martes, 10 de enero de 2017

David Bowie, año uno: BlackStar en WhiteStar

Hoy hace un año que David Robert Jones, también conocido como David Bowie, se desprendió del disfraz de terrícola y, de paso, inauguró la sección de necrológicas del ya tristemente famoso año 2016 que se nos fue hace diez días. 
Casi sobre la marcha, Cristina Jurado puso en marcha una antología de cuentos, poemas y artefactos varios, titulada WhiteStar (en clara --no pun intended-- alusión a su último disco, BlackStar), y cuya finalidad era doble: por un lado, servir de homenaje al universo Bowie y, por otro, ayudar a la lucha contra el cáncer, ya que la recaudación íntegra del libro se donaría a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).
De este modo, WhiteStar vio la luz hace un mes, editada en formato de libro electrónico por Palabaristas. Se puede adquirir a través de la plataforma Lektu, siguiendo este enlace  https://lektu.com/l/palabaristas/whitestar/6215, y soltar la pasta mediante la modalidad de pago social; es decir, pagar lo que consideréis conveniente, aunque partiendo de un precio recomendado, que en este caso son 2,99 euros. Mirad qué portada más bonita ha realizado Ana Díaz Eiriz.


Entre los contenidos (treinta y dos relatos y poemas de gente variada, valiosa y multinacional, más un prólogo del crítico Rafa Cervera) se ha colado un relato mío que, por aquello de la cronología interna, es el último del libro. Se titula "Lástima que sea una puta", por aquello de que en teoría se basa en la canción "It's a Pity She Was a Whore", aunque en la práctica también incluye referencias a "Sue (Or In a Season of Crime)", "Rock and Roll Suicide" y "Moonage Daydream". 
No sé aún, porque acaba de editarse, cuál será el tono general de las reseñas y críticas de WhiteStar, pero, a tenor de la recepción que ha tenido en Goodreads, parece que va a ser una de las antologías de la temporada. Se lo merece, de largo. Yo le auguro unas cuantas nominaciones a los Ignotus; al menos, en las categorías de antología, poema (Carmen Moreno y Sofía Rhei entrarán fijo en la papeleta) y espero que cuento, cuento extranjero (Lavie Tidhar) e ilustración.
No os puedo detallar todas las razones por las que deberíais leeros WhiteStar, pero sí puedo compartir parte de mi relato, "Lástima que fuera una puta". Espero que os guste y, sobre todo, os anime a comprar el libro. Es por una buena causa.
Feliz cumpleaños con retraso, David. El domingo habrías cumplido setenta años.

----------------------

LÁSTIMA QUE FUERA UNA PUTA


A todos los que lo han padecido, en carne propia o ajena.


La divergencia fue lo de menos, supongo. Lo importante era que me habían diagnosticado un cáncer, llevaba todo el verano muerto de asco en la planta de Oncología del Gómez Ulla y sobrellevaba la quimioterapia poniendo el discman que mi primo Josele me había regalado por mi cumpleaños, junto con unos cuantos títulos de su discográfica. Mi hermano Pablo apareció un día por el hospital con un cedé de The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders From Mars, y así fue como entré en el bucle. Suero fisiológico, adriamicina, bleomicina, vinblastina, dacarvacina y Ziggy Stardust. La quimioterapia fue llevadera hasta que dejó de serlo y se convirtió en una pistola de rayos apuntando a mi cabeza, una mujer fatal que emergía de las sombras. La extravasación fue desagradable, porque uno de los componentes de la quimio se me salió de la vena y me achicharró la articulación de la muñeca izquierda, justo en el sitio donde los suicidas se abren las venas en canal y, los que preferiríamos morir lentamente, nos abrochamos el reloj. Me quedó un moretón permanente con la tonalidad de una manzana pocha. El tiempo y la marca del reloj se han encargado de hacer llevaderas las secuelas. Pero la visión del brazo hinchado como un globo con forma de perrito salchicha me acompañará mientras viva. Y también la quemazón, un torrente de lava nauseabunda campando a sus anchas por el flujo sanguíneo, primero, y los tendones, después.
Después se me infectó un colmillo. Si estás sano, este tipo de contratiempos se resuelven con una visita al dentista. Pero no: yo estaba inmunodeprimido, sujeto al mantra de suero fisiológico, adriamicina, bleomicina, vinblastina, dacarvacina y Ziggy Stardust y la infección se manifestó con una inflamación realmente espectacular. En apenas dos días, mi rostro era una parodia del Hombre Elefante. Una pistola de rayos apuntando a mi cabeza, un rostro del espacio presionando junto al mío. No olvidemos que estaba ingresado en un hospital militar, y que el tratamiento fue todo lo drástico y poco empático que cabía esperar.
Hablando en plata: me pidieron una interconsulta para Estomatología y allí estaba yo, abriéndole la boca a un mad doctor en toda regla: bata raída, gafas de cuello de botella y unas tenazas que parecían sacadas del atrezo de una película de Roger Corman. A juzgar por su edad, debía de haber sido alumno de mi padre, antiguo profesor de la Academia de Sanidad Militar. Mi padre lo habría frenado en seco y le habría exigido que se limitase a curarme la infección. Pero, cosa sorprendente, el bueno del doctor Lores no había llegado aún al hospital, por lo que tuve que vérmelas a solas con aquel matasanos.
Al menos tuvo la decencia de anestesiarme antes de extraerme la pieza a las bravas.
Y ahí fue donde se jodió todo.

Etiquetas: , , , , , , , ,

miércoles, 2 de noviembre de 2016

"Lástima que fuera una puta" en WhiteStar



En la entrada anterior comenté que este mes de noviembre iba a hacer doblete narrativo. Pues bien, aquí está la información sobre el otro cuento que me publican; el tercero en dos años, después de quince años de parón, estoy que no me lo creo.
El relato en cuestión se titula "Lástima que fuera una puta" y aparecerá en la antología colectiva WhiteStar, que la omnipresente y necesaria Cristina Jurado ha seleccionado, y que la no menos omnipresente y necesaria Cristina Macía editará en breve en Palabaristas. De momento os enlazo la página de la antología en Facebook. Cuando aparezca el libro, prometo reseñarlo y ya entro en detalles y ofrezco enlaces al producto.
WhiteStar nació del estado de bajona generalizado que nos dio a muchos frikis cuando falleció David Bowie. Cristina Jurado, fan de Bowie y del género, tuvo la brillante idea de mezclar ambas cosas, y añadirle el componente reivindicativo: la escritora Pat Cadigan está luchando contra un cáncer de útero, quien más quien menos todos sabemos de primera o segunda mano lo que es el cáncer y, en resumen, es algo que nos motiva. Por todo eso, los beneficios que genere WhiteStar se destinarán íntegramente a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). En tiempo récord se cerró el plantel de colaboradores y se asignaron los trabajos, para no solaparnos: cada autor escribiría un relato de género fantástico, o una canción, o un poema (hay canciones y poemas, esta no es solo una antología narrativa) relacionados con canciones, ciclos, personajes o interpretaciones de David Bowie.
He estado a punto de hacer doblete (tenía una idea con "Fame" que creo que, de todos modos, voy a desarrollar en forma de cuento porque me hace gracia, y también me apetecía hacer algo con el Lodger, que es mi disco fetiche de Bowie), pero, como de costumbre, casi no entrego en fecha, de modo que me he atenido al plan original: escribir algo sobre "'Tis a Pity She Was a Whore" y "Sue (Or In a Season of Crime)", las dos canciones que componen el sencillo que Bowie editó en 2014, y que, con sustanciales mejoras en la producción y la instrumentación, incluye en su último disco, Blackstar, publicado apenas unos días antes de su fallecimiento.


La premisa era que el cuento se inspirase en esas canciones, no que las contase; entre otras cosas, porque para eso están las canciones originales. Por lo tanto, en "Lástima que fuera una puta" hablo de esas canciones, pero no hablo de ellas. Ya lo entenderéis cuando lo leáis, porque os hago el spoiler del siglo si cuento más. Digamos que he puesto toda la carne en el asador, me he vaciado por completo y, si bien no sé si es mi mejor cuento, puedo asegurar que es una de las ficciones en las que más me he implicado. Creo que se nota. La idea es que el cuento os siente como una chute de quimioterapia mientras escuchas un disco de David Bowie y algo se tuerce. Entre otras cosas, porque he pasado por esa experiencia, y más o menos soy capaz de transmitirlo. Más o menos.
Cómo no, también he creado una lista de reproducción de Spotify con las canciones que menciono en el relato. Que no se diga.
Acabo con dos extras: la introducción de WhiteStar (publicada con permiso de Cristina Jurado) y el sumario. 

WhiteStar:
Introducción
"Supongo que, si eliminamos toda la teatralidad, el vestuario y las capas externas de lo que hago, soy un escritor… yo escribo."
(David Bowie)


El 10 de enero de 2016 David Robert Jones, más conocido como David Bowie, fallecía en Nueva York víctima del cáncer. Tenía 69 años. Dos días antes había celebrado su cumpleaños, un hecho que hizo coincidir con la publicación del que sería su último trabajo musical, Blackstar, un álbum al que daba título el símbolo de una estrella negra. Era su álbum número veinticinco y el primero en el que no aparecía en la portada (a excepción de su segundo disco con Tin Machine, Bowie siempre se mostraba de alguna manera en las carátulas de sus trabajos). En noviembre y diciembre del año anterior, el público había podido disfrutar de dos singles, “Blackstar” y “Lazarus”, que aparecieron con sendos videoclips muy elaborados y repletos de una rica simbología.
Ahora sabemos que Bowie se estaba despidiendo.
En las horas posteriores al fallecimiento del cantante las redes sociales se encargaron de amplificar su vida y obra a través de mensajes, recordatorios, vídeos, entrevistas antiguas, fan art… El ciberespacio resultó ser un escenario ideal para recordar la figura de un artista integral que se definía así mismo como narrador de historias que, las más de las veces, cantaba, pero que también pintó e interpretó. Lector ávido y confeso, utilizaba técnicas como el cut up para elaborar las letras de sus canciones. 
¿Cómo no se nos iba a ocurrir organizar una antología de historias basadas en su exuberante universo? Él, que representó al alien visitante de la Tierra varias veces durante su vida, que encarnó a varios monstruos porque fue vampiro, Hombre Elefante y rey de los goblins, que se lanzó a las estrellas para iniciar y terminar su carrera, ha logrado crear tantos alias, tantas historias y tantas tramas tan íntimamente relacionadas con la fantasía y la ciencia ficción, que explorarlas era casi una obligación para quienes lo admiraban, por alguna razón o por muchas.
La antología que tienes entre tus manos no está compuesta por relatos convencionales porque Bowie tampoco fue un tipo convencional. Siguiendo su estela, los autores y autoras que se sumaron a la llamada que realicé, allá por enero del 2016, han tenido total libertad para imaginar mundos más allá de este que nos contempla. La premisa era sencilla: cada autor debía escoger una canción o un personaje del panteón del cantante británico en el que basar su creación. Vas a encontrar poemas, relatos de corte clásico y otros que alternan varios puntos de vista, artefactos que aúnan la imagen y el texto, y hasta singularidades, todos ellos en orden cronológico según la fecha de salida de la canción, película u obra de teatro en la que se inspiran. Vas a medirte con Ziggy, Jerome Newton, Aladdin Sane, Lazarus, Tesla y con el Comandante Tom, buscarás en el laberinto a Jareth, soportarás la inmortalidad con John Blaylock, acamparás en Marte, verás caer muros, contemplarás un desfile de seres mutantes y navegarás por las estrellas -¡Oh, sí, lo harás!- en las naves imaginarias creadas por escritores y escritoras de España, Uruguay, Argentina, Colombia y México. 
Quiero agradecer a Cristina Macía por poner a nuestra disposición su casa, que es la editorial Palabaristas, y por traducir de manera magnífica el cuento que el autor británico-israelí Lavie Tidhar escribió especialmente para este proyecto. No tengo palabras con las que expresar mi gratitud hacia Lavie que ha demostrado que, además de una extraordinario escritor, es una persona con un gran corazón. Thank you, Lavie! Ana Díaz Eiriz, fiel diseñadora, ha conseguido crear una portada espectacular que captura la esencia del Bowie camaleónico que todos admiramos. Quiero agradecer también a mi compañera María Leticia Lara Palomino por su trabajo incansable en las labores de edición, y a Israel Alonso por ayudarnos cuando nos faltaban ojos e ir más allá. Sin ellos, este libro nunca hubiera sido posible.
Rafael Cervera no lo dudó cuando le propuse escribir un prólogo que estuviera a la altura de nuestra empresa. Su profundo conocimiento sobre la obra y la figura de Bowie es el ingrediente que faltaba para que este libro cumpliera su cometido y fuese un hermoso tributo a su legado.
Si Blackstar es el testamento musical de David Bowie, WhiteStar quiere ser una celebración de su trayectoria como artista. De ahí el nombre, una imagen en positivo del título de su último álbum. Por ello, todos los beneficios que se obtengan con la venta de este libro irán a parar a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC): ninguno de los que estamos involucrados entenderíamos nuestra participación de otra manera que no fuera solidaria ya que, desafortunadamente, todos hemos sentido en nuestras familias, grupo de amigos y conocidos, o incluso en nuestras propias carnes, el ensañamiento de esta enfermedad. 
Por eso, este libro está dedicado a Pat Cadigan, una de las autoras más importantes de ciencia ficción en la actualidad y alguien que conoce muy de cerca la lucha contra esta dolencia. La forma valiente y llena de sentido del humor con la que afronta su lucha difícil y dolorosa nos enseña que el verdadero super-poder está en mantener una actitud positiva ante las circunstancias más adversas. ¡Y ella tiene super-poderes, damos fe!
Transformemos, pues, como ella el dolor y los sentimientos negativos en algo positivo y constructivo: imaginemos historias. 
Estoy segura de que a David le hubiera gustado así.

Cristina Jurado
Dubai, septiembre de 2016

-----------------

Prólogo – Rafael Cervera
“It’s only forever” – Sofía Rhei
“Whitestar” – Israel Alonso
“Space Oddity” – Carmen Moreno
“Massenvernichtungsarchetypen. Una comedia bélica de serie B” - Luis Gámez
“Moonage daydream” –Alejandra Decurgez
“Llegué a Marte un miércoles” – Loli Molina Muñoz
“El hombre de las estrellas” – María Zaragoza
“La araña de Marte” – Ángel Luis Sucasas
“Fragmentos del Mesías Leproso” – Pablo Martínez Burkett
“Tocado por el rayo” – Juan González Mesa
“Wild is the wind” – Elisa Puerto Aubel
“La última elegía” – Ramiro Sanchiz
“La última tentación del hombre que cayó a la Tierra” – Armando Saldaña Salinas
“La gran herida” – Colectivo Juan de Madre
“Héroes” – Lavie Tidhar, trad. Cristina Macía
“Inchworm” – Cristina Jurado
“Mr. Merrick” – Eduardo Vaquerizo
Ese segundo de calma” - Concha Perea
“Putting out fire” – Guillermo Echeverría
“El hambre” – Víctor Selles
“Y eso era el amor moderno” – Iván Canet
“Merry Christmas, Mr. Bowie!” – Jorge Lacuadra
“Principiantes absolutos” – Laura Ponce
“La Olvidadera (Tu mundo se viene abajo)” - Aída Albiar García
“Playlist” – Néstor Darío Figuéiras
“I’m deranged” – Teresa P. Mira de Echeverría
“Y el caos me llama” – Francisco Jota-Pérez
“Heathen 2001” – Luis Cermeño
“En un abrir y cerrar de ojos” – Grendel Bellarouse
“Black hole/White hole” – Diana Gutiérrez
"Lazarus" - Laura López Alfranca
“Lástima que fuera una puta” – Juan Manuel Santiago

-----

Si queréis oírlas todas del tirón, aquí hay una lista de reproducción de YouTube en la que suenan en orden de aparición (que no es otro que el cronológico).


Lo dicho: es una antología que va a merecer la pena de todas, todas. Y, por si fuera poco, ¡habrá fiesta de presentación! El viernes 4 de noviembre, a partir de las 20:30 en Glups!, el espacio para ocio y bebercio que Norma Cómics tiene en el Passeig de Sant Joan, al lado de la librería.
Allí nos vemos. Disfrutad de la música y los relatos.




Etiquetas: , , , , , , , ,