lunes, 31 de enero de 2011

Bibliotecarios en Spotify (y otras listas)

Comenzamos la semana con una nueva entrada mía en Frikitecaris. En ella enlazo una lista de reproducción que he colgado en Spotify: "Frikitecaris, bibliotecarius macizorrus y sexy librarians", que espero que os guste: de momento lleva 26 suscriptores, récord histórico en listas de mi autoría. La idea era ofrecer canciones en las que aparezcan bibliotecas, bibliotecarios, libros y demás parafernalia bibliotecaria. El abanico temático es amplio, pero también lo es el estilístico: podemos encontrar desde música electrónica hasta rap en noruego, pasando por el pop y las bandas sonoras. Ahí la dejo. Espero que os guste.

Recuerdo que las primeras entradas de Pornografía Emocional llevaban un pequeño epílogo en el que enumeraba las canciones que escuchaba en mi lista de reproducción en el momento de escribirlas. Eran los tiempos del eMule y de las recopilaciones caseras con canciones en mp3 extraídas de mis CD. Por algún motivo, suprimí esos epílogos musicales cuando comencé a publicar las entradas que había ido escribiendo durante las semanas previas a la apertura del blog, y en las que escribí a partir de entonces dejé de incluirlos. Eran información innecesaria, tal vez, pero, cinco años después (¡sí, el blog cumplió cinco años el mes pasado, y ni siquiera escribí acerca de ello, en vez de eso enlacé otra lista de reproducción, pero con mis canciones favoritas de 2010!), releo las entradas originales, no las que aparecieron publicadas finalmente, y creo que me equivoqué: habría sido buena idea incluir siempre esos epílogos musicales, esas relaciones de canciones reproducidas al azar).
Un ejemplo. La tercera entrada del blog, titulada precisamente "Pornografía emocional (propiamente dicha)" llevaba el siguiente añadido en la versión original:

(Banda sonora de esta anotación, con el reproductor de Windows puesto en orden aleatorio en la carpeta de la letra M: “The Time Is Now”, de Moloko; “Egoak ebaki”, de Mikel Laboa; “Ray of Light”, de Madonna; “O sonho”, de Madredeus”; “Con dos camas vacías”, de María Jiménez y Joaquín Sabina; “Alabama Song”, de Marianne Faithfull; “Angel”, de Massive Attack; “One”, de Metallica; “Sly”, de Massive Attack; “The Promise”, de Michael Nyman; “Why Does My Heart Feel So Bad?”, de Moby; “Helps Both Ways”, de Mogwai; “Suedehead”, de Morrissey; “Finally We Are No One”, de múm, “2 Rights Make 1 Wrong”, de Mogwai; “Mezzanine”, de Massive Attack; “Spanish Stroll”, de Mink DeVille; “Mars Attacks”, de Mastretta; “Con esa morena”, de Miguel Poveda y “Don’t Be Afraid, You Have Just Got Your Eyes Closed”, de múm. No necesariamente en este orden.) 

Poco que ver con la temática de la que hablaba en la entrada, pero suficiente para que os hagáis una idea de por dónde iban mis gustos musicales hace cinco años, y de cuánto tiempo tardo en escribir una entrada.Esa misma semana publiqué otra entrada, de mis favoritas del blog, que se titulaba "La banda sonora de mi hogar (De Valencia a Madrid sin salir de Barcelona)". Dado que la entrada era una especie de autobiografía de mis últimos meses en Madrid y el primer año y medio en Barcelona, narrada en función de las canciones que más escuchaba en aquella época, cabría suponer que las mencioné en aquel post scriptum. Pues no. El texto era el siguiente: 

(Banda sonora de esta anotación. No he puesto música. ¿Para qué? Recordaba perfectamente todas las canciones, como si las estuviera escuchando.)

De hecho, una de mis primeras listas de reproducción de Spotify era la banda sonora de aquella entrada, pero, mal que nos pese, Spotify tiene bastantes carencias y no conseguí dar con todas esas canciones. Una lástima, porque la idea era buena. Creo.
No insisto más en el asunto, pues veo que las veinte primeras entradas del blog incluían ese apéndice sonoro, y sería tedioso copiar y pegar sus contenidos. 
El caso es que los hábitos musicales cambian. Ya no tengo el eMule echando humo, ni escucho apenas mi nutrida colección de música en CD. En vez de eso, recurro a una alternativa legal y más intangible, que apenas ocupa un espacio en la memoria caché de mi portátil: Spotify. Prisionero como soy del síndrome de Diógenes digital, no quiero ni saber cuántas listas de reproducción he creado, ni a cuántas estoy suscrito, pero de vez en cuando no me resisto a la tentación de compartir alguna con los lectores de Facebook, Twitter o el blog. Incluso es más que probable que un día me anime a lanzar un nuevo blog especializado en las canciones que más me soléis comentar en Facebook: las "Versiones bizarras (viaje musical al corazón de las tinieblas)", de las que tengo ya más de cuatrocientas, a las que hay que añadir cerca de un centenar en mi cuenta de YouTube. ¿Os gustaría que me liara la manta a la cabeza y creara el blog Versiones Bizarras, o mejor lo dejo como está? Abusar de estas canciones puede afectar seriamente la cordura mental... Sea como fuere, ya iré enlazando más listas de Spotify a medida que las vaya perfeccionando. Nos leemos (y escuchamos).

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lunes, 10 de enero de 2011

¡Nos copian!

Frikitecaris actualiza hoy con una entrada de mi cosecha. Aunque estamos en invierno, el buen tiempo invita a solazar la vista con cuerpos serranos como los que se muestran en ella. Al fin y al cabo, este blog se llama Pornografía Emocional, por lo que no deja de estar justificado este despliegue de jóvenes semidesnudos, buenorros y de buen ver posando para calendarios; además, qué coño, me mola que lleguen al blog buscando "calendario de tíos buenorros" y similares. 
La noticia no deja de tener su coña: ¡una marca de ropa interior engaña a una biblioteca universitaria para realizar una sesión fotográfica de modelos en paños menores, y encima los usuarios van y se quejan! Son gente rara, estos estadounidenses.
Por lo demás, aquí andamos, de bajona, con las (relativas) vacaciones convertidas en un recuerdo ya lejano, y reintegrándome poco a poco en la rutina diaria. Mi visita de hoy al dentista ha confirmado que mi pieza número 24 es poco menos que mutante. Cualquier día actualizo con mis aventuras en el dentista, que sé que es una temática que os encanta de manera especial

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Está clarísimo que Frikitecaris marca tendencias. O eso o, directamente, nos copian. Total, como nuestro calendario de 2011 está sujeto a licencia Creative Commons, deben de partir de la base de que no nos vamos a chivar a CEDRO, la SGAE ni VEGAP (instituciones todas ellas a las que no pagamos ni un euro, todo sea dicho), pero lo cierto es que en la parte inferior de esta página se puede leer un "© Todos los derechos reservados. Frikitecaris" que digo yo que no permite albergar muchas dudas con respecto a la autoría intelectual de este vuestro blog favorito del mundo bibliotecario, archivero y documentalista.  
¿A cuento de qué viene esta parrafada? Pues a lo ya apuntado: o bien marcamos tendencias o bien nos están copiando de mala manera. ¿O acaso no es una muestra viva y coleante de espíritu frikitecario el acudir a hacer como que estudias a la biblioteca de la Facultad de Derecho de la Universidad de Brooklyn y encontrarte con la siguiente estampa? Nada menos que una sesión fotográfica para un calendario de cenutriousuarios en paños menores. ¡Y plantando el calzado encima de los manuales de..., de...! Bueno, no se lee desde aquí. Pues eso. Que Dewey nos asista...
Mucho más significativo que el hecho de que una empresa de lencería haya reparado por fin en la utilidad social de las bibliotecas es el clamor popular que la sesión fotográfica de marras levantó entre usuarios, directivos y bibliotecarios, en un alarde de unanimidad que resulta de agradecer, aunque desde este blog hacemos votos para que se prodigue cuando la ocasión merezca realmente la pena.
"Es intolerable. Yo trabajo en esos ordenadores todos los días", se queja una estudiante al New York Post. 
Lo cual, convendréis conmigo, da que pensar, y mucho, acerca de cómo dejaron los modelos esos ordenadores después de la sesión... y qué hicieron (o no hicieron) para que una usuaria se queje en esos términos.
Ah, vale, ahora lo pillo. 
El decano Michael Gerber va más allá y cuenta que "estamos tan sorprendidos y mortificados como vosotros por esas fotografías". A ver, sorprendidos, vale, pero ¿mortificados? Tampoco es para tanto, digo yo. ¿O tal vez sí? Veamos, veamos:
"Pensé que el anuncio era repugnante para una facultad de Derecho. Es impropio que una institución donde estudiamos y trabajamos tenga gente en ropa interior", se queja Jordan Hersch, un estudiante de veintidós años que debe de ser tuno o tunante, ya que, no obstante su edad, todavía va por primer curso.
Releed las declaraciones de Jordan, por favor. ¡Se está quejando de que hay gente que lleva ropa interior! No de que vayan en paños menores, sino de que los llevan... ¿Significa eso que ninguno de los cenus ni bibliotecarios de Brooklyn lleva puestos siquiera unos humildes gayumbos de Bob Esponja o braguitas de Hello Kitty? Creo que quien está empezando a mortificarse ahora soy yo...
No hemos podido entresacar más declaraciones del New York Post, pero la prensa británica se descojona que da gusto con la noticia de marras.
Pero ¡un momento! ¿Qué tiene esto que ver con el calendario de Frikitecaris? En realidad, nada, porque las fotos picantes se quedaron fuera del montaje final (a lo mejor las sacamos en el making of), pero sí indica que alguien se ha inspirado libremente en esta otra entrada de Frikitecaris, aunque la sangre que embadurnaba a los cenus del videoclip de Deftones no permita ver la ropita interior de los susodichos, que seguramente sea de la marca Diesel.

Más preocupante, y esto ya demuestra plagio a mala leche, es esta viñeta de El Periódico de Catalunya, en la que alguien se inspira con demasiada fidelidad en el chico del calendario del mes de junio. Comparad, comparad:


Yo no digo ná. Las fotos hablan por sí solas. Luego, claro, uno lee declaraciones como las de Paul Holdengraber y todavía hay quien se sorprende de que acto seguido monten un happening en una biblioteca neoyorquina.
¿Qué será lo próximo? ¿En qué acabará esta cadena de plagios de nuestro calendario? A estas alturas, ya casi me espero cualquier cosa...

(Frikitecaris jura por Dewey que ningún facehugger ni conjunto de lencería para cenus han sufrido daño alguno durante la elaboración de esta entrada.)

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miércoles, 8 de agosto de 2007

Dando ejemplo

Como estoy vago y, además, me pilla el toro con unas cuantas tareas pendientes, haré crossposting de la última actualización de Bodoni's Blog. Ni que decir tiene que comparto punto por punto las opiniones allí vertidas: las he escrito yo...

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Había pensado titular esta entrada algo así como La gilipollas del mes, pero en Bodoni's Blog no pretendemos crear polémica con los organismos que rigen nuestra política cultural; y, además, hay que reconocer que, con Ángel Acebes y José Blanco disfrutando de sus vacaciones estivales, el título honorífico que propongo quedaría muy descafeinado: no ha habido verdadera competencia, excepto algunos destellos puntuales en Catalunya (la ministra de Fomento estuvo colosal en sus comentarios de ayer sobre el desmadre de las obras en la estación de Sants), las siempre agradecidas declaraciones de ese valor emergente que es Soraya Sáenz de Santamaría y toda la gestión de la crisis política de Navarra. Sea como fuere, los recientes comentarios de Rosa Regás, directora de la Biblioteca Nacional, ponen muy alto el listón de despropósitos institucionales en materia de cultura, no sólo del mes, sino del año y, más aún, de toda la legislatura; tal vez no tanto como el famoso "No he visto Airbag: sólo veo cine español" de Esperanza Aguirre. (Seré piadoso y consideraré como apócrifa la no menos famosa "Me gusta Sara Mago. Es una buena escritora".)
Como sabéis (y, si no lo sabéis, os lo digo ahora), trabajé durante año y medio en la Biblioteca Nacional; primero como alumno en prácticas de un curso de Técnico Documentalista; después, como empresilla (apelativo cariñoso con el que los jefes de servicio se referían a los autónomos que trabajábamos directamente a sus órdenes para contratos de adjudicación directa y, por tanto, al margen de la opinión de los sindicatos); y, más tarde, como subcontratado puro y duro. En la cafetería, ese lugar en el que prácticamente habitaban los funcionarios y el personal laboral fijo, y al que de tanto en tanto acudían en busca de refrigerio alumnos en prácticas, empresillas, subcontratados, investigadores, usuarios y personal del Museo Arqueológico Nacional (que, ¡al loro!, no tiene cafetería propia), uno se enteraba de todas las miserias de la institución.
Supe así que el director general de por entonces tenía aparcado su coche oficial en los muelles de carga y descarga de la Biblioteca Nacional, porque, palabras casi literales, para la mierda que le pagaban, pasaba de intentar alquilar una plaza de aparcamiento en el barrio de Salamanca.
O que uno de los anteriores directores generales pedía con relativa frecuencia fotocopias de los tesoros bibliográficos de la biblioteca, casi siempre con carácter urgente, para regalárselos a sus amigos. Para que os hagáis una idea, el procedimiento ordinario de reproducción de fondos del departamento de Manuscritos, Incunables y Raros (al que suele acudir gente que realmente lo necesita; investigadores, sobre todo) puede demorarse unos dos meses, tirando por lo bajo. Y él las tenía de un día para otro.
Muchas miserias. Mucho trato de favor. Todo realmente injustificable. El poder, que corrompe.
No obstante, lo de Rosa Regás en la entrevista que concedió a la revista Tribuna de la Administración Pública, que edita la Federación Sindical de Administración Pública del sindicato Comisiones Obreras, y que recogen El País y otros medios de comunicación, es mucho más grave. Celebrar que en España se vendan cada vez menos periódicos, ya que, por sus posiciones favorables a la oposición, los medios de comunicación no transmiten bien a la sociedad los grandes avances sociales impulsados desde el Gobierno socialista, entra en el terreno de la tontería pura y dura. No sólo por el trasfondo sectario de las declaraciones, sino por el desconocimiento implícito de la institución que dirige.
La Biblioteca Nacional, entre otros muchos fondos, cuenta con el histórico de la Hemeroteca Nacional, que integra una parte muy importante del servicio de Publicaciones Periódicas, al que, además, entran por ley todas las publicaciones con depósito legal. Es decir, cualquier revista, periódico o folleto que se edite en España tiene la obligación de llevar depósito legal, y, por tanto, se ingresa por duplicado en la Biblioteca Nacional.
Así pues, en la Biblioteca Nacional hay publicaciones periódicas impresas en España, revistas extranjeras adquiridas de acuerdo con su política de desarrollo de las colecciones, así como colecciones de revistas científicas o literarias de todo el mundo y de diferentes épocas recibidas en diferentes donativos o incautaciones.
También se guardan los fondos de la Hemeroteca Nacional, creada en 1941 para apoyar las enseñanzas de la recién creada Escuela Oficial de Periodismo y abierta al público en 1945. Estos fondos procedían, básicamente, de la "censura previa", es decir, de los números que las publicaciones tenían que enviar a la censura gubernativa derivada de las leyes de Prensa de 1938 y de 1966.
Asimismo, se puede encontrar una cantidad considerable de revistas científicas europeas de los siglos XVII-XIX, revistas de la Hispanoamérica colonial (sobre todo de Cuba, Filipinas y Puerto Rico), y las principales revistas españolas, recibidas por compra, donativo o traslado de grandes bibliotecas privadas e institucionales a la Biblioteca Nacional con anterioridad a la entrada en vigor del Depósito Legal en 1957.
El catálogo de revistas de la Biblioteca Nacional incluye también todos los boletines oficiales del Estado, de las Cortes, de las Comunidades Autónomas, provinciales y municipales, así como las publicaciones de algunos organismos internacionales, como la Unión Europea, la UNESCO, la ONU, la FAO o la OACI.
Por último, entre los catálogos de periódicos disponibles en la Biblioteca Nacional, tenemos los siguientes:
  • Catálogo de los diarios y revistas existentes en la Hemeroteca Nacional, por Ramón Fernández Pousa. Madrid : Hemeroteca Nacional, 1949
  • Periódicos y revistas de la Guerra de la Independencia y reinado de Fernando VII (1808-1833) que existen en la Hemeroteca Nacional. Catálogo redactado por Carlos González Echegaray. Madrid : Instituto Bibliográfico Hispánico, 1981
  • Publicaciones periódicas de la Guerra Civil (1936-39) en zona republicana, existentes en la Hemeroteca Nacional, por Joaquín González Gómez. Madrid : Hemeroteca Nacional, 1986
  • Publicaciones periódicas existentes en la Biblioteca Nacional por Florentino Zamora Lucas y María Casado Jorge. Madrid : Dirección General de Archivos y Bibliotecas, 1952
  • Revistas de arte en la Biblioteca Nacional. Madrid : Biblioteca Nacional, 1989.
Hablando en plata: en la Biblioteca Nacional se encuentran todas las revistas y periódicos españolas, sea cual sea su filiación ideológica, de los últimos dos siglos. Gracias a sus fondos, se han podido salvar muchas publicaciones de la época de la República y de la guerra civil, que de otro modo habrían sido destruidas durante la represión franquista.
Rosa Regás podría haber pensado en eso, antes que en alegrarse de que cada vez se publiquen menos periódicos. Porque, entre otras cosas, tenemos libertad de expresión y de prensa, así como la capacidad de elección a la hora de decidir qué tipo de prensa podemos leer y cuál no.
Y, por último, aunque no menos importante: Rosa Regás podría haberse dado cuenta de que, si los periódicos desaparecieran, una buena parte de los funcionarios, laborales fijos, alumnos en prácticas y subcontratados de la institución que dirigen se irían de cabeza al puto paro. Viven de la letra impresa. Las bibliotecas y la cultura, es lo que tienen.

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