martes, 4 de marzo de 2008

Buenas noches, y que Dios nos pille confesados

Lo bueno de tener almas casi gemelas (en lo que a blogs se refiere) como Manu Díez Román es que a veces nos ahorramos mutuamente escribir según qué entradas; en este caso, es él quien me ahorra colgar un par de vídeos esclarecedores sobre Mariano Rajoy, su niña y el cómo reaprovecha lemas y recursos electorales de México, Guatemala e incluso los Estados Unidos. Así pues, enlazo la entrada de marras y paso a otro asunto. Y, para análisis en profundidad, ya escribí otra entrada no hace mucho tiempo, y a ella me remito. Aunque la escribí en precampaña, el guión de la campaña electoral está resultando tan soso y previsible que no cambiaría ni una coma.
Nunca debimos haber visto el segundo debate electoral entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero. Aparte de que nos aburrimos solemnemente, pocas novedades ofreció con respecto al primero, excepto que renovaron el repertorio de acusaciones mutuas. El esquema seguido por ambos fue el mismo: yo te doy donde más te duele, en aquellos temitas sobre los que no me puedes replicar porque son indefendibles, y a cambio te respondo lo que me venga en gana cuando tú me das cera sobre los asuntos en los que no tengo defensa posible. El caso es que la estrategia les ha funcionado, a juzgar por el entusiasmo con que han sido valoradas sus intervenciones entre sus votantes ya convencidos. A los que no somos ni carne ni pescao (una cuarta parte del electorado, no lo olvidemos), la cosa nos pareció aburrida, autorreferencial, cobarde y con escasos momentos divertidos que nos hicieran continuar el debate hasta el final y no cambiar a C.S.I. Miami. Llegué a echar de menos a Horatio Caine: por lo menos, reparte hostias como panes y no esconde la mano. No sé si me explico.
Con todo, hubo momentos brillantes, como la réplica de ZP a Rajoy acerca de la inmigración. Sí, eso de que gracias a los impuestos que pagan los inmigrantes tenemos ingresos suficientes para garantizar un millón de pensiones. O toda la discusión acerca de política antiterrorista. En general, vi que Rajoy le hizo pupa a ZP en asuntos económicos, y que ZP ganó de calle en lo relativo a asuntos sociales. En cuanto a la política lingüística en Catalunya, pues en fin, como se lo diría al señor Rajoy: he trabajado para un editor y librero a quien casi le cascan una multa de cien mil pesetas españolas de las antiguas, por no rotular llibreria en catalán. Aquello sucedió cuando gobernaban el PP (en el Estado español) y CiU (en Catalunya), o sea que menos gilipolleces: la política lingüística es la misma que cuando gobernaba Aznar, el del catalán en la intimidad.
En fin, que cada loco con su tema, y a agradar a la parroquia y a la prensa afín. Visto así, las referencias a la niña de Rajoy (que tal vez sea esta) y a las buenas noches y buena suerte, casi fueron simpáticas y todo.
Como debates, y teniendo en cuenta que el último se había celebrado hace quince años, ha sido una ocasión desperdiciada. En la que, insisto, faltaban candidatos. Reducirlo todo a PSOE y PP me parece muy grave, cuando hay otras fuerzas políticas representativas de la sociedad española.
Disgresiones aparte, digo que nunca debimos haber visto el debate de anoche porque ello se tradujo en un sueño demasiado chungo, que paso a relatar.
En mi sueño, yo estaba en algún lugar irreconocible, y de repente me encontraba cara a cara con Mariano Rajoy. Estaba enfrascado en una perorata llena de tecnicismos, de esos que no significan absolutamente nada pero que se emplean como argumento de autoridad para denotar que el candidato en cuestión sabe un huevo de lo que habla. Utilizaba frases y terminología que sé que es inexistente, que no se emplea ni en estadística ni en política, y, lo que es más extraño, en vez de darlo por bueno, incluso en mi sueño era consciente de que lo que estaba diciendo era una sarta de chorradas carentes de sentido, expuestas únicamente para deslumbrar a los espectadores ya convencidos.
-Les anuncio que hemos creado un sistema que nos permitirá evaluar los votos reales sobre las papeletas escrutadas en catorce provincias, aplicando como coeficiente un furflús sidagítico de treinta y uno por cincuenta y dos, con el cual...
En aquel momento, yo interrumpía a Rajoy y empezaba a darle cachetadas en los mofletes, incrementando su fuerza a medida que iba terminando mi exposición, pasando de la caricia a lo que claramente podríamos definir como una señora bofetada.
-¿Me estás diciendo que siembras dudas acerca de la legitimidad de los resultados electorales, sean cuales sean, y que el mero hecho, el simple hecho de que anuncies algo que es completamente innecesario va a deslegitimar al gobierno, porque quieras o no las elecciones van a ser limpias?
Todo esto, como digo, con la cadencia de las cachetadas en un crescendo, que terminaba prácticamente en unos bofetones.
La escena cambiaba, y me encontraba con dos Hombres de Negro del PSOE, que estaban conspirando con los datos de participación. No sé de qué hablaban, porque estaban susurrando, pero lo que yo pensaba en aquel momento era que tenía que contar en mi blog lo que acababa de hacerle a Rajoy y, por otro lado, le daba vueltas a una novela, que sería la distopía definitiva en lengua española, y que tenía que comentarle a unos cuantos editores en la hispacón.
En ese momento, me desperté. Cristina lo flipó razonablemente cuando le conté el sueño, y el susto se me pasó antes incluso de entrar en la ducha, porque los vecinos de al lado estaban haciendo demasiado ruido, y así no había quien se concentrara en intentar racionalizar el sueño que acababa de tener.
Lo dicho. Que no vuelvo a ver un debate electoral justo antes de irme a la cama. A partir de ahora veremos cosas más ligeritas y amables, que nos permitan tener sueños normales: Psicosis, El exorcista, El resplandor o El misterio de Salem's Lot, por ejemplo.

Edito:
Le he dado vueltas al asunto (por suerte, no en sueños), y ya sé cuál fue el detonante de mi pesadilla con Mariano Rajoy: la despedida del candidato popular, ese "Esa niña está en mi cabeza, es la que mueve mis sentimientos y mi corazón". La mera idea de que Rajoy, con esa mirada desencajada, tenga en su interior una niña que le habla y dicta sus movimientos, pertenece de lleno a la iconografía de la serie B, la serie Z, el giallo y cualquier otro subgénero del terror. Intento imaginarme a Rajoy en el debate electoral, mientras Zapatero le está metiendo un chorreo o diciendo alguna gilipollez, y de repente, la niña de marras irrumpe dentro de su cabeza:
-¡Mátalo, Mariano! ¡Hazlo ya!
Y es en ese momento cuando Rajoy tiene que salir por los cerros de Úbeda y prolongar la discusión sobre cuál fue la primera pregunta que le hizo a ZP... triste ejemplo protagonizado por los dos candidatos, en el que el asunto de la primera pregunta sirve para tener la última palabra.
Pero el debate sigue, y los contraplanos que muestran a Rajoy crispado, con los ojos abiertos como platos mientras saca uno de sus gráficos, en realidad nos hablan de la voz que habita en su interior, y que en esta ocasión le dice lo siguiente:
Háblalesh de mí, Mariano! ¡Dísshelo al mundo!
El debate continúa, y las excentricidades de Mariano, esa manera tan inocente, de entrar al trapo cuando Zapatero le habla de la guerra de Irak, adquieren una nueva dimensión. Rajoy necesita apartar de su cabeza la voz interior de la niña, que no deja de machacarlo. Mariano está extenuado.
-¡No dejesh que nosh arrebate la victoria en eshte debate! ¡Es nueshtra! ¡Zaplanum! ¡Zaplanum! ¡Mi tessssooooroooo!
Y Rajoy, que tiene que contraatacar a la desesperada, para arrojar fuera de sí a la niña y ofrecérnosla al resto de los españoles, un "tómala, tuya es, mía no" absolutamente catártico.
Creo que ése fue el detonante de mi pesadilla. Ahora lo veo claro.
(Gracias a Natxo por la foto de las niñas de marras.)

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10 Comments:

OpenID arturovillarrubia said...

el problema de fondo en el "debate" es que se discutia de todo menos de lo que se tenia que discutir: de filosofia y principios.
Hay si que exisite una diferencia y no pequeña entre uno y otro.
Lo otro...
Es bastante deprimente descubrir que ninguno de los dos parece saber que existen las presentaciones en PowerPoint o su equivalente de Open Office.
¿Es serio piensan que alguien va a cambiar su voto con esos g´raficos?

4 de marzo de 2008, 23:28  
Anonymous Anónima de las 9:59 said...

Lo de tu sueño es genial, hijo.

¡¡Los políticos nos provocan pesadillas!! Arrrj, y ya no es una metáfora.

Lo de los gráficos es aún mejor cuando les da la luz de manera que sólo se ve un papel en blanco.

Me da por sospechar si no llevarán un montón de papeles en blanco, que señalan con el bolígrafo, sólo para impresionar.

5 de marzo de 2008, 8:50  
Blogger Álex Vidal said...

A mí me provocan hastío. Los dos. Bueno, y unos cuantos más.

Más que pesadillas, flatulencias y pesadez de estómago :)

Y esa niña... rotando la cabeza 360º... gritando: "¿Has visto lo que ha hecho la guarra de tu hija Dolors Nadal?" :D

5 de marzo de 2008, 10:07  
Blogger Juanma said...

Arturo:
Pues sí. Ni mencionaron a la Iglesia, ni ZP desarrolló el que ha sido su punto fuerte: la legislación social.

Los gráficos eran maniqueos: datos chungos en rojo, y ni se paraban a explicar qué era qué. Para acojonar al indeciso, básicamente.

Bueno, yo sigo teniendo claro que no los votaré a ninguno de los dos, o sea que en ese sentido sí que fue útil, el debate.

5 de marzo de 2008, 10:09  
Blogger Juanma said...

Anónima:

Yo creo que reutilizaron los gráficos del debate entre Solbes y Pizarro.

¿No iba a haber un debate entre María Teresa Fernández de la Vega y Ángel Acebes? Estaría divertido. :-D

5 de marzo de 2008, 10:11  
Blogger Juanma said...

Álex:

Uy, lo de Dolors Nadal me lo creo. Como si lo viera. :-D

5 de marzo de 2008, 10:12  
Blogger manu said...

Nunca debimos haber visto el segundo debate electoral entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero.
Pues no, más de lo mismo, ¡horror!

Mañana hablaré sobre el mismo tema en el blo, alma gemela.

5 de marzo de 2008, 10:17  
Blogger Small Blue Thing said...

Un debate entre Maritere y Acebes es imposible: él diría, "Buenas noch..." y ella se lo comería ruidosamente y eructaría después. Tipo Rancor, vamos.

En cuanto a la niña de Rajoy, los Pezones estamos himbeztigando mucho, y sospechamos que puede ser esta; aunque fuentes de La Verdaz aseguran aquí que la han encontrado.

En todo caso, y ahora ya en serio, Juanma, creo que ambos debates dieron mucho más de lo que los que no sois "ni chicha ni limoná" pudierais percibir. Y no estoy en absoluto de acuerdo en que Zapatero no expusiera sus principios.

Es más, yo vi claramente cómo Rajoy exponía los suyos ;)

5 de marzo de 2008, 14:57  
Blogger Juanma said...

Sí los exponían, pero de manera muuuy tenue. Mariano los expuso con mayor claridad en el primer debate (a Cristina y a mí se nos cayeron las mandíbulas al suelo cuando dijo ya no recuerdo exactamente qué burrada sobre la inmigración), y ZP en el segundo (más que nada, por sus propuestas concretas sobre lo que va a hacer en la próxima legislatura si gana). Pero fue más un espectáculo de pressing-catch que una verdadera exposición de su programa electoral. A eso me refería.

Eché de menos que desarrollaran la Ley de Memoria Histórica, la asignatura de Educación para la Ciudadanía, el matrimonio homosexual, las relaciones con la Iglesia, el asunto de las obras públicas para mover la economía ante la crisis de la construcción, qué van a hacer con el Estatuto del Autónomo (aunque haya entrado en vigor, la mitad del articulado sigue pendiente de reforma), en qué términos piensan modificar la Constitución... No sé, cosas interesantes, y no cómo era la primera pregunta que le hizo Rajoy al inicio de la legislatura.

Insisto, los vi pobres a los dos. Aunque simpatice más con ZP y quiera que gane.

6 de marzo de 2008, 10:01  
Blogger drfloyd said...

es triste pero me kgué de la risa leyendolo jaja!

11 de marzo de 2008, 16:23  

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