una lástima. No quito el comentario porque me reitero en lo dicho: habría que darle un Ignotus a Frank G. Rubio, no solo porque se lo merece, sino porque su discurso de aceptación --o no-- sería antológico.)
Artículo
Comienzo a abreviar, que a este paso no acabo en la vida. Muy en resumen: no habría que olvidarse de Hélice ni de C, el hijo de Cyberdark, dos de las mejores fuentes de contenidos que hay en la actualidad, aunque tal vez hayan perdido visibilidad. Si el ignotusólogo que llevo dentro no ha perdido el toque, tendría que haber festival de finalistas de SuperSonic y de Sense of Wonder. He aquí mis recomendaciones:
"Los idiotas del horror", Ismael Martínez Biurrun (en C, 14 de marzo de 2016)
"Algunos apuntes sobre Stranger Things y el papel de la mujer en la ficción de horror", Ismael Martínez Biurrun, C, 10 de octubre de 2016  
"El sable láser del rey: Los cuentos siempre vuelven", Daniel Pérez Navarro, C, 2 de mayo de 2016 Recomendación de Juanma Santiago
"La ciencia ficción en la universidad española: Las barreras deben caer", Sara Martín (incluido en Hélice n.º 7, vol. III)  
"Prólogo", Francisco-Jota Pérez, en Ciudad revientacráneos (Jeremy Robert Johnson, Orciny, col. Midian n.º 3)
"Entrevista a Guillermo del Toro", de Juan Andrés Pedrero Santos (en Las fábulas mecánicas. Guillermo del Toro)
"¿De qué hablamos cuando hablamos de paranoia?", de Sergi Grau (en Richard Matheson: El maestro de la paranoia)
"En los orígenes del mito especulativo del hombre menguante: 'El doctor Hormiguillo" (1890-1891)' / 'El doctor Menudillo' (1914), de José Zahonero", de Mariano Martín Rodríguez, en Fuimos los primeros: El "Evangelio del Fariseo" y otras historias españolas pioneras (La Biblioteca del Laberinto)

Ilustración

A lo mejor acabasteis un poco hartos de la minipolémica del año pasado en torno a la candidatura del babero de la Calçotada Friki, pero no dejó de ser un poco como cuando un diputado de Compromís pregunta al gobierno si tiene pensado hacer algo en caso de apocalipsis zombi: lo que importa no es tanto la aparente gilipollez del hecho en sí (una pregunta estúpida en sede parlamentaria, la nominación de un contenido claramente menor) como lo que intenta denunciar (la escasa calidad de las respuestas del gobierno a preguntas serias, el ninguneo de casi diez años a la obra de uno de nuestros mejores ilustradores). A mí lo que me hastió fue que la percepción del asunto se quedara en que solo se trató de un troleo, cuando, al menos por mi parte, solo fue una sugerencia en plan "Ya que no sois capaces de nominarlo por obras serias, vamos a ver si os animáis por productos de usar y tirar". Y mira tú por donde, al bueno de Corominas le supuso su primera nominación en casi diez años. Y lo mejor de todo: ni siquiera quedó en última posición.
Lo bonito habría sido que la hispacón de 2017 se celebrara en Valladolid, como estaba anunciado, para que Corominas se aprovechase del factor campo (que juega en casa, vamos) y ganara por fin el monolito. Pero, como Valladolid se ha descolgado del tema y la hispacón se va a celebrar en Madrid, Corominas parte en igualdad de condiciones. Así pues, veamos solo tres contenidos sobresalientes por los que merecería ser nominado.


Ilustración de cubierta de Incrustados, y otros delirios racionalistas, de Ian Watson (Gigamesh)
Ilustración de cubierta de Futuros perdidos, de Lisa Tuttle (Gigamesh)
Portada e ilustraciones interiores de Zenobia y el rey, de Rodolfo Martínez (AEFCFT)
Pero vamos, que si este año tampoco moja el churrito ignoto, ya contraatacaré el año que viene con otras sugerencias, como la de Kirinyaga, de Mike Resnick.
Quitando a Corominas, mi debilidad absoluta de 2016 en este apartado es la ilustración de cubierta de La casa de arenas movedizas, de Carlton Mellick III (Orciny), obra de Pol Abran / Branca Studio.

¿Qué más ilustraciones propongo? Hay un montón, pero, por cuestiones puramente personales, barreré hacia casa: las tres en las que aparecían contenidos míos nominables: Retrofuturo, de Iván Ruso; WhiteStar, de Ana Díaz Eiriz, y Richard Matheson: El maestro de la paranoia, de Alfredo Esteban Arroyo. Ah, sí, y la de Las visiones, de Rebeca Cygnus.

 

 
Pero hay muchas más. En esta categoría puede pasar cualquier cosa. Hasta que vuelva a salir nominado un babero de la Calçotada Friki. ;)

Obra poética

No suelo opinar sobre esta categoría, porque tengo el oído muy duro con la poesía, a pesar de que mi padre tenía muchos poemarios y prácticamente he crecido entre ellos. De todos modos, recomiendo tres poemas, o canciones si se quiere, que se pueden encontrar en WhiteStar y que muy bien podría haber cantado David Bowie en persona, porque tienen nivel:

"It's Only Forever", de Sofía Rhei 
"Space Oddity", de Carmen Moreno
"Llegué a Marte un miércoles", de Loli Molina Muñoz
Revista
En esta categoría no hay ningún misterio: SuperSonic (que con el monolito de noviembre empezará un período hegemónico de unos cuantos años), Barsoom, Delirio y, por lo que a mí respecta, Hélice, que merece recuperar  el peso específico que tuvo en tiempos. Mariano Martín Rodríguez y Mikel Peregrina trabajan muy bien en ese sentido, aunque entiendo que el enfoque ya claramente académico pueda resultar disuasorio.
Novela extranjera
Aquí sí que estoy perdido, casi no he leído nada, estoy desconectadísimo y solo puedo recomendar títulos que me leí por dinero; es decir, porque los corregí o los informé. 
Corregir para Orciny Books es de lo mejor que me ha pasado en la faceta friki de mi vida profesional. Gracias a la editorial de Hugo Camacho estoy conociendo ese tremendo testimonio de nuestra vida actual que es el género bizarro. En 2015, la colección Midian arrancó con la estupenda Fantasma, de Laura Lee Bahr, que fue finalista en todos los premios gordos. Pues bien, en 2016 hay ración doble de novelones bizarros de la colección Midian. Esto es como cuando te preguntaban de pequeño a quién quieres más, si a tu padre o a tu madre. "Pues oiga, ¿y usted, a su pareja o a su amante?", daban ganas de contestar.
La casa de arenas movedizas, de Carlton Mellick III (Orciny)


Ciudad revientacráneos, de Jeremy Robert Johnson (Orciny)


Entre los demás trabajos que corregí, me gustó bastante Futuros perdidos, de Lisa Tuttle (Gigamesh).
 

Y, de los libros que informé, aunque no me hicieron caso por los motivos que fuera y lo dejaron correr, me quedo con El problema de los tres cuerpos, de Cixin Liu o Liu Cixin, que al final apareció en Nova y ha tenido una acogida más tibia de lo que me esperaba, supongo que porque hay mucho hater suelto.


Y, de verdad de la buena, ya no puedo recomendar nada más porque no leí mucho más. Supongo que este año la cosa apunta a Luna, de Ian McDonald (Nova), Seveneves, de Neil Stephenson (Nova), La gracia de los reyes, de Ken Liu (Runas), Relojes de hueso, de David Mitchell (Mondadori) y la ración habitual de Abercrombies, así que ya me las leeré para la segunda vuelta.
EDITO: Agüita, que, reglamento en mano, Gestarescala, de Philip K. Dick (Cátedra), es nominable, ya que es la primera vez que se edita en España (la traducción original era en una edición argentina). Pues ya lo sabéis: Dick podría ganar su primer Ignotus. :-D


Relato extranjero

A la espera de que la antología Bienvenidos al bizarro (Orciny) la líe en la próxima edición, el panorama es peor aún que en novela extrajera: solo leí un buen relato extranjero, "Héroes", de Lavie Tidhar, en WhiteStar, así que no puedo recomendar ningún otro. Pena.


Y eso es todo. Hay más categorías, pero no opino, ya que estoy todavía más perdido que en las categorías literarias. Espero que de aquí podáis sacar algunas ideas para vuestra papeleta. He vuelto a habilitar los comentarios, así que todas las sugerencias serán bienvenidas... siempre que no sean spam descarado.
Besitos.

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