miércoles, 23 de diciembre de 2015

Calendario Frikitecaris 2016




Como todos los años por estas fechas, Frikitecaris lanza su calendario irreverente sobre tópicos del mundo bibliotecario. Para 2016 nos encontramos con una ocasión que no había que dejar escapar: Mario Vaquerizo se ha matriculado en Biblioteconomía y Documentación, después de confesar en numerosas entrevistas que su vocación profesional era el mundo de las bibliotecas. Como es evidente, quisimos homenajearlo y dedicarle nuestro calendario, creo que con buenos resultados.
Como siempre, el mérito es de la mente-colmena de Frikitecaris, pero Violeta y Jorge merecen una mención especial, por la estupenda maqueta.
La gracia, evidentemente, es que os lo descarguéis en vuestras bibliotecas.

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2016: EL AÑO EN QUE LA PROFESIÓN GANARÁ EN GLAMUR
Pues sí, queridos amiguitos frikitecarios. El año 2016 promete ser excepcional. No solo porque será un año bisiesto, es decir, con un día más para que los cenus vengan a torturarnos a las bibliotecas, sino también porque avanzará el proceso de aprendizaje de un joven padawan que ha decidido cursar estudios de Biblioteconomía y Documentación: ¡Mario Vaquerizo!
Desde los legendarios tiempos del bibliotecarius macizorrus no vivíamos tal estado de ensoñación ni se nos iba tanto el santo al cielo catalogando, tejuelando o imponiendo sanciones a los usuarios. Las bibliotecas dejarán de ser esos lugares grises y mortecinos que hacen buenos todos los tópicos, y se convertirán en un festival de luz, color y fiesta continua. El moño dará paso al cardado; el arqueo de cejas, al sugerente pasarse un dedo por los labios; las gafas de pasta, a las gafas de espejo, y la patada voladora, a la coreografía petarda. Las tejueladoras se convertirán en improvisados instrumentos de percusión; las desideratas, en partituras, y los pegajosos sofás de eskay de la sala de lectura de prensa, en mullidos sofás cubiertos de pieles de cebra o leopardo desde los que podremos ver, ración de berberechos y latita de Mahou en mano, a los becarios desfilando con carritos kitsch y dale que te pego con los ficheros manuales vintage.
Y todo ello gracias a la mera presencia de Mario. Nos ha hecho muy felices saber que quiere pertenecer a nuestro gremio, que se aventura por las azarosas sendas de la gestión de la información y que en el futuro será un bibliotecario de provecho que llenará su biblioteca de Nancys rubias.
Sálvanos, Mario, demuéstrale a la opinión pública que los bibliotecarios no tenemos el corazón de hielo y que sabemos llevar peluquitas y maquillarnos. Nuestro mejor regalo para 2016 eres tú.
Nancys Frikitecarias

Puedes acceder al calendario pinchando aquí o en la imagen de abajo.

Calendario Frikitecaris 2016

MANAGEMENT:
Cristina
PRODUCCIÓN Y MESA DE MEZCLAS:
Violeta
NANCYS FRIKITECARIAS SON:
Álvaro y Miriam
Amalia Trujillo
Cristina, Juanma y Mireia
Cristina Fernández Ostos
Jorge y Tofe
Maite Pinteño
Rosana Andreu
Ton Carcedo
Violeta
SALAS DE CONCIERTOS:
            Biblioteca de Cambrils (Cambrils, Tarragona)
            Biblioteca Javier Lapeña (Pinto, Madrid)
            Can Frikitejefa (Barcelona)
AGRADECIMIENTOS:
Cristina, Juanma y Mireia:
            Romà y Pilar (el asesoramiento estético y fondo de armario)
Cristina Fernández Ostos:
            Esther Ramos (fotografías)
Maite Pinteño:
            Rosa Ferrer
            Raquel Segura
Rosana Andreu:
            Biblioteca de Cambrils (localización)
Rosa Fusté, Maribel Moreno y Patricia Elorza (atrezo)
Tere Aubaó (fotografías)
Frikitecaris:
            Mario y Alaska, of course
Puedes seguirnos en:
y, por supuesto, en el blog: http://frikitecaris.blogspot.com.es/
© de los respectivos autores, 2016.
© Frikitecaris. Alzando la ceja, conquistando el mundo, 2016.
© Violeta, por el diseño y la maquetación, 2016.

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martes, 16 de diciembre de 2014

Frikitecalendario 2015

Copio y pego la entrada de hoy de Frikitecaris, el blog bibliotecario en el que también ando metido.


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Este año hemos sido infieles a nuestra costumbre de tocarnos las narices a dos manos y nos hemos sorprendido a nosotros mismos con esta pequeña maravilla, que ponemos a vuestra disposición para que lo imprimáis y colguéis en los lugares más visibles de vuestras respectivas bibliotecas y centros de trabajo.
¡¡Feliz 2015!!
 
(Nota: Frikitecaris aclara que ningún peluche, figurita, libro, disco ni película ha sufrido daños durante la confección de este calendario. Cualquier parecido entre las sesiones fotográficas de este calendario y una dura jornada laboral plagada de usuarios sedientos de conocimiento es pura coincidencia.)
Coordinación, carisma y correos electrónicos amenazadores con ofertas difíciles de rechazar (capisci?):
Cristina, alias Frikitejefa
Agradecimientos:
Este calendario habría sido imposible sin la razón de ser de Frikitecaris: la farra y los gin-to…, digoooo los libros y el material audiovisual que le dan sentido a nuestras nóminas de bibliotecarios, archiveros y documentalistas. Estamos en deuda con las siguientes personas y fabricantes, así como con los siguientes autores y las siguientes editoriales, discográficas y productoras cinematográficas, por fabricar y editar los peluches, muñequitos, libros, discos y películas que nos han servido de modelos, y sin cuyo conocimiento hemos podido realizar este calendario tan majomajo:
Anaya y Jonathan Swift, por Los viajes de Gulliver y la manera en que nos enseñó a inmovilizar a los cenutriousuarios más recalcitrantes
Astiberri y Bryan Talbot, por El cuento de una rata mala
Cahiers de Cinèma y Antoine de Baecque, por Tim Burton, que nos da motivos para seguir siendo unos señores muy respetables de taytantos años con alma de adolescentes
Disney, por El libro de la selva y Robin Hood
Dreamworks
Edelvives, Rudyard Kipling y Justine Brax, por Mogwli, a pesar de que nuestra experiencia de cara al público nos hace dudar de la existencia del Buen Salvaje que da título al libro
El Aleph y George Pelecanos, por Lo que fue
Espasa y Goethe, por Fausto, esa hermosa alegoría de lo que te puede pasar si no lees la letra pequeña de las normas de préstamo
Grup 62 y Sebastià Alzamora, por Dos amics de vint anys
Locomotive Music y Tierra Santa por Las mil y una noches, uno de esos discos disuarios que conviene tener a mano a la hora de cerrar la biblioteca. ¿Qué parte de «¡que sus larguéis, so pesados, que nos vamos pa casa!» no se entiende?
Mamá Pitufa Laura
Minotauro, Anthony Burguess y Stanley Kubrick, por La naranja mecánica
Norma y Neil Gaiman, por American Gods
Peluches Quirón
Planeta de Agostini y Jeffrey Brown, por Darth Vader e hijo y Darth Vader y su princesita, libros de cabecera para cualquier padre, padrino o tío frikitecario que se precie
Planeta y Rosella Calabrò, por Cincuenta sombras de Gregorio, el libro que intentamos colocarles siempre a los pobres usuarios para amenizarles la lista de espera interminable de Esa Trilogía
Playmobil
Plaza & Janés y Michael Crichton, por Rescate en el tiempo (1999-1357)
RBA y Jo Nesbo, por El muñeco de nieve
Seix Barral y Sam Savage, por Firmin, nuestro ratoncito de biblioteca favorito
Silvanian Families
T&B y Donald Spoto, por Alfred Hitchcock: La cara oculta del genio
Timun Mas y Sara Álvarez, por Operación Bikini con Gemma Mengual, a pesar del cruel contraste entre las fotos y nuestra triste realidad.
Cómo no, también querríamos dedicarle unas palabras de agradecimiento a:
Sant Jordi, ese auténtico trol que no obstante convirtió el rapto de una mayor de edad y el genocidio sistemático de fauna protegida (¡pobres dragoncitos!) en el día festivo más chuli para los de la profesión: ¡todos nuestros cenus nos dejan en paz y se van a darles la brasa a los libreros! ¡Larga vida a sant Jordi!
y, cómo no, a:
Michael C. Hall, por habernos dado al mítico Dexter y sus siempre interesantes técnicas de expurgo de usuarios,
y, por último y por supuesto que lo más importante:
a nuestro Bibliotecarius macizorrus de contraportada. ¿Quién dijo que no se puede ser bibliotecario y estar cañón? ¡Pero qué estilazo, señores!


Frikitecaris quisiera agradecer de manera muy especial la labor creativa y maquetadora de Lydia, sin quien este calendario solo sería una fantasía inconexa de sus perpetradores. ¡Gracias, guapísima!
Y ahora sí: podéis descargar el calendario aquí.
También accedéis al calendario pinchando la imagen:
Frikitecalendario 2015

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viernes, 27 de septiembre de 2013

El futuro no es lo que nos habían prometido


El próximo viernes 4 de octubre tendrá lugar un sarao muy importante en la Biblioteca Sagrada Família de Barcelona: una serie de charlas sobre distopías, a cargo de la TerBa 3.0 o, lo que es lo mismo, "los frikis de Sants y alrededores", entre los que me cuento, aunque en esta ocasión no participaré.

El encuentro se titulará "Això no és el que ens van prometre" ("Esto no es lo que nos prometieron") y consistirá en diez charlas dedicadas al impacto del futuro de la realidad, o viceversa, desde las ópticas de la tecnología, el transhumanismo, la moda, la política, el lenguaje, la publicidad, el consumo, la ecología, la religión y la moral, respectivamente. Los ponentes serán Humberto Revilla, Elisabet Roselló, Marta Belmonte, Yolanda Chalé, Pau Martínez, Susana Vallejo, Carlos Romaní, Emilio Bueso, Pep Burillo y Sergi Viciana. Llegamos a implicar a Javier Calvo y acabamos de cabezas de cartel en un Kosmopolis o cualquier otro festival del rollo CCCB.

Una de las cosas a priori más interesantes es el formato: se tratará de un peka kucha, es decir, una presentación audiovisual en la que cada ponente tiene que explicar veinte diapositivas durante veinte segundos cada una. En total será algo más de hora y media prácticamente sin descanso. Puede resultar estimulante, novedoso y, sobre todo, dinámico, que es de lo que se trata.

En cuanto al programa de intervenciones, copio y pego la convocatoria:

- Tecnologia: On està la meva motxilla coet?, per Humberto Revilla
- Transhumanisme: El cos humà – Transhumanisme, per Elisabet Roselló
- Moda: Moda mutant: El futur que gairebé no es va imaginar, per Marta Belmonte
- Política: Quan la dissidència esdevé majoria, per Yolanda Chalé
- Llenguatge i control social: Esclaus de les nostres paraules, per Pau Martinez
- Publicitat / màrqueting: Ciutadans, usuaris, consumidors. L'homo consumidor, per Susana Vallejo
- Consum: I això qui ho paga?, per Carlos Romaní
- Energia i ecologia: Cremant el futur, per Emilio Bueso
- Religió: En què creiem? De què tenim por?, per Pep Burillo
- Moral: No more heroes anymore, per Sergi Viciana

Como digo, tendrá lugar en el salón de actos de la Biblioteca Sagrada Família, el viernes 4 a las 19.00 h.

Por motivos varios (laborales e infantiles, en concreto) no voy a poder asistir, ni como público ni (ay) como ponente, aunque ya tenía una idea bastante perfilada al respecto. Me fastidia lo indecible, porque es el tipo de acto que no puedes dejar pasar y que te apetece incluir en tu currículum vítae, pero no ha podido ser. Espero poder sacarme la espinita en breve (de aquí a la hispacón, en concreto) y poder desarrollar el asunto en forma de conferencia. Espero. Cruzo los dedos.

En todo caso, la convocatoria está en marcha, seguro que van a ser unas dos horas muy estimulantes y muy entretenidas, y no puedo dejar de recomendaros encarecidamente que asistáis, si vivís en Barcelona y alrededores. Seguro que merece la pena.

(PD. La presencia de Emilio Bueso en Barcelona ha sido posible gracias a que, además, el sábado 5 presenta su última novela, Esta noche arderá el cielo, editada por Salto de Página. Será convenientemente reseñada en el blog de Lecturalia.)

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miércoles, 8 de febrero de 2012

Sigue el Camino de Tejuelos Amarillos

Últimamente he perdido la costumbre de enlazar en Pornografía Emocional las entradas que escribo para Frikitecaris, más que nada porque en los últimos meses había dejado de actualizar aquel, y corría el riesgo de convertirlo en un aviso de actualizaciones de este. Sin embargo, de vez en cuando hay entradas que me dejan especialmente satisfecho, y no puedo dejar pasar la ocasión de reseñarlas. En este caso es un cuentecito, cosa que siempre me gusta, ya que tengo bastante oxidada mi vertiente literaria.
(Antes de que preguntéis: sí, llegué a comenzar mi novela; sí, alcancé la prodigiosa cifra de tres mil palabras; sí, la hija de su padre pudo conmigo antes de que me diera cuenta de que me estaba vacilando o, más bien, en realidad estaba escribiendo otra novela, una que quería dejar para más adelante, pero no la que me interesaba escribir en aquel momento. ¿Qué pasó? Me di por vencido y aparqué el tema. Fin de la historia... de momento.)
Algunas entradas de Frikitecaris se originan en la lista interna del blog. Alguien enlaza algún contenido, en plan "¡Oye! ¡Molaría una entrada sobre este asunto!", se produce la inevitable tormenta de ideas y, en general, acaba siendo uno mismo el que termina actualizando. En esta ocasión sucedió exactamente eso: me encontré con unos marcapáginas con forma de chapines colorados de Bruja Mala del Este, nos salió el argumento general en un pim pam de mensajes, Super Furry Librarian dio con la frase definitiva ("Sigue el Camino de Tejuelos Amarillos") y, en una mañana de no excesivo trabajo, parí la actualización.
El resultado, a continuación. Vale, tiene demasiadas remisiones internas al entorno bibliotecario (y, en concreto, a la jerga que utilizamos en el blog), pero también creo que lo podrá disfrutar cualquier lector a quien le hagan gracia El Mago de Oz, las parodias literarias y los divertimentos en general. Hala, a disfrutarlo.

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Tal que así se quedó la malvada Cenutriousuaria Mala de la Sala de Lectura cuando se quedó atrapada dentro del Fichero de Autoridades con el que estaba trabajando Dorita, una simpática auxiliar de bibliotecas subcontratada que, acompañada por su becario Totó, se vio embarcada en una aventura sin igual por el maravilloso mundo de BBDD.
Pero no. Voy demasiado deprisa. Las historias hay que comenzarlas por el principio.
Dorita había entrado a trabajar en el departamento de Adquisiciones de un inmenso centro catalogador, una tarea que le aburría sobremanera. Se pasaba sus duras jornadas de trabajo soñando con una base de datos como Dewey manda, que estuviera conectada a un servidor seguro que le permitiera trabajar y, más aún, cobrar un plus de productividad; pero nunca lo conseguía, ya que las caídas del servidor eran constantes y,  por lo tanto, su productividad se resentía, ya que tenía que catalogar hasta tres veces seguidas el mismo registro, y se veía obligada a viajar varias veces al día al Fichero de Autoridades, para salir de dudas: no se fiaba de la base de datos. 
Sumida en sus sueños de encontrar una base de datos funcional más allá del ciberespacio, Dorita no reparó en aquel fallo del sistema, que ocasionó un tremendo cortocircuito. Como era la hora del café, ella era la subcontratada y todos los funcionarios habían bajado a la cafetería de su centro catalogador, el incidente la pilló por sorpresa, sin ningún informático a mano, y completamente sola, excepto por un simpático becario de Adquisiciones que le tiraba los tejos y se llamaba Totó... ¡en el Fichero de Autoridades! Se hizo la oscuridad, Dorita perdió la conciencia (tal vez por la fuerte descarga) y, cuando despertó, vio una imagen impactante: el Fichero de Autoridades se había empotrado encima de la terrible Cenutriousuaria Mala de la Sala de Lectura, que era prácticamente la dueña de aquel centro catalogador. A su lado, contemplaba la escena, anonadada, una cohorte de pequeños cenutriousuarios alumnos de un colegio, que estaban de excursión en aquel centro catalogador porque hacía demasiado frío como para llevar a cabo la excursión que realmente les apetecía hacer, un día en la sierra; además, aquí daban café gratis.
--¿Sabes? --comentó Dorita en cuanto hubo recuperado la compostura--. Me parece que esto no es Adquisiciones.
En esto se les apareció la Catalogadora Buena de Manuscritos, Incunables y Raros, quien se ofreció a ayudar a Dorita y Totó, no sin antes hacerle a esta un regalo.
--¡O ssssseaaaaa! --había gritado Dorita cuando vio los zapatitos rojos de la Cenutriousuaria Mala de la Sala de Lectura--. ¡Cóoooomo mooooolaaaaan! ¡Yoquieroyoquieroyoquierooooo!
--Dorita --le había dicho la Catalogadora Buena de Manuscritos, Incunables y Raros--, estos zapatos son mágicos, porque te permiten caminar sin que se oigan los incómodos rechinares que hace el calzado en el parqué de este centro catalogador. Por eso los apreciaba tanto la Cenutriousuaria Mala de la Sala de Lectura: nos pillaba desprevenidas a todas, y para cuando queríamos dedicarnos a nuestras cosas, ya la teníamos liada, porque ni siquiera nuestro mejor arqueo de cejas podía librarnos de su avalancha de desideratas y demandas estúpidas. Póntelos, y podrás huir de la terrible Cenutriousuaria Mala de la Sala de Música, que los quiere a toda costa.
--Pero... --le cortó Dorita-- lo que queremos es otra cosa. Teníamos un problema con la base de datos y el servidor, y, la verdad, los cenus me dan un poco lo mismo, porque trabajo en un cubículo cerrado e infecto, y no tengo que enfrentarme con ellos a diario. Digamos que mi problema es más de índole informática, y por culpa de él estoy aquí, fuera del departamento de Adquisiciones, que es donde quiero estar.
--Pues, en ese caso --dijo la Catalogadora Buena de Manuscritos, Incunables y Raros, después de reflexionar--, lo que tenéis que hacer es acudir al Mago de las BBDD, y él solucionará vuestro problema con la conexión y con el servidor. Pero tenéis que andaros con cuidado, porque es un mago terrible y justiciero.
--Y... --preguntó Dorita, aterrorizada--, ¿cómo llegaremos hasta el Mago de las BBDD?
--Muy fácil --replicó la Catalogadora Buena de Manuscritos, Incunables y Raros--: sigue el Camino de Tejuelos Amarillos. Eso sí: debes tener mucho cuidado con la Cenutriousuaria Mala de la Sala de Música, que hará todo lo posible para que tu misión sea un fracaso. Ten mucho cuidado con sus desideratas: suele acribillar con ellas a todos los bibliotecarios, y tú, que eres joven e inexperta, podrías sucumbir a sus malas artes.
--Muchas gracias, Catalogadora Buena de Manuscritos, Incunables y Raros. Totó y yo haremos caso de tus consejos.
Y, dicho esto, siguieron el Camino de Tejuelos Amarillos en busca del Mago de las BBDD.
Por no hacerlo muy largo, digamos que, en efecto, la Cenutriousuaria Mala de la Sala de Música los acribilló a desideratas, lo que los obligó a hacerse varios viajes al Depósito General y, peor aún, tramitar varios préstamos interbibliotecarios. También les lanzó un ataque de Subcontratados Voladores, que trabajaban para otra subcontrata, y que casi arruina su misión, pero Dorita descubrió que los zapatitos rojos, aparte de ser silenciosos, permitían dar unas patadas voladoras impresionantes: ni punto de comparación con las que daba ella antes. Todo esto no hizo sino acrecentar la relación entre Dorita y aquellos zapatitos, a los que cogió mucho cariño, y con los que forjó un vínculo que a ella le habría gustado que fuera eterno. 
El caso es que perdieron mucho tiempo.
Pero también ganaron tres amigos, con los que su aventura fue mucho más llevadera y enriquecedora.
El primero era un Cenutriousuario sin cerebro, a quien conocieron en la cafetería, y que también quería conocer al Mago de las BBDD para que le enseñara a utilizar los booleanos, ya que el pobre Cenutriousuario sin cerebro no tenía luces ni para hacer una búsqueda sencilla en internet, y era de los que escribían en mayúsculas y con preguntas directas, en plan: "KIERO DE SAVER KIÉN ESCRIVIÓ EL KIJOTE D LA MNXA".
Después conocieron a una Apuntófaga sin corazón, que, al igual que la Cenutriousuaria Mala de la Sala de Música, acribillaba a los bibliotecarios a desideratas, y no los dejaba trabajar. Como era una Apuntófaga un  poco repelente, quería rogar al Mago de las BBDD una herramienta de búsqueda efectiva, que le permitiera rellenar sus solicitudes sin enredarse en la burocracia exasperante del centro catalogador.
Por último se les unió un Director de Departamento sin valor para negociar personal adicional y otras mejoras que salvaran a su departamento de los recortes que amenazaban el centro catalogador. Necesitaba que el Mago de las BBDD le ayudase a rellenar una hoja de cálculo eficaz, con la que convencer a Gerencia.
Así pues, y después de recibir en la BlackBerry un extraño mensaje de la Cenutriousuaria Mala de la Sala de Música ("Ríndete @DoritaSubcontratada @TotóBecario #copónyacuántotardanloslibrosquepedí #unfollow"), consiguen que la dirección del centro le retire a esta el pase de investigadora, por cansina; la Cenutriousuaria Mala de la Sala de Música enloquece y se derrite a la vista de nuestros sorprendidos amigos. Un problema menos.
Tras unas cuantas aventuras más, nuestros amigos llegaron al cubículo del Mago de las BBDD, quien los recibió a gritos desde un ordenador encendido, en el que se lo veía a través de una pantallita de videoconferencia. Todos se asustaron menos Totó, el becario, quien se puso a trastear en el código fuente de la videoconferencia y descubrió que la IP desde la que se efectuaba esta le resultaba familiar. ¡Toma, como para no resultárselo! ¡Era el mismo ordenador desde el que trabajaba él, ergo el terrible Mago de las BBDD solo podía ser el Becario de Informática!
Una vez desenmascarado, el Becario de Informática se disculpó y procedió a explicarse. Si no fuera por toda aquella parafernalia, nadie le haría ni puñetero caso, y se arriesgaba, además, a que le rescindiesen el contrato. Sin embargo, embutido en esa figura autoritaria que infundía terror reverencial, tenía asegurada su supervivencia en el complicado engranaje de aquel centro catalogador.
Pero el Becario de Informática era un usuario majomajo, y procedió a solucionar los problemas de los simpáticos amiguitos de Dorita y Totó.
Al Cenutriousuario sin cerebro lo enseñó a utilizar un par de buscadores y, más importante aún, a utilizar los booleanos y escribir en minúsculas, con lo que no tardó en encontrar todo lo que buscaba.
A la Apuntófaga sin corazón le proporcionó la dirección de correo electrónico de Reproducción y Conservación de Fondos, así como el enlace correcto a la base de datos del centro catalogador; de este modo, ella podría efectuar sus búsquedas desde casa, economizar sus idas y venidas al centro catalogador y, más importante aún, descubrir que todas esas búsquedas tienen un valor, monetario, sí, pero también en forma de precioso tiempo, que los bibliotecarios pueden dedicar a satisfacer a otros usuarios. Por la Apuntófaga, bien, porque, al estudiar en casa y acudir al centro catalogador nada más que para recoger las fotocopias que había solicitado y tener acceso a los documentos realmente relevantes, pudo sacarse su tesis con muy buena nota, y en mucho menos tiempo del que creyera posible unos meses antes.
El Director de Departamento,  por otro lado, descubrió un programa de gestión de nóminas, y otro de contabilidad, que le facilitaron enormemente la tarea de optimizar los recursos de que disponía, ya que, desengañémonos, los recortes no dependían de su evidente ineptitud al frente del cargo, sino que se debían a algo mucho más simple: no hay dinero para cultura, pero no lo hay ni para su departamento ni para el de enfrente. Por todo ello, el Mago de las BBDD solo pudo acertar a proporcionarle herramientas para aprovechar mucho mejor los recursos disponibles.
Y, por último, a Dorita le dijo que no podía hacer nada por sus problemas informáticos, ya que, con la mierda de presupuesto del centro catalogador, la red va a pedales aquí y en la Cochinchina, y que si aquello no le gustaba, lo mejor que podría hacer era mover el currículum vítae y largarse con otra subcontrata que pagase algo mejor; de lo contrario, ajo y agua, el Fichero de Autoridades es lo que hay, y si no le mola, pues no le quedaba otra que aprender a utilizarlo, como, por otro lado, debería haber hecho desde el día en que se incorporó al trabajo. 
Llegados a ese punto, Totó, el becario, que había intimado con ella y tenía vocación de pagafantas, se ofreció a hacer algo noble por ella: hacerle él todas las búsquedas que ella necesitase, instalarle otra base de datos más eficiente, e ir al Fichero de Autoridades cuando a ella no le viniese especialmente bien. En suma, hacer más llevadero su trabajo. Total, le pagaban una mierda por trabajar a jornada completa, así que le daba más o menos lo mismo hacer dos trabajos a jornada completa con una paga de becario, si con ello se aseguraba que iba a estar todo el día cerca de la chica que le gustaba.
El Mago de las BBDD suspiró, arqueó la ceja y se contuvo de decirle nada a Totó. Solo acertó a decirles que los zapatitos rojos, aparte de ser silenciosos y facilitar unas patadas voladoras de órdago, tenían una característica más: permitían salir de aquel país de ensueño, y llegar al auténtico centro catalogador en que trabajaban Dorita y Totó.
De este modo, y después de haberse despedido del Cenutriousuario, la Apuntófaga y el Director de Departamento, Totó y Dorita partieron de vuelta a su centro catalogador. Los recibieron a gritos, como siempre. 
Un cenu que se parecía mucho al Cenutriousuario sin cerebro la perseguía para que le buscase datos sobre El coño de la Bernarda, de un tal García Loca, o algo así.
Una apuntófaga absolutamente hostiable no dejaba de darle la vara para que le avisase si llegaba algún libro relacionado con su área de investigación.
Y el director del departamento de al lado seguía dándole largas cuando ella le preguntaba si había recibido el currículum que le había enviado varios meses atrás.
La cosa fue a más cuando tuvo que reiniciar tres veces seguidas su ordenador, ya que un fallo de sistema la echaba de la sesión y, para colmo, le colaba un troyano que no sabía de dónde podía salir, porque llevaban casi todo el día sin conexión de internet.
No obstante, Dorita estaba contenta, porque Totó se ofreció a arreglarle y limpiarle el ordenador cada una de esas tres veces, de modo que ella aprovechó para echar el día en la cafetería, pelando la pava con un facultativo que trabajaba en el Depósito General y que estaba de toma pan y moja.
--Aaaaaaay --suspiró Dorita, mientras se aprovechaba de sus nuevos y silenciosos zapatitos rojos para acercarse a traición a su bibliotecarius macizorrus y comprobar, a hurtadillas, que él la estaba buscando en Facebook--, realmente no hay ningún lugar como Adquisiciones.

(Marcapáginas encontrado en esta página. Gracias a Super Furry Librarian, por sugerir el título de esta entrada.)

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martes, 17 de mayo de 2011

¿Cómo te lo catalogaría yo?

Durante los últimos doce días he estado lejos del mundanal ruido, ayudando a Cristina a catalogar una biblioteca privada. El proyecto venía de antiguo, lo puso en marcha durante el mes de junio del año pasado, y en agosto estuvimos cerca de una semana tratando de catalogar el fondo en cuestión. En vista de que no llegamos ni a la mitad del proyecto, convinimos en que regresaríamos más adelante, y por fin conseguimos cuadrar agendas para realizarlo en mayo. Así pues, he aquí el resultado de esas casi dos semanas en lss que nos hemos pasado prácticamente aislados del mundo, sin redes sociales, Nespressos ni casi, casi, contacto con seres humanos. Tan solo un par de miles de libros y nosotros.
No doy detalles geográficos ni muestro fotos del lugar en cuestión, para respetar la privacidad del cliente. Pero el trabajo ha sido muy interesante y no quería dejar de contarlo en abierto.
Copio y pego la entrada de hoy de Frikitecaris, aunque con alguna foto menos.

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Si se fijan ustedes, Cristina y yo nos hemos pasado dos semanas de absoluto silencio en las cuestiones tocantes a este blog. El motivo, aunque no se lo crean, ha sido rigurosamente laboral, y relacionado, además, con la profesión: nos hemos pasado los últimos doce días catalogando una biblioteca privada. Omitiremos los detalles geográficos, por no dar demasiadas pistas, aunque no los topográficos: hemos estado en 91(467.1)... y hasta ahí puedo leer. 
¿Qué nos llevó allí? Nada menos que un proyecto de esos que no se pueden rechazar, más que nada porque forman parte de la descripción del puesto de trabajo y, como digo, el encargo no se podía rechazar. Una vez aclarado esto, las dimensiones del proyecto (unos mil quinientos ejemplares pendientes de catalogación... que al final resultaron ser casi dos mil) hacían inviable que la catalogación y ordenación la realizase una sola persona, y ahí fue donde entré yo, que valgo tanto para un roto como para un descosido, y me propuse revivir mi (oscuro o esplendoroso, eso lo juzgarán ustedes) pasado como bibliotecario. Aunque, total, pasar de cenu a auxiliar, ya me dirán ustedes...
El lugar en cuestión estaba en una urbanización que debe su nombre a la casa, y que dista unos dos kilómetros del centro de la localidad más cercana. El súper estaba a media hora larga de caminata, así que teníamos que recurrir a dos gasolineras: la primera, a unos doscientos metros, nos proporcionaba cafés para llevar, y la segunda, a cerca de un kilómetro, estaba mejor surtida (hasta había una frutería, doblando un recodo del polígano) y nos permitía sumergirnos en la realidad local, esa en la que todas las publicaciones periódicas son de 796.7, porque la comarca ha dado al menos un campeón mundial de la materia.
Así pues, estábamos prácticamente aislados, y nuestra única visita era el jardinero de la finca, un señor encantador con quien hicimos muy buenas migas. Durante unos cuantos días sostuve que se trataba de un fantasma, ya que se materializaba de la nada, sin hacer ruido, y nos daba unos sustos de muerte. Tampoco ayudaba gran cosa el que pusiéramos la tele durante una noche tormentosa y la única película que se podía sintonizar fuera El resplandor, o que cogiéramos un montoncito de libros para catalogar y diéramos con... El resplandor.
Menos mal que no había hachas. Gemelas no vi, aunque el pasillo era acojonante. Eso sí, los señores de las fotografías familiares nos miraban raro, y de hecho tuvimos algún momento en que llegamos a creer que los fantasmas éramos nosotros. Imaginaos el infierno de un bibliotecario: encerrados en una biblioteca, ajenos al hecho de estar muertos, catalogando una y mil veces los mismos libros, por los siglos de los siglos.

En cuanto al trabajo en sí, como he comentado, consistió en llenar una enorme biblioteca, la que podéis ver en la foto de abajo, más otras dos habitaciones, que no mostraré.
En principio, las materias no tenían mucha complicación: por motivos profesionales, mucho 34, mucho 336 y bastante 316; por razones coyunturales (laborales, diríase), un montonazo de 74/76; por afición, muchísimas 929 y 946, sobre todo 946.023. En cuanto a las lecturas, casi toda la 821.134.1-3"19" que os podáis imaginar, y muchas 23, 24 y 26. También había una cantidad sorprendente de 821.161.1. A la hora de poner topográficos, nos decantamos por los tradicionales N, P y T, aunque introdujimos alguna variante, como NL (clásicos de 821.124). Nos deteníamos en los de 641.5, más de lo necesario, pero es que estas cosas tiran mucho.
La logística del proyecto era complicada. En primer lugar, vaciamos las estanterías en las que estaba el material que había que catalogar. Durante el mes de agosto ya habíamos catalogado aproximadamente un tercio del fondo, de modo que ya teníamos más o menos ordenados los libros de 087, 2, 3 y 7. Pero, entretanto, habían llevado más material, desordenado bastante las cosas y, en definitiva, nos quedaba mucho trabajo por delante.
Entrábamos los datos utilizando una base de datos de gestión escolar, y después la catalogábamos. Una vez realizada esta tarea, ordenábamos los libros en montoncitos, por materia, para tejuelarlos de la manera más ordenada posible. Una vez tejuelados, los colocábamos en otro montoncito, cerca de la estantería. Así pues, había cuatro espacios diferentes: precatalogación, catalogación, tejuelado y ordenación.
Pero JuanMagneto es mucho JuanMagneto, y vino a alterar el orden de las cosas. El proyecto se desarrollaba sin grandes complicaciones hasta que sucedió lo peor: se nos escacharró la Dymo... ¡en pleno fin de semana!


Muertecita se quedó, la pobre.
Por suerte, y una vez efectuada una llamada a la papelería del pueblo, resultó que tenían una, aunque en una lista de comunión; no obstante, nos la apartaron, y encargaron otra para el niño o niña en cuestión, quien debe de ser ajeno al favorazo que nos hizo.
Una vez comprobado que la Dymo nueva funcionaba, sucedió lo previsible: en cuanto apareció el jardinero, le enseñamos la Dymo fenecida, y esta comenzó a funcionar como si nada. Todo parecía reducirse a la eterna lucha entre las fuerzas del caos (JuanMagneto) y las del orden (cualquier otra persona).
No obstante, fue un espejismo: la pobre Dymo estaba en las últimas, y pasó a mejor vida, no sin antes tejuelar todo lo que buenamente pudo. Rindámosle homenaje, pues.
Fue pasando el tiempo, el fondo pendiente de catalogar iba menguando de manera esperanzadora...
... aunque bueno, hubo momentos en que de esperanzadora no tenía gran cosa.
Pero el caso es que Cristina fue catalogando libros, el auxiliar fue auxiliando, seguimos viendo libros interesantes por motivos varios...















... y, por fin, el undécimo día, llegó el momento más esperado: la ordenación de los ejemplares ya catalogados. He aquí el trabajo de un día frenético escalera arriba, escalera abajo.

Como digo, no enseño las otras dos habitaciones que dejamos forradas de libros, sobre todo los de 7, 913, 651.4, P, NL y T.
Y el duodécimo día hicimos el control de calidad, retejuelamos algunos libros y escribimos la memoria final del proyecto. Fuimos felices y, como no teníamos perdices, comimos productos típicos de la región...
... y comida china preparada por las almas caritativas que fueron allí a recogernos...
... y nos volvimos al mundanal ruido, a la gran ciudad y los despachos pequeñítos, a las Nespresso y Blogger, y a poneros los dientes largos, pa que veáis que proyecto más mono nos hemos traído entre manos durante estas casi dos semanas.

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