viernes, 21 de abril de 2017

Sugerencias para la papeleta de los Premios Ignotus 2017




 JUANMA, ERES UN PUTO PLASTA CON LOS IGNOTUS
 Y LO SABES


Como todos los años por estas fechas desde los tiempos del Nevermind y el Out of Time, la AEFCFT convoca los Premios Ignotus. En esta edición de 2017 se premian los mejores contenidos aparecidos durante el año 2016. Desde hace unos años no es necesario ser socio de la AEFCFT para votar los Ignotus: basta con apuntarse en el censo de votantes. Aquí te explican cómo tienes que hacerlo.

Cada vez me aburre más el cabildeo previo a la votación, esos privados en plan "Vótame, paaaayo". No sé si los autores se están reservando para cuando empiece oficialmente el período de votaciones, o a lo mejor es que estoy perdiendo capacidad como influencer, pero el caso es que este año os estáis cortando bastante conmigo. Sin embargo, leo por Facebook que, en general, la peña está perdiendo bastante las formas, mandando privados para poco menos que exigir el voto. De verdad, chicos y chicas, no veo la necesidad de que hagáis el ridículo, entre otras cosas porque ese tipo de marketing agresivo es contraproducente. Yo, por lo menos, no solo no me planteo votar a la gente que hace eso sino que, aun en el supuesto de que me estuvieran proponiendo un contenido votable, dejaría de hacerlo, solo por no alimentar al trol. Tiene el mismo sentido que si os llamaran a todas horas de Jazztel para pedir que los votárais en Mejor Representación Audiovisual. Pero yo que sé, que igual soy yo, que me estoy volviendo un viejo cascarrabias. Vosotros, a lo vuestro. Si os hace ilusión...

Y bueno, ya ha hay herramientas bastante más útiles que este blog para ver posibles candidatos. Sin ir más lejos, esta wiki, incompleta pero en crecimiento. No es en modo alguno una long list con carácter oficial, y desde luego que faltan algunos posibles candidatos (¿dónde están Valdemar o Canino?), pero ahí reside la gracia del asunto: si echáis algo en falta, os apuntáis y lo recomendáis. Sigue faltando animación en las categorías "marginales", pero es una buena iniciativa, y espero que no sucumba al spam y el phishing de los pesaos de turno. Vamos, que parece que la gente va de buena fe y no propone contenidos propios, sino lo que realmente considera votable. Lo cual es de agradecer.

Como suele sucederme de unos años a esta parte, cada vez estoy más perdido y menos al día de la realidad del mundillo, hasta el punto de que voy a condensar mis tradicionales dos entradas (autobombo y heterobombo) en una sola, porque no doy para más. Recomendaré pocas cosas, pero creo que de pata negra todas ellas. Y recordad: nadie está obligado a votarlo todo en la primera fase, sobre todo si acaba votando de oídas para rellenar categorías. No es un concurso de ver quién ha leído o visto más cosas.

Dicho todo esto, procedo a detallar el material propio que considero votable y las categorías en que tiene encaje.


AUTOBOMBO

Mejor relato español

"Son ilusiones"
En Guillem Sánchez (coord.), Retrofuturo. Una mirada a los años 70, Ed. Cazador de Ratas
Aparte de inventarme el nonainopunk y coquetear peligrosamente con el tipo de delitos que la Audiencia Nacional juzga de un tiempo a esta parte (¡sí, hay una alusión a Carrero Blanco!), "Son ilusiones" es una gamberrada con toneladas de música española setentera, posmodernismo y crítica política a partes iguales, imágenes bastante bizarras y, según Cristina Jurado, estructura de película de Quentin Tarantino. Retrofuturo es una antología muy consistente que no está teniendo el eco que creo que merece, lo que supongo que de entrada les resta algo de visibilidad y posibilidades a los relatos incluidos en ella (al menos uno de ellos tendría que ser finalista porque es de lo mejor que he leído en años, y no refiero al mío, so listos), pero sería bonito que alguno entrara en la papeleta final. Votadme, paaaaayos.

"Lástima que fuera una puta"
En Cristina Jurado y María Leticia Lara (eds.), WhiteStar, Ed. Palabaristas
Supongo que está feísimo echarse flores con contenidos propios, pero es que lees reseñas como la de Origen Cuántico en Goodreads y no tienes más remedio que creerte que a lo mejor este es un buen cuento. Lo cierto es que mezcla dos cosas que me interesan mucho, el cáncer y David Bowie, tenía historias que contar con respecto a ambas y, como suele decirse, eché el resto, no hice ni una sola concesión y, sin proponérmelo, escribí el cuento ideal para cerrar una antología que es como mi cuento: visceral, contundente y con toneladas de sentimiento por la pérdida de un referente. Le he leído reproches al título, pero, en primer lugar, es el título de la canción de Bowie en que me inspiré para escribir el relato (esa era la condición que nos pusieron) y, en segundo lugar, el título es indisoluble del final (y, además, del mensaje implícito) del cuento, no puede ser otro. Preveo que WhiteStar sí tiene verdaderas posibilidades de entrar en la papeleta final en unas cuantas categorías (antología, ilustración, cuento extranjero, poema y relato), así que tal vez, solo tal vez, "Lástima que sea una puta" tenga más posibilidades que "Son ilusiones". 

También tengo otro cuento efímero-bizarro protagonizado por Leticia Sabater y el pequeño Nicolás, pero os libraré del mal rato y no lo recomendaré. Podéis seguir en la ignorancia. Y también hay por ahí un pequeño adelanto de La Gran Novela del Fandom, que no sé si, bases en mano, se podría considerar relato; pero oye, que si os gusta y no se os ocurren cinco candidatos mejores, por mí genial si lo votáis.

Mejor artículo

Aquí tengo una candidatura y media que recomendar, procedente del ensayo colectivo dirigido por Sergi Grau: Richard Matheson: El maestro de la paranoia, Ed. Gigamesh.

"El hombre menguante: Un viaje de dos metros al interior de la conciencia", de Carlos Díaz Maroto y Juan Manuel Santiago
Vaya por delante que el autor principal del artículo es Carlos y que mi aportación se limita a desarrollar las fuentes literarias de inspiración de la novela de Matheson, por lo que, hablando en propiedad, la autoría estaría repartida en un 75/25, pero me parece un buen artículo y le veo nivel como para optar a entrar en la papeleta, como casi todos los textos de este estupendo ensayo colectivo.

"Otros mundos: Richard cogió su fusil"
Este artículo sí es mío al cien por cien. En él desgloso los méritos, defectos y circunstancias relacionadas con Otros mundos, la última novela fantástica de Matheson, un texto menor pero muy potente y dotado de una gran carga emocional, ya que el autor presiente la inminencia de la muerte y se regala y nos regala toda una declaración de amor.


Para completar el triplete de posibles candidatas, tenemos "Revista Hélice: Diez años que saben a poco", publicada en el número 21, vol. III de la revista Hélice. Trato de contextualizar los orígenes de la mejor revista española de crítica académica especializada en género fantástico, con el despliegue de rigor de batallitas que cabe esperar en un artículo mío que va precisamente de eso, de contar batallitas para celebrar el décimo aniversario de la revista.


Y esto es todo en lo tocante a autobombo; como digo, estoy poco prolífico, aunque, por otra parte, he retomado la escritura de ficción, y hasta me la publican, por lo que me da la impresión de que en futuros listados de autobombo para los Ignotus voy a recomendaros más cuentos y novelas cortas que artículos.
Pues lo dicho. En cuanto al

HETEROBOMBO, 

he leído poquita cosa, así que poco es lo que puedo recomendaros. Por eso os ruego que no interpretéis este listado como algo cerrado, sino como una relación de los contenidos de 2016 que han pasado por mis manos y que, a mi juicio, tienen nivel para entrar en una papeleta de los Ignotus. Vale, también añado algunos que, a tenor de lo que he leído acerca de ellos, me da la impresión de que también están bien y tienen posibilidades. No pretendo hacer un resumen del año, tan solo hablar de lo que me ha gustado y lo que creo que podría gustarme.

Así pues, pista, que voy.

Novela


La lógica dice que Guillem López, ganador del último Ignotus con Challenger (Ed. Aristas Martínez) y bastante probable ganador del Ignotus 2018 con Arañas de Marte (Ed. Valdemar), será finalista seguro con La polilla en la casa del humo (Aristas Martínez). Vendría así a refrendar que la suya ha sido la irrupción más potente en la primera división cienciaficionera española desde Emilio Bueso, con tres novelones seguidos. Este señor weird subterráneo crea toda una imaginería y nos regala un protagonista fascinante, paradigma del narrador poco fiable, que ya es por derecho propio uno de los personajes inolvidables del género escrito en España. No digo que Guillem vaya a ganar tres Ignotus seguidos, peeeroooo...

 "Hola, me llamo Guillem. ¿Qué premio dices que no he ganado todavía?"

Aunque, si tenemos que ser sinceros, hay dos novelas que, a fecha de hoy, tienen bastantes números para hacerle la competencia. No me atrevo a darlas como finalistas seguras porque no están en el epicentro del fandom que vota los Ignotus y esto va como va, pero sus autores me parecen de lo mejorcito que se puede leer hoy en día en España, con independencia del género.

Lo de El barbero y el superhéroe (Colectivo Juan de Madre, Ed. Aristas Martínez) es de traca. Por decirlo muy a lo burro, juega en la misma división que el Kavalier y Clay de Michael Chabon, pero si la hubiera escrito el hijo friki del Umberto Eco de El péndulo de Foucault y la Susan Sontag que pulula por Fantomas contra los vampiros multinacionales, de Julio Cortázar. Y, además de aprender filosofía, te ríes. De lo mejorcito que le ha pasado al género.
La que para mí es La Terna de 2016 se cierra con El gran imaginador, o la fabulosa historia del viajero de los cien nombres, de Juan Jacinto Muñoz Rengel (Plaza & Janés), que deja en casi anecdóticos los (muchos) méritos de El asesino hipocondríaco y El sueño del otro, y no debería tener problemas para rascar bola en la temporada de premios, como hizo De mecánica y alquimia y su momento. Muñoz Rengel se marca un novelón en todos los sentidos, lleno de imaginación, referencias, homenajes y encanto. La mención a José María Merino y Félix J. Palma en los agradecimientos no es casual: Rengel toma el testigo de estos y tal vez lleve su visión del fantástico algo más lejos. Es el típico libro que a lo mejor no es ni finalista del Ignotus pero que si lo traducen al inglés entra en la papeleta final del World Fantasy Award.

Hasta aquí, las que doy como fijas en mi papeleta. Entre las que probables, destaco las siguientes.
Róndola, de Sofía Rhei (Minotauro), porque, como sabéis, gracias a la paternidad estoy en una fase de rescate de los cuentos infantiles que, de manera inevitable, ha conducido a ponerlos en cuestión y plantearme si era posible contarlos de otra manera. Sofía demuestra que sí.
Contra los lobos, de Alberto Torres Blandina (Aristas Martínez), porque es una novela inclasificable, que juega como quiere con el lector y consigue interesar durante sus apenas doscientas páginas.
Las puertas del infinito, de Víctor Conde y José Antonio Cotrina (Fantascy), porque me lo pasé muy bien corrigiéndola, jugando a adivinar qué parte había escrito cada cual y, en un plano más literario y temático, es una novela compleja y con una imaginería muy, muy potente.

Y hasta aquí lo que he leído. Entre mis lecturas pendientes, han hecho mucho ruido Hijos del dios binario (David B. Gil, Suma de Letras) y El dios asesinado en el servicio de caballeros (Sergio S. Morán, Fantascy), pero supongo que el hecho de ser best-sellers juega en su contra en un premio como el Ignotus, de modo que las que parten con ventaja son Fractura (Dionisio Arroyo, Apache Libros), porque el autor empieza a hacer ruido, la temática está de moda y Apache Libros ha irrumpido con mucha fuerza en el panorama editorial español friki; Lo que ves cuando cierras los ojos (David Jasso, Apache Libros), porque el autor es un valor seguro que ya sabe lo que es ganar un Ignotus (y más de uno), y Laberinto Tennen (David Luna Lorenzo, El Transbordador), porque El Transbordador es otra de las nuevas editoriales que han entrado a saco, y además el autor está arrasando en el mundillo de los premios literarios frikis de una manera que no se veía desde César Mallorquí.
Once novelas. No está mal. Y eso, porque cosas tan majas como Nunca digas vodka, nunca jamás, de Sergi Álvarez (Orciny), no me parecen de género fantástico aunque hayan aparecido en colecciones especializadas. Seguro que me dejo muy buen material.

Novela corta

Como habréis comprobado, mi recapitulación sobre las novelas nos retrotrae al Campo de Nabos que ha sido siempre la CF española. ¿Estoy puenteando el fenómeno de la consolidación de la CF española escrita por mujeres? En absoluto, amiguitos: seguid leyendo, que esto no se ha acabado.
Todo apunta a que Felicidad Martínez va a hacer doblete o triplete en esta categoría, y tal vez la gane, ya que La mirada extraña (Sportula) contiene muy buen material. Supongo que "Fuego cruzado" tiene más posibilidades, pero valdría cualquiera de las cuatro.
No obstante, el instinto arácnido me dice que, si Felicidad no gana, lo hará El ojo de Dios, de David Luna (Apache), finalista del Alberto Magno, CF muy a saco y, como digo, editorial emergente y autor absolutamente en racha. Y Javier Castañeda de la Torre lleva ya unos años estando en la pelea, así que Horror vacui (Apache) podría ser la que por fin le dé un monolito. La cosa debería estar entre ellos tres.
A título de recomendación personal, Zenobia y el rey (Rodolfo Martínez, AEFCFT) tiene un lugar fijo en mi papeleta. Es difícil hacer un buen pastiche de Conan; pero hacerlo cojonudamente bien, con un estilo propio y siendo absolutamente fiel a Robert E. Howard tiene muchísimo mérito, y Rudy lo ha hecho.


Relato

Aquí sí que no albergo dudas: tengo el pálpito de que va a ganar una autora. Hay donde elegir, y la calidad de los relatos de 2016 que he leído fue excepcional.

Apuesto sin duda por Cristina Jurado, que, de hecho, juraría que va a hacer, como mínimo, un doblete en la papeleta, ya que tiene al menos tres relatos brillantes."La segunda muerte del padre", en Cuentos desde el otro lado. Antología de nueva literatura extraña (Concepción Perea, ed., Fábulas de Albión), resulta escalofriante por el nivel de confesión y sinceridad que se desprende de sus páginas, y nos dapara un ejercicio de catarsis personal que, además, está muy, muy bien escrito. "Inchworm" es uno de los platos fuertes de la ya mencionada WhiteStar y, sin bajar el pistón, la autora sabe cuadrar muy bien lo personal y la temática de la antología, con una imagen poderosísima extraída del videoclip de "Ashes to Ashes", de David Bowie. Por último, "Haitzlurra" (en Retrofuturo) le da un meneíto la mar de interesante a la temática de una Euskadi independiente, con unos niveles de seriedad que solo le he leído a José Ramón Vázquez o Iban Zaldua. No me he leído Vanith, así que a lo mejor podríamos estar hablando de cuatro posibles finalistas.


Sofía Rhei también tiene un par de cuentos perfectamente nominables: "La máquina de los deseos" (en Retrofuturo) e "Informe de aprendizaje" (Alucinadas II, Palabaristas). Sin movernos de Retrofuturo, los relatos de Marian Womack ("Piedras"), Nieves Delgado ("Ego te absolvo") y, sobre todo y muy especialmente, Tamara Romero ("Hospital Clarence Halliday para juguetes enfermos") y Layla Martínez ("Crónicas de la ciudad de Kowloon"), podrían optar al monolito.
¿Y qué opinan los chicos? Bueno, pues supongo que la irrupción fulgurante de David Luna pasa por una candidatura de su relato "El prisionero" (Sucesos extraños, José del Río, ed., Apache Libros), Israel Alonso podría entrar con alguna candidatura (mi favorito al respecto sería "WhiteStar" (en WhiteStar), Alfredo Álamo, Jesús Cañadas y Colectivo Juan de Madre se marcaron relatos muy potentes en Retrofuturo, y Guillem López podría entrar también en esta categoría con "Vacaciones", también de Retrofuturo. Víctor Miguel Gallardo tiene un par de relatos destacables en su recopilación personal Lo que significa tu nombre (Esdrújula): me quedo con "Mammut", una ucronía con nazis realmente estimable. Y "El analista", el cuento de César Mallorquí que la AEFCFT regaló a los socios en primavera del año pasado, es una distopía bastante maja.
¿Me dejo a alguien? Pues sí. Dejo para el final a Francisco Jota-Pérez, cuyo "Trabante" (en Retrofuturo) me parece, por calidad, el único aspirante serio a "arrebatarle" el monolito a Cristina Jurado. Pérez parece empeñado en dejarme sin palabras cada vez que escribe un relato, prólogo, ensayo o lo que sea. Solo diré que, ahora mismo, me parece la cabeza mejor amueblada que hay en el frikerío, que sus límites solo se los pone él y que, amigos, este cuento es dinamita pura. Si no entra con este cuento, tal vez lo haga con "Carnografía" (SuperSonic 4).
Y claro, también está Edmundo Paz Soldán, que ya sorprendió hace un par años con su novela Iris (Alfaguara) y ahora la complementa con una deliciosa colección de relatos, Las visiones (Páginas de Espuma), ambientados en su mismo universo referencial. El nivel es tan uniforme que cuesta decantarse por un solo relato, lo que me imagino que le resta posiblidades de entrar en la papeleta, lo cual sería la segunda de una serie de injusticias que espero no tengan tercera parte. Puestos a destacar alguno, me quedaría con "Las visiones" o "El próximo movimiento", pero yo qué sé, hay al menos media docena de relatos brillantes.
Me faltan lecturas, llevo WhiteStar a medias, tengo que darle un repaso en profundidad a las SuperSonic y solo he leído algunos contenidos de Alucinadas II, Cuentos desde el otro lado y Sucesos extraños, así que seguro que me pierdo candidatos muy serios. Pero vaya, que lo que he leído no está nada mal.


Antología
Con esta categoría tengo un problema: creo que habría que escindirla en antología (cuentos de varios autores) y recopilación (cuentos de un solo autor), porque la dinámica de los últimos años tiende a premiar a la primera y olvidarse de la segunda. Como sé que estoy casi solo en esta apreciación, no insisto con el asunto, pero cuando se plantee el debate de verdad, recordad que yo ya estaba avisando.
Whatever. La verdad es que creo que ya he mencionado todas las que considero importantes: por motivos personales, Retrofuturo y WhiteStar; por inmersión en sus páginas por motivos varios (una presentación y un prólogo, respectivamente), Las visiones y Lo que significa tu nombre; y, por el impacto que he percibido en los lectores potencialmente votantes, Cuentos para Algernon IV (Marcheto), Dieciocho engranajes (Nieves Delgado, Ed. Adaliz), Alucinadas II, Sucesos extraños, La mirada extraña y Verbum (Fata Libelli).
 
Aunque es un libro inclasificable, supongo que esta es la categoría en la que habría que proponer Alcasseriana (Antipersona), una perturbadora visión del asesinato de las niñas de Alcàsser en la que, cómo no, está metida gente como Francisco-Jota Pérez, Layla Martínez y Frank G. Rubio.
EDITO: Meec, omisión imperdonable: Hipermatrònic, l’hiperbreu que va sorgir de l’espai profund, de Sergi G. Oset (Orciny Books, col. Tar nº 6), nada menos que 111 relatos ultracortos paridos originalmente en catalán. Orciny no solo está destacando por descubrirnos el género bizarro, sino también por su labor subversiva y reivindicativa de la ciencia ficción en catalán. Y es que muchas veces nos olvidamos de que los Ignotus no premian solo obras en castellano, sino también en las demás lenguas oficiales del Estado Español (y de las mujeres, y de la novela juvenil, y de...).


Libro de ensayo
Salvo sorpresa, creo que no hay duda: va a ganar En regiones extrañas, de Lola Robles (Palabaristas), que, como su propio subtítulo indica, es "un mapa de la ciencia ficción, lo fantástico y lo maravilloso". Me gustaría que Richard Matheson: El maestro de la paranoia le diera un poco de emoción al asunto, o incluso que hubiera un ex aequo entre ambos. Quisiera insistir en que se trata del estudio más exhaustivo jamás realizado a nivel mundial sobre la obra del autor neoyorquino.

Una apuesta personal mía es un título que corregí, Las fábulas mecánicas. Guillermo del Toro, editado por Juan A. Pedrero Santos (Calamar Ediciones), que efectúa un recorrido exhaustivo por la filmografía y universo particular del (no solo) cineasta mexicano. Las monografías son interesantes, pero la entrevista de casi ochenta páginas es monumental, y los extras son una pasada.
¿Y los otros dos títulos que entrarán en la papeleta? Ni idea, porque no los he leído, pero, por pura lógica, Francisco-Jota Pérez tendría que estar con su Homo Tenuis (GasMask), y tal vez El Libro de Satán. Todo sobre el culto al Diablo, de Carlos Aguilar y Frank G. Rubio (Hermenaute), porque ambos son valores seguros, y tendríais que concienciaros de que la mera idea de ver a Frank dando un discurso de aceptación de los Ignotus justificaría las existencias de todos los que estáis leyendo esta entrada. (EDITO: Me chivan por Facebook que la obra de Aguilar y Rubio es reedición, por lo que no podría optar a premio. Una lástima. No quito el comentario porque me reitero en lo dicho: habría que darle un Ignotus a Frank G. Rubio, no solo porque se lo merece, sino porque su discurso de aceptación --o no-- sería antológico.)
Artículo
Comienzo a abreviar, que a este paso no acabo en la vida. Muy en resumen: no habría que olvidarse de Hélice ni de C, el hijo de Cyberdark, dos de las mejores fuentes de contenidos que hay en la actualidad, aunque tal vez hayan perdido visibilidad. Si el ignotusólogo que llevo dentro no ha perdido el toque, tendría que haber festival de finalistas de SuperSonic y de Sense of Wonder. He aquí mis recomendaciones:
"Los idiotas del horror", Ismael Martínez Biurrun (en C, 14 de marzo de 2016)
"Algunos apuntes sobre Stranger Things y el papel de la mujer en la ficción de horror", Ismael Martínez Biurrun, C, 10 de octubre de 2016  
"El sable láser del rey: Los cuentos siempre vuelven", Daniel Pérez Navarro, C, 2 de mayo de 2016 Recomendación de Juanma Santiago
"La ciencia ficción en la universidad española: Las barreras deben caer", Sara Martín (incluido en Hélice n.º 7, vol. III)  
"Prólogo", Francisco-Jota Pérez, en Ciudad revientacráneos (Jeremy Robert Johnson, Orciny, col. Midian n.º 3)
"Entrevista a Guillermo del Toro", de Juan Andrés Pedrero Santos (en Las fábulas mecánicas. Guillermo del Toro)
"¿De qué hablamos cuando hablamos de paranoia?", de Sergi Grau (en Richard Matheson: El maestro de la paranoia)
"En los orígenes del mito especulativo del hombre menguante: 'El doctor Hormiguillo" (1890-1891)' / 'El doctor Menudillo' (1914), de José Zahonero", de Mariano Martín Rodríguez, en Fuimos los primeros: El "Evangelio del Fariseo" y otras historias españolas pioneras (La Biblioteca del Laberinto)

Ilustración

A lo mejor acabasteis un poco hartos de la minipolémica del año pasado en torno a la candidatura del babero de la Calçotada Friki, pero no dejó de ser un poco como cuando un diputado de Compromís pregunta al gobierno si tiene pensado hacer algo en caso de apocalipsis zombi: lo que importa no es tanto la aparente gilipollez del hecho en sí (una pregunta estúpida en sede parlamentaria, la nominación de un contenido claramente menor) como lo que intenta denunciar (la escasa calidad de las respuestas del gobierno a preguntas serias, el ninguneo de casi diez años a la obra de uno de nuestros mejores ilustradores). A mí lo que me hastió fue que la percepción del asunto se quedara en que solo se trató de un troleo, cuando, al menos por mi parte, solo fue una sugerencia en plan "Ya que no sois capaces de nominarlo por obras serias, vamos a ver si os animáis por productos de usar y tirar". Y mira tú por donde, al bueno de Corominas le supuso su primera nominación en casi diez años. Y lo mejor de todo: ni siquiera quedó en última posición.
Lo bonito habría sido que la hispacón de 2017 se celebrara en Valladolid, como estaba anunciado, para que Corominas se aprovechase del factor campo (que juega en casa, vamos) y ganara por fin el monolito. Pero, como Valladolid se ha descolgado del tema y la hispacón se va a celebrar en Madrid, Corominas parte en igualdad de condiciones. Así pues, veamos solo tres contenidos sobresalientes por los que merecería ser nominado.


Ilustración de cubierta de Incrustados, y otros delirios racionalistas, de Ian Watson (Gigamesh)
Ilustración de cubierta de Futuros perdidos, de Lisa Tuttle (Gigamesh)
Portada e ilustraciones interiores de Zenobia y el rey, de Rodolfo Martínez (AEFCFT)
Pero vamos, que si este año tampoco moja el churrito ignoto, ya contraatacaré el año que viene con otras sugerencias, como la de Kirinyaga, de Mike Resnick.
Quitando a Corominas, mi debilidad absoluta de 2016 en este apartado es la ilustración de cubierta de La casa de arenas movedizas, de Carlton Mellick III (Orciny), obra de Pol Abran / Branca Studio.

¿Qué más ilustraciones propongo? Hay un montón, pero, por cuestiones puramente personales, barreré hacia casa: las tres en las que aparecían contenidos míos nominables: Retrofuturo, de Iván Ruso; WhiteStar, de Ana Díaz Eiriz, y Richard Matheson: El maestro de la paranoia, de Alfredo Esteban Arroyo. Ah, sí, y la de Las visiones, de Rebeca Cygnus.

 

 
Pero hay muchas más. En esta categoría puede pasar cualquier cosa. Hasta que vuelva a salir nominado un babero de la Calçotada Friki. ;)

Obra poética

No suelo opinar sobre esta categoría, porque tengo el oído muy duro con la poesía, a pesar de que mi padre tenía muchos poemarios y prácticamente he crecido entre ellos. De todos modos, recomiendo tres poemas, o canciones si se quiere, que se pueden encontrar en WhiteStar y que muy bien podría haber cantado David Bowie en persona, porque tienen nivel:

"It's Only Forever", de Sofía Rhei 
"Space Oddity", de Carmen Moreno
"Llegué a Marte un miércoles", de Loli Molina Muñoz
Revista
En esta categoría no hay ningún misterio: SuperSonic (que con el monolito de noviembre empezará un período hegemónico de unos cuantos años), Barsoom, Delirio y, por lo que a mí respecta, Hélice, que merece recuperar  el peso específico que tuvo en tiempos. Mariano Martín Rodríguez y Mikel Peregrina trabajan muy bien en ese sentido, aunque entiendo que el enfoque ya claramente académico pueda resultar disuasorio.
Novela extranjera
Aquí sí que estoy perdido, casi no he leído nada, estoy desconectadísimo y solo puedo recomendar títulos que me leí por dinero; es decir, porque los corregí o los informé. 
Corregir para Orciny Books es de lo mejor que me ha pasado en la faceta friki de mi vida profesional. Gracias a la editorial de Hugo Camacho estoy conociendo ese tremendo testimonio de nuestra vida actual que es el género bizarro. En 2015, la colección Midian arrancó con la estupenda Fantasma, de Laura Lee Bahr, que fue finalista en todos los premios gordos. Pues bien, en 2016 hay ración doble de novelones bizarros de la colección Midian. Esto es como cuando te preguntaban de pequeño a quién quieres más, si a tu padre o a tu madre. "Pues oiga, ¿y usted, a su pareja o a su amante?", daban ganas de contestar.
La casa de arenas movedizas, de Carlton Mellick III (Orciny)


Ciudad revientacráneos, de Jeremy Robert Johnson (Orciny)


Entre los demás trabajos que corregí, me gustó bastante Futuros perdidos, de Lisa Tuttle (Gigamesh).
 

Y, de los libros que informé, aunque no me hicieron caso por los motivos que fuera y lo dejaron correr, me quedo con El problema de los tres cuerpos, de Cixin Liu o Liu Cixin, que al final apareció en Nova y ha tenido una acogida más tibia de lo que me esperaba, supongo que porque hay mucho hater suelto.


Y, de verdad de la buena, ya no puedo recomendar nada más porque no leí mucho más. Supongo que este año la cosa apunta a Luna, de Ian McDonald (Nova), Seveneves, de Neil Stephenson (Nova), La gracia de los reyes, de Ken Liu (Runas), Relojes de hueso, de David Mitchell (Mondadori) y la ración habitual de Abercrombies, así que ya me las leeré para la segunda vuelta.
EDITO: Agüita, que, reglamento en mano, Gestarescala, de Philip K. Dick (Cátedra), es nominable, ya que es la primera vez que se edita en España (la traducción original era en una edición argentina). Pues ya lo sabéis: Dick podría ganar su primer Ignotus. :-D


Relato extranjero

A la espera de que la antología Bienvenidos al bizarro (Orciny) la líe en la próxima edición, el panorama es peor aún que en novela extrajera: solo leí un buen relato extranjero, "Héroes", de Lavie Tidhar, en WhiteStar, así que no puedo recomendar ningún otro. Pena.


Y eso es todo. Hay más categorías, pero no opino, ya que estoy todavía más perdido que en las categorías literarias. Espero que de aquí podáis sacar algunas ideas para vuestra papeleta. He vuelto a habilitar los comentarios, así que todas las sugerencias serán bienvenidas... siempre que no sean spam descarado.
Besitos.

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viernes, 16 de septiembre de 2016

El problema de los tres cuerpos, de Cixin Liu



Una de las novelas de ciencia ficción del año es El problema de los tres cuerpos, de Cixin Liu. Una verdadera maravilla. Ganó el premio Hugo, más que nada por el fuego cruzado de los peligrosísimos Sad Puppies, ya que había entrado de rebote en la papeleta final. Ni caso: bien ganado está. Y al lorito, porque lo tiene todo para llevarse el Ignotus del año que viene. Es una muy buena novela, y al parecer las continuaciones son mejores aún.
Por todo eso me parece procedente hablar de ella, aunque no escribiré reseña, sino un informe de lectura que elaboré hace tiempo para otra editorial. Esta desestimó la publicación de la novela por equis motivos, supongo que por el coste desmesurado de una traducción directa del chino y porque se trata de la primera novela de una trilogía, pero desde luego no fue porque mi informe fuese negativo. Como no me suelen poner problemas para colgar informes, lo hago, aunque, desde luego, eliminando referencias a la editorial y desvelando spoilers muy sangrantes. Eso sí, aviso: CONTIENE SPOILERS.
Y por último: no, no leo chino. El informe estaba elaborado a partir de la traducción de Ken Liu al inglés, que además dicen los entendidos que deja bastante que desear; ahí ni entro ni salgo.



TÍTULO:
The Three Body Problem (三体, en chino).

AUTOR:
Liu Cixin.

NUM.PÁGINAS:
304.



LECTOR Y FECHA LECTURA:
Juan Manuel Santiago. 18 de diciembre 2014.






- Resumen:

Primera parte: Primavera silenciosa.
Esta primera parte abarca de los capítulos 1 al 3 de la novela, funciona a modo de prólogo y se desarrolla en tiempo pasado (1967 a 1969).
En el primer capítulo asistimos a una dura escena de la Revolución Cultural en su apogeo en 1967: los guardias rojos están ajusticiando a Ye Zetai, un profesor universitario de la Universidad de Tsingua acusado de contrarrevolucionario. Su hija Ye Wenjei, astrofísica, ha sido testigo, y más tarde se enterará de que su hermana, Ye Wenxue, participó en el linchamiento. Es un verdadero auto de fe, al más puro estilo inquisitorial, y lo ajustician basándose en que las enseñanzas de la física occidental son reaccionarias y atentan contra la Revolución.
Ye Wenjei es enviada a un campo de reeducación en el nordeste de China. Está en una zona boscosa limítrofe con Siberia; de hecho, la crisis sino-soviética de 1969, que estuvo a punto de convertirse en una guerra abierta (¡y nuclear!) entre ambas potencias, se gesta en esta región llena de alerces y abetos. Ye Wenjei se hace con un ejemplar de Primavera silenciosa, de Rachel Carson, el primer ensayo que alertaba sobre la conciencia medioambiental. Parece una encerrona de su camarada Bai Mulin, pues al descubrirle el ejemplar a Ye, el comisario político toma represalias y la confina en el observatorio del Pico del Radar, que todo el mundo sabe que es una base militar. Este hecho cambia la historia de la humanidad, según nos advierte el autor, ya que Ye Wenjei comienza a trabajar en el Pico del Radar y sienta las bases de la búsqueda de vida extraterrestre y el primer contacto con los trisolarianos.
Así pues, Ye comienza a trabajar en la llamada Costa Roja, el proyecto relacionado con SETI que tratará de buscar vida extraterrestre en las radiaciones de fondo detectadas por el radiotelescopio de Pico del Radar. Allí conoce a Yang Weining, un matemático superdotado pero inútil en el trato humano, con quien acabará casándose por conveniencia.

Segunda parte: Tres Cuerpos.
Esta segunda parte abarca de los capítulos 4 al 20 y se desarrolla en tiempo presente (2007, momento en que transcurre el grueso de la acción) y en forma de flashback a 1969 y la década de 1970 (las investigaciones de Ye en la Costa Roja).
Treinta y ocho años después, en 2007, Wang Miao es un físico especializado en nanotecnología a quien se convoca a una reunión ultrasecreta con altos mandos del ejército chino, pero también de la OTAN y de la CIA. Se le encomienda una misión: infiltrarse en Fronteras de la Ciencia, una extraña organización compuesta por físicos que está derivando hacia postulados casi anticientíficos (postula la inexistencia de la ciencia) y que está sufriendo una epidemia de suicidios en sus filas.
Fronteras de la Ciencia parece un grupo de físicos e investigadores teóricos demasiado enfrascados en discusiones bizantinas (las teorías del tirador y del granjero, capítulo 6). Sin embargo, un buen día Wang empieza a percibir cosas raras. Ve series de números en los negativos de las fotografías que saca él con su cámara Leica; el fenómeno no se produce si quienes sacan las fotos son su mujer o su hijo. Llega a la conclusión de que es un aviso, y se trata de una cuenta atrás, aunque no sabe de qué se trata. Sufre ataques de pánico que le impiden trabajar en condiciones. Todo ello lo lleva a hablar con Shen Yufei, una brillante física. La visita en su casa y la ve enfrascada en un juego de realidad virtual: Tres Cuerpos. Entra en el juego.
Tres Cuerpos es una especie de videojuego en clave alegórica: siempre aparecen científicos destacados (Einstein, Newton, Von Neuman…) y el jugador interactúa con otros dos personajes, con los que mantiene charlas de un elevado nivel teórico. ¿Adónde va a parar Tres Cuerpos? Necesita varias partidas para intuirlo. En ellas se habla de Eras Caóticas y Eras Estables. Se trata de dilucidar cómo se evitan las primeras. Acabamos descubriendo que en realidad los personajes son los trisolarianos, habitantes de un planeta del sol triple de Alfa Centauri amenazados por una catástrofe medioambiental que los exterminará, por lo que deben huir del planeta; para ello entran en contacto con la humanidad, y Tres Cuerpos parece uno de los medios a través de los cuales se comunican.
Wang conoce a Ye Wenjie, que ahora es una anciana y es la madre de Yang Dong, uno de sus contactos. Ella lo insta a viajar a varios radiotelescopios. En ese momento descubre los mensajes que están llegando de los trisolarianos. Ye le cuenta a Wang lo que sucedió en la Costa Roja, cómo le contaron la verdadera naturaleza de sus investigaciones, en el marco del proyecto SETI, y cómo se trabó el primer contacto con extraterrestres. Las señales que enviaban recibieron una respuesta desalentadora: los humanos no debían responderlas, pues se trataba de una celada para determinar si había vida inteligente en la Tierra y, en tal caso, proceder a invadirla.
Wang sigue jugando a Tres Cuerpos, hasta que descubre la verdadera naturaleza del juego y puede pasar al segundo nivel. Wei Cheng le cuenta su historia, con homenajes varios al Arthur Conan Doyle de Estudio en escarlata, y se nos expone el llamado problema de los tres cuerpos, un enigma matemático enunciado por Henri Poincaré y que hasta ahora no ha sido resuelto.
Se produce un asesinato, y todas las pistas llevan a Pan Han, un fanático de la lucha contra el cambio climático. En este punto aparecen la ETO (Organización Tierra-Trisolarianos), que está detrás de Tres Cuerpos, fue fundada por Mike Evans, un naturalista que resulta ser heredero de un magnate petrolero, y que vive una auténtica guerra civil entre dos facciones: adventistas y redencionistas. Es prácticamente una secta que cree en el carácter casi divino de los trisolarianos, también llamados el Señor. Las comunicaciones recibidas informan de que ya están en marcha hacia la Tierra y que faltan cuatro siglos para su llegada. En este punto, los miembros de la ETO difieren acerca de lo que deben hacer al respecto, aunque el sentido es el mismo: han perdido la fe en la especie humana, que está destrozando el planeta, y entienden que deberían hacer todo lo posible para que los trisolarianos nos impongan sus sistemas de valores.

Tercera parte: El crepúsculo de la humanidad.
Esta tercera parte abarca de los capítulos 21 al 34 y también se desarrolla en tiempo presente (año 2007) y con flashbacks a la década de 1970…, así como con unos capítulos finales en que vemos por fin a los trisolarianos.
(Y hasta aquí puedo contar. Si queréis saber qué pasa, os la leéis.)



- Trama:
Es la historia de los prolegómenos de una invasión extraterrestre narrada desde los puntos de vista de los científicos encargados de los diferentes proyectos que se suceden a lo largo de cuarenta años para tratar de comunicarse con los trisolarianos, una cultura alienígena oriunda del sistema de Alfa Centauri, a cuatro años luz de la Tierra, que ha sido víctima de una catástrofe medioambiental que la obliga a buscar un nuevo mundo donde habitar.
A lo largo de las trescientas páginas del libro vemos los pormenores de las investigaciones sobre la búsqueda de vida extraterrestre, así como un elemento de ciencia ficción dura, el problema matemático de los tres cuerpos, que resulta fundamental para entender la trama. El juego homónimo es una manera que tiene el ETO de captar adeptos, pero también de intentar resolver este problema y, de paso, averiguar cuáles son las intenciones de los trisolarianos.
Lo que se nos presenta al principio como las historias yuxtapuestas de dos generaciones de astrofísicos chinos acaba convirtiéndose en una novela de invasiones extraterrestres, de catástrofes y elementos de thriller, con organizaciones secretas casi terroristas y muchas reflexiones sobre la senda autodestructiva de la Tierra por los propios humanos, las diferencias entre las mentalidades occidental y oriental, y las diferencias entre la mentalidad humana y la mentalidad trisolariana. El final abierto nos deja en las puertas de [omito el SPOILEEEEEERACOOOO] las siguientes dos novelas de la trilogía: El bosque oscuro y Callejón sin salida.
En el fondo, la novela versa acerca de la búsqueda del conocimiento, tanto científico como humano.

- Género:
Es una novela de ciencia ficción transhumanista con guiños a la ciencia ficción dura, de primer contacto y de invasiones extraterrestres. También tiene elementos de novela histórica (de la historia de la Revolución Cultural), extrapolación sobre el fenómeno de las sectas y el terrorismo de última generación, no pocas pinceladas de inquietudes medioambientales y, en resumen, un delicadísimo equilibrio en torno a temáticas new age o directamente “magufas”, en las que el autor no cae porque conserva todo el rigor científico, pero que, si se lee de manera apresurada, sí se podría caer.



Opinión del lector
 -Valoración literaria (de 1 a 10):
9
Se trata de una de las mejores novelas de ciencia ficción que se han publicado en los últimos diez años, en general y sin distinción de subgéneros ni de procedencia geográfica. A pesar de algunos altibajos (el final aparece un tanto forzado [aquí contaba OTRO SPOILER, LALALALÁAA]), y de que se ven con claridad algunas hechuras (el viejo método de que alguien muy instruido en una materia le hace una explicación profusa a un lego, con lo que se explica al lector una teoría científica, por ejemplo), se puede decir que es una novela casi redonda, con un estilo aparentemente sencillo pero con una gran complejidad que, no obstante, no entorpece la lectura.

-Valoración comercial (de 1 a 10):
8
[...] Si se realiza una promoción que insista en el factor diferencial, el hecho de ser LA novela de ciencia ficción china (y, por ende, LA novela de ciencia ficción no anglosajona o no occidental), puede ser una sorpresa.
Si se le da un tratamiento indiferenciado del resto de novelas publicadas en el sello, tiene elementos de sobra para defenderse por sí sola: es una buena novela [...] y el boca oreja puede funcionar muy bien para promocionarla.
El autor y la obra son lo suficientemente interesantes como para intentar traerlo a España de gira promocional. Aseguraría prensa y podría ser cabeza de cartel en eventos como la Semana Negra, Celsius o alguna posible nueva edición de Kosmopolis. De hecho, el autor sería más vendible entre medios generalistas que entre medios especializados.
Se trata de la primera parte de una trilogía. Parece ser que la tercera parte es aún mejor que esta, por lo que lo ideal sería que apareciese íntegra [...]. Esto entraña riesgos comerciales y de planificación, ya que no solo habría que pensar en esta novela, sino también en las dos siguientes.




 -Comentario crítico:
Esta novela puede suponer el descubrimiento de una ciencia ficción no anglosajona, la china, aunque está escrita de una manera apta para el consumo de lectores occidentales.
El problema de los tres cuerpos se puede adscribir a partes casi iguales a las corrientes de la ciencia ficción dura (la primera parte) y la ciencia ficción transhumanista (la segunda parte), lo que la convierte en un nexo entre dos maneras de entender el género que no siempre han corrido en paralelo ni se han llevado bien. Es, pues, una novela interesante para comprender hacia dónde va el género en la segunda década del siglo xxi.
La ambivalencia entre lo occidental y lo oriental aparece de manera explícita en muchos pasajes del libro (en el juego Tres Cuerpos aparecen físicos y científicos occidentales, como Einstein o Newton, que les dan las claves necesarias a los protagonistas chinos, pero también vemos a un occidental como Evans que idea el ETO gracias al influjo oriental del budismo. Todo ello acentúa la idea de yin y yang, así como la interrelación entre dos mundos, Oriente y Occidente, que se nos suelen vender como compartimentos estancos. Liu Cixin dedica varios comentarios, a título de narrador pero también en bocas de sus personajes, a esta ambivalencia.
Como ciencia ficción, El problema de los tres cuerpos es impecable, aunque tal vez pierda algo de fuelle en los últimos capítulos [SPOILEEEER de dos párrafos que quito].
El pulso narrativo del autor es firme, y produce momentos deslumbrantes, como las descripciones de las purgas de la Revolución Cultural o algunas escenas dentro del juego de Tres Cuerpos. Liu Cixin escribe algunas de las páginas más apasionantes de la ciencia ficción mundial de los últimos diez años, y merece la pena darlas a conocer al lector español.


 -Sensación epidérmica:
Se trata de una muy buena novela, que lógicamente queda un tanto incompleta, ya que es la primera parte de una trilogía. Ofrece, de manera consecutiva, muy buenas descripciones de la Revolución Cultural, la situación del científico en China (y, por extensión, la figura del científico solitario), el funcionamiento del juego Tres Cuerpos, los pormenores del funcionamiento de la ETO y, por último, una aproximación a los trisolarianos, los verdaderos protagonistas de la novela.


 -¿Lo regalarías? (si es que sí, ¿a qué tipo de persona?)
Sí. A interesados en ciencia ficción en general (me temo que sería uno de los libros importantes del año, incluso posible finalista de los Ignotus), pero también a gente interesada en el Lejano Oriente en general y en China en particular. Y, por supuesto, a físicos, astrofísicos y amantes de los problemas matemáticos.
- Comparación con otros autores / libros:
Autores de ciencia ficción dura ambientada en época actual y que hagan énfasis en la problemática del científico: el Gregory Benford de Cronopaisaje, o de las obras de David Brin o Robert Sawyer.
Ciencia ficción transhumanista, una de las corrientes principales del género ahora mismo, gracias a la inspiración de Arthur C. Clarke, la renovación que supuso Greg Egan y los trabajos actuales de Peter Watts.
La ciencia ficción clásica recibe numerosos homenajes, el más evidente de todos a “La bola de billar”, un cuento de Isaac Asimov que se encuentra en su antología Estoy en Puertomarte sin Hilda y que, en resumen, expone el problema de los tres cuerpos que da título a esta novela.
Stanislaw Lem. La misión de Wang Miao es parecida, en un primer momento, a la del protagonista de La investigación: tiene que investigar una serie de muertes que no se sabe si son asesinatos, ni si tienen móvil u oportunidad.
La ciencia ficción de última generación. Está en la misma onda que los autores que están marcando el paso de la nueva década, como Aliette de Bodard o, claro está, Ken Liu, quien además es el traductor de esta novela al inglés.
Al igual que sucedió hace tiempo con Años de prosperidad, de Chan Koonchung, este título puede trascender las fronteras del fandom precisamente gracias a la procedencia china del autor. La CF oriental puede deparar sorpresas como Liu Cixin o el japonés Yasutaka Tsuitsui. Fuera del ámbito occidental, podemos ampliar a lo que escribe Ben Okri en África.
Novelas “de primer contacto”, desde Contacto de Carl Sagan hasta el ya citado David Brin o el Stanislaw Lem de Solaris.
A tenor de lo que se lee en los últimos capítulos y las referencias disponibles de los otros dos títulos de la trilogía, la obra se enmarca en la ciencia ficción catastrofista y “de invasiones extraterrestres”, desde el H. G. Wells de La guerra de los mundos hasta las series televisivas V y Falling Skies, pasando por el clásico más pesimista del subgénero: Los genocidas, de Thomas M. Disch, que parte de la misma premisa (apenas somos unos insectos molestos para los invasores extraterrestres).
El retrato que efectúa Liu Cixin de las discusiones sectarias entre adventistas y redencionistas, así como algunas otras soluciones literarias del autor al describir el entorno del ETO y sus connotaciones sectarias y “platilleras”, remiten a novelas como La posibilidad de una isla, de Michel Houellebecq.
La manera en que juega con los problemas matemáticos (el de los tres cuerpos) la hace muy recomendable, por un lado, para lectores aficionados a los pasatiempos lógico-matemáticos (a lo Martin Gardner), pero, por otro, a los interesados en esta materia en un plano profesional (físicos y matemáticos con inquietudes literarias).
Hay un homenaje muy evidente a Estudio en escarlata, de Arthur Conan Doyle, lo que podría emparentar esta novela, de manera leve pero consistente, con Sherlock Holmes.
La parte del juego Tres Cuerpos tiene elementos casi de película wuxia (para entendernos, cine a lo Tigre y dragón).

- Público al que va dirigido: 
Lector de ciencia ficción dura (pero sin pasarse), como el Gregory Benford de la ya citada Cronopaisaje.
Lector de ciencia ficción transhumanista.
Lector que quiera estar a la última de lo que es ahora mismo la ciencia ficción.
Amantes de la ciencia ficción “exótica” no anglosajona. Ya hemos hablado de Chan Koonchung.
Aficionados a novelas de ciencia ficción (o no) en las que los juegos o videojuegos formen parte fundamental de la trama. La referencia implícita en algunos pasajes es El juego de Ender, de Orson Scott Card, aunque luego deriva por otros derroteros.
Lectores de novelas “de primer contacto”, desde Carl Sagan hasta el ya citado David Brin o el Stanislaw Lem de Solaris.
Lector de ciencia ficción catastrofista y “de invasiones extraterrestres.
Fuera del género fantástico, la novela puede ser una lectura muy valiosa para interesados en China, la cultura china, la historia china reciente (en particular, la Revolución Cultural).
Aficionados a pasatiempos matemáticos y problemas matemáticos en un nivel más serio. Matemáticos, físicos y astrofísicos.

- ¿Lo publicarías?
Sí. Es una novela magnífica, nos abre las puertas de la ciencia ficción china (de la que apenas ha aparecido material en España) y, por las referencias que manejo, la tercera de la trilogía es aún mejor, lo que haría aconsejable publicar el ciclo completo.


- Propuestas de título: El problema de los tres cuerpos está bien, ya que los lectores aficionados a los problemas matemáticos entenderán a qué se refiere, aunque no cuadra mucho con el nombre del juego que es determinante en la novela, por lo que tal vez habría que dejarlo en Tres cuerpos a secas (o Tres Cuerpos, si el criterio de la editorial es que los nombres de videojuegos vayan en caja alta). También sería conveniente esete título si tenemos en cuenta que los siguientes títulos de la trilogía serían El bosque oscuro y Callejón sin salida, mucho más concisos que El problema de los tres cuerpos. Aun así, la primera opción parece mejor.


Cuestiones particulares:
- Problemas de traducción/adaptación/edición:
Se trata de una novela escrita originalmente en chino, lo que complica la posible traducción. En el informe hemos trabajado a partir de la traducción al inglés que efectuó Ken Liu, uno de los autores de referencia de la ciencia ficción actual. Su mera presencia en esta edición es un factor que puede ayudar a venderla (de hecho, sería interesante conservar la nota final del traductor, aunque al final se traduzca directamente del chino).
No obstante, Liu Cixin ha publicado un relato en la antología Terra Nova 3, aparecida en Fantascy. Se tradujo directamente del chino, y el traductor de ese relato, Javier Altayó, parece la persona más indicada para traducir esta obra. También sería interesante publicar una nota del traductor similar a la de Ken Liu, lo que le daría un valor añadido a la obra. La obra contiene numerosas referencias históricas, pero también mucha ironía, por lo que la traducción puede ser difícil, pese a la facilidad con que se lee la obra. También complicaría las tareas de revisión del texto.
Mariano Villarreal comenta que fue toda una odisea contratar en cuento de la antología ya citada. Cabe suponer que ese escollo a la hora de la gestión de los derechos ya se ha superado, y que hay línea directa con el agente o representante del autor, lo cual facilitaría la contratación de esta obra.

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