Que dice la Ley de Protección de Datos que cuidadín con lo que haces por aquí. O cuidadín con lo que hago yo con tus visitas. Que cuidadín. Yo aviso. No sé de qué, pero aviso.
Padezco de una extrañísima forma de amnesia funcional consistente en que soy incapaz de evocar recuerdos sin convertirlos en literatura transrealista.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Elecciones catalanas 2010 (y III): Jornada de reflexión
En realidad no necesito reflexionar mucho porque tengo más que decidido a quién votaré el 28-N. Por si fuera poco, he respondido las preguntas de este simulador de voto y, tanto si me hincho a hacer trampas como si soy honesto, me sale que debería votar al partido al que voy a votar el domingo. No obstante, siempre le queda a uno la duda razonable acerca de otras opciones a las que, aplicando criterios estrictamente ideológicos, podría votar aunque al final no lo haga. Así pues, reflexionemos durante un segundo, habida cuenta de que el programa del Partit Pirata me sigue pareciendo demasiado abstracto, teórico e inconsistente, aunque desde luego me encantaría que accediese al Parlament. ¿Sigo votando a los de siempre o le doy un margen de confianza al president Montilla?
Ya está. Reflexión hecha. Pues va a ser que no.
Alejandro Moia me explicó el otro día que esto se llama juxtaposition fail, y consiste en la superposición de imágenes que dan un sentido contraproducente a la información que se nos ofrece. He aquí un ejemplo extremo.
No obstante, lo peor de este juxtaposition fail no es que la superposición de las imágenes de Harpo Marx y José Montilla desvirtúen la información, sino todo lo contrario: dan la medida exacta de lo que ha sido la campaña electoral de estas elecciones catalanas (el bufón y el alto cargo son casi indistinguibles), y de paso me ahorran la escritura de otra entrada de mil palabras, como las dos anteriores de esta miniserie (dedicadas a folletos y vídeos electorales, respectivamente). A estas alturas de feria resulta ocioso explicar por qué no pienso votar a PxC, SI, Alternativa de Govern, Reagrupament, CORI, UPyD, ERC, C's, PP y CiU, pero podría haberme salido una entrada bastante interesante en la que contase por qué no votaré al PSC o el Partit Pirata, y por qué acabo votando una y otra vez a ICV. Sin embargo, hoy no tengo tiempo ni pa mear, como aquel que dice, y prefiero mostraros una imagen que, para mí, resume de manera involuntaria pero certera el espíritu y la letra de la campaña electoral más bochornosa que recuerdo. Espero que el nivel mejore, porque si no, mal vamos. Pero bueno, a estas alturas uno ya se cree cualquier cosa.
(Pie de foto: la Federación Española de Fútbol busca un plan B de urgencia para seguir ganando títulos internacionales ante la eventualidad de que Laporta gane las autonómicas por mayoría absoluta, proclame la independencia de Catalunya y, por lo tanto, La Roja se quede sin Xavi, Puyol, Piqué, Busquets, Cesc, Valdés o Capdevila.)
Todos sabemos que nadie lee los folletos y que la propaganda electoral apenas influye en el sentido del voto final, pero resulta innegable que parece existir cierta correlación entre la claridad de ideas y las expectativas electorales, y que la propaganda electoral es un buen indicador de cuán en serio parecen tomarse los diferentes partidos políticos sus posibilidades, independientemente de cómo les vaya en las urnas el 28-N.
Resumiendo mucho, CiU van de sobrados, SI está llamando a las puertas del cielo, ERC y PSC saben que van de cabeza al desastre, el PP está jugando a demasiadas bandas y trata de rebañar votos en alguna de ellas, ICV están orgullosos y tratan de transmitirlo, C's son conscientes de que no han sido flor de una legislatura (y, por lo tanto, se preparan para ello), PxC trata de pescar en río revuelto, el Partit Pirata se limita a calentar motores (y, si le va bien, puede que la líe en las municipales de mayo), la CORI está aprovechando ese filón electoral y mediático que podría ser Carmen de Mairena, Montse Nebrera hace marketing de guerrilla para que alguien sepa que existe, y Reagrupament parece sumido en la apatía de quien sabe que no debió haber dejado pasar el tren de Laporta. Si extrapolamos estas actitudes vitales a los resultados previsibles de las elecciones, lo más probable es que suban los que mejor han sabido transmitir su ilusión (CiU, C's y SI), se desplomen los que han hecho una campaña autista (PSC, ERC y Reagrupament) y suceda cualquier cosa a los que han ido de otra cosa (ICV, PP y PxC).
Por supuesto, este análisis es válido si la participación no es ni muy alta ni muy baja: por encima del sesenta por ciento repercutirá en favor de PSC y ERC (que serán los más afectados por la abstención) y por debajo del cincuenta por ciento favorecerá a los partidos pequeños a los que las encuestas no asignan representación parlamentaria aunque la pueden tocar con la punta de los dedos (PxC en Barcelona, Reagrupament en Lleida, o C's en Tarragona).
CiU se saben ganadores, su único enemigo real es la soberbia, Artur Mas está que se sale y la única duda estriba en saber cuán cerca se quedarán de la mayoría absoluta.
El PSC parece consciente del final de un ciclo, y se debate entre la obligación de dar protagonismo al presidente Montilla (que para eso es el president en ejercicio) y la subasta a la desesperada de promesas electorales irrealizables, para evitar un batacazo histórico; Montilla es un dead man walking, y todos en el partido lo saben. La duda, a fecha de hoy, estriba en conocer las dimensiones del castañazo (o si éste se puede evitar, con una participación electoral en torno al 60 por 100); a partir del lunes, todo se reducirá a saber quién sucede a José Montilla. ¿Bienvenida, señora Tura?
ERC parece haber elegido las dos peores armas posibles para competir en un espacio en el que SI amenaza con comérselos crudos: renegar de los siete años de tripartit y centrar su propaganda electoral en la independencia, sin que todo lo demás, que es mucho, parezca existir.
Por su parte, SI lanza una campaña que parece pedir a gritos una intervención militar de la OTAN pero que, desde luego, es mucho más vistosa e ilusionante que la de ERC... y, desde luego, transmite más ilusión, cosa que no se puede decir de la propaganda electoral de un Reagrupament que no sabe muy bien cómo encajar su pieza en el puzle electoral del próximo domingo.
El PP, mientras tanto, juega bien la baza del carisma de Alícia Sánchez Camacho (que se está confirmando como un animal político muy digno de tener en cuenta), juega mal la baza de la identificación entre España y el PP, Rajoy y Camacho, juega rematadamente bien en términos electorales la baza de la xenofobia entre los votantes del cinturón rojo de Barcelona (de modo que va a restar muchos votos a PxC) y juega rematadamente mal la baza de la búsqueda del votante centroderechista no nacionalista con un mínimo sentido de la responsabilidad (que está poniendo en bandeja a C's).
ICV y el Partit Pirata no entran en el juego de descalificaciones y se limitan a hablar de programa, programa, programa, a veces de manera abstracta (Piratas) y a veces alardeando demasiado de los aspectos positivos de las dos últimas legislaturas (ICV), lo cual creo que les va a restar votos; en todo caso, ICV parece el único de los tres socios del tripartit que está orgulloso del legado político de éste. Y eso, como casi siempre, dice mucho en favor de su coherencia (recordemos que fue la única fuerza política que ha mantenido la coherencia en dos asuntos centrales de la última legislatura: el apoyo al Estatut y la postura con respecto a la prohibición de las corridas de toros).
La CORI juega el papel de comparsa, si esto fuera Italia o Brasil tendría asegurada su presencia en el Parlament y podríamos calificar lo de Carmen de Mairena como una sorpresa en términos electorales si no fuera por el asunto que quiero destacar en esta entrada: la trivialización de la campaña electoral, su conversión en un espectáculo rayano en el reality-show y la pornografía, el abandono casi definitivo por parte de algunos partidos políticos del contacto con la realidad, precisamente en nombre de lo que ellos interpretan como paradigma del contacto con la realidad: mejorar los resultados en las encuestas.
Parece como si casi todos los partidos se hubieran puesto de acuerdo en escenificar, todos juntos, el peor de los males que pueden afectar a una democracia cansada: el divorcio definitivo entre la clase política y los electores. Si la abstención va a ser del cincuenta por ciento (récord histórico, en España, en cualquier proceso electoral que no sean unas europeas o un referéndum) y el voto en blanco puede irse hasta el cinco por ciento (otro récord histórico, que aseguraría la representación parlamentaria en Barcelona, Tarragona y tal vez Girona si sus votos se computaran a efectos electorales) se debe a que nos estamos distanciando de los electores. ¿Cómo acercarnos a ellos? Dándoles lo que quieren: tetas y complicidad friqui. Si sacamos tetas, nos aseguramos el voto en el cinturón rojo de Barcelona. Si ofrecemos guiños friquis, nos aseguramos el voto joven.
En teoría. No cuentan con un contraargumento de peso: si los partidos políticos de toda la vida se rebajan al nivel de un reality-show y van de padres enrollados, buena parte de los electores que todavía se tomen en serio la política los van a tratar igual que a un reality-show o a un padre enrollado. Es decir, apagando la tele (esto es, absteniéndose), cambiando de canal (votando a otros), poniendo alguna peli o serie (voto en blanco: la oferta televisiva es tan apasionante que pongo otra cosa, aunque la tele siga encendida) o regalando la tele (saliéndose para siempre del sistema político), en el primer caso, o bien dándole una palmadita en el hombro al padre enrollado, mandándolo a la mierda, diciéndole que sí a todo mientras piensas en otra cosa y haces lo que te dé la gana, o anunciándole que no aguantas más gilipolleces y que te vas de casa, en el segundo.
Es decir: la conversión de la política en un reality-show y del político en el patético padre enrollado que saca la camiseta de Iron Maiden para acompañarte al concierto de Limp Bizkit suele funcionar en muy determinados casos, y resultar contraproducente en muchos más. A no ser, claro está, que la finalidad declarada de este proceso sea precisamente ésa: cabrear y expulsar del sistema electoral a una parte significativa del electorado, la más crítica, que es precisamente la que hasta hace poco decidía los resultados de las elecciones, y fidelizar o incluso atraer a los sectores más acríticos y volubles, los votantes poco concienciados y más fáciles de manipular, de modo que se genere una paradoja que, por ejemplo, lleva años funcionando en Italia: el votante concienciado de toda la vida acaba arrojándose en los brazos de la abstención o los grupúsculos minoritarios, mientras que el votante que siempre ha alardeado con orgullo de no interesarse en política acaba yendo a las urnas y, en consecuencia, vota el producto que le ofrece el marketing electoral, no el que mejor programa electoral ofrece, pues resulta evidente que "nadie se lee los programas electorales", "los políticos son todos iguales" y "voy a votarlo porque es como yo, no como ellos".
Así pues, cabe entender esta campaña electoral como un anticipo de lo que nos viene encima. Campañas cada vez más vacías de contenidos. Campañas personalistas que privilegien, más que nunca, al candidato, no al partido. Campañas en las que el marketing viral se acabe imponiendo a los contenidos: ganará quien más gilipolleces consiga retuitear o menear, porque ésa será la medida del impacto de sus no-propuestas. Campañas en las que el guiño friqui se sustituya por el guiño freak, que no es lo mismo y, además, llega a más gente. Campañas en las que lo importante no sean las dos horas de mitin sino los treinta y cinco segundos que dura la conexión en directo (como muy bien explicaba el otro día Esteban González Pons). Campañas, en resumen, en las que hablar de política termine siendo contraproducente, antiestético y, en general, mal visto.
Esta campaña electoral, vista en estos términos, no es más que una piedra de toque, y está por ver si el modelo se implanta (y perfecciona en las elecciones generales de 2012: las locales son un mundo aparte) o si, por el contrario, marca un punto de inflexión, un tocar fondo a partir del cual las cosas se encaucen y la cordura acabe regresando poco a poco a la vida política catalana y, por extensión, española. Empero, viendo la tendencia a la chabacanización de la política electoral en general, no soy optimista. De hecho, casi espero impaciente el momento en que Belén Esteban se decida a presentarse a unas elecciones: si la situación tiene que romper, que rompa ya y lo haga a lo grande, pero, por favor, que se acabe esta incertidumbre, este impasse, este sinvivir.
Lo cierto es que ya he contado todo lo que quería decir, aunque pensaba exponerlo a modo de conclusiones generales, después de reproducir algunos ejemplos de propaganda electoral chabacana. Espero sepáis perdonarme por haber empezado la casa por el tejado, aunque lo cierto es que los despropósitos que podéis ver a continuación son lo de menos, meras anécdotas ilustrativas del proceso que he descrito más arriba.
Veamos, pues, cómo se han preparado los partidos políticos catalanes para echar unas cuantas paletadas de vivificante humus sobre sus tumbas electorales y acelerar de este modo el proceso de conversión de la política en un espectáculo posmoderno comparado con el cual las noticias de El Mundo Today o los informativos que salían en Robocop son puro neorrealismo italiano de los años cincuenta.
Por algún lugar hay que comenzar, así que lo haremos con el famoso vídeo porno de Montserrat Nebrera, cuyo partido, Alternativa de Govern, no parece que vaya a comerse un rosco, en términos electorales y por usar el símil porno del vídeo. Empero, la campaña ha conseguido situarlos en el mapa, ya que hasta ahora no se había oído hablar de ellos. Dudo que obtengan resultados destacables: sus contrincantes naturales, PP y C's, parecen demasiado consolidados. Y, qué coño, ofrecer un vídeo semiporno para anunciar a continuación que no vas a convertir la política en espectáculo es, como mínimo, una paradoja.
Lo del PP y el famoso videojuego xenófobo de Alícia Croft es como para aplicarles la Ley de Partidos; pero bueno, vistos los precedentes de Badalona, y si un folleto como el de PxC recibe subvenciones y puede llegar a cualquier hogar catalán, la verdad es que cualquier cosa vale. La explicación oficial del PP --todo fue un error de la empresa-- parece verosímil:. En efecto, la empresa desarrolladora del videojuego cometió un error de bulto: aceptar el encargo. Lo único positivo que se puede decir de la campaña del PP es que va a conseguir desactivar las expectativas electorales de PxC, por la vía de apropiarse de muchos votos que de otro modo habrían ido a parar a la formación xenófoba de Anglada. Lo negativo, que la jugada les salga demasido bien y luego tengan que satisfacer las demandas de ese electorado. No sé si me explico.
El partido de Joan Laporta, SI, se ha apuntado un buen tanto al fichar a María Lapiedra, la actriz porno, a su campaña. En este vídeo podemos verla tendiendo puentes entre Catalunya y Madrid. Posible efecto contraproducente de la campaña de Laporta: ¿qué español que se precie de serlo querría que alguien como María Lapiedra dejara de ser española? Aunque, por otro lado, si con ello nos asegurásemos de que va a dejar de cantar himnos como éste...
Para no ser menos, el PSC contraataca con esta versión chunga de Cuando Harry encontró a Sally que en realidad se ha quedado en versión cutre de una canción de La Trinca. Justo lo que necesitaban para fidelizar el voto progre femenino (Montserrat Tura, para entendernos).
Por desgracia, no queda aquí la cosa, pues el PSC lleva ya tres jaimitadas mediáticas en lo que llevamos de campaña. La primera consistió en presentar a Montilla como un superhéroe de cómic,
y la segunda, en este vídeo homenaje a Monty Python (Monty... Montilla... Monti... ¿Lo pillan? [Codazos y guiños, codazos y guiños.]):
Visto lo visto, el anuncio de la CORI de poner de número dos de sus listas a Carmen de Mairena ya es casi lo de menos.
ICV. No ha dado la nota y se ha limitado a hablar de política y plantear propuestas serias: por ejemplo, es la única formación política que propone solucionar la cuestión de la soberanía de Catalunya con arreglo al artículo 168 de la Constitución; es decir, a la legalidad vigente. Las encuestas auguran que es el único miembro del tripartit que no se meterá la hostia del siglo, aunque es tal vez el partido cuyos resultados se auguran más inciertos: según unas encuestas, baja entre uno y dos diputados, y según otras, se mantiene e incluso sube. Supongo que todo dependerá de la participación y, teniendo en cuenta que el margen de recuperación que le quede al PSC se producirá a costa de ICV, más bien me temo que baje un par de diputados y se quede en 10. De todos modos, mantiene un electorado fiel que pasa de gilipolleces, por lo que, en consecuencia, el equipo de campaña no se las ha dado. Inteligente decisión, aunque les cueste votos.
CiU. No ha presentado ninguna chorrada durante la campaña electoral. Curiosamente, ha subido en las encuestas y podría obtener la mayoría absoluta en las elecciones del domingo. Que cada cual lo interprete como quiera.
En resumen, que el proceso de italianización de la política catalana corre en paralelo al proceso de polonización de ésta (por el programa Polònia, se entiende), y a estas alturas no hay que descartar ningún resultado, ni siquiera la resurrección del héroe de cómic, ese Increíble (y tanto) Hombre Normal que siempre suele imponerse al Lex Luthor de turno (y, al respecto, ¿alguien ha reparado en cómo se parecen Mas y Luthor?). O eso, o el Frente Convergente Popular logra expulsar a Monti. O Carmen de Mairena consigue hacer papilla al president Montilla. Todo puede suceder. Y es que en estos casos es de aplicación esa máxima tan intelectual de que hasta el escrutinio final no hay nada decidido.
Elecciones catalanas 2010: (I) Propaganda electoral, en un tuit
Como sin duda sabréis, el próximo 28 de noviembre se celebran las elecciones autonómicas catalanas, que tienen todos los números para resultar históricas por un buen puñado de motivos: CiU recuperará el poder (lo más probable es que con mayoría suficiente como para gobernar en solitario), PSC sufrirá uno de los mayores reveses electorales de su historia y arrastrará en su caída a sus otros dos socios del tripartito (ERC y, en menor medida, ICV), el nacionalismo de izquierdas mutará en independentismo declarado y tal vez coloque tres formaciones políticas en el Parlament, la opción no nacionalista de Ciutadans se consolidará, el PP catalán tiene todas las papeletas para convertirse en la tercera fuerza política catalana pese a su preocupante deriva hacia la extrema derecha (vivero electoral en alza, en el que competirá con una Plataforma per Catalunya que literalmente puede arrasar en algunos municipios conflictivos en las próximas elecciones locales de mayo de 2011), el Partit Pirata puede captar buena parte del voto en blanco (que, dicho sea de paso, podría volver a batir récords y situarse en cifras precoupantes), cabe la posibilidad de que un partido cuyos candidatos son un cantante disfrazado de Elvis y una meretriz transexual obtengan representación parlamentaria (con lo que terminaría de acentuarse la italianización de la política catalana) y, en resumen, puede que sea la primera vez en que una convocatoria electoral que no sea un referéndum o unas elecciones europeas registre mayor número de abstenciones que de votos, ya sean válidos o nulos. El panorama es, pues, muy interesante, y es mucho lo que hay en juego.
Hasta el momento, lo más llamativo de la campaña está siendo la publicidad electoral, de tintes marcadamente pornográficos o provocadores, y que dejaré para otra entrada, si me da tiempo a escribirla antes de las elecciones.
No obstante, hay aspectos más serios que a veces se pierden en el mar de chorradas folclóricas que dan la nota de color y calan en el espectador ajeno al proceso electoral.
La atomización del voto: en las elecciones de 2003 hubo cinco formaciones con representación parlamentaria; en las de 2007, seis; en las de 2010, entre siete y nueve, según los sondeos.
La ruptura de la doble dicotomía izquierda-derecha y nacionalista-no nacionalista, pues ahora los planteamientos son, más bien, independentista-no independentista y xenófobo-no xenófobo, con CiU en un apacible y calculadísimo punto medio (que no equidistante) que, para quien contemple el panorama político catalán en dos dimensiones, podría parecer el punto donde confluyen el eje de las X(enofobia) y el eje de las Y(ndependencia, y perdonen la falta ortográfica, pero era necesaria), pero que en realidad hay que contemplar en tres dimensiones para percibir lo que es: el ápice de una pirámide (o la anxaneta de un castell, si lo preferís). Si superponemos la vieja dicotomía y la nueva, resulta que hay muchos más perfiles de votante que hace cuatro años. Como es lógico, esto redundará en un proceso creciente de atomización electoral, de caudillismo (ya no votaremos al partido, sino a la persona, pues hay varias opciones en el mismo espacio político, y hay que elegir) y desinterés por la política.
En fin, que las elecciones tienen muchos aspectos muy interesantes que comentar, es una lástima que no tenga tiempo para desarrollarlos en una serie de entradas mucho más ambiciosas y, en resumen, lo único que puedo ofreceros es un refrito de mis últimos silbidos en Twitter, ese reto diario a mi verborrea que, dicho sea de paso, se está saldando con un estrepitoso fracaso: ¡tengo serios problemas para expresarme en menos de 140 caracteres! He aquí la primera entrada del blog en la que desarrollo una paja mental surgida de mi cuenta de Twitter. ¿Mi cuenta de Facebook ha muerto, y larga vida a Facebook? En realidad, no. Pero hoy toca hablar de mi Twitter.
A medida que he ido recibiendo la propaganda electoral en casa, he ido tuiteando las impresiones que me producía la publicidad de los distintos partidos políticos que se presentan a las elecciones catalanas. Ha sido un reto, porque resulta complicado resumir tanta (o tan poca) locuacidad en un número tan reducido de caracteres, pero creo que no me he dejado nada realmente importante.
Así pues, procedo a copia y pegar esos mensajes, y vosotros decidís si se ajustan o no a la realidad, si se me va la olla, si tengo razón, si sí pero no, si no aunque puede, si ni si ni no, o qué.
Por supuesto, he hecho alguna trampa con respecto a la redacción original, pero respeto el número de caracteres, aunque, eso sí, añado entre paréntesis algunas acotaciones efectuadas a posteriori).
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Análisis de la publicidad de #eleccions#28N. PSC: único programa rigurosamente bilingüe, muy bien estructurado, paranoia anti-PP.
(En realidad, hay más programas bilingües, como los del PP y C's, que me llegaron después. Insisto en que está muy bien estructurado y es muy claro. Acojona un poco la cubierta, con Montilla en blanco y negro sobre fondo rojo sangre.)
Análisis de la publicidad de #eleccions#28N. PP: folleto resultón, paranoia casi xenófoba, Rajoy tiene más peso que Sánchez Camacho.
(Curioso: dos días después de este folleto, que es claramente contraproducente y alinea al PPC en el mismo espacio electoral que PxC, recibo uno nuevo, mucho mejor diseñado, casi el hermano gafapasta del folleto del PSC. ¿Juegan a Jeckyll y Hyde, o qué?)
Análisis de la publicidad de #eleccions#28N. PP: nuevo folleto, más moderado que el anterior, bilingüe, look a lo disco de Air.
Análisis de la publicidad de #eleccions#28N. CiU: decálogo clarísimo, casi minimalista; ambigüedad sobre independencia; buen lema.
(Añado, por falta de espacio: demasiado protagonismo para Mas. Caudillismo o, cuando menos, personalismo evidente. Certeza de que van a ganar sin bajarse del autobús, lo cual puede ser peligroso para sus intereses.)
Análisis de la publicidad de #eleccions#28N. ERC: casi monotemáticos con indepencia, paranoia anti-PP y CiU, ahorrativos en papel e ideas.
(En realidad, una triste octavilla con sólo cuatro puntos, sumamente vagos. Tal vez un folleto así merezca que no remonten el 28N y el partido que aglutine al voto independentista vaya a ser SI.)
Análisis de la publicidad de #eleccions#28N. ICV: únicos que proponen reforma constitucional, detallan logros del tripartit, color chillón.
(Para mí, lo realmente destacable es que es la única fuerza política que propone plantear la hipotética independencia de Catalunya siguiendo el cauce que marca la Constitución Española: mediante el referéndum previsto en el artículo 168. Si le añadimos el apartado de logros del tripartit, tenemos el folleto electoral más lúcido de todos. También da puntos el hecho de que no disparan a matar contra nadie: se dejan de paranoias y se centran en un programa que, empero, resulta algo utópico.)
Análisis de la publicidad de #eleccions#28N. C's: apela directamente al votante, "rebélate" crea complicidad pero pierde matices positivos.
(No hay mucho más que comentar: buen lema de campaña, que se va a traducir en que mantendrán representación parlamentaria, pero que los pone directamente en contra de todas las demás fuerzas políticas.)
Análisis de la publicidad de #eleccions#28N. Regrupament: ¡menos monotemáticos con independencia que ERC! Incluyen carta. Color cantoso.
(Tal vez demasiado texto y demasiadas propuestas: es un folleto electoral, no el programa electoral. Por ahí pierden fuerza: no transmiten nada en concreto. Pecado mortal, ya que compiten con ERC y SI por los mismos votantes.)
Análisis de la publicidad de #eleccions#28N. UPyD: ¿sólo una carta de Rosa Díez a una sola cara? En serio, ¿dónde está el programa?
(Impresentable, sobre todo si se tiene en cuenta que se las tienen que ver con C's, que ocupa su mismo espacio político, y con quienes deberían haberse coaligado en estas elecciones. Ellos mismos, pero a priori parece la campaña peor planteada, superando incluso a ERC.)
Análisis de la publicidad de #eleccions#28N. Partit Pirata: magníficas consignas, trata de ganarse al voto en blanco, tal vez muy teórico.
(No imprimen folletos para ahorrar papel. Cuanto más repaso su programa, menos me creo que vayan a dar la sorpresa: son demasiado inconcretos. Eso sí, en cuanto den con unas cuantas propuestas realistas, puede que consigan ganarse a muchos votantes indecisos.) (EDITO : Gracias a Humberto, número 65 de la lista del Partit Pirata por Barcelona, recibo en casa un conjunto de propaganda electoral impresa, con un llamativo barquito de papel, muchas pegatinas y un marcapáginas. El programa parece bastante centrado en un tipo concreto de elector, urbano y conectado a Internet, y no parece tener en cuenta las necesidades de la Catalunya rural, pero supongo que irán dotando de contenidos su programa electoral para las próximas elecciones. De todos modos, la impresión es más positiva que al principio de la campaña, aunque todavía tienen que refinar un tanto el lenguaje electoral y hacerlo más sencillo y comprensible para los posibles votantes.)
Análisis de la publicidad de #eleccions#28N. SI: kit completísimo, Laporta hasta en el sobre, monotema independencia, paranoia y victimismo.
(El programa electoral de Laporta está bastante alejado de la realidad, y tanto personalismo puede que acabe pasándole factura. Por lo demás, el billete de 3.000 euros es gracioso.)
Análisis de la publicidad de #eleccions#28N. PxC: paranoia extrema xenófoba: no hablan de obras públicas (¿porque mano de obra es guiri?).
(La ley del embudo aplicada a su máxima expresión: todo se reduce a un solo tema, como ERC, y se omiten de manera interesada las cuestiones importantes que no están relacionadas con la inmigración: traspasos de competencias, urbanismo, obras públicas, postura con respecto al Estatuto, limitación de velocidad en carreteras... No obstante, queda la sensación de que un mensaje tan minimalista y machacón calaría en la opinión pública si no fuera porque el PP los está dejando fuera de juego en su propio terreno.)
Echo en falta publicidad electoral de la CORI y del partido de Montserrat Nebrera. Si llegan a enviarla, actualizo.
Lo bueno de tener almas casi gemelas (en lo que a blogs se refiere) como Manu Díez Román es que a veces nos ahorramos mutuamente escribir según qué entradas; en este caso, es él quien me ahorra colgar un par de vídeos esclarecedores sobre Mariano Rajoy, su niña y el cómo reaprovecha lemas y recursos electorales de México, Guatemala e incluso los Estados Unidos. Así pues, enlazo la entrada de marras y paso a otro asunto. Y, para análisis en profundidad, ya escribí otra entrada no hace mucho tiempo, y a ella me remito. Aunque la escribí en precampaña, el guión de la campaña electoral está resultando tan soso y previsible que no cambiaría ni una coma.
Nunca debimos haber visto el segundo debate electoral entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero. Aparte de que nos aburrimos solemnemente, pocas novedades ofreció con respecto al primero, excepto que renovaron el repertorio de acusaciones mutuas. El esquema seguido por ambos fue el mismo: yo te doy donde más te duele, en aquellos temitas sobre los que no me puedes replicar porque son indefendibles, y a cambio te respondo lo que me venga en gana cuando tú me das cera sobre los asuntos en los que no tengo defensa posible. El caso es que la estrategia les ha funcionado, a juzgar por el entusiasmo con que han sido valoradas sus intervenciones entre sus votantes ya convencidos. A los que no somos ni carne ni pescao (una cuarta parte del electorado, no lo olvidemos), la cosa nos pareció aburrida, autorreferencial, cobarde y con escasos momentos divertidos que nos hicieran continuar el debate hasta el final y no cambiar a C.S.I. Miami. Llegué a echar de menos a Horatio Caine: por lo menos, reparte hostias como panes y no esconde la mano. No sé si me explico. Con todo, hubo momentos brillantes, como la réplica de ZP a Rajoy acerca de la inmigración. Sí, eso de que gracias a los impuestos que pagan los inmigrantes tenemos ingresos suficientes para garantizar un millón de pensiones. O toda la discusión acerca de política antiterrorista. En general, vi que Rajoy le hizo pupa a ZP en asuntos económicos, y que ZP ganó de calle en lo relativo a asuntos sociales. En cuanto a la política lingüística en Catalunya, pues en fin, como se lo diría al señor Rajoy: he trabajado para un editor y librero a quien casi le cascan una multa de cien mil pesetas españolas de las antiguas, por no rotular llibreria en catalán. Aquello sucedió cuando gobernaban el PP (en el Estado español) y CiU (en Catalunya), o sea que menos gilipolleces: la política lingüística es la misma que cuando gobernaba Aznar, el del catalán en la intimidad. En fin, que cada loco con su tema, y a agradar a la parroquia y a la prensa afín. Visto así, las referencias a la niña de Rajoy (que tal vez sea esta) y a las buenas noches y buena suerte, casi fueron simpáticas y todo. Como debates, y teniendo en cuenta que el último se había celebrado hace quince años, ha sido una ocasión desperdiciada. En la que, insisto, faltaban candidatos. Reducirlo todo a PSOE y PP me parece muy grave, cuando hay otras fuerzas políticas representativas de la sociedad española. Disgresiones aparte, digo que nunca debimos haber visto el debate de anoche porque ello se tradujo en un sueño demasiado chungo, que paso a relatar. En mi sueño, yo estaba en algún lugar irreconocible, y de repente me encontraba cara a cara con Mariano Rajoy. Estaba enfrascado en una perorata llena de tecnicismos, de esos que no significan absolutamente nada pero que se emplean como argumento de autoridad para denotar que el candidato en cuestión sabe un huevo de lo que habla. Utilizaba frases y terminología que sé que es inexistente, que no se emplea ni en estadística ni en política, y, lo que es más extraño, en vez de darlo por bueno, incluso en mi sueño era consciente de que lo que estaba diciendo era una sarta de chorradas carentes de sentido, expuestas únicamente para deslumbrar a los espectadores ya convencidos. -Les anuncio que hemos creado un sistema que nos permitirá evaluar los votos reales sobre las papeletas escrutadas en catorce provincias, aplicando como coeficiente un furflús sidagítico de treinta y uno por cincuenta y dos, con el cual... En aquel momento, yo interrumpía a Rajoy y empezaba a darle cachetadas en los mofletes, incrementando su fuerza a medida que iba terminando mi exposición, pasando de la caricia a lo que claramente podríamos definir como una señora bofetada. -¿Me estás diciendo que siembras dudas acerca de la legitimidad de los resultados electorales, sean cuales sean, y que el mero hecho, el simple hecho de que anuncies algo que es completamente innecesario va a deslegitimar al gobierno, porque quieras o no las elecciones van a ser limpias? Todo esto, como digo, con la cadencia de las cachetadas en un crescendo, que terminaba prácticamente en unos bofetones. La escena cambiaba, y me encontraba con dos Hombres de Negro del PSOE, que estaban conspirando con los datos de participación. No sé de qué hablaban, porque estaban susurrando, pero lo que yo pensaba en aquel momento era que tenía que contar en mi blog lo que acababa de hacerle a Rajoy y, por otro lado, le daba vueltas a una novela, que sería la distopía definitiva en lengua española, y que tenía que comentarle a unos cuantos editores en la hispacón. En ese momento, me desperté. Cristina lo flipó razonablemente cuando le conté el sueño, y el susto se me pasó antes incluso de entrar en la ducha, porque los vecinos de al lado estaban haciendo demasiado ruido, y así no había quien se concentrara en intentar racionalizar el sueño que acababa de tener. Lo dicho. Que no vuelvo a ver un debate electoral justo antes de irme a la cama. A partir de ahora veremos cosas más ligeritas y amables, que nos permitan tener sueños normales: Psicosis, El exorcista, El resplandor o El misterio de Salem's Lot, por ejemplo.
Edito: Le he dado vueltas al asunto (por suerte, no en sueños), y ya sé cuál fue el detonante de mi pesadilla con Mariano Rajoy: la despedida del candidato popular, ese "Esa niña está en mi cabeza, es la que mueve mis sentimientos y mi corazón". La mera idea de que Rajoy, con esa mirada desencajada, tenga en su interior una niña que le habla y dicta sus movimientos, pertenece de lleno a la iconografía de la serie B, la serie Z, el giallo y cualquier otro subgénero del terror. Intento imaginarme a Rajoy en el debate electoral, mientras Zapatero le está metiendo un chorreo o diciendo alguna gilipollez, y de repente, la niña de marras irrumpe dentro de su cabeza: -¡Mátalo, Mariano! ¡Hazlo ya! Y es en ese momento cuando Rajoy tiene que salir por los cerros de Úbeda y prolongar la discusión sobre cuál fue la primera pregunta que le hizo a ZP... triste ejemplo protagonizado por los dos candidatos, en el que el asunto de la primera pregunta sirve para tener la última palabra. Pero el debate sigue, y los contraplanos que muestran a Rajoy crispado, con los ojos abiertos como platos mientras saca uno de sus gráficos, en realidad nos hablan de la voz que habita en su interior, y que en esta ocasión le dice lo siguiente: -¡Háblalesh de mí, Mariano! ¡Dísshelo al mundo! El debate continúa, y las excentricidades de Mariano, esa manera tan inocente, de entrar al trapo cuando Zapatero le habla de la guerra de Irak, adquieren una nueva dimensión. Rajoy necesita apartar de su cabeza la voz interior de la niña, que no deja de machacarlo. Mariano está extenuado. -¡No dejesh que nosh arrebate la victoria en eshte debate! ¡Es nueshtra! ¡Zaplanum! ¡Zaplanum! ¡Mi tessssooooroooo! Y Rajoy, que tiene que contraatacar a la desesperada, para arrojar fuera de sí a la niña y ofrecérnosla al resto de los españoles, un "tómala, tuya es, mía no" absolutamente catártico. Creo que ése fue el detonante de mi pesadilla. Ahora lo veo claro. (Gracias a Natxo por la foto de las niñas de marras.)
¿Me aparto de la media? ¿Vivo en el país de los teletubbies?
Sigo con escepticismo los debates preelectorales, y no digamos los de la campaña electoral. Por eso, propuestas como las del PP, en lo tocante a obligar a firmar un contrato a los inmigrantes para aceptar las costumbres del país, me parecen un poco de cachondeo. Intento imaginarme algo parecido en los años sesenta y setenta, con los alemanes, suizos y franceses obligándole a los curritos españoles a no ver pelis de Paco Martínez Soria, no fundar Centros Españoles en Berna o Frankfurt, prohibirles comer tortilla de patatas y obligarles a ir con zuecos, gorritos de pluma de faisán y comer chucrut, como condiciones indispensables para permanecer en sus países de acogida, y la verdad, como que no termino de verlo. Eso sí, si ya tienes la nacionalidad española, nadie te impide llevar velo, y mucho menos compatibilizarlo con tu condición de concejala del PP. Delirante. Esquizofrénico.
Pero propuestas así están consiguiendo hacer despegar al PP en las encuestas preelectorales. Lo cual es señal de que saben lo que hacen, y van por el buen camino para superar a un PSOE empeñado en perder las elecciones, y al que ya no le vale como excusa eso de que la economía va bien. Tampoco termino de ver claro eso de rebajar la edad penal a los doce años, ni lo de endurecer las penas. Es decir, no termino de ver claro que alguien que ha sido ministro de Interior (Rajoy, Acebes) propongan eso como si el hecho de que aún no se haya legislado en ese sentido fuera el mayor escándalo de la historia de la democracia. ¿Por qué no lo hicieron cuando gobernaban, entonces? Sea como sea, y si la cosa sale para adelante, espero que sepan explicarle al electorado que una medida así requiere reformar el Código Penal, y esas cosas se hacen por mayoría absoluta; es decir, que no basta con que ganen. Aunque, bien mirado, tendrían un apoyo incondicional: el de CiU, que también está haciendo una campaña electoral de las que consiguen movilizar al electorado indeciso... en contra de ellos. Me refiero a Catalunya, donde el porcentaje de participación está cayendo en picado últimamente (cosa que no me extraña, entre el caos del AVE, el caos de los autobuses, el caos del metro, el caos de las infraestructuras, el caos de la falta de agua, el caos de los posibles atentados yihadistas... ¿sigo?) Miro la campaña electoral del PP, y bueno, creo que entra dentro de las coordenadas que cabe esperar de un partido que quiere recuperar el poder sea como sea, y que, pese al descojono interno que tienen organizado, han terminado comprendiendo que no pueden atacar al PSOE en materia de política antiterrorista (hace unos meses, tal vez; ahora, ni de coña: se han puesto serios en lo tocante a detenciones de etarras y acaban de desarticular un posible 11-M en Barcelona) y que las dos únicas maneras que tienen para subir votos pasan por apelar al componente irracional del electorado: seguridad e inmigración, por un lado, y la crisis económica que se avecina, por el otro. Es decir, apelan a la seguridad y la mano dura, que es algo que siempre se le ha dado mejor a la derecha que a la izquierda. No estoy de acuerdo con los medios, con las maneras y con los protagonistas de la propuesta, pero entra dentro de su lógica política, y ahí lo único que puedo hacer es contribuir con mi voto a que no ganen el 9-M, porque el discurso xenófobo y demagógico encubierto del PP me parece una absoluta irresponsabilidad. Sencillamente, no creo que un partido político que se lo está jugando todo a la carta del "la culpa es de los inmigrantes, que se aprovechan de todo lo bueno y no hacen más que causarnos gastos" sea una buena opción de presente ni de futuro para asegurar la gobernabilidad del país. Pero lo innegable es que eso les va a dar votos, y que puede que ganen. Pero, como digo, es lo que cabe esperar de un partido como el PP. Lo que ya me parece más sangrante es que una formación política como Convergencia i Unió tenga un discurso preelectoral tanto o más xenófobo que el del PP. Leo los eslóganes electorales de la campaña de Duran i Lleida (que, por cierto, nació en la provincia de Huesca), y se me caen los cojones al suelo. Con fotografías en blanco y negro y grandes parrafadas, Duran nos advierte de lo mal que está la cosa si no le votan, pero lo hace con propuestas que me parecen tan escandalosas como las de Arias Cañete, Acebes o Rajoy, por su trasfondo. Así, afirma Duran:
A Catalunya se'ns respecta menys que abans. Això s'ha d'acabar. El pitjor que li pot passar a una persona, a una família, a una associació, a una entitat… a un poble, és que li perdin el respecte. Doncs bé, això és el que ens ha passat a Catalunya en els darrers anys: ens han perdut el respecte. Ara se’ns respecte molt menys que abans. Tothom s’atreveix amb nosaltres, i això abans no passava. Ara, en canvi, passa i ens és profundament negatiu.
Traducción libre:
En Catalunya se nos respeta menos que antes. Esto tiene que acabarse. Lo peor que le puede pasar a una persona, a una familia, a una asociación, a una entidad... o a un pueblo es que le pierdan el respeto. Pues bien, eso es lo que nos ha pasado en Catalunya durante los últimos años: nos han perdido el respeto. Ahora se nos respeta mucho menos que antes. Todo el mundo se atreve con nosotros, y eso antes no pasaba. Ahora, en cambio, pasa, y es profundamente negativo para nosotros.
Leído de manera apresurada, puede parecer que Duran i Lleida se está quejando de la catalanofobia que se masca en el ambiente, la pérdida de peso político de Catalunya con respecto al resto del estado español (y a la que, digo yo, no resultará del todo ajeno el que durante los veintitrés años que CiU ha gobernado la autonomía apenas se haya invertido en mejorar sus infraestructuras) y cierta nostalgia de los tiempos en los que CiU resultaba decisiva para la gobernabilidad del conjunto de España. Sin embargo, tal como yo lo interpreto, ese "A Catalunya se'ns respecta menys" no quiere decir "A Catalunya se la respeta menos", sino (y ésta es la diferencia de matiz) "En Catalunya se nos respeta menos". La frase es ambigua, supongo que de una manera intencionada, pero el significado es ese: en Catalunya se nos respeta menos. ¿A quiénes? ¿A los miembros de CiU? ¿A los catalanes? ¿Quién puede no respetar a los catalanes fuera de Catalunya? Mucha gente: el PP, el PSOE del sector guerrista, cualquiera a quien se le informe de manera sesgada de lo malos que son los catalanes... Pero, ¿qué sector de población es el que no respeta a los catalanes en Catalunya? Aaaah, esto ya es otra cosa. Vete a decir eso a pueblos en los que ya hay censados tantos inmigrantes como autóctonos, y no plantar la semilla de los disturbios xenófobos de aquí a..., seré cauto..., ¿un par de años?
¿Cómo? ¿Que me estoy pasando, y estoy diciendo cosas que Duran i Lleida no quería decir? Está bien. Probemos con otro reclamo electoral. ¿Lo leéis bien? Pone lo siguiente:
La gent no se'n va del seu país per ganes sinó per gana. Però a Catalunya no hi cap tothom.
Que traducido, viene a ser esto:
La gente no se va de su país por ganas sino por hambre. Pero en Catalunya no cabe todo el mundo.
Cojonudo. Lo hubiérais dicho en los años sesenta, y la cantidad de andaluces, murcianos, leoneses y extremeños que se hubieran ahorrado el viaje, las penalidades, el trabajar de sol a sol para que la burguesía de la que se han formado los cuadros de CiU se enriqueciera y Catalunya se convirtiese en la región con mayor nivel de vida de España...
Ante todo esto, sólo puedo constatar una serie de hechos:
1. Me vine a Barcelona por trabajo. ¿Me convierte eso en un inmigrante de los que no caben en Catalunya? ¿Soy un estorbo para el sector público, ya que no hago más que ocasionarle gastos al Servei Català de Salut y el Servei d'Ocupació e Catalunya? ¿Los impuestos que pago -a cambio de unos servicios públicos cada vez más deteriorados- y el pastón que me estoy dejando en una de las comunidades autónomas más caras de España no cuentan como fuentes de riqueza para Catalunya?
2. Estoy estudiando catalán, porque es la única manera de poder asegurarme un buen trabajo en Catalunya si no me va bien como autónomo, aunque existan dos lenguas oficiales. A igualdad de currículum, resulta mucho más interesante contratar a un bilingüe que a alguien que simplemente "lee bien" el catalán y tiene un nivel hablado "medio". Si quiero acceder a la función pública, prácticamente no tengo más remedio que sacarme el nivel C, que algunos catalanes de nacimiento no llegan a obtener porque el examen es bastante duro, y no creo que me lo saque en menos de dos años. ¿Habría que exigirles a los inmigrantes que llegan a autonomías con lenguas propias que aprendan estas lenguas cooficiales, como parte del contrato de integración en España? Entiendo que sí: el hecho de firmar un contrato que comporta la obligación de aprender el idioma y las costumbres del país, si este país es bilingüe (casos de Catalunya, Valencia, Baleares, País Vasco y Galicia), debería implicar la obligación de aprender los dos idiomas y todo el acervo cultural de ambas realidades, estatal y autonómica. ¿Podría llegar a hacerse realidad la coña de Airbag, en la que aparece un lehendakari negro?
3. Sólo me han atracado tres veces a lo largo de mi vida. Las tres veces en Madrid, durante los años noventa; en las tres ocasiones, el gobierno municipal, que debería haber puesto los medios para que hubiera más policías municipales en esas zonas de Madrid y sacarlos a todos a patrullar (es decir, lo que prometen ahora), era del PP. Las tres veces, me atracaron personas de nacionalidad española y mayores de edad. ¿Me convierte eso en una desviación estadística? ¿Soy un bicho raro por no considerar que vivo en un nido de delincuencia, y por el que no me parezca que hay una inseguridad de la lechede las que justifican una movilizarción generalizada del electorado para darle el triunfo a los partidos políticos que defienden postulados racistas y xenófobos? ¿Debería ser más receptivo a que me atraquen menores e inmigrantes, para así entender la lógica electoral del PP y de CiU y, de paso, ser consciente de la realidad en la que vivo?