martes, 22 de marzo de 2011

"El extraño viaje", de Fernando Fernán Gómez, en Estudiodecine. Escuela de cine digital

El año pasado di un par de charlas en el máster de historia del cine en 50 películas de Estudiodecine. Escuela de cine digital. No debieron de quedar muy mal, porque este año repito. Ayer glosé las excelencias de El extraño viaje, la obra maestra de Fernando Fernán Gómez, y en junio toca hablar de Entre tinieblas, de Pedro Almodóvar.



Después de que la inmensa mayoría de los alumnos tuvieran el privilegio de ver El extraño viaje por primera vez (es difícil de encontrar, y, que yo sepa, solo hay un par de ediciones en DVD), comenzamos un debate que me comprometo a convertir en ensayo, porque la verdad es que fue de lo más enjundioso.

Hablamos, en primer lugar, de la vida y milagros de Fernando Fernán Gómez (Lima, 1921-Madrid, 2007), su papel capital dentro del cine, el teatro y la televisión españoles de los últimos setenta años, sus facetas de director, actor y escritor, y diversos lances de su bastante agitada biografía, que él mismo narró de manera apasionante en El tiempo amarillo.
En cuanto a los temas concretos de la película, insistimos mucho en el final, demasiado precipitado, y en el final alternativo, muchísimo más rico pero no disponible en la edición en DVD. 
El principio de la película también llamó la atención, desde esos títulos de crédito que te destripan la actualidad española de un día cualquiera de comienzos de la década de 1960 hasta esa inmensa secuencia de ocho minutos en la que, a través de algo tan aparentemente banal como un baile de pueblo, se hace el retrato más implacable de la España profunda de la época franquista. La ensayista Áurea Ortiz define este pueblo sin nombre como "el gemelo malvado de Villar del Río" (el pueblo de Bienvenido, Míster Marshall), y la verdad es que no se me ocurre ninguna otra definición mejor de ese lugar donde todo el mundo espía a todo el mundo: los ancianos, a la joven descocada; los pueblerinos jóvenes, a los ancianos que espían a la joven descocada; la rica del pueblo, a sus habitantes; los hermanos tontos de esta, a ella; las viejas arpías del pueblo, a la novia mojigata ("No sé qué van a dejar para el matrimonio", comentan tras un inocente abrazo), y esta, en la secuencia final, a su novio taimado y sin escrúpulos. Pocas veces el control social ha quedado retratado de una manera tan implacable y, al mismo tiempo, divertida. En ese aspecto, la imagen del corsé que aparece justo después de los títulos de crédito iniciales es más que premonitoria.
También es un estudio impecable de la contraposición entre libertad sexual (muy, pero que muy inocente) y represión sexual (que da origen a psicopatologías muy, pero que muy chungas). El twist inicial de Angelines (Sara Lezana) lo resume a su perfección.
Las influencias externas, en particular las hitchcockianas (Rebeca, Psicosis y Los pájaros están presentes en muchos planos) y las berlanguianas (no hay que olvidar que Luis García Berlanga es el autor de la idea original, plasmada en el primer y magnífico guion de Pedro Beltrán), no se pasaron por alto a los alumnos, y pudimos desarrollarlas largo y tendido.
También contamos abundantes anécdotas, como que, en principio, el papel de Rafaela Aparicio, la infantil y más manipuladora de lo que parece Paquita, lo iba a interpretar Jesús Franco, quien acabó interpretando a su hermano Venancio. O que Carlos Larrañaga no era la primera opción para hacer de Fernando, papel que podría haber recaído en Jaime de Mora y Aragón o en Ismael Merlo. 
Por último, especulamos acerca de si hubo censura o no. Fernán Gómez comentó en cierta ocasión que tal vez le hicieron un favor retrasando el estreno de la película cinco años, pues ese pase casi clandestino (en un cine de barrio madrileño, en una sesión doble con una película del Oeste) sirvió para la que la crítica de la época comenzara a reivindicarla y la alzase a la altura de obra maestra del cine español de todos los tiempos, mientras que, de haberse estrenado en 1964, tal vez habría pasado desapercibida. Nunca lo sabremos.
Como digo, más adelante ampliaré estas notas y las convertiré en un ensayito, que digo yo que aparecerá en este blog. Mientras tanto, os recomiendo encarecidamente que veais esta joyita que, en palabras del propio Fernán Gómez, mezcla tres elementos dispares: terror, erotismo y zarzuela.

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2 Comments:

Anonymous Carneiro said...

Esta película también será recordada por el primer ejemplo de travestismo del cine español: Carlos Larrañaga poniéndose vestidos de mujer y desfilando con ellos.
Y luego a Almodóvar le llamaron innovador ;-)

24 de marzo de 2011, 1:38  
Blogger Juanma said...

Pues sí. Carlos Larrañaga está tremendo en esas escenas. Y pensar que el papel estaba pensado para Jaime de Mora y Aragón... ¿Cómo habría resultado travestido?

No te olvides de Mi querida señorita, de Jaime de Armiñán, con José Luis López Vázquez vestido de señora... aunque fuera porque era una señora.

Hablando de Almodóvar, la próxima charla la daré sobre Entre tinieblas. Creo que nos lo vamos a pasar muy bien. :-D

24 de marzo de 2011, 9:06  

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