"Osama", de Lavie Tidhar, en Lo mejor de 2013 según C
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Que dice la Ley de Protección de Datos que cuidadín con lo que haces por aquí. O cuidadín con lo que hago yo con tus visitas. Que cuidadín. Yo aviso. No sé de qué, pero aviso. Padezco de una extrañísima forma de amnesia funcional consistente en que soy incapaz de evocar recuerdos sin convertirlos en literatura transrealista.
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El pasado jueves 22 de octubre a las 20:30 se entregaron los IV Premios Xatafi-Cyberdark de la crítica de literatura fantástica durante la Gala de las Letras, celebrada dentro de los actos de Getafe Negro. Estos galardones reconocen las obras más destacadas del género publicadas en el año anterior, según el veredicto de un jurado.
Dieron lectura de los resultados y entregaron dichos premios David Fernández, de Cyberdark, librería patrocinadora del premio, y Fernando Ángel Moreno y Fidel Insúa, presidente y secretario de la Asociación Cultural Xatafi.
Los ganadores fueron:
Libro español (ex-aequo), dotado con 350 €:

El mapa del tiempo, de Félix J. Palma (Ed. Algaida)
El hermano de las moscas, de Jon Bilbao (Ed. Salto de página)
Cuento español, dotado con 150 €:
"Mosquitos", de Marc R. Soto (El hombre divergente, Ed. AJEC)
Libro extranjero:
El sindicato de policía yiddish, de Michael Chabon (Ed. Mondadori)
Cuento extranjero:
"El índice", de J. G. Ballard (Fiebre de guerra, Ed.Berenice)
Iniciativa editorial:
Francisco Arellano, por Biblioteca del Laberinto
Desde la Asociación Cultural Xatafi felicitamos a los ganadores, y agradecemos a David Fernández por apoyar y financiar los premios Xatafi-Cyberdark, a la organización de Getafe Negro por acoger la entrega de la cuarta edición de los premios, a los organizadores de la Asturcon por haber recibido las entregas de las anteriores ediciones, y además queremos dirigir un agradecimiento muy especial a los jurados de esta edición: Lola Coll, Alfredo Lara, Juan Manuel Santiago, Mariano Villarreal y Arturo Villarrubia.
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Parece que la novela de Dan Simmons no es la única que apareció en 2008 que se dedica a especular con las lagunas históricas y cuya acción se desarrolla más allá del Círculo Polar Ártico. El Sindicato de Policía Yiddish (Mondadori) es tal vez la mejor novela de Michael Chabon (¿es mejor que Las asombrosas aventuras de Kavalier y Klay? Puede, puede) y, a semejanza de El Terror, juega descaradamente a la mezcla de géneros. Si bien Simmons se decantaba por la historia, las aventuras, la mitología inuit y el terror, Chabon lleva a cabo un aliño más que interesante de novela policíaca, ucronía, política, religión y novela costumbrista ambientada en la América Profunda. So pena de joderos la novela con el espóiler del siglo, no puedo desvelar las implicaciones del asesinato de Mendele Shpilman, un yonqui aficionado al ajedrez y muy bien relacionado pese a su condición autoimpuesta de paria en una sociedad ya de por sí llena de parias, pero éstas son, pese a tratarse de una sorpresa relativa, la conclusión desopilante y necesaria de una novela frenética y brillante, con momentos delirantes y un retrato de personajes feísta sin caer en el exceso, durísimo sin incurrir en lo explícito, y tierno sin llegar a lo sensiblero. Chabon nos presenta a un policía en la mejor tradición de Chandler y Hammett, Meyer Landsman, cuya relación de amor-odio con su jefa y ex mujer, Bina, es cómica y patética a partes iguales.
Ya que he sacado a colación el término "ciencia ficción de toda la vida", he aquí el único finalista que podría recibir esa etiqueta: Spin, de Robert Charles Wilson (Roca), el segundo premio Hugo que entra en esta papeleta. Debo decir que Spin es, además de la mejor obra del autor de Mysterium y Darwinia, una de las mejores obras del subgénero de la ciencia ficción dura, y una de las poquísimas que me gusta sin paliativos. Por una vez, un escenario majestuoso y casi inabarcable como el que describe Robert Charles Wilson tiene su correlato en un estilo literario claro y sin fisuras, y en una historia de amor y amistad a tres bandas (los hermanos Jason y Diane Lawton, y Tyler Dupree) que produce momentos intensos y hermosos. La dualidad entre Jason (científico consagrado en cuerpo y alma a la tarea de desentrañar un misterio casi inabordable) y Diane (que busca refugio en una secta entre milenarista y New Age) contrasta con la falsa objetividad de Tyler, que narra la historia sin alharacas y tal vez con cierto distanciamiento. No obstante hacerse algo larga en ocasiones (y eso que hay segunda parte, Axis, aún no traducida), la novela es todo lo comedida que puede ser una obra que trata del fin del mundo tal como lo conocemos, y que se desarrolla en una escala temporal que se había manejado muy pocas veces: dada la peculiaridad de la jaula en la que los Hipotéticos encierran la Tierra, en el exterior transcurre el año 4.000.000.000. Como corresponde a toda novela hard, lo siguiente que tenemos que averiguar es por qué estamos en esa situación, quién nos ha metido en ella y cómo nos las arreglamos para salir de allí. Pero, a diferencia de la mayoría de las novelas hard, vemos con todo lujo de detalles cómo repercute esta situación en la gente de verdad, y cómo se abren paso la ciencia y la ignorancia (perdón, quise decir la superstición, digo la religión). Es decir, nos hallamos ante una novela hard que se centra en lo pequeño (los seres humanos) y utiliza lo enorme (el Spin), como un mero pretexto argumental, por lo que termina resultando interesante tanto a los lectores de ciencia ficción hard como a quienes prefieren un género más humano y humanista. Puede parecer una obviedad y una pejiguería, pero no lo es en absoluto. De momento, Spin se ha ganado el corazoncito y el voto de los jurados del Xatafi-Cyberdark por encima de otras buenas obras de ciencia ficción publicadas a lo largo de 2008 y que a buen seguro tendrán su oportunidad de oro de entrar en la papeleta de los Ignotus: La estrella de Pandora, de Peter F. Hamilton, Vellum, de Hal Duncan, El algebrista, de Iain M. Banks, El desfiladero de la absolución, de Alastair Reynolds, o Las brigadas fantasma, de John Scalzi.
Dicho esto, pasemos a las obras breves. La cosecha de 2008 ha sido interesante en lo relativo a las novelas, pero la inclusión de dos recopilaciones de relatos entre los cinco finalistas en la categoría de mejor obra extranjera viene a refrendar el buen momento de la ficción breve. Hasta ahora, tan sólo en la segunda edición del premio se habían colado dos recopilaciones entre las obras finalistas.
Haruki Murakami ya arrasó hace dos ediciones con Kafka en la orilla, y en esta edición está dispuesto a hacer lo propio con Sauce ciego, mujer dormida (Tusquets). Cabe decir que resulta más irregular que sus novelas (After Dark no entró en el listado de finalistas de este año, más que nada porque su componente fantástico era anecdótico), y, en todo caso, que me parece más inconexa que las otras dos recopilaciones de relatos de Murakami que he leído, The Elephant Vanishes y After the Quake, pero es un Murakami, y eso es garantía segura de calidad. La premisa de "La tragedia de la mina de carbón de Nueva York" es terrorífica, con ciertos ecos de Ambrose Bierce, y lleva en sus entrañas toda la dureza de las novelas de Murakami. La historia de "La chica del cumpleaños" parece más de Paul Auster que de Haruki Murakami, pero constituye uno de los puntos culminantes de la recopilación. El amor por la anécdota bien contada se trasluce en historias llenas de encanto y animalidad, como por ejemplo "Somorgujo" y "Los gatos antropófagos". El submundo del jazz también tiene un lugar destacado, por ejemplo en "Viajero por azar". No obstante, los dos mejores relatos de la recopilación, "Hanalei Bay" (o qué puede hacer una madre de familia cuando su hijo ha fallecido a miles de kilómetros de distancia y tiene que recoger los objetos personales del muerto) y "La piedra con forma de riñón que se desplaza cada día" (interesante y emotivo acertijo en torno a una afirmación casual) apenas tienen elementos fantásticos, de modo que resultaba difícil elegir qué relato fantástico podría resultar finalista. Al final, "El mono de Shinagawa" (magnífica historia sobre la importancia de no dejarte robar el nombre) perdió la partida frente a "El hombre de hielo" (preciosa metáfora no exenta de sentido del humor), pero tanto monta monta tanto: ambos son muy buenos relatos.
Parece que el premio Xatafi-Cyberdark tiene cierta obsesión con lo japonés. Aparte de Murakami, ya hemos tenido una finalista de aquel país, Banana Yoshimoto, y en esta edición le ha correspondido a Yasutaka Tsutsui, cuya recopilación Hombres salmonela en el planeta Porno (Atalanta) se quedó fuera de la candidatura a libro extranjero, pero, a cambio, colocó el relato homónimo en la categoría de cuento extranjero. Sin ser el mejor relato de la recopilación, sí es el más llamativo. Esta oda a la ida de olla y al libertinaje se desarrolla en un planeta en el que la fauna es un tanto peculiar, posee ciertas connotaciones sexuales y trae de cabeza a los miembros de una expedición, que se ven arrastrados a una tragedia que, bien mirada, tiene bastante gracia. Dado que resulta imposible leer este libro sin saber quién es el autor, al final del mismo aparece una entrevista con Tsutsui. Después de leerla, entendemos mejor las claves de la obra de este Fredric Brown o Robert Sheckley a la japonesa, que dejó de publicar tras un triste caso de censura (una asociación de ayuda a niños epilépticos montó una verdadera caza de brujas contra un relato suyo, sin que la prensa que lo hundió le diera la menor oportunidad de defenderse en público) y se refugió en Internet, donde ha publicado toda su obra de veinte años para acá. Sí, amigos: el premio Xatafi-Cyberdark no sólo os ofrece lo mejor de la literatura fantástica del año anterior, sino que además os puede servir para descubrir autores que de otro modo no habríais conocido.
Hasta aquí llega la nómina de autores y obras seleccionadas. Quedaría hablar de las recopilaciones de relatos extranjeros que no han resultado finalistas, y resulta obligatorio mencionar Lo mejor de Connie Willis 1 (Nova CF), de Connie Willis. Intuyo que la obra no ha entrado en el apartado de libro extranjero ni en el de iniciativa editorial por el hecho de estar partida en dos y haber aparecido nada más que la primera parte. Si Ediciones B se hubiera arriesgado más y hubiese publicado el tocho de novecientas páginas que es en su edición original, estoy seguro de que habría entrado en alguna de las dos categorías. En cuanto a los relatos, me temo que si ninguno de los maravillosos cuentos que contiene esta recopilación han llegado a la final se debe a que había demasiados, y a los jurados nos ha resultado imposible decidirnos por uno solo de ellos. En todo caso, cito dos: "Carta de los Cleary", una historia aparentemente cotidiana que encierra más, mucho más de lo que parece (y tengo que quedarme ahí, o de lo contrario os reviento la sorpresa) y "Los vientos de Marble Arch", una delicia de novela corta que nos muestra a la Connie Willis más vodevilesca, shakespeariana y "londinense". De los mejores relatos de una de las maestras de la ficción fantástica breve.
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... no se rebelaron contra el odio y la crueldad. Se rebelaron justamente contra lo opuesto. Contra un despotismo de bondad. Mataron para liberarse de una tiranía de amor y de cuidados.(Pág. 84)
... Incapaces de responder a las emociones de las personas cercanas, asfixiados bajo un manto de elogios y estímulos, estaban atrapados para siempre dentro de un universo perfecto. En una sociedad totalmente cuerda, la locura es la única libertad.(Pág. 116)
... ¿Volverán a atacar los chicos? Por lo que veo, su blanco especial es ahora todo tipo de autoridad y las figuras paternas. Así que el régimen de bondad y cariño fundado con las mejores intenciones en Pangbourne Village y que ha provocado innumerables imitaciones en las urbanizaciones exclusivas del sur de Inglaterra, por no hablar de Europa Occidental y Estados Unidos, ha alumbrado a hijos vengativos y los ha enviado a ddesafiar al mundo que los amaba.(Págs. 140-141)

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Reproduzco el comunicado emitido esta tarde por la Asociación Cultural Xatafi, relativo a las candidaturas de la presente edición del premio Xatafi-Cyberdark. Como siempre, aprovecho para recomendaros todas las obras finalistas (con motivo: para eso soy jurado en la presente edición).
A lo largo de los próximos meses procederé a desgranar los méritos de los diferentes finalistas. Vamos, lo que suelo hacer en estos casos.
Así pues, aquí nos leemos.
Y, si queréis lecturas para el verano o no sabéis qué votar para los próximos Ignotus, ya tenéis material para ir empezando.
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CANDIDATOS AL PREMIO XATAFI-CYBERDARK 2009
El jurado compuesto por Lola Coll, Alfredo Lara, Juan Manuel Santiago,
Los ganadores se darán a conocer el sábado 24 de octubre de 2009, dentro de la “Gala de las Letras” de Getafe Negro 2009.
Libro español
(remunerado con 350 € aportados por la librería virtual Cyberdark.net)
- El hermano de las moscas, de Jon Bilbao (Salto de Página)
- Rojo alma, negro sombra, de Ismael Martínez Biurrun (451 Ed.)
- El mapa del tiempo, de Félix J. Palma (Algaida)
- El hombre divergente, de Marc R. Soto (Grupo AJEC)
Libro extranjero
- Fiebre de guerra, de J.G. Ballard (Berenice)
- El sindicato de policía yiddish, de Michael Chabon (Mondadori)
- Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami (Tusquets)
- El Terror, de Dan Simmons (Roca)
- Spin, de Robert Charles Wilson (Omicrón)
Relato español
(remunerado con 150 € aportados por la librería virtual Cyberdark.net)
- “Lo más dulce”, de Santiago Eximeno (en Santiago Eximeno, Bebés jugando con cuchillos, Grupo AJEC)
- “Mosquitos”, de Marc R. Soto (en Marc R. Soto, El hombre divergente, Grupo AJEC)
- “El hombre divergente”, de Marc R. Soto (en Marc R. Soto, El hombre divergente, Grupo AJEC)
Relato extranjero
- “Fiebre de guerra”, de J.G. Ballard (en J.G. Ballard, Fiebre de guerra, Minotauro)
- “El índice”, de J.G. Ballard (en J.G. Ballard, Fiebre de guerra, Minotauro)
- “El hombre de hielo”, de Haruki Murakami (en Haruki Murakami, Sauce ciego, mujer dormida, Tusquets)
- “El hombre salmonela en el planeta Porno”, de Yasutaka Tsutsui (en Yasutaka Tsutsui, Hombres salmonela en el planeta Porno, Atalanta)
Iniciativa editorial
- Francisco Arellano, por “La Biblioteca del Laberinto”
- Mondadori, por Milagros de vida, de J.G. Ballard
- Menoscuarto, por La realidad oculta. Cuentos fantásticos españoles del siglo XX, en edición de David Roas y Ana Casas
- Puerto NORTE-SUR y Libros del Zorro Rojo, por la reedición de clásicos ilustrados orientados al público juvenil
- Tusquets, por Cuentos completos, de Cristina Fernández Cubas
http://tienda.cyberdark.net/
http://www.getafenegro.com/
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En la última edición del periódico Diagonal aparece un ensayo mío sobre la vida y obra de J. G. Ballard, así como sobre la exposición retrospectiva de su obra que se celebró en el CCCB hasta el pasado mes de noviembre. Es un texto breve y divulgativo, para dar a conocer su obra al gran público. Al final incluyo cuatro recomendaciones bibliográficas, para que el lector profano se haga una idea de lo que ha supuesto Ballard para la literatura y la cultura de finales de siglo.
No deja de ser extraordinario que la vida y trayectoria de un escritor se expongan en un museo de arte contemporáneo. No obstante, la estructura de la exposición disipó todas las posibles reticencias que pudiera tener el espectador más centrado en su obra literaria. El montaje definitivo, sabiamente elaborado por el comisario Jordi Costa y el asesor Marcial Souto, tuvo en cuenta la agitada vida de Ballard, aportó gran cantidad de ejemplares de sus obras y de las revistas en las que aparecieron sus relatos y contó con un extenso componente audiovisual: fragmentos de películas basadas en sus obras, entrevistas, muestras de arte inspirado en su obra e incluso una selección de cortometrajes realizados con teléfono móvil.
Al salir, el espectador se quedaba con la sensación de que gran parte de la iconografía finisecular no podría entenderse sin los parajes desolados, retrato de la decadencia de las clases medias británicas o viajes alucinantes al fondo de la mente. Ballard ha sido el gran cronista de ese futuro que transcurrirá dentro de cinco minutos, y su mirada es la del extrapolador que anticipa el colapso de un modo de vida, el occidental, mediante detalles en apariencia nimios: la podredumbre moral que emana de una urbanización de élite, una guerrilla urbana orquestada en torno a un centro comercial de provincias, el componente fetichista que emana del hermanamiento entre sexualidad y tecnología propiciado por los accidentes automovilísticos… El mundo en decadencia que nos presenta Ballard está lleno de piscinas abandonadas cubiertas de hojas secas, automóviles encallados en las cunetas de autovías, aviones herrumbrosos y osamentas de gigantes profanadas en medio de una playa.
Sin embargo, por muy imaginativo o fantástico que pueda parecer el imaginario ballardiano, tiene una sólida base real. Pocas experiencias más desconcertantes encontrará el lector asiduo de ciencia- ficción que adentrarse en dos novelas semiautobiográficas, El imperio del sol y La bondad de las mujeres, y en la recién aparecida autobiografía, Milagros de vida, Acostumbrado a leer al Ballard de los helechos prehistóricos encaramados a los rascacielos de la gran ciudad abandonada o las embarcaciones atoradas en el lecho seco de un río antaño caudaloso. Esta terna nos ofrece una cantidad de datos realmente esclarecedores sobre su vida y obra.
(...)Etiquetas: CCCB, ciencia ficción, Diagonal, exposiciones, J. G. Ballard, literatura, reseñas
KOSMOPOLIS ‘04
Juan Manuel Santiago
PRINCIPIOS GENERALES
Durante los días 14 al 19 de septiembre del 2004, el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) acogió la segunda edición de Kosmopolis. Fiesta internacional de la Literatura, a la que en lo sucesivo nos referiremos como K04. Al igual que la primera edición, celebrada en diciembre del 2002, el equipo dirigido por Juan Insua intentó plasmar las últimas tendencias de la creación literaria, haciendo énfasis en su interacción con otras artes y las ciencias.
El concepto de Kosmopolis estriba en ofrecer al gran público cada dos años una visión de la literatura ajena a dogmas de ningún tipo. Ello se traduce en cuatro grandes líneas de actuación:
1) Kosmopolis huye de un discurso literario sujeto a los valores absolutos, fronteras disciplinarias y corsés ideológicos que caracterizan a la literatura actual.
2) Se intenta reformular el canon literario actual alejándose del canon occidental, concediéndole más relevancia a otras literaturas no occidentales y a la tradición oral, potenciando los géneros literarios considerados como menores y favoreciendo un canon cambiante (“mutante”, según la terminología de Kosmopolis) que cambie según los lectores y las generaciones.
3) Se analiza el papel de los diversos soportes en que se presenta la cultura escrita. Las nuevas tecnologías y la interacción con otras manifestaciones artísticas están cambiando el concepto mismo de literatura. Ésta debe contar en lo sucesivo con el concurso de artistas plásticos, cineastas, músicos, actores, arquitectos, diseñadores, científicos y otros protagonistas del nuevo escenario cultural.
4) Por último, Kosmopolis pretende activar la participación de los ciudadanos. Una obra literaria no tiene sentido sin el concurso del lector; pero en ocasiones el papel del individuo debe ir más allá de la mera lectura pasiva.
PATROCINADORES DE KOSMOPOLIS 04 (K04)
La presente edición de Kosmopolis ha sido organizada por el CCCB y Forum Barcelona 2004, con el apoyo del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya. Ha contado con el patrocinio de Epson y Grupo Sono Multivision y la colaboración de Biblioteques de Barcelona, el Consulado General de los Estados Unidos de América, el British Council, Fnac, el Institut Français de Barcelona, el Ayuntamiento de Zaragoza, la Insitució de les Lletres Catalanes de la Generalitat de Catalunya, la Casa de América, la Comunidad de Madrid, el Institut Català de Cooperació Iberoamericana, Grup 62, Ediciones Siruela, Alianza Editorial, el Gremi de Llibreters de Barcelona i Catalunya, el Adam Mickiewicz Institute, la Fundación Pachamama y la Borderland Foundation.
Llama la atención la procedencia de las instituciones participantes en K04. El CCCB ha vuelto a acoger el evento en su recinto, como ya hiciera con la edición anterior. Al igual que todas las iniciativas culturales de envergadura que se han desarrollado a lo largo del 2004, Forum Barcelona 2004 ha colaborado en la organización. El apoyo institucional ha sido canalizado a través del Departament de Cultura de la Generalitat. Epson y Grupo Sono Multivision se han encargado de los aspectos tecnológicos, algo fundamental para llevar a buen puerto un evento en el que lo audiovisual ha sido determinante. El resto de colaboradores son instituciones públicas, semipúblicas y editoriales. Todo esto ha convertido K04 en un acontecimiento de carácter exclusivamente cultural, sin las ataduras que hubiera implicado el mecenazgo de marcas comerciales. En consecuencia, el recinto del CCCB ha presentado una fiesta enfocada al gran público, pero sin ningún tipo de publicidad directa ni indirecta.
La cobertura de los medios de comunicación ha quedado asegurada con la presencia activa de El Periódico de Catalunya, Catalunya Ràdio, TV3 y Ràdio 4.
EL ESPACIO EN K04
K04 se ha celebrado en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). El emplazamiento ha resultado idóneo para la celebración de un acontecimiento con las características y filosofía del K04. El CCCB es un consorcio público creado en 1994 por la Diputación de Barcelona y el Ayuntamiento de Barcelona en la antigua Casa de la Caritat. Se trata de un edificio del siglo XVI situado en el corazón del barrio del Raval. Este barrio ha cambiado su fisonomía física y humana en la última década, lo que ha propiciado un proceso de mestizaje étnico, cultural y arquitectónico que se corresponde a la perfección con las premisas de Kosmopolis.
La distribución de los espacios de K04 sigue un paralelismo evidente con los principios fundamentales expuestos en el apartado anterior. La participación del público, así como el mestizaje entre diversas manifestaciones artísticas, ocupan el patio central de la Casa de la Caritat. De este modo se busca atraer al espectador, hacerle sentirse cómplice y participante activo de la fiesta. El llamado Patio Kosmopolis acoge siete actividades distintas:
1) El área de donación de libros para la Fundación Pachamama de Bolivia.
2) Bookcrossing. El bookcrossing es un fenómeno emergente que está llamado a revolucionar el concepto mismo de préstamo y lectura de libros. El usuario se registra en este proyecto de carácter internacional y “libera” un libro o bien se beneficia de un libro liberado para liberarlo a su vez una vez concluida su lectura. Existen diversos puntos de bookcrossing, de modo que se pueda seguir el itinerario que ha seguido el libro liberado.
3) Narraciones orales. Tres cuentacuentos ocupan el área contigua con el bar-cafetería del patio Kosmopolis y narran sus historias a todo aquel que se siente junto a ellos. La narración deja de ser una actividad individual y recupera sus raíces ancestrales de acontecimiento social que implica a toda la comunidad.
4) Speaker’s Corner. Es un espacio en el que se expresa todo aquel que quiera realizar su aportación personal.
5) World Wall Web. Una cristalera que ocupa todo el ala norte del patio Kosmopolis es el lugar donde los asistentes pueden dejar sus mensajes. La tradición de los graffitis y el arte y el pensamiento callejeros llegan así a K04.
6) Sesiones de hip-hop. Un escenario reducido acoge a diversos DJs que se encargan de proporcionar un fondo musical al evento.
7) Geografías literarias del Raval. Intenta acercar al espectador a la realidad del barrio del Raval a través de las distintas manifestaciones literarias en que éste aparece.
El área de exposiciones (Verbarium) ocupa el ala norte del CCCB. Se pueden visitar de manera independiente al resto de K04; de hecho, algunas de estas exposiciones permanecen abiertas tras el cierre de la fiesta. Son tres las exposiciones que exhibe K04:
1) Julio Cortázar. Viajes, imágenes y otros territorios.
2) El mundo de Gao. Una visita a la obra plural de Gao Xingjian.
3) Hiperiment. El hipertexto en juego.
4) El mundo en guerra. No se trata de una actividad específica de K04, pero la incluimos en este repaso dado que comparte temática con uno de los ciclos desarrollados en la fiesta.
Pan Klub es el espacio reservado a los clubes de lectura. Se busca una participación activa del lector, en tanto que se le orienta sobre los libros a analizar y puede aportar sus opiniones para hacer de la lectura una experiencia enriquecedora y en continuo movimiento. Las sesiones, de hora y media, buscan familiarizar al lector con la obra de Pablo Neruda, las novelas de Pepe Carvalho y la puesta en común de los problemas de los clubes de lectura barceloneses y los portugueses. De este modo se ofrece una visión global del fenómeno literario, que abarca desde lo muy general hasta lo muy concreto.
El patio Kosmopolis, Verbarium y Pan Klub son una toma de contacto con K04. El cometido de estos dos espacios es hacer partícipe al público. Los otros dos espacios de K04, Hall Proteo y Canal Alfa, ceden la palabra al autor propiamente dicho. Si los tres primeros espacios ocupan un lugar “periférico”, que se puede visitar sin asistir a ningún acto de K04, Hall Proteo y Canal Alfa son el “núcleo” de la fiesta. La accesibilidad de los espacios de K04 varía en función del nivel de especialización de las actividades que se presentan:
El Patio Kosmopolis representa el punto de encuentro en el que tomar un café mientras se intercambian o donan libros, se escucha a los cuentacuentos, se hace una pintada o se escucha una sesión de hip-hop. Es un espacio en el que el protagonista es el lector o, simplemente, el curioso, la demostración de que la literatura no tiene por qué ser una actividad ejercida de una manera consciente por parte del sujeto de la creación literaria. Cabe reprochar a la organización el exceso de actividades paralelas en un espacio amplio pero que no obstante parece apretado: las sesiones de cuentacuentos no pueden ser disfrutadas en su integridad, dado el trasiego de público. El volumen de la música condiciona el disfrute del bookcrossing y en cierto modo obliga a escoger un libro a toda prisa.
Verbarium supone una manera sutil de enfrentar al asistente con problemas fundamentales de la creación literaria, sin que ello implique ver ni escuchar al creador. Conociendo al autor se puede entender mejor su obra; la exposición fotográfica sobre Julio Cortázar parte de esta premisa. La literatura está experimentando una serie de cambios que la hace indistinguible de otras discliplinas y que puede afectar al mismo concepto de autoría: todo ello se nos muestra Hiperiment. La literatura no tiene valor por sí misma y, en todo caso, es sólo una rama más de las artes. Hay creadores que lo entienden así y diversifican su actividad: Gao Xingjian es un ejemplo. La disposición del espacio en Verbarium varía en función de las exposiciones: las fotografías de Julio Cortázar se nos muestran muy abigarradas, sin casi solución de continuidad y en una zona a la que llega la luz natural. Por el contrario, en Gao Xingjian e Hiperiment reina la oscuridad: los espacios son más abiertos, pero paradójicamente la falta de iluminación refuerza la apariencia de algo apartado y casi inaccesible.
Pan Klub acerca al lector a la obra literaria de una manera interactiva. Su participación es fundamental para extraer diversas lecturas de la obra y exponerlas en común. Los talleres literarios marcan la transición del lector desde el papel lúdico del patio Kosmopolis y el papel aún pasivo pero concienciado de Verbarium. La obra tendrá valor en función del análisis que efectúe el lector.
Hall Proteo y Canal Alfa son el punto de encuentro entre el autor y sus lectores. Del mismo modo que el patio Kosmopolis está a la vista de todos, el acceso a Hall Proteo y Canal Alfa están apartados, en los sótanos del CCCB. Hay que ir específicamente a estos dos espacios para poder asistir a sus actos. Canal Alfa es un espacio más íntimo, con capacidad para apenas trescientos asistentes, en el que se alternan las proyecciones de audiovisuales con las charlas de autor. Es el reducto de los asistentes que sólo acuden en busca de su autor favorito o su documental especializado sobre un aspecto concreto de la creación literaria. La puesta en escena de los actos del Canal Alfa busca la complicidad entre autor y lector. Dos sillas en las que presentador y autor departen casi tocándose, con elementos decorativos mínimos como un arcón y sendos micrófonos. La iluminación es tenue pero enfoca de manera directa a los protagonistas de la función. La sensación de intimidad es evidente.
Por el contrario, el Hall Proteo busca atraer al gran público a la obra de los autores. Un gran escenario, en el que pueden sentarse hasta seis contertulios, y un anfiteatro compuesto por tantas sillas como la organización estime conveniente colocar, más una grada portátil en la que caben hasta seiscientas personas, busca crear la sensación de espectáculo de masas. A ello contribuye la decoración de la zona contigua con la rampa de acceso y el corredor que comunica con el Canal Alfa: da la sensación de estar construido de un día para otro, con materiales reciclables (en este caso, cajas de madera), de una manera similar a la de la exposición Habitar el Món del Forum 2004. Los actos de Canal Alfa parecen diseñados para el disfrute de los iniciados. Por el contrario, las actividades del Hall Proteo parecen darle al lector las pautas generales sobre los diversos ciclos temáticos de que consta K04. La puesta en escena del Hall Proteo es diferente de la de Canal Alfa: tras la intervención de los invitados, que tiene lugar completamente a oscuras, el turno de intervención del público se hace con todos los focos encendidos, en un intento de hacerlo protagonista de cada uno de los actos celebrados. Un solo foco ilumina durante una hora a los autores. Todos los recursos del Hall Proteo se utilizan para iluminar al público durante sus intervenciones. El mensaje implícito de esta puesta en escena es el siguiente: el verdadero protagonista de los actos masivos de K04 no es el escritor de primera fila y reconocido prestigio internacional, sino el medio millar de asistentes que hace posible que el autor pueda seguir creando.
Estos son los espacios en que se desarrolla K04. Cada espacio está diseñado para albergar un tipo determinado de actos e intenta optimizar las posibilidades de comunicación entre emisor y receptor de la obra literaria. No obstante, en estos espacios se detectan algunas carencias. Ya se ha referido que el abigarramiento del patio Kosmopolis impide el disfrute de las actividades que se desarrollan de manera simultánea y les resta parte del atractivo que se supone a un espacio abierto. La oscuridad reinante en la exposición Hiperiments puede crear la impresión de secretismo o de hostilidad en un visitante que literalmente debe mirar por dónde transita. El personal de apoyo parece más preocupado por prohibirle al espectador caminar con la mochila al hombro que por resolverle sus dudas. El acceso al Canal Alfa desde el Hall Proteo puede ser incómodo si coincide con algún acto de asistencia masiva. La salida del Hall Proteo al patio Kosmopolis por la rampa principal puede prop
EL PÚBLICO
Una oferta tan variada de actos como la que propone K04 sólo puede comportar una gran variedad en el público. Si la organización pretendía acercar la literatura al gran público, sin duda lo ha logrado.
El CCCB está situado en el corazón del Raval, y ello se ha podido percibir en el público predominante del K04, o al menos el más visible. Asistentes jóvenes, de entre veinte y treinta y cinco años, estudiantes o profesionales liberales, preocupados porque su apariencia externa hable acerca de sus preocupaciones, hábitos y gustos literarios y artísticos. Son uno de los sectores predominantes de la población del barrio del Raval y en todo caso el más visible. Su condición de estudiantes les suele dejar tiempo para asistir a los actos del K04 y seguir las tendencias culturales en tiempo real, “estar a la última”. En cuanto a los profesionales liberales y artistas, algunos de ellos figuran entre los participantes de los actos de K04 o están en su entorno. Se puede decir que afrontan K04 con un sentimiento de pertenencia: no deja de ser cierto que parte de los actos están programados según las inquietudes de este grupo: diseñadores, creativos publicitarios, músicos, escritores, periodistas, editores…
Éste es el público digamos “fijo” del K04. Otro grupo importante de asistentes es el público de tarde, generalmente asalariados por cuenta ajena que asisten a los actos masivos del Hall Proteo. Son gente de nivel cultural medio-alto, titulados universitarios o grupos de tercera edad que acuden a ver a autores concretos y actos concretos.
Resulta llamativo, en especial en los actos del Hall Proteo desarrollados durante el fin de semana, el carácter familiar del K04. En todos los actos se pueden escuchar llantos de bebés. El público del fin de semana es mucho más ruidoso y heterogéneo que el de los días de diario. Algunos transmiten la sensación de haberse enterado de la convocatoria de K04 por los medios de comunicación durante los primeros días de la fiesta y acuden como si fuean turistas. Otros aparentan no haber podido asistir durante los días de diario por una cuestión de horarios laborales e intentan aprovechar al máximo el K04, como si intentaran recuperar los días perdidos. Esta variedad de público hace que los actos del sábado y el domingo sean más ruidosos, concurridos y caóticos.
A modo de resumen, podemos situar al público “fijo” en los actos del Canal Alfa y como presencia recurrente en Verbarium: no dudan en volver una y otra vez a las exposiciones, tomándose el tiempo estrictamente necesario para asimilar todas sus implicaciones. Asimismo, se adueñan del patio Kosmopolis a primeras horas de la tarde y a partir de las nueve de la noche, buscando sitio para las sesiones musicales más apetecibles. El público de tarde se hace más visible en el Hall Proteo y el patio Kosmopolis: asisten ordenadamente a uno o dos actos, a los que acuden ex profeso, y si acaso se demoran en las exposiciones, sin prisa pero sin pausa. El público de fin de semana se muestra ubicuo y acelerado: en Verbarium te pasan como una bala y ven una exposición en apenas veinte minutos, entran y salen de los actos del Hall Proteo, rehúyen el Canal Alfa y tampoco se demoran mucho tiempo en el patio Kosmopolis. Parecen asistir a K04 “porque había que ir”, mientras que el público de tarde acude a los actos más destacables y el público “fijo” puede pasarse todo el día dentro del CCCB.
El nivel de implicación del público también se puede extrapolar en función del grupo al que pertenece: los asistentes “fijos” sabían previamente de la existencia de K04, saben a qué actos quieren acudir, apenas intervienen en el turno de preguntas y son capaces de alterar sus actividades cotidianas para asistir a Kosmopolis. El público de tarde suele estar informado de la celebración del K04 pero por motivos de tiempo apenas puede asistir a uno o dos actos. El público de fin de semana es accidental, se ha enterado por la prensa y no parece interesado en ningún acto en especial, se limita a picotear de aquí y de allá para formarse una idea aproximada de la fiesta.
ACTOS DESTACABLES
K04 ha ofrecido un puñado de actos destacables. La variedad de propuestas hace imposible detallarlos todos, pero de un modo somero podemos hablar de las siguientes actividades como las más destacadas de K04.
1) Alejandro Jodorowsky. Fue el acto más concurrido de K04. A las seiscientas personas que caben en el Hall Proteo hay que sumar las trescientas del Canal Alfa, en el que se instaló una pantalla gigante, y las que abarrotaron la rampa de acceso. Jodorowsky es un artista total, relacionado con la vanguardia parisina de los años sesenta (pertenece al grupo Pánico, junto con Fernando Arrabal) y es guionista de cómic (La Casta de los Metabarones), director de cine (El topo) y narrador. En los últimos años ha abordado la llamada psicomagia, una disciplina a caballo entre la psicología y lo irracional, con la que se erigió en protagonista absoluto de la noche del sábado. Su estilo inimitable, que mezcla ironía con sentido del espectáculo, se metió en el bolsillo a un público que por otra parte ya iba ganado de antemano. Paradójicamente, su intervención fue el acto que más desentonó con la tónica general de K04. No se trató de una actividad literaria, sino de un espectáculo de entretenimiento rayano en el sermón: el público reía todas las ocurrencias de Jodorowsky, fueran graciosas o no, en una catarsis colectiva realmente digna de estudio. Frente al tono general de otras conferencias, en los que el autor aparecía distanciado del espectador-lector, Jodorowsky convirtió su acto en una actuación, y su disertación sobre la psicomagia en una sesión de autoayuda. La propuesta de Jodorowsky se basa en una premisa fácil de aceptar para el gran público: los problemas propios siempre tienen una explicación ajena a uno mismo. La falta de atención por parte de los padres o el entorno engendra problemas. De este modo, se elimina la responsabilidad del individuo sobre sus actos: siempre habrá alguien a quien echarle la culpa de las carencias propias. Con esta tesis simple pero efectiva, Jodorowsky resultó el triunfador absoluto de K04, precisamente con el acto más alejado de su filosofía. La literatura entendida como espectáculo de masas se acerca a los programas televisivos de franjas de máxima audiencia.
2) Hiperiment. En contraste con el acto de Jodorowsky, tal vez se trate del acto que mejor refleja la filosofía de Kosmopolis y su carácter innovador. Esta exposición desarrolla el concepto de hipertexto, entendido éste como un texto abierto en constante proceso de revisión y complementación, con una estructura cambiante (según George Landlow). Pierre Lévy amplía esta definición: los componentes del hipertexto son nodos (palabras, imágenes, gráficas o secuencias sonoras) ligados por conexiones que no están conectadas de manera lineal. El recorrido de un hipertexto puede ser tan complejo como se quiera. La idea de hipertexto está ocupando un lugar cada vez más relevante en la literatura y en la cultura en general, aunque entre sus precedentes se cita el tarot (en cuanto que ofrece una lectura no secuencial de una obra), La caza del snark, de Lewis Carroll, el Finnegan’s Wake de James Joyce o la Biblioteca Irradiada que inventó el belga Paul Outlet en 1934, un catálogo consultable a larga distancia por pantalla de televisor y teléfono (con lo que tenemos un precedente de Internet).
Hiperiment muestra ejemplos concretos de hipertextos, lo que se llama “utopías a la carta”: los blogs o cuadernos de bitácora virtuales; los hackers y toda su cultura contracultural; el fenómeno del bookcrossing; los muds (Multi User Dungeon), juegos de rol en texto en los que los usuarios adoptan identidades, personalidades y características diferentes; los cypherpunks; los creative commons; el glitch (arte experimental basado en el azar y el errror y en alterar desde una estética de lo inacabado, construyendo a partir de errores informáticos); el mash-up y el mail-art.
Hiperiment ofrece una visión panorámica de lo que puede ser el arte y la creación literaria en un futuro no muy lejano, en el que conceptos como propiedad intelectual o incluso autoría queden anticuados. Al mismo tiempo, tiene la virtud de contextualizar muy bien el fenómeno del hipertexto, cuyos precedentes se remontan al origen mismo de la literatura. Se trata de un motor de cambio en la creación artística y literaria que siempre había estado presente, pero que sólo ha empezado a ser determinante ahora que los avances en las nuevas tecnologías han permitido su desarrollo.
3) El mundo de Gao. El premio Nobel del año 2000 es por sí mismo otro exponente del espíritu que impregna Kosmopolis. Su vida refleja las contradicciones de la cultura china del maoísmo: educado en un colegio cristiano, se queda pronto sin su madre (que representa su nexo con la cultura occidental y muere durante las purgas de la Revolución Cultural) y su padre (su contacto con la cultura oriental, se suicida tras la muerte de su madre). Gao se dedica a la traducción del teatro francés de vanguardia y diversifica sus actividades: dramaturgo, pintor, pensador, narrador y ante todo hombre de fuertes convicciones morales, escribe su obra cumbre, La Montaña del Alma, una mezcla de novela experimental, ensayo, documento etnológico y diario espiritual del propio Gao y del viaje que emprende por China cuando le diagnostican por error un cáncer terminal. Gao tiende puentes entre el existencialismo francés y el pensamiento oriental. Como escritor perteneciente a ambos mundos, su importancia es crucial, pues abandona la dialéctica habitual entre pensamiento occidental materialista y pensamiento oriental espirtual y abre una nueva tendencia unificadora de ambas concepciones de la creación artística.
4) Julio Cortázar. La obra del autor argentino permanece más vigente que nunca, cuarenta años después de la publicación de Rayuela. Sus juegos con la estructura narrativa supusieron un punto de ruptura con lo que se escribía en su época. Asimismo, sus preocupaciones excedieron el ámbito de lo literario: en “El perseguidor” traza un retrato muy certero del saxofonista Charlie Parker. Cortázar se adelanta, en el fondo y la forma, a la literatura que se practica hoy en día: preocupada por la cultura popular y dotada de un espíritu lúdico que la aparta del academicismo y lo canónico. De ahí que K04 le dedique un espacio, en una colección fotográfica que se complementa con audiciones de fragmentos de obras de jazz.
5) Ciencia ficción: Una mitología experimental. Bajo este epígrafe se desarrollaron tres actos, el más destacable de los cuales fue la conferencia de Joe Haldeman, “Pasado, presente y futuro de la guerra”, en el que analiza la reciente guerra de Iraq desde su doble condición de veterano de Vietnam consagrado a la causa del pacifismo y la de escritor de ciencia ficción y por tanto comprometido a describir el peor futuro posible para tratar de evitarlo. Por su parte, la mesa redonda sobre ciencia ficción española congregó a cuatro de sus principales representantes (el editor Miquel Barceló y los escritores Juan Miguel Aguilera, Elia Barceló y Javier Negrete), que incidieron en el papel del género como creador de realidades y miradas diferentes en las que podamos sentirnos reflejados.
6) Género negro: El juego de la verdad. Al igual que el apartado dedicado a la ciencia ficción, los actos sobre novela negra confirmaron la capacidad de K04 de integrar a los géneros literarios en el canon mutante de la literatura. El género negro, igual que la ciencia ficción, abandona su condición marginal y pasa a ser aceptado dentro de la gran literatura. Particular interés revistió la intervención d Yasmina Khadra, escritor argelino y máximo exponente de la literatura de géneros practicada en los países no occidentales. El hecho de que Khadra publique sus obras en España con total normalidad nos habla del fin de la hegemonía anglosajona en lo relativo a géneros literarios y la aceptación de voces distintas de la occidental entre el público lector español. La globalización afecta también a la literatura.
7) El mundo en guerra. El acto más controvertido de K04 fue la conferencia titulada “Las guerras del siglo XXI”. Mario Vargas Llosa convirtió el Hall Proteo en un campo de batalla dialéctica en torno a la guerra de Iraq. Refirió su reciente viaje a aquel país como una experiencia esclarecedora en la que su opinión sobre el conflicto pasó del escepticismo a la aprobación sin reservas. Su intervención provocó réplicas airadas entre parte del público, que incluso abandonó el Hall Proteo. Si la charla de Jodorowsky representa la versión más efectista de la literatura como fenómeno mediático, la conferencia de Vargas Llosa resumió el papel del escritor como intelectual dotado de voz y ascendiente moral para tratar de asuntos públicos. Como contrapunto a la provocación de Vargas Llosa, el escritor israelí Amós Oz ofreció una charla deliciosa: “Una historia de amor y tiniebla”, en la que relata su biografía: criado en un asentamiento judío, su infancia está marcada por el conflicto árabe-israelí y por el suicidio de su madre. Oz ofrece una visión trágica y sin embargo esperanzada de su vida, que sigue un paralelismo con la del Estado de Israel, al mismo tiempo que anuncia un cambio fundamental en las obras autobiográficas: reconoce no haberse presentado como el héroe de la novela (un personaje dotado de la verdad absoluta) ni de haberse retratado como un antihéroe lleno de sombras (un personaje que comete actos discutibles por culpa de las circunstancias familiares), que son las dos maneras más habituales de escribir autobiografías, sino que se limita a narrar sucesos de su vida.
CONCLUSIONES
A diferencia de la edición del 2002, K04 ha sido un éxito de organización y de público. Las causas pueden encontrarse en que el equipo organizador ya estaba formado y supo resolver algunos de los problemas con que se encontró en la primera edición.
La comunicación con el público ha sido determinante a la hora de explicar el éxito de esta edición de la fiesta. Frente a la abundancia de términos farragosos con que la organización de K02 trató de explicar la fiesta, K04 ha sido más directa y ha procurado mostrarle al público cuál era su oferta concreta. Ha dejado claras cuáles eran las diversas actividades y qué autores iban a asistir. De este modo, el público potencial ha podido hacerse una idea de lo que podía esperarse de la convocatoria y ha asistido sin reservas ni resquemores.
La distribución de los espacios ha sido más meditada y racional que en K02. Cabe considerar un gran acierto la idea de un patio central con actividades interactivas entre público y organizadores, lo que refuerza la idea subjetiva de que K04 está dirigida a ellos y no a una élite. K04 ha buscado la complicidad del visitante y la ha encontrado: tanto el bookcrossing como los cuentacuentos y la zona dedicada a los graffitis estaban abarrotados en todo momento.
La presencia de autores con tirón popular, dotados de sentido del espectáculo (Alejandro Jodorowsky o Eduardo Mendoza) y capacidad de generar controversias (Mario Vargas Llosa), ha hecho de K04 una fiesta viva, de la que cabía esperar cualquier cosa. Frente a la imagen habitual de los festivales literarios en los que el espectador se limita a sentarse, escuchar al autor de turno y si acaso intervenir en el turno de ruegos y preguntas, K04 aporta la idea de que la literatura puede ser espectáculo sin por ello renunciar a la calidad.
Las exposiciones han sido todo un acierto, en el sentido de que han conseguido que el lector interactúe con los objetos expuestos. Julio Cortázar se nos antoja más cercano después de ver fotografías suyas, escuchar la música que le gustaba y ver qué libros apreciaba. Un autor anticomercial como Gao Xingjian nos parece más asequible una vez que nos explican su vida y obra con fragmentos de sus escritos, audiovisuales de sus obras teatrales y su discurso de aceptación del premio Nobel, y una muestra representativa de sus acuarelas. El espectador puede comprender Hiperiments utilizando un ordenador en el que puede comprobar por sí mismo cuáles son las “utopías a la carta” y lo más importante: se le ofrece la posibilidad de que, una vez informado de su existencia, aprenda a utilizarlas e intervenir activamente en ellas. Verbarium persigue, y consigue, la toma de conciencia del lector activo. El concepto de lector y autor amenaza con difuminarse.
En resumen, K04 ha sido un éxito de organización al haber sabido transmitir sus principios fundamentales a un público que esta vez, y a diferencia de la primera edición, ha entendido el mensaje. Este éxito ha llevado a que Kosmopolis abandone momentáneamente su periodicidad bienal y se esté hablando de una edición especial a celebrar en el 2005, con motivo del Año del Libro. El Cuarto Centenario de la aparición del Quijote será una ocasión de oro para volver a acercar al público al mundo de la lectura y conseguir que la lectura esté de moda.
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