lunes, 11 de abril de 2016

Sugerencias para la papeleta de los premios Ignotus 2016: (II) Algo de heterobombo




En la entrada anterior consigné mis contenidos susceptibles de votación en los Premios Ignotus 2016, así que en esta me toca hablar de los demás, aunque en muchas ocasiones estaré hablando de mí.
Me explico. Cada vez leo menos, entre paternidad, trabajo y que cuando tengo un rato de ocio prefiero dedicarlo a actividades de encefalograma plano o a actividades familiares, con lo que la lectura como afición la tengo un poco aparcada. Así pues, casi todo lo que leo tiene que ver con trabajos que ya he realizado, sobre todo en forma de correcciones, informes, presentaciones o prólogos. O sea, podría parecer que estoy haciendo autobombo indirecto con esta lista de nominables (son libros o autores con los que he tenido algo que ver, en mayor o menor medida), pero es que en realidad forman parte de los pocos contenidos que he leído en 2015. Así está la cosa. Sé que es algo coyuntural, y que ya vendrán tiempos mejores y más lectores, pero de momento esto es lo que hay.
La verdad es que este año no pensaba escribir esta entrada, por varios motivos. 
El primero ya lo he dicho: estoy dejando de estar al día, y en 2015 mi divorcio con la actualidad ya es más que notorio; no me entero de la misa la media, y me parece más razonable limitarme a leer y que leáis a los prescriptores que sí están al tanto de lo que se edita.
El segundo también creo que es una obviedad: tengo el blog abandonadísimo, lo que, como es lógico, repercute en que las visitas son testimoniales (he pasado de quinientas diarias a cincuenta) y se traduce en que cualquier capacidad de influencia o fiabilidad como prescriptor, que no niego que tuviera hace unos años, ahora mismo es agua pasada. Hablando en plata: el que yo escribiera estas entradas hace cinco o seis años tenía sentido, pero ahora no. Me van a leer cuatro gatos, y mis recomendaciones solo van a ser útiles a uno o dos de ellos. Llega un momento en que no compensa escribir para prácticamente nada; máxime, como ya he dicho, cuando hay media docena de prescriptores estupendos que tienen el mismo buen criterio que yo y además están bastante más al día que yo. Lo siento, pero se me ha pasado el arroz en términos críticos y, parafraseando los memes del careto de Julio Iglesias, "y lo sabes".

 JUANMA, ERES UN PUTO PLASTA CON LOS IGNOTUS
 Y LO SABES
El tercero es un poco un tic del viejo cascarrabias old style en que me estoy convirtiendo: llega un momento en que estos listados se convierten en una romería. Juanma, que falta este título. Juanma, que no has hablado de mi libro. Juanma, que tal y que cual. Lo entiendo, a lo mejor eso quiere decir que tengo más capacidad de arrastre de lo que las cifras puras y duras de visitas del blog me dan a entender, y por eso es relevante el hecho de que yo mencione ciertos contenidos, pero esto ya empieza a entrañar una dinámica muy de década de 2010 que es superior a mí: confundir crítica con publicidad, visibilidad con autobombo, vocación de exhaustividad con prebenda. Una cosa es que intente hacer un listado lo más completo posible, incluso de títulos que no he leído ni visto, y otra es que me tenga que pasar un par de días editando la entrada porque te llegan privados o comentarios en plan "Oye, que cómo es que te has dejado mi obra". Pues porque no la tenía en el radar (mea culpa: insisto, ya no estoy al día) y porque yo había venido aquí a hablar de mis propuestas personales e intransferibles, no a hacer amigos ni politiqueos. No hay más.
Dicho así es que suena hasta estresante dar a conocer tus propuestas para unos premios. Pero todo esto también tiene sus compensaciones.
La primera, que es cierto que estas entradas y los comentarios y los privados sirven para que le siga la pista a contenidos muy interesantes que se me escaparon en su momento y que, en ocasiones, sí consigo leer a tiempo de enviar la papeleta de precandidatos del Ignotus, y a veces salen nominados y ya me los he leído cuando me llega la papeleta final. La interacción es bidireccional, y de unos años a esta parte creo que soy yo quien sale ganando con ella, porque recibo más retroalimentación positiva de la que envío. No quiero renunciar a ello, porque es una de mis maneras de estar en el ajo. Que sea o no deseable estar en el ajo, ¡ah!, eso ya es otro asunto.
La segunda, que el politiqueo y el hacer amigos a los que me refería tienen sentido a veces, y gracias a ellos he entrado en contacto con autores o iniciativas que merecen mucho la pena. De nuevo soy yo quien sale ganando.
Y la tercera, que a veces dar el coñazo con tal o cual contenido sale a cuenta, consigue entrar en la papeleta final, y no sé si es mérito mío o no, pero me alegro de haber aportado mi granito de arena, o tener la sensación de que lo he hecho. No voy a cambiar la dinámica de voto de ochenta o cien votantes, eso es evidente, pero si consigo que cinco o diez se lo piensen y opten por algunos de los contenidos que he recomendado, precisamente porque los he recomendado, entonces creo que todo esto merece la pena, en cierto modo.
Dicho esto, ¿voy a seguir dando la matraca con lo de las nominaciones? Supongo que sí, mientras siga leyendo obras que merezcan la pena. ¿Me compensa? Pues me imagino que también, mientras haya algún lector dispuesto a leerme e incluso hacerme caso. ¿Me apetece? Pues vuelvo a lo del tercer párrafo: este año me apetecía por los cojones actualizar el blog con sugerencias para los Ignotus, peeeeero es que hay unas cuantas cositas que me encantaron y de las que no puedo ni quiero dejar de hablar. Muy en resumen: no me culpéis a mí por haber escrito esta entrada, sino a César, Guillem, Edu, Hugo, Cristina, Noelia, Luis, Fer o Julián.

Y ahora, vayamos por categorías:


Novela

Creo que es la única categoría en la que he estado más o menos al día, gracias a las presentaciones y a los informes de lectura que realicé para Fantascy. Por supuesto que hay cosas que se me han escapado. En particular, me gustaría haber leído Pasaje a las dehesas de invierno, de Francisco Jota Pérez (Esdrújula), La república pneumática, de Jaume Valor (Fantascy), Neimhain, de Aránzazu Serrano (Fantascy), Avenida de la Luz, de María Zaragoza (Minotauro), Disforia, de David Jasso (Valdemar) y Pronto será de noche, de Jesús Cañadas (Valdemar), que muy bien podrían conformar la papeleta final. Me gustaría insistir en Francisco Jota Pérez, cuya carrera va como un tiro, y a quien un año de estos (no le doy más de dos) vais a ver hasta en la sopa, y muchos de vosotros os preguntaréis de dónde ha salido. Yo aviso.
Y, por supuesto, hablo de oídas y de leídas, pero da la impresión de que LA novela del año ha sido Michelíada, de Antoni Munné-Jordà (editada por la imprescindible Males Herbes, que también se ha marcado un hito de impresión al traducir al catalán Nosaltres de Yevgueni Zamiatin, en una versión de Miquel Cabal). La tengo en lista de espera. Si, como veremos en esta entrada, el ninguneo al que los Ignotus someten a la literatura juvenil y las recopilaciones de relatos de un solo autor haría viable plantearse la creación de categorías específicas, lo del género fantástico escrito en "otras lenguas del Estado" es directamente de juzgado de guardia. Supongo que se llevará de calle el Ictineu, los lectores que la podrían haber apreciado seguirán sin saber de su existencia, y los Ignotus seguirán olvidándose del buen género que se está escribiendo en catalán, gallego o euskera.
 

Somos capaces de enviar una película hablada en euskera para que nos represente en los Oscar, pero nominar a los Ignotus una novela escrita en catalán podemos dejarlo para
el siglo que viene, si eso.

Hecha esta introducción, me gustaría insistir en los títulos que sí he podido leer.
Doy por hecho que los Ignotus son bastante cerrados con respecto a la literatura juvenil, tanto la española como la extranjera. No sé si la solución pasa por llegar a esos lectores o por crear una categoría de novela juvenil (que, al no ser votada por sus votantes "naturales", correría el peligro de quedar desierta como las de tebeo u obra poética), pero solo así se explica que Laura Gallego  tuviera que esperarse al año pasado para obtener su primera nominación, y además por un relato adulto. Y eso explica que lo más seguro es que su novela Todas las hadas del reino (Montena) no cate candidatura. Otro tanto cabe decir de la tercera entrega de la serie Anima Mundi, de Elia Barceló: Hijos de las estrellas. Y, por supuesto, de Conexo, de Carlos García Miranda (Destino), que se mueve de una manera bastante acertada en la línea difusa que podría separar las series "en las que pasan cosas raras" a lo Perdidos con una de terror adolescente que luego resulta que hasta se da un aire a no puedo decir qué novela dickiana porque estaría haciendo el spoiler del siglo. Para entendernos, es una especie de Wayward Pines pero en clave juvenil y sin final (¿media temporada?) de vergüencita ajena. En plan placer culpable me funciona, pero además es una novela defendible per se.
De acero y escamas, de Juan González Mesa (autoeditado), aborda una temática social de futuro inmediato y presente que gana actualidad gracias a la reciente Ley Mordaza, con ecoterrorismo, activismo social y guerras en Venezuela. Puede solaparse temáticamente con Nos mienten, de Eduardo Vaquerizo, al menos en la definición de "novela Podemos" que Ricard Ruiz le daba; esta sería una novela "todavía más Podemos". Además, confirma que la obra del autor progresa adecuadamente. Todavía le falta escribir una novela redonda, pero, a juzgar por esta, va madurando y mejorando, y eso siempre es de agradecer.
Los que sueñan, de Elio Quiroga (Minotauro) debería ser recomendable por el mero hecho de ser el primer premio Minotauro decente en ¿un lustro? Pero es que, además, bien podría considerarse la primera novela de ciencia ficción transhumanista que se ha publicado en España, al menos en el sentido que se le da últimamente al término. Las tramas de realidad virtual y su contraposición con el presente tal vez suenen mucho a Greg Egan, y desde luego el extensísimo ensayo que hay a mitad de novela saca de la lectura (lo cual es un problema, ya que es necesario y pertinente con la trama, pero parte el libro en dos y luego cuesta retomarlo), pero son detalles menores. Queda una novela repleta de referencias y citas, y que funciona muy bien en ese nivel autorreferencial, pero también una obra de ágil lectura (se nota el callo de Quiroga como cineasta) y, lo digo de nuevo, la sensación de que el Premio Minotauro ha recuperado el tono que perdió a finales de la década pasada.

Nos mienten, de Eduardo Vaquerizo (Fantascy), no es la mejor novela del autor pero supone un retorno más que interesante a la temática de futuro chungo distópico. El calificativo ya mencionado de "novela Podemos" se refiere al marcado compromiso estético y crítico de Eduardo con la literatura distópica y la reivindicación política, sin dejar de ser entretenido ni de escribir bien. Nora es un personaje muy bien creado y, aunque en conjunto tal vez quede la sensación ya comentada de que no está al nivel de Danza de tinieblas o La última noche de Hipatia, lo cierto es que es una buena novela, necesaria y que confirma el resurgir de la ciencia ficción crítica desde las filas del fandom, siempre tan ajeno a la realidad que lo rodea.


Dejo para el final la que considero de largo la novela más interesante que leí en 2015: Challenger, de Guillem López (Aristas Martínez). Guillem es, al igual que Francisco Jota Pérez, uno de los autores llamados a marcar el paso de la ciencia ficción de este tramo final de década y, al igual que Emilio Bueso en el tramo inicial, parece empeñado en marcarse cada año un novelón de la hostia y completamente diferente del anterior (acaba de salir La polilla en la casa del humo, que supone un cambio de tercio radical pero parece igual de brillante). En la presentación que hicimos en Gigamesh me referí a ella como "lo que habría sido Short Cuts de Robert Altman (o de Raymond Carver, como prefiráis) si la hubiera dirigido Quentin Tarantino". Vidas cruzadas, diálogos estupendos, una disección del alma humana digna del mejor escritor realista del siglo XIX y la aceptación del hecho fantástico como elemento inequívocamente realista conforman un puzle coral en el que el multiperspectivismo está al servicio de la historia, y no al revés. Todo ello nos lleva a un retrato tan costumbrista que solo puede ser ciencia ficción de las vidas y muertes de unos cuantos personajes unidos por la explosión del transbordador espacial Challenger. El hecho de que la nave solo estuviera en el aire 73 segundos y este sea el número de capítulos de la obra es solo una muestra de lo planificada que está la obra, y de que Guillem no deja ningún cabo suelto. Pero es que la novela no va de eso: va de lo que nos pasa a ti y a mí cuando las fronteras entre realismo y fantástico son inexistentes. Cuando vives, literalmente, en esa especie de caja de Schrödinger en la que no sabes si estás o no estás. Sé que me faltan lecturas relevantes de 2015; aunque las hubiera leído todas, sospecho que Challenger seguiría siendo mi título favorito del año pasado.

Lo que le da calidad a un premio, llámese Ignotus, Óscar, Hugo o Emmy, es ningunear al trabajo más destacado del año anterior. Dentro de unas semanas sabremos si Challenger y Aristas Martínez son las damnificadas de esta edición, o si la aritmética es justa. Y si no, siempre nos quedarán el Celsius y el Kelvin.


Antología

Como yo he venido aquí a hablar de mi libro, mencionaré Junto a la hoguera (Equinox), una antología colectiva de terror pagano coordinada por Noelia Montalbán y Tania Giménez. Los contenidos son interesantes, y si apoyáis este proyecto seguro que luego vendrán más.
El runrún que llega por las redes hace casi innecesario votar en esta primera fase: la cosa va a estar entre Mariposas del oeste, A la deriva en el Mar de las Lluvias (ambas en Sportula) y la tercera entrega de Cuentos para Algernon, de las que saldrán casi todos los relatos españoles y extranjeros, y puede que algún número de SuperSonic, que promete ser la revista que partirá el bacalao en los próximos años pero este año no es nominable en esa categoría, ya que no ha sacado los cuatro números que prescribe el reglamento, aunque los números individuales sí pueden nominarse en esta categoría (como sucedía con Artifex y Paura). No tengo absolutamente nada que objetar, ya que son productos de calidad sobresaliente, y en particular las dos primeras vienen a sustituir el rol que desempeñaban las revistas del tipo Gigamesh, Galaxia, Solaris, 2001 o Asimov's: ¿os acordáis de cuando salian buenos cuentos en papel y a un precio razonable? O tempora, o mores.
Pese a todo lo dicho, me parecería de mal gusto que entre las cinco finalistas no hubiera al menos un par de antologías individuales. Doy por hecho que rarezas como El espectroscopio del alma, de Edward Page Mitchell (de Orciny, la muy, muy, muy meritoria editorial fundada por Hugo Camacho) no tienen nada que hacer, al tratarse de una recopilación de relatos de hace más de cien años, pero querría recomendarla, porque algunos de ellos son excelentes, y esta edición es un rescate literario en toda regla. Supongo que La tercera cara de la luna, de Ángel Luis Sucasas (Nevsky) tiene menos posibilidades que Ahora intenta dormir, de Emilio Bueso (Valdemar), pero tienen la ventaja de poseer calidad suficiente y la desventaja de haberse editado en dos de los tres sellos que ahora mismo, por el motivo que sea (que no tienen la molonidad suficiente entre los votantes, supongo), se quedan siempre o casi siempre fuera de las nominaciones; el otro sería Aristas Martínez. Otro día hablo del tema, si vuelve a haber debacle de estas tres editoriales en las nominaciones.
Tampoco sería de recibo que el último libro de Elia Barceló, La Maga y otros cuentos crueles (Cazador de Ratas), no obtuviese al menos una categoría, pero supongo que la juventud de la editorial y el hecho de que, como en el caso que vamos a ver a continuación, Elia no se lleva demasiado bien con el Ignotus obran en su contra.
Ahora bien, lo que yo no podría entender de ninguna manera es que una obra en concreto se quedase fuera de esta categoría: Trece monos, de César Mallorquí (Fantascy), que es el comeback del año. Su viabilidad como candidata cuenta con algunas desventajas (es más irregular que su gran clásico El Círculo de Jericó, César lleva años fuera del núcleo duro del fandom y el Ignotus tiende a dejar fuera las antologías individuales, motivo que supongo que a la larga motivará que esta categoría se escinda en recopilación de un solo autor y antología de varios autores, como se hace en los premios anglosajones) y una ventaja incontestable: pese a todos los defectos ya citados, la calidad de la antología es acojonante, y no creo que en 2015 se editaran cinco mejores que ella. Pero bueno, cosas más raras se han visto en los Ignotus. Como que César Mallorquí solo tenga un monolito, sin ir más lejos. Esta votación dirá si es que eso es la norma o si es que aún no era el momento.
No quiero abundar en esta dicotomía entre recopilación de relatos de un solo autor y antología de varios autores, y de cómo la segunda sale siempre perjudicada en esta categoría y tal vez habría que plantear escindirla, porque basta que lo diga para que los votantes hagan lo contrario y este sea el año de las recopilaciones individuales. Pero mira que lo dudo.

 Por caber, cabe incluso la posibilidad de que Trece monos coseche un porrón de nominaciones (antología, ilustración, artículo, novela corta y relato) y se vaya de vacío. Pero de verdad que espero que se lleve un par, como poco.


Novela corta

De verdad que no se me ocurre ninguna otra ganadora que no sea "Naturaleza humana", de César Mallorquí (en Trece monos, Fantascy). Lo tiene todo: ritmo trepidante, corte clásico, política, pesimismo existencial, alienígenas fascinantes que se nos muestran fuera de foco, una pareja protagonista tan disfuncional como efectiva y todo el arte narrativo de Mallorquí. Que gane o no gane, eso ya es cuestión de qué otros finalistas haya y quién y qué vote, claro está, pero en principio no debería tener problemas para ser finalista, y es la única obra de Trece monos que, a priori, veo como clara favorita, aunque espero que no sea la única. "El jardín prohibido" debe de andar en el límite de extensión de novela corta, pero creo que podría entrar, pese a que se ha insistido hasta la saciedad en que el final es previsible; pero eso no es culpa del relato o novela corta, sino de nuestra culturilla cinematográfica.


Relato

Hablar para nada es tontería, porque no me he leído ni las de Sportula ni los SuperSonic 2 y 3, y supongo que los cinco o seis finalistas saldrán de estas páginas, pero quiero insistir con Trece monos y el relato "Fiat tenebrae", un pequeño clásico de la ciencia ficción religiosa que no debería escapársele a nadie. También merecería la pena reconocer las virtudes de la nueva línea editorial de Luis G. Prado, el sello Cyberdark. Aunque las recopilaciones de relatos que ha editado hasta ahora no son nominables en la categoría de antología (ninguna tiene tres o más relatos inéditos), sí podrían serlo los escasos títulos inéditos que aparecen, como "El Verdugo debe morir", de Armando Boix (en El noveno capítulo y otros relatos).
Bueno, y si os da pereza entrar en mi entrada de autobombo, en 2015 me publicaron un cuento, "Blanca como la arena", en Junto a la hoguera (Equinox), que podéis descargaros gratis. Para mí es un cuento importante porque es el primero que publico en unos cuantos años.


Ensayo

Me imagino que Miquel Barceló y su Ciencia ficción: Nueva guía de lectura (Nova CF) ganarán sin bajarse del autobús, cosa que resultaría de lo más lógico en el contexto del fandom y de los Ignotus (reedición de obra clásica que ha vendido como churros y ha ganado nuevos lectores para la causa) pero que me parecería un despropósito si uno se para a pensarlo detenidamente (es prácticamente la guía anterior, por lo que de entrada cabría poner en duda que deba considerarse una obra original, y el autor no solo mantiene el discurso inmovilista de aquella sino que lo ha reforzado, por lo que su valor como obra divulgadora del género es claramente contraproducente). Como sé que estoy casi solo en esta apreciación, y que es inevitable que gane, me limito a consignar la existencia de un par de ensayos que podrían acompañarlo en la papeleta.
Aunque toque el género de manera tangencial, supongo que Yo soy más de series (Víctor Miguel Gallardo y Fernando Ángel Moreno, coord., Esdrújula) tienen bastantes números para ser finalistas, ya que hablan de obras del género y forman parte de un volumen de referencia para el seriéfilo televisivo. Estaría mucho mejor si me hubiera dado tiempo a escribir mi ensayo sobre Futurama, cosa que es una de mis grandes decepciones del último par de años, pero que paradójicamente me ha dado alas y ha hecho que ahora sí esté entregando colaboraciones majas para proyectos molones. Me dolió no participar en este libro porque, ya digo, es de los mejores ensayos que se han publicado en mucho tiempo.


Si hay un título que le puede arrebatar el Ignotus a Miquel Barceló es (y espero que sea, si el anterior no entra en la papeleta) Está lleno de estrellas. Memorias de una afición, de Rafael Marín (Cyberdark). Todo lo que yo cuento en mis artículos sobre el fandom lo cuenta él con más gracia y estilo, y se marca la Gran Novela del Fandom que no termino de arrancar a escribir. ¿Por qué debería hacerlo, ahora que Rafa lo ha hecho? 
El mundo de hielo y fuego, de Elio M. García, jr. y Linda Antonsson (Gigamesh) es uno de esos libros que no sabes muy bien si encajar en una categoría de ficción o en la de ensayo, ya que es la falsa crónica histórica que un supuesto septón de Antigua le regala al rey Joffrey para hacerle la pelota y ensalzar los méritos de la coalición dinástica Baratheon-Lannister al tiempo que denigrar el legado de los Targaryen. En ese aspecto, el libro funciona muy bien: parece un libelo porque está escrito con la pretensión de serlo, y da pie a todo tipo de lecturas metarreferenciales e intertextuales. Pocos posibles enfoques podrían haber funcionado mejor para contar la historia del mundo ficticio de Canción de hielo y fuego. Ahora bien, el libro es un poco pesado, coñazo por momentos, y toda la información útil que proporciona queda un diluida. La gran virtud del libro entrañaba también su gran defecto. Hay momentos en que parece un módulo de rol. No obstante, cuenta con mi voto, aunque sea para que alguien reconozca el trabajazo de edición que ha conllevado.
Ya mencioné Convocando al fantasma. Novela crítica en la España actual (David Becerra, coord., Tierradenadie Ediciones) en la entrada anterior, aunque no sé si podría ser nominable, ya que solo dos de los artículos (el que firmamos a medias Alberto García-Teresa y yo, y el que firma Manuel Guedán Vidal sobre Rafael Reig) hablan de género fantástico.
Edito de urgencia con una omisión creo que imperdonable en la primera versión de esta entrada: El jardín crepuscular. Breve glosario del horror, de John Clute (Gigamesh Miscelánea), un texto durillo y exigente sobre el horror, que no terror, obra de uno de los estudiosos más celebrados del género. No tuvo difusión comercial al ser un ejemplar promocional gratuito del Día del Libro y, aunque tiene cojones regalar en la Rambla el texto más árido que haya publicado nunca Gigamesh, lo cierto es que el libro merece la pena, aprendes mucho y te quedas con la sensación de que la lectura ha cundido como si te hubieras leído toda la colección Valdemar Gótica de una sentada.


Artículo

Aquí tengo avalancha de propuestas, aunque es la categoría más dispersa de todas y supongo que las finalistas no tendrán nada que ver con este listado.
El año pasado fui finalista por partida doble en esta categoría, oh, qué bonito. Hasta donde sé, es la primera vez que un mismo autor coloca dos artículos finalistas en la misma edición, aunque Mariano Villarreal asegura que no. Seguramente tendrá razón, ya que es una base de datos andante en lo relativo a premios. En todo caso, lo procedente sería que este año hubiera otro doblete, pero protagonizado por Julián Díez. Se me ocurren tres artículos suyos que están bastante por encima de la media de lo que se publica por aquí en materia de ensayo en formato breve... aunque llamar breve al "Prólogo" de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Philip K. Dick, Ed. Cátedra, col. Letras Populares, 18) es de juzgado de guardia, pero se atiene a las bases del premio, y por lo tanto es nominable en esta categoría. En las cien páginas de ensayo contextualizador, Julián hace justo lo contrario de lo que habría hecho cualquier otro ensayista: se niega a seguir las dos vías más tópicas para hablar de esta novela (la comparación entre la película y la novela, y subordinarlo todo a la biografía de Philip K. Dick) y se centra en la novela, en todas sus conexiones e implicaciones, las temáticas, los personajes y la influencia. No se deja nada sin comentar, y ofrece de regalo un listado con las mejores adaptaciones de obras literarias de ciencia ficción. Me pareció una injusticia que Fernando Ángel Moreno y él no ganaran el año pasado con el prólogo de Historia y antología de la ciencia ficción española, y también me lo parecería que este año no fuera, al menos, finalista con este otro prólogo. Sospecho que, tal como está el percal (que levanten la mano los lectores que siguen la colección Letras Populares de Cátedra), tendría más posibilidades incluso un spin-off de este prólogo que Julián publicó en C de Cyberdark: "Sobre la precuela de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick", que analiza el relato "La pequeña caja negra", en el que Dick hace aparecer a Wilbur Mercer por primera vez.
El segundo artículo es «Gigamesh en el cine: frustraciones y éxito», en Hélice 4, vol. II, un impecable análisis de todas las implicaciones y conexiones que el Gigamesh de Patrick Hannanan tuvo en la historia del cine, desde el franquismo hasta Lars von Trier, realizado con el mismo rigor con el que Eduardo Vaquerizo se empleó al analizar la obra del genial irlandés en "Patrick Hannahan y las guerras secretas", que fue finalista del Ignotus. No estaría mal, dicho sea de paso, que el resto de los ensayos consagrados a Hannahan fueran viendo la luz.
Y el tercero, que entrañaría una enorme paradoja si le supusiera una nominación (no deja de ser una revisión de la utilidad de los premios, y en especial del Hugo), es "Los premios irrelevantes de un premio obsoleto", aparecido en C de Cyberdark, en el que da su opinión sobre la opa hostil que los Sad Puppies le lanzaron el año pasado al premio Hugo, y de paso genera un debate "de los de antes" (véanse los comentarios).
En la línea de los artículos cabezones que me gustan, Fernando Ángel Moreno se marca un must con "De Kant a la ciencia ficción", que también generó su polémica interesante y reúne muchos méritos para optar al monolito.  
"Si menguaras un poco tampoco valdría", de Daniel Pérez Navarro, es un artículo de opinión que aborda varias cuestiones interesantes, desde el elitismo cultural hasta en qué medida influye la brecha generacional entre padres e hijos para analizar la ciencia ficción, tanto los unos como los otros.
Puestos a destacar algún contenido del número 1 de SuperSonic, sin duda me quedo con el artículo "Antologías de ciencia ficción en España", de Cristina Jurado, realmente exhaustivo y lleno de comentarios atinados.
En cuanto a la nueva etapa de Hélice, insisto con la reseña de la Historia y antología de la ciencia ficción española con la que Mikel Peregrina completaba la mía: "Un nuevo hito en la historia de la ciencia ficción española". Al igual que sucedía con mi reseña, la cosa se le fue de las manos y se plantó en las cinco mil palabras, por lo que ambas reseñas (la de Mikel y la mía) deberían considerarse artículos a todos los efectos.
Bola extra, por si os da pereza entrar en mi entrada de autobombo. Los artículos que publiqué el año pasado son estos:
"Prólogo" de Trece monos, en César Mallorquí, Trece monos (Fantascy). 
"Mirar al futuro para comprender el presente. Novela contemporánea española de ciencia ficción crítica", en colaboración con Alberto García-Teresa, en David Becerra Mayor (coord.), Convocando al fantasma. Novela crítica en la España actual (Tierradenadie Ediciones).
"Hasta aquí ha llegado el fandom. Ahora es el turno de los académicos", en Hélice volumen II, n.º 5.
Siendo realistas, supongo que el prólogo de la antología de César tiene posibilidades y los otros dos no, aunque el segundo es un artículo importante, ya que Alberto y yo entendemos que abre una nueva vía de análisis que hasta ahora no se había acometido, al menos con este nivel de profundidad.



Revista

Parto de la base de que en esta edición va a comenzar un ciclo hegemónico de SupeSonic que marcará los próximos años. Atendiéndonos al reglamento, aún no es nominable como revista aunque sí lo sean sus contenidos tomados de manera individual, por lo que estos Ignotus serán los del "año antes de SuperSonic". Tanto Barsoom como Delirio o Hélice podrían ser finalistas, y supongo que Catarsi también tiene papeletas. Ya veremos en qué queda la cosa, pero supongo que muy repartida y sin un favorito claro.


Ilustración

Me vais a perdonar la excentricidad, pero lo de los Ignotus con Enrique Corominas empieza a ser de hacérselo mirar. Puedo entender que en la edición anterior yo fuera el único (dato confirmado por el administrador de los premios) que votó el Gigalienzo que preside la caja de la librería Gigamesh, porque a fin de cuentas ¿qué valor puede tener un mural de seis metros por dos? Así que, si vamos a pasar del Corominas XXXXXXL, probemos con el XS y su babero de la VI Calçotada Friki, una obrita muy simpática, que tuvo más difusión que algunas de las obras que luego resultan finalistas del Ignotus (ciento veinte comensales se limpiaron la salsa de los calçots con esta obra de arte) y que no puedo sino recomendar entre bromas y veras. Más en serio, dadle una oportunidad a la ilustración de cubierta de la reedición de  Stalker. Pícnic extraterrestre, de Arkadi y Borís Strugatski (Gigamesh), en la que Alejandro Terán está que se sale, para variar. Y también a la controvertida ilustración de cubierta de Trece monos, de César Mallorquí (Fantascy), obra de Patrick Seymour, y que a mí, al menos, me encanta. O la ilustración de Challenger, de Guillem López (Aristas Martínez), realizada por Miguel Gómez Losada. Mención aparte para la ilustración de Fantasma, de Laura Lee Bahr (Orciny), a cargo de Pol Abran (Branca Studio), que recrea con notable economía de medios el mal rollo que emana de la novela.


Sí, el babero de la VI Calçotada Friki debería contar como ilustración porque apareció publicado en las cuentas de Twitter de Virginia de la Fuente @VirFuente y Jesús Palacio @palacio05 el 7 de marzo de 2015. Un poco traído de los pelos, pero creo que válido. 

Página web

Como esto va a ser el cuarto o quinto paseo triunfal consecutivo de La Tercera Fundación, no sé ni para qué recomiendo nada. Solo quería hacer constar mi fidelidad a C. Reseñas, reflexiones, artículos... sobre narrativa, y que la página de Ignacio Illarregui es una fuente permanente de artículos sobresalientes.


Obra poética y tebeo



Representación audiovisual

Al igual que los próximos años van a ser de SuperSonic en la categoría de revista, el podcast de los VerdHugos tiene bastantes números para llevarse unos cuantos monolitos seguidos... siempre que se lo permita el fenómeno mediático de la década, El Ministerio del Tiempo. En principio se puede nominar la serie, aunque me imagino que recibirá votos individuales para algunos capítulos (el de García Lorca, sin ir más lejos). Cualquier cosa que no sea la presencia de estos dos contenidos en la papeleta y la victoria del segundo me parecerá una sorpresa.


Novela extranjera

Reconozco que este año he leído poquísimo, pero me da que este Ignotus tendrá nombre de mujer. Y citaré tres motivos: Fantasma, de Laura Lee Bahr (Orciny), tal vez la novela extranjera más original que leí el año pasado, una mezcla de novela a lo "Vive tu propia aventura" con estética lynchiana y muchas dosis de bizarro; Justicia auxiliar, de Ann Leckie (Nova CF), y Las primeras quince vidas de Harry August, de Claire North (Hidra).
 



Cuento extranjero

Directamente, ni entro a valorar. Salvo los relatos de El espectroscopio del alma, de Edward Page Mitchell (siento debilidad por "Nuestra guerra con Mónaco"), poco es lo que puedo recomendar.





Como veis, en 2015 leí bastante menos que otros años, aunque, visto en perspectiva, tampoco se ha dado tan mal. Espero haberos aclarado las ideas o haberos arrojado sobre algunas pistas valiosas que os ayuden a salir de dudas. Ya comentaremos las candidaturas cuando se hayan proclamado.


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jueves, 7 de mayo de 2015

Presentación de "El noveno capítulo" de Armando Boix y "Dulces dieciséis" de Eduardo Vaquerizo

Como ya conté hace dos meses, el 7 de marzo participé en la presentación de dos antologías más que necesarias: El noveno capítulo y otros relatos, de Armando Boix, y Dulces dieciséis y otros relatos, de Eduardo Vaquerizo, ambas editadas por Cyberdark, el nuevo sello con el que Luis G. Prado regresa a la edición de autores españoles. Como la librería Gigamesh está a la última de nuevas tecnologías, emitió la presentación en streaming y luego la colgó en su cuenta de YouTube. Aquí está el acto.



Como veis, Luis dejó claro que la política de reeditar relatos de los años noventa tiene poco de revival nostálgico y mucho de apuesta clara de calidad: los cuentos de estas dos recopilaciones se sostienen muy bien por sí mismos después de casi dos décadas. Lo cual demuestra ser cierto cuando relees en orden secuencial los relatos de estas dos recopilaciones. Cierto, hay algún inédito, pero el grueso de la producción data del período 1994-2004, es decir, lo que podríamos denominar la Edad de Oro de la ciencia ficción española en formato breve (o Generación Hispacón, como la llaman Julián Díez y Fernando Ángel Moreno). No fue casual que Vaquerizo y Boix, coetáneos de una de las tres oleadas del boom de los años noventa, en concreto de la que doy en llamar "generación de 1994" (que quedaría completada por Daniel Mares, Joaquín Revuelta, Carlos Fernández Castrosín y Manel Díez Román), coincidieran en los sumarios de los fanzines y publicaciones de la época, así como en el palmarés de uno de los motores del género, el premio Pablo Rido.

Del premio Pablo Rido hablamos en la presentación. Boix lo ganó en una ocasión y fue finalista en otras cuatro. Eduardo Vaquerizo se ganó el sobrenombre de "Subcampeón Eterno" al quedar finalista con cinco relatos y no ganar en ninguna edición. Ambos se forjaron como autores en el certamen de ficción breve que convocaba la TerMa y que, en el gozne del cambio de milenio, marcaba el paso de la ciencia ficción española y solía copar las papeletas de finalistas del premio Ignotus.

Artifex no fue ajeno a este proceso. Buena parte de los relatos que ganaban o eran finalistas del Pablo Rido se publicaron en las diferentes reencarnaciones de Artifex. Luis tenía las cosas más claras, podía ofrecer un proyecto muy atractivo y tenía un ritmo de publicación estable, cosa contra la que no podíamos competir en Gigamesh, con su errática periodicidad. Cierto, en Gigamesh acababa apareciendo algún que otro relato ganador o finalista del Rido, y con el tiempo acabaron haciéndolo en Galaxia, pero el grueso de los relatos finalistas o ganadores del Pablo Rido en los últimos años de la década de 1990 y los primeros años del siglo XXI tenía como lugares naturales de primera publicación las sucesivas etapas de Artifex o la breve pero intensa experiencia de 2001, la revista predecesora de Galaxia, editada por Equipo Sirius y que Luis dirigió con acierto durante seis números.

Por supuesto, sería un error reducir estos relatos al premio Pablo Rido o al combo Artifex / 2001, porque las trayectorias individuales de Vaquerizo y Boix han dado para muchísimo más y había otras buenas publicaciones, pero a grandes rasgos podríamos afirmar que el empeño de Cyberdark por rescatar el material de estos autores y esta época obedece a una reivindicación de estos dos fenómenos, como explicación del boom de la década de 1990; una explicación parcial, pues hubo muchos elementos más, pero necesaria, pues el boom habría sido diferente sin ellos. Con ello viene a cerrarse un círculo.

Además, en el transcurso de la presentación se insistió en otro elemento: las circunstancias permiten volver a editar estos contenidos en papel, por lo que vuelven a estar en catálogo y, en cierto modo, en el mercado, en el canon. Cualquier estudioso del género tiene a su alcance las sucesivas antologías históricas que seleccionaron Domingo Santos, Julián Díez y Fernando Ángel Moreno, desde la de Martínez Roca hasta la de Cátedra, pasando por la de Minotauro y Salto de Página. Ahí está el canon colectivo. Pero nos faltan los cánones individuales. Rodolfo Martínez o Rafael Marín los tienen bastante por la mano, ya que sus recopilaciones de relatos no han dejado de editarse durante estos últimos veinte años. Sin embargo, Armando Boix o Ramón Muñoz tenían más que descatalogadas sus recopilaciones individuales de Mandrágora, o Daniel Mares la de AJEC, y Alejandro Carneiro se la publicó no hace mucho pero en formato de libro electrónico y autoeditado. El caso de Eduardo Vaquerizo es más sangrante: no tenía ninguna. Increíble, pero cierto. Podemos acceder en papel siempre que queramos a los mejores relatos de un puñado de grandes autores del género (Cristina Fernández Cubas o Pilar Pedraza), pero no existe material en catálogo de las tres cuartas partes de los protagonistas del salto de calidad definitivo de la ciencia ficción española. Cyberdark ofrece unas condiciones razonables para poder reeditar ese material, descubrírselo a los nuevos lectores, dárnoslo masticadito a los lectores más talluditos y, en definitiva, volver a poner en el mapa un porcentaje respetable del hipotético canon de la ciencia ficción española en formato breve.

Ambas recopilaciones son necesarias, pues tanto Boix como Vaquerizo son nombres indispensables para entender el género en España. También cabe aclarar que se han cribado bastantes relatos: la producción de ambos fue mucho más prolífica, así que nos hallamos ante sendos "lo mejor de..." o, tal vez, "lo más reeditable de...". Pocas objeciones podemos poner al criterio de selección. En general, creo que se reedita el material más defendible de ambos autores. Incluso hay algún que otro inédito ("El Verdugo debe morir", en la recopilación de Boix), al estilo de los discos de grandes éxitos, en los que siempre se reserva alguna canción nueva como single de lanzamiento.

De las estupendísimas ilustraciones de Alejandro Terán podríamos hablar largo y tendido, porque son una delicia. También hay que insistir en la que considero una muy buena idea: ese par de páginas explicativas en las que los autores contextualizan sus relatos; por supuesto, al final, para no condicionar la lectura. Sirven para descubrir las circunstancias en que se escribieron, o para refrescarlas, si da la casualidad de que servidor andaba rondando por ahí. Más informales los de Vaquerizo, literarios los de Boix, estos comentarios son imprescindibles para darle a las recopilaciones un valor añadido. (Eso sí, echo en falta alguna bibliografía final y un palmarés de los autores; apenas serían dos o tres páginas, aunque la maquetación se ha apurado mucho para que los cuentos quepan en las 224 o las 256 páginas.)
Dicho esto, centrémonos en los contenidos.

Dulces dieciséis y otros relatos nos muestra once de los mejores cuentos de Eduardo Vaquerizo. No entraré en detalles acerca de todos ellos. Su publicación puede ser un buen complemento para enganchar a los lectores acostumbrados a su faceta de novelista, ya que aquí se hallan los embriones de sus dos novelas más famosas.  
"Negras águilas", que cierra el volumen, le supuso un premio Ignotus y fue el origen de Danza de tinieblas (otro premio Ignotus), su secuela Memoria de tinieblas (nuevo Ignotus; vaya, igual hablamos de una de las series más premiadas del género) y su spin-off en forma de antología colectiva, Crónicas de tinieblas. Se trata de una ucronía brillante en lo literario y oscuro en lo temático, que nos muestra una España en la que el Ministerio del Tiempo no hace bien los deberes y consigue que nuestro Imperio nunca tuviera fin y, en resumen, nuestra historia fuera una Pavana cañí con olor a tintorro y motor de hulla.
Si el cuento anterior fue nuestro Keith Roberts, "Habítame y que el tiempo me hiele" fue nuestra Connie Willis. Los relatos de los Salmones, esa policía temporal deudora de la Kivrin de "Servicio de vigilancia" y El libro del Día del Juicio Final que creo que en algún momento tendrán que reivindicar oficialmente los creadores del Ministerio del Tiempo, dieron paso a una novela que, a su vez, reconoce la influencia explícita del Ágora de Alejandro Amenábar: La última noche de Hipatia (otro premio Ignotus).
Pero no todo van a ser ucronías ni paradojas temporales. El abanico temático de Vaquerizo es amplio, y toca bastantes palos, desde la ciencia ficción dura de "Los caminos del sueño" (premio Domingo Santos), homenaje a un Juan Miguel Aguilera con quien no mucho después colaboró como coautor de la novelización de Stranded hasta la temática vampírica de "Seda y plata" (que Vaquerizo considera, con acierto, el cuento que lo puso en la primera división de la literatura fantástica española del fandom, y que marcó el principio de la fértil colaboración con Artifex), pasando por la distopía macarra ("Quercarrán") o los guiños a la novela decimonónica ("No bebía otra cosa que agua", que en su momento se publicó con otro título: "Agua mineral").
Además, tenemos esos cuentos extraños y en cierto modo herméticos que convirtieron a Vaquerizo en uno de los autores "difíciles" de su generación. Él mismo reconoce que no tiene muy claro de qué van "El obrador", por citar el ejemplo más conseguido de esta tendencia, o El lanzador, que en su momento se parodió en una actualización de Bibliópolis del Día de los Inocentes; lo hacían aparecer como Eduardo Adjetivizo.
Dejo para el final los dos primeros relatos de la recopilación, ya que muestran hasta qué punto fueron importantes las tertulias como elemento creador de sinergias. Vaquerizo reconoce que "Dulces dieciséis" habría sido imposible sin las interminables charlas que proporcionaba León Arsenal en la TerMa, esa "tertulia hardcore" en la que se gestó y gestionó buena parte del boom de los años noventa. Le veo similitudes temáticas, estilísticas y llamémoslas ideológicas con "En las fraguas marcianas" de Arsenal y, dado que Luis G. Prado adelantó durante la presentación que no piensa limitarse a las recopilaciones de un solo autor sino que también quiere atreverse con las temáticas, me resisto a creer que una de las primeras no sea una antología de relatos españoles ambientados en Marte, con los dos ya mencionados como platos fuertes. Creo que no divago.
Y llegamos al que tal vez sea el relato más reeditado y reconocido de Vaquerizo, "Una esfera perfecta", que según el autor se lo debe todo al preciosismo de León Arsenal. El tiempo da la razón a Julián Díez por haberlo incluido en la antología de ciencia ficción de Minotauro (aún no había aparecido "Negras águilas", la otra obra realmente importante de Vaquerizo en formato breve). Su lectura no hace sino ganar enteros y nos traslada a un mundo fantástico diferente y casi incognoscible.
En resumen, una recopilación más que interesante que viene a llenar una carencia injustificable (Vaquerizo aún no la tenía) justo en un momento en que el autor está a punto de publicar novela con un sello grande. Volveré al asunto al final de esta entrada.


 Armando Boix ya tuvo una recopilación, Sombras de todo tiempo, editada por Mandrágora, en la que defender ante los lectores buena parte de los relatos que aparecen en El noveno capítulo y otros relatos. Pero, ay, está descatalogada, y Boix se pasó la última década completamente apartado del fandom, y ya se sabe que el fandom es muy olvidadizo. En los últimos años ha retomado la escritura (o, al menos, la publicación), se ha vuelto a implicar en el fandom, esta vez el digital de tendencia historicista y popular (es el alma de la fiesta en el grupo Barsoom de Facebook, y supongo que en la revista homónima) y, en definitiva, lo noté feliz como una perdiz en la presentación de su libro: estaba regresando al fandom, a un fandom que ya prácticamente no conocía pero que le daba la bienvenida. A título personal, me alegré de verlo tan animado, y creo que su entusiasmo se contagió al resto de participantes en la presentación.
Boix cultivó siempre una fantasía y un terror de fuerte contenido literario, con muchas referencias cultas y un tono a lo, digamos, Pérez-Reverte pero en friki, que lo consolidó como uno de esos autores exquisitos y obligatorios, un valor seguro en premios y recopilaciones. Su ciencia ficción, aunque menos publicitada, también dio momentos magníficos, como el muy reeditado "El sueño de la razón" o "El tiempo sin límites", ligados ambos al palmarés del premio Alberto Magno y, por lo tanto, casi novelas cortas. En un escalón algo inferior, "Como gotas de agua" plantea y resuelve con acierto una paradoja en términos de CF clásica.
Aquí se acaba la ciencia ficción. El resto de los relatos son de fantasía y terror. Algunos se siguieron reeditando, otros aparecen aquí por vez primera ("El Verdugo debe morir", un espectacular homenaje a los clásicos de la era del pulp que, en justicia, debería figurar entre los finalistas de los premios Ignotus) y algunos se publicaron incluso como libros sueltos, caso de "El que habla con los espíritus", una de las escasísimas muestras de la fantasía colonial española, en la que el vudú convive con la temática de piratas y (¡no, nada que ver con Jack Sparrow!) un escenario casi inédito no solo en la fantasía española sino en la literatura española en general: la colonización española en África. Apareció en su momento como librito de la colección Artifex Serie Minor, en la que, sin ir más lejos, hizo sus pinitos el hoy muy reconocido Pablo Tuset. La querencia por los ambientes exóticos u orientalizantes se extiende a joyitas como el precioso relato corto "Las razones del nómada" o un vacile filosófico, "El Uno inefable", adscrito a lo que más tarde se dio en llamar fantasía cosmogónica (ya sabéis, el Ted Chiang de "La torre de Babilonia" o "El infierno es la ausencia de Dios", el Richard Garfinkle de Materia celeste o el Juan Miguel Aguilera de La locura de Dios) y que estuvo a puntito pero lo que se dice a puntito de levantarle el llamado "Rido de las Estrellas" (es decir, el Pablo Rido de 1997, objetivamente la edición más brillante del premio más importante de ficción fantástica breve que se ha convocado en España) nada menos que al César Mallorquí de "El decimoquinto movimiento". Palabras mayores, en resumen.
¿Qué nos queda? Cuatro cuentos muy interesantes. "Tú que estás en los infiernos" es otro de esos relatos cuyo título no coincide con el de la publicación original (como veíamos en el caso de Vaquerizo con "No bebía otra cosa que agua" / "Agua mineral"). Aparecido como "Wolfgang Amadeus Mozart, tú que estás en los infiernos", fue uno de los platos fuertes de una de las dos o tres mejores entregas de las antologías Visiones de la AEFCFyT, la de 1996 que seleccionó Joan Manel Ortiz. Boix reconoce la deuda del Amadeus de Milos Forman, pero con el matiz de que intenta redimir a Salieri y satanizar (nunca mejor dicho) a... bueno, no sigo con el spoiler. En todo caso, un relato que apenas se cita y que merece una relectura.
Otro tanto le sucede a "El círculo roto", que apareció en Sociedades secretas, una antología editada por Mundos Imaginarios y de la que Boix cuenta una anécdota jugosísima de la que en su momento no tuve conocimiento. Una vez admitido el relato, Boix se encontró con la desagradable sorpresa de que los autores tenían que pagar por publicar, se negó en redondo aduciendo que él no pagaba por publicar (los tiempos de las autoediciones estaban lejos, y él era perro viejo en la edición, pues por aquella época coeditaba Ad Astra, el mítico fanzine en disquete, y estaba a punto de dirigir la primera etapa de la revista Stalker), el editor Claudio Landete lo apaciguó y la cosa quedó en que Landete puso de su bolsillo el dinero de Boix para que el cuento pudiera aparecer, ya que era, de largo, el mejor de aquella recopilación. En él tenemos otro caso de (venga, sacad el machete) fantasía colonial, aunque esta vez ambientada en la Barcelona recién ocupada por los Borbones. Sociedades secretas, siglo XVIII e Ilustración pugnando con lo irracional y fantástico en otro de esos relatos que justifican este libro, ya que es de los menos reeditados del autor.
"El noveno capítulo" fue el estreno de Boix como autor de primera fila, gracias al empeño de Alfredo Lara y su fenomenal fanzine Opar. El homenaje que le rinde Boix al darle su título al libro y comenzar la recopilación es más que merecido, y además le supuso su primer reconocimiento, en forma de cuento finalista del Pablo Rido. Es uno de esos cuentos que ayudan por sí solos a explicar toda una década y todo un fenómeno (el boom del género fantástico español parido por autores de fandom). En su momento lo puse en el top 4 de relatos españoles de género de los años noventa y, releído hoy, creo que me reafirmo en mi opinión.
Dejo para el final el otro relato pata negra de Boix, y otro de los más reeditados del autor: "El ayudante de Piranesi", que le supuso el premio Pablo Rido y que narra una historia igual de espeluznante que la anterior, con una ambientación que no tiene nada que envidiar a la de las historias más chungas de un Grant Morrison, pongamos por caso. Lo que haría Christopher Nolan con un argumento así, madre mía. Al publicarse en BEM, que era el fanzine que marcaba el paso en la primera mitad de los años noventa, resultó finalista del Ignotus y podemos decir, en puridad, que esto fue lo más cerca que estuvo de ganar un monolito. Resulta curioso y paradójico: el Ignotus, que tanto se le resistió a Boix, quien sin embargo sí ganó el Rido, que tanto se le resistió a Vaquerizo, uno de los grandes triunfadores de los Ignotus.


La presentación continuó con un adelanto de quiénes serían los siguientes autores en aparecer en Cyberdark: Ramón Muñoz y Rafael Marín. El listado de trabajo de Luis G. Prado incluye cerca de una veintena de posibles autores de relatos, más las ya citadas antologías temáticas en las que también está meditando. Parece, pues, que hay sello Cyberdark para rato.


Pero esto no fue todo. El maestro de ceremonias del acto, Ricard Ruiz Garzón, nos desveló que Fantascy va a publicar el mes que viene una novela de Eduardo Vaquerizo, que doy en llamar "la distopía del 15M" o "la distopía de los indignados", porque va justo de eso. Se titula Nos mienten, la ilustración de portada es esta que veis abajo, y ya colgaré más adelante el informe de lectura que hice para Fantascy



Por supuesto, aprovecho para recomendaros estos tres títulos, y los que vengan del sello Cyberdark.

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martes, 3 de marzo de 2015

#GIGACON2015 y VI Calçotada Friki

El sábado 7 de marzo haré programa doble de frikismo.

Por la mañana asistiré a los actos de la GigaCon 2015 en calidad de participante en una presentación que aprovecho para recomendaros: Dulces dieciséis y otros relatos, de Eduardo Vaquerizo, y El noveno capítulo y otros relatos, de Armando Boix, sendas recopilaciones de ficción breve con las que se estrena el sello Cyberdark. Aparte de los autores, estaremos por ahí Luis G. Prado, como editor, y Ricard Ruiz y servidor, como amenos expertos. Esto será a las 11.30. Después (12.30) habrá una maratón de firmas de una docena larga de autores. 






Me perderé el primer día de la GigaCon, pero aprovecho para recomendároslo, ya que los protagonistas de los actos del viernes serán la editorial Aristas Martínez y el autor Daniel Ausente



De la GigaCon nos iremos de cabeza a la VI Calçotada Friki, donde nos pondremos hasta arriba de cebollas a la brasa pringadas en salsa hipercalórica.

Si vais a asistir a cualquiera de los dos acontecimientos (¡o ambos!), allí nos vemos.

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viernes, 5 de noviembre de 2010

Ganadores del V Premio Xatafi-Cyberdark de la Crítica de Literatura Fantástica

Por fin se fallaron los Xatafi de este año. Copio y pego el comunicado oficial, tal como lo colgó ayer  Alberto-García Teresa en Culturamas. Como en todas las ediciones en las que he sido jurado, ha habido categorías muy reñidas (e incluso un desempate) y otras en las que el ganador ha sido prácticamente unánime. En todo caso, el listado de ganadores es más que digno, y todas las obras son recomendables. Si queréis engrosar vuestra pila de lectura, aquí hay varias candidatas.

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Ganadores V Premios Xatafi-Cyberdark de la Crítica de Literatura Fantástica

V PREMIOS XATAFI-CYBERDARK DE LA CRÍTICA 
DE LITERATURA FANTÁSTICA

Este galardón pretende reconocer las mejores obras de literatura fantástica, de fantasía, de ciencia ficción, prospectiva y de terror editadas el año 2009, conforme al criterio de un jurado.
En esta ocasión, el jurado, compuesto por Lola Coll, Julián Díez, Alfonso Merelo, Fernando Ángel Moreno, Santiago L. Moreno, Enric Quílez, Antonio Rómar, Javier Romero, Ricard Ruiz, Juan Manuel Santiago, Santiago García Solans, José Ramón Vázquez, Javier Vidiella y Mariano Villarreal (en el que han ejercido de secretarios Fidel Insúa y Alberto García-Teresa, sin voz ni voto) ha elaborado la siguiente lista de ganadores del V Premio Xatafi-Cyberdark de la crítica de literatura fantástica.


MEJOR LIBRO DE FICCIÓN ESPAÑOL EN CASTELLANO
(dotado con 350 euros cedidos por la librería on-line Cyberdark):

GANADOR: La ultima noche de Hipatia, de Eduardo Vaquerizo (Alamut).
FINALISTAS:
- El fondo del cielo, de Rodrigo Fresán (Mondadori).
- Fin, de David Monteagudo (Acantilado).

- De mecánica y alquimia, de Juan Jacinto Muñoz Rengel (Salto de Página).

- Mobymelville, de Daniel Pérez Navarro (AJEC).

- Alarido de Dios, de José Miguel Vilar-Bou (Equipo Sirius).

MEJOR LIBRO DE FICCIÓN EXTRANJERO EN CASTELLANO:


GANADOR: – Visión ciega, de Peter Watts (Bibliópolis).
FINALISTAS:
- Titán, de Ben Bova (La Factoría de Ideas).

- Diáspora, de Greg Egan (AJEC).

- El corcel, de Carol Emshwiller (Alamut).

- El nombre del viento, de Patrick Rothfuss (Plaza & Janés).

- El reparador de biblias, de Tim Powers (Gigamesh).


MEJOR RELATO ESPAÑOL EN CASTELLANO
(dotado con 150 euros cedidos por librería on-line Cyberdark):

GANADOR: – “El faro de las islas de Os Baixos”, de Juan Jacinto Muñoz Rengel (en De mecánica y alquimia, Salto de Página).
FINALISTAS:
- “Lapis philosophorum” de Juan Jacinto Muñoz Rengel (en De mecánica y alquimia, Salto de Página).

- “La maldición de los Zweiss” de Juan Jacinto Muñoz Rengel (en De mecánica y alquimia, Salto de Página).

MEJOR RELATO EXTRANJERO EN CASTELLANO:


GANADOR: – “Un alma embotellada”, de Tim Powers (en El reparador de biblias, Gigamesh).
FINALISTAS:

- “El camino de bajada”, de Tim Powers (en El reparador de biblias, Gigamesh).

- “Dondequiera que se oculten”, de Tim Powers (en El reparador de biblias, Gigamesh).

- “El reparador de biblias”, de Tim Powers (en El reparador de biblias, Gigamesh).

MEJOR INICIATIVA EDITORIAL:

GANADOR: – Editorial La Biblioteca del Laberinto, por la edición de Agustín de Foxá, Historias de ciencia ficción.
FINALISTAS:
- Editorial Impedimenta, por la recuperación de la obra de Stanislaw Lem.

- Editorial Mondadori, por su trayectoria y sus aportaciones al género.

- Editorial Salto de Pagina, por su trayectoria y su apuesta por el fantástico en castellano.



www.cyberdark.net

www.xatafi.com




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martes, 14 de septiembre de 2010

Finalistas de los premios Ignotus 2010


Bueno, pues la suerte está echada. 
Se han dado a conocer los finalistas de los premios Ignotus, que concede la AEFCFyT. La Asociación Cultural Xatafi ha obtenido muy buenos resultados, no sólo en forma de finalistas aparecidos en Hélice, Artifex, Literatura Prospectiva y las Actas del I Congreso de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción, sino también de miembros de la asociación que optan al monolito.
Por otro lado, también me hace ilusión el que algunas categorías de la papeleta parezcan casi un calco de los finalistas del V premio Xatafi-Cyberdark: parece que este año los gustos de 'crítica' y 'aficionados' han coincidido algo más que en otras ediciones.
En un plano más tocapelotas, también me emociona ver que en el listado se recogen bastantes de las sugerencias que hice a finales de julio. De este modo, me ahorro disertar largo y tendido sobre las finalistas y remito a los lectores curiosos a aquella entrada.
Así pues, sin más dilaciones, copio y pego el listado de finalistas. No debería mojarme con mis favoritos, pero de todos modos añadiré algún comentario al final de cada categoría y aventuraré posibles ganadores; total, cada vez acierto menos...
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Mejor novela

Alarido de Dios, de José Miguel Vilar-Bou (Equipo Sirius)
El adepto de la reina, de Rodolfo Martínez (Sportula)
Fin, de David Monteagudo (Acantilado)
La red de Indra, de Juan Miguel Aguilera (Alamut)
La última noche de Hipatia, de Eduardo Vaquerizo (Alamut)

(Sin sorpresas: las finalistas han sido las novelas que ya estuvieron presentes en las papeletas del Celsius y del Xatafi-Cyberdark. Echo de menos la presencia de Amérika, de Lorenzo Luengo, o alguna novela juvenil como La cosecha de Samheim, de José Antonio Cotrina, pero aun así parece un listado bastante razonable. ¿Favoritos? Supongo que Juanmi Aguilera y Eduardo Vaquerizo, con la posible sorpresa de José Miguel Vilar-Bou.)

Mejor novela corta
El espejo del mundo, de Alberto Murcia (Artifex 4ª época nº4-5 – Asoc Cult. Xatafi)
Especie en extinción, de Enric Herce Escarrá (BEM online)
IWTB, de David Soriano (Artifex 4ª época nº4-5 – Asoc. Cult. Xatafi)
La cosecha del centauro, de Eduardo Gallego y Guillem Sánchez (Nova 222 - Ediciones B)
La ruta del hielo y de la sal, José Luis Zárate (La máscara del héroe, Grupo AJEC)
(Aquí sí que no me mojo: me faltan unas cuantas lecturas. Me esperaba la candidatura de David Soriano, con el que considero uno de los mejores momentazos de la ciencia ficción española de los últimos años, pero me ha sorprendido de manera muy positiva la candidatura de Alberto Murcia, con una novelita compleja, absorbente, muy personal y, en definitiva, difícil. Por todo ello me siento orgulloso de haber participado en su edición. Aun así, y sin demérito de los otros finalistas -aunque, insisto, hay alguno que no he leído y por lo tanto es pronto para opinar-, mi favorito es David Soriano.)

Mejor cuento

El faro de las islas Os Baixos, de Juan Jacinto Muñoz Rengel (De mecánica y alquimia, Salto de Página)
Lidia y los hombres feos, Ramón San Miguel Coca (Visiones 2007)
Una valla en la eternidad, de Alejandro Carneiro (Artifex 4ª época nº4-5 – Asoc. Cult. Xatafi)
Victimas inocentes, de David Jasso (Sable 7)
(Para quinto candidato hubo cuádruple empate a puntos)
(Otra categoría en la que tengo un candidato clarísimo: Alejandro Carneiro, no sólo porque ha sido el único relato de Artifex que llega a la final, sino porque me parece lo mejor que ha escrito, y  Carneiro tiene recorrido suficiente en publicaciones de género como para merecerse un Ignotus. De paso, me resarciría por el disgusto de no haber visto más cuentos de Artifex en la papeleta final. En el cuádruple empate por la quinta plaza supongo que estaría incluido alguno de los relatos más que meritorios que aparecieron en Artifex durante 2009, como "Novedad en el Alcázar", de José Ramón Vázquez, y sobre todo y muy especialmente "Tren", de Julián Díez, que por sí solo justificaría una edición en papel de los mejores relatos de esta cuarta etapa de Artifex. En cuanto a los otros tres finalistas, veo mucho nivel: Muñoz Rengel confirma que su libro de relatos ha sido uno de los trabajos más destacables del año, Ramón San Miguel se afianza como uno de los representantes más destacables de la ciencia ficción de corte clásico que hay en España y hace más méritos aún para llevarse el Ignotus, y David Jasso continúa en estado de gracia. Tengo muchas ganas de saber cuál habría sido el quinto finalista en esta categoría. En todo caso, será un ganador justo.)

Mejor antología

A diez mil años luz, de James Tiptree Jr (Grupo AJEC)
De mecánica y alquimia,de Juan Jacinto Muñoz Rengel (Salto de Página)
Historia alternativa II, VV.AA. (Grupo AJEC)
Mobymelville, de Daniel Pérez Navarro, Grupo AJEC)
Voces de Atolón, VV.AA. (Silente)
(También me faltan lecutras, pero a priori parece que el premio se lo llevará Daniel Pérez Navarro, con el permiso de Muñoz Rengel. La antología de Tiptree es demasiado irregular y la edición demasiado deficiente como para pensar que se lo vaya a llevar, pero la gran autora estadounidense le daría mucho lustre al currículum del premio.)

Mejor libro de ensayo

Actas del I Congreso de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción, VV.AA. (Xatafi- Universidad Carlos III)
Cuando cantan las espadas. La fantasía heroica de Robert E. Howard, de Javier Martín Lalanda (La Biblioteca del Laberinto)
J.G. Ballard. El tiempo desolado, de Pablo Capanna (Alamut)
La marca del hombre lobo, VV. AA.. (Alberto Santos, ed)
W de Watchmen, de Rafael Marín (Dolmen)
(Verdadero nivelón en esta categoría. Supongo que se lo llevará Rafa Marín, y las actas del congreso ya han cumplido con llegar a la final y darse a conocer entre los aficionados al género. Capanna y Lalanda, por trayectoria, merecerían llevarse el premio. En todo caso, tal vez una de las ediciones con más nivel entre los finalistas.)


Mejor artículo

A la armonía por el cambio. Pautas, claves y ejes narrativos de Ursula K. Le Guin, de Alberto García-Teresa (Hélice 11)
Androides deconstruidos: de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? a Blade Runner, de Fernando Ángel Moreno (Hélice 12)
La historia que no fue: a propósito de "Cuatro siglos de buen gobierno" y la otra historia de Nilo María Fabra, de Alfonso Merelo (Ubi Sunt? nº22).
Olaf Stapledon: El último de los utopistas, de Pablo Capanna (Hélice 11)
Roy Batty, esclavo y revolucionario. Un análisis marxista de Blade Runner, de Joaquín Moreno Álamo (Hélice 12)
(Alfonso Merelo es un valor casi seguro en los Ignotus, así que lo doy por favorito; además, podría aglutinar el voto del sector "Yastá bien de tanta modernez gafapasta de Hélice, copón ya". En todo caso, Alberto García-Teresa, Fernando Ángel Moreno y Joaquín Moreno llevan tiempo mereciéndose el Ignotus al mejor artículo, y un doblete de Capanna en artículo y libro de ensayo, aunque improbable, sería muy bonito. El que gane se lo merecerá, pero, por preferir, me gustaría que lo ganase cualquiera de los dos artículos sobre Blade Runner: el de Fernando Ángel, porque a la quinta debería ir la vencida, y el de Joaquín, porque su tríptico de artículos sobre la película es la hostia, lisa y llanamente.)

Mejor ilustración

El secreto de los dioses olvidados, de Calderon Studio (Grupo AJEC)
La llamada, de Santyago Moro (El secreto de los Aznar, Silente)
El adepto de la reina, de Alejandro Terán (Sportula)
(Para cuarto y quinto candidatos hubo triple empate a puntos)
(Gustar, lo que se dice gustar, me gusta más la de Alejandro Terán, y podría dar lugar a un doblete, si Rudy gana con su novela. Ahora bien, con sólo tres candidatos puede pasar cualquier cosa.)

Producción audiovisual

A través del espejo, de Alfonso Merelo y Antonio Sánchez (radio)
Planet 51, de Jorge Blanco y Javier Abad (cine)
Rec 2, de Paco Plaza y Jaume Balageró (cine)
Salsito, el musical, de Victor Gil y Sandra Ortuño (corto)
(Para el quinto candidato hubo triple empate a puntos)
(Planet 51 me hizo mucha gracia y me parece un más que meritorio homenaje a las películas de ciencia ficción de los años cincuenta, y Alfonso Merelo podría hacer doblete si su programa de radio se lleva el Ignotus, pero veo más factible la victoria de Rec 2.


Mejor tebeo

El juego de la luna, de José Luis Munuera y Enrique Bonet (Astiberri Ediciones)
Ibéroes, la guerra de las rosas, de Iñigo Aguirre
Las calles de arena, de Paco Roca (Astiberri Ediciones)
(Para cuarto y quinto candidatos hubo triple empate a puntos)
(No puedo valorar. En esta categoría tengo que hacer los deberes.)


Mejor obra poética

Calesas en Brogo Pass, de Julio Angel Olivares Merino (Carpathius)
Emociones plasmáticas, de Carlos Daminsky (Alfa Eridiani 3ª época, 12)
Napalm Satori, de Fco. Javier Pérez (Ediciones Efímeras)
Que la fuerza te acompañe, VVAA (El Gaviero Ediciones)
Versos sin bandera, VVAA (Tusitala)
(Sólo me he leído Que la fuerza te acompañe, y mola mucho. Me leeré las otras, a ver si están al nivel.)

Mejor revista

Artifex 4ª época (Asociación Cultural Xatafi)
Calabazas en el trastero (Saco de huesos)
Hélice (Asociación Cultural Xatafi)
Sable (Tusitala)
Sci Fi World (Sci Fi World)
(No puedo ser objetivo: quiero que haya ex aequo entre Artifex y Hélice, por lo que han supuesto en sus respectivos campos -han tirado del carro de los relatos y los ensayos durante los últimos años- y por su indudable calidad. Sin embargo, las otras tres vienen pisando fuerte, y en algún momento tendrá que producirse el relevo generacional... Por todo ello, creo que la categoría está más reñida que de costumbre y que puede haber sorpresas.)


Mejor novela extranjera

Diáspora, de Greg Egan (Grupo AJEC)
El nombre del viento, de Patrick Rothfuss (Plaza & Janés)
Titán, de Ben Bova (La Factoría de Ideas)
Visión ciega, de PeterWatts (Bibliopolis)
(Para el quinto candidato hubo cuádruple empate a puntos)
(Al igual que me temo que va a suceder en el Xatafi-Cyberdark, auguro un duelo bastante reñido entre Rothfuss y Watts. Dado que los lectores de los Ignotus son más de ciencia ficción que de fantasía, supongo que la favorita es Visión ciega. Titán puede dar la sorpresa.)


Mejor cuento extranjero
Dondequiera que se oculten, de Tim Powers (El reparador de biblias, Gigamesh)
El camino de bajada, de Tim Powers (El reparador de biblias, Gigamesh)
El imperio invisible, de John Kessel (Historia alternativa II, Grupo AJEC)
El reparador de biblias, de Tim Powers (El reparador de biblias, Gigamesh)
Un alma embotellada, de Tim Powers (El reparador de biblias, Gigamesh)
(Pues está claro, ¿no?: cualquier cuento de Powers. Ah, no, que esto no es el listado del Xatafi-Cyberdark y se ha colado un cuento de John Kessel de una antología que es candidata en su categoría... Pues a lo mejor se lo lleva Kessel, por llevar la contraria. En todo caso, la desaparición de las revistas en formato papel demuestra hasta qué punto se ha devaluado esta categoría, que no hace mucho tiempo era casi la más interesante de los Ignotus. Por favor, ¿alguien se anima a editar alguna antología decente de relatos extranjeros?)

Mejor sitio web

BEM On Line (Grupo Interface) (www.bemonline.com)
Literatura Prospectiva (Literatura Prospectiva) (www.literaturaprospectiva.com/)

NGC 3660 (Pilar Barba) (www.ngc3660.es)
Sitio de Ciencia Ficción (Francisco José Suñer Iglesias) (www.ciencia-ficcion.com)

Stardust CF (Javier Romero) (www.stardustcf.com)
 (La sorpresa agradable es la inclusión de Literatura Prospectiva en su primer año de andadura. No sé si ganará, pues BEM On Line y NGC 3660 parecen las rivales a batir, pero no estaría mal que se lo llevara, y de paso confirmara que es el punto de referencia en cuanto a reseñas y cotilleos. Por mi parte, votaré a Stardust CF, a ver si gana el Ignotus de una puñetera vez.)

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Recordad que tenéis que votar antes de la próxima hispacón.
Enhorabuena a todos los finalistas. ¡Suerte!

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miércoles, 28 de julio de 2010

Candidatos al V Premio Xatafi-Cyberdark de la crítica de literatura fantástica

Quinta entrega del Premio Xatafi-Cyberdark, con algunos cambios en la dinámica interna y el mismo propósito: consolidarse como uno de los referentes del género, junto con los premios Ignotus de la AEFCFyT y los Celsius 232 de la Semana Negra. Hablando de lo cual, debo entrada recomendando algunos títulos para esta edición de los Ignotus.
Reproduzco el comunicado oficial:

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CANDIDATOS AL V PREMIO XATAFI-CYBERDARK DE LA CRÍTICA DE LITERATURA FANTÁSTICA


Este galardón pretende reconocer las mejores obras de literatura fantástica, de fantasía, de ciencia ficción, prospectiva y de terror editadas el año 2009, conforme al criterio de un jurado.

En esta ocasión, el jurado, compuesto por Lola Coll, Julián Díez, Francisco García Lorenzana, Alfonso Merelo, Fernando Ángel Moreno, Santiago L. Moreno,Alberto Murcia, Alejandro Pérez-Prat, Enric Quílez, Antonio Rómar, Javier Romero, Ricard Ruiz, Juan Manuel Santiago, Santiago Solans, José Ramón Vázquez, Javier Vidiella y Mariano Villarreal (en el que han ejercido de secretarios Fidel Insúa y Alberto García-Teresa, sin voz ni voto) ha elaborado la siguiente lista de candidatos para el V Premio Xatafi-Cyberdark de la crítica de literatura fantástica.

Los ganadores se darán a conocer durante el festival Getafe Negro, en otoño de este año.


MEJOR LIBRO DE FICCIÓN ESPAÑOL EN CASTELLANO (dotado con 350 euros cedidos por la librería on-line Cyberdark [http://tienda.cyberdark.net/]):
 - El fondo del cielo, de Rodrigo Fresán (Mondadori).
 - Fin, de David Monteagudo (Acantilado).
 - De mecánica y alquimia, de Jacinto Muñoz Rengel (Salto de Página).
 - Mobymelville, de Daniel Pérez Navarro (AJEC).
- La ultima noche de Hipatia, de Eduardo Vaquerizo (Alamut). 
- Alarido de Dios, de José Miguel Vilar-Bou (Equipo Sirius).

                     

MEJOR LIBRO DE FICCIÓN EXTRANJERO EN CASTELLANO:
- Titán, de Ben Bova (La Factoría de Ideas).
- Diáspora, de Greg Egan (AJEC).
- El corcel, de Carol Emshwiller (Alamut).
- El nombre del viento, de Patrick Rothfuss (Plaza & Janés).
- El reparador de biblias, de Tim Powers (Gigamesh).
- Visión ciega, de Peter Watts (Bibliópolis).


 MEJOR RELATO ESPAÑOL EN CASTELLANO (dotado con 150 euros cedidos por librería on-line Cyberdark [http://tienda.cyberdark.net/]):
- “El faro de las islas de Os Baixos”, de Juan Jacinto Muñoz Rengel (en De mecánica y alquimia, Salto de Página).
- “Lapis philosophorum” de Juan Jacinto Muñoz Rengel (en De mecánica y alquimia, Salto de Página).
- “La maldición de los Zweiss” de Juan Jacinto Muñoz Rengel (en De mecánica y alquimia, Salto de Página).
    

MEJOR RELATO EXTRANJERO EN CASTELLANO:
- “Un alma embotellada”, de Tim Powers (en El reparador de biblias, Gigamesh).
- “El camino de bajada”, de Tim Powers (en El reparador de biblias, Gigamesh).
- “Dondequiera que se oculten”, de Tim Powers (en El reparador de biblias, Gigamesh).
- “El reparador de biblias”, de Tim Powers (en El reparador de biblias, Gigamesh).


MEJOR INICIATIVA EDITORIAL:
- Editorial La Biblioteca del Laberinto, por la edición de Agustín de Foxá, Historias de ciencia ficción.
- Editorial Impedimenta, por la recuperación de la obra de Stanislaw Lem.
- Editorial Mondadori, por su trayectoria y sus aportaciones al género.
- Editorial Salto de Pagina, por su trayectoria y su apuesta por el fantástico en castellano.

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Así que nada, mis lecturas veraniegas van a consistir básicamente en rellenar los huequitos que tengo en las diferentes categorías en las que formo parte como jurado. 
¿Favoritos? No me atrevo a mojarme, excepto en las categorías de relatos, en las que pronostico sendas victorias de Jacinto Muñoz Rengel y Tim Powers. 
Como ocurre siempre con los premios, habrá quien se lamente por la inclusión de algunos finalistas, así como por la no aparición de otros que habrían podido serlo, pero la aritmética tiene estas cosas. 
En todo caso, creo que los listados de libro español y libro extranjero han quedado muy interesantes, y hay libros que confirman lo que tú y yo sabíamos (que diría Joaquín Luqui) y otros que pueden ser unos auténticos descubrimientos para los lectores que se dejen orientar por esta lista. En cuanto a las categorías de relato, pues bueno, me hago cargo de que son chocantes, pero aprovecho por enésima vez para alertar contra los efectos negativos de una de las causas: la ausencia de revistas y referentes claros en formato papel (Artifex no era elegible, ya que se edita en formato electrónico).
Por último, las iniciativas editoriales muestran un mercado vivo, un género inquieto y muchas, muchas buenas apuestas que merecen un reconocimiento en forma de premio.
En resumen, una buena ocasión para que hagáis acopio de lecturas de cara al verano, para poneros al día de las buenas novelas y recopilaciones de relatos que se editaron durante 2009 e incluso para confeccionar vuestra papeleta del premio Ignotus. Todos los finalistas son recomendables, y alguno es realmente sobresaliente.


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