viernes, 27 de septiembre de 2013

El futuro no es lo que nos habían prometido


El próximo viernes 4 de octubre tendrá lugar un sarao muy importante en la Biblioteca Sagrada Família de Barcelona: una serie de charlas sobre distopías, a cargo de la TerBa 3.0 o, lo que es lo mismo, "los frikis de Sants y alrededores", entre los que me cuento, aunque en esta ocasión no participaré.

El encuentro se titulará "Això no és el que ens van prometre" ("Esto no es lo que nos prometieron") y consistirá en diez charlas dedicadas al impacto del futuro de la realidad, o viceversa, desde las ópticas de la tecnología, el transhumanismo, la moda, la política, el lenguaje, la publicidad, el consumo, la ecología, la religión y la moral, respectivamente. Los ponentes serán Humberto Revilla, Elisabet Roselló, Marta Belmonte, Yolanda Chalé, Pau Martínez, Susana Vallejo, Carlos Romaní, Emilio Bueso, Pep Burillo y Sergi Viciana. Llegamos a implicar a Javier Calvo y acabamos de cabezas de cartel en un Kosmopolis o cualquier otro festival del rollo CCCB.

Una de las cosas a priori más interesantes es el formato: se tratará de un peka kucha, es decir, una presentación audiovisual en la que cada ponente tiene que explicar veinte diapositivas durante veinte segundos cada una. En total será algo más de hora y media prácticamente sin descanso. Puede resultar estimulante, novedoso y, sobre todo, dinámico, que es de lo que se trata.

En cuanto al programa de intervenciones, copio y pego la convocatoria:

- Tecnologia: On està la meva motxilla coet?, per Humberto Revilla
- Transhumanisme: El cos humà – Transhumanisme, per Elisabet Roselló
- Moda: Moda mutant: El futur que gairebé no es va imaginar, per Marta Belmonte
- Política: Quan la dissidència esdevé majoria, per Yolanda Chalé
- Llenguatge i control social: Esclaus de les nostres paraules, per Pau Martinez
- Publicitat / màrqueting: Ciutadans, usuaris, consumidors. L'homo consumidor, per Susana Vallejo
- Consum: I això qui ho paga?, per Carlos Romaní
- Energia i ecologia: Cremant el futur, per Emilio Bueso
- Religió: En què creiem? De què tenim por?, per Pep Burillo
- Moral: No more heroes anymore, per Sergi Viciana

Como digo, tendrá lugar en el salón de actos de la Biblioteca Sagrada Família, el viernes 4 a las 19.00 h.

Por motivos varios (laborales e infantiles, en concreto) no voy a poder asistir, ni como público ni (ay) como ponente, aunque ya tenía una idea bastante perfilada al respecto. Me fastidia lo indecible, porque es el tipo de acto que no puedes dejar pasar y que te apetece incluir en tu currículum vítae, pero no ha podido ser. Espero poder sacarme la espinita en breve (de aquí a la hispacón, en concreto) y poder desarrollar el asunto en forma de conferencia. Espero. Cruzo los dedos.

En todo caso, la convocatoria está en marcha, seguro que van a ser unas dos horas muy estimulantes y muy entretenidas, y no puedo dejar de recomendaros encarecidamente que asistáis, si vivís en Barcelona y alrededores. Seguro que merece la pena.

(PD. La presencia de Emilio Bueso en Barcelona ha sido posible gracias a que, además, el sábado 5 presenta su última novela, Esta noche arderá el cielo, editada por Salto de Página. Será convenientemente reseñada en el blog de Lecturalia.)

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viernes, 25 de junio de 2010

Andrzej Sapkowski en Círculo de Lectores

El pasado 10 de junio tuvo lugar un encuentro interactivo con Andrzej Sapkowski en la página del Foro Fantasy de Círculo de Lectores. Podéis leerlo en su integridad si seguís el siguiente enlace.
En cuanto a las preguntas y respuestas propiamente dichas, Sapkowski respondió con su agudeza y mala leche habituales. Creo que el encuentro estuvo a la altura de las expectativas, y aprovecho para pedir disculpas por habernos dejado preguntas sin responder: había más de las que se podían contestar en la hora pelada y raspada que teníamos para celebrar el encuentro.
 La dinámica del encuentro fue similar a la de la charla con George R. R. Martin el 21 de julio de 2008. Cristina Matamala, de Informática, se encargó de la parte técnica, mientras Anne Vial, del departamento de Ficción, ejercía como anfitriona. Luis G. Prado, editor de Bibliópolis / Alamut, y José María Faraldo, infatigable traductor de la Saga de Geralt de Rivia, flanqueaban a Andrzej Sapkowski, y servidor picaba las respuestas de Sapko a medida que Faraldo iba traduciéndolas. 
Pese a los imponderables técnicos, que retrasaron unos minutos el comienzo del encuentro, la charla transcurrió con normalidad y placidez. Sapkowski demostró que su cerebro privilegiado sigue en plena forma, y se despachó a gusto con series como Merlín ("Me pareció una solemne tontería"), y los desenlaces melodramáticos habituales en la fantasía ("Lo que nunca va a pasar [en la Saga] es que resulte que Darth Vader era el padre de Geralt"), dio detalles acerca de su novela La serpiente (ambientada durante la invasión soviética de Afganistán), reconoció que necesita silencio para escribir (aunque, puestos a hablar de música, citó "Famous Blue Raincoat" de Leonard Cohen como su canción favorita), alabó la calidad de las ilustraciones de Alejandro Colucci ("Creo que son las mejores y más bonitas ilustraciones que hayan aparecido jamás de ninguno de mis libros, sean cuales sean el idioma y país donde hayan sido publicadas"), volvió a despotricar contra la película Wiedzmin (aunque defiende el videojuego, ya que sus autores, a diferencia de los de la película, sí se habían leído la Saga), trató de desdramatizar el retraso en la aparición del segundo volumen de La dama del lago ("Por otro lado, plantéenselo de esta manera: en vez de cinco novelas, los lectores españoles ahora tienen seis... ¡y así tienen una portada más de Alejandro Colucci! De lo bueno nunca hay poco"),y comentó cuáles son sus preferencias literarias (Zelazny, Vance, Bradley, T. H. White, Leiber y Le Guin).
Además, el encuentro interactivo coincide con la celebración de una lectura compartida muy especial en el Foro Fantasy de Círculo de Lectores. toda la Saga de Geralt de Rivia, aprovechando la aparición de su último volumen, La dama del lago, y la colección que Círculo de Lectores dedica a toda la saga.
Por desgracia, el encuentro no se puedo alargar más allá de la hora que habíamos estipulado, ya que Sapkowski tenía que firmar ejemplares de su obra en la librería Gigamesh, y andaba mal de tiempo. Insisto, es una lástima que dejara preguntas sin contestar, pues las respuestas habrían sido igualmente brillantes.
Sea como fuere, es un placer poder ver a Andrzej Sapkowski en vivo y en directo.


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viernes, 1 de agosto de 2008

Martin en el Foro Fantasy Círculo

A estas alturas de película, hasta el lector menos perspicaz se habrá dado cuenta de que George R. R. Martin estuvo de visita en España durante el mes de julio.
Una de las actividades de Martin en Barcelona fue la charla que mantuvo con los lectores del Foro Fantasy de Círculo de Lectores, el lunes 21 de julio. Ayer colgué algunas fotos en el foro, y hoy hago lo propio en Pornografía Emocional. Si las vais a utilizar, recordad que las fotos tienen copyright de Círculo de Lectores y, a poder ser, enlazad el hilo del Foro Fantasy en el que se colgaron por primera vez.
El caso es que la charla fue muy relajada y entrañable, Martin es un encanto y, en resumen, aquello fue más una tarde de lunes en la sala de juntas de Círculo de Lectores, con vistas al Tibidabo, que una tarde de intenso trabajo. No obstante lo cual, en los momentos previos a la llegada de Martin se mascaba la tragedia: la conexión a Internet no funcionaba y hubo que llamar al informático de guardia para que nos conectase a Internet (a través del único portátil que había en la sala).

Obsérvese cómo Álex Vidal (a la izquierda) parece estar pensando: "¡La que acaba de liar JuanMagneto!".
No obstante lo cual, los problemas se arreglaron... parcialmente. Pedimos disculpas a los foreros si en algún momento las respuestas se demoraban más de la cuenta o los mensajes llegaban en blanco: yo estaba allí.
Llegó George R. R. Martin, acompañado por Alejo Cuervo (detrás de Martin), de Gigamesh, y Cristina Castro (izquierda) y Adelina Plana (segunda por la izquierda), de Círculo de Lectores. Puro derroche de fuerza y simpatía.
Acomodamos al autor mientras ultimábamos los preparativos.
También le íbamos dando palique...

... y él a nosotros.
Le enseñamos la próxima revista de Círculo, la correspondiente a septiembre, en la que ya aparece Festín de cuervos. Le hizo mucha gracia saber que comparte revista con uno de los guionistas de la serie televisiva que prepara HBO sobre la serie Canción de Hielo y Fuego: David Benioff, el autor de Ciudad de ladrones. La charla estaba a punto de comenzar, y Martin le echaba un vistazo a la edición de Festín de cuervos de Círculo de Lectores.
Y, como no podía ser menos, aparecieron los aficionados a la serie. En concreto, un trabajador de Círculo, que apareció con sendas ediciones de Juego de tronos: la de Gigamesh y la de Círculo.
Martin accedió a firmárselos. Yo me esperé hasta después de finalizada la charla. Discreto que es uno.
Por aquello de ir matando el rato (¡para una vez que mata algo que no sea un personaje de la serie!), llegó el posado para fotografías promocionales. Os ahorro todas las fotos.Mientras tanto, Marta Font y Anne Vial preparan las traducciones de las preguntas de los lectores. En esta instantánea tienen cara de "¿Cómo traducimos 'el melocotón de Renly'?".
Y así pudo comenzar la charla propiamente dicha. No se ve a Alejo, que estaba a la izquierda.
La dinámica era la más cómoda para un acto en el que había casi una decena de personas. El portátil estaba conectado a un cañón proyector, de modo que todos viéramos las preguntas y las respuestas. Anne le traducía las preguntas a Martin, éste contestaba, entre Anne y Marta traducían al castellano, Marta picaba las respuestas y Alejo, Álex y yo hacíamos acotaciones sobre la grafía correcta de los nombres en castellano y detalle friquis de índole similar.


Pasada una hora, dimos por concluida la charla. Creo que Martin agradeció el tono relajado en que transcurrió ésta. En cuanto a las preguntas, llamó la atención la cantidad de aficionados canarios, y se comentó mucho la de un aficionado de doce años que quería saber si la serie era apropiada para alguien de su edad.
En resumen, una tarde agradable, y algo así como cuarenta fotos, que iré subiendo al Foro Fantasy en los próximos días. De momento, esto es un adelanto.

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jueves, 24 de julio de 2008

¿Fetichista yo?

¿Fetichista yo?
Bueno, sí. Y un poquito friqui.
No asistí a la Semana Negra: no tengo pelas. Tampoco lo hice a la charla que George R. R. Martin ofreció en la biblioteca Jaume Fuster de Barcelona: estaba en clase, en un curso de corrección de estilo. Al día siguiente no me acerqué por la sesión de firmas que Martin estaba ofreciendo en el hotel NH Podium: tenía mucho trabajo. Y, por la noche, no me pasé por la cena en su honor: demasiado mogollón como para rematar para la semana que llevaba.
No me quedaban días para conocer al señor Martin. Y pedirle que me firmar algún libro.
Por suerte, Círculo de Lectores y Gigamesh llegaron a un acuerdo para que Martin se pasara por el Foro Fantasy y ofreciera una charla en línea con los usuarios.
El acto fue muy relajado. Estábamos en una sala de juntas de la planta octava. La conexión nos dio algún que otro susto, y durante varios momentos de la charla nos temíamos que no llegase a funcionar, de modo que ello repercutió en que tardábamos bastante en picar las respuestas de Martin.
La dinámica fue un poco diferente de lo habitual en las charlas con autor. Previamente habíamos impreso las preguntas, que se habían traducido al inglés (excepto las que estaban formuladas directamente en inglés, claro). Anne Vial, del departamento de Ficción, se las comentaba a Martin; éste comentaba de viva voz. Marta Font, de Informática, picaba las respuestas sobre la marcha, a la espera de que Anne tradujera los detalles y Alejo Cuervo y yo precisásemos algunos detalles sobre la obra de Martin (grafía correcta de algunos nombres, terminología de acuerdo con la traducción y cosas de ésas). Adelina Plana y Cristina Castro, de Círculo, y Álex Vidal, de Gigamesh, observaban la charla, y de vez en cuando Álex y yo hacíamos algún comentario friqui.
La charla, como digo, discurrió de una manera muy plácida, y supongo que Martin lo agradeció. En vista de que hubo pocas preguntas, apenas estuvimos un poco más de una hora, que es lo habitual en los encuentros virtuales de los diarios de mayor difusión, aunque está claramente lejos de las cerca de cinco horas que se tiró Laura Gallego en la charla que había mantenido hace un par de meses en el mismo foro Fantasy de Círculo de Lectores.
Antes de que comenzara la charla, mientras el fotógrafo de Círculo tomaba instantáneas del evento, apareció un empleado de Círculo con dos ediciones de Juego de tronos: una de Gigamesh y la de Círculo. Martin se las firmó encantado.
Cuando terminó la charla, fui yo quien se acercó con material. Como no podía llevarle todas las obras suyas que tengo en casa, decidí ser un poquitín original y llevarle libros no demasiado encontrables.

Canciones que cantan los muertos es una de las recopilaciones de un solo autor más potentes que se han publicado en España, al menos de género de terror. Contiene tres relatos que, a mi molesto entender, son auténticas obras maestras de la literatura fantástica: "Los reyes de la arena" (que, aparte de ser un gran relato de terror, se podría interpretar como una cruel metáfora de las relaciones entre un autor consagrado y sus aficionados más exaltados), "El tratamiento del mono" (el cuento que debería leerse en todas las salas de espera de clínicas de adelgazamiento) y "Recordando a Melody" (cuento de notable mal rollo, por contar lo que cuenta con un enfoque tan cotidiano). Así que, sin discusión posible, lo metí en la talega.
Evidentemente, el Gigamesh número 40, especial George R. R. Martin. Que, cierto, no es el mejor Gigamesh que dirigí, pero sin ninguna duda es el único que tuvo unas ventas aceptables. Tan aceptables como que hubo que reeditarlo sobre la marcha. Sigue siendo un punto de referencia para entender la obra de Martin y todo lo que la rodea: traducción, ilustración y, sobre todo, biografía (¡qué grande es "El corazón de un niño pequeño"!).
Y, claro está, Muerte de la luz, que sigue siendo mi Martin favorito. Llevé dos: uno, para que se lo dedicara a Cristina; y el otro, la edición de Edhasa, para mí. Martin se llevó una sorpresa muy agradable:
-Nice book!!!
-Yes. It's my treasure -aunque debería haber dicho "my precioussss", que hubiera quedado más friqui.
Mi Muerte de la luz de Edhasa, como podéis ver en la firma, data de 1988. En aquella época, esa edición estaba más que agotada desde hacía años. Simplemente, no se encontraba. Era uno de los Nebulae Segunda Época más buscados, y, por supuesto, uno de los mejores. Fue uno de los primeros títulos de ciencia ficción que me recomendaron, y yo llevaba tres o cuatro años buscándolo como loco por todas partes. La guerra interminable, El invencible y algún que otro libro difícil de encontrar fueron cayendo, sucesivamente, ya fuera en la Cuesta de Moyano, ya fuera en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, e incluso en algún que otro saldo en el Vips. Pero Muerte de la luz se me resistía.
Por eso, el corazón me dio un vuelco cuando lo vi donde menos me esperaba: en una Feria del Libro. No en la del libro antiguo, sino en la del libro "moderno", la del Retiro. Hasta donde puedo deducir por la fecha de la firma (Feria del Libro 1988), debía de haber terminado las clases de C.O.U. y estaba esperando a examinarme de Selectividad.
Como el Retiro está cerca de casa de mi madre, todo fue tan fácil como dar un paseíto. Entraba por la esquina de O'Donnell con Menéndez Pelayo. Seguramente el día era apacible, una de esas encantadoras mañanas madrileñas de primeros de junio. Aún no hace mucho calor, y el sol juguetea con las hojas de los árboles y le da mil y un tonos al color verde, algunos de ellos existentes sólo en esa zona del Retiro.
Ni siquiera tuve que rebuscar: lo vi en cuanto llegué a aquella caseta. Alargué la mano y lo cogí. No llevaba encima la cantidad que costaba (tampoco era excesivamente caro, de todos modos), así que la dependienta se ofreció a guardármelo hasta que apareciese con el importe exacto.
No dejé pasar ni un día. Esa misma tarde me acerqué a la caseta. No estaba la dependienta que me había atendido por la mañana, pero la que me cobró el libro me dijo mientras me lo daba:
-No sabes el tesoro que te llevas.
Y yo pensé: "Claro que lo sé. ¡Nos ha jodido si lo sé!".
Tuve un arrebato: en la página del título escribí una nota, por suerte a lápiz, en la que decía algo así como "Tras años de incansable búsqueda por todas las librerías de viejo y de nuevo de Madrid. Feria del Libro 1988". Años después, tuve el buen sentido de borrar la primera frase (aunque, si se afina la vista, se puede leer parte del texto) y me limité a dejar la coletilla, ese "Feria del Libro 1988", que sirve de testigo de mi letra dubitativa e irregular de adolescente, y me recuerda la época en la que buscar los clásicos impepinables del género era casi una labor de investigación; los años en los que Nueva Dimensión parecía un mito del pasado remoto, aunque apenas hacía un lustro que había chapado; los tiempos en los que ni siquiera existía la TerMa, ni la AEFCF, y hacía ocho años que no se celebraban hispacones, y todo lo que teníamos, en términos de friquismo, eran reuniones culinarias en los sucesivos pisos compartidos en los que vivía José María Faraldo. Es probable que me acercara por casa de Faraldo, y compartiera el hallazgo con Julián Díez, Susana Vallejo, Héctor Ramos y Adalberto de Osma. O tal vez lo demorara unas semanas, ya que me estaba preparando la Selectividad y no conseguía que Hegel me entrara en la cabeza.
Leí Muerte de la luz y me encantó. Sigue pareciéndome la historia de amor más bonita de la ciencia ficción (ex aequo con Solaris, por supuesto). Y la última frase, con ese final tan abierto pero abrupto, me sigue pareciendo uno de los puntos culminantes del género. No he querido releerla, porque me da miedo pensar que pueda perder algo de la magia que tuvo para mí en aquellos años; pero, por otro lado, sí he releído libros que me siguen trasladando directamente a aquellas tardes en las que aprovechaba la última luz que se filtraba por la ventana, o las noches de verano, con las ventanas de la terraza abiertas, algunas estrellas titilando por encima de mí (aún no había tanta contaminación lumínica como ahora), y me sentaba o tumbaba a leer esas Estación de tránsito, La tierra permanece, A vuestros cuerpos dispersos, El fabuloso barco fluvial, Puente mental, Los propios dioses, Ubik, Cita con Rama, Cántico a San Leibowitz, Dune, Soy leyenda, Matadero cinco, Señor de la luz, las recopilaciones de los premios Hugo de Martínez Roca, los Nueva Dimensión que encontraba en Moyano y en el Vips y, por supuesto, Muerte de la luz.
Fue eso lo que le di a Martin para que me lo firmara: el sentido de la maravilla, el amor a la ciencia ficción antes de que ésta se metiera a puta (en feliz expresión de César Mallorquí), las tardes y noches de viaje a otros mundos, la seguridad de que allí arriba había más, y más interesante, que aquí... Mi adolescencia friqui. Y, de alguna manera, Martin lo reconoció, porque, de todos los libros que le vi firmar allí, fue el único que le arrancó un comentario:
Nice book!!!
Es una manera de verlo.
Nice times!!!, podría haber dicho.
Supongo que sí, que tengo un puntito fetichista. Me viene bien para recordar lo que soy.

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