viernes, 22 de enero de 2010

Sugerencias de lectura

No me puedo quejar de cómo me ha ido 2009 en lo relativo a trabajo. Pese a que el primer trimestre y gran parte del segundo se nos fueron con los preparativos de boda y la luna de miel, lo cierto es que las cuentas han salido. Sin alardes, pero han salido. No acabo 2009 más rico que hace un año, pero por lo menos el desastre no ha sido tan monumental como nos temíamos a mediados de año.
Dicho lo cual, los clientes han dado algún que otro susto (esto es, demasiado tiempo sin saber de algunos, encontrarme de buenas a primeras con que no me daban correcciones que tenía apalabradas porque "ya que las primeras correcciones no quedaron del todo mal, hemos decidido no hacer segundas", etc.), pero en general se han portado bien. El Foro Fantasy de Círculo de Lectores sigue adelante, aunque de un tiempo a esta parte hago menos informes de lectura, ya que la producción se está parando un poco con respecto a otros años y se prefiere ir sobre seguro.
Así pues, la mayor parte de mis ingresos se debe a las correcciones ortotipográfica y de estilo (más la segunda que la primera, aunque uno hace de todo). Ya escribí una entrada en la que recomendaba algunos de los títulos más destacables que he corregido. En esta ocasión vuelvo a la carga con una pequeña selección. No son los mejores, ni los que más he disfrutado, ni los que menos problemas me han dado. Tan sólo son los que se me han ocurrido, a vuelapluma, durante una tarde de viernes, mientras hago la maleta para irme a Girona y trato de acabar otra corrección.

Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins (RBA) es una potentísima novela juvenil con elementos distópicos. Ya durante la corrección me pareció una obra interesante, de una madurez sorprendente y una crítica social que la hace disfrutable por el público adulto. Después, al leerla para preparar la lectura compartida de Foro Fantasy, descubrí que se trata de uno de los libros más estimulantes que he leído en muchísimo tiempo.


La caza. Yo y los criminales de guerra, de Carla Del Ponte y Chuck Sudetic (Ariel), es algo así como el Territorio comanche de Carla Del Ponte, una magistrada suiza que adquirió cierta notoriedad tirando de la manta de las cuentas corrientes que la mafia tenía en Italia (la famosa Pizza Connection que le costó la vida a su amigo el juez Falcone) y que saltó a las primeras páginas cuando fue nombrada fiscal de los tribunales especiales del Tribunal Penal Internacional de La Haya para la ex Yugoslavia y para el genocidio de Ruanda. Lo que cuenta es triste, muy triste, y básicamente se resume en que los politiqueos, sea cual sea su signo, acaban siempre con cualquier intento de esclarecer la verdad y de hacer justicia. Está claro que la autora barre para casa, pero el libro merece la pena.



Si los muertos no resucitan, de Philip Kerr (RBA) se llevó el Premio Internacional RBA de Novela Negra. Aunque algo descompensada desde el punto de vista formal (tres cuartos de novela transcurren en un escenario, el Berlín nazi en vísperas de los Juegos Olímpicos de 1936) y sólo el cuarto final en otro, La Habana en la década de 1950, lo que hace que la obra rechine), lo cierto es que se trata de una novela más que meritoria. El detective Bernie Gunther es un personaje inolvidable, pura reencarnación del Philip Marlowe más pasado de rosca, y en esta ocasión de las ve y se las desea para hacer frente a una trama que apunta a las más altas esferas. La historia es la de siempre: pelotazos inmobiliarios, contratas urbanísticas y juegos olímpicos. El haberla corregido en plena campaña para la designación de la sede de los Juegos Olímpicos de 2016 me ayudó a entender mejor el contexto.



Mi vida como traidora, de Zarah Gahramani (El Aleph) narra en primera persona la detención e internamiento de una estudiante universitaria iraní durante unas protestas estudiantiles. El retrato del régimen carcelario de Ahmadineyad estremece por la aparente objetividad con que la autora narra sus cuitas. Hay momentos que remiten a 1984 o El cero y el infinito. Una lectura muy interesante.


MoonFire, de Norman Mailer (Taschen) es uno de esos libros de esta exquisita editorial que sabes que no vas a leer jamás, ya que tienen unos precios inalcanzables. A decir verdad, creo que todavía no se ha publicado, pero lo recomiendo igualmente. Se trata de un reportaje periodístico para LIFE Magazine en el que Mailer narra mediante un álter ego los detalles de la expedición del Apollo 11. El texto es impresionante, a medio camino entre el periodismo y la narración. Y qué decir de las fotografías. Si os sobran unos cientos de euros y el tema os interesa tanto como a mí, ya sabéis.

Hala, buen fin de semana. Y leed.

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lunes, 9 de noviembre de 2009

Lecturas compartidas en el Foro Fantasy de Círculo de Lectores: Los Juegos del Hambre y The Host (La huésped)

En el Foro Fantasy de Círculo de Lectores acabamos de comenzar dos lecturas compartidas. Fieles a nuestra tradición, simultanearemos un título "adulto" con otro "juvenil".
El primero es The Host (La huésped), de Stephenie Meyer. Aparte de destripar los entresijos de la novela, hablaremos del cambio de tercio de la autora, o lo que es lo mismo, de qué diferencias hay entre su concepción de la literatura juvenil y la que tiene de literatura adulta, o si hay diferencias perceptibles entre el estilo de la autora cuando aborda el juvenil romántico de vampiros y cuando le da a la ciencia ficción de invasiones alienígenas. Puede ser una lectura sorprendente para quien no tenga demasiadas expectativas puestas en este título y esta autora. Todavía recuerdo con cariño la lectura compartida de Vespera, del jovencísimo Anselm Audley, que me atrevo a considerar la más divertida e intensa que he moderado en el Foro Fantasy, precisamente porque le caían palos por todas partes y me pasé varios meses intentando convencer a los lectores de que, a fin de cuentas, la novela también tenía sus cosas buenas.

El segundo título que comentaremos durante estas semanas es Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins. Tengo que decir que es una novela que me tiene enamoradísimo, desde que la corregí hace año y pico. La lectura ha sido más sorprendente que la corrección (desengañémonos: corregir un libro no es leerlo, ni mucho menos) y me ha hecho tomarme mucho más en serio el género juvenil. De hecho, títulos como éste, o Graceling, de Kristin Cashore, o la serie La Materia Oscura, de Philip Pullman, me tienen cada vez más convencido de que la literatura juvenil fantástica es el futuro del género. Curiosamente, las lecturas compartidas de títulos juveniles suelen tener una participación muchísimo menor que la de títulos adultos, y eso que se supone que el juvenil funciona mejor en términos comerciales.


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