jueves, 19 de mayo de 2011

"Entre tinieblas", de Pedro Almodóvar, en Estudiodecine. Escuela de cine digital

Ayer volví a dar una clase en el máster de historia del cine en 50 películas de Estudiodecine. Escuela de cine digital. Fue la segunda del año, después de la de El extraño viaje, de Fernando Fernán-Gómez, que comenté en marzo, y se adelantó tres semanas, debido a reajustes de programación. En esta ocasión destripamos Entre tinieblas, de Pedro Almodóvar, y para mi asombro y satisfacción gustó a todos los alumnos. Se rieron mucho, les sorprendió la frescura y originalidad de Almodóvar, destacaron la paleta de colores de las escenas más kitsch, el empleo de la música y, sobre todo, la fortísima impresión que causa ver esa comunidad de monjas anarco-yonquis-masoquistas que es la orden de las Redentoras Humilladas. Así pues, cabe calificarla de sorpresa agradable.


Como resulta imposible entender Entre tinieblas sin el trasfondo político-artístico-cultural de lo que fue la movida madrileña, insistí bastante en el asunto.
Comencemos por el póster promocional, obra del grandísimo Iván Zulueta, director de la que muchos consideramos la mejor película española de la historia: Arrebato (en la que, por cierto, Almodóvar doblaba a uno de los personajes). Uno de los protagonistas de la mítica cinta, Will More, actúa aquí encarnando a Jorge, el novio yonqui de Yolanda cuya muerte por sobredosis de heroína adulterada con estricnina da pie a la huida de esta a la comunidad de las Redentoras Humilladas.
Sigamos por el trasfondo musical. Hablamos largo y tendido de la movida madrileña, de cómo el largo plano inicial de los títulos de crédito (clavadito, por cierto, a un cuadro de Antonio López) parece estar tomado desde el edificio de Torres Blancas, justo enfrente de donde se emplazaba la mítica sala Rock-Ola, que vio algún que otro concierto antológico de Almodóvar y McNamara, de los vínculos de nuestro director con la revista La Luna de Madrid (donde publicó por entregas su folletín Patty Diphusa) y con buena parte de las mentes pensantes y cantantes de aquellos tiempos de locura y drogas, como Alaska, Poch o Bernardo Bonezzi.

Como buena película de transición, Entre tinieblas marca el paso de la etapa puramente macarra, pop, punk o de la movida a una etapa mucho más seria, que se suele llamar 'felliniana' pero que en realidad debe más "al folletín mexicano, las películas de Sara Montiel, el melodrama a lo Douglas Sirk y el tebeo underground", como la definió con gran acierto José Luis Guarner. Después de un rodaje de un año, la prácticamente autofinanciada Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), y otro pagado por los cines Alphaville, Laberinto de pasiones (1982), Almodóvar consigue negociar, por fin, con una productora establecida, Tesauro, aunque el precio a pagar es la imposición de la actriz principal, Cristina Sánchez Pascual, a la sazón esposa del productor. Cuesta no pensar en este episodio cuando se analiza Los abrazos rotos (2009), aunque Chicas y maletas, la película que rueda Mateo Blanco durante su idilio con Magdalena, sea un claro trasunto de Mujeres al borde de un ataque de nervios. Almodóvar ha contado en alguna ocasión que, en vista de que no era capaz de extraer una gran interpretación de la protagonista, decidió centrarse en la comunidad de las Redentoras Humilladas, esas brillantísimas hermana superiora (Julieta Serrano), sor Estiércol (Marisa Paredes), sor Víbora (Lina Canalejas), sor Perdida (Carmen Maura) y la extraordinaria sor Rata de Callejón (Chus Lampreave). Aparte de constituir el primero de los llamados 'gineceos' de Almodóvar, demuestra el talento de nuestro director a la hora de dirigir actrices, al tiempo que conforma la primera película con personajes "de carne y hueso", una galería inolvidable en la que caben una yonqui enamorada, una sadomasoquista adicta a los tripis, una mojigata que literalmente se queda para vestir santos, una obsesivo compulsiva de la limpieza y una escritora de novela romántica. Las situaciones que producen rozan la carcajada y el llanto, pero sobre ellas destaca la peculiar relación de amor no correspondido entre Yolanda y la madre superiora, quien es consciente de que no va a ser correspondido, y dado su afán por mortificarse, entra en el juego. A su vez, Yolanda quiere librarse de la sombra de su novio muerto y, como sucede en la canción "Historia de play-back", de Radio Futura, alguien dicta en la sombra y ella solo mueve los labios. Es muy interesante la escena en la que Yolanda lee en el diario de Jorge cómo él no hizo sin manipularla y, a continuación, repite el texto que acaba de leer, palabra por palabra, a la madre superiora.
La historia de amor no correspondido da lugar al momento más brillante de la película, en el que Yolanda y la madre superiora cantan juntas un bolero de Lucho Gatica, y también al más impactante desde el punto de vista visual, y que con toda justicia podríamos considerar como el punto culminante del cine kitsch español:
Nótese la letra de la canción, que se suele interpretar como equívoca, pero que en realidad es una declaración de desamor en toda regla: Yolanda deja claro a la madre superiora qué intenciones tiene con respecto a ellas dos. Este pasaje se basa en un suceso de la vida de Almodóvar, que documentó en su relato "La visita", que dio origen a La mala educación (2004). También está recogido, aunque de manera no tan explícita, en una escena de La ley del deseo (1987), en la que Carmen Maura canta en presencia de su antiguo profesor, que no la reconoce debido a su condición de transexual.
Se habló de más cosas, porque la hora y pico de debate dio para mucho. Como la charla posterior a El extraño viaje había quedado demasiado densa, me apetecía darle un toque más lúdico a esta, de modo que añadimos varios extras; pudimos ver algunos, y otros no, debido al formato de los archivos. Así pues, los incluyo todos aquí. En primer luga, el tráiler oficial de Entre tinieblas, que se aparta en cierto modo de la costumbre española de destripar las películas contando el argumento de arriba abajo:
A continuación, tres canciones de Almodóvar & McNamara, con lo que habrían escuchado cuatro canciones suyas a lo largo de la tarde, ya que "Suck It to Me" suena como música de fondo en la escena en que la madre superiora visita a su ex discípula y sin embargo camella para pedirle prestado:
Y, por último, una rareza: el último cortometraje de Pedro Almodóvar realizado en Super 8: "Salomé" (1978):
Espero que la clase gustara a los alumnos tanto como a mí me gustó impartirla. Espero poder repetir experiencias en la próxima edición del máster.

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martes, 22 de marzo de 2011

"El extraño viaje", de Fernando Fernán Gómez, en Estudiodecine. Escuela de cine digital

El año pasado di un par de charlas en el máster de historia del cine en 50 películas de Estudiodecine. Escuela de cine digital. No debieron de quedar muy mal, porque este año repito. Ayer glosé las excelencias de El extraño viaje, la obra maestra de Fernando Fernán Gómez, y en junio toca hablar de Entre tinieblas, de Pedro Almodóvar.



Después de que la inmensa mayoría de los alumnos tuvieran el privilegio de ver El extraño viaje por primera vez (es difícil de encontrar, y, que yo sepa, solo hay un par de ediciones en DVD), comenzamos un debate que me comprometo a convertir en ensayo, porque la verdad es que fue de lo más enjundioso.

Hablamos, en primer lugar, de la vida y milagros de Fernando Fernán Gómez (Lima, 1921-Madrid, 2007), su papel capital dentro del cine, el teatro y la televisión españoles de los últimos setenta años, sus facetas de director, actor y escritor, y diversos lances de su bastante agitada biografía, que él mismo narró de manera apasionante en El tiempo amarillo.
En cuanto a los temas concretos de la película, insistimos mucho en el final, demasiado precipitado, y en el final alternativo, muchísimo más rico pero no disponible en la edición en DVD. 
El principio de la película también llamó la atención, desde esos títulos de crédito que te destripan la actualidad española de un día cualquiera de comienzos de la década de 1960 hasta esa inmensa secuencia de ocho minutos en la que, a través de algo tan aparentemente banal como un baile de pueblo, se hace el retrato más implacable de la España profunda de la época franquista. La ensayista Áurea Ortiz define este pueblo sin nombre como "el gemelo malvado de Villar del Río" (el pueblo de Bienvenido, Míster Marshall), y la verdad es que no se me ocurre ninguna otra definición mejor de ese lugar donde todo el mundo espía a todo el mundo: los ancianos, a la joven descocada; los pueblerinos jóvenes, a los ancianos que espían a la joven descocada; la rica del pueblo, a sus habitantes; los hermanos tontos de esta, a ella; las viejas arpías del pueblo, a la novia mojigata ("No sé qué van a dejar para el matrimonio", comentan tras un inocente abrazo), y esta, en la secuencia final, a su novio taimado y sin escrúpulos. Pocas veces el control social ha quedado retratado de una manera tan implacable y, al mismo tiempo, divertida. En ese aspecto, la imagen del corsé que aparece justo después de los títulos de crédito iniciales es más que premonitoria.
También es un estudio impecable de la contraposición entre libertad sexual (muy, pero que muy inocente) y represión sexual (que da origen a psicopatologías muy, pero que muy chungas). El twist inicial de Angelines (Sara Lezana) lo resume a su perfección.
Las influencias externas, en particular las hitchcockianas (Rebeca, Psicosis y Los pájaros están presentes en muchos planos) y las berlanguianas (no hay que olvidar que Luis García Berlanga es el autor de la idea original, plasmada en el primer y magnífico guion de Pedro Beltrán), no se pasaron por alto a los alumnos, y pudimos desarrollarlas largo y tendido.
También contamos abundantes anécdotas, como que, en principio, el papel de Rafaela Aparicio, la infantil y más manipuladora de lo que parece Paquita, lo iba a interpretar Jesús Franco, quien acabó interpretando a su hermano Venancio. O que Carlos Larrañaga no era la primera opción para hacer de Fernando, papel que podría haber recaído en Jaime de Mora y Aragón o en Ismael Merlo. 
Por último, especulamos acerca de si hubo censura o no. Fernán Gómez comentó en cierta ocasión que tal vez le hicieron un favor retrasando el estreno de la película cinco años, pues ese pase casi clandestino (en un cine de barrio madrileño, en una sesión doble con una película del Oeste) sirvió para la que la crítica de la época comenzara a reivindicarla y la alzase a la altura de obra maestra del cine español de todos los tiempos, mientras que, de haberse estrenado en 1964, tal vez habría pasado desapercibida. Nunca lo sabremos.
Como digo, más adelante ampliaré estas notas y las convertiré en un ensayito, que digo yo que aparecerá en este blog. Mientras tanto, os recomiendo encarecidamente que veais esta joyita que, en palabras del propio Fernán Gómez, mezcla tres elementos dispares: terror, erotismo y zarzuela.

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