jueves, 29 de mayo de 2008

Frases lapidarias de la semana

Como estoy en modo minimalista (falta de tiempo obliga), me centraré en esas pequeñas cosas y pequeñas frases que sintetizan grandes pensamientos. Esas frases que se utilizan como epitafios (si me hubiera muerto hace un par de años, hubiera exijido en mi testamento que mi epitafio pusiera algo así como "¡Por fin una vivienda digna!" o "Comparto micropiso tranquilo, sin gastos de hipoteca y con alquiler a 99 años. Razón aquí"), o para resumir un estado de ánimo (Rosa, mi ex compañera de la editorial Plataforma, lo clavó en una frase que me soltó ayer: "¡Hablas mucho menos rápido!"... y es verdad; estoy mucho más tranquilo, las cosas van mucho mejor).
No obstante, desde que trabajo en una editorial médica, el sentido del morbo se me está disparando. Como Cristina y yo estábamos viendo Dexter cuando entré a trabajar a la editorial, cada vez que abría las páginas de un libro con ilustraciones explícitas, no podía evitar tararear la sintonía de cabecera de mi serie favorita de los últimos meses, y, como dije en la entrada anterior, bullen por mi cabeza bastantes historias de terror que tal vez termine escribiendo; qué pena que cierre Paura, ahora que por fin me iba a animar...
Del mismo modo que un médico, un enfermero o el familiar de un enfermo terminan insensibilizándose ante el dolor ajeno (es eso, o quemarse en seguida; esto tiene un nombre: desgaste por empatía, o burnout), en una editorial médica sucede un proceso parecido: pasas de acojonarte cada vez que abres una página con una ilustración sangrienta a pasar páginas como si nada, y centrarte en lo que realmente importa; en mi caso, hacer corrección ortotipográfica de los libros que editamos. Al principio pasé por la fase "¡Oye, esta enfermedad ya me ha dado!" (con mi historial clínico, os aseguro que no es difícil; veamos: alergia, quemaduras de segundo grado, contusiones varias, cáncer, neumonía, miopía, trombosis venosa profunda, acetona, escoliosis, pies planos, intestino irritable...), después por la fase "¡Qué chungo! ¿Y si yo tuviera esta enfermedad?", más tarde por la terrible "Espero que a mis futuros churrumbeles no les dé esta enfermedad" y ahora, cuatro semanas después, y pasado el ardor guerrero por corregirlo todo y encontrarle un sentido literario a todos los textos que caen en mis manos, mis pensamientos recurrentes se limitan a "Pero qué mal escriben los médicos (y no me refiero a la letra)", "Si esto lo ha traducido un médico y lo ha corregido otro médico, se queda así: no seré yo quien les lleve la contraria" y "Voy a dejarme de chuminadas y centrarme en la corrección ortotipográfica". No obstante, de vez en cuando te encuentras con perlas que no puedes pasar por alto, y que tienes que compartir.
La última (y también penúltima, porque me ha salido un par de veces en el libro que estoy corrigiendo) dice nada menos que esto:

1. La muerte súbita puede ser el primer signo de la enfermedad.

Y el último. No te jode...
Pues eso. Que quería compartirla. Es una frase lapidaria, en el sentido literal del término. Ya os iré ofreciendo más, a medida que vaya cazándolas.

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11 Comments:

Blogger Cristina said...

La muerte súbita puede ser el primer signo de la enfermedad.

¿de alguna enfermedad en concreto? porque así, a bote pronto, se me ocurre que es un síntoma de la vida. PEro no me hagan caso, oigan, que hoy estoy existencialista :p

29 de mayo de 2008, 19:34  
Blogger Juanma said...

El libro es sobre cardiopatías infantiles, pero supongo que el síntoma es aplicable a cualquier tipo de muerte súbita.

:-***

29 de mayo de 2008, 19:40  
Blogger Álex Vidal said...

A mí, la frase que me gusta es:

Murió de una parada cardiorespiratoria

como todo el mundo :)

30 de mayo de 2008, 0:49  
Blogger manu said...

Mu güeno!

Chungo eso de morirse un crío :(

30 de mayo de 2008, 9:35  
Blogger Juanma said...

Álex:

Murió de una parada cardiorespiratoria

como todo el mundo :)


XDDDD

Mi favorita en este ámbito es la archiutilizada "Se lesionó su pierna izquierda". Nos ha jodido mayo que se lesionó su pierna, no va a lesionarse la del comentarista...

30 de mayo de 2008, 17:32  
Blogger Juanma said...

Manu:

Chungo eso de morirse un crío

Ya te digo. Me pongo muy aprensivo cuando leo estas cosas... :-(

30 de mayo de 2008, 17:33  
Anonymous Gandalf said...

La enfermedad a la que se refiera el texto del que procede, que pueden ser varias, podrá cursar sin síntomas ni signos durante años y debutar con lo que se conoce como "Muerte súbita".

La frase no es tan mala. Se entiende lo que quiere decir. El error es escoger la palabra "signo" para referirse a la "muerte súbita". Un signo es la ausencia de pulso, otro la lividez, otro la dilatación pupilar, etc. La muerte súbita podría considerarse un síndrome.

De todas formas, imagino lo que quieres decir acerca de los textos y las correcciones. Algunos libros se me caen de las manos.

31 de mayo de 2008, 9:20  
Blogger Juanma said...

Muchas gracias por la aclaración, Gandalf.

Hablando de "debutar", me hizo mucha gracia la primera vez que leí la expresión.

En realidad, la jerga médica es otro idioma, una auténtica subcultura. Pero, como sucede con todos los lenguajes especializados, terminas acostumbrándote.

Abrazos.

2 de junio de 2008, 20:00  
Blogger Jose Antonio del Valle said...

Lamentablemente hay bastantes males en los que la muerte súbita es el primer signo. Lo de "debutar" a mí también m ehizo mucha gracia la primera vez que lo escuché, supongo que mis compañeros pensarían que era un bicho raro cada vez que me imaginaba a la Norma Duval en el Folies Bergere en medio de una clase sobre enfermedades infecciosas y me descojonaba yo solo.
Me gustaba más el término "Exitus Letalis" que es como dicen los médicos que alguien la ha palmado (al menos los de antes).
Y desde luego en la Facultad de Medicina yo creo que casi todo el mundo pasa por todas esas fases que relata tan bien Juanma. Lo de mirar los libros con morbo se te pasa antes eso sí, más que nada por las cosas que acabas haciendo y viendo en las prácticas de anatomía ya de "pequeñito".

3 de junio de 2008, 11:54  
Blogger Jose Antonio del Valle said...

Ah, y respecto a los críos, las prácticas de Pediatría son lo más deprimente del mundo mundial.

3 de junio de 2008, 11:56  
Anonymous Gandalf said...

Es cierto que la jerga médica es una subcultura. Hay médicos, doy fe, que oyéndolos hablar pueden pasar por personas muy instruidas, y en realidad son incapaces de construir una frase sencilla si no contiene términos médicos y hablamos de otra cosa, de cine o de lo que se tercie.

Se ha deformado la ortografía y la gramática, para acomodarla a su "dialecto". Lo de las palabras agudas, llanas y esdrújulas no es para los médicos. La palabra "estadio", el 90% de los médicos la pronuncia y escribe como "estadío". Es sólo un ejemplo. "Las" enzimas son eso, siempre femeninas. Por no mencionar los neologismos, que son de lo más curioso, y las expresiones inventadas: "pasar la soli" (administrar solinitrina i.v.), "pinchar la raspa" (punción lumbar), "una patata" (una imagen tumoral radiológica), "pasao de digoxina" (intoxicación digitálica), "un pendi" (una apendicitis aguda), etc.
Habría para escribir un libro.

No te envidio. Revisar un texto médico lo inventó algún demonio.

8 de junio de 2008, 21:35  

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