viernes, 16 de septiembre de 2016

El problema de los tres cuerpos, de Cixin Liu



Una de las novelas de ciencia ficción del año es El problema de los tres cuerpos, de Cixin Liu. Una verdadera maravilla. Ganó el premio Hugo, más que nada por el fuego cruzado de los peligrosísimos Sad Puppies, ya que había entrado de rebote en la papeleta final. Ni caso: bien ganado está. Y al lorito, porque lo tiene todo para llevarse el Ignotus del año que viene. Es una muy buena novela, y al parecer las continuaciones son mejores aún.
Por todo eso me parece procedente hablar de ella, aunque no escribiré reseña, sino un informe de lectura que elaboré hace tiempo para otra editorial. Esta desestimó la publicación de la novela por equis motivos, supongo que por el coste desmesurado de una traducción directa del chino y porque se trata de la primera novela de una trilogía, pero desde luego no fue porque mi informe fuese negativo. Como no me suelen poner problemas para colgar informes, lo hago, aunque, desde luego, eliminando referencias a la editorial y desvelando spoilers muy sangrantes. Eso sí, aviso: CONTIENE SPOILERS.
Y por último: no, no leo chino. El informe estaba elaborado a partir de la traducción de Ken Liu al inglés, que además dicen los entendidos que deja bastante que desear; ahí ni entro ni salgo.



TÍTULO:
The Three Body Problem (三体, en chino).

AUTOR:
Liu Cixin.

NUM.PÁGINAS:
304.



LECTOR Y FECHA LECTURA:
Juan Manuel Santiago. 18 de diciembre 2014.






- Resumen:

Primera parte: Primavera silenciosa.
Esta primera parte abarca de los capítulos 1 al 3 de la novela, funciona a modo de prólogo y se desarrolla en tiempo pasado (1967 a 1969).
En el primer capítulo asistimos a una dura escena de la Revolución Cultural en su apogeo en 1967: los guardias rojos están ajusticiando a Ye Zetai, un profesor universitario de la Universidad de Tsingua acusado de contrarrevolucionario. Su hija Ye Wenjei, astrofísica, ha sido testigo, y más tarde se enterará de que su hermana, Ye Wenxue, participó en el linchamiento. Es un verdadero auto de fe, al más puro estilo inquisitorial, y lo ajustician basándose en que las enseñanzas de la física occidental son reaccionarias y atentan contra la Revolución.
Ye Wenjei es enviada a un campo de reeducación en el nordeste de China. Está en una zona boscosa limítrofe con Siberia; de hecho, la crisis sino-soviética de 1969, que estuvo a punto de convertirse en una guerra abierta (¡y nuclear!) entre ambas potencias, se gesta en esta región llena de alerces y abetos. Ye Wenjei se hace con un ejemplar de Primavera silenciosa, de Rachel Carson, el primer ensayo que alertaba sobre la conciencia medioambiental. Parece una encerrona de su camarada Bai Mulin, pues al descubrirle el ejemplar a Ye, el comisario político toma represalias y la confina en el observatorio del Pico del Radar, que todo el mundo sabe que es una base militar. Este hecho cambia la historia de la humanidad, según nos advierte el autor, ya que Ye Wenjei comienza a trabajar en el Pico del Radar y sienta las bases de la búsqueda de vida extraterrestre y el primer contacto con los trisolarianos.
Así pues, Ye comienza a trabajar en la llamada Costa Roja, el proyecto relacionado con SETI que tratará de buscar vida extraterrestre en las radiaciones de fondo detectadas por el radiotelescopio de Pico del Radar. Allí conoce a Yang Weining, un matemático superdotado pero inútil en el trato humano, con quien acabará casándose por conveniencia.

Segunda parte: Tres Cuerpos.
Esta segunda parte abarca de los capítulos 4 al 20 y se desarrolla en tiempo presente (2007, momento en que transcurre el grueso de la acción) y en forma de flashback a 1969 y la década de 1970 (las investigaciones de Ye en la Costa Roja).
Treinta y ocho años después, en 2007, Wang Miao es un físico especializado en nanotecnología a quien se convoca a una reunión ultrasecreta con altos mandos del ejército chino, pero también de la OTAN y de la CIA. Se le encomienda una misión: infiltrarse en Fronteras de la Ciencia, una extraña organización compuesta por físicos que está derivando hacia postulados casi anticientíficos (postula la inexistencia de la ciencia) y que está sufriendo una epidemia de suicidios en sus filas.
Fronteras de la Ciencia parece un grupo de físicos e investigadores teóricos demasiado enfrascados en discusiones bizantinas (las teorías del tirador y del granjero, capítulo 6). Sin embargo, un buen día Wang empieza a percibir cosas raras. Ve series de números en los negativos de las fotografías que saca él con su cámara Leica; el fenómeno no se produce si quienes sacan las fotos son su mujer o su hijo. Llega a la conclusión de que es un aviso, y se trata de una cuenta atrás, aunque no sabe de qué se trata. Sufre ataques de pánico que le impiden trabajar en condiciones. Todo ello lo lleva a hablar con Shen Yufei, una brillante física. La visita en su casa y la ve enfrascada en un juego de realidad virtual: Tres Cuerpos. Entra en el juego.
Tres Cuerpos es una especie de videojuego en clave alegórica: siempre aparecen científicos destacados (Einstein, Newton, Von Neuman…) y el jugador interactúa con otros dos personajes, con los que mantiene charlas de un elevado nivel teórico. ¿Adónde va a parar Tres Cuerpos? Necesita varias partidas para intuirlo. En ellas se habla de Eras Caóticas y Eras Estables. Se trata de dilucidar cómo se evitan las primeras. Acabamos descubriendo que en realidad los personajes son los trisolarianos, habitantes de un planeta del sol triple de Alfa Centauri amenazados por una catástrofe medioambiental que los exterminará, por lo que deben huir del planeta; para ello entran en contacto con la humanidad, y Tres Cuerpos parece uno de los medios a través de los cuales se comunican.
Wang conoce a Ye Wenjie, que ahora es una anciana y es la madre de Yang Dong, uno de sus contactos. Ella lo insta a viajar a varios radiotelescopios. En ese momento descubre los mensajes que están llegando de los trisolarianos. Ye le cuenta a Wang lo que sucedió en la Costa Roja, cómo le contaron la verdadera naturaleza de sus investigaciones, en el marco del proyecto SETI, y cómo se trabó el primer contacto con extraterrestres. Las señales que enviaban recibieron una respuesta desalentadora: los humanos no debían responderlas, pues se trataba de una celada para determinar si había vida inteligente en la Tierra y, en tal caso, proceder a invadirla.
Wang sigue jugando a Tres Cuerpos, hasta que descubre la verdadera naturaleza del juego y puede pasar al segundo nivel. Wei Cheng le cuenta su historia, con homenajes varios al Arthur Conan Doyle de Estudio en escarlata, y se nos expone el llamado problema de los tres cuerpos, un enigma matemático enunciado por Henri Poincaré y que hasta ahora no ha sido resuelto.
Se produce un asesinato, y todas las pistas llevan a Pan Han, un fanático de la lucha contra el cambio climático. En este punto aparecen la ETO (Organización Tierra-Trisolarianos), que está detrás de Tres Cuerpos, fue fundada por Mike Evans, un naturalista que resulta ser heredero de un magnate petrolero, y que vive una auténtica guerra civil entre dos facciones: adventistas y redencionistas. Es prácticamente una secta que cree en el carácter casi divino de los trisolarianos, también llamados el Señor. Las comunicaciones recibidas informan de que ya están en marcha hacia la Tierra y que faltan cuatro siglos para su llegada. En este punto, los miembros de la ETO difieren acerca de lo que deben hacer al respecto, aunque el sentido es el mismo: han perdido la fe en la especie humana, que está destrozando el planeta, y entienden que deberían hacer todo lo posible para que los trisolarianos nos impongan sus sistemas de valores.

Tercera parte: El crepúsculo de la humanidad.
Esta tercera parte abarca de los capítulos 21 al 34 y también se desarrolla en tiempo presente (año 2007) y con flashbacks a la década de 1970…, así como con unos capítulos finales en que vemos por fin a los trisolarianos.
(Y hasta aquí puedo contar. Si queréis saber qué pasa, os la leéis.)



- Trama:
Es la historia de los prolegómenos de una invasión extraterrestre narrada desde los puntos de vista de los científicos encargados de los diferentes proyectos que se suceden a lo largo de cuarenta años para tratar de comunicarse con los trisolarianos, una cultura alienígena oriunda del sistema de Alfa Centauri, a cuatro años luz de la Tierra, que ha sido víctima de una catástrofe medioambiental que la obliga a buscar un nuevo mundo donde habitar.
A lo largo de las trescientas páginas del libro vemos los pormenores de las investigaciones sobre la búsqueda de vida extraterrestre, así como un elemento de ciencia ficción dura, el problema matemático de los tres cuerpos, que resulta fundamental para entender la trama. El juego homónimo es una manera que tiene el ETO de captar adeptos, pero también de intentar resolver este problema y, de paso, averiguar cuáles son las intenciones de los trisolarianos.
Lo que se nos presenta al principio como las historias yuxtapuestas de dos generaciones de astrofísicos chinos acaba convirtiéndose en una novela de invasiones extraterrestres, de catástrofes y elementos de thriller, con organizaciones secretas casi terroristas y muchas reflexiones sobre la senda autodestructiva de la Tierra por los propios humanos, las diferencias entre las mentalidades occidental y oriental, y las diferencias entre la mentalidad humana y la mentalidad trisolariana. El final abierto nos deja en las puertas de [omito el SPOILEEEEEERACOOOO] las siguientes dos novelas de la trilogía: El bosque oscuro y Callejón sin salida.
En el fondo, la novela versa acerca de la búsqueda del conocimiento, tanto científico como humano.

- Género:
Es una novela de ciencia ficción transhumanista con guiños a la ciencia ficción dura, de primer contacto y de invasiones extraterrestres. También tiene elementos de novela histórica (de la historia de la Revolución Cultural), extrapolación sobre el fenómeno de las sectas y el terrorismo de última generación, no pocas pinceladas de inquietudes medioambientales y, en resumen, un delicadísimo equilibrio en torno a temáticas new age o directamente “magufas”, en las que el autor no cae porque conserva todo el rigor científico, pero que, si se lee de manera apresurada, sí se podría caer.



Opinión del lector
 -Valoración literaria (de 1 a 10):
9
Se trata de una de las mejores novelas de ciencia ficción que se han publicado en los últimos diez años, en general y sin distinción de subgéneros ni de procedencia geográfica. A pesar de algunos altibajos (el final aparece un tanto forzado [aquí contaba OTRO SPOILER, LALALALÁAA]), y de que se ven con claridad algunas hechuras (el viejo método de que alguien muy instruido en una materia le hace una explicación profusa a un lego, con lo que se explica al lector una teoría científica, por ejemplo), se puede decir que es una novela casi redonda, con un estilo aparentemente sencillo pero con una gran complejidad que, no obstante, no entorpece la lectura.

-Valoración comercial (de 1 a 10):
8
[...] Si se realiza una promoción que insista en el factor diferencial, el hecho de ser LA novela de ciencia ficción china (y, por ende, LA novela de ciencia ficción no anglosajona o no occidental), puede ser una sorpresa.
Si se le da un tratamiento indiferenciado del resto de novelas publicadas en el sello, tiene elementos de sobra para defenderse por sí sola: es una buena novela [...] y el boca oreja puede funcionar muy bien para promocionarla.
El autor y la obra son lo suficientemente interesantes como para intentar traerlo a España de gira promocional. Aseguraría prensa y podría ser cabeza de cartel en eventos como la Semana Negra, Celsius o alguna posible nueva edición de Kosmopolis. De hecho, el autor sería más vendible entre medios generalistas que entre medios especializados.
Se trata de la primera parte de una trilogía. Parece ser que la tercera parte es aún mejor que esta, por lo que lo ideal sería que apareciese íntegra [...]. Esto entraña riesgos comerciales y de planificación, ya que no solo habría que pensar en esta novela, sino también en las dos siguientes.




 -Comentario crítico:
Esta novela puede suponer el descubrimiento de una ciencia ficción no anglosajona, la china, aunque está escrita de una manera apta para el consumo de lectores occidentales.
El problema de los tres cuerpos se puede adscribir a partes casi iguales a las corrientes de la ciencia ficción dura (la primera parte) y la ciencia ficción transhumanista (la segunda parte), lo que la convierte en un nexo entre dos maneras de entender el género que no siempre han corrido en paralelo ni se han llevado bien. Es, pues, una novela interesante para comprender hacia dónde va el género en la segunda década del siglo xxi.
La ambivalencia entre lo occidental y lo oriental aparece de manera explícita en muchos pasajes del libro (en el juego Tres Cuerpos aparecen físicos y científicos occidentales, como Einstein o Newton, que les dan las claves necesarias a los protagonistas chinos, pero también vemos a un occidental como Evans que idea el ETO gracias al influjo oriental del budismo. Todo ello acentúa la idea de yin y yang, así como la interrelación entre dos mundos, Oriente y Occidente, que se nos suelen vender como compartimentos estancos. Liu Cixin dedica varios comentarios, a título de narrador pero también en bocas de sus personajes, a esta ambivalencia.
Como ciencia ficción, El problema de los tres cuerpos es impecable, aunque tal vez pierda algo de fuelle en los últimos capítulos [SPOILEEEER de dos párrafos que quito].
El pulso narrativo del autor es firme, y produce momentos deslumbrantes, como las descripciones de las purgas de la Revolución Cultural o algunas escenas dentro del juego de Tres Cuerpos. Liu Cixin escribe algunas de las páginas más apasionantes de la ciencia ficción mundial de los últimos diez años, y merece la pena darlas a conocer al lector español.


 -Sensación epidérmica:
Se trata de una muy buena novela, que lógicamente queda un tanto incompleta, ya que es la primera parte de una trilogía. Ofrece, de manera consecutiva, muy buenas descripciones de la Revolución Cultural, la situación del científico en China (y, por extensión, la figura del científico solitario), el funcionamiento del juego Tres Cuerpos, los pormenores del funcionamiento de la ETO y, por último, una aproximación a los trisolarianos, los verdaderos protagonistas de la novela.


 -¿Lo regalarías? (si es que sí, ¿a qué tipo de persona?)
Sí. A interesados en ciencia ficción en general (me temo que sería uno de los libros importantes del año, incluso posible finalista de los Ignotus), pero también a gente interesada en el Lejano Oriente en general y en China en particular. Y, por supuesto, a físicos, astrofísicos y amantes de los problemas matemáticos.
- Comparación con otros autores / libros:
Autores de ciencia ficción dura ambientada en época actual y que hagan énfasis en la problemática del científico: el Gregory Benford de Cronopaisaje, o de las obras de David Brin o Robert Sawyer.
Ciencia ficción transhumanista, una de las corrientes principales del género ahora mismo, gracias a la inspiración de Arthur C. Clarke, la renovación que supuso Greg Egan y los trabajos actuales de Peter Watts.
La ciencia ficción clásica recibe numerosos homenajes, el más evidente de todos a “La bola de billar”, un cuento de Isaac Asimov que se encuentra en su antología Estoy en Puertomarte sin Hilda y que, en resumen, expone el problema de los tres cuerpos que da título a esta novela.
Stanislaw Lem. La misión de Wang Miao es parecida, en un primer momento, a la del protagonista de La investigación: tiene que investigar una serie de muertes que no se sabe si son asesinatos, ni si tienen móvil u oportunidad.
La ciencia ficción de última generación. Está en la misma onda que los autores que están marcando el paso de la nueva década, como Aliette de Bodard o, claro está, Ken Liu, quien además es el traductor de esta novela al inglés.
Al igual que sucedió hace tiempo con Años de prosperidad, de Chan Koonchung, este título puede trascender las fronteras del fandom precisamente gracias a la procedencia china del autor. La CF oriental puede deparar sorpresas como Liu Cixin o el japonés Yasutaka Tsuitsui. Fuera del ámbito occidental, podemos ampliar a lo que escribe Ben Okri en África.
Novelas “de primer contacto”, desde Contacto de Carl Sagan hasta el ya citado David Brin o el Stanislaw Lem de Solaris.
A tenor de lo que se lee en los últimos capítulos y las referencias disponibles de los otros dos títulos de la trilogía, la obra se enmarca en la ciencia ficción catastrofista y “de invasiones extraterrestres”, desde el H. G. Wells de La guerra de los mundos hasta las series televisivas V y Falling Skies, pasando por el clásico más pesimista del subgénero: Los genocidas, de Thomas M. Disch, que parte de la misma premisa (apenas somos unos insectos molestos para los invasores extraterrestres).
El retrato que efectúa Liu Cixin de las discusiones sectarias entre adventistas y redencionistas, así como algunas otras soluciones literarias del autor al describir el entorno del ETO y sus connotaciones sectarias y “platilleras”, remiten a novelas como La posibilidad de una isla, de Michel Houellebecq.
La manera en que juega con los problemas matemáticos (el de los tres cuerpos) la hace muy recomendable, por un lado, para lectores aficionados a los pasatiempos lógico-matemáticos (a lo Martin Gardner), pero, por otro, a los interesados en esta materia en un plano profesional (físicos y matemáticos con inquietudes literarias).
Hay un homenaje muy evidente a Estudio en escarlata, de Arthur Conan Doyle, lo que podría emparentar esta novela, de manera leve pero consistente, con Sherlock Holmes.
La parte del juego Tres Cuerpos tiene elementos casi de película wuxia (para entendernos, cine a lo Tigre y dragón).

- Público al que va dirigido: 
Lector de ciencia ficción dura (pero sin pasarse), como el Gregory Benford de la ya citada Cronopaisaje.
Lector de ciencia ficción transhumanista.
Lector que quiera estar a la última de lo que es ahora mismo la ciencia ficción.
Amantes de la ciencia ficción “exótica” no anglosajona. Ya hemos hablado de Chan Koonchung.
Aficionados a novelas de ciencia ficción (o no) en las que los juegos o videojuegos formen parte fundamental de la trama. La referencia implícita en algunos pasajes es El juego de Ender, de Orson Scott Card, aunque luego deriva por otros derroteros.
Lectores de novelas “de primer contacto”, desde Carl Sagan hasta el ya citado David Brin o el Stanislaw Lem de Solaris.
Lector de ciencia ficción catastrofista y “de invasiones extraterrestres.
Fuera del género fantástico, la novela puede ser una lectura muy valiosa para interesados en China, la cultura china, la historia china reciente (en particular, la Revolución Cultural).
Aficionados a pasatiempos matemáticos y problemas matemáticos en un nivel más serio. Matemáticos, físicos y astrofísicos.

- ¿Lo publicarías?
Sí. Es una novela magnífica, nos abre las puertas de la ciencia ficción china (de la que apenas ha aparecido material en España) y, por las referencias que manejo, la tercera de la trilogía es aún mejor, lo que haría aconsejable publicar el ciclo completo.


- Propuestas de título: El problema de los tres cuerpos está bien, ya que los lectores aficionados a los problemas matemáticos entenderán a qué se refiere, aunque no cuadra mucho con el nombre del juego que es determinante en la novela, por lo que tal vez habría que dejarlo en Tres cuerpos a secas (o Tres Cuerpos, si el criterio de la editorial es que los nombres de videojuegos vayan en caja alta). También sería conveniente esete título si tenemos en cuenta que los siguientes títulos de la trilogía serían El bosque oscuro y Callejón sin salida, mucho más concisos que El problema de los tres cuerpos. Aun así, la primera opción parece mejor.


Cuestiones particulares:
- Problemas de traducción/adaptación/edición:
Se trata de una novela escrita originalmente en chino, lo que complica la posible traducción. En el informe hemos trabajado a partir de la traducción al inglés que efectuó Ken Liu, uno de los autores de referencia de la ciencia ficción actual. Su mera presencia en esta edición es un factor que puede ayudar a venderla (de hecho, sería interesante conservar la nota final del traductor, aunque al final se traduzca directamente del chino).
No obstante, Liu Cixin ha publicado un relato en la antología Terra Nova 3, aparecida en Fantascy. Se tradujo directamente del chino, y el traductor de ese relato, Javier Altayó, parece la persona más indicada para traducir esta obra. También sería interesante publicar una nota del traductor similar a la de Ken Liu, lo que le daría un valor añadido a la obra. La obra contiene numerosas referencias históricas, pero también mucha ironía, por lo que la traducción puede ser difícil, pese a la facilidad con que se lee la obra. También complicaría las tareas de revisión del texto.
Mariano Villarreal comenta que fue toda una odisea contratar en cuento de la antología ya citada. Cabe suponer que ese escollo a la hora de la gestión de los derechos ya se ha superado, y que hay línea directa con el agente o representante del autor, lo cual facilitaría la contratación de esta obra.

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