domingo, 25 de diciembre de 2005

La banda sonora de mi hogar (De Valencia a Madrid sin salir de Barcelona)

Como ya nos vamos conociendo y somos unos peliculeros de la hostia, doy por hecho que todos los aquí presentes nos hemos sentido en alguna ocasión protagonistas de una película. Dado que la cultura audiovisual nos invade y el cine es cada vez más videoclipero, todas las películas van acompañadas por la correspondiente banda sonora. Hay canciones que nos evocan escenas, secuencias o incluso toda la película.
Si tuviera que escoger la banda sonora de mi vida, ¿qué momentos escogería? Muchos, sin duda. Podría evocar mi adolescencia, cuando llegaba a casa del instituto y esperaba el comienzo el Boletín Imperiodístico de Radio La Voz de la Experiencia (Cadena del Water) mientras Pablo ponía "Don Vito y la revuelta en el frenopático", de Kortatu. También podría recordar, como uno de los puntos culminantes de mi vida (y de cualquier otra) todo un concierto de Bruce Springsteen (Estadio Vicente Calderón, 5 de mayo de 1993) y cómo los primeros acordes del "Born to Run" se confundieron con unos labios tan dulces como hermosos. O la primera escucha de "The Kids", el antepenúltimo corte de mi disco favorito, Berlin, de Lou Reed. O…
Pero no. Acotemos. Lo más «peliculable» de mi vida, dejando de lado mi enfermedad y posterior resurgir (asunto al que volveré en muchas ocasiones) son los últimos cuatro años, desde que iba a dejar la Biblioteca Nacional hasta ahora; además, gracias a mi irmanita Rita (que espero que me esté leyendo, allá en Lisboa), esos momentos tienen un título: De Valencia a Madrid sin salir de Barcelona, en clara referencia a nuestras dos primeras casa, la de la calle Valencia y la de la Avenida de Madrid, donde vivimos nuestra peculiar versión de Una casa de locos. Es una broma privada, pero no me importa compartirla. Ritiña: podrás leer fragmentos de De Valencia a Madrid sin salir de Barcelona antes de lo que te piensas. Incluso esta anotación podría valer como el guión de De Valencia a Madrid sin salir de Barcelona, si quisiera convertirla en película, no en novela.
Así pues, la banda sonora quedaría tal como sigue:

SECUENCIA 1. Desde diciembre de 2001 hasta mayo de 2002.
Todavía estaba en Madrid, catalogando casetes para una subcontrata de la Biblioteca Nacional, en el depósito de Alcalá de Henares. Nos comimos toda la mierda del mundo, porque el proyecto se desarrolló en unas condiciones bastante indeseables, pero aquello estrechó lazos de compañerismo, y de aquella experiencia aún conservo algunas de mis mejores amistades: Alicia, Amaya, Ana o María José.
"No sé qué me das", de Fangoria. Me recuerda al Morocco, en el desparrame posterior a la cena navideña de empresa. Y en muchos, muchos momentos más. La canción ideal para arrancar, puesto que en cierto modo es uno de mis himnos extraoficiales de estos cuatro años.
"Santos que yo te pinte", de Los Planetas. En el cercanías Alcalá-Madrid. Me hacía ilusiones que luego no se cumplieron, pues no supe interpretar ciertas señales que ella me lanzaba. Esta canción era una de ellas.
Yo no soy ningún ángel / Yo no soy ningún santo
Pero lo que estás haciendo / Es que me está matando.
Santos que yo te pinte /
Demonios se tienen que volver.
"La despedida", de Manu Chao. En La Riviera, viendo a Manu Chao en concierto, y luego en mi casa, ante el ordenador, haciéndome ilusiones al abrir el correo electrónico. Otro error de interpretación, que me terminó de decidir a hacer una de las mayores locuras que he hecho por amor: escribirle una carta de quince folios para explicarle qué sentía por ella. Y además el título de la canción es muy oportuno: en aquel momento me estaba despidiendo de muchas cosas.

SECUENCIA 2. Mayo y junio de 2002
Estaba a caballo entre Madrid y Barcelona, para atar cabos del contrato en Gigamesh y asistir al Primavera Sound y la despedida de soltero de Álex. Me pasaba el día pendiente del messenger y despidiéndome de mis amigos de Madrid.
"Common People" y "Sorted For E’s & Wizz", de Pulp. La primera, en todas partes (excepto en el Primavera Sound: Jarvis Cocker no la tocaba). La segunda, en el Primavera Sound. Fue un concierto muy bonito, aunque no tanto como el regreso. Era uno de aquellos fines de semana en que estaba en Barcelona y ya empezaba a preparar el camino.
"Flowers in the Window", de Travis. Cada vez que abría mi ventanita favorita, allí estaba ella y me hacía sentir distinto, mejor.

Wow, look at you now
Flowers in the window
It’s such a lovely day
And I’m glad that you feel the same
’cos to stand up I’m in the crowd
You are one in a million
And I love you so let’s watch the flowers grow.
SECUENCIA 3. Julio y agosto de 2002
Recién instalado en Barcelona. Solo, excepto cuando trasteaba en el ordenador. No había mucha gente más, aparte de Marta y Humberto. Álex estaba recién casado y los demás estaban de vacaciones o no los conocía. La búsqueda de vivienda no era fácil: no sabía dónde buscar, porque en el dominical de La Vanguardia todos los anuncios se derivaban a agencias de intermediación, trampas para recién llegados que pagaban trescientos euros por la gestión, y si te he visto no me acuerdo. No paré de hacer tonterías, impropias de alguien que acababa de cumplir treinta y dos años. Todo iba mal. Estuve a punto de mandarlo todo a tomar por culo, renunciar a mis sueños y regresar a Madrid. Tocando fondo.
"Aserejé", de Las Ketchup. En verano de 2002, la atmósfera se componía de nitrógeno, oxígeno y esa canción de Las Ketchup. Hasta aprendí a bailarla y todo. Que ya es decir, dado lo patito que soy.
"La copa de Europa", de Los Planetas. En aquel ordenador profanado, imaginando vías de escape para el callejón sin salida en que me había metido; imaginando el final de la película, justo antes de que la última línea de J. diera paso a cinco minutos intrumentales de impresión, en los que muy bien podrían aparecer los títulos de crédito de mi aventura barcelonesa.
Cuánto tiempo he perdido ahí afuera
Cuánto por descubrir en mi cabeza
Es tan vasto que da casi pereza
Casi pienso que no tengo fuerzas
Para hacerlo y buscar dentro de mí
Algo nuevo.

SECUENCIA 4. De septiembre de 2002 a enero de 2003
Aquí empieza la película propiamente dicha. En la casa de la calle Valencia. Marian, nuestra casera, tuvo un viaje nefasto a México, en el que vaya usted a saber qué hizo: lo único que nos llegó es que había acumulado deudas y más deudas, y necesitaba aquella casa para pagarlas. Las habitaciones eran una especie de mini apartamentos, con nevera y televisión. A mí me cobraban trescientos cincuenta euros, pero la habitación doble (el salón, reconvertido en dormitorio de matrimonio) cotizaba a quinientos. Al no haber un salón ni un comedor propiamente dichos, la vida social se centralizaba en la cocina, minúscula, o en pequeñas fiestecitas en nuestras habitaciones. Todos compartíamos algo: éramos unos recién llegados a Barcelona que estábamos saliendo a flote y tocando el cielo después de unos primeros meses o semanas para el olvido. Llevábamos un rollito Erasmus sin que hubiera ni un solo erasmus. (Bueno, alguno, pero eran secundarios.) Me pasé aquellos meses descubriendo Barcelona y a mis compis de piso. Emmanuel, mexicano; Rita, portuguesa; Ben, inglés; Aleix, catalán; Gerardo, gallego. Y las canciones se sucedían.
"Canto al pie de tu ventana", de Alejandro Fernández. A falta de ventana a cuyo pie cantar, Emmanuel y yo llevábamos serenata a la puerta de la habitación de Rita. Ella se despertaba contenta y nos agasajaba con su mejor sonrisa. Rita y Emmanuel se convirtieron en el eje vertebrador de la casa: aparte de haber nacido el mismo día, empezaron a organizar cenitas multiculturales a las que asistía gente de todas partes. Emmanuel nos llevaba a sus compañeros de escuela, entre los que salieron muchos buenos amigos: Lily, Ray, Ericka, Gerrit... Rita nos llenó la casa de portuguesas: Cristina, Inés, Sandra, Claudia, Sofía... Ben nos presentó a Geraldine. Y todo empezó a ir bien. Y los sábados y los domingos cantábamos al pie de su ventana:
Canto al pie de tu ventana
pa’ que sepas que te quiero.
Tú a mí no me quieres nada
pero yo por ti me muero.
Dicen que ando muy errado
que despierte de mi sueño,
pero se han equivocado
porque yo he de ser tu dueño.

"The Scientist", de Coldplay. Como decía, el sistema consistía en hacer fiestas privadas: yo saco un vino; Emmanuel, una botella de tequila; Rita y Aleix, algo de comer... y ya tenemos una cena improvisada en la cocina (no teníamos otra zona común) y otra velada inolvidable con la que sellar una hermandad, creíamos aún, indestructible. Algunas veces se nos iba la mano y necesitábamos el Pepto-Bismol de Emmanuel para que nuestros estómagos sobrevivieran. (Un consejo que os doy: nunca intentéis hacer una entrevista resacosos, sobre todo si apreciais al entrevistado... y vuestro trabajo, claro está.)
"Broken Heart", de Spiritualized. Me trae recuerdos. El chill-out de una fiesta, ésta algo más concurrida. Estábamos haciendo tiempo hasta que me fuera a Madrid en el primer avión del día, y de allí a Jaén: operaban a mi madre y el asunto pintaba mal, muy mal. Quedaba poca gente en la fiesta. Extendimos cojines y colchones por el suelo de la habitación de Aleix (que aquel fin de semana debía de estar en La Sénia) y nos tumbamos a relajarnos mientras Jason Pierce nos hacía flotar por el espacio. Ojalá hubiera estado flotando de verdad en el espacio: iba hacia lo desconocido, la operación podía salir mal. Todo había sido tan rápido… Y yo tenía miedo, y necesitaba una canción cruelmente hermosa y tranquilizadora como aquella.
Though I have a broken heart
I’m too busy to be heartbroken
There’s a lot of things that need to be done
Lord I have a broken heart
Though I have a broken dream
I’m too busy to be dreaming of you
There’s a lot of things that I gotta do
Lord I have a broken dream
And I’m wasted all the time
I’ve gotta drink you right off of my mind
I’ve been told that this will heal given time
Lord I have a broken heart
And I’m crying all the time
I have to keep it covered up with a smile
And I’ll keep on moving on for a while
Lord I have a broken heart.

SECUENCIA 5. De febrero a mayo de 2003
Marian, nuestra casera, echó a Emmanuel. Le dio un mes para irse de la casa. Tras una conversación realmente tensa, todos los demás decidimos irnos con él y de paso le jodimos el negocio a la chica, porque mientras hubo alguien en casa ella no enseñó ninguna habitación, supongo que para evitar chismorreos. De pura chorra encontramos el piso de la Avenida de Madrid, cuando estábamos lamentándonos por haber perdido uno en la plaza de Molina que, por tener, tenía hasta chimenea. Iniciamos una convivencia de verdad, con derechos y obligaciones. Hicimos muchas fiestas y hubo muchísimo alcohol, algunas drogas y, por lo que a mí respecta, nada de sexo.
También íbamos a fiestas en otras casas. Íbamos extendiendo el círculo social. Conocí a Ricardo Flores y Vicky, a Norberto y Aurora, al hermano y los amigos de Aleix. También llevé a casa a mis amigos: Álex, Núria y Yolanda. La casa era una mierda y, como nos mudamos los cinco en bloque, nos acabamos acomodando en un piso de cuatro habitaciones. Yo compartía dormitorio con Emmanuel, y funcionábamos en plan Lady Halcón: él estudiaba toda la noche en el salón, hasta las seis y pico de la mañana, y a esa hora yo me levantaba para ir a trabajar. Además, Gerardo se lió con Mariana y la metió en la casa, con lo que aquello parecía el camarote de los hermanos Marx. Pero nos queríamos, y creíamos que con eso bastaba.
"Garota de Ipanema", de Antonio Carlos Jobim. Rita llegaba a casa después de una dura jornada haciendo campañas de marketing de los bolígrafos Bic, nos miraba feo cada vez que hacíamos algún chiste del palo «¡Mira el Pilot más majo que me he comprado en el Abacus!», repartia besos a todos sus hermanitos y ponía algo de música en portugués. De su música. Si no era Antonio Carlos Jobim era Daniela Mercury.
Olha que coisa mais linda,
mais cheia de graça
É ela menina
que vem que passa
num doce balanço
caminho do mar.
"Holes" y "Opus 40", de Mercury Rev. Desde la mesa de diseño de Aleix llegaban los primeros acordes del Deserter’s Song. Llegaba al comedor un suave efluvio a marihuana. Sonreía sin parar. A veces, Emmanuel las ponía en medio de alguna fiesta multitudinaria (hasta sesenta personas calculamos que pasaron en un momento u otro de la fiesta de inauguración), pero sobre todo sonaban cuando llegaba la noche y Aleix y yo hablábamos hasta las tantas.
Well she tossed all night like a raging sea
Woke up and climbed from the suicide machine
With her spanish candles and her persian poems
Stuck on the rocks inside opus 40 toned
And scratching her wrists in the pouring rains
He collapses down upon the ocean floor again
Tears in waves minds on fire
Nights alone by your side.
"Se me olvidó otra vez", de Chavela Vargas. Fuimos de excursión a otra casa, en Santa Eulália, donde todos eran puros mexicanos: Ray, Norberto, Aurora, Ricardo y Vicky. Jugamos. Bebimos. Cantamos. Yo era el único no mexicano y me sentía como en casa, cantando con ellos a grito pelado:
Probablemente ya de mí te has olvidado
y sin embargo yo te seguiré esperando
No me he querido ir para ver si algún día
que tú quieras volver me encuentres todavía.
Por eso aún estoy en el lugar de siempre
en la misma ciudad y con la misma gente
para que tú al volver no encuentres nada extraño
y sea como ayer y nunca más dejarnos.
Probablemente estoy pidiendo demasiado
Se me olvidaba que ya habíamos terminado
que nunca volverás, que nunca me quisiste
Se me olvidó otra vez que sólo yo te quise.
SECUENCIA 6. Mayo y junio de 2003
Llegaron dos malas noticias familiares; una de ellas, irreversible, la del padre de Emmanuel; la otra, por suerte, se quedó en un error de diagnóstico. Agitación. Replanteamientos vitales. Problemas de salud. Quemaduras. Viajes que podían ser los últimos en que viéramos a las personas más importantes.
"2 Rights Make 1 Wrong", de Mogwai. Viernes. Primavera Sound. Mucho ruido. Mi hermano Pablo acababa de decírmelo. Nos preparábamos para lo peor. Me pasé tres meses contando los días que faltaban. Al final fue una falsa alarma. Y menuda mierda: ver a alguien de quien te ha contado que puede morir en cualquier momento y ver que está igual, casi perfecta. Y no entender nada. Y el tiempo pasando.
"Seven Nation Army", de White Stripes. Sábado. Primavera Sound. Mucha lluvia. Me había costado dos litros de cerveza Franziskaner convencer a Emmanuel para que se subiera al Poble Espanyol con Iván, Ángel, Aleix y Romà. Fue un conciertazo. Todos estábamos ebrios de gozo, chapoteamos desafiando al resfriado y las inclemencias climáticas, ménades indies en una bacanal de agua y electricidad.
"Angel", de Massive Attack. Polideportivo Vall d’Hebron. El futuro empezó el día que salió a la venta Mezzanine. Otro conciertazo. Regresamos y no nos dejaban entrar en Pachá, en la fiesta de Bic a la que nos había invitado Rita. Ni siquiera el mejor talante negociador de Gerardo fue suficiente para que los seguratas decidieran que esos tres arrastrados merecían entrar en la discoteca megapija por excelencia. Tampoco sirvieron de nada los razonamientos, cada vez más exaltados, de Rita y de su jefa. No hubo manera: en encargado de presencia de Pachá no nos dejó entrar y, cuando por fin Rita consiguió convencerlos, la cosa se torció, de modo que nos fuimos a casa, nos hinchamos a gin-tonics y seguimos escuchando el Mezzanine hasta las seis de la mañana. Es una larga historia, tan larga como el fragmento instrumental que remata la canción.
"Sine Wave", de Mogwai. Aquella vez no fue una falsa alarma. Sucedió de verdad. Fue irreversible. Y Emmanuel y su padre tuvieron que regresar a México: «Llévatelo mañana mismo», le dijo la doctora. «La semana que viene podría no aguantar el viaje.» Y apenas vivió un mes después de aquello. Le cambió la vida y de camino comenzaron los problemas de convivencia. Aquello marcó el punto de inflexión. La convivencia dejó de ser divertida. Empezamos a despertar del sueño. La realidad se nos echó encima.

SECUENCIA 7. De junio de 2003 a enero de 2004
Desidia. Cuesta abajo. Pocas fiestas, poca alegría, mucha suciedad y muchísimos cabreos. Cambios de habitaciones: a Aleix le venía mejor la habitación «de los niños» que habíamos compartido Emmanuel y yo; la suya era oscura y pequeña, y como yo apenas paraba por casa me dio igual hacer el cambio; Gerardo y Mariana se conformaron con su habitación individual, porque él no soportaba el ruido procedente de la calle. Rita se fue de la casa. Luché con Gerardo para evitar que pusiera la habitación de Rita en alquiler: ¿Dónde iría Emmanuel cuando regresara? Meses extraños.
"Pagan Poetry" y "Frosti", de Björk. Encerrado en mi nueva habitación, en la entrada de la casa, con el disc-man puesto a toda leche, refugiándome en mi mundo interior.
"Tomorrow Never Knows", de The Beatles. Aleix y David iban con un ciego considerable, y Gerardo tampoco se quedó corto: demasiada marihuana. Me dio cierta pena perderme esa parte de la diversión, no poder ni querer compartirlo todo, pero la música y la luz eran sugerentes. El día siguiente había que trabajar, pero el Revolver es el Revolver. Y total: cuando ya te has pasado año y medio durmiendo tres o cuatro horas, estas fiestas improvisadas son pan comido.
Turn off your mind,
Relax and float down stream
It is not dying
It is not dying.
Lay down all thought
Surrender to the void
It is shining
It is shining.

"Missing", de Everything But the Girl y "Feel", de Robbie Williams. Cada vez iba quedando más claro quién mandaba en la casa. Cuando un macho dominante se va y sólo queda el otro, quien no entra en el juego se termina yendo de la casa; es lo que sucedió con Rita y lo que terminamos intentando Aleix y yo. Mucha palabrería: Familia. Unidad. Familia. La realidad: mucha mugre. Ya sólo quedábamos cuatro.
"Si está bien", de Los Planetas. Más marihuana mientras Aleix hacía trabajos de clase. Más sonrisas. Más afinidades. Más certeza de que íbamos a huir hacia delante.
"Brown Eyed Girl", de Van Morrison. Y por fin nos vimos, y fue mejor que la mejor de las previsiones. Pero muy fugaz. La primera vez, en verano (me cambié las vacaciones sólo para verla tres horas), acompañándolas (a ella y una amiga) de la estación de Chamartín, de donde venían de un no-concierto de Van Morrison en Santiago de Compostela, a la de Atocha. Croissanes a la plancha, abrazos y tostadas en el invernadero de la estación de Atocha. La segunda, aún más fugaz, apenas un par de horas después de un día ajetreado de octubre: de Jaén a Madrid en tren (cuatro horas); de Madrid hasta su ciudad en tren (tres horas y pico, porque encima tuvimos retraso); una hora caminando por su ciudad hasta que ella saliera del trabajo; un par de horas tomándonos algo en una cafetería y un bar de pinchitos; un «Juanma, estás loco» respondido con un escueto pero elocuente «Ya lo sé»; tres horas de regreso en el último tren y, al día siguiente, de vuelta a Barcelona. El León de Belfast, en una de sus canciones más bonitas.
SECUENCIA 8. Enero y febrero de 2004
Redecorando nuestras vidas. Decepción al comprobar que los seis meses anteriores habían sido un parche. Así que Aleix y yo intentamos irnos de la casa, pero con bastante poca cabeza. Consumamos la traición. Pagamos la penitencia. Nos mudamos a una casa nueva, sobre una nueva base y esta vez con garantías de juego limpio, creíamos.
"Qualsevol nit pot sortir el sol", de Jaume Sisa. Mi vida estaba en Catalunya, entre catalanes. Y la música en catalán me empezaba a gustar.

Benvinguts passeu, passeu.
Ara ja no hi falta ningú,
o potser sí,
ja me n'adono
que tan sols hi faltes tu.
També pots venir si vols.
T'esperem,
hi ha lloc per tots.
El temps no compta
ni l'espai.
Qualsevol nit
pot sortir el sol.
"Electricistas", de Fangoria. Entre unas sábanas ajenas cuya dueña podrá decir todas las veces que quiera que no es nuestra canción (venga, vale, acepto "Seven Nation Army" como alternativa), pero a la que siempre recordaré cantando el estribillo:
Ven, sube a mi nube
Yo te estaré esperando.
Flotando, gozando
Del éxtasis de estar aquí.

SECUENCIA 9. Desde febrero de 2004 hasta hoy
En la casa de la calle Arizala, en la que ya llevamos casi dos años. Es el epílogo de la película, porque a partir de aquí ya todo es rutina y vida normal, la vida de alguien que por fin ha encontrado su lugar y empieza a vivir y trabajar como le corresponde, no como si fuera un crío recién desbravado. Epílogo apacible durante los primeros meses. La convivencia de antaño ya era sólo un recuerdo. Todos los que habíamos quedado teníamos algo que reprocharle al otro, lo que en cierto modo nos igualaba. Ya no éramos hermanitos, aunque se siguiera hablando de familia, unidad y familia. Y sólo hubiera mugre. E Iguana. Por fin estábamos en la única casa digna en la que hemos vivido y no podía disfrutarla.
"Ole papa", de Josele Santiago. Mi primo y su guitarra. Dos conciertos casi seguidos (en La Pedrera y en La Paloma) y el disco puesto a todas horas.
He pintado mi chabola
con música de jazz
y con pastillas juanolas
rechupeteás.
He sellado las ventanas
con artistas disecás,
con fines de semana
y compresas usás.
Y he desarmao el tejado
para hacerme un xilofón.
La lluvia me lo ha afinado
para que él despeje el sol.
Y, mira, yo al mundo de arriba
y al mundo alrededor
los he mandao de gira
con un grupo de rock.
Y están ya muy lejos,
ole papa.
Guarda el catalejo
y tira el mapa.
"Alone in Kyoto", de Air. Broncas. «Haz el favor de dejar cerrado el ascensor, que los vecinos se quejan y vas a conseguir que nos echen de esta casa.» Y ni caso.
"Green Grass of Tunnel", de múm. Más marihuana. Más sonrisas de oreja a oreja. Más broncas.
"[Track 3]", de Sigur Ros. A cualquier hora de la noche, pared con pared. Más porros: hasta yo tenía colocones producidos por la marihuana que flotaba en el ambiente. No me miró a los ojos cuando dijo que se iba. Tuvo que decírnoslo por separado. Comenzó la temporada de castings, y hasta hoy. Se va Aleix, entra Lluis. Gran fichaje.
"Take Me Out", de Franz Ferdinand. Nuevas amistades. Noches en el Razzmatazz que terminaban los domingos por la mañana en el Estudiantil y, a veces, en el mercat de Sant Antoni. Y un nuevo casting en la casa, y esta vez de habitación doble. Se van Gerardo y Mariana y entran Luis y Pamela. A ver qué tal la nueva pareja; parecen majos.
"Reptilia", de The Strokes. Más noches en el Razzmatazz. No hay color: DJ Amable es el mejor. Y no te apetece volver a casa porque Luis no se termina de irse, después de aquella noche en que pegó a Pamela y luego estuvo persiguiéndola por la casa. Y para no dormir del cabreo y la incertidumbre, mejor no dormir porque me lo haya pasado bien, y que me quiten lo bailao.
"Deceptacon", de Le Tigre. Noches en el Déjàvu, antes de que nos lo cerraran. Y luego la seguimos poniendo en el curro. Y menos mal que Pamela plantó a Luis, y qué pena que ella se fuera (no podía pagar ella sola el alquiler de la habitación), porque fue muy buena compañera de piso, y a ver qué tal nos sale el nuevo.
"Hey Boy Hey Girl", de Chemical Brothers. Cuando crees que el ambiente ya no puede estar más caldeado y no puedes bailar más, DJ Amable o DJ Peter Pan obran el milagro. Y el sábado dura hasta la tarde del domingo. Y un sábado vamos al Déjâvu y nos lo han cerrado. Y me tienen que parar los pies porque quiero echar al nuevo, José Antonio, que en lo dos meses que se tiró en la casa sólo llegó a pagar una parte de la fianza. Y yo que le dejaba claro que lo podía echar en cualquier momento, y a él que le resbalaba.
"Dando vueltas", de Nosoträsh. Y cuando por fin encuentras un compañero de piso con el que estás a gusto, Jordi, también se va, porque la habitación es muy cara. Y menuda mierda, porque es majísimo. Y menos mal que Andrés y Eli también son encantadores, y qué pena que también se vayan a ir. Y así indefinidamente, dando vueltas, como en la canción de Nosoträsh:
Es mi corazón
Una puerta giratoria
Y cuando alguien entra
Ya se queda dando vueltas
Para siempre
Sobre mí.
Y ahí me han retratado. Ese es mi estado emocional actual. Y ya no espero el «Corten» y que la vida real comience de una vez, porque esto ya es la vida real, y aquello también lo era entonces y lo había sido siempre, aunque disfrazada de película para tardoalescentes. Pero estoy contento por todo, incluso por las escenas amargas, las tomas falsas que se han quedado en la mesa de montaje y los excesos del guionista. Por supuesto que estoy contento. Es mi película, y la de más gente, y quiero compartirla.

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14 Comments:

Blogger Álex Vidal said...

. (Un consejo que os doy: nunca intentéis hacer una entrevista resacosos, sobre todo si apreciais al entrevistado... y vuestro trabajo, claro está.)

¿Cuándo fue eso? Joé, no tan sólo puedes llegar a ser hermético en tus sentimientos (fíjate: cuatro años trabajando codo con codo -literalmente- y ni me enteré de la mitad de la intensidad de los problemas) sino que sabes disimular perfectamente las resacas... :D

26 de diciembre de 2005, 11:23  
Blogger Juanma said...

Cuando ya haya salido en la revista te lo digo. :-P

26 de diciembre de 2005, 11:33  
Anonymous Marieta La Traidora said...

...perdona que te rectifique en uno de los temas...por lo menos para mí siempre será Flowers in Our Window... mi querido ahmigo...Ah, y que lo sepa todo el mundo, me imprimo a Juanma y me lo llevo a la cama desde hace dos o tres noches...que te parece Juanmica je je je...

26 de diciembre de 2005, 18:09  
Anonymous Pily B. said...

Pedazo de Post, Dios mío!! Me he preparado café, me lo he tomado tranquilamente (estaba calentito, ¿eh?), y todavía me ha sobrado lectura. JUAS!!

En fin, tus aventuras y desventuras, sobre todo las de la búsqueda de casas y compañeros de piso, así contadas suenan muy bien, y no dudo que habrá habido momentos inolvidables (y que los habrá en un futuro), pero, qué quieres que te diga... menudo marronazo situaciones como la de esa pareja que comentas. Sinceramente, yo estoy cerca de algo así, y aunque sé que no me incumbe... no sé yo si no la hubiese liado. Aiiins.

En fin, resumiendo, ¡qué bonito! Le dan ganas a una de compartir piso y todo (después de la mala experiencia propia).

26 de diciembre de 2005, 18:15  
Blogger Juanma said...

Marieta la traidora: Acepto tu rectificación como un error mío, y lo acepto en público. Además, lo que me dices es una de las mejores y más bonitas cosas que me han dicho en mucho tiempo y me enorgullece saberlo, hamigha mía del alma. Un besico muuuuy pero que muuuuuy grandote, preciosa.
:-*****

26 de diciembre de 2005, 22:50  
Blogger Juanma said...

Pily: ¿Pero estás segura de lo de querer compartir piso? La convivencia en un piso compartido pone a prueba los nervios y la capacidad de negociación, perdón, paciencia y sorpresa de cualquiera, es toda una experiencia zen, que ríete tú del yoga. :-)

Besillos, wapa. :-*

26 de diciembre de 2005, 22:51  
Anonymous La de Ven, sube a mi nube said...

Que no! Que si me dijeras que fue la de Seven nation army no te diría yo que no, pero esa, no! :O

26 de diciembre de 2005, 23:23  
Blogger Juanma said...

Veeenga, lo que digaaaaas. :-)
:-******, igualmente.

26 de diciembre de 2005, 23:38  
Anonymous Marieta la Traidora said...

..... en my own secuencia 7 echo en falta al viejo León de Belfast por partida doble niño..... Pero tú ya lo sabes.... ponle una canción a un croissant a la plancha y un café con leche en Atocha.....

26 de diciembre de 2005, 23:58  
Blogger Juanma said...

Marietita linda: Pos sí, ahora que lo dices. Voy a editar y añadirle el "Brown Eyed Girl", mismamente, que es la canción que mejor te cuadra y es una pocholadaaaaaa. :-)

Besukis. :-***

27 de diciembre de 2005, 0:01  
Anonymous Pily B. said...

No, Juanmita, lo de compartir piso era una coña marinera. Después de la primera y la última, nooooooo (a no ser que encuentre a una de mis almas gemelas, claro)por favor.

27 de diciembre de 2005, 17:22  
Anonymous Anónimo said...

Otra vez yo, la anónima (porque no encuentro un nombre que señalar que me guste más que el mío). Demostrado está que los momentos de comunión de las almas existen, y después de leer este capítulo, sé que ayer por la tarde, cuando te llamé para decirte que estaba escuchando esa edición especial de "born to run" ambos dos revivimos uno.

10 de enero de 2006, 10:53  
Blogger De Luna said...

Oye tío, me parece que has hecho un muy buen escrito, muchas de esas canciones las comparto en el soundtrack de mi vida, jejejeje, sobre todo al regresar del paraíso caribeño de playa del carmen, venga, espero leas lo mío y me des opinión, igual luego echarnos unos tragos en barcelona, yo no vivo allá pero llegaré en unos meses.

Salud!

10 de enero de 2006, 18:49  
Blogger J.Álvarez said...

Estoy flipando con la peazo banda sonora de tu peli! ;D

18 de enero de 2006, 7:27  

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