jueves, 24 de marzo de 2011

La culpa de todo la tiene Jaume Sisa (y el espíritu de Riba, que le sale por los poros)

Como sabéis, una de mis últimas aficiones altamente procrastinadoras es crear listas de reproducción de Spotify más o menos "temáticas". La última contiene unas cuantas canciones de pop y rock en catalán y, si el enlace va bien, la podéis encontrar aquí.
En cuanto al título, no creo que requiera mayor explicación. Aunque me falta bastante bagaje sobre el pop y el rock en catalán, me da la impresión de que el actual boom que vive el género se debe al empuje de Manel (que han logrado la indiscutible proeza de colocar su 10 milles per veure una bona armadura en lo más alto de las listas de ventas de toda España),  pero también a la herencia de Jaume Sisa, de quien Manel son unos discípulos aventajados. De hecho, Sisa aparece en un pequeño cameo en el videoclip de "Aniversari" (Àlex Pastor), una canción deliciosa que debo decir que me deja un tanto dividido: por un lado, no se me quita de la cabeza y reconozco que es una preciosidad, pero, por otro, tanta sección de cuerdas y tanto preciosismo me hacen temer que Manel hayan perdido la frescura del primer disco. 

De momento, el resultado es positivo, porque se aprecia una evolución musical sin que las letras y las voces hayan perdido la fuerza de Els millors professors europeus, pero no sé si a largo plazo puede perjudicarlos y 'arcadefireizarlos', por así decir. Creo que se me entiende.



Ahora bien, ¿podemos reducir el fenómeno a Manel, Manel y Manel, como se está viendo por los medios de un par de semanas para acá? No creo que sea aconsejable, porque nos arriesgamos a incurrir en dos injusticias. La primera, que a juzgar por lo que leo por Facebook y Twitter ya se está produciendo, que la gente acabe hasta las pelotas de oír a Manel hasta en la sopa, con lo que su éxito mediático se vuelva en su contra. Y la segunda, que Manel no nos deje ver el resto del buenos grupos que están haciendo pop en catalán. Como digo, me falta bagaje histórico, ya que solo llevo nueve años en Barcelona, pero creo que el punto de inflexión fue el grupo mallorquín Antònia Font, y que las enseñanzas que extrajeron de Jaume Sisa y Pau Riba, unidas a una manera de hacer música popular alejada de la solemnidad del rock català de los años ochenta y noventa, contribuyeron a crear una legión de buenos grupos, preocupados por la música, las letras y la manera de cantar, cuidadísimas, originales e interesantes. Sobre todo interesantes. Insisto en que me falta perspectiva histórica, y que a lo mejor Sau, Sopa de Cabra y Els Pets son lo mejorcito que ha parido madre, pero, joder, en esa época yo crecía con Radio Futura, Dinarama, Los Enemigos y Siniestro Total. (Sé que las comparaciones son odiosas, peeeero...) Sin embargo, al llegar a Barcelona me encontré con grupos como Antònia Font o Mishima, que me daban justo lo que yo quería: buenas melodías, buenas letras y buenos vocalistas. Cuando salió el primer disco de Manel me quedé varios meses como pegado, porque aquello era justo lo que quería oír, en catalán o en cualquier otra lengua oficial del Estado. Ya he colgado aquí su versión del "Common People" de Pulp, que es un verdadero prodigio.
Y la cosa no quedó ahí: en los dos años que han transcurrido entre disco y disco de Manel, el fenómeno ha ido creciendo, y se están viendo grupos muy interesantes como Aias, El Petit de Cal Eril y mi ultimísimo descubrimiento al respecto, aunque sé que ya llevaban un tiempo tocando: Els Amics de les Arts.
Total, que veo que hay masa crítica suficiente como para hacer una lista de reproducción en Spotify, necesariamente incompleta (insisto: me falta trasfondo histórico sobre la materia) pero con canciones que, en mi opinión, son cojonudas. 
Por un lado creo que queda demostrado que el pop català de hoy en día está muy lejos del coñazo insufrible que era el rock català de los años ochenta y noventa (con excepciones honrosas como Quimi Portet), pero ha sabido recuperar muy bien el espíritu de la nova cançò de los años setenta y adaptarlo a la multiculturalidad de la Barcelona del siglo XXI, la de las carnicerías halal, las erasmus borrachas y los turistas japoneses que se dejan atracar en la Rambla. La mayor deuda de los grupos de hace veinte años era con los ayuntamientos que aseguraban su existencia pagándoles por tocar en las fiestas del pueblo; la de los grupos de ahora es con Sisa, Riba y el neofolk estadounidense. Por fin estamos hablando de música. La diferencia (a mejor) se nota.
Por otro lado, reconozco que hasta yo, que adoré Els millors professors europeus, que llevo tres semanas enganchado a "Aniversari", que considera "La gent normal" una de las mejores versiones que se han parido por estos lares, y que no ha habido semana en que no pusiera "En la que el Bernat se't troba" o "Ai Dolors", hasta yo, insisto, empiezo a estar un poquitín harto de escuchar a Manel por todas partes. Así pues, tengo buenas noticias: sí, hay vida más allá de Manel.
Ni que decir tiene que esta lista está creciendo. Acepto sugerencias.

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viernes, 4 de marzo de 2011

La alegría de la huerta os desea feliz fin de semana

Fiel a la tradición bloguera de llenar los viernes de música y listas de Spotify, acá va una un poquito deprimente para que comencéis el fin de semana tocando fondo y, a partir de ahí, todo vaya a mejor. La enlacé en Facebook el viernes pasado, pero he añadido unos cuantos temazos desde entonces. El que sigue allí, para abrir boca, es el impresionante encuentro de Johnny Cash con Trent Reznor. 



A su lado, todo lo que viene después, desde Joy Division a Tindersticks pasando por Lou Reed y Leonard Cohen, parece una banda sonora de película de la Disney.

Reconozco que me he inspirado en gran medida en un CD casero que me grabaron Ángel e Iván hace unos años, en cierta ocasión en que vinieron a un Primavera Sound. Lo firmaron como "Dj Pandereta & Dj Féretro", y es la base de esta lista de reproducción. El resto pertenece a recuerdos de primera juventud, cuando ponía el Horses de Patti Smith o el Closer de Joy Division para retroalimentar mis depres y cabreos con el mundo mundial, o a mis tiempos de piso compartido, cuando hacía lo mismo, pero poniendo a Sígur Ros y Nacho Vegas.

Si seguís este enlace encontraréis unas cuantas listas de reproducción que tengo en mi cuenta de Spotify. Todas ellas son más alegres que esta, pero, ay, no tan bonitas ni sentidas.

Feliz fin de semana. Y, a quienes vayáis a asistir a la calçotada friqui de mañana, allí nos vemos.

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lunes, 31 de enero de 2011

Bibliotecarios en Spotify (y otras listas)

Comenzamos la semana con una nueva entrada mía en Frikitecaris. En ella enlazo una lista de reproducción que he colgado en Spotify: "Frikitecaris, bibliotecarius macizorrus y sexy librarians", que espero que os guste: de momento lleva 26 suscriptores, récord histórico en listas de mi autoría. La idea era ofrecer canciones en las que aparezcan bibliotecas, bibliotecarios, libros y demás parafernalia bibliotecaria. El abanico temático es amplio, pero también lo es el estilístico: podemos encontrar desde música electrónica hasta rap en noruego, pasando por el pop y las bandas sonoras. Ahí la dejo. Espero que os guste.

Recuerdo que las primeras entradas de Pornografía Emocional llevaban un pequeño epílogo en el que enumeraba las canciones que escuchaba en mi lista de reproducción en el momento de escribirlas. Eran los tiempos del eMule y de las recopilaciones caseras con canciones en mp3 extraídas de mis CD. Por algún motivo, suprimí esos epílogos musicales cuando comencé a publicar las entradas que había ido escribiendo durante las semanas previas a la apertura del blog, y en las que escribí a partir de entonces dejé de incluirlos. Eran información innecesaria, tal vez, pero, cinco años después (¡sí, el blog cumplió cinco años el mes pasado, y ni siquiera escribí acerca de ello, en vez de eso enlacé otra lista de reproducción, pero con mis canciones favoritas de 2010!), releo las entradas originales, no las que aparecieron publicadas finalmente, y creo que me equivoqué: habría sido buena idea incluir siempre esos epílogos musicales, esas relaciones de canciones reproducidas al azar).
Un ejemplo. La tercera entrada del blog, titulada precisamente "Pornografía emocional (propiamente dicha)" llevaba el siguiente añadido en la versión original:

(Banda sonora de esta anotación, con el reproductor de Windows puesto en orden aleatorio en la carpeta de la letra M: “The Time Is Now”, de Moloko; “Egoak ebaki”, de Mikel Laboa; “Ray of Light”, de Madonna; “O sonho”, de Madredeus”; “Con dos camas vacías”, de María Jiménez y Joaquín Sabina; “Alabama Song”, de Marianne Faithfull; “Angel”, de Massive Attack; “One”, de Metallica; “Sly”, de Massive Attack; “The Promise”, de Michael Nyman; “Why Does My Heart Feel So Bad?”, de Moby; “Helps Both Ways”, de Mogwai; “Suedehead”, de Morrissey; “Finally We Are No One”, de múm, “2 Rights Make 1 Wrong”, de Mogwai; “Mezzanine”, de Massive Attack; “Spanish Stroll”, de Mink DeVille; “Mars Attacks”, de Mastretta; “Con esa morena”, de Miguel Poveda y “Don’t Be Afraid, You Have Just Got Your Eyes Closed”, de múm. No necesariamente en este orden.) 

Poco que ver con la temática de la que hablaba en la entrada, pero suficiente para que os hagáis una idea de por dónde iban mis gustos musicales hace cinco años, y de cuánto tiempo tardo en escribir una entrada.Esa misma semana publiqué otra entrada, de mis favoritas del blog, que se titulaba "La banda sonora de mi hogar (De Valencia a Madrid sin salir de Barcelona)". Dado que la entrada era una especie de autobiografía de mis últimos meses en Madrid y el primer año y medio en Barcelona, narrada en función de las canciones que más escuchaba en aquella época, cabría suponer que las mencioné en aquel post scriptum. Pues no. El texto era el siguiente: 

(Banda sonora de esta anotación. No he puesto música. ¿Para qué? Recordaba perfectamente todas las canciones, como si las estuviera escuchando.)

De hecho, una de mis primeras listas de reproducción de Spotify era la banda sonora de aquella entrada, pero, mal que nos pese, Spotify tiene bastantes carencias y no conseguí dar con todas esas canciones. Una lástima, porque la idea era buena. Creo.
No insisto más en el asunto, pues veo que las veinte primeras entradas del blog incluían ese apéndice sonoro, y sería tedioso copiar y pegar sus contenidos. 
El caso es que los hábitos musicales cambian. Ya no tengo el eMule echando humo, ni escucho apenas mi nutrida colección de música en CD. En vez de eso, recurro a una alternativa legal y más intangible, que apenas ocupa un espacio en la memoria caché de mi portátil: Spotify. Prisionero como soy del síndrome de Diógenes digital, no quiero ni saber cuántas listas de reproducción he creado, ni a cuántas estoy suscrito, pero de vez en cuando no me resisto a la tentación de compartir alguna con los lectores de Facebook, Twitter o el blog. Incluso es más que probable que un día me anime a lanzar un nuevo blog especializado en las canciones que más me soléis comentar en Facebook: las "Versiones bizarras (viaje musical al corazón de las tinieblas)", de las que tengo ya más de cuatrocientas, a las que hay que añadir cerca de un centenar en mi cuenta de YouTube. ¿Os gustaría que me liara la manta a la cabeza y creara el blog Versiones Bizarras, o mejor lo dejo como está? Abusar de estas canciones puede afectar seriamente la cordura mental... Sea como fuere, ya iré enlazando más listas de Spotify a medida que las vaya perfeccionando. Nos leemos (y escuchamos).

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