martes, 3 de diciembre de 2019

"Moriremos por fuego amigo", mi nuevo libro editado por Cazador de Ratas

Para que veais lo abandonado que tengo el blog: hace casi dos meses me publicaron un libro y no lo he consignado hasta hoy. En efecto, Cazador de Ratas me acaba de editar Moriremos por fuego amigo. Crónicas de la CF española de los años noventa... y más allá, que viene a ser una recopilación de algunos de mis ensayos más significativos sobre el género en España desde 1990 a 2010; vamos, la culminación de casi tres décadas escribiendo sobre el fandom, por el fandom y para el fandom. En total son treinta y dos textos, siete de ellos inéditos, en los que hay un poco de todo: reseñas de clásicos, recomendaciones de relatos, listados, sugerencias a editores, prólogos, más prólogos, entrevistas y, cómo no, muchas batallitas sobre las guerras del fandom. La verdad es que estoy contento con el resultado, impresionado por las narices que le ha echado Carmen Moreno para atreverse a editar un tochazo de quinientas páginas y, a falta de ver qué tal van las ventas y qué les parece a las lectoras, satisfecho por ver este libro en el mercado. En breve habrá más libros (al menos dos en 2020), así que, esta vez sí, se puede decir que he cogido carrerilla y estoy publicando al ritmo que me gustaría.



Podéis comprar el libro directamente en la web de Cazador de Ratas o en Lektu.  




Aquí está la ficha de GoodReads, por si gustáis comentar algo:


Y aquí van los textos de cubierta y solapas:

Moriremos por fuego amigo

20,00€
Título: Moriremos por fuego amigo
Autor: Juan Manuel Santiago
Páginas 504
Formato: 14×21 con solapas (rústica)
ISBN:978-84-17646-55-4
PVP: 20,00€

MORIREMOS POR FUEGO AMIGO
Crónicas de la ciencia ficción española de los años noventa… y más allá
Juan Manuel Santiago

En 1990, los aficionados españoles a la ciencia ficción aún se lamían las heridas por el cierre de la mítica revista Nueva Dimensión y el comienzo del típico ciclo de crisis que de manera periódica sacudía el fandom. Sin embargo, la conjunción de varios factores (convenciones, revistas y fanzines, tertulias y asociaciones) dio origen a un boom que rompió de manera definitiva con los ciclos y consolidó la literatura fantástica española como la brillante realidad que es hoy en día. En apenas un par de años, el fandom se convirtió en el motor del género, gracias a una generación brillante y tal vez insuperada de autores y publicaciones. Pero también engendró agrias polémicas y auténticas batallas campales entre aficionados.
En esta recopilación de ensayos, Juan Manuel Santiago documenta las luces y sombras de aquel boom que presenció desde sus mismos inicios. Aquí tienen cabida testimonios autobiográficos, reseñas, entrevistas, listados de recomendaciones, textos de conferencias y muchos prólogos, con la intención de mostrar todos los puntos de vista posibles sobre un fenómeno y una época única e irrepetible (los años noventa y dos mil) en que la ciencia ficción, la fantasía y el terror españoles dieron lo mejor y lo peor de sí mismos.
Moriremos por fuego amigo es la historia extraoficial y a ratos irreverente de las publicaciones del fandom de las dos décadas que prefiguraron el género fantástico español de hoy en día.


Juan Manuel Santiago comenzó de adolescente en el fandom, en cuyo seno ha ejercido casi todas las responsabilidades y ocupaciones imaginables: fan de base, contertulio, reseñador, ensayista, autor de relatos, faneditor, columnista, director de revista, jurado de premios, antologista, moderador de foros de internet y, en los últimos años, corrector de estilo, informador de manuscritos, redactor de paratextos y conferenciante. Todo ello lo ha convertido en una especie de memoria viva del fandom de los años noventa y le ha proporcionado los premios Ignotus y Mención Alfredo Benítez por sus ensayos. En los últimos años ha vuelto a escribir ficción, y no es descartable que la labor de documentación realizada para revisar Moriremos por fuego amigo sea el incentivo que necesitaba para terminar de escribir La gran novela del fandom que tanto se le resiste.


Espero que os guste y, ya os digo, no será el primer libro de ensayo que tendré en el mercado de aquí a un año, aunque sí es el más digamos definitivo, ya que aquí se resumen veintitantos años de estudios sobre la ciencia ficción española. Si estas cosas os interesan, seguro que os lo pasáis bien con la lectura. Muchas gracias y besos.

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lunes, 2 de mayo de 2011

Fieramente humano, de Rodolfo Martínez, en NGC Ficción!

Como ya habréis deducido si seguís el blog y mi cuentas de Facebook y Twitter, uno de mis clientes favoritos es NGC Ficción! Pily B. edita con criterio, cuida el producto y, en resumen, está creando un fondo editorial más que interesante en las cinco colecciones que ha lanzado hasta el momento. El último título de NGC, Fieramente humano, de Rodolfo Martínez, es también el más ambicioso, un volumen de 558 páginas, adscrito al ciclo narrativo de la Ciudad, y en el que el autor asturiano echa el resto y se muestra un punto por encima de las otras dos novelas de la serie, El abismo en el espejo y Los sicarios del cielo, tanto en intención como en resultados. (Si queréis compararlas estáis de suerte: con la compra de Fieramente humano en la tienda virtual de NGC te regalan un e-book con todo el ciclo de Ciudad.) El magisterio de Neil Gaiman, patente en las dos novelas citadas y en relatos como "Tarot" o "Aquí, allí, en todas partes", se aúna con un imaginario muy... ¿rudiano?, el desarrollo de unos personajes tan creíbles y complejos como entrañables (Gabriel, Laura, Eva y Jasón) y la omnipresencia de una ciudad sin nombre pero cuya identidad sabemos todos los que conocemos al autor. Fieramente humano es, desde ya mismo, una de las novelas de fantasía  más recomendables que se han publicado en España en lo que va de año, y pondría la mano en el fuego a que se va a llevar alguno de los premios gordos del mundillo.

A falta de una crítica más elaborada, copio y pego el prólogo, un tanto juguetón, que casualmente he escrito yo. Espero que la novela os guste. De verdad que es muy recomendable.





La celebración del primer Drimarday me había pillado un poco a contrapié, así que casi no tuve tiempo de preparar la conferencia. Abrí fuego con la siguiente reflexión: si el Bloomsday es todo un éxito, ¿por qué no puede serlo el Drimarday? La vida cultural de Dublín gira en torno a una novela que nadie ha tenido los santos huevos de leerse entera. ¿Por qué no consagrar, pues, un día de la Semana Negra a un autor y un ciclo narrativo imprescindibles para entender el Gijón y la literatura fantástica de su tiempo? (Aplausos.)
Casi me pierdo la charla de Neil Gaiman y el propio Rudy sobre el universo referencial que ambos comparten. Lo de Hyperion y la mitología nórdica lo vi claro, pero ¿Ámbar y el Multiverso? Puede. Me encaminé hacia el Avalón. Era una réplica exacta del bar de Paula y Remiel, y que Rudy, Marisa, Rendu, Sergio, Javi, Germán, Chus y todo el grupito gijonés habían compartido con nosotros durante aquella lejana hispacón de 1993. Una vez reconstruido, se convirtió en la sede de la Fundación Rodolfo Martínez para el Estudio de la Drimarística; es decir, en el puto meollo del asunto.
El concierto, perteneciente al ciclo Rudy in the Sky with Diamonds, nos puso la piel de gallina. Algunos lloramos de emoción. Todos nos sabíamos de memoria el mantra de Rudy (Wagner, Albinoni, Orff, Jarre…), así que el repertorio no nos sorprendió. Durante los bises, justo entre Pink Floyd y un curioso mashup de «Here Today, Tomorrow, Next Week» y «Fixing a Hole», me acometió una sensación extraña, una especie de déjà vu. Subí, solo, el cerro de Santa Catalina, y tomé asiento junto a un enorme display que recreaba a Sherlock Holmes, Yaxtor Brandan, Vaquero y Gabriel guiñando el ojo al espectador. Abrí una lata de Drimar-Cola (el refresco oficial del Drimarday) y, mientras lanzaba una mirada melancólica al mar, me di a la meditación.
¿Era el Drimarday uno de los futuros posibles que entrevió el doctor Jasón Zanzaborna? ¿Acaso lo habían previsto las cartas de tarot con las que jugueteaba Laura? ¿Sería la consecuencia del delirio de un dios nórdico? ¿Tal vez era el motivo por el que Ulises se hacía el remolón cuando sus chicos le imploraban que regresara a Ítaca? ¿Era el horror, el horror del que hablaba el coronel Kurtz en el corazón de las tinieblas? Imposible saberlo. Sin embargo, algún indicio había. Los negros nubarrones que llegaban desde el mar me daban muy mala espina, el móvil se había quedado sin cobertura, unos aullidos casi lobunos se confundían con el vendaval que se desataba a lo lejos, y otro déjà vu me gritaba que bajase hacia la ciudad y me resguardase lo antes posible.
Dejé atrás el Elogio del Horizonte, y me encaminé, Cimadevilla abajo, hacia El Centenario, donde me esperaban unas sidras y la promesa de que nos llevarían a un lagar donde, a decir de los lugareños, se hacía el mejor cachopo de Asturias. Además, Fel y Macía me habían comentado sottovoce que Paco Ignacio Taibo iba a anunciar lo que muchos sospechábamos: Javier Bardem encarnaría a Gabriel Márquez en la adaptación cinematográfica. Estaba demasiado talludito para el papel, pero, después de haberlo visto en El detective y la muerte, me pareció una decisión acertada.
Reparé en la presencia de una gatita atigrada que me lanzó una mirada tan desprotegida que no pude escatimarle un «¡Ooooh!» preñado de ternura. Me detuve, dispuesto a recogerla del suelo, abrazarla y, en un momento dado, llevármela a casa.
Un graznido rompió el encanto. Miré hacia arriba y vi dos cuervos. Uno se interpuso entre la gatita y yo, y el otro se posó en uno de mis hombros. Volvió a oírse un aullido. La tormenta se acercaba a una velocidad antinatural.
Los cuervos graznaron con auténtica inquina. La gatita esbozó una mueca que me recordó la sonrisa del gato de Cheshire. Parecía a punto de saltar sobre una presa.
En ese momento me desperté. El teléfono móvil llevaba un rato sonando.
—Juanma, ya no sé ni cómo pedírtelo. ¿Cuándo vas a enviarnos la presentación de Fieramente humano? Era para ayer, ¿recuerdas?



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