viernes, 20 de enero de 2017

Presentación de "Retrofuturo" en la librería Gigamesh: las pruebas gráficas

En la anterior entrada os convocaba para la presentación de la antología Retrofuturo. Esta tuvo lugar ayer, quedó francamente maja y aquí la tenéis.



La frase para enmarcar la pronunció Francisco J. Pérez: "La nostalgia es un cáncer cultural". Y básicamente la presentación fue de eso. Y de muchas cosas más. Ya lo veréis.

Muchas gracias a los asistentes, tanto virtuales como presenciales.


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domingo, 15 de enero de 2017

Presentación de "Retrofuturo" el 19 de enero en la librería Gigamesh

El jueves que viene, día 19 de enero de 2017, a las 19:00 horas y en la librería Gigamesh, tendrá lugar la presentación de la antología Retrofuturo. Una mirada a los años 70, seleccionada por Guillem López y editada por Cazador de Ratas. En el cartel están los datos más relevantes. La presentación se emitirá por streaming, como siempre, y luego se colgará por el canal de YouTube de la librería Gigamesh. Esa misma noche o el viernes actualizaré el blog enlazándola, no os libráis.



Si no llevo mal la cuenta, será la presentación más concurrida de las tres que se habrán celebrado hasta ese momento (Madrid, Valencia y esta de Barcelona, aunque ahora me quedo con la duda acerca de si ha habido más presentaciones), nada menos que con cinco autores de los doce que participamos; casi la mitad. Mejor: así habrá más variedad. 
Sofía Rhei (cuya Róndola va a estar en todos los listados de novelas españolas finalistas de premios especializados) nos hablará de "La máquina de los deseos", protagonizado nada menos que por la ahora muy de actualidad Angela Carter (esa edición de sus cuentos por Impedimenta es uno de los acontecimientos literarios de los últimos años). 
Colectivo Juan de Madre, responsable de El barbero y el superhéroe (uno de los títulos capitales del género en 2016, al margen de nacionalidades), hablará de "Los ojos" (obligatoria para fans de la Joy Division). 
Francisco Jota Pérez (otro de los valores que, sin prisa pero sin pausa, han pasado a la primera línea del panorama editorial español en general, como demuestran Polybius y su participación en Alcasseriana) defenderá "Trabante", un cuento muy personal para él que nos remite a la lucha obrera de los años setenta en la cementera de Vallcarca.
Tamara Romero (de la que acabo de corregir un cuento durante estos días, y hasta ahí puedo contar... hasta dentro de un par de meses, claro) explicará por qué mezcló a las muñecas Barbie con la llegada a la Luna en "Hospital Clarence Halliday para juguetes enfermos" (¡y por qué le sale tan bien!).
Y servidor, pues bueno, comentará todo lo que ustedes querían saber sobre "Son ilusiones", mi aportación nonainopunk al conjunto.
Echaremos de menos la presencia del resto de los autores implicados en el proyecto: Jesús Cañadas, Marian Womack, Cristina Jurado, Nieves Delgado, Alfredo Álamo, Layla Martínez y, por supuesto, Guillem López. No se confirma ni desmiente la presencia de la responsable de la editorial, Carmen Moreno, pero doy por hecho que vendrá.
Espero no echar de menos vuestra presencia en la presentación.
Hasta el jueves.

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Bola extra. Venga, acá va un adelanto del cuento, que no se diga.

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SON ILUSIONES


Ah, no, sin vivir en Madrid no lo entenderás.
Burning[1]

josé y alfonso

Van a salirse de la calzada aérea. Caerán sobre un descampado colindante con un bloque de viviendas de auxilio social, cien metros más abajo. «Esto sí que tiene guasa», canturrea José mientras da un volantazo en el último momento. Las voces de Diego y el Jeros se elevan por encima de la imitación con corriente alterna de riffs de guitarra de bobina eléctrica. Su mirada hace un loco barrido. El camión al que trataba de adelantar por la derecha; el ángel custodio que remata un hito kilométrico en sentido El Escorial; el camión que se aleja; la enorme cruz que se acerca; el tráfico que viene en sentido contrario; el ángel custodio que, ochenta metros más a la izquierda, remata el hito kilométrico en sentido Madrid; el quitamiedos que se lleva por delante la capa de pintura de la puerta del copiloto; y la pota que acaba de soltar Alfonso mientras aferra el volante y, sin dejar de potar, endereza la trayectoria del automóvil. Dejan atrás las furgonas de la bofia y se incorporan al carril rápido. Los aeróstatos de la benemérita vuelven a la carga, cada uno por un flanco, a una distancia prudente mientras transitan por la Via Triunfalis, y sin el menor miramiento desde que se incorporan a la ronda de los Hospitales. Dejan y dejan a un lado la inmensa torre del cerro Garabitas y se acercan al Gómez Ulla. El aeróstato lanza incontables ráfagas de ametralladora que se sobreponen a la música:

Lo que hacemos en la vida
luego de nada nos vale.[2]

José le da un relevo a Alfonso, quien puede buscar por fin un pañuelo con el que limpiarse los restos de vómito que cuelgan de la hirsuta melena y de las tachuelas de la chupa. Una esquirla producida por el impacto de una bala de ametralladora sobre la superficie de la calzada rebota contra la carrocería como un baquetazo seco que marcase el final del verso y el principio del siguiente.

Todo es una mentira…,

Un nuevo golpe seco, idéntico a los que producían las pedradas que lanzaban contra el tren de alta velocidad en su infancia a su paso por el barrio, anuncia que otra esquirla ha hecho blanco, esta vez sobre la luna trasera. Oyen un croc y un crieeeec, y el vidrio se viene abajo.

… todo se lo lleva el aire.

La canción se confunde con el vendaval. No puede ir más rápido, el acelerador está bloqueado. Una mirada por el retrovisor confirma sus temores: el aeróstato que viene por su lado les ha dado alcance. El otro maniobra para situarse encima de ellos. Distingue a un guardia civil que asoma con un rifle polifásico, ajusta la mirilla y busca posición de tiro. José entrecierra los ojos para conjurar el chorro de aire. Qué limpio es todo, qué insonoro y aséptico. Con su viejo cuatro latas todo habría sido un festival de tubos de escape desprendiendo gasógeno, derrapes, frenazos y acelerones poniendo a prueba la capacidad de desgaste de las llantas de caucho. Se va matar a doscientos por hora, pero sin un puto ruido. Maravillas de la corriente alterna.

Hay veces que me pregunto
pero no sé contestarme.

«¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Toda esta movida para robar un armatoste que suena peor que un payo tratando de enseñarte a tocar flamenco?»
Los designios de Diego son inescrutables; pero el Jeros es el Jeros: se merece eso, y más. Aunque sea de Vallecas. Aunque pertenezca a otra banda. Pero estaban juntos en esto. Ha merecido la pena, solo por verle la cara al baranda. Daba risa, el gachó. «Esto sí que tiene guasa», vaya si la tiene.
Ambos aeróstatos disparan al unísono. La megafonía proclama algo parecido a «…gan el …vor de …cionar en …rcén». Sí, sí, detente, aparca y enséñame los papeles, pero el francotirador bien que sigue ajustando la mirilla y buscando el momento más oportuno para dejarlo frito. José piensa a toda prisa mientras los acordes se arrastran con ese sostenido enervante, capaz de despertar a un muerto… o de algo aún peor, si hay que creer lo que le dijo Diego.



[1] Burning (letra y música), «Madrid», Madrid. Ocre-Belter, 1978.
[2] Chichos, Los (letra y música), «Son ilusiones». Achilipú Dijcos, 1977.

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miércoles, 2 de noviembre de 2016

"Son ilusiones" en Retrofuturo

Pues sí, pues sí, este mes de noviembre me publican no uno sino dos cuentos. Aquí voy a hablar del que escribí antes. Aparecerá en la antología Retrofuturo. Una mirada a los años 70, que ha seleccionado el simpar Guillem López y que edita la no menos simpar editorial gaditana Cazador de Ratas. La cubierta, de Iván Ruso, ilustra mi relato "Son ilusiones", por lo que no dejo de sentirme el chico de la portada. Es una sensación extraña, sobre todo cuando escribes ficción de uvas a peras y cuando todos tus compañeros de reparto pertenecen a la primera fila de autores de relatos de la actual ciencia ficción española: Alfredo Álamo, Colectivo Juan de madre, Jesús Cañadas, Nieves Delgado, Cristina Jurado, Guillem López, Layla Martínez, Francisco Jota-Pérez, Sofía Rhei, Tamara Romero y Marian Womack, por citarlos en orden alfabético, Soy incapaz de decidir qué relato me gusta más: el nivel medio es muy elevado, todos los relatos son muy originales, y de verdad que es una antología muy consistente, que nos hemos quedado muy a gusto escribiendo los relatos y yo apostaría a que va a ser una de las sorpresas agradables y estimulantes de esta recta final de año.



Ahora bien, ¿qué es Retrofuturo? Pues, como dice el subtítulo, una mirada a los años setenta. En clave evocadora. En clave desmitificadora. En clave mitológica. Se trata de constatar que los años setenta siempre estuvieron ahí, en la chulería, en la actitud, en lo ético y en lo estético. En la exageración. En la iconoclastia. Ahora que los años ochenta están tan de moda, gracias a fenómenos mediáticos como Stranger Things, nos hemos marcado un momento retro, en todos los sentidos del término, lo cual nos ha permitido una libertad creativa absoluta y un nivel de idas de olla fantástico, a la par que una revisión creo que coherente. Al respecto, se nota, y mucho, la labor de edición de Guillem López: sin hablar de una antología ideológica, sí queda claro que todos estábamos pensando más o menos en lo mismo, aunque, y esto es maravilloso, potenciando nuestros respectivos estilos y concepciones ideológicas de la década macarra por antonomasia.


Guillem López se ha marcado, en apenas dos años, la mejor novela de 2015, la que tal vez sea la mejor novela de 2016 y una de las antologías más potentes de los últimos años. ¿Quién da más?

En otra entrada destriparé los contenidos de la antología, aunque sin adentrarme en la crítica: queda feo, ya que soy parte interesada. Solo comentaré que el origen de este Retrofuturo viene de una ida de olla en Facebook, en la que Alfredo Álamo y Guillem López comentaban, en clave jijí jajá, cómo serían las películas de la blaxploitation setentera en plan Shaft, si estuvieran narradas en clave retrofuturista. Unos cuantos inconscientes entramos al trapo, y el resto, como se suele decir, es historia. Guillem formó equipo en tiempo casi récord, apenas hubo un par de bajas en el camino que fueron suplidas también en tiempo récord, no tardamos demasiado en encontrar editor y, a partir de ahí, fiesta.
Debo destacar la absoluta entrega de Guillem al proyecto, que ha ido más allá de lo que es una edición al uso. Lo conocí en unas circunstancias un tanto peculiares. Cisco Bellabestia y Sara Herculano, sus editores de Aristas Martínez, venían a Barcelona a presentar la magnífica revista Presencia Humana Magazine, con la que colaboré en algunos de sus cinco números. Era la época en que Mireia aún era muy pequeñita y su ritmo de sueño nos tenía locos, así que Cisco y Sara tuvieron el enorme detalle de acercarse por mi barrio para tomar unos cafés, ponernos cara y voz, y pasarme los ejemplares de cortesía de PHMgz. Los acompañaba Guillem, colaborador habitual de la revista. Le iban a sacar una novela, y también estaba preocupado por asuntos de pañales, ya que estaba a punto de ser papá. Conectamos bien, y a partir de ahí la cosa no hizo sino mejorar. Me pidió participar en la presentación de su novela Challenger, y más tarde en la de La polilla en la casa del humo. Además, me dio un cheque en blanco al pedirme participar en esta antología desde su misma concepción. No dejaba de sentirme el intruso, porque llevaba quince años sin publicar ficción (aún no había aparecido mi primer relato desde 2001, "Blanca como la arena", en el estreno de Equinox, Junto a la hoguera). Me ayudó mucho a dar con el tono del relato, a buscar el punto de vista adecuado (suya es la sugerencia de comenzar in medias res, que creo que es uno de los aciertos del relato) y, en resumen, a desbloquearme en los momentos en que parecía que no arrancaba a comenzar el relato y parecía que no iba a entregar a tiempo. En resumen, si he podido acabar "Son ilusiones" y participar en este Retrofuturo, ha sido gracias a él.
¿De qué trata "Son ilusiones"? Ya escribiré otra entrada sobre todas las claves
Por cierto, me he permitido un pequeño juego con el lector: una lista de reproducción en Spotify que contiene todas las canciones que se mencionan o sugieren en el relato. Si veis que falta alguna, me lo decís y la añado.  que se pueden contar sin incurrir en el spoiler, pero, grosso modo, es un cuento teslapunk con el que creo inaugurar el nonainopunk
Os habéis quedado como estabais, ¿verdad? Vuelvo a intentarlo. "Son ilusiones" es mi homenaje a los años setenta, que viví desde el cascarón, siendo consciente de que pasaba algo aunque demasiado pequeño como para participar en ello. Los discos que llevaban mis hermanos a casa eran cada vez más ruidosos o macarras. En la calle había cargas de los grises día sí, día también, y a mi madre le mataron a una exalumna en una manifestación. Lo que ahora nos venden en Cuéntame era una pura mandanga, ahí pasaba algo. La transición no era una canción de Jarcha o Rosa León, sino una canción de Los Chichos o de Leño. El extrarradio se movía, yo estaba tan cómodo en mi colegio de curas de barrio bien, pero porque era pequeñito y no salía. El cuento trata de esos años setenta intuidos, pasados por un barniz de certezas que adquirí con el paso de los años y, por supuesto, con lo que pedía Guillem: retrofuturismo a tope. El teslapunk llegó solo, de la mano de la arquitectura de Antonio Palacios, cuya obra al margen de sus delirios de los primeros tiempos del franquismo es en sí misma retrofuturista. Y luego le puse la banda sonora, y el componente ucrónico. Creo que no dejo nada al azar, aunque alguna inconsistencia habrá. No pasa nada, ya la desarrollaré en otras historias; de hecho, tengo una continuación apalabrada, y hasta ahí puedo contar.
Como digo, en otra entrada hablaré del resto de los cuentos, aunque sin entrar en jardines críticos literarios, solo para apuntar algunas claves interesantes. Y, cuando el libro esté a la venta, 
Lo importante: espero que compréis la antología, porque merece la pena, y la disfrutéis en su justa medida; es decir, mucho. Ya me la comentáis. Gracias y un beso.

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martes, 10 de mayo de 2016

Presentación de "La polilla en la casa del humo", de Guillem López, en la librería Gigamesh

El sábado día 7 de mayo tuvo lugar la presentación de la estupenda novela La polilla en la casa del humo, de Guillem López (Aristas Martínez) en la librería Gigamesh. En cuanto encuentre un ratillo reseño el libro y comento qué tal estuvo la presentación, que concelebramos Guillem, Miquel Codony y servidor. De momento, y para ir abriendo boca, os dejo con un enlace para que veáis todo el acto.

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lunes, 11 de abril de 2016

Sugerencias para la papeleta de los premios Ignotus 2016: (II) Algo de heterobombo




En la entrada anterior consigné mis contenidos susceptibles de votación en los Premios Ignotus 2016, así que en esta me toca hablar de los demás, aunque en muchas ocasiones estaré hablando de mí.
Me explico. Cada vez leo menos, entre paternidad, trabajo y que cuando tengo un rato de ocio prefiero dedicarlo a actividades de encefalograma plano o a actividades familiares, con lo que la lectura como afición la tengo un poco aparcada. Así pues, casi todo lo que leo tiene que ver con trabajos que ya he realizado, sobre todo en forma de correcciones, informes, presentaciones o prólogos. O sea, podría parecer que estoy haciendo autobombo indirecto con esta lista de nominables (son libros o autores con los que he tenido algo que ver, en mayor o menor medida), pero es que en realidad forman parte de los pocos contenidos que he leído en 2015. Así está la cosa. Sé que es algo coyuntural, y que ya vendrán tiempos mejores y más lectores, pero de momento esto es lo que hay.
La verdad es que este año no pensaba escribir esta entrada, por varios motivos. 
El primero ya lo he dicho: estoy dejando de estar al día, y en 2015 mi divorcio con la actualidad ya es más que notorio; no me entero de la misa la media, y me parece más razonable limitarme a leer y que leáis a los prescriptores que sí están al tanto de lo que se edita.
El segundo también creo que es una obviedad: tengo el blog abandonadísimo, lo que, como es lógico, repercute en que las visitas son testimoniales (he pasado de quinientas diarias a cincuenta) y se traduce en que cualquier capacidad de influencia o fiabilidad como prescriptor, que no niego que tuviera hace unos años, ahora mismo es agua pasada. Hablando en plata: el que yo escribiera estas entradas hace cinco o seis años tenía sentido, pero ahora no. Me van a leer cuatro gatos, y mis recomendaciones solo van a ser útiles a uno o dos de ellos. Llega un momento en que no compensa escribir para prácticamente nada; máxime, como ya he dicho, cuando hay media docena de prescriptores estupendos que tienen el mismo buen criterio que yo y además están bastante más al día que yo. Lo siento, pero se me ha pasado el arroz en términos críticos y, parafraseando los memes del careto de Julio Iglesias, "y lo sabes".

 JUANMA, ERES UN PUTO PLASTA CON LOS IGNOTUS
 Y LO SABES
El tercero es un poco un tic del viejo cascarrabias old style en que me estoy convirtiendo: llega un momento en que estos listados se convierten en una romería. Juanma, que falta este título. Juanma, que no has hablado de mi libro. Juanma, que tal y que cual. Lo entiendo, a lo mejor eso quiere decir que tengo más capacidad de arrastre de lo que las cifras puras y duras de visitas del blog me dan a entender, y por eso es relevante el hecho de que yo mencione ciertos contenidos, pero esto ya empieza a entrañar una dinámica muy de década de 2010 que es superior a mí: confundir crítica con publicidad, visibilidad con autobombo, vocación de exhaustividad con prebenda. Una cosa es que intente hacer un listado lo más completo posible, incluso de títulos que no he leído ni visto, y otra es que me tenga que pasar un par de días editando la entrada porque te llegan privados o comentarios en plan "Oye, que cómo es que te has dejado mi obra". Pues porque no la tenía en el radar (mea culpa: insisto, ya no estoy al día) y porque yo había venido aquí a hablar de mis propuestas personales e intransferibles, no a hacer amigos ni politiqueos. No hay más.
Dicho así es que suena hasta estresante dar a conocer tus propuestas para unos premios. Pero todo esto también tiene sus compensaciones.
La primera, que es cierto que estas entradas y los comentarios y los privados sirven para que le siga la pista a contenidos muy interesantes que se me escaparon en su momento y que, en ocasiones, sí consigo leer a tiempo de enviar la papeleta de precandidatos del Ignotus, y a veces salen nominados y ya me los he leído cuando me llega la papeleta final. La interacción es bidireccional, y de unos años a esta parte creo que soy yo quien sale ganando con ella, porque recibo más retroalimentación positiva de la que envío. No quiero renunciar a ello, porque es una de mis maneras de estar en el ajo. Que sea o no deseable estar en el ajo, ¡ah!, eso ya es otro asunto.
La segunda, que el politiqueo y el hacer amigos a los que me refería tienen sentido a veces, y gracias a ellos he entrado en contacto con autores o iniciativas que merecen mucho la pena. De nuevo soy yo quien sale ganando.
Y la tercera, que a veces dar el coñazo con tal o cual contenido sale a cuenta, consigue entrar en la papeleta final, y no sé si es mérito mío o no, pero me alegro de haber aportado mi granito de arena, o tener la sensación de que lo he hecho. No voy a cambiar la dinámica de voto de ochenta o cien votantes, eso es evidente, pero si consigo que cinco o diez se lo piensen y opten por algunos de los contenidos que he recomendado, precisamente porque los he recomendado, entonces creo que todo esto merece la pena, en cierto modo.
Dicho esto, ¿voy a seguir dando la matraca con lo de las nominaciones? Supongo que sí, mientras siga leyendo obras que merezcan la pena. ¿Me compensa? Pues me imagino que también, mientras haya algún lector dispuesto a leerme e incluso hacerme caso. ¿Me apetece? Pues vuelvo a lo del tercer párrafo: este año me apetecía por los cojones actualizar el blog con sugerencias para los Ignotus, peeeeero es que hay unas cuantas cositas que me encantaron y de las que no puedo ni quiero dejar de hablar. Muy en resumen: no me culpéis a mí por haber escrito esta entrada, sino a César, Guillem, Edu, Hugo, Cristina, Noelia, Luis, Fer o Julián.

Y ahora, vayamos por categorías:


Novela

Creo que es la única categoría en la que he estado más o menos al día, gracias a las presentaciones y a los informes de lectura que realicé para Fantascy. Por supuesto que hay cosas que se me han escapado. En particular, me gustaría haber leído Pasaje a las dehesas de invierno, de Francisco Jota Pérez (Esdrújula), La república pneumática, de Jaume Valor (Fantascy), Neimhain, de Aránzazu Serrano (Fantascy), Avenida de la Luz, de María Zaragoza (Minotauro), Disforia, de David Jasso (Valdemar) y Pronto será de noche, de Jesús Cañadas (Valdemar), que muy bien podrían conformar la papeleta final. Me gustaría insistir en Francisco Jota Pérez, cuya carrera va como un tiro, y a quien un año de estos (no le doy más de dos) vais a ver hasta en la sopa, y muchos de vosotros os preguntaréis de dónde ha salido. Yo aviso.
Y, por supuesto, hablo de oídas y de leídas, pero da la impresión de que LA novela del año ha sido Michelíada, de Antoni Munné-Jordà (editada por la imprescindible Males Herbes, que también se ha marcado un hito de impresión al traducir al catalán Nosaltres de Yevgueni Zamiatin, en una versión de Miquel Cabal). La tengo en lista de espera. Si, como veremos en esta entrada, el ninguneo al que los Ignotus someten a la literatura juvenil y las recopilaciones de relatos de un solo autor haría viable plantearse la creación de categorías específicas, lo del género fantástico escrito en "otras lenguas del Estado" es directamente de juzgado de guardia. Supongo que se llevará de calle el Ictineu, los lectores que la podrían haber apreciado seguirán sin saber de su existencia, y los Ignotus seguirán olvidándose del buen género que se está escribiendo en catalán, gallego o euskera.
 

Somos capaces de enviar una película hablada en euskera para que nos represente en los Oscar, pero nominar a los Ignotus una novela escrita en catalán podemos dejarlo para
el siglo que viene, si eso.

Hecha esta introducción, me gustaría insistir en los títulos que sí he podido leer.
Doy por hecho que los Ignotus son bastante cerrados con respecto a la literatura juvenil, tanto la española como la extranjera. No sé si la solución pasa por llegar a esos lectores o por crear una categoría de novela juvenil (que, al no ser votada por sus votantes "naturales", correría el peligro de quedar desierta como las de tebeo u obra poética), pero solo así se explica que Laura Gallego  tuviera que esperarse al año pasado para obtener su primera nominación, y además por un relato adulto. Y eso explica que lo más seguro es que su novela Todas las hadas del reino (Montena) no cate candidatura. Otro tanto cabe decir de la tercera entrega de la serie Anima Mundi, de Elia Barceló: Hijos de las estrellas. Y, por supuesto, de Conexo, de Carlos García Miranda (Destino), que se mueve de una manera bastante acertada en la línea difusa que podría separar las series "en las que pasan cosas raras" a lo Perdidos con una de terror adolescente que luego resulta que hasta se da un aire a no puedo decir qué novela dickiana porque estaría haciendo el spoiler del siglo. Para entendernos, es una especie de Wayward Pines pero en clave juvenil y sin final (¿media temporada?) de vergüencita ajena. En plan placer culpable me funciona, pero además es una novela defendible per se.
De acero y escamas, de Juan González Mesa (autoeditado), aborda una temática social de futuro inmediato y presente que gana actualidad gracias a la reciente Ley Mordaza, con ecoterrorismo, activismo social y guerras en Venezuela. Puede solaparse temáticamente con Nos mienten, de Eduardo Vaquerizo, al menos en la definición de "novela Podemos" que Ricard Ruiz le daba; esta sería una novela "todavía más Podemos". Además, confirma que la obra del autor progresa adecuadamente. Todavía le falta escribir una novela redonda, pero, a juzgar por esta, va madurando y mejorando, y eso siempre es de agradecer.
Los que sueñan, de Elio Quiroga (Minotauro) debería ser recomendable por el mero hecho de ser el primer premio Minotauro decente en ¿un lustro? Pero es que, además, bien podría considerarse la primera novela de ciencia ficción transhumanista que se ha publicado en España, al menos en el sentido que se le da últimamente al término. Las tramas de realidad virtual y su contraposición con el presente tal vez suenen mucho a Greg Egan, y desde luego el extensísimo ensayo que hay a mitad de novela saca de la lectura (lo cual es un problema, ya que es necesario y pertinente con la trama, pero parte el libro en dos y luego cuesta retomarlo), pero son detalles menores. Queda una novela repleta de referencias y citas, y que funciona muy bien en ese nivel autorreferencial, pero también una obra de ágil lectura (se nota el callo de Quiroga como cineasta) y, lo digo de nuevo, la sensación de que el Premio Minotauro ha recuperado el tono que perdió a finales de la década pasada.

Nos mienten, de Eduardo Vaquerizo (Fantascy), no es la mejor novela del autor pero supone un retorno más que interesante a la temática de futuro chungo distópico. El calificativo ya mencionado de "novela Podemos" se refiere al marcado compromiso estético y crítico de Eduardo con la literatura distópica y la reivindicación política, sin dejar de ser entretenido ni de escribir bien. Nora es un personaje muy bien creado y, aunque en conjunto tal vez quede la sensación ya comentada de que no está al nivel de Danza de tinieblas o La última noche de Hipatia, lo cierto es que es una buena novela, necesaria y que confirma el resurgir de la ciencia ficción crítica desde las filas del fandom, siempre tan ajeno a la realidad que lo rodea.


Dejo para el final la que considero de largo la novela más interesante que leí en 2015: Challenger, de Guillem López (Aristas Martínez). Guillem es, al igual que Francisco Jota Pérez, uno de los autores llamados a marcar el paso de la ciencia ficción de este tramo final de década y, al igual que Emilio Bueso en el tramo inicial, parece empeñado en marcarse cada año un novelón de la hostia y completamente diferente del anterior (acaba de salir La polilla en la casa del humo, que supone un cambio de tercio radical pero parece igual de brillante). En la presentación que hicimos en Gigamesh me referí a ella como "lo que habría sido Short Cuts de Robert Altman (o de Raymond Carver, como prefiráis) si la hubiera dirigido Quentin Tarantino". Vidas cruzadas, diálogos estupendos, una disección del alma humana digna del mejor escritor realista del siglo XIX y la aceptación del hecho fantástico como elemento inequívocamente realista conforman un puzle coral en el que el multiperspectivismo está al servicio de la historia, y no al revés. Todo ello nos lleva a un retrato tan costumbrista que solo puede ser ciencia ficción de las vidas y muertes de unos cuantos personajes unidos por la explosión del transbordador espacial Challenger. El hecho de que la nave solo estuviera en el aire 73 segundos y este sea el número de capítulos de la obra es solo una muestra de lo planificada que está la obra, y de que Guillem no deja ningún cabo suelto. Pero es que la novela no va de eso: va de lo que nos pasa a ti y a mí cuando las fronteras entre realismo y fantástico son inexistentes. Cuando vives, literalmente, en esa especie de caja de Schrödinger en la que no sabes si estás o no estás. Sé que me faltan lecturas relevantes de 2015; aunque las hubiera leído todas, sospecho que Challenger seguiría siendo mi título favorito del año pasado.

Lo que le da calidad a un premio, llámese Ignotus, Óscar, Hugo o Emmy, es ningunear al trabajo más destacado del año anterior. Dentro de unas semanas sabremos si Challenger y Aristas Martínez son las damnificadas de esta edición, o si la aritmética es justa. Y si no, siempre nos quedarán el Celsius y el Kelvin.


Antología

Como yo he venido aquí a hablar de mi libro, mencionaré Junto a la hoguera (Equinox), una antología colectiva de terror pagano coordinada por Noelia Montalbán y Tania Giménez. Los contenidos son interesantes, y si apoyáis este proyecto seguro que luego vendrán más.
El runrún que llega por las redes hace casi innecesario votar en esta primera fase: la cosa va a estar entre Mariposas del oeste, A la deriva en el Mar de las Lluvias (ambas en Sportula) y la tercera entrega de Cuentos para Algernon, de las que saldrán casi todos los relatos españoles y extranjeros, y puede que algún número de SuperSonic, que promete ser la revista que partirá el bacalao en los próximos años pero este año no es nominable en esa categoría, ya que no ha sacado los cuatro números que prescribe el reglamento, aunque los números individuales sí pueden nominarse en esta categoría (como sucedía con Artifex y Paura). No tengo absolutamente nada que objetar, ya que son productos de calidad sobresaliente, y en particular las dos primeras vienen a sustituir el rol que desempeñaban las revistas del tipo Gigamesh, Galaxia, Solaris, 2001 o Asimov's: ¿os acordáis de cuando salian buenos cuentos en papel y a un precio razonable? O tempora, o mores.
Pese a todo lo dicho, me parecería de mal gusto que entre las cinco finalistas no hubiera al menos un par de antologías individuales. Doy por hecho que rarezas como El espectroscopio del alma, de Edward Page Mitchell (de Orciny, la muy, muy, muy meritoria editorial fundada por Hugo Camacho) no tienen nada que hacer, al tratarse de una recopilación de relatos de hace más de cien años, pero querría recomendarla, porque algunos de ellos son excelentes, y esta edición es un rescate literario en toda regla. Supongo que La tercera cara de la luna, de Ángel Luis Sucasas (Nevsky) tiene menos posibilidades que Ahora intenta dormir, de Emilio Bueso (Valdemar), pero tienen la ventaja de poseer calidad suficiente y la desventaja de haberse editado en dos de los tres sellos que ahora mismo, por el motivo que sea (que no tienen la molonidad suficiente entre los votantes, supongo), se quedan siempre o casi siempre fuera de las nominaciones; el otro sería Aristas Martínez. Otro día hablo del tema, si vuelve a haber debacle de estas tres editoriales en las nominaciones.
Tampoco sería de recibo que el último libro de Elia Barceló, La Maga y otros cuentos crueles (Cazador de Ratas), no obtuviese al menos una categoría, pero supongo que la juventud de la editorial y el hecho de que, como en el caso que vamos a ver a continuación, Elia no se lleva demasiado bien con el Ignotus obran en su contra.
Ahora bien, lo que yo no podría entender de ninguna manera es que una obra en concreto se quedase fuera de esta categoría: Trece monos, de César Mallorquí (Fantascy), que es el comeback del año. Su viabilidad como candidata cuenta con algunas desventajas (es más irregular que su gran clásico El Círculo de Jericó, César lleva años fuera del núcleo duro del fandom y el Ignotus tiende a dejar fuera las antologías individuales, motivo que supongo que a la larga motivará que esta categoría se escinda en recopilación de un solo autor y antología de varios autores, como se hace en los premios anglosajones) y una ventaja incontestable: pese a todos los defectos ya citados, la calidad de la antología es acojonante, y no creo que en 2015 se editaran cinco mejores que ella. Pero bueno, cosas más raras se han visto en los Ignotus. Como que César Mallorquí solo tenga un monolito, sin ir más lejos. Esta votación dirá si es que eso es la norma o si es que aún no era el momento.
No quiero abundar en esta dicotomía entre recopilación de relatos de un solo autor y antología de varios autores, y de cómo la segunda sale siempre perjudicada en esta categoría y tal vez habría que plantear escindirla, porque basta que lo diga para que los votantes hagan lo contrario y este sea el año de las recopilaciones individuales. Pero mira que lo dudo.

 Por caber, cabe incluso la posibilidad de que Trece monos coseche un porrón de nominaciones (antología, ilustración, artículo, novela corta y relato) y se vaya de vacío. Pero de verdad que espero que se lleve un par, como poco.


Novela corta

De verdad que no se me ocurre ninguna otra ganadora que no sea "Naturaleza humana", de César Mallorquí (en Trece monos, Fantascy). Lo tiene todo: ritmo trepidante, corte clásico, política, pesimismo existencial, alienígenas fascinantes que se nos muestran fuera de foco, una pareja protagonista tan disfuncional como efectiva y todo el arte narrativo de Mallorquí. Que gane o no gane, eso ya es cuestión de qué otros finalistas haya y quién y qué vote, claro está, pero en principio no debería tener problemas para ser finalista, y es la única obra de Trece monos que, a priori, veo como clara favorita, aunque espero que no sea la única. "El jardín prohibido" debe de andar en el límite de extensión de novela corta, pero creo que podría entrar, pese a que se ha insistido hasta la saciedad en que el final es previsible; pero eso no es culpa del relato o novela corta, sino de nuestra culturilla cinematográfica.


Relato

Hablar para nada es tontería, porque no me he leído ni las de Sportula ni los SuperSonic 2 y 3, y supongo que los cinco o seis finalistas saldrán de estas páginas, pero quiero insistir con Trece monos y el relato "Fiat tenebrae", un pequeño clásico de la ciencia ficción religiosa que no debería escapársele a nadie. También merecería la pena reconocer las virtudes de la nueva línea editorial de Luis G. Prado, el sello Cyberdark. Aunque las recopilaciones de relatos que ha editado hasta ahora no son nominables en la categoría de antología (ninguna tiene tres o más relatos inéditos), sí podrían serlo los escasos títulos inéditos que aparecen, como "El Verdugo debe morir", de Armando Boix (en El noveno capítulo y otros relatos).
Bueno, y si os da pereza entrar en mi entrada de autobombo, en 2015 me publicaron un cuento, "Blanca como la arena", en Junto a la hoguera (Equinox), que podéis descargaros gratis. Para mí es un cuento importante porque es el primero que publico en unos cuantos años.


Ensayo

Me imagino que Miquel Barceló y su Ciencia ficción: Nueva guía de lectura (Nova CF) ganarán sin bajarse del autobús, cosa que resultaría de lo más lógico en el contexto del fandom y de los Ignotus (reedición de obra clásica que ha vendido como churros y ha ganado nuevos lectores para la causa) pero que me parecería un despropósito si uno se para a pensarlo detenidamente (es prácticamente la guía anterior, por lo que de entrada cabría poner en duda que deba considerarse una obra original, y el autor no solo mantiene el discurso inmovilista de aquella sino que lo ha reforzado, por lo que su valor como obra divulgadora del género es claramente contraproducente). Como sé que estoy casi solo en esta apreciación, y que es inevitable que gane, me limito a consignar la existencia de un par de ensayos que podrían acompañarlo en la papeleta.
Aunque toque el género de manera tangencial, supongo que Yo soy más de series (Víctor Miguel Gallardo y Fernando Ángel Moreno, coord., Esdrújula) tienen bastantes números para ser finalistas, ya que hablan de obras del género y forman parte de un volumen de referencia para el seriéfilo televisivo. Estaría mucho mejor si me hubiera dado tiempo a escribir mi ensayo sobre Futurama, cosa que es una de mis grandes decepciones del último par de años, pero que paradójicamente me ha dado alas y ha hecho que ahora sí esté entregando colaboraciones majas para proyectos molones. Me dolió no participar en este libro porque, ya digo, es de los mejores ensayos que se han publicado en mucho tiempo.


Si hay un título que le puede arrebatar el Ignotus a Miquel Barceló es (y espero que sea, si el anterior no entra en la papeleta) Está lleno de estrellas. Memorias de una afición, de Rafael Marín (Cyberdark). Todo lo que yo cuento en mis artículos sobre el fandom lo cuenta él con más gracia y estilo, y se marca la Gran Novela del Fandom que no termino de arrancar a escribir. ¿Por qué debería hacerlo, ahora que Rafa lo ha hecho? 
El mundo de hielo y fuego, de Elio M. García, jr. y Linda Antonsson (Gigamesh) es uno de esos libros que no sabes muy bien si encajar en una categoría de ficción o en la de ensayo, ya que es la falsa crónica histórica que un supuesto septón de Antigua le regala al rey Joffrey para hacerle la pelota y ensalzar los méritos de la coalición dinástica Baratheon-Lannister al tiempo que denigrar el legado de los Targaryen. En ese aspecto, el libro funciona muy bien: parece un libelo porque está escrito con la pretensión de serlo, y da pie a todo tipo de lecturas metarreferenciales e intertextuales. Pocos posibles enfoques podrían haber funcionado mejor para contar la historia del mundo ficticio de Canción de hielo y fuego. Ahora bien, el libro es un poco pesado, coñazo por momentos, y toda la información útil que proporciona queda un diluida. La gran virtud del libro entrañaba también su gran defecto. Hay momentos en que parece un módulo de rol. No obstante, cuenta con mi voto, aunque sea para que alguien reconozca el trabajazo de edición que ha conllevado.
Ya mencioné Convocando al fantasma. Novela crítica en la España actual (David Becerra, coord., Tierradenadie Ediciones) en la entrada anterior, aunque no sé si podría ser nominable, ya que solo dos de los artículos (el que firmamos a medias Alberto García-Teresa y yo, y el que firma Manuel Guedán Vidal sobre Rafael Reig) hablan de género fantástico.
Edito de urgencia con una omisión creo que imperdonable en la primera versión de esta entrada: El jardín crepuscular. Breve glosario del horror, de John Clute (Gigamesh Miscelánea), un texto durillo y exigente sobre el horror, que no terror, obra de uno de los estudiosos más celebrados del género. No tuvo difusión comercial al ser un ejemplar promocional gratuito del Día del Libro y, aunque tiene cojones regalar en la Rambla el texto más árido que haya publicado nunca Gigamesh, lo cierto es que el libro merece la pena, aprendes mucho y te quedas con la sensación de que la lectura ha cundido como si te hubieras leído toda la colección Valdemar Gótica de una sentada.


Artículo

Aquí tengo avalancha de propuestas, aunque es la categoría más dispersa de todas y supongo que las finalistas no tendrán nada que ver con este listado.
El año pasado fui finalista por partida doble en esta categoría, oh, qué bonito. Hasta donde sé, es la primera vez que un mismo autor coloca dos artículos finalistas en la misma edición, aunque Mariano Villarreal asegura que no. Seguramente tendrá razón, ya que es una base de datos andante en lo relativo a premios. En todo caso, lo procedente sería que este año hubiera otro doblete, pero protagonizado por Julián Díez. Se me ocurren tres artículos suyos que están bastante por encima de la media de lo que se publica por aquí en materia de ensayo en formato breve... aunque llamar breve al "Prólogo" de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Philip K. Dick, Ed. Cátedra, col. Letras Populares, 18) es de juzgado de guardia, pero se atiene a las bases del premio, y por lo tanto es nominable en esta categoría. En las cien páginas de ensayo contextualizador, Julián hace justo lo contrario de lo que habría hecho cualquier otro ensayista: se niega a seguir las dos vías más tópicas para hablar de esta novela (la comparación entre la película y la novela, y subordinarlo todo a la biografía de Philip K. Dick) y se centra en la novela, en todas sus conexiones e implicaciones, las temáticas, los personajes y la influencia. No se deja nada sin comentar, y ofrece de regalo un listado con las mejores adaptaciones de obras literarias de ciencia ficción. Me pareció una injusticia que Fernando Ángel Moreno y él no ganaran el año pasado con el prólogo de Historia y antología de la ciencia ficción española, y también me lo parecería que este año no fuera, al menos, finalista con este otro prólogo. Sospecho que, tal como está el percal (que levanten la mano los lectores que siguen la colección Letras Populares de Cátedra), tendría más posibilidades incluso un spin-off de este prólogo que Julián publicó en C de Cyberdark: "Sobre la precuela de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick", que analiza el relato "La pequeña caja negra", en el que Dick hace aparecer a Wilbur Mercer por primera vez.
El segundo artículo es «Gigamesh en el cine: frustraciones y éxito», en Hélice 4, vol. II, un impecable análisis de todas las implicaciones y conexiones que el Gigamesh de Patrick Hannanan tuvo en la historia del cine, desde el franquismo hasta Lars von Trier, realizado con el mismo rigor con el que Eduardo Vaquerizo se empleó al analizar la obra del genial irlandés en "Patrick Hannahan y las guerras secretas", que fue finalista del Ignotus. No estaría mal, dicho sea de paso, que el resto de los ensayos consagrados a Hannahan fueran viendo la luz.
Y el tercero, que entrañaría una enorme paradoja si le supusiera una nominación (no deja de ser una revisión de la utilidad de los premios, y en especial del Hugo), es "Los premios irrelevantes de un premio obsoleto", aparecido en C de Cyberdark, en el que da su opinión sobre la opa hostil que los Sad Puppies le lanzaron el año pasado al premio Hugo, y de paso genera un debate "de los de antes" (véanse los comentarios).
En la línea de los artículos cabezones que me gustan, Fernando Ángel Moreno se marca un must con "De Kant a la ciencia ficción", que también generó su polémica interesante y reúne muchos méritos para optar al monolito.  
"Si menguaras un poco tampoco valdría", de Daniel Pérez Navarro, es un artículo de opinión que aborda varias cuestiones interesantes, desde el elitismo cultural hasta en qué medida influye la brecha generacional entre padres e hijos para analizar la ciencia ficción, tanto los unos como los otros.
Puestos a destacar algún contenido del número 1 de SuperSonic, sin duda me quedo con el artículo "Antologías de ciencia ficción en España", de Cristina Jurado, realmente exhaustivo y lleno de comentarios atinados.
En cuanto a la nueva etapa de Hélice, insisto con la reseña de la Historia y antología de la ciencia ficción española con la que Mikel Peregrina completaba la mía: "Un nuevo hito en la historia de la ciencia ficción española". Al igual que sucedía con mi reseña, la cosa se le fue de las manos y se plantó en las cinco mil palabras, por lo que ambas reseñas (la de Mikel y la mía) deberían considerarse artículos a todos los efectos.
Bola extra, por si os da pereza entrar en mi entrada de autobombo. Los artículos que publiqué el año pasado son estos:
"Prólogo" de Trece monos, en César Mallorquí, Trece monos (Fantascy). 
"Mirar al futuro para comprender el presente. Novela contemporánea española de ciencia ficción crítica", en colaboración con Alberto García-Teresa, en David Becerra Mayor (coord.), Convocando al fantasma. Novela crítica en la España actual (Tierradenadie Ediciones).
"Hasta aquí ha llegado el fandom. Ahora es el turno de los académicos", en Hélice volumen II, n.º 5.
Siendo realistas, supongo que el prólogo de la antología de César tiene posibilidades y los otros dos no, aunque el segundo es un artículo importante, ya que Alberto y yo entendemos que abre una nueva vía de análisis que hasta ahora no se había acometido, al menos con este nivel de profundidad.



Revista

Parto de la base de que en esta edición va a comenzar un ciclo hegemónico de SupeSonic que marcará los próximos años. Atendiéndonos al reglamento, aún no es nominable como revista aunque sí lo sean sus contenidos tomados de manera individual, por lo que estos Ignotus serán los del "año antes de SuperSonic". Tanto Barsoom como Delirio o Hélice podrían ser finalistas, y supongo que Catarsi también tiene papeletas. Ya veremos en qué queda la cosa, pero supongo que muy repartida y sin un favorito claro.


Ilustración

Me vais a perdonar la excentricidad, pero lo de los Ignotus con Enrique Corominas empieza a ser de hacérselo mirar. Puedo entender que en la edición anterior yo fuera el único (dato confirmado por el administrador de los premios) que votó el Gigalienzo que preside la caja de la librería Gigamesh, porque a fin de cuentas ¿qué valor puede tener un mural de seis metros por dos? Así que, si vamos a pasar del Corominas XXXXXXL, probemos con el XS y su babero de la VI Calçotada Friki, una obrita muy simpática, que tuvo más difusión que algunas de las obras que luego resultan finalistas del Ignotus (ciento veinte comensales se limpiaron la salsa de los calçots con esta obra de arte) y que no puedo sino recomendar entre bromas y veras. Más en serio, dadle una oportunidad a la ilustración de cubierta de la reedición de  Stalker. Pícnic extraterrestre, de Arkadi y Borís Strugatski (Gigamesh), en la que Alejandro Terán está que se sale, para variar. Y también a la controvertida ilustración de cubierta de Trece monos, de César Mallorquí (Fantascy), obra de Patrick Seymour, y que a mí, al menos, me encanta. O la ilustración de Challenger, de Guillem López (Aristas Martínez), realizada por Miguel Gómez Losada. Mención aparte para la ilustración de Fantasma, de Laura Lee Bahr (Orciny), a cargo de Pol Abran (Branca Studio), que recrea con notable economía de medios el mal rollo que emana de la novela.


Sí, el babero de la VI Calçotada Friki debería contar como ilustración porque apareció publicado en las cuentas de Twitter de Virginia de la Fuente @VirFuente y Jesús Palacio @palacio05 el 7 de marzo de 2015. Un poco traído de los pelos, pero creo que válido. 

Página web

Como esto va a ser el cuarto o quinto paseo triunfal consecutivo de La Tercera Fundación, no sé ni para qué recomiendo nada. Solo quería hacer constar mi fidelidad a C. Reseñas, reflexiones, artículos... sobre narrativa, y que la página de Ignacio Illarregui es una fuente permanente de artículos sobresalientes.


Obra poética y tebeo



Representación audiovisual

Al igual que los próximos años van a ser de SuperSonic en la categoría de revista, el podcast de los VerdHugos tiene bastantes números para llevarse unos cuantos monolitos seguidos... siempre que se lo permita el fenómeno mediático de la década, El Ministerio del Tiempo. En principio se puede nominar la serie, aunque me imagino que recibirá votos individuales para algunos capítulos (el de García Lorca, sin ir más lejos). Cualquier cosa que no sea la presencia de estos dos contenidos en la papeleta y la victoria del segundo me parecerá una sorpresa.


Novela extranjera

Reconozco que este año he leído poquísimo, pero me da que este Ignotus tendrá nombre de mujer. Y citaré tres motivos: Fantasma, de Laura Lee Bahr (Orciny), tal vez la novela extranjera más original que leí el año pasado, una mezcla de novela a lo "Vive tu propia aventura" con estética lynchiana y muchas dosis de bizarro; Justicia auxiliar, de Ann Leckie (Nova CF), y Las primeras quince vidas de Harry August, de Claire North (Hidra).
 



Cuento extranjero

Directamente, ni entro a valorar. Salvo los relatos de El espectroscopio del alma, de Edward Page Mitchell (siento debilidad por "Nuestra guerra con Mónaco"), poco es lo que puedo recomendar.





Como veis, en 2015 leí bastante menos que otros años, aunque, visto en perspectiva, tampoco se ha dado tan mal. Espero haberos aclarado las ideas o haberos arrojado sobre algunas pistas valiosas que os ayuden a salir de dudas. Ya comentaremos las candidaturas cuando se hayan proclamado.


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martes, 12 de mayo de 2015

Presentación de "Challenger", de Guillem López, el jueves 14 en la librería Gigamesh



Pues lo dicho: parece que de unos meses para acá estoy abonado a participar en presentaciones editoriales de libros que me molan mucho. Me honra que los editores piensen en mí y, de un tiempo a esta parte, comienzo a tener algo de disponibilidad para aceptar algunas de las propuestas (no todas las que me gustaría, por desgracia).
El año pasado, por ejemplo, Cisco y Sara, de Aristas Martínez, me propusieron que participara en la presentación de la revista Presencia Humana Magazine (recién nominada en los Ignotus), pero la agenda y los cambios de pañales me lo impidieron. Consiguieron hacer un huequecito para acercarse al lado de casa, detalle por el que les estaré eternamente agradecido, y entregarme en mano los ejemplares del último número de la revista por aquel entonces y de Pérfidas, de Tamara Romero, que acababan de editar. Los acompañaba Guillem López, a quien conocía de leídas pero no de vista, así que los cuatro pasamos un rato agradable aunque corto, muy corto. Después de aquello seguí leyendo Presencia Humana Magazine y a Guillem López, y cuando Sara me propuso presentar la novela que le acaban de editar, Challenger (Aristas Martínez, 2015), acepté encantado. De paso conoceré a Colectivo Juan de Madre, que también ejercen como maestros de ceremonias, y los felicitaré en persona por sus relatos.



Así pues, este jueves nos vemos en la presentación. Y si no podéis estar allí, recordad que estos actos se emiten por streaming y luego se cuelgan en la cuenta de YouTube de la librería Gigamesh (y en este blog también), así que no tenéis escapatoria.
Allí nos vemos.

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