jueves, 17 de abril de 2008

¡Es la leche... pero sin leche!

No, no es ninguna pijada nuestra, sino pura cuestión de supervivencia. Resulta que Cristina tiene intolerancia a la lactosa. Su madre la tiene, y sospechan que su abuela también; en consecuencia, nos da toda la impresión de que, si tenemos una hija, aparte de unos ojos preciosos, tendrá muchos números para desarrollar intolerancia a la lactosa.
¿Por qué se es intolerante a la lactosa? La lactosa es un azúcar natural, presente en la leche, que es asimilada por el organismo gracias a una enzima, la lactasa. Ésta se encarga de romper la lactosa y descomponerla en glucosa y galactosa; de este modo, puede disolverse bien y llegar al torrente sanguíneo desde los vasos del intestino.
Pero imaginaos que no producís lactasa, o que ésta tiene algún defecto. No se produciría esa disolución, y la lactosa se quedaría en la pared intestinal, dando por culo. ¿Por qué? Pues por el mismo motivo por el que nuestro organismo no está preparado para comer césped, ni piedras: no forman parte de nuestra dieta. Estamos programados para consumir lactosa durante nuestro período de lactancia; concluido éste, desaparece la necesidad y, por tanto, la enzima que permite la absorción de la leche. El consumo de leche es una costumbre, una excentricidad de nuestra dieta, cuando se prolonga más allá del período de lactancia.
Técnicamente, los intolerantes a la lactosa son auténticos adultos, mientras que los que no lo son, en cierto modo, no dejan de ser personas cuyos aparatos digestivos siguen anclados en la infancia, en la época lactante.
¿Cuántos intolerantes a la lactosa existen? No se sabe. Se calcula que alrededor del 15% de la población, aunque hay algunos grupos (sobre todo en el Extremo Oriente) en los que ese porcentaje aumenta hasta el 80%. ¿O acaso habéis probado algún producto lácteo cuando habéis ido a un restaurante japonés o vietnamita? Ninguno, ¿verdad? Pues eso.
Son estimaciones. Lo más probable es que el porcentaje sea mayor, sólo que el afectado no sea consciente de su situación. Yo mismo podría padecer una intolerancia leve a la lactosa, aunque lo que tengo diagnosticado es colon irritable. El efecto sería el mismo: diarreas, gases, malestar en la zona abdominal, cansancio y, llegado el caso, vómitos.
Tú mismo podrías ser intolerante a la lactosa, y no saberlo.
En el caso de Cristina, tal vez fuera cuestión de tiempo y de esperar pacientemente a que se desarrollase: como digo, su madre la padece, en un grado severo, y es probable que su abuela materna también la padeciera.
Cuando empezamos, no tenía síntomas, o, al menos, síntomas integrables en un diagnóstico claro. Sin embargo, tuvo una temporada mala, de muchas diarreas y vómitos, y atamos cabos y descubrimos que, sin el menor asomo de dudas, debía de tratarse de la intolerancia a la lactosa. ¿Por qué? Nos acabábamos de bajar la fondue de Girona, y los sábados que estábamos en Barcelona nos dábamos unos homenajes que pa qué. Además, de vez en cuando experimentábamos con pizzas de cuatro quesos, a las que añadíamos alguna que otra variedad.
Al principio, todo fue bien; después, de manera sistemática, cada vez que cenábamos pizza o fondue, le venían el cansancio, los granos en la cara y las diarreas.
Sumamos dos y dos, y la respuesta fue evidente.
El seguro te cubre las pruebas para la detección de intolerancia a la lactosa, pero son una auténtica chorrada, ya que no descubres nada que no puedas averiguar por tu cuenta, mediante la estrategia de prueba-error. En una farmacia te pueden hacer una prueba de detección de intolerancias alimentarias, bastante completa y no enfocada específicamente a la lactosa, pero te pueden cobrar unos doscientos euros. Así pues, el último año ha consistido en dar palos de ciego, hasta averiguar cuáles son los lácteos que más pupita le hacen: tomar un producto lácteo determinado, y medir su impacto en su organismo. De este modo, ahora sabemos que, cuanta más lactosa contenga un producto, peor para Cristina. Leche cruda, ni hablar; queso fresco, caca; un roquefort, podría ser.
Ahora bien, ¿con qué sustituir la leche? A Cristina le encanta la leche, le encanta el queso y le encantan muchos de los productos a los que se le añaden leche, lactosa, leche en polvo o trazas de lactosa..., que, y hace falta estar en esta situación para darse cuenta, son muchísimos. El paté de foie gras contiene leche. El jamón dulce, también. Y el salami. Incluso las hamburguesas que te puedas comprar en el súper. Casi todo lleva leche. Así pues, hay que andarse con mucho cuidado cuando haces la compra, y descubres muchísimas cosas acerca de la química y de la cantidad de mierdas que comemos.
La opción más socorrida es la leche de soja. Pues no, porque está carísima y sabe a rayos. Vale, pues la leche de avena. Tampoco, porque está carísima y no sabe a nada; eso sí, por lo menos se puede utilizar para hacer pastelitos ricos. ¿Leche de almendra? Para eso, mejor compramos horchata de chufa.
Las tiendas de dietética tienen sustitutivos, pero generalmente son asquerosos. El queso sin queso de una cadena de tiendas de dietética no sólo no sabe a queso, sino que, al salir del horno, tiene más o menos la textura de una bolsa de plástico fundida a doscientos veinte grados, y posteriormente endurecida.
Como solución provisional, optamos por leche de avena en polvo. No está del todo mala, pero cuesta encontrarla en tiendas de dietética. Porque ésa es otra: no suele ser fácil encontrar productos sin lactosa, o sustitutivos de la lactosa. Existe la tendencia a creer que con cambiar la leche de vaca por la leche de soja, ya basta, y el asunto es más complejo: la soja, como buena legumbre, da gases, y es muy alergénica, salvo en algunas variedades transgénicas. En ese sentido, hay más productos para celíacos, que incluso disponen de estantes exclusivos en algunos hipermercados. Hará falta tiempo, y una concienciación similar a la que ya existe con los celíacos, pero supongo que llegará.
Mientras tanto, a joderse.
Hasta que lo vimos en un hipermercado. Una marca de productos lácteos ha lanzado una gama de productos sin lactosa. Primero fueron los yogures, que llevan unos cuantos meses alegrándole a Cristina la vida y la hora del descanso de media mañana. La leche, para repostería, es una buena solución, pero tampoco la utiliza con demasiada frecuencia.
Pero el queso... Ayer pudimos encontrar, ¡por fin!, queso sin lactosa, y Cristina está mucho más contenta. Por fin puede recuperar el sabor de algo que le encanta pero a lo que no podía ni acercarse, so pena de pasarse uno o dos días realmente jodida. Hasta ahora han salido dos variedades, Gouda y Emmental, pero, con el tiempo, supongo que acabarán desarrollándose otras. Intento imaginarme un Cabrales sin lactosa.
Los próximos productos de esta gama de lácteos sin lactosa aún no están decididos, pero todo parece indicar que serán los helados, o tal vez la nata.
Sea como sea, es un cambio a mejor. Esto sí es calidad de vida.


(Mis enésimas disculpas por la calidad de las fotos. La cámara de móvil, ya se sabe.)

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21 Comments:

Blogger Cristina said...

La verdad es que hasta que no te pasa, no te das cuenta de todo lo que lleva lactosa. Y la obligación de llevar una dieta muy estricta, porque las diarreas pasan y los granos pueden dar igual, pero el cansancio que me provocaba era bestia de narices.
En fin, no tengo palabras para agradecer a los de Kaiku lo que están haciendo: eso sí es una obra social. Indescriptible lo que se siente pudiendo volver a degustar y paladear con infinito placer queso, pudiendo hacer una pizza con queso ummmm...

Me voy a por mi bocata de queso, yum yum! ;)

(no quiero pensar lo que tienen que pasar los pobres niños que son intolerantes: no poder probar ni un cacaolat, perderse la textura de una mousse, mirar de lejos la crema catalana...Almenos yo he probado todo eso).

¡Viva Kaiku!

17 de abril de 2008, 11:20  
Blogger Juanma said...

¡Ra, ra, ra!

El bocata estaba rico: sabía a queso Gouda. :-)'''

17 de abril de 2008, 11:23  
Anonymous Anónima de las 9:59 said...

Kaiku... Me parece que son vascos. Y han hecho e innovado en un montón de productos alimenticios. (Luego, algunas empresas de alimentación más grandes se han apropiado de sus ideas).

Que conste que no lo digo por la que seguro que tenéis en la cabeza, sino por otras.

17 de abril de 2008, 11:32  
Blogger Cristina said...

Que conste que no lo digo por la que seguro que tenéis en la cabeza, sino por otras.

Pues esa que tenemos en mente también podría tomar nota: snacks, helados...todo "lactosa free"...joer, me moriría por volver a comer un Twix ;)

17 de abril de 2008, 11:59  
Blogger Cristina said...

O un Kit Kat...o un Helado Etiqueta Negra...

17 de abril de 2008, 12:01  
Blogger Álex Vidal said...

Mis enésimas disculpas por la calidad de las fotos. La cámara de móvil, ya se sabe.

¿Has probado dejar a Cristina que haga las fotos? Por si acaso es ese problema que tú y yo y Cristina sabemos... :)

17 de abril de 2008, 15:16  
Blogger Cristina said...

Mientras Juanma hacía sus fotos con los paquetes, yo estaba muy ocupada comiéndome a destajo lonchas de Gouda :DDD Otro día lo intento yo, pero ayer me fue imposible apartar mis zarpas del queso...

17 de abril de 2008, 16:57  
Blogger Alfredo Álamo said...

Ey, la leche de soja está buena. La cara, claro, peero se nota. La leche de coco tampoco está mal y además sirve para hacer el curry :D

17 de abril de 2008, 20:47  
Blogger Víctor M. Ánchel said...

Yo soy de los intolerantes leves, y gracias, a lo de leve, digo, porque la leche me gusta muchísimo. No podría vivir sin ella.

17 de abril de 2008, 21:28  
Blogger manu said...

Lactosa, gluten, celíacos... Porca vida moderna, no valemos pa'na!

18 de abril de 2008, 9:27  
Blogger Alex said...

con lo que me gustan a mí los lácteos!!!

Os encontrais supeditados a que el etiquetado de los alimentos sea el correcto y fiaros de lo que dice.

Me alegro por vosotros, yo no podría vivir sin queso.

Un saludo.

18 de abril de 2008, 12:01  
Blogger Cristina said...

Os encontrais supeditados a que el etiquetado de los alimentos sea el correcto y fiaros de lo que dice.

Sí, porque no son sólo los lácteos, sino todo lo que lleve lactosa...y a poco que se fije uno, verá que muchísimos productos llevan.

Por suerte el etiquetado cada día está más regulado por ley y se exige mucha precisión :)

Me alegro por vosotros, yo no podría vivir sin queso.

Te aseguro que las lágrimas de felicidad son indescriptibles ;) Gracias!

18 de abril de 2008, 12:04  
Blogger Grine said...

y a poco que se fije uno, verá que muchísimos productos llevan.

Yo no tenía ni idea de todo esto hasta que alguien dijo que no podía comer croquetas :( ¡Qué pena!, pensé. Pero afortunadamente cada vez hay más alternativas para esta intolerancia (aunque es verdad que casi todo lo envasado lleva leche, parece mentira).

Espero que tomen nota todas las marcas que se dedican a los lácteos para haceros la vida mejor y más feliz :)

18 de abril de 2008, 13:05  
Blogger Cristina said...

Jejee, Grine, gracias. Hace un montón que no tomo croquetas, sip...pero con la leche kaiku se puede hacer la bechamel tranquilamente. La cuestión es encotnrar el tiempo para ponerse a hacerlas! :D

Espero que tomen nota todas las marcas que se dedican a los lácteos para haceros la vida mejor y más feliz :)

Poco a poco van saliendo cosas. Con los celíacos hay más conciencia social, pero ahí estamos (sobre todo, que somos muchos más) ;)

18 de abril de 2008, 13:10  
Anonymous Marieta la Traidora said...

A pesar de que hace ya casi un mes de este post no he podido evitar poner un comentario al respecto.
Estoy leyendo posts a punta pala porque hace casi dos meses que no podía entrar por aquí a leerte (sí, sí sigo sufríéndote en silencio).
Me permito hacerte una preguntilla, le han hecho también la prueba de intolerancia al gluten? Un gran número de alérgicos a la lactosa son también celíacos, tu sabes que tengo una en casa y me conozco bien el tema.
Que no tiene porque serlo, pero en fin, creo que no está de mas comentarlo.
Entiendo muy bien a Cristina en su búsqueda de alimentos "lactosa free" porque hay que fastidiarse cuando tenemos que comprar nosotras los gluten free.... Aparece el gluten en las cosas mas insospechadas....pero ahora por fortuna cada vez hay mas cosas free (no todas las que quisieramos), y en todos estos productos va asociado el no llevar los dos ingredientes de marras por la relación que ya he comentado.

Iba tambien a poner un comentario al capullete ese que envió el email a Cristina pero prefiero callarme y mantener la compostura, ya que por la cabeza se me están pasando ciertas cosas y no quiero blasfemar en tu blog, pero tu que me conoces lo bastisma que soy te imaginarás....ademas hoy tengo un día de esos con la nube gris encima de la cabeza y me apetece mucho mandar a alguien a tomar por... eso mismo.

Besetes majos.

9 de mayo de 2008, 17:03  
Blogger Cristina said...

Gracias por el interés, Marieta ;)

De momento respiro tranquila, no soy celíaca ni hay el menor indicio de serlo, pero sí es cierto que en ocasiones van unidas las dos intolerancias. También es verdad que cada vez hay más productos pensados para gentes con intolerancia, sobre todo para los celíacos, que estáis ganando muchas batallas en este sentido, tanto en el etiquetaje de los productos (¡menos mal! porque no sé qué haríamos en caso contrario) como en ideas para nuevos productos.
Ir a la compra es un suplicio, y ver a alguien comerse un helado (en mi caso) o una fideuá (en el vuestro) es una tortura china.

Iba tambien a poner un comentario al capullete ese que envió el email a Cristina pero prefiero callarme y mantener la compostura

Te lo agradezco, pero no vale la pena. Juanma hizo este post porque creíamos que podía ser útil a cualquiera que pueda tener este problema, y además publicitar que cada vez hay más productos para nosotros, lo cual es importante, a mi modo de ver. Es triste que una persona -supuestamente amiga, o conocida de antaño- haya usado ese post para cachondearse de una enfermedad de compleja convivencia. Que no es el fin del mundo y es cuestión de adaptarse, evidentemente ;)

Besitos

9 de mayo de 2008, 17:14  
Blogger Juanma said...

En principio, se libra de la celiaquía. Puede tomar pan, pero siempre que no lleve mantequilla.

La celiaquía es otro gran problema. Por suerte, poco a poco empieza a haber expositores dedicados a productos para celíacos y, algo menos, para intolerantes a la lactosa. Es una cuestión de tiempo, pero espero que poco a poco la situación se vaya normalizando.

Besicos. :-***

9 de mayo de 2008, 17:15  
Anonymous Anónimo said...

yo tengo una hija alergica a la proteina de la leche y solo puede tomar leche de soja de la farmacia,tudo que ponga que puede contener vestigios de leche no lo puedo dar ni pan,ni harina porque lleva levadura,ni sumos con conservantes que todos tienen,por todo isto me siento impotente.me gustaria saber se alguien sabe se existe produtos sin proteina de leche y derivados

23 de octubre de 2008, 9:42  
Anonymous Senslac said...

Hola a tod@s.

En 2010 Senslac. Tienda especializada en productos sin lactosa (leche, nata, quesos,....)
Y tambien productos de soja, almendras arroz,... aptos para alérgicos a la proteína de la leche de vaca.

Os esperamos
www.senslac.com

19 de enero de 2010, 0:08  
Blogger Abisal said...

A mí me resulta muy fácil encontrar leche de avena, almendras o soja en tiendas ecológicas, porque muchas venden también productos para vegetarianos.
Coincido en que la leche de soja sabe a rayos.

5 de febrero de 2010, 15:47  
Anonymous Anónimo said...

Hola! buscando cosas en google no se como he ido a parar a vuestro blog y al ver lo del queso kaiku me he parado a leerlo ya que tengo intolerancia a la lactosa y al gluten.
Pues bien, solo comentaros que en los supermercados Mercadona tienen leche sin lactosa marca Hacendado(marca blanca)que sabe a leche de verdad. Además hay cientos de productos libres de gluten y lactosa a precios normales. Espero que os sirva de ayuda.

Saludos,

Ainhoa

23 de abril de 2010, 13:09  

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