jueves, 7 de mayo de 2015

Presentación de "El noveno capítulo" de Armando Boix y "Dulces dieciséis" de Eduardo Vaquerizo

Como ya conté hace dos meses, el 7 de marzo participé en la presentación de dos antologías más que necesarias: El noveno capítulo y otros relatos, de Armando Boix, y Dulces dieciséis y otros relatos, de Eduardo Vaquerizo, ambas editadas por Cyberdark, el nuevo sello con el que Luis G. Prado regresa a la edición de autores españoles. Como la librería Gigamesh está a la última de nuevas tecnologías, emitió la presentación en streaming y luego la colgó en su cuenta de YouTube. Aquí está el acto.



Como veis, Luis dejó claro que la política de reeditar relatos de los años noventa tiene poco de revival nostálgico y mucho de apuesta clara de calidad: los cuentos de estas dos recopilaciones se sostienen muy bien por sí mismos después de casi dos décadas. Lo cual demuestra ser cierto cuando relees en orden secuencial los relatos de estas dos recopilaciones. Cierto, hay algún inédito, pero el grueso de la producción data del período 1994-2004, es decir, lo que podríamos denominar la Edad de Oro de la ciencia ficción española en formato breve (o Generación Hispacón, como la llaman Julián Díez y Fernando Ángel Moreno). No fue casual que Vaquerizo y Boix, coetáneos de una de las tres oleadas del boom de los años noventa, en concreto de la que doy en llamar "generación de 1994" (que quedaría completada por Daniel Mares, Joaquín Revuelta, Carlos Fernández Castrosín y Manel Díez Román), coincidieran en los sumarios de los fanzines y publicaciones de la época, así como en el palmarés de uno de los motores del género, el premio Pablo Rido.

Del premio Pablo Rido hablamos en la presentación. Boix lo ganó en una ocasión y fue finalista en otras cuatro. Eduardo Vaquerizo se ganó el sobrenombre de "Subcampeón Eterno" al quedar finalista con cinco relatos y no ganar en ninguna edición. Ambos se forjaron como autores en el certamen de ficción breve que convocaba la TerMa y que, en el gozne del cambio de milenio, marcaba el paso de la ciencia ficción española y solía copar las papeletas de finalistas del premio Ignotus.

Artifex no fue ajeno a este proceso. Buena parte de los relatos que ganaban o eran finalistas del Pablo Rido se publicaron en las diferentes reencarnaciones de Artifex. Luis tenía las cosas más claras, podía ofrecer un proyecto muy atractivo y tenía un ritmo de publicación estable, cosa contra la que no podíamos competir en Gigamesh, con su errática periodicidad. Cierto, en Gigamesh acababa apareciendo algún que otro relato ganador o finalista del Rido, y con el tiempo acabaron haciéndolo en Galaxia, pero el grueso de los relatos finalistas o ganadores del Pablo Rido en los últimos años de la década de 1990 y los primeros años del siglo XXI tenía como lugares naturales de primera publicación las sucesivas etapas de Artifex o la breve pero intensa experiencia de 2001, la revista predecesora de Galaxia, editada por Equipo Sirius y que Luis dirigió con acierto durante seis números.

Por supuesto, sería un error reducir estos relatos al premio Pablo Rido o al combo Artifex / 2001, porque las trayectorias individuales de Vaquerizo y Boix han dado para muchísimo más y había otras buenas publicaciones, pero a grandes rasgos podríamos afirmar que el empeño de Cyberdark por rescatar el material de estos autores y esta época obedece a una reivindicación de estos dos fenómenos, como explicación del boom de la década de 1990; una explicación parcial, pues hubo muchos elementos más, pero necesaria, pues el boom habría sido diferente sin ellos. Con ello viene a cerrarse un círculo.

Además, en el transcurso de la presentación se insistió en otro elemento: las circunstancias permiten volver a editar estos contenidos en papel, por lo que vuelven a estar en catálogo y, en cierto modo, en el mercado, en el canon. Cualquier estudioso del género tiene a su alcance las sucesivas antologías históricas que seleccionaron Domingo Santos, Julián Díez y Fernando Ángel Moreno, desde la de Martínez Roca hasta la de Cátedra, pasando por la de Minotauro y Salto de Página. Ahí está el canon colectivo. Pero nos faltan los cánones individuales. Rodolfo Martínez o Rafael Marín los tienen bastante por la mano, ya que sus recopilaciones de relatos no han dejado de editarse durante estos últimos veinte años. Sin embargo, Armando Boix o Ramón Muñoz tenían más que descatalogadas sus recopilaciones individuales de Mandrágora, o Daniel Mares la de AJEC, y Alejandro Carneiro se la publicó no hace mucho pero en formato de libro electrónico y autoeditado. El caso de Eduardo Vaquerizo es más sangrante: no tenía ninguna. Increíble, pero cierto. Podemos acceder en papel siempre que queramos a los mejores relatos de un puñado de grandes autores del género (Cristina Fernández Cubas o Pilar Pedraza), pero no existe material en catálogo de las tres cuartas partes de los protagonistas del salto de calidad definitivo de la ciencia ficción española. Cyberdark ofrece unas condiciones razonables para poder reeditar ese material, descubrírselo a los nuevos lectores, dárnoslo masticadito a los lectores más talluditos y, en definitiva, volver a poner en el mapa un porcentaje respetable del hipotético canon de la ciencia ficción española en formato breve.

Ambas recopilaciones son necesarias, pues tanto Boix como Vaquerizo son nombres indispensables para entender el género en España. También cabe aclarar que se han cribado bastantes relatos: la producción de ambos fue mucho más prolífica, así que nos hallamos ante sendos "lo mejor de..." o, tal vez, "lo más reeditable de...". Pocas objeciones podemos poner al criterio de selección. En general, creo que se reedita el material más defendible de ambos autores. Incluso hay algún que otro inédito ("El Verdugo debe morir", en la recopilación de Boix), al estilo de los discos de grandes éxitos, en los que siempre se reserva alguna canción nueva como single de lanzamiento.

De las estupendísimas ilustraciones de Alejandro Terán podríamos hablar largo y tendido, porque son una delicia. También hay que insistir en la que considero una muy buena idea: ese par de páginas explicativas en las que los autores contextualizan sus relatos; por supuesto, al final, para no condicionar la lectura. Sirven para descubrir las circunstancias en que se escribieron, o para refrescarlas, si da la casualidad de que servidor andaba rondando por ahí. Más informales los de Vaquerizo, literarios los de Boix, estos comentarios son imprescindibles para darle a las recopilaciones un valor añadido. (Eso sí, echo en falta alguna bibliografía final y un palmarés de los autores; apenas serían dos o tres páginas, aunque la maquetación se ha apurado mucho para que los cuentos quepan en las 224 o las 256 páginas.)
Dicho esto, centrémonos en los contenidos.

Dulces dieciséis y otros relatos nos muestra once de los mejores cuentos de Eduardo Vaquerizo. No entraré en detalles acerca de todos ellos. Su publicación puede ser un buen complemento para enganchar a los lectores acostumbrados a su faceta de novelista, ya que aquí se hallan los embriones de sus dos novelas más famosas.  
"Negras águilas", que cierra el volumen, le supuso un premio Ignotus y fue el origen de Danza de tinieblas (otro premio Ignotus), su secuela Memoria de tinieblas (nuevo Ignotus; vaya, igual hablamos de una de las series más premiadas del género) y su spin-off en forma de antología colectiva, Crónicas de tinieblas. Se trata de una ucronía brillante en lo literario y oscuro en lo temático, que nos muestra una España en la que el Ministerio del Tiempo no hace bien los deberes y consigue que nuestro Imperio nunca tuviera fin y, en resumen, nuestra historia fuera una Pavana cañí con olor a tintorro y motor de hulla.
Si el cuento anterior fue nuestro Keith Roberts, "Habítame y que el tiempo me hiele" fue nuestra Connie Willis. Los relatos de los Salmones, esa policía temporal deudora de la Kivrin de "Servicio de vigilancia" y El libro del Día del Juicio Final que creo que en algún momento tendrán que reivindicar oficialmente los creadores del Ministerio del Tiempo, dieron paso a una novela que, a su vez, reconoce la influencia explícita del Ágora de Alejandro Amenábar: La última noche de Hipatia (otro premio Ignotus).
Pero no todo van a ser ucronías ni paradojas temporales. El abanico temático de Vaquerizo es amplio, y toca bastantes palos, desde la ciencia ficción dura de "Los caminos del sueño" (premio Domingo Santos), homenaje a un Juan Miguel Aguilera con quien no mucho después colaboró como coautor de la novelización de Stranded hasta la temática vampírica de "Seda y plata" (que Vaquerizo considera, con acierto, el cuento que lo puso en la primera división de la literatura fantástica española del fandom, y que marcó el principio de la fértil colaboración con Artifex), pasando por la distopía macarra ("Quercarrán") o los guiños a la novela decimonónica ("No bebía otra cosa que agua", que en su momento se publicó con otro título: "Agua mineral").
Además, tenemos esos cuentos extraños y en cierto modo herméticos que convirtieron a Vaquerizo en uno de los autores "difíciles" de su generación. Él mismo reconoce que no tiene muy claro de qué van "El obrador", por citar el ejemplo más conseguido de esta tendencia, o El lanzador, que en su momento se parodió en una actualización de Bibliópolis del Día de los Inocentes; lo hacían aparecer como Eduardo Adjetivizo.
Dejo para el final los dos primeros relatos de la recopilación, ya que muestran hasta qué punto fueron importantes las tertulias como elemento creador de sinergias. Vaquerizo reconoce que "Dulces dieciséis" habría sido imposible sin las interminables charlas que proporcionaba León Arsenal en la TerMa, esa "tertulia hardcore" en la que se gestó y gestionó buena parte del boom de los años noventa. Le veo similitudes temáticas, estilísticas y llamémoslas ideológicas con "En las fraguas marcianas" de Arsenal y, dado que Luis G. Prado adelantó durante la presentación que no piensa limitarse a las recopilaciones de un solo autor sino que también quiere atreverse con las temáticas, me resisto a creer que una de las primeras no sea una antología de relatos españoles ambientados en Marte, con los dos ya mencionados como platos fuertes. Creo que no divago.
Y llegamos al que tal vez sea el relato más reeditado y reconocido de Vaquerizo, "Una esfera perfecta", que según el autor se lo debe todo al preciosismo de León Arsenal. El tiempo da la razón a Julián Díez por haberlo incluido en la antología de ciencia ficción de Minotauro (aún no había aparecido "Negras águilas", la otra obra realmente importante de Vaquerizo en formato breve). Su lectura no hace sino ganar enteros y nos traslada a un mundo fantástico diferente y casi incognoscible.
En resumen, una recopilación más que interesante que viene a llenar una carencia injustificable (Vaquerizo aún no la tenía) justo en un momento en que el autor está a punto de publicar novela con un sello grande. Volveré al asunto al final de esta entrada.


 Armando Boix ya tuvo una recopilación, Sombras de todo tiempo, editada por Mandrágora, en la que defender ante los lectores buena parte de los relatos que aparecen en El noveno capítulo y otros relatos. Pero, ay, está descatalogada, y Boix se pasó la última década completamente apartado del fandom, y ya se sabe que el fandom es muy olvidadizo. En los últimos años ha retomado la escritura (o, al menos, la publicación), se ha vuelto a implicar en el fandom, esta vez el digital de tendencia historicista y popular (es el alma de la fiesta en el grupo Barsoom de Facebook, y supongo que en la revista homónima) y, en definitiva, lo noté feliz como una perdiz en la presentación de su libro: estaba regresando al fandom, a un fandom que ya prácticamente no conocía pero que le daba la bienvenida. A título personal, me alegré de verlo tan animado, y creo que su entusiasmo se contagió al resto de participantes en la presentación.
Boix cultivó siempre una fantasía y un terror de fuerte contenido literario, con muchas referencias cultas y un tono a lo, digamos, Pérez-Reverte pero en friki, que lo consolidó como uno de esos autores exquisitos y obligatorios, un valor seguro en premios y recopilaciones. Su ciencia ficción, aunque menos publicitada, también dio momentos magníficos, como el muy reeditado "El sueño de la razón" o "El tiempo sin límites", ligados ambos al palmarés del premio Alberto Magno y, por lo tanto, casi novelas cortas. En un escalón algo inferior, "Como gotas de agua" plantea y resuelve con acierto una paradoja en términos de CF clásica.
Aquí se acaba la ciencia ficción. El resto de los relatos son de fantasía y terror. Algunos se siguieron reeditando, otros aparecen aquí por vez primera ("El Verdugo debe morir", un espectacular homenaje a los clásicos de la era del pulp que, en justicia, debería figurar entre los finalistas de los premios Ignotus) y algunos se publicaron incluso como libros sueltos, caso de "El que habla con los espíritus", una de las escasísimas muestras de la fantasía colonial española, en la que el vudú convive con la temática de piratas y (¡no, nada que ver con Jack Sparrow!) un escenario casi inédito no solo en la fantasía española sino en la literatura española en general: la colonización española en África. Apareció en su momento como librito de la colección Artifex Serie Minor, en la que, sin ir más lejos, hizo sus pinitos el hoy muy reconocido Pablo Tuset. La querencia por los ambientes exóticos u orientalizantes se extiende a joyitas como el precioso relato corto "Las razones del nómada" o un vacile filosófico, "El Uno inefable", adscrito a lo que más tarde se dio en llamar fantasía cosmogónica (ya sabéis, el Ted Chiang de "La torre de Babilonia" o "El infierno es la ausencia de Dios", el Richard Garfinkle de Materia celeste o el Juan Miguel Aguilera de La locura de Dios) y que estuvo a puntito pero lo que se dice a puntito de levantarle el llamado "Rido de las Estrellas" (es decir, el Pablo Rido de 1997, objetivamente la edición más brillante del premio más importante de ficción fantástica breve que se ha convocado en España) nada menos que al César Mallorquí de "El decimoquinto movimiento". Palabras mayores, en resumen.
¿Qué nos queda? Cuatro cuentos muy interesantes. "Tú que estás en los infiernos" es otro de esos relatos cuyo título no coincide con el de la publicación original (como veíamos en el caso de Vaquerizo con "No bebía otra cosa que agua" / "Agua mineral"). Aparecido como "Wolfgang Amadeus Mozart, tú que estás en los infiernos", fue uno de los platos fuertes de una de las dos o tres mejores entregas de las antologías Visiones de la AEFCFyT, la de 1996 que seleccionó Joan Manel Ortiz. Boix reconoce la deuda del Amadeus de Milos Forman, pero con el matiz de que intenta redimir a Salieri y satanizar (nunca mejor dicho) a... bueno, no sigo con el spoiler. En todo caso, un relato que apenas se cita y que merece una relectura.
Otro tanto le sucede a "El círculo roto", que apareció en Sociedades secretas, una antología editada por Mundos Imaginarios y de la que Boix cuenta una anécdota jugosísima de la que en su momento no tuve conocimiento. Una vez admitido el relato, Boix se encontró con la desagradable sorpresa de que los autores tenían que pagar por publicar, se negó en redondo aduciendo que él no pagaba por publicar (los tiempos de las autoediciones estaban lejos, y él era perro viejo en la edición, pues por aquella época coeditaba Ad Astra, el mítico fanzine en disquete, y estaba a punto de dirigir la primera etapa de la revista Stalker), el editor Claudio Landete lo apaciguó y la cosa quedó en que Landete puso de su bolsillo el dinero de Boix para que el cuento pudiera aparecer, ya que era, de largo, el mejor de aquella recopilación. En él tenemos otro caso de (venga, sacad el machete) fantasía colonial, aunque esta vez ambientada en la Barcelona recién ocupada por los Borbones. Sociedades secretas, siglo XVIII e Ilustración pugnando con lo irracional y fantástico en otro de esos relatos que justifican este libro, ya que es de los menos reeditados del autor.
"El noveno capítulo" fue el estreno de Boix como autor de primera fila, gracias al empeño de Alfredo Lara y su fenomenal fanzine Opar. El homenaje que le rinde Boix al darle su título al libro y comenzar la recopilación es más que merecido, y además le supuso su primer reconocimiento, en forma de cuento finalista del Pablo Rido. Es uno de esos cuentos que ayudan por sí solos a explicar toda una década y todo un fenómeno (el boom del género fantástico español parido por autores de fandom). En su momento lo puse en el top 4 de relatos españoles de género de los años noventa y, releído hoy, creo que me reafirmo en mi opinión.
Dejo para el final el otro relato pata negra de Boix, y otro de los más reeditados del autor: "El ayudante de Piranesi", que le supuso el premio Pablo Rido y que narra una historia igual de espeluznante que la anterior, con una ambientación que no tiene nada que envidiar a la de las historias más chungas de un Grant Morrison, pongamos por caso. Lo que haría Christopher Nolan con un argumento así, madre mía. Al publicarse en BEM, que era el fanzine que marcaba el paso en la primera mitad de los años noventa, resultó finalista del Ignotus y podemos decir, en puridad, que esto fue lo más cerca que estuvo de ganar un monolito. Resulta curioso y paradójico: el Ignotus, que tanto se le resistió a Boix, quien sin embargo sí ganó el Rido, que tanto se le resistió a Vaquerizo, uno de los grandes triunfadores de los Ignotus.


La presentación continuó con un adelanto de quiénes serían los siguientes autores en aparecer en Cyberdark: Ramón Muñoz y Rafael Marín. El listado de trabajo de Luis G. Prado incluye cerca de una veintena de posibles autores de relatos, más las ya citadas antologías temáticas en las que también está meditando. Parece, pues, que hay sello Cyberdark para rato.


Pero esto no fue todo. El maestro de ceremonias del acto, Ricard Ruiz Garzón, nos desveló que Fantascy va a publicar el mes que viene una novela de Eduardo Vaquerizo, que doy en llamar "la distopía del 15M" o "la distopía de los indignados", porque va justo de eso. Se titula Nos mienten, la ilustración de portada es esta que veis abajo, y ya colgaré más adelante el informe de lectura que hice para Fantascy



Por supuesto, aprovecho para recomendaros estos tres títulos, y los que vengan del sello Cyberdark.

Etiquetas: , , , , , , ,

martes, 14 de septiembre de 2010

Finalistas de los premios Ignotus 2010


Bueno, pues la suerte está echada. 
Se han dado a conocer los finalistas de los premios Ignotus, que concede la AEFCFyT. La Asociación Cultural Xatafi ha obtenido muy buenos resultados, no sólo en forma de finalistas aparecidos en Hélice, Artifex, Literatura Prospectiva y las Actas del I Congreso de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción, sino también de miembros de la asociación que optan al monolito.
Por otro lado, también me hace ilusión el que algunas categorías de la papeleta parezcan casi un calco de los finalistas del V premio Xatafi-Cyberdark: parece que este año los gustos de 'crítica' y 'aficionados' han coincidido algo más que en otras ediciones.
En un plano más tocapelotas, también me emociona ver que en el listado se recogen bastantes de las sugerencias que hice a finales de julio. De este modo, me ahorro disertar largo y tendido sobre las finalistas y remito a los lectores curiosos a aquella entrada.
Así pues, sin más dilaciones, copio y pego el listado de finalistas. No debería mojarme con mis favoritos, pero de todos modos añadiré algún comentario al final de cada categoría y aventuraré posibles ganadores; total, cada vez acierto menos...
--------------
Mejor novela

Alarido de Dios, de José Miguel Vilar-Bou (Equipo Sirius)
El adepto de la reina, de Rodolfo Martínez (Sportula)
Fin, de David Monteagudo (Acantilado)
La red de Indra, de Juan Miguel Aguilera (Alamut)
La última noche de Hipatia, de Eduardo Vaquerizo (Alamut)

(Sin sorpresas: las finalistas han sido las novelas que ya estuvieron presentes en las papeletas del Celsius y del Xatafi-Cyberdark. Echo de menos la presencia de Amérika, de Lorenzo Luengo, o alguna novela juvenil como La cosecha de Samheim, de José Antonio Cotrina, pero aun así parece un listado bastante razonable. ¿Favoritos? Supongo que Juanmi Aguilera y Eduardo Vaquerizo, con la posible sorpresa de José Miguel Vilar-Bou.)

Mejor novela corta
El espejo del mundo, de Alberto Murcia (Artifex 4ª época nº4-5 – Asoc Cult. Xatafi)
Especie en extinción, de Enric Herce Escarrá (BEM online)
IWTB, de David Soriano (Artifex 4ª época nº4-5 – Asoc. Cult. Xatafi)
La cosecha del centauro, de Eduardo Gallego y Guillem Sánchez (Nova 222 - Ediciones B)
La ruta del hielo y de la sal, José Luis Zárate (La máscara del héroe, Grupo AJEC)
(Aquí sí que no me mojo: me faltan unas cuantas lecturas. Me esperaba la candidatura de David Soriano, con el que considero uno de los mejores momentazos de la ciencia ficción española de los últimos años, pero me ha sorprendido de manera muy positiva la candidatura de Alberto Murcia, con una novelita compleja, absorbente, muy personal y, en definitiva, difícil. Por todo ello me siento orgulloso de haber participado en su edición. Aun así, y sin demérito de los otros finalistas -aunque, insisto, hay alguno que no he leído y por lo tanto es pronto para opinar-, mi favorito es David Soriano.)

Mejor cuento

El faro de las islas Os Baixos, de Juan Jacinto Muñoz Rengel (De mecánica y alquimia, Salto de Página)
Lidia y los hombres feos, Ramón San Miguel Coca (Visiones 2007)
Una valla en la eternidad, de Alejandro Carneiro (Artifex 4ª época nº4-5 – Asoc. Cult. Xatafi)
Victimas inocentes, de David Jasso (Sable 7)
(Para quinto candidato hubo cuádruple empate a puntos)
(Otra categoría en la que tengo un candidato clarísimo: Alejandro Carneiro, no sólo porque ha sido el único relato de Artifex que llega a la final, sino porque me parece lo mejor que ha escrito, y  Carneiro tiene recorrido suficiente en publicaciones de género como para merecerse un Ignotus. De paso, me resarciría por el disgusto de no haber visto más cuentos de Artifex en la papeleta final. En el cuádruple empate por la quinta plaza supongo que estaría incluido alguno de los relatos más que meritorios que aparecieron en Artifex durante 2009, como "Novedad en el Alcázar", de José Ramón Vázquez, y sobre todo y muy especialmente "Tren", de Julián Díez, que por sí solo justificaría una edición en papel de los mejores relatos de esta cuarta etapa de Artifex. En cuanto a los otros tres finalistas, veo mucho nivel: Muñoz Rengel confirma que su libro de relatos ha sido uno de los trabajos más destacables del año, Ramón San Miguel se afianza como uno de los representantes más destacables de la ciencia ficción de corte clásico que hay en España y hace más méritos aún para llevarse el Ignotus, y David Jasso continúa en estado de gracia. Tengo muchas ganas de saber cuál habría sido el quinto finalista en esta categoría. En todo caso, será un ganador justo.)

Mejor antología

A diez mil años luz, de James Tiptree Jr (Grupo AJEC)
De mecánica y alquimia,de Juan Jacinto Muñoz Rengel (Salto de Página)
Historia alternativa II, VV.AA. (Grupo AJEC)
Mobymelville, de Daniel Pérez Navarro, Grupo AJEC)
Voces de Atolón, VV.AA. (Silente)
(También me faltan lecutras, pero a priori parece que el premio se lo llevará Daniel Pérez Navarro, con el permiso de Muñoz Rengel. La antología de Tiptree es demasiado irregular y la edición demasiado deficiente como para pensar que se lo vaya a llevar, pero la gran autora estadounidense le daría mucho lustre al currículum del premio.)

Mejor libro de ensayo

Actas del I Congreso de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción, VV.AA. (Xatafi- Universidad Carlos III)
Cuando cantan las espadas. La fantasía heroica de Robert E. Howard, de Javier Martín Lalanda (La Biblioteca del Laberinto)
J.G. Ballard. El tiempo desolado, de Pablo Capanna (Alamut)
La marca del hombre lobo, VV. AA.. (Alberto Santos, ed)
W de Watchmen, de Rafael Marín (Dolmen)
(Verdadero nivelón en esta categoría. Supongo que se lo llevará Rafa Marín, y las actas del congreso ya han cumplido con llegar a la final y darse a conocer entre los aficionados al género. Capanna y Lalanda, por trayectoria, merecerían llevarse el premio. En todo caso, tal vez una de las ediciones con más nivel entre los finalistas.)


Mejor artículo

A la armonía por el cambio. Pautas, claves y ejes narrativos de Ursula K. Le Guin, de Alberto García-Teresa (Hélice 11)
Androides deconstruidos: de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? a Blade Runner, de Fernando Ángel Moreno (Hélice 12)
La historia que no fue: a propósito de "Cuatro siglos de buen gobierno" y la otra historia de Nilo María Fabra, de Alfonso Merelo (Ubi Sunt? nº22).
Olaf Stapledon: El último de los utopistas, de Pablo Capanna (Hélice 11)
Roy Batty, esclavo y revolucionario. Un análisis marxista de Blade Runner, de Joaquín Moreno Álamo (Hélice 12)
(Alfonso Merelo es un valor casi seguro en los Ignotus, así que lo doy por favorito; además, podría aglutinar el voto del sector "Yastá bien de tanta modernez gafapasta de Hélice, copón ya". En todo caso, Alberto García-Teresa, Fernando Ángel Moreno y Joaquín Moreno llevan tiempo mereciéndose el Ignotus al mejor artículo, y un doblete de Capanna en artículo y libro de ensayo, aunque improbable, sería muy bonito. El que gane se lo merecerá, pero, por preferir, me gustaría que lo ganase cualquiera de los dos artículos sobre Blade Runner: el de Fernando Ángel, porque a la quinta debería ir la vencida, y el de Joaquín, porque su tríptico de artículos sobre la película es la hostia, lisa y llanamente.)

Mejor ilustración

El secreto de los dioses olvidados, de Calderon Studio (Grupo AJEC)
La llamada, de Santyago Moro (El secreto de los Aznar, Silente)
El adepto de la reina, de Alejandro Terán (Sportula)
(Para cuarto y quinto candidatos hubo triple empate a puntos)
(Gustar, lo que se dice gustar, me gusta más la de Alejandro Terán, y podría dar lugar a un doblete, si Rudy gana con su novela. Ahora bien, con sólo tres candidatos puede pasar cualquier cosa.)

Producción audiovisual

A través del espejo, de Alfonso Merelo y Antonio Sánchez (radio)
Planet 51, de Jorge Blanco y Javier Abad (cine)
Rec 2, de Paco Plaza y Jaume Balageró (cine)
Salsito, el musical, de Victor Gil y Sandra Ortuño (corto)
(Para el quinto candidato hubo triple empate a puntos)
(Planet 51 me hizo mucha gracia y me parece un más que meritorio homenaje a las películas de ciencia ficción de los años cincuenta, y Alfonso Merelo podría hacer doblete si su programa de radio se lleva el Ignotus, pero veo más factible la victoria de Rec 2.


Mejor tebeo

El juego de la luna, de José Luis Munuera y Enrique Bonet (Astiberri Ediciones)
Ibéroes, la guerra de las rosas, de Iñigo Aguirre
Las calles de arena, de Paco Roca (Astiberri Ediciones)
(Para cuarto y quinto candidatos hubo triple empate a puntos)
(No puedo valorar. En esta categoría tengo que hacer los deberes.)


Mejor obra poética

Calesas en Brogo Pass, de Julio Angel Olivares Merino (Carpathius)
Emociones plasmáticas, de Carlos Daminsky (Alfa Eridiani 3ª época, 12)
Napalm Satori, de Fco. Javier Pérez (Ediciones Efímeras)
Que la fuerza te acompañe, VVAA (El Gaviero Ediciones)
Versos sin bandera, VVAA (Tusitala)
(Sólo me he leído Que la fuerza te acompañe, y mola mucho. Me leeré las otras, a ver si están al nivel.)

Mejor revista

Artifex 4ª época (Asociación Cultural Xatafi)
Calabazas en el trastero (Saco de huesos)
Hélice (Asociación Cultural Xatafi)
Sable (Tusitala)
Sci Fi World (Sci Fi World)
(No puedo ser objetivo: quiero que haya ex aequo entre Artifex y Hélice, por lo que han supuesto en sus respectivos campos -han tirado del carro de los relatos y los ensayos durante los últimos años- y por su indudable calidad. Sin embargo, las otras tres vienen pisando fuerte, y en algún momento tendrá que producirse el relevo generacional... Por todo ello, creo que la categoría está más reñida que de costumbre y que puede haber sorpresas.)


Mejor novela extranjera

Diáspora, de Greg Egan (Grupo AJEC)
El nombre del viento, de Patrick Rothfuss (Plaza & Janés)
Titán, de Ben Bova (La Factoría de Ideas)
Visión ciega, de PeterWatts (Bibliopolis)
(Para el quinto candidato hubo cuádruple empate a puntos)
(Al igual que me temo que va a suceder en el Xatafi-Cyberdark, auguro un duelo bastante reñido entre Rothfuss y Watts. Dado que los lectores de los Ignotus son más de ciencia ficción que de fantasía, supongo que la favorita es Visión ciega. Titán puede dar la sorpresa.)


Mejor cuento extranjero
Dondequiera que se oculten, de Tim Powers (El reparador de biblias, Gigamesh)
El camino de bajada, de Tim Powers (El reparador de biblias, Gigamesh)
El imperio invisible, de John Kessel (Historia alternativa II, Grupo AJEC)
El reparador de biblias, de Tim Powers (El reparador de biblias, Gigamesh)
Un alma embotellada, de Tim Powers (El reparador de biblias, Gigamesh)
(Pues está claro, ¿no?: cualquier cuento de Powers. Ah, no, que esto no es el listado del Xatafi-Cyberdark y se ha colado un cuento de John Kessel de una antología que es candidata en su categoría... Pues a lo mejor se lo lleva Kessel, por llevar la contraria. En todo caso, la desaparición de las revistas en formato papel demuestra hasta qué punto se ha devaluado esta categoría, que no hace mucho tiempo era casi la más interesante de los Ignotus. Por favor, ¿alguien se anima a editar alguna antología decente de relatos extranjeros?)

Mejor sitio web

BEM On Line (Grupo Interface) (www.bemonline.com)
Literatura Prospectiva (Literatura Prospectiva) (www.literaturaprospectiva.com/)

NGC 3660 (Pilar Barba) (www.ngc3660.es)
Sitio de Ciencia Ficción (Francisco José Suñer Iglesias) (www.ciencia-ficcion.com)

Stardust CF (Javier Romero) (www.stardustcf.com)
 (La sorpresa agradable es la inclusión de Literatura Prospectiva en su primer año de andadura. No sé si ganará, pues BEM On Line y NGC 3660 parecen las rivales a batir, pero no estaría mal que se lo llevara, y de paso confirmara que es el punto de referencia en cuanto a reseñas y cotilleos. Por mi parte, votaré a Stardust CF, a ver si gana el Ignotus de una puñetera vez.)

--------------


Recordad que tenéis que votar antes de la próxima hispacón.
Enhorabuena a todos los finalistas. ¡Suerte!

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

jueves, 3 de diciembre de 2009

Artifex Cuarta Época número 4/5


Como se hace en los chistes, os voy a dar una noticia buena y una noticia mala.
La noticia buena es que por fin ha aparecido un nuevo número de Artifex Cuarta Época. Dado que el número es un puñetero exceso, hemos decidido convertirlo en un ejemplar doble, un 4/5 con el que dar salida al abundante buen material atrasado y resarcir a los lectores por la espera.
La noticia mala, al menos para mí, es que éste es el último Artifex que coordino, y que de momento no se admiten nuevos relatos. No puedo dedicar al proyecto todo el tiempo que quisiera, ello hace que mi comunicación con los autores y los plazos de respuesta no sean lo que se dice fluidos (lindo eufemismo) y, en esas condiciones, siento que no puedo aportar al proyecto todo lo que quisiera. Ha sido una decisión difícil, pero creo que necesaria. Espero que la continuidad de Artifex no corra peligro y no tarde en salir un nuevo número, tan bueno o mejor que los ya aparecidos, con otro coordinador o coordinadores. Ojalá el período de transición que se abre ahora sea lo más breve posible. De momento, y como ya he dicho, no se admiten relatos hasta que se aclare el futuro de la publicación.
El balance de estos cinco números es, sobre todo, positivo. Hemos seleccionado relatos magníficos, hemos dado a conocer nuevas voces y consolidado las ya existentes, y tan sólo lamento dos cosas: haber dejado escapar un par de relatos debido a mis continuos retrasos en las respuestas a los autores, y no haber podido contar con los relatos que ya estaban apalabrados para Artifex y que no aparecieron debido al cambio de formato. Lo lamento de veras, por la parte que me toca. Todo lo demás, insisto, ha sido más que positivo.
En cuanto a este número, veréis que hay doce relatos de once autores diferentes, ya que José Ramón Vázquez hace doblete, con un magnífico ejemplo de diésel-punk ambientado en la guera civil y con un ultracorto de ciencia ficción dura que pone los pelos como escarpias. Joserra es sólo uno de los jóvenes valores que han tomado al asalto el género de un par de años para acá y, curiosamente y junto con Sergio Mars, el único que continúa siendo fiel a la tradición cienciaficcionera y no se ha adentrado en el cada vez más sólido panorama terrorífico español. Bien por él.
También hay autores que continúan haciendo la guerra por su cuenta. Alejandro Carneiro (con el que considero su mejor cuento) y David Soriano (que emerge de sus siempre prolongados letargos creativos como sólo él sabe hacerlo: entregando una novela corta estupenda) ya tienen material suficiente como para protagonizar sendas recopilaciones de relatos.
En cuanto a la escuela terrorífica, generación NOCTE o como queráis llamarla, el nombre más conocido es Juan Díaz Olmedo, pero además resulta obligado hablar de Óscar Bribián y Alberto García-Teresa (ambos con obras en las que aparecen gatos), dos autores a quienes hay que tener muy en cuenta, igual que (cambiando al registro cienciaficcionero) a Marcelo Sáez Worsley, Alejandro González Gómez, Juanfran Jiménez o un Alberto Murcia que se marca una novela corta excesiva y apasionante a partes iguales.
Mención aparte merece Fco. Javier Pérez, una de las rara avis del género, que hace literalmente lo que quiere y como le da la gana.
Voy a echar de menos Artifex, pero la realidad es la que es: no le puedo dedicar más tiempo. Lo siento de veras. Muchísimas gracias a todos vosotros por haber por haber enviado vuestros relatos, por haber aguantado con estoica paciencia mis retrasos y, no menos importante, por haber leído la treintena larga de historias que han aparecido en sus páginas virtuales (y, desde este número, en formato de libro electrónico). Lo echaré de menos, y ya estoy deseando leer el número 6.

A continuación copio y pego la nota de prensa.

-------------


DISPONIBLE EL NÚMERO 4/5 DE ARTIFEX CUARTA ÉPOCA… TAMBIÉN EN FORMATO DE LIBRO ELECTRÓNICO

Ya está disponible el número 4/5 de Artifex Cuarta Época, la revista electrónica consagrada a la publicación de relatos de género fantástico. Además del formato PDF, Artifex también aparece en formato de libro electrónico, con lo que se sitúa a la vanguardia de la edición de relatos de literatura fantástica en lengua española.

Como siempre, la URL de Artifex Cuarta Época es la siguiente: http://www.revistaartifex.com/

Se trata de un número doble, el más ambicioso de esta publicación en sus cuatro épocas. En sus 410 páginas encontraréis dos novelas cortas y diez relatos escritos por Óscar Bribián, Alejandro Carneiro, Juan Díaz Olmedo, Alberto García-Teresa, Alejandro González Gómez, Juanfran Jiménez, Alberto Murcia, Fco. Javier Pérez, Marcelo Sáez Worsley, David Soriano y José Ramón Vázquez (que hace doblete).

Los contenidos del número 4/5 de Artifex Cuarta Época son los siguientes:

IWTB
David Soriano
En cierto modo, «IWTB» viene a ser la tercera pieza de una trilogía no declarada (junto con «Ñ» y «Grex Christi Blues», que podría muy bien funcionar como una recopilación de novelas cortas cuya intención es escribir las historias definitivas en castellano sobre el nacionalismo, las ucronías, la religión y los viajes en el tiempo. Nos hallamos sin duda ante una de las novelas cortas más importantes de 2009, además de una lectura sumamente entretenida que abre este número de manera inmejorable.

Novedad en el Alcázar
José Ramón Vázquez
José Ramón Vázquez se atreve prácticamente con todos los subgéneros fantásticos, con muy buenos resultados. «Novedad en el Alcázar» es una pieza de diésel punk, una mezcla de steampunk, ucronía, retrofuturismo y novela histórica. Relatos como éste nos ayudan a reencontrarnos con la sensación de que se puede escribir ciencia ficción muy buena y muy original dándole la vuelta a temáticas sobre las que en principio ya se había dicho todo.

Invierno en Europa
Alejandro González Gómez
El autor cita tres influencias bastante útiles para entender mejor «Invierno en Europa». La primera, Ray Bradbury, se percibe en la cuidadosa factura de su prosa. La segunda, ¡Hagan sitio, hagan sitio!, de Harry Harrison, se aprecia en la vuelta al concepto de ciencia ficción de advertencia. La velocidad de la oscuridad, de Elizabeth Moon, es palpable en el retrato de Luis, un autista que ya es uno de los personajes mejor perfilados de la ciencia ficción española de los últimos años.

El cónclave
Óscar Bribián
El terror es el género que está tirando del carro del fantástico español en los últimos años. Óscar Bribián forma parte de la muy activa cantera de escritores de terror aragoneses y tiene dos libros pendientes de publicación. En «El cónclave» nos ofrece un notable relato de terror cuyas raíces se hunden en el Aragón profundo, y construye una versión local del american gothic realmente acertada.

No olvidarás al hermano ausente
Juanfran Jiménez
He aquí un relato de space opera con la imaginería de Aliens y Lovecraft, que nació como producto derivado de una novela de humor absurdo que todavía se encuentra en fase de borrador. El autor ha ganado dos veces el concurso de microrrelatos de El Mundo en su edición digital, y además ha sido finalista del Domingo Santos (2002 y 2008) y el Alberto Magno (2004).

El día de Afaggdu
Marcelo Sáez Worsley
En Artifex siempre hemos querido presentar nuevas voces, nuevos autores. Éste es el segundo relato publicado del autor. Licenciado en Filosofía, hasta ahora había publicado artículos académicos, y acaba de finalizar una novela de ciencia ficción. Tenemos aquí un relato de CF policíaca lleno de referencias a asuntos diversos como la New Age, la hipótesis Gaia y la superpoblación, de ágil lectura y dotado de una fuerza que nos hace suponer que éste es sólo el primer jalón en una carrera literaria prometedora.

Una valla en la eternidad
Alejandro Carneiro
Después de publicar «Al-Iksir» en el número 1, el ferrolano repite con «Una valla en la eternidad», finalista del Pablo Rido. Éste es su cuento más gallego, y tal vez el mejor, con permiso de pequeños clásicos como «En una bañera cualquiera» y «El hombrecillo de la maceta». Los protagonistas viven atrapados por la Santa Compaña, los tejemanejes de la política local y los programas esotéricos de la televisión, todos ellos masacrados por la prosa mordaz y precisa de un Alejandro Carneiro en estado de gracia.

Penumbras
Alberto García-Teresa
Alberto García-Teresa es uno de los artífices de Hélice y otras publicaciones de la Asociación Cultural Xatafi, así como uno de los ensayistas especializados en género fantástico con un futuro más halagüeño. Además es una de las realidades más sólidas de la nueva poesía española, y nos ha regalado un poemario magnífico, Hay que comerse el mundo a dentelladas. Su faceta como escritor de ciencia ficción puede parecer secundaria, pero, a la vista de este excelente relato ultracorto, no lo es en absoluto.

La cura más fácil
Juan Díaz Olmedo
La impronta de Iain Banks, Clive Barker y Poppy Z. Brite se halla presente, en mayor o menor medida, en las narraciones de Juan Díaz Olmedo. Esta apología del suicidio no deja de ser un canto a una manera de vivir en condiciones extremas, pues, ante todo, nos muestra que aquél que desea morir con todas sus fuerzas vive la vida con una intensidad mayor que la del común de los mortales. Hermosa paradoja la que contiene esta historia, una de las mejores que ha escrito su autor.

Supercerdo Antiterrorista
Fco. Javier Pérez
Francisco Javier Pérez ha protagonizado una de las irrupciones más espectaculares en el panorama literario fantástico español; ahí están los libros de relatos Dionisia Pop! y Antifuente. Para aprehender la irreverencia caótica y ácrata de este «Supercerdo Antiterrorista» hay que entender algunos datos biográficos y los gustos literarios y artísticos del autor; si, a pesar de todo, no se entiende en absoluto, tampoco hay que preocuparse: se trata de una inmejorable muestra de ciencia ficción surrealista.

Amplitud de improbabilidad
José Ramón Vázquez
El único autor que hace doblete en este número. Además de buen escritor en ciernes, es un teórico y un provocador, como demuestra con la columna «El follonero», que aparece en Literatura Prospectiva. Parte de este espíritu provocador y transgresor se percibe en esta brevísima y efectiva muestra de ciencia ficción dura, que sigue la estela del mejor Greg Egan, pero narrada con el estilo del Fredric Brown más alucinado y pasada por el tamiz de la Warner Brothers.

El espejo del mundo
Alberto Murcia
Terminamos este número con una novela corta inusitada. El periplo del protagonista por el inframundo televisivo bebe de la pesadilla burocrática de Stanislaw Lem, Memorias encontradas en una bañera, pero también de obras como El show de Truman, y toda la Nueva Carne de David Cronenberg. Alberto escribe ciencia ficción ambientada dentro de veinte minutos, como hacía Max Headroom, o tal vez aquí y ahora, como nunca dejó de hacer J. G. Ballard.

La portada y la maquetación en formatos PDF y libro electrónico ha sido de Eduardo Vaquerizo. La corrección de textos y demás tareas de apoyo son cosa del resto de la Asociación Cultural Xatafi, y el mérito, por supuesto, corresponde a los autores.
Nos leemos en el próximo Artifex.



Etiquetas: , , ,

jueves, 29 de enero de 2009

Artifex Cuarta Época número 3


En Xatafi estamos que lo tiramos. Hace casi un mes subimos a la red el número 11 de la revista Hélice, con el sumario más completito de la historia de la publicación, y ahora subimos el número 3 de Artifex Cuarta Época. Como se dice en el editorial, es el primer número confeccionado con los relatos que nos habéis enviado a lo largo de estos meses. Durante los dos primeros números habíamos ido tirando de material ya comprometido y aceptado, por lo que podemos decir que, en cierto modo, éste es el primer Artifex Cuarta Época propiamente dicho.
También comentamos en el editorial que se nos acumulan los retrasos con los tiempos de respuesta (por favor, paciencia: ya sé que os debo mensajes a unos cuantos autores, y los recibiréis tan pronto como pueda poner al día la correspondencia sobre los relatos), que subimos de dos a tres meses, y que también bajamos el ritmo y pasamos Artifex a semestral: en Xatafi somos los que somos, y no damos abasto con todo. No es una buena noticia, pero permite mantener la continuidad de la publicación.
Dicho lo malo, queda lo bueno, que es mucho: este número de Artifex ha quedado realmente bien. A falta de novelas cortas, publicamos nueve relatos, algunos de ellos casi ultracortos, y el abanico temático resulta todo lo amplio que es nuestro género favorito. Tenemos ¡dos! historias centradas en los mitos griegos, un ciberpunk, una fantasía "artística", un cuento de mad doctors, un homenaje literario múltiple, una distopía, un ejemplar de CF dura y una ucronía con fuertes tintes políticos. Hay buena literatura fantástica para todos los gustos.
Así pues, os adjunto el comunicado de prensa que acabamos de enviar a listas de correos. Muchas gracias a Xatafi, los autores y los lectores. Y una disculpa a los autores: por favor, tened paciencia con los tiempos de respuesta. No nos hemos olvidado de vosotros.

---------------------------------------------------------


Es un auténtico placer comunicaros que ya está en la red el número 3 de Artifex Cuarta Época. 129 páginas en las que podéis encontrar nueve relatos de Magnus Dagon, José Ramón Vázquez, Ramiro Sanchiz, Daniel Pérez Navarro, Javier Esteban, Daniel Pérez Espinosa, José Javier Bataller, Fernando Ángel Moreno y Julián Díez, respectivamente.

Si queréis enviar vuestras colaboraciones, apuntad esta dirección de correo electrónico: colaborar@revistaartifex.com. Sólo hay que indicar en el asunto del correo "Obra: " seguido del título de la obra. El relato o la novela corta se adjuntará, preferiblemente, como un fichero en formato de texto enriquecido (.rtf). No se permitirán envíos simultáneos, sólo una obra por envío. Hemos ampliado el plazo de respuesta de dos a tres meses y la periodicidad de trimestral a semestral, así que disculpad los posibles retrasos.

En cuanto a los contenidos de este número, son los siguientes:


"Finis Tempus", de Magnus Dagon

Javier Negrete demostró hace algunos años con Señores del Olimpo que las narraciones basadas en la mitología griega son igual de pertinentes en las facultades de filología clásica que en las colecciones especializadas en ciencia ficción y fantasía. Desde entonces, nadie se había atrevido a recoger el guante lanzado por el ganador del premio Minotauro 2006... hasta este número de Artifex Cuarta Época. Y por partida doble, además. Abrimos el número con este "Finis Tempus", una narración en la que, igual que hiciera Negrete en su novela, los mitos griegos se comportan como tales, sin lecturas posmodernas ni adaptaciones a los nuevos tiempos. No es éste el único mérito del relato: además, está muy bien escrito y consigue mantener el interés. Nada de ello resulta sorprendente si tenemos en cuenta la progresión seguida por Magnus Dagon, seudónimo de Miguel Ángel López Muñoz (Madrid, 1981), desde que en 2006 ganara el premio UPC con la novela corta "El informe Cronocorp". De dos años para acá ha conseguido convertirse en un autor imprescindible en toda publicación de género que se precie (Axxón, MiasMa, NGC 3660, Alfa Eridani, Bem On Line, Ubikverso o Efímero) y, en el momento en el que escribimos estas líneas, tiene pendientes de publicación dos novelas: Los siete secretos del Mundo Olvidado (Grupo Editorial AJEC) y Crónica de los Once (Equipo Sirius). Magnus Dagon es uno de los autores españoles de género fantástico con un porvenir más halagüeño, y "Finis Tempus" es una buena muestra de ello.


"Bushido", de José Ramón Vázquez

José Ramón Vázquez cumple con dos requisitos que nos parecen harto esperanzadores para preservar la vena reivindicativa del género en un mundillo adocenado en el que sólo francotiradores como Luis Ángel Cofiño parecen querer atreverse con las distopías: es muy joven (Segovia, 1985) y se atreve con la ciencia ficción social al más puro estilo de su admirado John Brunner, con destellos estilísticos del ciberpunk y de William Burroughs. El currículum de este licenciado en físicas que realiza un doctorado sobre materias dignas de los protagonistas de The Big Bang Theory (rayos cósmicos de ultra alta energía) aún es breve (ha publicado relatos en Artifex Tercera Época, Vórtice en Línea y Ediciones Efímeras; ha sido finalista del I concurso Vórtice y del VII concurso El Melocotón Mecánico, y publica reseñas de manera habitual en el portal Sedice.com), pero relatos tan comprometidos como "Bushido" hacen presagiar lo mejor. La ambientación de esta historia de genuino ciberpunk ambientado en un Madrid globalizado es tan sólida como el ritmo que le imprime y la habilidad del autor para cifrar los múltiples matices del habla cotidiana de un futuro que se desarrolla dentro de veinte minutos.


"Paisaje con grupo y mujer", de Ramiro Sanchiz

Desglosar el currículum de Ramiro Sanchiz (Montevideo, Uruguay, 1978) nos haría incurrir en el riesgo de que esta entradilla fuese más extensa que su relato "Paisaje con grupo y mujer". Baste saber que, pese a su juventud, es uno de los nombres indispensables de la literatura fantástica a ambos lados del Charco. Este licenciado en filosofía y letras vive de la docencia y el periodismo cultural, y además es compositor y guitarrista en un grupo de rock. Forjado en publicaciones ya clásicas como Galileo, Axxón o Ad Astra, ha publicado la novela 01.lineal (Anidia Editores), el poemario Retratos en sendos recopilatorios editados en Uruguay y República Dominicana, y ha participado en el ensayo colectivo Proust y Joyce en ámbitos rioplatenses. Todo ello nos sirve para entender mejor "Paisaje con grupo y mujer". Basándose en las técnicas del relato ultracorto, Ramiro Sanchiz urde una historia que puede leerse en clave de reflexión sobre el arte dentro del arte, la vida dentro del arte y un homenaje indisimulado al Bosco, Miguel Ángel, Bacon, Oscar Wilde y, sobre todo, a un genio de la literatura y la pintura tan poco reconocido como del agrado del autor: Alasdair Gray. Y todo ello en apenas cuatro páginas, en las que, más que teclear sobre un ordenador, podría decirse que el autor se ha dedicado a dar finas pinceladas sobre un lienzo.


"Dejar de envejecer y otras pesadillas", de Daniel Pérez Navarro

Una de las explosiones creativas más agradables de los últimos años es la que ha protagonizado Daniel Pérez Navarro. Este médico tarraconense de 1968 ha ganado en muy poco tiempo los premios Avalón, Cepsa-La Razón, Círculo de Escritores Errantes y Diario de León, ha sido finalista del Alberto Magno (con "Los príncipes de madera"), La Felguera, El Melocotón Mecánico, Monstruos de la Razón, José Saramago y Cosecha Eñe, ha hecho sus pinitos con los premios de poesía, ha publicado en las antologías Pequeños grandes relatos y Jodido lunes, tiene pendientes de publicación relatos en Visiones 2008 y dos libros (Mobymelville y El libro del hombre oso, ambos en Grupo Editorial AJEC) y es asiduo de Ediciones Efímeras, NGC 3660 y revistas como Filomúsica y Adamar, donde ha publicado artículos sobre, por ejemplo, la música y la sinestesia en la obra de Oliver Messiaen. De todo ello podemos colegir que no es casualidad que uno de los protagonistas de "Dejar de envejecer y otras pesadillas" sea un tal doctor Pérez, ni que esta historia tenga un ritmo casi musical y esté llena de referencias musicales, ni que su temática esté relacionada con la muerte y la medicina, ni que la narración de los sinvivires de Saturnino esté casi predestinada a aparecer en los listados y recopilatorios
de la mejor ficción publicada en este año 2009 que acaba de comenzar.


"Dispositivos de memoria externa", de Javier Esteban

En una cultura literaria en la que casi todos nuestros autores toman como modelos a los escritores de la tradición canónica del género, resultan de agradecer propuestas como la de Javier Esteban, que quiere parecerse al mismo tiempo a Michel Houellebecq, Greg Egan, Vladimir Nabokov y Mary Shelley. Con un amplio bagaje literario a sus espaldas y un libro, El principio antrópico, a puntito de ponerse a la venta, Javier Esteban (Madrid, 1978) es licenciado en periodismo y ha compaginado la creación literaria (relatos en Visiones 2005 y Artifex Tercera Época, y microrrelatos en el recopilatorio Siembra de tinta) con la crítica (Diagonal) y tareas de coordinación de publicaciones (Vórtice en Línea). Este relato, el más extenso de los que ha escrito, le ha servido, en lo personal, para valorar las virtudes de las agendas Moleskine y de los viajes en tren como herramientas indispensables para escribir, y, en lo artístico, para que comprobemos hasta qué punto puede funcionar esta variante sobre un cliché tan manido como el de los científicos locos y el monstruo de Frankenstein en la que las referencias literarias son continuas sin por ello resultar superfluas.


"Metal, números, gris", de Daniel Pérez Espinosa

El título de este relato es toda una declaración de intenciones: en efecto, "Metal, números, gris" habla ni más ni menos que de lo que indica el título. No obstante lo cual, dista de ser un ejercicio de estilo. Detrás de este ultracorto late y grita uno de los protagonistas más entrañables de este número (y de la ciencia ficción española reciente, añadiríamos), un alma dolida que se resiste a ser sólo un número más en el complejo engranaje de una sociedad prosaica, gris y mecánica. La metáfora de este relato tiene un alcance universal, como la imagen de Charles Chaplin en Tiempos modernos, pero pasada por el tamiz del Fritz Lang de Metrópolis. Algo perfectamente lógico, si tenemos en cuenta la trayectoria del autor, Daniel Pérez Espinosa (Madrid, 1973). Forjado en talleres de escritura creativa, Daniel cuenta con distinciones como la condición de finalista del V Premio de Hiperbreves de la Feria del Libro de Madrid, organizado por la editorial Páginas de Espuma, y ha publicado en las revistas electrónicas NGC 3660 y Yambria, así como en las recopilaciones Apenas unos minutos, Cartílagos de tiburón, El día en que nos dimos cuenta de todo o Leí el diario de un extraño. Títulos todos ellos tan sugerentes como esta pequeña maravilla, pura poesía, que, no obstante apartarse un tanto del estilo del autor, cuenta con todas las virtudes que lo han convertido en un escritor muy a tener en cuenta.


"Llueve en Tejat Prior 1", de José Javier Bataller

La búsqueda de vida inteligente más allá de nuestro planeta es una preocupación científica, pero también uno de los paradigmas de la ciencia ficción desde sus mismos comienzos. En casi cualquier relato de género damos por supuesto que la vida extraterrestre existe, pero en muy contadas ocasiones nos detenemos a reflexionar en qué se entiende por vida y en qué maneras tendríamos de relacionarnos o comunicarnos con ella, en el caso de que supiéramos distinguirla. El autor que ha llevado esta preocupación hasta sus últimas consecuencias es, evidentemente, el Stanislaw Lem de Solaris, Fiasco y El invencible. Valenciano de treinta y siete años, José Javier es profesor de matemáticas en un instituto de enseñanza secundaria y admite de buen grado la influencia de Lem en su obra, aunque insiste en que su autor favorito es Roger Zelazny. Además de este relato, se pueden leer otras obras suyas en Alfa Eridiani, NGC 3660, Efímero, revista Almiar, en el volumen de Libro Andrómeda sobre ciencia ficción humorística Sonrisas y asteroides y en Últimas Fronteras 2004, entre otras revistas y colecciones. "Llueve sobre Tejat Prior 1" fue finalista del premio Pablo Rido en 2005, y sus merodeadores son una de las formas de vida extraterrestre más creíbles que ha producido la CF española reciente. Motivo más que suficiente para publicar este buen relato de ciencia ficción dura.


"Estigia", de Fernando Ángel Moreno

Una manera perfectamente válida de afrontar la temática mitológica es la que emplea Magnus Dagon en "Finis Tempus", relato con el que abrimos este Artifex Cuarta Época. Otra vía, igual de válida, es la escogida por Fernando Ángel Moreno (Madrid, 1971). En "Estigia" consigue darle la vuelta a un personaje acerca de cuyos orígenes nadie suele hablar, Caronte, le dota de una vida propia y de unos motivos para asumir su ingrata tarea, y lo reviste todo ello con una pátina de amarga épica que lo eleva a la condición de arquetipo del amante fiel capaz de esperar toda una eternidad a su amada. De este modo, Fernando Ángel urde una filigrana que hay que saber degustar de manera pausada, un prodigio de relato ultracorto que no hace sino recordarnos que, en ocasiones, lo importante no es qué función desempeñamos en la vida (o en la incierta franja que delimita la vida de la muerte), sino cómo hemos llegado hasta ahí y, no menos importante, por qué. Con la publicación de "Estigia" queremos animar al autor a que se prodigue más en sus escritos de ficción, toda vez que ha demostrado con creces que es uno de nuestros ensayistas más importantes: impulsor de proyectos como la revista Hélice o el I Congreso Internacional de Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción celebrado en la Universidad Carlos III en 2008, varias veces finalista del premio Ignotus por sus reflexiones sobre Tim Burton o lo difícil que es sobrevivir a una hispacón sin perder la cordura, y autor de una tesis sobre la ciencia ficción española que no merece seguir inédita.


"Tren", de Julián Díez

Es difícil decir más con un relato de título tan breve. Más conocido por su faceta de periodista (trabaja en Cinco Días y colabora con El País), ensayista y coordinador de iniciativas tan destacadas como la segunda época de la revista Gigamesh, la anterior encarnación de Artifex o el libro de referencia Las 100 mejores novelas de ciencia ficción del siglo xx, las contadísimas incursiones de Julián Díez (Madrid, 1968) en el terreno de la ficción parecen tener un nexo común, una intención deliberada de deconstruir tanto el género fantástico como la realidad que nos rodea (si hubiera alguna diferencia entre ambos), de ofrecer una mirada diferente sobre aquello que damos por establecido e inamovible. En este sentido cabe interpretar relatos como Los abominables sucesos de la Casa Figueroa, "Queda un espacio vacío" o "El don otorgado por el dolor", que piden a gritos una reedición. Lo que hizo en aquellos relatos con el steampunk, la España isabelina, la realidad virtual, el exilio republicano posterior a la guerra civil o la Generación del 27 es perfectamente aplicable al momento más doloroso de la historia reciente de España. Si la principal preocupación de Julián como ensayista es formular un nuevo marco para la ciencia ficción española (algo que se puede apreciar en los magníficos artículos que viene publicando sobre esta temática en nuestra revista hermana, Hélice), parece que sus inquietudes literarias siguen un camino análogo y se centran en analizar las causas de la debacle cultural y moral de España y tratar de ofrecer alguna solución. El vehículo que elige para ello no podía ser otro que ese juego de espejos que son las paradojas y los viajes temporales. Rafa es el hilo conductor de una historia en la que su destino es el de una España rota y manipulada; de este modo tenemos un relato muy valiente, en el que la especulación y la política se dan la mano como pocas veces antes se había leído en la ciencia ficción española.


La portada y la maquetación corren a cargo del insustituible Alejandro Moia. El curro es del resto de la Asociación Cultural Xatafi, y el mérito, de los autores.

Nos leemos en el próximo Artifex, dentro de seis meses.

Etiquetas: , , , ,

viernes, 17 de octubre de 2008

Artifex Cuarta Época número 2


Es un auténtico placer comunicaros que ya está en la red el número 2 de Artifex Cuarta Época. 187 páginas (casi como un número de la publicación en papel), en las que podéis encontrar una novela corta de Víctor Conde y cuatro relatos de Alfredo Álamo, Eduardo Vaquerizo, Ekaitz Ortega y Juan Antonio Fernández Madrigal, respectivamente.
Si queréis enviar vuestras colaboraciones, apuntad esta dirección de correo electrónico: colaborar@revistaartifex.com. Sólo hay que indicar en el asunto del correo "Obra: " seguido del título de la obra. El relato o la novela corta se adjuntará, preferiblemente, como un fichero en formato de texto enriquecido (.rtf). No se permitirán envíos simultáneos, sólo una obra por envío.
En cuanto a los contenidos de este número, son los siguientes:

"El óxido del Sombrerero", de Alfredo Álamo

Como buen valenciano aficionado al género fantástico (resulta difícil no establecer analogías con otro paisano ilustre, Juan Miguel Aguilera), Alfredo Álamo (1976) es una de las estrellas del panorama actual y se dedica a coleccionar premios Ignotus en disciplinas tan dispares como tebeo (La legión del espacio), obra poética y relato (el último, por “La apertura Slagar”, escrito en colaboración con el otro acaparador de Ignotus del momento, Santiago Eximeno). El porqué de su
talento y su versatilidad se encuentra en relatos como “El óxido del Sombrero”, una incursión surrealista y alucinada en el mundo de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll, además de un relato casi ultracorto, modélico por la firmeza con la que está narrado y por el derroche de ideas del que hace gala el autor.

"Albedo Cero", de Víctor Conde

En esta novela corta, el tinerfeño Víctor Conde (1973) se muestra con toda la fuerza poética, lingüística y visual que constituyen su marca de fábrica, junto con un ritmo endiablado y una capacidad para escribir diálogos que se sitúa claramente por encima de la media de la literatura fantástica española. A ello no son ajenas sus incursiones en el guión cinematográfico, pero, además, la progresión de Víctor en los últimos años ha sido innegable. Desde que en 2002 publicara una de las novelas más arriesgadas y excesivas de la ciencia ficción española, El tercer nombre del Emperador, la trayectoria de Víctor Conde ha dado un salto de nivel que se refleja en novelas como Mystes (Minotauro, 2005), El dragón estelar (Timun Mas, 2007) y El teatro secreto (Parnaso, 2008). Con “Albedo Cero” nos demuestra que continúa en racha y que es uno de los mejores cultivadores de space opera que pueden aparecer en las páginas de Artifex Cuarta Época.

"Bajo estrellas feroces", de Eduardo Vaquerizo

A estas alturas de partido resulta casi contraproducente (y, generalmente, poco creíble) afirmar que algún autor está innovando la fantasía española. El asunto es que, en lo relativo al madrileño Eduardo Vaquerizo (1967), es rigurosamente cierto: Danza de tinieblas (Minotauro) es una de las pocas novelas españolas que realmente han innovado el género, con su mezcla de ucronía, novela histórica y steam-punk. La historia alternativa que planteaba Vaquerizo fue finalista del premio Minotauro y arrasó en los premios Xatafi -Cyberdark e Ignotus, lo que vino a confirmarla como la novela española de referencia de 2005. Pero el universo de Danza de tinieblas era demasiado rico y complejo como para limitarlo a una novela, y Vaquerizo lo amplió en “Negras Águilas” (premio Ignotus) y, ahora, en “Bajo estrellas feroces”. En este relato, el autor no sólo nos da muestras del amor que profesa por su universo referencial más acertado, sino que también resulta perceptible la devoción que siente por la aviación; no en vano, Eduardo es ingeniero técnico aeronáutico.

"La mar y los muertos", de Ekaitz Ortega

Hay autores cuyas juventud y trayectoria relativamente poco prolífica en el terreno de la literatura fantástica española los hacen pasar inadvertidos; lo cual, en casos como el de Ekaitz Ortega (Bilbao, 1983), es una verdadera injusticia. Ekaitz ha publicado relatos y críticas en Artifex, La Plaga, Solaris, Valis, Visiones 2004 y Visiones 2005, y, sin embargo, apenas se repara en su obra. Tal vez no resulte ajeno a ello el hecho de que Ekaitz practica un tipo de literatura fantástica ajeno a los convencionalismos del género (no hace mucho tiempo estuvo a punto de lanzar una publicación especializada en literatura slipstream, esa zona limítrofe entre realismo y género fantástico), dotada de un enfoque cotidiano en las formas y, no obstante, muy transgresor en el fondo, en el que caben tanto las referencias a Michel Houllebecq como una visión muy particular de las relaciones entre vivos y muertos.

"Ebenezer", de Juan Antonio Fernández Madrigal

Cordobés pero afincado en Málaga, Juan Antonio Fernández Madrigal (1970) se ha convertido en un autor inclasificable. Su universo referencial, que tiene como puntos culminantes la novela Umma (Parnaso) y la recopilación Magnífica Víbora de las Formas (Grupo AJEC), nos suele trasladar a futuros remotos, inteligencias extrañas y desarrollos casi irreconocibles de lo que será la humanidad. Sin embargo, Juan Antonio lo cambia todo en “Ebenezer” para que todo siga igual. Pese a que su relato se ubica fuera de sus ciclos narrativos principales, y a pesar de la apariencia de cotidianidad y de homenaje literario al Cuento de Navidad de Charles Dickens, el autor condensa aquí todas sus preocupaciones y gran parte de la imaginería personal expuesta en las dos obras ya citadas, y sabe compaginarla con un lúcido homenaje al relato fantástico decimonónico. Un cuento ideal para leer ahora que se acercan las fiestas navideñas.

La portada y la maquetación corren a cargo del insustituible Alejandro Moia. El curro es del resto de la Asociación Cultural Xatafi, y el mérito, de los autores.
Nos leemos en el próximo Artifex, dentro de tres meses.

Etiquetas: , , , , , , , ,

miércoles, 2 de julio de 2008

Artifex Cuarta Época número 1

Eso de decir que algo nos llena de orgullo y satisfacción se ha desvirtuado, porque, bien sea por hacer mofa o befa a costa del Rey, bien sea por abuso, la expresión está un tanto devaluada. Sin embargo, la aparición del número 1 de Artifex Cuarta Época es algo que nos llena de orgullo y satisfacción tanto a servidor como al resto de la Asociación Cultural Xatafi (Santiago Eximeno, Juan García Heredero, Alberto García-Teresa, Natalia Garrido, Fidel Insúa, Teresa López Pellisa, Alejandro Moia, Fernando Ángel Moreno, Antonio Rómar y Javier Vidiella).
Aunque los pormenores se detallan en el editorial, lo cierto es que durante este año y pico he comentado pocas veces mi implicación en el proyecto, puesto que ya se sabe que estas cosas no se cuentan hasta que el proyecto está recién aparecido en la calle. No quería decirlo hasta que fuese cosa hecha. Ahora es el momento: desde hace unas horas, Artifex Cuarta Época está en la calle, o, más bien, en la red, pues ahora se edita en formato electrónico. La ruta de acceso al primer número es ésta, y la página web de Artifex, esta otra. La dirección de correo electrónico para que nos remitáis vuestros relatos es la siguiente: colaborar[arroba]revistaartifex.com. Sólo tenéis que indicar en el asunto del correo "Obra: " seguido del título de la obra. El relato o la novela corta se adjuntará, preferiblemente, como un fichero en formato de texto enriquecido (.rtf). No se permitirán envíos simultáneos, sólo una obra por envío, y respondemos en un plazo máximo de dos meses.
La cadencia de Artifex será trimestral, así que el 15 de septiembre saldrá a la red el número 2, con más buenos relatos fantásticos en español. Ya tenéis lectura para el viaje a la hispacón de Almería.
En cuanto a los contenidos de este primer número, deciros que nos hemos esmerado por ofreceros un buen estreno con el que amenizar el verano.
Éste es el índice del número 1. Todos los relatos tienen un muy buen nivel. Esperamos que os guste.

"El hombre de la basura", de Carlos Martínez Córdoba

Comenzamos la nueva andadura de Artifex con uno de los valores seguros que ha tenido esta publicación en su tercera época. Autor de una obra no demasiado abultada, Carlos Martínez Córdoba (Madrid, 1968) ha ido reivindicándose con el tiempo como uno de nuestros narradores y ensayistas más sólidos. En su obra de ficción, siempre hace gala de un estilo fi no y elegante (tal vez, una manera de recordarnos que ha estudiado Bellas Artes) y una querencia por temas duros y desesperados. En ese aspecto, “El hombre de la basura” es una obra que resume a la perfección por qué Carlos es uno de los autores más representativos de laliteratura de terror española actual.


"Marcas, señales", de Sergio Gaut vel Hartman

Es para nosotros un honor contar con la presencia de Sergio Gaut vel Hartman (Buenos Aires, 1947), quien es simultáneamente uno de los clásicos en activo de la ciencia ficción escrita en español (ya publicaba en Nueva Dimensión) y uno de los impulsores de la implantación de las publicaciones en formato electrónico (con Axxón y, ahora, la nueva encarnación de su emblemático Sinergia). Así mismo, ha sido uno de los factotum de la ficción breve, gracias a los talleres literarios que impulsa en red. Con “Marcas, señales” nos ofrece un relato universal y local a la vez, un canto a Marte y Buenos Aires, que haría las delicias de Ray Bradbury y de Diego Armando Maradona.


"La penúltima estación", de Víctor Miguel Gallardo Barragán

Armar grandes historias a partir de pequeños detalles es una de las virtudes de los relatos cortos, a los que la literatura fantástica siempre ha prestado una atención especial. Tal es la premisa de “La penúltima estación”, de Víctor M. Gallardo. Inmerso en sus múltiples actividades (es presidente de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror, así como responsable de Parnaso Ediciones y uno de los jóvenes valores de la nueva hornada de poetas andaluces de ahora, que diría la canción), la obra de Víctor no es todo lo dilatada que sería de desear, visto el nivel de virtuosismo que alcanza con esta pieza breve pero intensa.


"Piedra y plumas", de Francisco Ruiz

En términos fandomísticos, Francisco Ruiz (Lasarte, 1973) saltó a la palestra con el cambio de milenio, como animador de las listas de correos y coeditor, junto con Santiago Eximeno, de uno de los primeros e-zines, y uno de los más satisfactorios desde los puntos de vista literario y gráfico: Qliphoth. Aunque su faceta más conocida es la de autor de relatos de terror, con este “Piedra y plumas” consigue un cambio de registro espectacular, al conseguir un relato interesante y emocionante sobre la Cantabria prerromana. Una temática, la de la protohistoria en la Península Ibérica, sumamente interesante pero muy poco explotada por la narrativa fantástica española. Tal vez el relato de Francisco sea un primer paso para extender el interés por ella.


"Al-Iksir", de Alejandro Carneiro

Una de las grandes pasiones de Alejandro Carneiro (Ferrol, 1968) es la novela histórica; en concreto, todo lo relacionado con la antigua Roma. Otra de sus pasiones es la literatura fantástica. Por ello, no es de extrañar que Carneiro haya encaminado sus pasos hacia relatos fantásticos con elementos históricos, como este “Al-Iksir” que os presentamos. Esta mezcla de relato de inspiración oriental, casi de Mil y Una Noches, con una trama desarrollada durante la campaña rusa de la Segunda Guerra Mundial, es una de las narraciones más conseguidas del autor de pequeños clásicos como “En una bañera cualquiera” o “Barrotes celestiales”, aparecidos en las anteriores encarnaciones de Artifex.


"Un plato frío", de Manuel de los Reyes

He aquí el que tal vez sea el autor más leído de este Artifex. En efecto, Manuel de los Reyes (1974) es el traductor de muchos de los libros de los autores más destacables de la literatura fantástica actual (Ramsey Campbell, Jonathan Carroll, M. John Harrison, Robin Hobb o Walter Mosley), y parte de la precisión lingüística y de la audacia temática de los autores a los que ha traducido se puede ver refl ejada en relatos como este “Un plato frío”, una historia provocativa que, hará las delicias de los comensales de este número. El mejor postre posible, aunque sin duda no será apto para todos los paladares.




Etiquetas: , , ,