viernes, 30 de mayo de 2008

El blog de los sin leche

Seguimos a vueltas con la intolerancia a la lactosa de Cristina, de la que ya hablamos largo y tendido en una entrada anterior. Ahora ella se ha abierto un blog con recetas de cocina y experiencias sobre el asunto, y lo ha llamado Lactosa Free. Ferran se me ha adelantado al reseñar su aparición, pero quería dejar constancia de ello en Pornografía Emocional.
Lactosa Fee aún está dando sus primeros pasos, pero seguro que va a seguir resultando interesantísimo, enriquecedor y (esperamos) útil para la gente que tenga la mala pata de padecer una intolerancia alimentaria, y ésta en concreto, con todos los inconvenientes que ello acarrea.
En un ejemplo de autorrecursividad, Cristina crosspostea en Lactosa Free la entrada de Pornografía Emocional en la que hablaba de sus problemas con la lactosa. Aparte del queso sin lactosa y el yogur sin lactosa de Kaiku, hay algunos productos que se pueden aprovechar para preparar recetas ricas-ricas (en los comentarios del blog citan la marca Lauki). En breve, ofrecerá la de nuestra cena de ayer: pizza de berenjenas (con la masa hecha en casa). Y, para más adelante, la de nuestra cena de Nochevieja, preparada toda ella sin lactosa. No serán las únicas.
En todo caso, un blog más para favoritos. En el que, además, saco las fotos de Cristina con las manos en la masa, y nunca mejor dicho.

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14 Comments:

Blogger Cristina said...

¡Gracias!

;)

30 de mayo de 2008, 18:12  
Blogger Juanma said...

¡Laj que tú tienes!

:-****

30 de mayo de 2008, 18:15  
Anonymous arturo said...

como sabes Vivi trabaja con niños. El otro día me hablaba de como uno de ellos, intolerante a la lactosa, habia descubierto, por las malas, que ciertas chuches la llevan y la disciplina ferrea que el propio niño mantiene al respecto.

2 de junio de 2008, 21:57  
Blogger perenquén said...

Arturo, me has recordado una anécdota de mi PSS.

La hice en un colegio de primaria, apoyando a las maestras de infantil. Teníamos a dos hermanos, Paula (4 años) y Néstor (3 año), cuyos padres eran macrobióticos y querían que los niños también lo fueran. El primer problema se presentaba en los cumpleaños, cuando los demás niños repartían las chuches. Con una responsabilidad de la que a veces yo mismo me sé incapaz, las guardaban en sus mochilas sin comérselas, sin ningún mohín, sin rechistar, para cambiárselas a sus padres en casa por chucherías macrobióticas. Que sorprendentes son los niños a veces...

(Confieso que a Néstor, que era un poco menos espartano que su hermana, le daba a veces alguna golosina a escondidas. Me culpa :-P)

Cristina, a propósito de la polémica entre los cocineros por la acusación de que usan aditivos artificiales en sus restaurantes, me imagino que a tí te afecta especialmente, como a todas las personas alérgicas o con problemas metabólicos. Me gustaría saber cuál es tu opinión al respecto.

Un saludo.

3 de junio de 2008, 10:52  
Blogger Cristina said...

Me gustaría saber cuál es tu opinión al respecto

De entrada, una persona con intolerancias alimentarias(además de la lactosa, tengo otra) no puede ir "libremente" a ningún restaurante, sino que antes tiene que haber interrogado convenientemente al camarero sobre lo que le apetece comer. Para eso el sitio, como mínimo, debe tener un más que buen servicio y comunicación cocinero-camarero, o te arriesgas mucho a acabar fatal.
Evidentemente, las discusiones entre Adrià y Santamaría me afectan relativamente poco, porque no es un tipo de restaurante al que iría ni al que se pueda ir con frecuencia.
Sin embargo, lo de poner en la carta qué ingredientes lleva cada plato sería fantástico y nos alegraría la vida a la gente con trastornos de este tipo. La viabilidad del asunto, no lo sé, porque tendrían que poner hasta los ingredientes de las salsas, y saldrían unas Cartas más largas que la biblia en verso.
Y la verdad, lo normal cuando uno sale de casa es curarse en salud y acabar tomando una ensalada verde y algo de carne o pescado a la plancha...o irse a un japonés...

3 de junio de 2008, 16:09  
Anonymous arturo said...

A mi ha dejado verdaderamente alucinado el comentario de uno de los chefs beligerantes. Al preguntarle por lo que pone en sus platos -¡hay uno que usa hidrogeno liquido una de las sustancias más explosivas conocidas!- se indignaba diciendo que nadie pregunta lo que llevan las medicinas y nadie le pide cuentas al medico.
Dejando aparte de lo mal informado que esta el hombre,¿a que viene considerarse al mismo nivel que un médico?

3 de junio de 2008, 20:56  
Blogger Cristina said...

Y considerar equivalentes medicina y gastronomía...lo mismito, oiga...

4 de junio de 2008, 9:39  
Blogger perenquén said...

En el caso de los celiacos, hay muchos restaurantes que indican en la carta cuáles de sus platos son adecuados para ellos. Imagino que, con el tiempo, otras intolerancias alimenticias - ¿o alimentarias? - empezarán a ser tenidas en cuenta.

4 de junio de 2008, 10:00  
Blogger Cristina said...

hay muchos restaurantes que indican en la carta cuáles de sus platos son adecuados para ellos

Más que muchos "algunos" (poquitos, la verdad). Los celíacos la verdad están consiguiendo mucho, tanto en difusión como en etiquetado. A ver si los demás seguimos su ejemplo!

4 de junio de 2008, 12:45  
Anonymous Sherezade said...

Hola Cristina,
Me apunto el blog y esta noche, en casa le echare un vistazo. Tambien soy intolerante a la lactosa pero al menos la soja, cada vez mas, es una opcion viable y asequible. Lo malo es cuando viajo que no siempre es sencillo de encontrar en hoteles o en restaurantes.
Besos

4 de junio de 2008, 14:40  
Blogger Cristina said...

Vaya, otra :) A la hora de la verdad, somos unos cuantos ;) Mi problema con la soja es que, al ser una legumbre, me da muchos gases y si tomo más de dos vasos a la semana ya estoy como un globo...

4 de junio de 2008, 16:42  
Anonymous Sherezade said...

Lo de hincharse no habia caido en ello pero sufro de colon irritable y lo de estar hinchada parece una constante. Voy a ver si me pongo peor con la soja.

De todas maneras me viene bien por temas hormonales.

vamos, lo que va bien para el bazo, va mal para el espinazo.
Muchos besos

5 de junio de 2008, 14:18  
Blogger Charlotte said...

Yo he estado un tiempo sin tomar lactosa, no por intolerancia sino porque evito el azúcar dentro de lo posible. Cuando tengo mucho antojo de leche abuso de Kaiku. Lo malo es que es difícil de encontrar...

No sé cómo estará el tema de la lactosa, pero desde luego los que evitamos el azúcar (ya sea por necesidad dietética o por diabetes) realmente lo tenemos complicado, está en todas partes. Recuerdo una vez en un McDonalds que pedí una Coca Cola Light y me pusieron una normal. Al probarla me di cuenta de que no era light e insistí en que me la cambiaran. La chica me dijo "pues menos mal que no eres diabética, imagínate". Me quedé un poco parada porque, efectivamente, no soy diabética, pero me he acostumbrado tanto a no tomar azúcar que las bebidas con este añadido me sientan fatal. ¿Y ella cómo sabe que no soy diabética? Efectivamente, si llego a serlo podría haber estado en una situación peligrosa. Desde entonces soy bastante más consciente de las necesidades de personas celiacas o con alergias e intolerancias graves.

22 de junio de 2008, 23:00  
Anonymous Amaia said...

Hola a todos,

Mi madre sigue una dieta macrobiótica desde hace 5 años, tiene una enfermedad,artritis y bastante avanzada. Debido a esto yo y mi hermana también empezamos con la dieta, mas que nada para apoyarla. No tomamos nada de lactosa, pero hay muchas mas alternativas que incluso la leche de soja, como por ejemplo, leche de arroz, que es la mejor para la salud y muy dulce para tomar.

Saludos. :))

20 de julio de 2008, 9:27  

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