viernes, 22 de junio de 2007

El callejón de los milagros

Como ya expliqué en cierta ocasión, para llegar a casa de Cristina puedo ir por el camino más fácil (Arizala hasta la carretera de Sants y, una vez allí, desviarme hasta llegar a su calle) o bien ir por un atajo que no está exento de riesgos: demasiados callejones y recodos, que aprovechan los yonquis para pincharse, los okupas para encontrar sus últimos oasis urbanos, las niñas para ensayar coreografías musicales y las pandillas para acechar a los incautos mientras hacen como que juegan al fútbol. Esa zona del barrio no termina de ser segura, y, para nuestro gusto, se está echando a perder un poco más, si cabe. A nadie le gusta vivir en un piso bajo y encontrarse con una jeringuilla usada en el quicio de la ventana. Cosa que nos ocurrió no hace mucho.
No obstante, los vecinos ejercen ciertos vínculos de solidaridad no exenta de sentido del humor. Al callejón infecto que comunica el final de las calles Miguel Ángel y Carreró de les Ànimes con la calle de Cristina lo han bautizado como Ronda de la Cagarada (creo que no hace falta traducirlo), e incluso han plantado una placa, del mismo modelo que las que emplea el ayuntamiento para señalar los nombres de las vías urbanas barcelonesas. Este pasadizo estrecho, de apenas un metro de anchura, es todo lo que queda de una vía de servidumbre que la constructora de la casa de Cristina redujo hasta su mínima expresión cuando se lanzó a edificar la que sigue siendo única construcción de obra nueva de la calle. No por mucho tiempo, ya que esta zona del barrio está sufriendo una transformación a marchas forzadas. Ya sólo queda una casa okupa en la calle, pues las otras que había están siendo reformadas (por lo que se ve desde el exterior, para convertirlas en lofts de un solo ambiente para singles, o ideales para parejas). Por otro lado, los gatos se han adueñado de la línea casi continua que comunica el solar que hay frente a la casa de Cristina con las dos fincas de la calle de al lado. Son unas obras que ponen en pie al barrio, quieras o no, a las ocho de la mañana. Las excavadoras y camionetas irrumpen mientras desayunamos, jugando a una suerte de ruleta rusa que consiste en ver quién apura más al dar la vuelta sin llevarse por delante la pared del dormitorio. De momento, vamos ganando.
Con todo, el verdadero peligro que atenaza a la calle no es un posible accidente de tráfico, sino la certeza de que algún día, antes de que concluyan las obras, se vengan abajo todos los cables de la electricidad y la línea telefónica, que antes se sustentaban en los edificios demolidos y que ahora, producto de un milagro aparente, parecen flotar en el aire. Un mal paso de una excavadora, una vibración de más, y salimos en las noticias. No porque se produzcan desgracias personales, sino por la posibilidad de que medio barrio se quede a oscuras.
La calle de atrás finaliza bruscamente por obra y gracia de una tapia, que en condiciones normales comunicaría con el taller de reparación de aluminosis de la calle Fisas y el final de la calle Miguel Ángel. En lugar de ello, la tapia acoge los límites de un aparcamiento improvisado, donde, como ya he dicho, las quinceañeras se afanan en buscar sus factores equis, mientras los curritos de la fábrica emprenden una caravana de regreso a sus casas; en poco tiempo, cuando ha desaparecido el último coche de la fábrica, le echan el cierre al aparcamiento, y el callejón que comunica el Carreró de les Ànimes y el final de Miguel Ángel con la Ronda de la Cagarada se erige en una triste vía de paso, apenas transitada por algún vecino expuesto a que las palomas hagan de las suyas.
O por la fauna nocturna del barrio.
Llegado el atardecer, cierran la fábrica, se detiene la obra, y los vecinos de toda la vida se adueñan de la calle de atrás. Forman su tertulia improvisada al pie de la ventana del dormitorio de Cristina.
Está el vecino chillón, de voz desagradable, que es el mismo que, con modales ciertamente mafiosos, decide qué vehículos pueden aparcar ahí y cuáles no.
Tenemos al otro vecino, el que se pasaba todo el santo día peleándose con su pareja, aunque llevan una temporada muy bien avenidos; pese a ello, él cede a la tentación de salir a hacer corrillo con sus amiguetes.
También hay niños. Jennifer es un puñetero desastre, no para de gritar, y su abuela es peor.
No podía faltar el vecino que tiene la moto aparcada justo debajo del dormitorio, y que al arrancarla nos advierte, sin saberlo, para que vayamos desperezándonos y el sonido del despertador no nos saque del séptimo sueño.
Y los parroquianos del bar Manolo de al lado. Aún no hemos puesto el pie en el bar, pero su fauna parece de raigambre en el barrio, santencs de un par de generaciones como mínimo. Un individuo con muy mala pinta, al que a veces confundo con el cojo yonqui del barrio (que tiene peor pinta aún) y que debe de ser su hermano, su primo o su álter ego, una especie de Doctor Garrafón y Míster Okupa que, no obstante, no alcanza a turbar la paz de la calle.
Al cojo lo llamo cojo porque el año pasado cojeaba y se arrastraba sobre una muleta cuyo ruido, inconfundible, nos advertía de su presencia. Ya no la lleva, motivo por el que no lo veo aparecer cuando surge de la nave abandonada que hay en la calle Fisas, frente al taller de reparación de aluminosis, y que, según mis cálculos, se extiende casi hasta la calle Roger.
Hace dos semanas debió de haber algún mogollón, porque vimos cómo un coche de la policía se estacionaba en la confluencia entre la calle de Cristina y la calle de atrás. A la media hora, apareció una ambulancia. No oímos ningún grito, así que excluimos la posibilidad de que se tratara de un robo o una agresión. Hace siete u ocho meses nos despertó un grito desgarrado de mujer, un “Asesinoooos” que aún no se me ha olvidado. Tal vez fuera un intento de robo o de violación.
Por lo demás, el barrio es tranquilo, aunque la proximidad de las fiestas de San Juan lo tiene revolucionado, por culpa de los niños que, muchas veces jaleados o incluso asistidos por sus padres, hacen reventar petardos a altas horas de la noche.
Aunque, de vez en cuando, hay algún robo.
Nos ha vuelto a fallar un profesor del máster, con lo que la clase no se celebra y puedo ir a recoger a Cristina a la salida del trabajo. Nos acercamos por la dietética, para comprar leche de avena, o tal vez nos pasamos por el Caprabo de L’Illa, para comprar cosas ricas para la cena casera del viernes.
Doblamos por la placita que hay en Badal y entramos en la calle de atrás. Nos acojonamos por la cantidad de volquetes, camiones y excavadoras que caben en un solar tan pequeño. El gato rubio nos devuelve la mirada, expectante ante la posibilidad de que mi “Ps ps pssss” se traduzca en comida; como ve que es simplemente para vacilar, aparta la mirada con ese desdén que –de entre todos los seres no humanos- sólo los gatos saben convertir en un arte.
Nos aproximamos a casa de Cristina. De la Ronda de la Cagarada surge un chaval de unos veintipocos años, de estética marcadamente perroflauta. Lleva un bolso en la mano.
-¿Sabéis dónde hay una comisaría por aquí cerca? Me he encontrado esto en el callejón.
Procedemos a un escrutinio rutinario del bolso. Como era de esperar, no hay documentación ni monedero, ni nada que permita identificar a la propietaria, excepto un volante para el médico de cabecera.
-Pues tendrías que irte a la comisaría de los Mossos, que está detrás de L’Illa.
Alza las cejas, sin perder el gesto de bonhomía:
-Pero eso está muy lejos.
-O eso, o irte a la comisaría de Gran Vía con Rocafort.
-Pero está más lejos –tercia Cristina-. También puedes ir a la junta de distrito, que está en Creu Coberta.
Una señora se nos acerca, mira el bolso de refilón y se aleja por la Ronda de la Cagarada.
El chico está un poco asustado por lo que le estamos contando: todas las comisarías le parecen muy lejanas.
-También puedes ir a la Guardia Civil –le indica Cristina.
-Está en la entrada de la Avenida de Madrid, casi haciendo esquina con la Carretera de Sants.
Lo sé porque está justo a medio camino entre mi antigua casa y la actual. Es uno de los motivos por los que siempre voy tranquilo por el barrio: si alguien me empieza a dar el coñazo, no va armado y tengo capacidad de reacción, sé que puedo ir acercándome al cuartelillo y quedarme ahí parado hasta que desista.
Comentamos lo mal que está el barrio. No parece que el chico sea de por aquí, aunque sus motivos tendría para cortar por el callejón: es un atajo muy poco frecuentado, que requiere conocer de verdad la zona.
Conforme pasa el tiempo, el chico está cada vez más convencido de ir con el bolso a la comisaría de los Mossos que hay en Travessera de Corts, detrás de L’Illa. Está bastante lejos y para él supone dar media vuelta, pero es casi la mejor solución.
Un señor de unos cincuenta años se materializa ante nosotros y mira al chico con cara de auténtica mala hostia. Como nos ve hablando tranquilamente, y en nuestra conversación estamos sacando a colación a los mossos y la policía, se tranquiliza.
-¿Dónde habéis encontrado ese bolso? –nos pregunta.
-Tirado, en el callejón –responde el chico.
-Es de mi vecina. La acaban de atracar.
Joder.
La mujer, anciana, vive en la calle Miguel Ángel, que es la más concurrida y ancha de la zona. Dos chicos han entrado con ella al portal, y allí le han robado el bolso. A continuación, han salido corriendo por el callejón. La peluquera (que tal vez sea la señora que nos ha mirado de reojo hace un rato) lo ha visto allí, y ha avisado al vecino.
-Pues no tiene documentación ni nada.
-Seguro que se las han llevado.
-Lo que sí han dejado son papeles del ambulatorio.
-Pues vaya.
Y seguimos quejándonos de cómo está el barrio. Aunque no parece que estos sean residentes, lo cierto es que deben de conocer bien la zona, si son capaces de meterse por esas callejuelas con la certeza de que van a salir bien parados.
Dicho eso, el señor se lleva el bolso, y el chico se va, no sé hasta qué punto frustrado por no haber podido culminar su buena acción del día. Nos despedimos, no sin antes dejarle caer que ha estado cojonudo por su parte, y que ojalá todo el mundo se comportara igual que él. Tampoco es que sirva de mucho cuando te han robado, pero ayuda saber que hay gente que se preocupa por los demás.

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24 Comments:

Blogger Cristina López said...

Leído así me entran ganas de emigrar del barrio :p

22 de junio de 2007, 17:16  
Blogger Juanma said...

Qué va, pero si es de lo más entretenido... :-P

22 de junio de 2007, 17:19  
Blogger Álex Vidal said...

Joéee... recordadme que, si alguna vez vuelvos a visitaros a casa, lleve mi sable láser desenvainado :D

23 de junio de 2007, 13:12  
Anonymous Skalagrim said...

Eso. Para que te den una paliza por friki y por rarito... :D

23 de junio de 2007, 18:53  
Blogger Álex Vidal said...

Tu falta de fe me resulta francamente molesta... (huhhhhhhh)

24 de junio de 2007, 23:53  
Blogger Juanma said...

¡Friki! ¡Rarito! :-PPPPPP

25 de junio de 2007, 9:10  
Blogger manu said...

se vengan abajo todos los cables de la electricidad
¿Eso es un problema para SuperMagneto? Así recargarás las pilas XDDDD

25 de junio de 2007, 10:03  
Blogger Juanma said...

BZZZZZZM, BZZZZZZM. :-PPPP

25 de junio de 2007, 10:36  
Blogger Sofia said...

Juanma: acabo de encontrar tu blog por casualidad y ya me encanta.

¿Dónde más escribes? es decir, ¿dónde más puedo leerte?

saludos

27 de junio de 2007, 6:04  
Anonymous Anónima d elas 9:59 said...

Tu descripción de los callejones al principio de la entrada es Barojiana... Consérvala para incluir en esa novela barcelonesa escrita por un madrileño que tanto nos va a gustar. ;) Gracias.

27 de junio de 2007, 8:39  
Blogger Juanma said...

Sofía:

Me alegra que te haya gustado. Material de lectura no te va a faltar, eso desde luego. :-)

En la columna de enlaces (que, no sé por qué, se me ha ido abajo del todo del blog, en vez de estar a la derecha del texto) hay un epígrafe titulado "Un poquito de autobombo", en el que puedes ver algunos ensayos y relatos míos publicados por la red. Además, en Bibliópolis llevo una columna fija sobre libros no fantásticos escritos por autores de literatura fantástica:

http://www.bibliopolis.org/opinion.htm#quinta

Ensayo, casi todo. Aunque estoy en vías de remediarlo. :-)

¡Muchas gracias por leer el blog, y por lo que dices de él! :)

27 de junio de 2007, 9:34  
Blogger Juanma said...

Anónima:
Eso, tú dame ideas.

De todos modos, ya lo tengo decidido: si empiezo a escribir este verano (que es una de mis primeras tareas pendientes), va a ser space opera. Así, con un par. :-P

27 de junio de 2007, 9:35  
Blogger manu said...

Juanma, vamos mal. "Si empiezo": no me gusta ese condicional. ¿Space opera? Coño, se supone que escribirás para ganar dinero... ¿o no?

27 de junio de 2007, 10:29  
Blogger Juanma said...

Manu:

El «si empiezo» continúa con «este verano». Pero empezarla, la empezaré. Me vino la iluminación, así de repente, lo vi claro y me dije que esta ocasión no la debo dejar pasar.

¿El space opera no da dinero? Una pista: podría dar 6.000 euros. O 1.500. ;-P O 18.000, si va mejor de lo que esperaba y me paso de extensión. ;-PPPP

27 de junio de 2007, 10:37  
Blogger manu said...

Así ya me gusta más ;-)

27 de junio de 2007, 11:09  
Blogger Juanma said...

:-)

27 de junio de 2007, 11:23  
Blogger Álex Vidal said...

Ottia, Juanma, tú y yo, finalistas del de 18.000 leuros, ya lo estoy viendo...

...

Vaaale, ya me pongo, jolines.

27 de junio de 2007, 21:49  
Anonymous Anónimo said...

HACE QUINCE AÑOS…LAS OLIMPÍADAS…



Por Rafael del Barco Carreras



Llovió tan ilimitado dinero sobre la ciudad que se palió, CASI, la catástrofe de PORCIOLES y el franquismo, surgiendo de nuevo la Barcelona de la burguesía de entre siglos. Pero apareciendo las prácticas constructoras habituales, el recorte de cemento y calidades, visibles en la Ciudad Olímpica antes de “entregada la obra”. Derrumbes, grietas, manchones de salitre, alturas que no permiten el tránsito de camiones ¡en el puerto!, y drenajes deficientes con sus inundaciones. Tras el gran precedente de lo achacado a la “aluminosis” (miles de pisos del franquismo apuntalados y derruidos), surge la simple “falta de cemento”, la chapuza, y se hunde el Carmelo donde en teoría estudios y métodos eran perfectos, se descubre que los presupuestos de mantenimiento no se han invertido donde debían o desaparecido, y los trenes, la electricidad, o el aeropuerto, carreteras (el terrible Eix Transversal), y las autopistas se colapsan recién inaugurados. Hasta las sofisticadas técnicas israelitas de las nuevas cárceles no funcionan, suministradas por un amigo de los Pujol. ¡Y ninguna detención, faltaría más!. Como con el 3% o 20%, la corrupción “técnica” está perfectamente institucionalizada. El “seny catalá” que tan hermosas fachadas supo diseñar se transforma en pura delictiva avaricia cuando aplica presupuestos. Interpelaciones en Parlament y el Parlamento de la Nación, y LA VERDAD, las muchas verdades de tanto desastre, no se sabrán nunca, JAMÁS, porque abarcan todo el panorama de “técnicos”, funcionarios, políticos de derecha o izquierda, amigos o enemigos, grandes constructoras y subcontratistas, con su gran o pequeña mordida de dinero negro. De nuevo Magdalena Álvarez Arza defenderá la Gran Corrupción barcelonesa, al igual que por los 80 con su Jefe Josep Borrell OCULTÓ Y NO DENUNCIÓ (y encima pasados los años justificó su silencio en la prensa) a sus amigos el Delegado de Hacienda e inspectores. Gestos, papeles, cifras, porcentajes, el “nosotros esto y lo otro” y el consabido “vosotros tenéis la culpa”. Más la música del eterno AVE, su Sagrada Familia, los alcaldes, los geólogos, las asociaciones de vecinos, los ecologistas y su ecosistema, los sindicatos y sus huelgas, y hasta los chorizos arramblando el cobre. A por subvenciones y presupuestos, ¡que paga Madrid!. Todos contra el AVE, y contra su tardanza.

Ya Milá quiso detener la Pedrera de Gaudí pero su mujer amaba más el arte que el dinero, y a su pesar, el hermosísimo monumento ha resultado más caro de mantener que una catedral gótica. La piedra no es la adecuada.

Yo presté poca atención a las Olimpíadas. Un juicio, por una urbanización en el que me declararon inocente, me retuvo dos meses en la cárcel de Gerona. Una terrible estancia en una celda con cinco gitanos y su guitarra. Pero fue peor el trato con la sicóloga, castigándome con cambio de módulo (la diferencia, cuatro o seis por celda, dos literas de tres con medio metro de separación) por no cumplir un baremo de “actividades” que el propio verano por vacaciones de los funcionarios y “técnicos” convertía en imposible. Y se me ocurrió escribir mi primera novela: “LOS 10…, 100…, y 500.000 MILLONES DE PTLOS. DE LA ROSA”, con más disgustos que un cambio de módulo. Los grandes triunfadores olímpicos, Samaranch, Pujol, Serra, Maragall, o los segundos en el podium, que en mi ingenuidad creía se derrumbaban, De la Rosa, Piqué Vidal, Pascual Estevill, me demostrarían como se aplasta una mosca cojonera.

A nadie le hizo maldita la gracia las aventuras amorosas del sesentón Antonio de la Rosa con el “je t´aime Antoine”, susurrado al oído, bailando en el Sporting de Montecarlo con una preciosa francesa que le traía de cabeza, pero que aquella noche le negó la entrada a su camarote. Estrategia femenina. O la desesperada reacción ante su despedida invitando al yate al anochecer a tres prostitutas “para él solo”. Por si alguno de sus multimillonarios descendientes se queja, tengo las fotografías (unas sospechosas fotos que ni de lejos inspiré). Tras también despedirme (aquello era inaguantable), pasado el tiempo supe que al día siguiente apareció el hijo Javier y familia, fraguándose el desastre que se me avecinaba (la propia francesa declararía contra mí en el juicio, sin nada concreto, suponiendo engaños y orgías). Y menos gracia anunciar la que sería la próxima gran estafa del club De la Rosa - Piqué Vidal, al que yo añadía Pujol, único personaje sin seudónimo, Gran Tibidabo - Port Aventura.

Mi abogado, Rucabado, fallecido el día antes de mi primer permiso, después de negadas una decena de peticiones faltándome unos escasos meses para entrar en “condicional” y hasta la libertad total, fue cáustico, “te has divertido pero lo estás pagando caro, y lo pagarás más”. Lo de escribir solo es rentable si se elogia al Poder, y la Gran Corrupción demasiado poderosa para lanzarse lanza en ristre a lo quijote contra los molinos. Pero a mí aquellos molinos me jodieron la vida, y entre aquellas paredes me pareció la mejor de las ocupaciones embestir a quien con los años se ha demostrado eran las más retorcidas y amorales mentes de la Gran Barcelona.

La novela no tuvo ninguna resonancia, aunque varías publicaciones, entre ellas El País, le dedicaran unas líneas. El País se portó bien, imprimió mi nombre, aun haciéndome secretario de Antonio de la Rosa. En otras referencias, solo “un preso” en pleno ataque vengativo. La distribuyeron por toda España, por la intervención del grupo Z (Interviú y el Periódico) de Antonio Asensio, cabreado por doscientos millones estafados por su financiero de los 80, pero reaccionaron a tiempo de detener la venta y a las órdenes de Maciá Alavedra, consellé de la Generalitat, se retiró de muchas librerías, hasta amenazando a la distribuidora, que contestaba “agotada la edición” a pesar de que años después comprobé una gran existencia de libros, cubiertos de polvo, en un almacén de San Boi de Llobregat.

Y Pujol ganó más elecciones, y los BILLONES de la Gran Corrupción se “coronaron”, en argot del narcotráfico, con la operación TACOS (consultar Internet). La detención de Piqué Vidal y sus hombres de paja, administradores de sus sociedades “ful”, instrumentales, dicen. Miles de “instrumentales”. El 26-5-2006. Solo unas horas, acusado de blanqueo. 2.000 kilos de cocaína, valor en la ciudad, 10.000 mil millones de las antiguas pesetas, y que generarían en toda Europa, mezclados y en papelinas, varias decenas de miles de millones, y un reguero de degenerados y muertos. No es la primera vez que en diligencias se mezcla su nombre, siempre en operaciones de gran calado, ni supuestamente la única operación. Se le detiene por orden del Juzgado n. 4 de la Audiencia Nacional, y las noticias, dicen, han intervenido Policía y Guardia Civil, pero con la insistencia de la DEA norteamericana. En Barcelona “tabú”, tras casi cincuenta años dedicados a la Gran Corrupción (con un bufete de hasta cien abogados y varios pequeños bufetes de apoyo). Tanto es así que cuatro meses después entra a cumplir la condena de siete años por extorsión y los “técnicos penitenciarios” de la Generalitat le sueltan a los dos meses. Será por librar de la cárcel al gran Pujol, y además por contribuir al PIB local. ¡Que gentuza!. Para rematar…me cayeron encima tres denuncias falsas y otras menudencias, que ya contaré. ¡Y ni de lejos soy la única víctima!, que cuanto más escribo, ahora en Internet, sin que nadie apague mis ordenadores, más descubro.

Han pasado quince años de la llama olímpica, y los grandes casos siguen pendientes, Hacienda con Núñez y el delegado Huguet, con De la Rosa…Gran Tibidabo…¿tendrá algo que ver en los retrasos el Presidente de la Audiencia Barrera Cogollos, amigo y compañero de Sala de Fernández Oubiña, íntimo de Piqué Vidal y Javier de la Rosa, con quien tanto departió en el oscuro rincón de la coctelería Ideal?.

Para detalles www.lagrancorrupcion.com

24 de agosto de 2007, 11:12  
Anonymous el vecino del barrio said...

Eeeii ese es mi barrio!

"Llegado el atardecer, cierran la fábrica, se detiene la obra, y los vecinos de toda la vida se adueñan de la calle de atrás. Forman su tertulia improvisada al pie de la ventana del dormitorio de Cristina." y esos vecinos de toda la vida debe de ser mi pandilla xD no se si lo sabeis pero fisas sufrirá una remodelación
mirad esto:

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=465756&idseccio_PK=1022&h=

Nos vemos en el barrio!

10 de diciembre de 2007, 22:12  
Anonymous el del barrio otra vez said...

http://www.elperiodico.com/
default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma
=CAS&idnoticia_PK=465756&idseccio_PK=
1022&h=

este es el link de antes, teneis q ponerlo sin intros, todo junto.

10 de diciembre de 2007, 22:15  
Anonymous otro vecino del barrio said...

soy otro vecino del barrio, me encanta el ambiente en fisas, incluso diria q hay demasiada gente...a veces.

Sobre lo de que formamos una tertulia improvisada al atardecer...nse si te molestara cuando ablamos o no, pero si te digo la verdad nunka nos an avisado verbalmente...digo verbalmente porq una noxe nos tiraron un par o 3 de manzanas...lanzadas a mala ostia, y otra noxe 3 mandarinas q kasi nos da en la kabeza y una botella de kristal. Sisi...no se si la gracia la iciste tu, o otro q se abra hartado de nosotros y nuestras xarlas nokturnas, pero las kosas se dicen d wenas maneras, y no lanzandonos objetos por los balcones a mala ostia.

Aunq Fisas se vaya a tomar por kulo, nunka olvidaremos todo lo q emos exo alli.

A kuidarse

10 de diciembre de 2007, 22:28  
Blogger Juanma said...

Vivimos un poco más allá de Fisas, pero voy por ella prácticamente a diario. Lo de tirar objetos no tiene justificación, pudiendo avisar verbalmente, como decís. Tranquis, que no somos nosotros.
:-)

El cambio que va a sufrir el barrio puede estar bien, si realmente construyen los centros sociales que han prometido. Si sirve para dar un pelotazo inmobiliario... pues como que no.

Saludos, y gracias por dejar vuestras opiniones.

11 de diciembre de 2007, 12:01  
Anonymous Arizalaman said...

Hace más de 5 años llegué a este blog, buscando cosas del barrio en el que vivo.
Hoy he vuelto a toparme con él de milagro.

El barrio sigue igual en el tema de infraestructuras que en el 2007 a día de hoy (2013), pero con algunos cambios.

Los ocupas de fisas (los de la floresta) son lo que menos preocupa al barrio, puesto que son gente muy civilizada.

Los yonkis de la ronda de la cagarada y el callejón de las almas han ido desapareciendo (quizás por sobredosis), hace ya 1 año o dos que no veo ninguna aguja por el suelo.

Ahora solo hace falta que pongan el CAP que dijeron que pondrían hace ya 3 años.

Un saludo desde arizala.

21 de febrero de 2013, 16:11  
Blogger Juanma said...

El solar en la calle de Roger sigue ahí, tan hermoso, y no hay ni trazas de que vayan a construir el CAP. Sants parece el distrito más maltratado por los sucesivos alcaldes de Barcelona.

Ya no voy tanto por esas calles, aunque sigo viviendo en el barrio. El cruce de Fisas con Roger se ve más tranquilo, aunque el otro día pasé por ahí y había una redada de los Mossos.

Gracias por leer y comentar. Me encantaría poder hacer alguna entrada sobre los nuevos equipamientos del barrio... si alguna vez los llegan a hacer. :)

21 de febrero de 2013, 16:18  

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