viernes, 1 de abril de 2016

Sugerencias para la papeleta de los premios Ignotus 2016: (I) Algo de autobombo

Como todos los años desde la noche de los tiempos para acá, la AEFCFT convoca los premios Ignotus a los mejores contenidos de género fantástico del año anterior. Y, como todos los años, aprovecho para hacer autobombo y proselitismo. Para mayor comodidad, voy a dividir la entrada en dos: hoy toca el autobombo, y en la próxima, que supongo que publicaré la semana que viene porque ahora voy fatal de tiempo, tocará la de proselitismo de material ajeno. Todavía hay tiempo, podéis votar hasta el 24 de abril. Aquí os cuentan el proceso y qué hay que hacer.
Entre paternidad, trabajo y que estoy un poco en plan retirada del mundo fandomita, lo cierto es que este año tengo muy poquitos contenidos nominables, pero contamos con una novedad: uno de ellos es un relato. He vuelto a escribir ficción, e incluso me la han publicado, lo cual es una noticia en sí misma, si tenemos en cuenta la de años que llevaba sin terminar un relato. En 2016 habrá más. En ese aspecto no puedo quejarme.
Tampoco he sido muy prolífico como articulista, y el año que viene lo seré menos, pero en esa categoría sí que hay más material seleccionable. En todo caso, aporto menos material que otros años pero creo que todo él es consistente. Me vuelvo selectivo.

Dicho esto, acá van mis contenidos nominables, por categorías:

Cuento español


Artículo

  • "Prólogo" de Trece monos, en César Mallorquí, Trece monos (Fantascy)  

  • "Mirar al futuro para comprender el presente. Novela contemporánea española de ciencia ficción crítica", en colaboración con Alberto García-Teresa, en David Becerra Mayor (coord.), Convocando al fantasma. Novela crítica en la España actual (Tierradenadie Ediciones)

Un cuento de terror pagano ambientado en el Sáhara Español, un prólogo cabezón de los míos con el que prácticamente doy por cerrada mi introspección arqueológico-nostálgica del fandom español de los años noventa, un ensayo a cuatro manos (más bien las dos de Alberto con unas cuantas aportaciones mías) en el que analizamos uno de los agujeros negros de la crítica especializada en literatura fantástica (el elemento político y crítico en la ciencia ficción española, asunto sobre el que voy a regresar este año, de nuevo a varias manos) y una reflexión compartida (forma parte de la Doble Hélice, y hay que leerla junto con la aportación de Mikel Peregrina) sobre una de las antologías más importantes de la historia de la ciencia ficción española que, de manera harto significativa, ha pasado inadvertida para el fandom y lo ha petado en el mundo académico. 
No creo que sea mal bagaje, y refleja un poco mi estado de ánimo y mi incierto deambular entre pasado y presente: retomo el pasado como escritor de ficción y lo convierto en mi presente y seguramente futuro, echo el cierre a toda una línea de análisis que me ha llevado mucho tiempo y que creo que no da más de sí, me aventuro en las colaboraciones sobre asuntos poco trillados por la crítica, y repaso la historia del género a través de uno de sus mejores resúmenes.

Escribir tiene mucho de francotirador y de solitario, pero veo una nota común en todas mis aportaciones del año 2015: son fruto de colaboraciones directas o indirectas, partes de trabajos en equipo que van más allá del ensayo o el cuento escrito para uno mismo o porque se han limitado a pedírtelo y tú te limitas a escribirlo. Así que nobleza obliga, hay que ser agradecidos. Por supuesto, con Cristina, que me aguanta a diario las neuras e inseguridades, y Mireia, que lucha con toda su entropia infantil para que papá no esté pegado al ordenador haciendo frikadas y haga el favor de contarle un cuento o salir a jugar con ella.
"Blanca como la arena" habría sido imposible sin el estímulo que me ofrecieron en su momento Eduardo Vaquerizo (es el desarrollo de una trama secundaria de un cuento que no entregué en plazo para su antología Memorias de tinieblas), Rodolfo Martínez (como editor de Sportula, por haber valorado de forma positiva las páginas que llevaba escritas de ese relato inacabado, lo cual me hizo confiar en mis posibilidades de desarrollarlo a mi ritmo) y Luis G. Prado (por hacerme una oferta imposible de rechazar, que también me ha dado la motivación extra que necesitaba para seguir escribiendo), y que hace unos meses me dieron Noelia Montalbán y Tania Giménez, coordinadoras de Equinox, a quienes agradezco la confianza y los flujos de ideas.
El prólogo de Trece monos habría sido imposible sin los relatos y la personalidad de César Mallorquí, y sin los ánimos incesantes de Ricard Ruiz, quien me hizo la persona más feliz del mundo al ofrecerme precisamente este prólogo, el que he hecho con más ganas y convicción, cosa que creo que se nota. También debo destacar el trabajazo que Emilia Lope, primero, y Natalia Rodríguez, ahora, llevan a cabo en Fantascy. Y, claro está, el capote que me echó Susana Vallejo al cubrir mi baja de última hora en el acto de presentación del libro en Gigamesh.
En cuanto a la colaboración con Alberto García-Teresa, llevaba cosa de quince años sin escribir a cuatro manos y, aunque no dejo de repetir que el peso de la redacción final del artículo es de él, la fase de tormenta de ideas y de selección de los textos sobre los que íbamos a hablar ha sido un proceso realmente enriquecedor que me ha hecho descubrir muchos libros magníficos que no entiendo cómo podían estar fuera del radar del núcleo duro del fandom. Además, el ensayo colectivo en el que aparece publicado es de lectura obligada.
Y por último, el nuevo equipo de Hélice, comandado por Mariano Martín, Mikel Peregrina y Antonio Rómar, mantiene el buen hacer de esta publicación y la convierte en uno de los lugares más apetecibles donde publicar ensayos sobre el género. También tengo que darle las gracias a Ana Belén Ramos y Javier Fernández, de Cátedra, a Sara Martín y Alejo Cuervo, por esa charla de presentación en Gigamesh, y por supuesto a Julián Díez y Fernando Ángel Moreno, por haber hecho realidad uno de los libros más importantes que se han publicado en España sobre la ciencia ficción española.


Pues lo dicho: esto es lo que puedo aportar, por si tenéis dudas acerca de qué poner en vuestras papeletas. En cuanto a los contenidos de otros, en la próxima entrada ofreceré mis recomendaciones. Adelanto que van a ser pocas, ya que en 2015 leí bastante poco.




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viernes, 18 de diciembre de 2015

Un cuento mío en el ebook "Junto a la hoguera"



Uno de los motivos por los que me abrí el blog fue el gusanillo de la escritura, que tenía abandonadísimo desde hacía años. La desidia, la vida muelle del piso compartido, el desbarajuste existencial, la desmotivación, el miedo escénico a no ser capaz de estar a la altura, la falta objetiva de tiempo y la priorización de las reseñas y ensayos conformaron una mezcla letal que me tuvo fuera de juego durante casi un decenio. Después comencé a asistir al taller literario de Jorge Zentner, del que ya he hablado en este blog, y, aparte de algún que otro relato ultracorto, apenas seguí con la ficción. Ensayo, sí, para dar y tomar, pero ¿ficción? Los ultracortos del taller de Jorge, alguna historia metarreferencial para el blog de Frikitecaris, una colección de tuits distópicos que se incluyeron en un divertido ebook colectivo, algún homenaje dickiano en mi blog... y poco más. Ficciones, sí, pero nada que pudiera entrar en la categoría de relatos concebidos y construidos como tales, con la finalidad expresa de aparecer publicados y perdurar. Al hacer balance sobre mis escritos, sí los considero ficción, pero... con la única excepción de #FutureNews, les faltaba algo para incluirlos en la misma categoría que "Tierra de venados", "Protégete de la onda expansiva de mi cerebro"  o "El hombre del Quinto Centenario": la existencia de un filtro, externo o interno, llamado edición. Eran cosas que no dependían de un criterio externo (un editor) ni interno (unos estándares de calidad): me salieron así, y los publiqué directamente, sin labor de edición. No los podía considerar relatos, en puridad, aunque sí fueran ficción. Me seguía faltando ese elemento que me parece definitivo: el filtro de un lector externo que lo cribe. Un editor. Un proyecto. Un medio. 
En ese sentido, siempre he dicho que no escribo ficción desde 1996, cuando rematé "Tierra de venados", y no me la publican desde el año 2000, cuando apareció "Protégete de la onda expansiva de mi cerebro". Siendo generosos, #FutureNews es de 2011 y podríamos considerarlo el fin de ese período de sequía creativa. Pero no dejaban de ser tuits reconvertidos en relatos efímeros. Nula planificación, nula intencionalidad literaria expresa. Seguía pareciéndome que no escribía ni publicaba nada desde el siglo pasado.
Este blog me vino muy bien para retomar la dinámica de escritura. Durante los dos primeros años me podía cascar una entrada de diez mil palabras en un par de días. Y, si las releo con atención, descubro que entran en el ámbito del transrealismo y esa indefinida línea que separa la ficción de la autobiografía, la novela de las memorias. Puede que sean más ficción de lo que me parece.
Y también está La Gran Novela del Fandom, claro, pero me quedé atascada en las primeras tres mil palabras. Y, para colmo, en realidad era el principio de otra novela que iba de otra cosa, se me salió de madre y empezó a pensar por su cuenta. Hasta las novelas me vacilaban.
Sí, he empezado a escribir ficción alguna que otra vez, pero no la remataba. Al respecto, toqué fondo hace año y pico, cuando recibí una oferta muy suculenta para un proyecto que me encantaba, pero llegó la fecha límite y solo tenía una quinta parte de la historia tal como la había concebido. Vale, se me volvió a ir de las manos, y en vez de un relato resultó que la cosa daba para novela corta. Pero, de todos modos, fue una derrota: no entregué, el libro apareció sin mi relato, y la cosa me desmoralizó un poco. No obstante, extraje varias lecturas positivas. Había vuelto a escribir. No lo hacía del todo mal. Al editor y al responsable del proyecto les gustó lo que llevaba escrito, y tenemos el compromiso de que si lo acabo y mantiene el nivel, me lo publican. Y así pasé de la desmoralización a la esperanza. No entregué, pero al menos me puse en marcha.
La cosa fue a mejor cuando recibi otra llamada para otro proyecto. Me columpié con la fecha de entrega, pero entregué, y al parecer no quedó mal. El libro saldrá de aquí a unos meses, y entonces podré ser más explícito. A esas alturas ya tenía la actitud y la moral correctas: me piden un relato y, aunque tarde, lo entrego, y encima parece que cumpliendo expectativas.
Así pues, metido ya en la dinámica de producir cuentos, y roto ya definitivamente el bloqueo de escritor, recibí otra llamada, esta vez de Noelia Montalbán (ya puedo dar nombres, y agradecer la confianza en público: ¡gracias por todo!), corresponsable de  Equinox junto con Tania Giménez, para solicitarme un relato. Aparecería en un ebook gratuito titulado Junto a la hoguera. Era una recopilación de relatos de terror con el paganismo como temática, y la nómina de colaboradores abarcaba casi todo el espectro geográfico global y casi todas las variantes posibles. Se descolgó gente, se añadió más, se creó una página de Facebook, se publicaron vídeos promocionales y, en definitiva, me columpié un poquiiiiito con la fecha de entrega pero entregué, y el libro se lanza al mercado mañana día 19 de diciembre. Aquí podéis ver la ficha en Lektu
¿Qué puedo contar de mi relato? Bueno, el ebook es gratuito: mejor os descargáis el libro y lo descubrís por vosotros mismos, porque no os va a costar nada, literalmente. 
Venga, vale, un par de comentarios. El relato se titula "Blanca como la arena" y es una revisitación de todas las historias protagonizadas por la Diosa Blanca que aparecen en novelas como La Atlántida, de Pierre Benoît, o el ciclo de Ayesha, de H. Rider Haggard. ¿Es, pues, un homenaje a la literatura juvenil y popular decimonónica? Pues no, aunque aparece. ¿Es una sublimación de las batallitas de mi padre cuando estaba destinado en el entonces llamado Sahara Español? Pues tampoco, aunque algo de eso hay. Leed el cuento (y, por supuesto, el resto del libro) y saldréis de dudas.


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