jueves, 26 de mayo de 2016

Candidatos a los premios Ignotus 2016

Ya sé que esta entrada llega a deshoras, pero he tenido un par de semanas liadas y no he podido actualizar antes.
El caso es que ya se sabe qué obras son finalistas de los premios Ignotus, así que aquí está el listado de lo que los inscritos en el censo (132 participantes, solo 30 de ellos socios de la AEFCFT) consideran lo mejor de 2015.

Copio y pego de la página de la AEFCFT (I):

Premios Ignotus 2016
Nominados a la votación final
El pasado día 24 terminó la fase de propuestas de candidatos formuladas por las personas inscritas en el censo electoral para los premios de este año.
El censo estuvo formado por 291 personas. De ellas 128 eran socios de la AEFCFT, 47 personas pertenecían a asociaciones afines con las que se mantienen relaciones de colaboración que incluye el derecho a participar en los Premios Ignotus, y otras 116 personas se inscribieron de forma voluntaria.
Se recibieron propuestas de 134 personas. Lamentablemente dos de las papeletas llegaron fuera de plazo. Las 132 restantes fueron todas válidas y, entre todas, se contabilizaron 2.525 obras para el conjunto de las categorías.
30 votantes eran miembros de AEFCFT, por lo que su participación fue del 23,44%; otros 20 participantes fueron de las sociedades afines y su participación del 42,55%; las restantes 82 personas fueron inscritos voluntarios. Su porcentaje de participación fue del 70,69%
La categoría MEJOR OBRA POÉTICA no alcanzó el mínimo de representación requerido en el reglamento por lo que ha quedado cancelada para la votación final. El resto de las nominaciones pueden verse en este enlace Nominaciones a los Premios Ignotus 2016.
Las personas que estén inscritas a la Eurocón/Hispacón (o que lo hagan próximamente) y que no se hayan inscrito en el censo, pueden hacerlo para participar en la votación definitiva.
(Y II):

Nominaciones a los Premios Ignotus 2016
Nominaciones a los Premios Ignotus 2016
(En cada categoría las candidaturas se presentan en orden alfabético)

Novela
Challenger, de Guillem López (Ed. Aristas Martínez)
Disforia, de David Jasso (Ed. Valdemar)
Neimhaim, de Aránzazu Serrano (Ed. Fantascy)
Nos mienten, de Eduardo Vaquerizo (Ed. Fantascy)
Pronto será de noche, de Jesús Cañadas (Ed. Valdemar)

Novela corta
Alma y el poeta, de José María Tamparillas (Ed. Dissident Tales)
“Bultzatu”, de Ekaitz Ortega. En Mariposas del Oeste (Ed. Sportula)
“El traductor de dios”, de Javier Castañeda de la Torre. En Mariposas del Oeste (Ed. Sportula)
La suerte del dios hambriento, de M. C. Arellano (Ed. Sportula)
“Naturaleza humana”, de César Mallorquí. En Trece Monos (Ed. Fantascy)
Sirenas de dientes blancos, de Daniel P. Espinosa (Ed. Palabras de Agua)

Cuento
“Eden Ranch”, de Pedro Pablo de Andrés Correas. En TerBi 10 (Ed. Asociación Vasca de Ciencia-Ficción, Fantasía y Terror)
“El abismo mecánico”, de Javier Castañeda de la Torre. En El abismo mecánico (Ed. Cápside)
Fiat tenebrae”, de César Mallorquí, En Trece Monos (Ed. Fantascy)
“La bestia humana de Birkenau”, de Sergio Mars. En Mariposas del Oeste (Ed. Sportula)
“Los rápidos azules”, de Juan González Mesa. En SuperSonic 3 (Ed. Cristina Jurado)
“Piso veintisiete”, de Rodolfo Martínez. En Delirio 16 (Ed. La Biblioteca del Laberinto)

Antología
A la deriva en el Mar de las Lluvias, selección de Mariano Villarreal (Ed. Sportula)
Cuentos para Algernon Año III, recopilación de Marcheto ,(https://cuentosparaalgernon.wordpress.com)
El abismo mecánico, recopilación de Sergio Mars y Vicente Hernándiz (Ed. Cápside)
Mariposas del Oeste, recopilación de Mariano Villarreal (Ed. Sportula)
Trece Monos, de César Mallorquí (Ed. Fantascy)

Libro de Ensayo
Ciencia Ficción. Nueva Guía de Lectura, de Miquel Barceló (Ed. B)
El jardín crepuscular, de John Clute (Ed. Gigamesh)
El mundo de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin, Elio M. García, Jr. y Linda Antonsson (Ed. Gigamesh)
Está lleno de estrellas, de Rafael Marín (Ed. Cyberdark)
Yo soy más de series, coordinado por Fernando Ángel Moreno y Víctor Miguel Gallardo (Ed. Esdrújula)

Artículo
“All Your Short Are Belong to Us”, de Elías F. Combarro. En SuperSonic 1, 2, 3 (Ed. Cristina Jurado)
“Antologías de ciencia ficción en España”, de Cristina Jurado. En SuperSonic 1 (Ed. Cristina Jurado)
“El año que se rompieron los premios Hugo”, de Cristina Jurado. En SuperSonic 2 (Ed. Cristina Jurado)
“En defensa de la narrativa breve”, de Mariano Villarreal. En Mariposas del Oeste (Ed. Sportula)
“La fuerza de la galaxia”, de Luis Alfonso Gámez. En El Correo. Sección cultura. Día 18-12-2015
“Reseña de Running from the Raptor”, de Antonio Díaz, En Sense of Wonder(http://sentidodelamaravilla.blogspot.com.es/2015/09/anotnio-diaz-resena-running-from-raptor.html)

Ilustración
Babero de la VI Calçotada Friki, de Enrique Corominas
Cubierta de A la deriva en el Mar de las Lluvias, de Alex Popescu (Ed. Sportula)
Cubierta de Mariposas del Oeste, de Juan Miguel Aguilera (Ed. Sportula)
Cubierta de SuperSonic 1, de Marina Vidal (Ed. Cristina Jurado)
Cubierta de Terápolis, de Koldo Campo (Ed. Juan José Aroz)

Producción audiovisual
El Ministerio del Tiempo, de Pablo y Javier Olivares (guion); Onza Partners (producción). Serie
Extinction, de Miguel Ángel Vivas (director); Vaca Films, La Ferme! Productions, Ombra Films, Telefonica Studios, Laokoon Filmgroup (productores). Largometraje
Los VerdHugos, de Miquel Codony, Elías F. Combarro, Leticia Lara, Josep María Oriol y Pedro Román (http://verdhugos.blogspot.com.es). Podcast
Luces en el horizonte, de Luis Martínez Vallés y Pablo Uría. Radio
The Spoiler Club, de Alexander Páez, Jesús Cañadas y Miquel Codony (https://www.youtube.com/channel/UCp3U2b3MmK0sCeFeFBu4I2w). Videocast

Tebeo
Necrópolis, de Marcos Prior (Ed. Astiberri)
Saga, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples (Ed. Planeta de Agostini)
¡Universo!, de Albert Monteys (Ed. Panel Syndicate)

Revista
Barsoom. Ed. Barsoom
Delirio. Ed. La Biblioteca del Laberinto
miNatura. Ed. Ricardo Acevedo Esplugas
Planetas Prohibidos. Ed. J. Javier Arnau
Sable. Ed. Asociación Cultural Tusitala
Vuelo de Cuervos. Ed. Lorena Raven y Soraya Murillo

Novela extranjera
Justicia Auxiliar, de Anne Lekie (Ed. B)
Fantasma, de Laura Lee Bahr (Ed. Orciny Press)
Las primeras quince vidas de Harry August, de Claire North (Ed. Colmena)
Medio rey, de Joe Abercrombie (Ed. Fantascy)
Medio mundo, de Joe Abercrombie (Ed. Fantascy)

Cuento extranjero
“A la deriva en el Mar de las Lluvias”, de Ian Sales. En A la deriva en el Mar de las Lluvias (Ed. Sportula)
“Algoritmos para el amor”, de Ken Liu. En A la deriva en el mar de las Lluvias (Ed. Sportula)
“La señora astronauta de Marte”, de Mary Robinette Kowal. En A la deriva en el Mar de las Lluvias (Ed. Sportula)
“La verdad de los hechos, la verdad del corazón”, de Ted Chiang. En A la deriva en el Mar de las Lluvias (Ed. Sportula)
“Regreso a casa”, de Mike Resnick. En A la deriva en el mar de las Lluvias (Ed. Sportula)

Sitio Web
Cuentos para Algernon, de Marcheto (https://cuentosparaalgernon.wordpress.com)
Enciclopedia wiki de ciencia ficción, de la Asociación Alt+64 (http://www.alt64.org/wiki/index.php/Portada)
Fantífica, de Manu Viciano, David Tejera, Lorenzo Martínez, Sergi Viciana y Laura Fernández (http://www.fantifica.com)
Gabriella Literaria, de Gabriella Campbell (http://www.gabriellaliteraria.com)
La Tercera Fundación, de la Asociación Cultural Los Conseguidores (http://www.tercerafundacion.net)
Literatura Fantástica, de Mariano Villarreal (http://literfan.cyberdark.net)
Sense of Wonder, de Elías F. Combarro (http://sentidodelamaravilla.blogspot.com.es)






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Publico esta entrada, aun sabiendo que llega a deshoras, porque este año ha habido polémica en redes, sobre todo a cuenta del babero de la VI Calçotada Friki, Pero vayamos por partes.

Ante todo, muchas enhorabuenas a los finalistas, un abrazo para todos y que gane el mejor.

Lo primero que me llama la atención es la enorme cantidad de finalistas que he "acertado" con respecto a mi lista de sugerencias. En el caso de libro de ensayo me parece particularmente llamativo, ya que da la impresión de que mi entrada del blog ha servido de verdad para orientar a los lectores. Cierto es que la publiqué cuando había votado más o menos la mitad del censo electoral, pero dado que en las primeras fases las candidaturas entran por apenas uno o dos votos, me creo que bastantes de los lectores que aún no habían votado se decidiesen a raíz de la lectura de mi entrada; en concreto, los títulos de Gigamesh (El mundo de hielo y fuego y El jardín crepuscular). No creo que haya influido en los casos de Está lleno de estrellas y Yo soy más de series, que de todos modos habrían sido los favoritos naturales si Miquel Barceló no hubiera publicado su Nueva guía de lectura, que me sorprendería mucho (y para bien) que se quedara sin monolito.
Casualidad o no, lo cierto es que este casi pleno puede considerarse un éxito y un fracaso del sistema, ambas cosas a la vez. Por un lado, parece que la figura del prescriptor sí funciona (no creo que el Clute hubiera obtenido votos suficientes de no haber sido por mi recomendación, dado el tradicional olvido que padecen los promocionales de Gigamesh en los Ignotus), pero por otro corremos el riesgo de hacerles demasiado caso y votar por inercia. Es un fenómeno que viví de primera mano en las dos o tres ediciones en que los premios Xatafi-Cyberdark se hacían públicos antes de que terminase el plazo de votación de los Ignotus: las papeletas de finalistas en las categorías que existían en ambos premios parecían casi calcadas. Sí, el lector es vago por naturaleza, prefiere ir a cosa hecha y, si encuentra a alguien que le facilite la tarea, opta por lo más cómodo.
Lo cual está muy bien (al menos se molesta en informarse), pero también es un arma de doble filo, porque demuestra que la papeleta de finalistas de un premio la podemos decidir entre tres o cuatro prescriptores.
El hecho de que la participación de este año en la primera fase haya marcado un récord absoluto (entre el doble y el triple de la que se registraba en "mis tiempos") me hace pensar que el voto se redistribuye de manera natural y al margen de cabildeos y de grupos de influencia, pero cien votantes con candidaturas muy fragmentadas como las que cabe esperar en una primera fase (¡2.525 contenidos diferentes han recibido al menos un voto!) siguen pareciendo pocos para evitar ciertos efectos indeseables, como el ya expuesto: que un listado de finalistas de otro premio recién fallado o un listado de recomendaciones de un friki proactivo sean decisivos para configurar las candidaturas finales. Todo esto contrasta con el listado de finalistas de los recién creados Kelvin 505, que resulta llamativo tanto por las coincidencias como por las diferencias con respecto a los finalistas de los Celsius y de los Ignotus. (Y esto daría para otra entrada, en la que, cómo no, tocaría hablar de la proporción entre hombres y mujeres en las listas de finalistas de los premios literarios en general.)
Por este motivo, Elías Combarro (odo) ha puesto en marcha una Wikia de recomendaciones para los premios Ignotus 2017, que cuenta con la bendición de la AEFCFT, que con buen criterio ha renunciado a hacer listados largos de recomendados, a imagen y semejanza de lo que se hace en los premios Nebula, y tal y como habíamos pedido algunos aficionados a raíz de la polémica desatada en torno a la elección de determinados finalistas. Al ser un proyecto común, con unas bases bien claritas, parece alejarse el peligro de manipulación o de que esto vaya a servir a determinados grupos de intereses: la información es pública, compartida, y da la impresión de que va a ser una herramienta útil. Por mí genial, porque a buen seguro me ahorrará escribir más entradas de recomendaciones en el blog. O no, yo qué sé. Bueno, más bien no, ya que este año me publican algún que otro relato y no tendré más remedio que ponerme en modo autobombo.
También me ahorro, o no del todo, una doble propuesta que tenía en mente antes de escribir esta entrada. De haberla escrito en su momento, no habría sabido de la existencia de la Wikia y habría tenido más sentido, pero de todos modos la planteo.
Es cosa sabida que las categorías breves reciben una dispersión de voto notable y basta con un puñado de votos para que determinados contenidos se cuelen en el listado de finalistas. A veces se puede hacer de manera malintencionada y con evidente propósito distorsionador, como están haciendo los Sad Puppies con los premios Hugo, a mi entender con un éxito evidente: los premios a novela o novela corta pueden salvarse, porque vota muchísima gente, pero las dos categorías de relato, así como la de fanzine, están condenadas a la irrelevancia y el pucherazo mientras Vox Day y sus secuaces sigan sacándole utilidad al juguetito en que se han convertido los Hugo.
A esto hay que sumarle el hecho de que, a falta de que SuperSonic (a la que auguro un período hegemónico de varios años; los que dure el proyecto, básicamente) se convierta en la publicación de referencia absoluta, y teniendo en cuenta que este año no ha habido una antología que sea la number one indiscutible, a lo Terra Nova o Alucinadas (la cosa ha estado repartida entre Mariposas del oeste y Trece monos), la cosa ha estado muy dispersa. Lo cual, por un lado, está muy bien (la papeleta ha sido muy variadita, de estilos, autores y lugares de procedencia, lo cual le da mucha vida), pero, por otro, da la impresión de que todo ha estado tan fragmentado que se han clasificado cuentos con muy poquitos votos. Y, por supuesto, tenemos el que considero el problema principal de esta categoría y, sobre todo, la de antología: penaliza a las recopilaciones de relatos escritos por un solo autor. ¿Solo Trece monos y un relato de Trece monos entre ambas candidaturas, de un total de al menos diez finalistas posibles? No me lo creo ni de coña, aquí hay algo que no cuadra. Y ese algo es el que comento: las recopilaciones de relatos de un solo autor parten en una clara posición de desventaja. Si eres un puñetero crac como César Mallorquí, pues genial, puedes colocar al menos un contenido en tres categorías diferentes (y, aun así, solo lo doy por favorito en novela corta), pero si no... pues nada.
Y ahí entra mi primera propuesta, que no es otra que la siguiente: habría que escindir la categoría de antología en recopilación (esto es, libro con relatos de un solo autor) y antología (esto es, libro con relatos de varios autores), tal como se hace en los Locus. Si me paso por la asamblea de socios de la AEFCFT lo propondré, y si no puede ser y algún socio que quiera defender esta idea se anima a plantearla, pues adelante, me sumaré a la propuesta. El motivo me parece claro: las recopilaciones de un solo autor no tienen nada que hacer frente a las antologías de varios autores.
Y por todo esto me parece fundamental algo que no creo que la Wikia pueda solucionar de manera satisfactoria, y que es mi segunda propuesta: hace falta un medio especializado en criticar y reseñar relatos de ciencia ficción, terror y fantasía. Es una idea que todavía estoy tratando de desarrollar, y que al no disponer de tiempo no podría comprometerme a llevar a cabo, pero la planteo, por si alguien recoge el guante: una página de crítica y reseñas exclusivamente de relatos y recopilaciones de relatos. Ya hay prescriptores de novelas o antologías, pero no de relatos. Me refiero a críticas y reseñas de, pongamos por caso, entre trescientas y quinientas palabras, en las que se destripen relatos concretos como si de obras largas se tratara. La ficción breve es el gran tesoro del género, y la manifestación narrativa peor tratada por crítica y lectores, y merece un canal de análisis serio y, sobre todo, útil. Si alguien lo quiere poner en marcha, por mí perfecto, colaboraré encantado con mis aportaciones (tres o cuatro de Las visiones, de Edmundo Paz Soldán, para ir abriendo fuego), pero insisto en que no me puedo comprometer a administrarlo.
Concluyo estas reflexiones con el tan traído y llevado babero de la Calçotada Friki

Helo aquí. Cuando lo propuse en una entrada anterior del blog no podía ni imaginarme que fuese a salir finalista, ni mucho menos que se fuese a desatar una histeria en redes de la que no puedo sino considerarme parcialmente responsable. Pep Burillo me tranquilizó diciendo que ya en la VII Calçotada Friki se oyeron comentarios en el sentido de que algunos asistentes iban a votar al babero en la categoría de ilustración, por lo que no debería considerarme el único responsable de que haya entrado en la papeleta final, pero ya me entendéis, si he clavado la categoría de libro de ensayo, sospecho que en al menos dos casos por haber recomendado esos títulos, tengo motivos fundados para sospechar que el babero también ha entrado porque lo recomendé. En todo caso: sí, lo voté, sí, lo había recomendado, y sí, ha salido finalista. Mea culpa, o no.
Las reacciones han sido de lo más variopinto, 
Por supuesto, Enrique Corominas ha aprovechado para tomársela a coña (su última nominación databa de 2008, con la cubierta de Leyenda, de David Gemmell, cosa que creo que ni él mismo recordaba) y ha servido de inspiración para artículos de coña como este

También hay quien ha puesto el grito en el cielo: ya que se estaba produciendo la injusticia histórica de que Corominas llevase años sin mojar el churrito con las candidaturas a monolito, ¿por qué no intentarlo con una auténtica obra de arte, como la ilustración de cubierta de El mundo de hielo y fuego?

Vaya por delante que ya lo intenté el año pasado, al proponer los doce metros cuadrados del Gigalienzo, con un resultado espeluznante: creo que solo lo votamos dos personas en primera fase. En lo relativo a la ilustración de El mundo de hielo y fuego, tengo una teoría al respecto, y es la siguiente: no habría servido de nada proponerla, porque no habría salido. En lo que podríamos llamar el entorno de Gigamesh se ponen muy conspiranoicos con estas cosas, que si hay una mano negra que impide de manera sistemática que Corominas sea finalista de los Ignotus, y que si yo qué sé qué. No comparto este punto de vista: Corominas sí ha sido finalista en unas cuantas ocasiones, es una injusticia que no lo haya ganado aún (y que tal vez no lo vaya a ganar nunca) pero sí que había sido finalista; en concreto, en las ediciones de 2003 (Juego de tronos), 2004 (Declara) y 2008 (Leyenda). El hecho de que llevara ocho años sin entrar en la papeleta final creo que obedece a un motivo fácil de entender: la escasa producción de Gigamesh en los últimos tiempos había hecho que desapareciese del foco, que quedase diluida frente a otras editoriales más activas. Los Ignotus valoran, entre otras cosas, a sus editores más proactivos. Gigamesh no lo había sido hasta hace un par de años, y por eso había desaparecido de los listados de finalistas. Ahora que vuelve a publicar a buen ritmo, y además está en el epicentro del fandom que vota (mal que le pese), vuelve a cosechar nominaciones. Creo que es así de sencillo. Corominas ha pagado el pato, como lo han pagado Alejandro Terán o Juan Miguel Aguilera, Tim Powers o Richard Matheson, que habrían sido finalistas si sus trabajos se hubieran publicado en 2007, cuando Gigamesh estaba en el centro del fandom, pero no lo eran porque aparecían en 2012, cuando ya no estaba en el candelero. Ahora parece que vuelve al epicentro del fandom, y eso se traduce en nominaciones. Ya está, no creo que haya más.
Ah, bueno, sí, una cosa más: Martin ya ha dejado de ser un autor "de los nuestros", así que es difícil que sus novelas de Canción de hielo y fuego vuelvan no ya a encadenar tres Ignotus seguidos sino siquiera a ser finalistas de nuevo. Pero eso ya creo que es la sobreexposición, que es otro fenómeno.
A lo que iba. Una tercera fuente de polémica viene de quienes acusaron a esta candidatura baberil de pucherazo de algún grupo de intereses, perpetrada con la única intención de desprestigiar el premio. Bueno, creo que las reacciones en Facebook de buena parte de los organizadores de la Calçotada Friki dejaron claro que no suelen votar a los Ignotus, que la papeleta les importaba más bien poco y que les hace gracia que haya salido el babero, pero no piensan ni votar en la segunda fase. (Vale, hay una salvedad como la de servidor: soy organizador de la Calçotada y votante de los Ignotus.) O sea, que la hipótesis del pucherazo para desprestigiar el premio creo que queda descartada. En todo caso, si se analiza pormenorizadamente el listado de finalistas, no deja de ser curioso que la peña se haya cebado con el babero de las narices y haya pasado por alto la reseña de la novela de porno con dinosaurios (me he descojonado con ella, me ha dejado con las ganas de leerme el libro del que habla y, visto lo visto, creo que va a ser mi tercera opción tras los artículos de Cristina Jurado, pero ¿en serio?, ¿de verdad hay ocho o diez aficionados pro que consideran que reúne los méritos necesarios para ser finalista de los Ignotus, por encima de los artículos de Julián Diez o Fernando Ángel Moreno?), la inclusión de un relato aparecido originalmente en el fanzine de la TerBi (con todos mis respetos, pero de nuevo: ¿en serio?, ¿un cuento aparecido en un fanzine reúne más votos que un cuento de César Mallorquí, Emilio Bueso, Ángel Luis Sucasas o Elia Barceló?) o, sin ir más lejos, un par de finalistas de la misma categoría en que ha entrado el babero.
Porque vamos a ver, cogiendo una por una las cinco ilustraciones finalistas, ¿de verdad hay quien opine que, si nos basamos en criterios exclusivamente artísticos y técnicos, la ilustración del babero es peor que esta...

... esta otra...

... o incluso esta?

Porque, amigos míos, me da la impresión de que, si quitamos la portada de SuperSonic 1, que  no cabe duda de que le dará a Marina Vidal el primero de los bastantes Ignotus que seguramente ganará, el babero no es, ni por asomo, la peor de las cinco ilustraciones finalistas.

Por lo que creo que la raíz del problema es otra: un problema de formato. Ha tocado los cojones que algo tan efímero como un babero de calçotada sea finalista, pero decidme con la mano en el corazón, ¿os habría rechinado mucho que saliese finalista si hubiera sido, pongamos por caso...


,,, un libro de ensayo titulado Gastronomicón: Recetas de cocina para frikis (Timun Mas)...

... o un libro de memorias o un novelón policíaco-friki titulado La gran novela del fandom, escrito por servidor?
Lo dudo, de verdad que lo dudo. Quizá no habría sido finalista, pero habría tenido algún voto.
En resumen, que creo que el problema ha sido el formato. Creo que es una ilustración defendible, evidentemente no la terminaba de proponer del todo en serio, pero, ya que ha sido finalista, y una vez pasada la semana de polémicas, en la que estaba más que arrepentido de haberla propuesto, ahora veo el lado positivo al asunto y creo que ni siquiera es la peor de las finalistas y todo esto es una polémica de lo más tonto e innecesario; vamos, una típica polémica del fandom, de las de toda la vida.
Menos mal que somos un fandom sano y amnésico a lo Dory, y ahora hay otras polémicas mucho más interesantes y ya no se habla del babero.




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miércoles, 25 de mayo de 2016

¿Y por qué no corregir directamente para los autores?

A estas alturas de feria está bastante claro que el modelo editorial actual no da mucho de sí y se va a venir abajo de un día para otro. Les dejo a otros la tarea de establecer las causas de este agotamiento, pero de manera intuitiva vienen unas cuantas a la mente: el fin del empleo digno tal como lo hemos conocido, los ajustes en las cuentas de resultados editoriales, las dificultades a la hora de adaptarse a la realidad editorial y la fragmentación del mercado. Los correctores en plantilla son casi un vestigio del pasado, pero tampoco se puede decir que los correctores externos seamos ahora mismo los reyes del mambo, cosa que tal vez fuéramos cuando comenzó el proceso de externalizaciones. Hace unos diez años salía a cuenta darse de alta en autónomos y vivir de la corrección de textos, porque las editoriales estaban externalizando, o bien tratando directamente con los colaboradores externos, o bien a través de las empresas de servicios editoriales. La crisis del sistema, la crisis del estado de bienestar y la crisis del sector han arrasado con todo eso, las tarifas se han venido abajo, muchas empresas han cerrado, las editoriales suelen ahorrarse algunos pasos antaño imprescindibles del proceso de edición (hablando en plata: cuando antes encargabas tres correcciones, ahora vas que te estrellas con una sola) y, en resumen, las cuentas apenas salen. Hemos pasado de mileuristas a quinientoseuristas o incluso trescientoseuristas, en un proceso que ha ido en paralelo a los desplomes salariales del mundo de los trabajadores por cuenta ajena. Si tienes un impago o un retraso en el pago (y ambas posibilidades son cada vez más habituales), te puedes dar por jodido, porque lo más probable es que, al echar cuentas en la trimestral de IVA, descubras que en algunos períodos de tu año fiscal has gastado más dinero del que has ingresado: las cuotas y la trimestral no entienden de retrasos, pero estos se dilatan cada vez más y, en resumidas cuentas, te encuentras con que a lo mejor ha habido algunos meses en que has pagado por trabajar. Vamos, lo ideal cuando tienes que pagar hipoteca, alquiler, IVA, cuota de autónomos y colegio de la niña. En resumen, ese mundo de familias cuyos dos miembros adultos trabajan y, aun así, coquetean con la pobreza. Nada que no suceda en cualquier parte del mundo en que transcurre esta estupenda distopía ciber y cutrepunk que llamamos siglo XXI.

Vale, ya he llorado lo suficiente, y ya tengo aislados los problemas y muchas de sus causas, pero ¿y sus soluciones? Veamos.
Cambiar de sector, por supuesto... suponiendo que hubiera algún sector en el que las cosas fueran diferentes, que no lo hay. 
Emigrar al extranjero, claro que sí... pero ¿a hacer qué? ¿Adónde? 
Reinventarme y buscarme la vida. Buscar nuevos clientes y ofrecerles nuevos servicios a los que conservo. Exprimir todas las posibilidades de negocio que me ofrece el sector. Reciclarme.
En resumen: si ya apenas quedan empresas de servicios editoriales y las pocas editoriales que todavía trabajan con colaboradores externos están de recortes y han reducido la cantidad de proyectos que sacan al exterior, ¿por qué no probar directamente con los autores?
Pues bien, los autores no son ni por asomo mi principal fuente de ingresos (siguen siéndolo las editoriales y empresas de servicios editoriales), pero son una tendencia en alza en mi día a día laboral. Y, con matices, la recomiendo. 
Por supuesto, siempre puedes tener experiencias negativas en el trato directo con los autores. Como las puedes tener con editoriales, empresas de servicio o la Administración. El mayor marrón que tuve el año pasado, de esos de acabar dejando el asunto en manos de abogados porque la cantidad que me debían era de tres ceros y me echaba a perder el trimestre, lo tuve con una empresa de autoedición y su correspondiente autor autoeditado. La historia es demasiado cutre como para que me apetezca reproducirla, pero en resumen tiene todos los elementos que deberían alertarte de que las cosas acabarán como el rosario de la aurora: cliente que suele pagar tarde (aunque pague), proyecto que heredas de una amiga a la que los retrasos le impiden hacerse cargo porque ya tenía otras cosas apalabradas, y autor muy peculiar. Desde el minuto uno quedó claro que todo iba a acabar fatal, y así sucedió. Fin de la historia.
Pero también puedes tener experiencias positivas. El hecho de que un autor que recurre a la autoedición no esté acostumbrado al funcionamiento habitual del proceso editorial no es ni bueno ni malo de por sí. Es un tipo de cliente diferente de la editorial o la empresa de servicios y, por lo tanto, debes ofrecerle un trato diferente. Esto se ve desde el momento de negociar una tarifa. Tal vez te vaya a dar más trabajo que un libro publicado por una editorial "seria", pero no siempre tiene por qué ser así. Tal vez vaya a intervenir más que un autor al que publica una editorial "seria", pero es lógico, ya que está arriesgando su dinero y es lícito que sospeche que a lo mejor lo vas a tangar, o puede no estar de acuerdo con el resultado final. 
En resumen, pueden suceder muchas cosas, pero por otro lado es cierto que el trato directo te ofrece otro tipo de compensaciones con las que no sueles encontrarte al trabajar con editoriales o empresas de servicios. La cercanía con el proyecto y el cliente, la posibilidad de consultar todo tipo de dudas en cualquier momento, unas tarifas más flexibles, una capacidad de negociación, un pago más ágil que los típicos dos o tres meses de la editorial o la empresa de servicios...
Es, como he dicho, un tipo de cliente especial al que hay que tratar de manera especial, al que, por muy profesional que seas, te cuesta limitarte a enviarle el trabajo ya terminado, la factura y hasta la próxima. Está confiando en ti, cuando podría saltarse las correcciones e ir a lo fácil, y eso dice mucho a su favor. Quiere hacer las cosas como un profesional, pero no siempre va a disponer de medios y conocimientos profesionales, por lo que tu tarea como profesional es facilitarte las cosas para que se sienta a gusto, confíe en su obra y se lleve una experiencia muy positiva que le haga ver que un informe de lectura o una corrección son valores añadidos que pueden marcar la diferencia entre lo aceptable y la excelencia. Y, si le va bien, cosa que es lo deseable debido a la inversión realizada, abrir la posibilidad de que repita en su próxima obra, tal vez contigo.
Pues bien, como ya he dicho, este tipo de cliente, sin ser el principal, está consolidándose, al menos en mi agenda. Suelo hacer dos tipos de trabajos con él.
En primer lugar, el informe. No es el tipo de informe que hago para una editorial, sino el que el autor haría con una agencia. Más que el resumen de la trama, que doy por hecho que se la sabe, incidimos en aspectos estructurales, sugerencias de corrección y presentación del texto, y orientación acerca de posibles editoriales, premios o agencias en las que mover el manuscrito, Llevo tres servicios de este tipo en poco más de un año, más uno parecido sobre una traducción, y uno de los originales que valoré aparecerá próximamente, supongo que ya en 2017, en una editorial gorda; espero que los otros dos corran una suerte similar durante ese año.
Y en segundo lugar, la corrección. Como ya he dicho, el sector editorial está de capa caída y restringe gastos, y una de las maneras de hacerlo es saltarse fases del proceso. Donde antes encargabas correcciones de estilo, ortotipográfica y de compaginadas, ahora tienes que arreglártelas con una ortotipográfica, y que la suerte haga el resto. Cuando trabajo directamente para el autor, suelo hacerlo por un precio cerrado, pactado previamente, lo más ajustado posible, una vez ofrecida una cata de corrección para que el autor sepa qué le voy a tocar, y haciendo hincapié en la ortotipografía aunque, si el autor está de acuerdo, sin miedo a meterme en cuestiones de estilo o incluso contenido. Es lo que podríamos decir la típica corrección ortotipográfica que te encarga una editorial cuando el original no ha pasado estilo o, si lo ha hecho, era con unos plazos inasumibles y el corrector no ha podido profundizar en la corrección: vale, tocas ortotipo, que es lo que te pedían, pero el protocolo establece que toques también las cuestiones básicas de estilo que no se han detectado en la corrección anterior. Llevo dos correcciones de este tipo en cosa de año y pico, y ya tengo apalabrada una tercera, que, tal como nos hemos planteado el negocio, implicará una cuarta de aquí a fin de año.
Y aquí quería yo ir a parar. Las dos correcciones que he realizado hasta ahora son del mismo autor, Sergio Clavel. La particularidad del asunto es que fue él quien contactó conmigo a través de Twitter, nos entendimos bien, quedó contento con la corrección de su novela La arqueóloga de la mafia, y hemos repetido con la que acaba de publicar hace unas pocas semanas: El Asesino del Barroco


La arqueóloga de la mafia era una novela de ritmo trepidante, en la tradición del techno-thriller en el que pasan muchas cosas y no hay descanso. Me gustó la manera en que Clavel conjugaba la trama de ciencia ficción (universos paralelos y saltos espaciotemporales) con la de thriller (todo muy a lo 24) y la ambientación en la Cuba prerrevolucionaria, con muchos guiños tanto a la novela negra ambientada en esa época (los referentes inevitables son Si los muertos no resucitan, de Philip Kerr, y El padrino II, de Francis Ford Coppola) como a la imaginería masónica que impregna La Habana. Me lo pasé bien corrigiéndola, creo que ofrecí un acabado profesional y el libro quedó más que digno.



En El Asesino del Barroco, Sergio cambia de registro, Reconoce la influencia de Dan Brown, que no es nada difícil de percibir en cuanto te adentras en la lectura. Un asesino psicópata llamado el Ser Imperfecto (por motivos menos obvios y más relevantes de lo que parece) empieza a sembrar el pánico en Roma al perpetrar unos terribles crímenes en los que los monumentos barrocos de la Ciudad Eterna forman parte de manera indisoluble, un tanto a lo happening del primer episodio de Black Mirror. No tardamos en saber que la intención del Ser Imperfecto es trascender el arte barroco e inaugurar una nueva forma de crimen y de arte, todo junto y tal vez en el sentido en que Thomas de Quincey hablaba del asesinato considerado como una de las bellas artes. El comisario Carlo Marini, un cuarentón amargado y con nula empatía, se encarga de investigar el caso, pero no tardan en producirse nuevos asesinatos en lugares emblemáticos de Roma (por lo general, en obras de Bernini), y su unidad de policía queda desplazada al interferir el cuerpo de Carabinieri. El conflicto de jurisdicciones, típico en las novelas y series tanto españolas como estadounidenses (¿qué pasa cuando la CIA y el FBI acaban a hostias por un mismo caso, o cuando la Guardia Civil pone palitos en la rueda de la investigación de los Mossos d'Esquadra? Todos lo hemos visto o leído), está servido. A ello hay que añadir otra de las convenciones del género: la investigadora externa, Adriana, una brillantísima historiadora del arte que puede dar con ciertas claves que se le escapan a la policía, un tanto en la estela de Jessica Fletcher o Richard Castle. Por supuesto, la trama se complica, y mucho, la cosa parece tirar por elevación y nos introduce elementos nuevos (¿a qué se debe el interés de los carabinieri?) y, a medida que al Ser Imperfecto se le va la pinza, la novela deja de ser el trillado thriller que cabría esperar y nos ofrece algunas imágenes potentísimas que directamente nos recuerdan al Thomas Harris más desagradable de las novelas de Hannibal Lecter. Hay una matanza de inocentes en concreto que te deja tiritando, sobre todo si tienes niños pequeños, en la que Clavel no escatima ni medios narrativos ni dureza verbal y visual. Y el final, muy espectacular, es de los que ves venir demasiado tarde y se merecerían una portada (por cierto, excelente el trabajo de Alexia Jorque) si no fuera porque contienen la madre de todos los spoilers.

En resumen, me lo he pasado muy bien corrigiendo los dos libros de Sergio Clavel, es un placer trabajar con él, son lecturas recomendables, le deseo toda la suerte del mundo, ya que entiendo que tiene nivel suficiente como para "dar el salto" a una editorial, y nunca le agradeceré lo suficiente el que se pusiera en contacto conmigo, ya que ha cambiado mi percepción de lo que es el trabajo directo con un autor autoeditado, y las dos experiencias que he tenido con él han resultado tan positivas que casi me hacen olvidar el marronazo que tuve el año pasado con el autor muy peculiar y el autoeditor que pagaba tarde. Sí, amigos del gremio: un autor autoeditado también puede ser un buen cliente. Y sí, amigos autores: aunque autoeditéis vuestras obras, os puede salir a cuenta tener a mano un profesional que os informe o corrija vuestros originales.

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martes, 10 de mayo de 2016

Presentación de "La polilla en la casa del humo", de Guillem López, en la librería Gigamesh

El sábado día 7 de mayo tuvo lugar la presentación de la estupenda novela La polilla en la casa del humo, de Guillem López (Aristas Martínez) en la librería Gigamesh. En cuanto encuentre un ratillo reseño el libro y comento qué tal estuvo la presentación, que concelebramos Guillem, Miquel Codony y servidor. De momento, y para ir abriendo boca, os dejo con un enlace para que veáis todo el acto.

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lunes, 9 de mayo de 2016

Presentación de "Las visiones", de Edmundo Paz Soldán, en Casa Amèrica Catalunya

Mañana martes 10 a las 20 h os espero a todos en Casa Amèrica Catalunya (c/ Còrsega 299), donde participaré en la presentación de Las visiones, de Edmundo Paz Soldán (Páginas de Espuma).
Os tendré informados. Prometo un resumen de la charla o, al menos, una reseña conjunta del libro que presenta Paz Soldán y de su hermana mayor, Iris, una de las novelas más interesantes de ciencia ficción escritas español en los últimos años. 
Ahí nos vemos.

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lunes, 11 de abril de 2016

Sugerencias para la papeleta de los premios Ignotus 2016: (II) Algo de heterobombo




En la entrada anterior consigné mis contenidos susceptibles de votación en los Premios Ignotus 2016, así que en esta me toca hablar de los demás, aunque en muchas ocasiones estaré hablando de mí.
Me explico. Cada vez leo menos, entre paternidad, trabajo y que cuando tengo un rato de ocio prefiero dedicarlo a actividades de encefalograma plano o a actividades familiares, con lo que la lectura como afición la tengo un poco aparcada. Así pues, casi todo lo que leo tiene que ver con trabajos que ya he realizado, sobre todo en forma de correcciones, informes, presentaciones o prólogos. O sea, podría parecer que estoy haciendo autobombo indirecto con esta lista de nominables (son libros o autores con los que he tenido algo que ver, en mayor o menor medida), pero es que en realidad forman parte de los pocos contenidos que he leído en 2015. Así está la cosa. Sé que es algo coyuntural, y que ya vendrán tiempos mejores y más lectores, pero de momento esto es lo que hay.
La verdad es que este año no pensaba escribir esta entrada, por varios motivos. 
El primero ya lo he dicho: estoy dejando de estar al día, y en 2015 mi divorcio con la actualidad ya es más que notorio; no me entero de la misa la media, y me parece más razonable limitarme a leer y que leáis a los prescriptores que sí están al tanto de lo que se edita.
El segundo también creo que es una obviedad: tengo el blog abandonadísimo, lo que, como es lógico, repercute en que las visitas son testimoniales (he pasado de quinientas diarias a cincuenta) y se traduce en que cualquier capacidad de influencia o fiabilidad como prescriptor, que no niego que tuviera hace unos años, ahora mismo es agua pasada. Hablando en plata: el que yo escribiera estas entradas hace cinco o seis años tenía sentido, pero ahora no. Me van a leer cuatro gatos, y mis recomendaciones solo van a ser útiles a uno o dos de ellos. Llega un momento en que no compensa escribir para prácticamente nada; máxime, como ya he dicho, cuando hay media docena de prescriptores estupendos que tienen el mismo buen criterio que yo y además están bastante más al día que yo. Lo siento, pero se me ha pasado el arroz en términos críticos y, parafraseando los memes del careto de Julio Iglesias, "y lo sabes".

 JUANMA, ERES UN PUTO PLASTA CON LOS IGNOTUS
 Y LO SABES
El tercero es un poco un tic del viejo cascarrabias old style en que me estoy convirtiendo: llega un momento en que estos listados se convierten en una romería. Juanma, que falta este título. Juanma, que no has hablado de mi libro. Juanma, que tal y que cual. Lo entiendo, a lo mejor eso quiere decir que tengo más capacidad de arrastre de lo que las cifras puras y duras de visitas del blog me dan a entender, y por eso es relevante el hecho de que yo mencione ciertos contenidos, pero esto ya empieza a entrañar una dinámica muy de década de 2010 que es superior a mí: confundir crítica con publicidad, visibilidad con autobombo, vocación de exhaustividad con prebenda. Una cosa es que intente hacer un listado lo más completo posible, incluso de títulos que no he leído ni visto, y otra es que me tenga que pasar un par de días editando la entrada porque te llegan privados o comentarios en plan "Oye, que cómo es que te has dejado mi obra". Pues porque no la tenía en el radar (mea culpa: insisto, ya no estoy al día) y porque yo había venido aquí a hablar de mis propuestas personales e intransferibles, no a hacer amigos ni politiqueos. No hay más.
Dicho así es que suena hasta estresante dar a conocer tus propuestas para unos premios. Pero todo esto también tiene sus compensaciones.
La primera, que es cierto que estas entradas y los comentarios y los privados sirven para que le siga la pista a contenidos muy interesantes que se me escaparon en su momento y que, en ocasiones, sí consigo leer a tiempo de enviar la papeleta de precandidatos del Ignotus, y a veces salen nominados y ya me los he leído cuando me llega la papeleta final. La interacción es bidireccional, y de unos años a esta parte creo que soy yo quien sale ganando con ella, porque recibo más retroalimentación positiva de la que envío. No quiero renunciar a ello, porque es una de mis maneras de estar en el ajo. Que sea o no deseable estar en el ajo, ¡ah!, eso ya es otro asunto.
La segunda, que el politiqueo y el hacer amigos a los que me refería tienen sentido a veces, y gracias a ellos he entrado en contacto con autores o iniciativas que merecen mucho la pena. De nuevo soy yo quien sale ganando.
Y la tercera, que a veces dar el coñazo con tal o cual contenido sale a cuenta, consigue entrar en la papeleta final, y no sé si es mérito mío o no, pero me alegro de haber aportado mi granito de arena, o tener la sensación de que lo he hecho. No voy a cambiar la dinámica de voto de ochenta o cien votantes, eso es evidente, pero si consigo que cinco o diez se lo piensen y opten por algunos de los contenidos que he recomendado, precisamente porque los he recomendado, entonces creo que todo esto merece la pena, en cierto modo.
Dicho esto, ¿voy a seguir dando la matraca con lo de las nominaciones? Supongo que sí, mientras siga leyendo obras que merezcan la pena. ¿Me compensa? Pues me imagino que también, mientras haya algún lector dispuesto a leerme e incluso hacerme caso. ¿Me apetece? Pues vuelvo a lo del tercer párrafo: este año me apetecía por los cojones actualizar el blog con sugerencias para los Ignotus, peeeeero es que hay unas cuantas cositas que me encantaron y de las que no puedo ni quiero dejar de hablar. Muy en resumen: no me culpéis a mí por haber escrito esta entrada, sino a César, Guillem, Edu, Hugo, Cristina, Noelia, Luis, Fer o Julián.

Y ahora, vayamos por categorías:


Novela

Creo que es la única categoría en la que he estado más o menos al día, gracias a las presentaciones y a los informes de lectura que realicé para Fantascy. Por supuesto que hay cosas que se me han escapado. En particular, me gustaría haber leído Pasaje a las dehesas de invierno, de Francisco Jota Pérez (Esdrújula), La república pneumática, de Jaume Valor (Fantascy), Neimhain, de Aránzazu Serrano (Fantascy), Avenida de la Luz, de María Zaragoza (Minotauro), Disforia, de David Jasso (Valdemar) y Pronto será de noche, de Jesús Cañadas (Valdemar), que muy bien podrían conformar la papeleta final. Me gustaría insistir en Francisco Jota Pérez, cuya carrera va como un tiro, y a quien un año de estos (no le doy más de dos) vais a ver hasta en la sopa, y muchos de vosotros os preguntaréis de dónde ha salido. Yo aviso.
Y, por supuesto, hablo de oídas y de leídas, pero da la impresión de que LA novela del año ha sido Michelíada, de Antoni Munné-Jordà (editada por la imprescindible Males Herbes, que también se ha marcado un hito de impresión al traducir al catalán Nosaltres de Yevgueni Zamiatin, en una versión de Miquel Cabal). La tengo en lista de espera. Si, como veremos en esta entrada, el ninguneo al que los Ignotus someten a la literatura juvenil y las recopilaciones de relatos de un solo autor haría viable plantearse la creación de categorías específicas, lo del género fantástico escrito en "otras lenguas del Estado" es directamente de juzgado de guardia. Supongo que se llevará de calle el Ictineu, los lectores que la podrían haber apreciado seguirán sin saber de su existencia, y los Ignotus seguirán olvidándose del buen género que se está escribiendo en catalán, gallego o euskera.
 

Somos capaces de enviar una película hablada en euskera para que nos represente en los Oscar, pero nominar a los Ignotus una novela escrita en catalán podemos dejarlo para
el siglo que viene, si eso.

Hecha esta introducción, me gustaría insistir en los títulos que sí he podido leer.
Doy por hecho que los Ignotus son bastante cerrados con respecto a la literatura juvenil, tanto la española como la extranjera. No sé si la solución pasa por llegar a esos lectores o por crear una categoría de novela juvenil (que, al no ser votada por sus votantes "naturales", correría el peligro de quedar desierta como las de tebeo u obra poética), pero solo así se explica que Laura Gallego  tuviera que esperarse al año pasado para obtener su primera nominación, y además por un relato adulto. Y eso explica que lo más seguro es que su novela Todas las hadas del reino (Montena) no cate candidatura. Otro tanto cabe decir de la tercera entrega de la serie Anima Mundi, de Elia Barceló: Hijos de las estrellas. Y, por supuesto, de Conexo, de Carlos García Miranda (Destino), que se mueve de una manera bastante acertada en la línea difusa que podría separar las series "en las que pasan cosas raras" a lo Perdidos con una de terror adolescente que luego resulta que hasta se da un aire a no puedo decir qué novela dickiana porque estaría haciendo el spoiler del siglo. Para entendernos, es una especie de Wayward Pines pero en clave juvenil y sin final (¿media temporada?) de vergüencita ajena. En plan placer culpable me funciona, pero además es una novela defendible per se.
De acero y escamas, de Juan González Mesa (autoeditado), aborda una temática social de futuro inmediato y presente que gana actualidad gracias a la reciente Ley Mordaza, con ecoterrorismo, activismo social y guerras en Venezuela. Puede solaparse temáticamente con Nos mienten, de Eduardo Vaquerizo, al menos en la definición de "novela Podemos" que Ricard Ruiz le daba; esta sería una novela "todavía más Podemos". Además, confirma que la obra del autor progresa adecuadamente. Todavía le falta escribir una novela redonda, pero, a juzgar por esta, va madurando y mejorando, y eso siempre es de agradecer.
Los que sueñan, de Elio Quiroga (Minotauro) debería ser recomendable por el mero hecho de ser el primer premio Minotauro decente en ¿un lustro? Pero es que, además, bien podría considerarse la primera novela de ciencia ficción transhumanista que se ha publicado en España, al menos en el sentido que se le da últimamente al término. Las tramas de realidad virtual y su contraposición con el presente tal vez suenen mucho a Greg Egan, y desde luego el extensísimo ensayo que hay a mitad de novela saca de la lectura (lo cual es un problema, ya que es necesario y pertinente con la trama, pero parte el libro en dos y luego cuesta retomarlo), pero son detalles menores. Queda una novela repleta de referencias y citas, y que funciona muy bien en ese nivel autorreferencial, pero también una obra de ágil lectura (se nota el callo de Quiroga como cineasta) y, lo digo de nuevo, la sensación de que el Premio Minotauro ha recuperado el tono que perdió a finales de la década pasada.

Nos mienten, de Eduardo Vaquerizo (Fantascy), no es la mejor novela del autor pero supone un retorno más que interesante a la temática de futuro chungo distópico. El calificativo ya mencionado de "novela Podemos" se refiere al marcado compromiso estético y crítico de Eduardo con la literatura distópica y la reivindicación política, sin dejar de ser entretenido ni de escribir bien. Nora es un personaje muy bien creado y, aunque en conjunto tal vez quede la sensación ya comentada de que no está al nivel de Danza de tinieblas o La última noche de Hipatia, lo cierto es que es una buena novela, necesaria y que confirma el resurgir de la ciencia ficción crítica desde las filas del fandom, siempre tan ajeno a la realidad que lo rodea.


Dejo para el final la que considero de largo la novela más interesante que leí en 2015: Challenger, de Guillem López (Aristas Martínez). Guillem es, al igual que Francisco Jota Pérez, uno de los autores llamados a marcar el paso de la ciencia ficción de este tramo final de década y, al igual que Emilio Bueso en el tramo inicial, parece empeñado en marcarse cada año un novelón de la hostia y completamente diferente del anterior (acaba de salir La polilla en la casa del humo, que supone un cambio de tercio radical pero parece igual de brillante). En la presentación que hicimos en Gigamesh me referí a ella como "lo que habría sido Short Cuts de Robert Altman (o de Raymond Carver, como prefiráis) si la hubiera dirigido Quentin Tarantino". Vidas cruzadas, diálogos estupendos, una disección del alma humana digna del mejor escritor realista del siglo XIX y la aceptación del hecho fantástico como elemento inequívocamente realista conforman un puzle coral en el que el multiperspectivismo está al servicio de la historia, y no al revés. Todo ello nos lleva a un retrato tan costumbrista que solo puede ser ciencia ficción de las vidas y muertes de unos cuantos personajes unidos por la explosión del transbordador espacial Challenger. El hecho de que la nave solo estuviera en el aire 73 segundos y este sea el número de capítulos de la obra es solo una muestra de lo planificada que está la obra, y de que Guillem no deja ningún cabo suelto. Pero es que la novela no va de eso: va de lo que nos pasa a ti y a mí cuando las fronteras entre realismo y fantástico son inexistentes. Cuando vives, literalmente, en esa especie de caja de Schrödinger en la que no sabes si estás o no estás. Sé que me faltan lecturas relevantes de 2015; aunque las hubiera leído todas, sospecho que Challenger seguiría siendo mi título favorito del año pasado.

Lo que le da calidad a un premio, llámese Ignotus, Óscar, Hugo o Emmy, es ningunear al trabajo más destacado del año anterior. Dentro de unas semanas sabremos si Challenger y Aristas Martínez son las damnificadas de esta edición, o si la aritmética es justa. Y si no, siempre nos quedarán el Celsius y el Kelvin.


Antología

Como yo he venido aquí a hablar de mi libro, mencionaré Junto a la hoguera (Equinox), una antología colectiva de terror pagano coordinada por Noelia Montalbán y Tania Giménez. Los contenidos son interesantes, y si apoyáis este proyecto seguro que luego vendrán más.
El runrún que llega por las redes hace casi innecesario votar en esta primera fase: la cosa va a estar entre Mariposas del oeste, A la deriva en el Mar de las Lluvias (ambas en Sportula) y la tercera entrega de Cuentos para Algernon, de las que saldrán casi todos los relatos españoles y extranjeros, y puede que algún número de SuperSonic, que promete ser la revista que partirá el bacalao en los próximos años pero este año no es nominable en esa categoría, ya que no ha sacado los cuatro números que prescribe el reglamento, aunque los números individuales sí pueden nominarse en esta categoría (como sucedía con Artifex y Paura). No tengo absolutamente nada que objetar, ya que son productos de calidad sobresaliente, y en particular las dos primeras vienen a sustituir el rol que desempeñaban las revistas del tipo Gigamesh, Galaxia, Solaris, 2001 o Asimov's: ¿os acordáis de cuando salian buenos cuentos en papel y a un precio razonable? O tempora, o mores.
Pese a todo lo dicho, me parecería de mal gusto que entre las cinco finalistas no hubiera al menos un par de antologías individuales. Doy por hecho que rarezas como El espectroscopio del alma, de Edward Page Mitchell (de Orciny, la muy, muy, muy meritoria editorial fundada por Hugo Camacho) no tienen nada que hacer, al tratarse de una recopilación de relatos de hace más de cien años, pero querría recomendarla, porque algunos de ellos son excelentes, y esta edición es un rescate literario en toda regla. Supongo que La tercera cara de la luna, de Ángel Luis Sucasas (Nevsky) tiene menos posibilidades que Ahora intenta dormir, de Emilio Bueso (Valdemar), pero tienen la ventaja de poseer calidad suficiente y la desventaja de haberse editado en dos de los tres sellos que ahora mismo, por el motivo que sea (que no tienen la molonidad suficiente entre los votantes, supongo), se quedan siempre o casi siempre fuera de las nominaciones; el otro sería Aristas Martínez. Otro día hablo del tema, si vuelve a haber debacle de estas tres editoriales en las nominaciones.
Tampoco sería de recibo que el último libro de Elia Barceló, La Maga y otros cuentos crueles (Cazador de Ratas), no obtuviese al menos una categoría, pero supongo que la juventud de la editorial y el hecho de que, como en el caso que vamos a ver a continuación, Elia no se lleva demasiado bien con el Ignotus obran en su contra.
Ahora bien, lo que yo no podría entender de ninguna manera es que una obra en concreto se quedase fuera de esta categoría: Trece monos, de César Mallorquí (Fantascy), que es el comeback del año. Su viabilidad como candidata cuenta con algunas desventajas (es más irregular que su gran clásico El Círculo de Jericó, César lleva años fuera del núcleo duro del fandom y el Ignotus tiende a dejar fuera las antologías individuales, motivo que supongo que a la larga motivará que esta categoría se escinda en recopilación de un solo autor y antología de varios autores, como se hace en los premios anglosajones) y una ventaja incontestable: pese a todos los defectos ya citados, la calidad de la antología es acojonante, y no creo que en 2015 se editaran cinco mejores que ella. Pero bueno, cosas más raras se han visto en los Ignotus. Como que César Mallorquí solo tenga un monolito, sin ir más lejos. Esta votación dirá si es que eso es la norma o si es que aún no era el momento.
No quiero abundar en esta dicotomía entre recopilación de relatos de un solo autor y antología de varios autores, y de cómo la segunda sale siempre perjudicada en esta categoría y tal vez habría que plantear escindirla, porque basta que lo diga para que los votantes hagan lo contrario y este sea el año de las recopilaciones individuales. Pero mira que lo dudo.

 Por caber, cabe incluso la posibilidad de que Trece monos coseche un porrón de nominaciones (antología, ilustración, artículo, novela corta y relato) y se vaya de vacío. Pero de verdad que espero que se lleve un par, como poco.


Novela corta

De verdad que no se me ocurre ninguna otra ganadora que no sea "Naturaleza humana", de César Mallorquí (en Trece monos, Fantascy). Lo tiene todo: ritmo trepidante, corte clásico, política, pesimismo existencial, alienígenas fascinantes que se nos muestran fuera de foco, una pareja protagonista tan disfuncional como efectiva y todo el arte narrativo de Mallorquí. Que gane o no gane, eso ya es cuestión de qué otros finalistas haya y quién y qué vote, claro está, pero en principio no debería tener problemas para ser finalista, y es la única obra de Trece monos que, a priori, veo como clara favorita, aunque espero que no sea la única. "El jardín prohibido" debe de andar en el límite de extensión de novela corta, pero creo que podría entrar, pese a que se ha insistido hasta la saciedad en que el final es previsible; pero eso no es culpa del relato o novela corta, sino de nuestra culturilla cinematográfica.


Relato

Hablar para nada es tontería, porque no me he leído ni las de Sportula ni los SuperSonic 2 y 3, y supongo que los cinco o seis finalistas saldrán de estas páginas, pero quiero insistir con Trece monos y el relato "Fiat tenebrae", un pequeño clásico de la ciencia ficción religiosa que no debería escapársele a nadie. También merecería la pena reconocer las virtudes de la nueva línea editorial de Luis G. Prado, el sello Cyberdark. Aunque las recopilaciones de relatos que ha editado hasta ahora no son nominables en la categoría de antología (ninguna tiene tres o más relatos inéditos), sí podrían serlo los escasos títulos inéditos que aparecen, como "El Verdugo debe morir", de Armando Boix (en El noveno capítulo y otros relatos).
Bueno, y si os da pereza entrar en mi entrada de autobombo, en 2015 me publicaron un cuento, "Blanca como la arena", en Junto a la hoguera (Equinox), que podéis descargaros gratis. Para mí es un cuento importante porque es el primero que publico en unos cuantos años.


Ensayo

Me imagino que Miquel Barceló y su Ciencia ficción: Nueva guía de lectura (Nova CF) ganarán sin bajarse del autobús, cosa que resultaría de lo más lógico en el contexto del fandom y de los Ignotus (reedición de obra clásica que ha vendido como churros y ha ganado nuevos lectores para la causa) pero que me parecería un despropósito si uno se para a pensarlo detenidamente (es prácticamente la guía anterior, por lo que de entrada cabría poner en duda que deba considerarse una obra original, y el autor no solo mantiene el discurso inmovilista de aquella sino que lo ha reforzado, por lo que su valor como obra divulgadora del género es claramente contraproducente). Como sé que estoy casi solo en esta apreciación, y que es inevitable que gane, me limito a consignar la existencia de un par de ensayos que podrían acompañarlo en la papeleta.
Aunque toque el género de manera tangencial, supongo que Yo soy más de series (Víctor Miguel Gallardo y Fernando Ángel Moreno, coord., Esdrújula) tienen bastantes números para ser finalistas, ya que hablan de obras del género y forman parte de un volumen de referencia para el seriéfilo televisivo. Estaría mucho mejor si me hubiera dado tiempo a escribir mi ensayo sobre Futurama, cosa que es una de mis grandes decepciones del último par de años, pero que paradójicamente me ha dado alas y ha hecho que ahora sí esté entregando colaboraciones majas para proyectos molones. Me dolió no participar en este libro porque, ya digo, es de los mejores ensayos que se han publicado en mucho tiempo.


Si hay un título que le puede arrebatar el Ignotus a Miquel Barceló es (y espero que sea, si el anterior no entra en la papeleta) Está lleno de estrellas. Memorias de una afición, de Rafael Marín (Cyberdark). Todo lo que yo cuento en mis artículos sobre el fandom lo cuenta él con más gracia y estilo, y se marca la Gran Novela del Fandom que no termino de arrancar a escribir. ¿Por qué debería hacerlo, ahora que Rafa lo ha hecho? 
El mundo de hielo y fuego, de Elio M. García, jr. y Linda Antonsson (Gigamesh) es uno de esos libros que no sabes muy bien si encajar en una categoría de ficción o en la de ensayo, ya que es la falsa crónica histórica que un supuesto septón de Antigua le regala al rey Joffrey para hacerle la pelota y ensalzar los méritos de la coalición dinástica Baratheon-Lannister al tiempo que denigrar el legado de los Targaryen. En ese aspecto, el libro funciona muy bien: parece un libelo porque está escrito con la pretensión de serlo, y da pie a todo tipo de lecturas metarreferenciales e intertextuales. Pocos posibles enfoques podrían haber funcionado mejor para contar la historia del mundo ficticio de Canción de hielo y fuego. Ahora bien, el libro es un poco pesado, coñazo por momentos, y toda la información útil que proporciona queda un diluida. La gran virtud del libro entrañaba también su gran defecto. Hay momentos en que parece un módulo de rol. No obstante, cuenta con mi voto, aunque sea para que alguien reconozca el trabajazo de edición que ha conllevado.
Ya mencioné Convocando al fantasma. Novela crítica en la España actual (David Becerra, coord., Tierradenadie Ediciones) en la entrada anterior, aunque no sé si podría ser nominable, ya que solo dos de los artículos (el que firmamos a medias Alberto García-Teresa y yo, y el que firma Manuel Guedán Vidal sobre Rafael Reig) hablan de género fantástico.
Edito de urgencia con una omisión creo que imperdonable en la primera versión de esta entrada: El jardín crepuscular. Breve glosario del horror, de John Clute (Gigamesh Miscelánea), un texto durillo y exigente sobre el horror, que no terror, obra de uno de los estudiosos más celebrados del género. No tuvo difusión comercial al ser un ejemplar promocional gratuito del Día del Libro y, aunque tiene cojones regalar en la Rambla el texto más árido que haya publicado nunca Gigamesh, lo cierto es que el libro merece la pena, aprendes mucho y te quedas con la sensación de que la lectura ha cundido como si te hubieras leído toda la colección Valdemar Gótica de una sentada.


Artículo

Aquí tengo avalancha de propuestas, aunque es la categoría más dispersa de todas y supongo que las finalistas no tendrán nada que ver con este listado.
El año pasado fui finalista por partida doble en esta categoría, oh, qué bonito. Hasta donde sé, es la primera vez que un mismo autor coloca dos artículos finalistas en la misma edición, aunque Mariano Villarreal asegura que no. Seguramente tendrá razón, ya que es una base de datos andante en lo relativo a premios. En todo caso, lo procedente sería que este año hubiera otro doblete, pero protagonizado por Julián Díez. Se me ocurren tres artículos suyos que están bastante por encima de la media de lo que se publica por aquí en materia de ensayo en formato breve... aunque llamar breve al "Prólogo" de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Philip K. Dick, Ed. Cátedra, col. Letras Populares, 18) es de juzgado de guardia, pero se atiene a las bases del premio, y por lo tanto es nominable en esta categoría. En las cien páginas de ensayo contextualizador, Julián hace justo lo contrario de lo que habría hecho cualquier otro ensayista: se niega a seguir las dos vías más tópicas para hablar de esta novela (la comparación entre la película y la novela, y subordinarlo todo a la biografía de Philip K. Dick) y se centra en la novela, en todas sus conexiones e implicaciones, las temáticas, los personajes y la influencia. No se deja nada sin comentar, y ofrece de regalo un listado con las mejores adaptaciones de obras literarias de ciencia ficción. Me pareció una injusticia que Fernando Ángel Moreno y él no ganaran el año pasado con el prólogo de Historia y antología de la ciencia ficción española, y también me lo parecería que este año no fuera, al menos, finalista con este otro prólogo. Sospecho que, tal como está el percal (que levanten la mano los lectores que siguen la colección Letras Populares de Cátedra), tendría más posibilidades incluso un spin-off de este prólogo que Julián publicó en C de Cyberdark: "Sobre la precuela de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick", que analiza el relato "La pequeña caja negra", en el que Dick hace aparecer a Wilbur Mercer por primera vez.
El segundo artículo es «Gigamesh en el cine: frustraciones y éxito», en Hélice 4, vol. II, un impecable análisis de todas las implicaciones y conexiones que el Gigamesh de Patrick Hannanan tuvo en la historia del cine, desde el franquismo hasta Lars von Trier, realizado con el mismo rigor con el que Eduardo Vaquerizo se empleó al analizar la obra del genial irlandés en "Patrick Hannahan y las guerras secretas", que fue finalista del Ignotus. No estaría mal, dicho sea de paso, que el resto de los ensayos consagrados a Hannahan fueran viendo la luz.
Y el tercero, que entrañaría una enorme paradoja si le supusiera una nominación (no deja de ser una revisión de la utilidad de los premios, y en especial del Hugo), es "Los premios irrelevantes de un premio obsoleto", aparecido en C de Cyberdark, en el que da su opinión sobre la opa hostil que los Sad Puppies le lanzaron el año pasado al premio Hugo, y de paso genera un debate "de los de antes" (véanse los comentarios).
En la línea de los artículos cabezones que me gustan, Fernando Ángel Moreno se marca un must con "De Kant a la ciencia ficción", que también generó su polémica interesante y reúne muchos méritos para optar al monolito.  
"Si menguaras un poco tampoco valdría", de Daniel Pérez Navarro, es un artículo de opinión que aborda varias cuestiones interesantes, desde el elitismo cultural hasta en qué medida influye la brecha generacional entre padres e hijos para analizar la ciencia ficción, tanto los unos como los otros.
Puestos a destacar algún contenido del número 1 de SuperSonic, sin duda me quedo con el artículo "Antologías de ciencia ficción en España", de Cristina Jurado, realmente exhaustivo y lleno de comentarios atinados.
En cuanto a la nueva etapa de Hélice, insisto con la reseña de la Historia y antología de la ciencia ficción española con la que Mikel Peregrina completaba la mía: "Un nuevo hito en la historia de la ciencia ficción española". Al igual que sucedía con mi reseña, la cosa se le fue de las manos y se plantó en las cinco mil palabras, por lo que ambas reseñas (la de Mikel y la mía) deberían considerarse artículos a todos los efectos.
Bola extra, por si os da pereza entrar en mi entrada de autobombo. Los artículos que publiqué el año pasado son estos:
"Prólogo" de Trece monos, en César Mallorquí, Trece monos (Fantascy). 
"Mirar al futuro para comprender el presente. Novela contemporánea española de ciencia ficción crítica", en colaboración con Alberto García-Teresa, en David Becerra Mayor (coord.), Convocando al fantasma. Novela crítica en la España actual (Tierradenadie Ediciones).
"Hasta aquí ha llegado el fandom. Ahora es el turno de los académicos", en Hélice volumen II, n.º 5.
Siendo realistas, supongo que el prólogo de la antología de César tiene posibilidades y los otros dos no, aunque el segundo es un artículo importante, ya que Alberto y yo entendemos que abre una nueva vía de análisis que hasta ahora no se había acometido, al menos con este nivel de profundidad.



Revista

Parto de la base de que en esta edición va a comenzar un ciclo hegemónico de SupeSonic que marcará los próximos años. Atendiéndonos al reglamento, aún no es nominable como revista aunque sí lo sean sus contenidos tomados de manera individual, por lo que estos Ignotus serán los del "año antes de SuperSonic". Tanto Barsoom como Delirio o Hélice podrían ser finalistas, y supongo que Catarsi también tiene papeletas. Ya veremos en qué queda la cosa, pero supongo que muy repartida y sin un favorito claro.


Ilustración

Me vais a perdonar la excentricidad, pero lo de los Ignotus con Enrique Corominas empieza a ser de hacérselo mirar. Puedo entender que en la edición anterior yo fuera el único (dato confirmado por el administrador de los premios) que votó el Gigalienzo que preside la caja de la librería Gigamesh, porque a fin de cuentas ¿qué valor puede tener un mural de seis metros por dos? Así que, si vamos a pasar del Corominas XXXXXXL, probemos con el XS y su babero de la VI Calçotada Friki, una obrita muy simpática, que tuvo más difusión que algunas de las obras que luego resultan finalistas del Ignotus (ciento veinte comensales se limpiaron la salsa de los calçots con esta obra de arte) y que no puedo sino recomendar entre bromas y veras. Más en serio, dadle una oportunidad a la ilustración de cubierta de la reedición de  Stalker. Pícnic extraterrestre, de Arkadi y Borís Strugatski (Gigamesh), en la que Alejandro Terán está que se sale, para variar. Y también a la controvertida ilustración de cubierta de Trece monos, de César Mallorquí (Fantascy), obra de Patrick Seymour, y que a mí, al menos, me encanta. O la ilustración de Challenger, de Guillem López (Aristas Martínez), realizada por Miguel Gómez Losada. Mención aparte para la ilustración de Fantasma, de Laura Lee Bahr (Orciny), a cargo de Pol Abran (Branca Studio), que recrea con notable economía de medios el mal rollo que emana de la novela.


Sí, el babero de la VI Calçotada Friki debería contar como ilustración porque apareció publicado en las cuentas de Twitter de Virginia de la Fuente @VirFuente y Jesús Palacio @palacio05 el 7 de marzo de 2015. Un poco traído de los pelos, pero creo que válido. 

Página web

Como esto va a ser el cuarto o quinto paseo triunfal consecutivo de La Tercera Fundación, no sé ni para qué recomiendo nada. Solo quería hacer constar mi fidelidad a C. Reseñas, reflexiones, artículos... sobre narrativa, y que la página de Ignacio Illarregui es una fuente permanente de artículos sobresalientes.


Obra poética y tebeo



Representación audiovisual

Al igual que los próximos años van a ser de SuperSonic en la categoría de revista, el podcast de los VerdHugos tiene bastantes números para llevarse unos cuantos monolitos seguidos... siempre que se lo permita el fenómeno mediático de la década, El Ministerio del Tiempo. En principio se puede nominar la serie, aunque me imagino que recibirá votos individuales para algunos capítulos (el de García Lorca, sin ir más lejos). Cualquier cosa que no sea la presencia de estos dos contenidos en la papeleta y la victoria del segundo me parecerá una sorpresa.


Novela extranjera

Reconozco que este año he leído poquísimo, pero me da que este Ignotus tendrá nombre de mujer. Y citaré tres motivos: Fantasma, de Laura Lee Bahr (Orciny), tal vez la novela extranjera más original que leí el año pasado, una mezcla de novela a lo "Vive tu propia aventura" con estética lynchiana y muchas dosis de bizarro; Justicia auxiliar, de Ann Leckie (Nova CF), y Las primeras quince vidas de Harry August, de Claire North (Hidra).
 



Cuento extranjero

Directamente, ni entro a valorar. Salvo los relatos de El espectroscopio del alma, de Edward Page Mitchell (siento debilidad por "Nuestra guerra con Mónaco"), poco es lo que puedo recomendar.





Como veis, en 2015 leí bastante menos que otros años, aunque, visto en perspectiva, tampoco se ha dado tan mal. Espero haberos aclarado las ideas o haberos arrojado sobre algunas pistas valiosas que os ayuden a salir de dudas. Ya comentaremos las candidaturas cuando se hayan proclamado.


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viernes, 1 de abril de 2016

Sugerencias para la papeleta de los premios Ignotus 2016: (I) Algo de autobombo

Como todos los años desde la noche de los tiempos para acá, la AEFCFT convoca los premios Ignotus a los mejores contenidos de género fantástico del año anterior. Y, como todos los años, aprovecho para hacer autobombo y proselitismo. Para mayor comodidad, voy a dividir la entrada en dos: hoy toca el autobombo, y en la próxima, que supongo que publicaré la semana que viene porque ahora voy fatal de tiempo, tocará la de proselitismo de material ajeno. Todavía hay tiempo, podéis votar hasta el 24 de abril. Aquí os cuentan el proceso y qué hay que hacer.
Entre paternidad, trabajo y que estoy un poco en plan retirada del mundo fandomita, lo cierto es que este año tengo muy poquitos contenidos nominables, pero contamos con una novedad: uno de ellos es un relato. He vuelto a escribir ficción, e incluso me la han publicado, lo cual es una noticia en sí misma, si tenemos en cuenta la de años que llevaba sin terminar un relato. En 2016 habrá más. En ese aspecto no puedo quejarme.
Tampoco he sido muy prolífico como articulista, y el año que viene lo seré menos, pero en esa categoría sí que hay más material seleccionable. En todo caso, aporto menos material que otros años pero creo que todo él es consistente. Me vuelvo selectivo.

Dicho esto, acá van mis contenidos nominables, por categorías:

Cuento español


Artículo

  • "Prólogo" de Trece monos, en César Mallorquí, Trece monos (Fantascy)  

  • "Mirar al futuro para comprender el presente. Novela contemporánea española de ciencia ficción crítica", en colaboración con Alberto García-Teresa, en David Becerra Mayor (coord.), Convocando al fantasma. Novela crítica en la España actual (Tierradenadie Ediciones)

Un cuento de terror pagano ambientado en el Sáhara Español, un prólogo cabezón de los míos con el que prácticamente doy por cerrada mi introspección arqueológico-nostálgica del fandom español de los años noventa, un ensayo a cuatro manos (más bien las dos de Alberto con unas cuantas aportaciones mías) en el que analizamos uno de los agujeros negros de la crítica especializada en literatura fantástica (el elemento político y crítico en la ciencia ficción española, asunto sobre el que voy a regresar este año, de nuevo a varias manos) y una reflexión compartida (forma parte de la Doble Hélice, y hay que leerla junto con la aportación de Mikel Peregrina) sobre una de las antologías más importantes de la historia de la ciencia ficción española que, de manera harto significativa, ha pasado inadvertida para el fandom y lo ha petado en el mundo académico. 
No creo que sea mal bagaje, y refleja un poco mi estado de ánimo y mi incierto deambular entre pasado y presente: retomo el pasado como escritor de ficción y lo convierto en mi presente y seguramente futuro, echo el cierre a toda una línea de análisis que me ha llevado mucho tiempo y que creo que no da más de sí, me aventuro en las colaboraciones sobre asuntos poco trillados por la crítica, y repaso la historia del género a través de uno de sus mejores resúmenes.

Escribir tiene mucho de francotirador y de solitario, pero veo una nota común en todas mis aportaciones del año 2015: son fruto de colaboraciones directas o indirectas, partes de trabajos en equipo que van más allá del ensayo o el cuento escrito para uno mismo o porque se han limitado a pedírtelo y tú te limitas a escribirlo. Así que nobleza obliga, hay que ser agradecidos. Por supuesto, con Cristina, que me aguanta a diario las neuras e inseguridades, y Mireia, que lucha con toda su entropia infantil para que papá no esté pegado al ordenador haciendo frikadas y haga el favor de contarle un cuento o salir a jugar con ella.
"Blanca como la arena" habría sido imposible sin el estímulo que me ofrecieron en su momento Eduardo Vaquerizo (es el desarrollo de una trama secundaria de un cuento que no entregué en plazo para su antología Memorias de tinieblas), Rodolfo Martínez (como editor de Sportula, por haber valorado de forma positiva las páginas que llevaba escritas de ese relato inacabado, lo cual me hizo confiar en mis posibilidades de desarrollarlo a mi ritmo) y Luis G. Prado (por hacerme una oferta imposible de rechazar, que también me ha dado la motivación extra que necesitaba para seguir escribiendo), y que hace unos meses me dieron Noelia Montalbán y Tania Giménez, coordinadoras de Equinox, a quienes agradezco la confianza y los flujos de ideas.
El prólogo de Trece monos habría sido imposible sin los relatos y la personalidad de César Mallorquí, y sin los ánimos incesantes de Ricard Ruiz, quien me hizo la persona más feliz del mundo al ofrecerme precisamente este prólogo, el que he hecho con más ganas y convicción, cosa que creo que se nota. También debo destacar el trabajazo que Emilia Lope, primero, y Natalia Rodríguez, ahora, llevan a cabo en Fantascy. Y, claro está, el capote que me echó Susana Vallejo al cubrir mi baja de última hora en el acto de presentación del libro en Gigamesh.
En cuanto a la colaboración con Alberto García-Teresa, llevaba cosa de quince años sin escribir a cuatro manos y, aunque no dejo de repetir que el peso de la redacción final del artículo es de él, la fase de tormenta de ideas y de selección de los textos sobre los que íbamos a hablar ha sido un proceso realmente enriquecedor que me ha hecho descubrir muchos libros magníficos que no entiendo cómo podían estar fuera del radar del núcleo duro del fandom. Además, el ensayo colectivo en el que aparece publicado es de lectura obligada.
Y por último, el nuevo equipo de Hélice, comandado por Mariano Martín, Mikel Peregrina y Antonio Rómar, mantiene el buen hacer de esta publicación y la convierte en uno de los lugares más apetecibles donde publicar ensayos sobre el género. También tengo que darle las gracias a Ana Belén Ramos y Javier Fernández, de Cátedra, a Sara Martín y Alejo Cuervo, por esa charla de presentación en Gigamesh, y por supuesto a Julián Díez y Fernando Ángel Moreno, por haber hecho realidad uno de los libros más importantes que se han publicado en España sobre la ciencia ficción española.


Pues lo dicho: esto es lo que puedo aportar, por si tenéis dudas acerca de qué poner en vuestras papeletas. En cuanto a los contenidos de otros, en la próxima entrada ofreceré mis recomendaciones. Adelanto que van a ser pocas, ya que en 2015 leí bastante poco.




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