miércoles, 16 de julio de 2008

Premios Ignotus 2008: ¿Qué pongo en la papeleta de votación? (II)

Decíamos ayer que el 2007 dejó unas cuantas obras chachi pirulis que son ideales para votarlas en la presente edición de los premios Ignotus. La primera fase finaliza el día 20, así que los despistados y votantes de última hora (que son la mayoría) aún pueden intentar desentrañar el mogollón de obras nominables y votar con cierto criterio. Ahora es el momento de recordar lo mejor del material aparecido el año pasado, y tal vez una entrada como la siguiente os refresque la memoria. Si no podéis tener en cuenta estas propuestas porque ya habéis votado o no os da tiempo material para leerlas, pues no pasa nada: consideradlas unas recomendaciones de amigo.

Novela extranjera

En este apartado no he tenido muchas dudas. Se edita demasiado, uno no puede leerlo todo y me quedo con la duda de qué cuatro títulos acompañarán al must indiscutible del año: La carretera, de Cormac McCarthy (Mondadori). Es una de las pocas obras de los últimos cinco años que me ha hecho llorar de emoción (como Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro, La velocidad de la oscuridad, de Elizabeth Moon, y... creo que ya), un postapocalíptico senciiiillo pero profundo, con dos personajes inolvidables, unos diálogos impresionantes de puro minimalistas y situaciones que no hacen sino recordarnos que no hay futuro y, si lo hay, no va a ser nada agradable. Una novela desnuda que cuenta más de lo que parece.

El único título que le podría hacer competencia, en cuanto a calidad, es El mago de las estrellas, de Ben Okri (Belaqva). Una preciosa historia iniciática en la que confluyen los caminos de un joven príncipe africano y la hija de un artista, en una tierra de ensueño en la que los artistas juegan con la vida y la materia. Se la ha tildado de realismo mágico a la nigeriana, lo cual no creo que sea inexacto. Si acaso, se hace un poco lenta. Pero merece la pena. Es el libro fantástico a descubrir y a reivindicar.

Pero ni Cormac McCarthy ni Ben Okri son "de los nuestros", por lo que, francamente, y a pesar de ser los autores de las dos mejores novelas extranjeras del año, dudo mucho que se coman un colín en las nominaciones de los Ignotus; tal vez, McCarthy llegue a finalista, y ahí se quedará. Los Ignotus van como van, y este año, en la categoría de novela extranjera, llevan escrito el nombre de George R. R. Martin y su Festín de cuervos (Gigamesh). Me extrañaría mucho que no ganase con una mayoría más holgada incluso que la que obtuvo Tormenta de espadas, aunque, como novela, dista mucho de estar al nivel de la tercera entrega de Canción de Hielo y Fuego; para empezar, no es una novela, sino la parte "fea" (entendedme) del novelón que Martin tuvo que partir para entregar un libro de un tamaño manejable. Estoy igualmente enganchado, los Martell molan y esto es menos que nada, pero... ¡yo quería capítulos de Tyrion, Jon Nieve y Daenerys, joé!

Si se os atraganta la fantasía de Martin, podéis probar con un tipo "diferente" de fantasía, la que nos propone Barry Hughart con Puente de pájaros (Bibliópolis). Es una historia entre humorística y detectivesca ambientada en la China medieval. La química que hay entre Li Kao, su ligero defecto de carácter y Buey Número Diez es maravillosa. No me pude quitar la imagen de Li Kao como Tortuga Duende de Bola de Dragón; así y todo, me pareció una novela más que meritoria. Espero la segunda parte, recién aparecida en Alamut.

Claro que si queréis fantasía con raíces y que no se salga de los estándares clásicos, nada mejor que recurrir directamente a la fuente: Los hijos de Húrin, de J. R. R. Tolkien (Minotauro). Al margen de la autoría real del libro (es evidente que está confeccionado con retales de los Cuentos perdidos y el Silmarillion, y que Christopher Tolkien unificó un poco el embrollo y le dio cierta unidad, como si se tratara de la novela que su padre tenía en mente), la historia de Túrin Turambar tiene fuerza, momentos hermosísimos y merece la pena. Es Tolkien, vamos.

A estas alturas de listado, habréis reparado en que aquí no hay nada de ciencia ficción tal como la entiende el aficionado de pro, el votante natural de los Ignotus. No os preocupéis: no lo va a haber. Cierto, podéis acercaros con títulos como Aire, de Geoff Ryman (La Factoría), buena pero con páginas de más; 253, también de Geoff Ryman (AJEC), un cojonudo ejercicio de estilo que se queda en eso, ejercicio de estilo (y, para eso, me quedo con el de Raymond Queneau); Nova Swing, de M. John Harrison (Bibliópolis), que no he leído porque supongo que me emocionaría más o menos lo mismo que Luz: poco; Luz azul, de Walter Mosley (Bibliópolis), que sabe a poco si se ha disfrutado de Futureland y, definitivamente, no es el tipo de CF que le gusta al fándom; La vieja guardia, de John Scalzi (Minotauro), un space opera de piños y hostias como panes que, siendo buenos, compararemos con Heinlein y que tal vez tenga sus posibilidades de entrar en la papeleta final... No, decididamente la novela de ciencia ficción publicada en colección especializada que voy a incluir en la papeleta no será ninguna de las ya citadas, sino China Montaña Zhang, de Maureen F. McHugh (Ómicron), porque reúne todos los requisitos necesarios para ello: es buena ciencia ficción, está escrita con ganas y fuerza, se atreve a hablar en profundidad de ese futuro negro de si-esto-sigue-así que el escapismo del space opera actual parece escatimarnos, se mete sin miedo en berenjenales políticos (una China que domina el mundo, y los problemas de las colonias, por ejemplo los Estados Unidos) o sexuales (la homosexualidad de China Montaña está tratada sin complejos ni tapujos, y por eso ganó el premio James Tiptree) y, por último pero no por ello menos importante, es un libro breve y conciso, apenas trescientas páginas, lo que lo convierte en un anacronismo. El concepto es: imaginaos que Ultramar siguiera existiendo. Editaría este libro. Uno de los últimos clásicos inéditos. Sólo por eso merece entrar en la papeleta.

¿Queda mucho más? Pues sí. Si os gusta el terror, dos recomendaciones: Dorada, de Lucius Shepard (Bibliópolis), porque el mero hecho de que se edite un Shepard ya merece un premio, y El cura, de Thomas M. Disch (Berenice), porque, aunque con altibajos muy serios, es una buena novela, y Disch se merece un homenaje póstumo.

Relato extranjero

Aquí he tenido muy poquito material donde elegir. La falta de revistas ha hecho mucho daño (mucho más en la categoría de relato español, como veremos mañana o el viernes) y, como resultado, hay poquitos lugares a los que acudir para ver buenos cuentos extranjeros.

Reglamento en mano, los Cuentos de hadas para adultos de Daína Chaviano (Minotauro) deberían concursar en esta categoría, ya que habían aparecido originalmente en Cuba y se publican ahora por primera vez en España, que no en español. Así pues, apuntemos "La granja" en el elenco de nominables. Es una historia en la que el realismo cubano socialista y la fantasía desbordante entran en conflicto. El protagonista se pasa todo el relato negando la evidencia de que lo fantástico puede ser real: su educación socialista le impide ver lo que ve. La fábula es demasiado transparente, pero la historia está muy bien.

Si lo flipásteis con Jonathan Strange y el señor Norrell tal vez os quedáseis con ganas de más. Salamandra os lo ofrece: Las damas de Grace Adieu es una recopilación de relatos de Susanna Clarke, vagamente relacionados con su novelón, y tienen bastante material nominable. Por ir a lo seguro, leed "Tom Brigthwind o Cómo se construyó el puente mágico de Thoresby", divertido relato de personajes y situaciones en una Inglaterra mágica a finales del siglo XVIII. El final es de antología. Si queréis echarle un ojo a algún otro cuento, probad con "El señor Simonelli o El viudo duende" y "En el monte Lickerish". Cualquiera de ellos vale, de verdad.

Pero, para recopilaciones de órdago, Nueva historia universal de la infamia, de Rhys Hughes (Bibliópolis) y Cuando los osos descubrieron el fuego, de Terry Bisson (Alianza).
La primera tiene una obra maestra del humor y las referencias borgeanas (como todo el libro, ya que va precisamente de eso), "En pos del Libro de Arena", que especula sobre los inconvenientes reales de la existencia de un artilugio de las características del descrito por el autor argentino; lógicamente, la que se lía es impresionante. Además, hay relatos desasosegantes ("La ciudad de los parpadeos") y vueltas de tuerca delirantes a costa de la Historia universal de la infamia de Borges ("El barón Von Ungern-Sternberg, Buda atroz").
La segunda, mucho más asequible para el aficionado medio, nos depara grandes clásicos como "Cuando los osos descubrieron el fuego" (al que no votaré, porque nunca le he visto la gracia, pero que sé que tiene sus posibilidades), "Necronautas" (una novela corta con aires clásicos que está muy, muy bien) y, sobre todo, mi relato favorito del año: "Macs", una pieza breve pero que deja muy mal cuerpo, un auténtico relato de ideas muy bien escrito (¿por qué se supone que los cuentos de ciencia ficción tienen que ser una cosa o la otra?) y una reflexión acojonante sobre la venganza. No dejará indiferente a nadie.

Por hoy es todo, que tengo que trabajar. Mañana, más.

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5 Comments:

Blogger Alfonso Merelo said...

Como te lo estás currando, amigo. No solo das tus candidatos, mas o menos, sino por qué lo son.
Mis felicitaciones, dire.

16 de julio de 2008, 19:37  
Blogger Juanma said...

Muchas gracias. A mandar. :-)

Es importante que le demos vidilla al asunto: lo hiciste tú en tu blog, lo ha hecho Gorin en el suyo y... ¿alguien más? Creo que no. Y el plazo de votación se acaba el lunes.

Abrazos.

17 de julio de 2008, 9:39  
Anonymous arturo said...

Bueno..
Nova Swing no se parece a Luz.
Es una novela del oeste. El último duelo entre un forajido y un sheriff que se admiran mutuamente. Hay incluso un salón. Como muestra un botón, antes del acto final del libro, el protagonista, Nick Serotonina, paga *todo* lo que debe en el bar, lo que provoca la alarma de la dueña.
No tienes que hacer eso!-dice.
No se refiere a la cuenta evidentemente.

17 de julio de 2008, 14:18  
Blogger Kaplan said...

Y no sólo un western, Arturo, sino además un western crepuscular que homenajea a 'Picnic junto al camino'. Y con el toque Harrison, porque el abuelete policía, al que no pude evitar ponerle el rostro de Tommy Lee Jones en 'No es país para viejos', tiene un macabro asunto personal a sus espaldas. Y los cruces con la obra previa del autor son notables. Tanto con 'Luz' (Harrison sigue intentando explicar lo inefable, la realidad entreverada), como con 'El curso del corazón' (de donde procede el nombre del policía y bastantes más cosas), esa maravillosa pero difícil novela de la que sin duda, de modo no confeso, extrajo Aronofsky la idea de "La fuente de la vida". Nova Swing es, además, una novela de personajes pacientemente finiquitada (la acción es secundaria, finaliza dos capítulos antes de concluir el libro), otra demostración de poder del mejor escritor de cf de la actualidad.

18 de julio de 2008, 13:22  
Blogger Juanma said...

Entre los dos (y Elia, que también es bastante favorable) vais a conseguir que le dé una segunda oportunidad a Luz... y una primera a Nova Swing, claro. :-)

18 de julio de 2008, 13:35  

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