sábado, 25 de febrero de 2006

¿Recuerdas la primera vez?

Como dice la canción de Pulp:

Do you remember the first time?
I can't remember a worse time
but you know that we've changed so much since then
Oh yeah, we've grown.

Seguro que todos podéis recordar la primera vez que os disteis un beso, que le pedisteis u os pidió que salierais juntos, que hicisteis el amor, que discutisteis y que cortasteis; la primera reconciliación, la primera cita y el primer desengaño; la primera vez que hicisteis ojitos, el primer episodio de celos y los primeros cuernos (que os pusieron y pusisteis); el primer roce con intención, el primer beso robado y la primera sonrisita bobalicona que se os puso cuando os despedisteis en su portal, antes de que pasara nada; el primer baile, el primer revolcón en el parque y la primera vez que hicisteis manitas; la primera noche durmiendo juntos, la primera noche de insomnio por su culpa y la primera noche conscientes de que ibais a dormir solos; la primera masturbación, el primer sexo oral y la primera vez que se negó u os negasteis a ello (y el porqué); la primera toma de conciencia de que aquello no funcionaba, la primera tentantiva de dejarlo y la primera vez que estuvisteis a punto de dar el paso y luego disteis marcha atrás.
Todos recordamos esas cosas, a no ser que fuéramos muy borrachos o muy drogados o tengamos una capacidad inaudita de autoengaño. Otra cosa es que en ocasiones no queramos reconocerlo, que también sucede. Yo mismo mentiría o daría la callada por respuesta si me preguntarais por alguna de las primeras veces que hice o me hicieron alguna de las cosas que apunto en esta anotación.
Todos preferimos recordar lo bueno o lo malo, según el momento personal, emocional y anímico en que nos encontremos, y rechazar lo que no se ajuste a ello.
Pero lo he puesto muy fácil: estoy hablando de sensaciones reconocibles que implican conciencia de estar realizando un acto. Un beso, una escena de cuernos, un momento de llanto, el roce de una mano, un pezón erecto o un orgasmo son momentos de los que somos conscientes en el momento de realizarlos. Tal vez no calibremos las consecuencias, ni sepamos qué nos ha llevado a esa situación, pero sabemos qué estamos haciendo en el momento en que sucede.
Pero ¿cuántos recordamos la primera vez que se produjo un hecho invisible, cuyos efectos no se manifestarán hasta más tarde?
No sé en qué momento empecé a incubar un cáncer, pero tuvo que haber un momento, una fracción de segundo en la que no lo tenía y, tan sólo una fracción de segundo después, ya estaba enfermo. Una célula que empezó a crecer de manera incontrolada. Y, antes que eso, tuvo que haber un detonante. Una fracción de segundo en la que no se daban las circunstancias para que lo desarrollara (y aquí podemos apelar a la genética, el estrés o un virus, todas ellas aceptadas como posibles causas del linfoma de Hodgkin), y la fracción de segundo siguiente ya tenía todas o muchas papeletas para enfermar.
Sustituid mi cáncer por todo aquello que padecéis, habéis padecido o padeceréis, vosotros o los vuestros.
Tampoco sé en qué momento me empezaron a gustar las chicas que me han gustado, me gustan y me gustarán. O yo a ellas. Es posible que me esté empezando a gustar alguna chica y todavía no sea consciente de ello; o yo a ella, y ella tampoco lo perciba hasta que ocurra algo, un cruce de miradas, una mano posada sobre la suya más tiempo del prescrito por las normas de conducta consuetudinarias, un lapsus delator en una conversación. El aleteo de unos párpados engendrando un huracán en mi corazón.
No sé lo que ha sucedido o está sucediendo sin ser consciente de ello, ni lo que sucederá; sólo puedo hablar de las experiencias reconocidas como tales, percibidas como hechos y explicadas por los medios de que dispongo (la escritura, la voz y los gestos).
Y la experiencia dice que muchas primeras veces nos quedan ocultas, y en ocasiones no las reconocemos hasta mucho más tarde. O nos quedamos sin reconocerlas.
Y, generalmente, las olvidamos cuando sus efectos se manifiestan. O las olvidaríamos si hubiéramos sido capaces de reconocerlas.
Todo este rollo para contaros que recuerdo perfectamente mi primer beso, la primera vez que salimos (y cómo nos convertimos en pareja), nuestra primera conversación sobre anticonceptivos, la primera vez que nos acostamos, la primera vez que la vi dormir junto a mí, la primera bronca, la primera separación, el primer orgasmo dentro de ella, la primera ruptura, la primera vez que otra chica me volvió a hacer tilín, la primera vez que me volví a acordar de ella mientras intentaba acordarme de la chica que me había hecho tilín, la primera vez que volví a enrollarme con otra chica, la primera carta de amor que me escribió, la primera vez que volvimos a vernos (y de qué manera nos dijimos que éramos pareja), la primera vez que nos acostamos, la primera vez que nos acostamos borrachos, la primera discusión, la primera vez que cortamos, la primera vez que nos reconciliamos, la primera vez que pensé en irme con otra, la primera noche que me estuvo acompañando en el hospital, la primera vez que me lanzó un ultimátum, la primera vez que invité a salir a una chica después de que cortáramos, la primera carta de amor que envié por correo electrónico (porque me daba corte decírselo en persona), las primeras calabazas explícitas que he recibido, la primera vez que otra chica me besó, la primera vez que otra chica y yo nos besamos, la primera vez que dijo de dejarlo y la primera vez que nos volvimos a liar.
Lo recuerdo todo; pero no recuerdo cómo las conocí.
¿Os lo podéis creer? No recuerdo la primera vez que vi a algunas de las chicas de las que acabo de hablar. Sí puedo recordar la primera vez que me di cuenta de que me gustaban, pero no guardo ningún recuerdo de la primera vez que las vi.
En el momento en que empezamos a salir, Laura era una de mis mejores amigas, desde hacía nueve años, pero no recuerdo el momento en que nos convertimos en amigos. Habíamos estudiado juntos en el instituto, en tercero de BUP y en COU, pero tampoco recuerdo la primera vez que la vi. Tal vez fuera ella quien me dijera algo, pero la amistad surgió más tarde, año y pico después, ya en COU.
Con Alicia, casi lo mismo. Nos hicimos amigos en cuarto de carrera, pero ya nos habíamos visto alguna vez, porque éramos de la misma promoción, aunque en los cursos comunes no habíamos compartido clase. Estoy seguro de conocerla de vista en tercero, porque era delegada de su curso y la vi hablar una vez que fuimos a protestar al rectorado, ya no recuerdo por qué motivo. (Por la primera guerra del Golfo, tal vez; o para que nos pusieran calefacción: en Cantoblanco hacía un frío que pelaba.) Debí de haberla visto alguna vez que me acercara a saludar a Arancha o a Isa, y seguramente coincidimos en el tren que nos llevaba a Cantoblanco; pero hasta que empezó a juntarse con nosotros en cuarto no la conciencié como amiga.
Otro tanto puedo decir de las demás chicas que me han gustado. Pudimos habernos conocido de mil maneras distintas, pero sólo fui consciente de ellas tiempo después, cuando sucedió o dejó de suceder algo que me hizo ponerme sobre aviso. Rara vez he tenido amores a primera vista. Bueno, sí, los he tenido, ¿quién no?, pero rara vez ha habido continuidad y he seguido teniendo trato con ellas.
Por supuesto, lo que estoy contando no es aplicable sólo a las chicas que me han gustado. También vale para mis mejores amigos.
Javi me cuenta una anécdota buenísima. Ya nos conocíamos desde primero de EGB, pero sólo empezamos a ser amigos en tercero o cuarto. Yo era un chico huraño y asocial. Jugaba muy mal al fútbol, de modo que andaba solo durante el recreo. Me iba a los soportales del patio y jugaba a los juegos que me inventaba.
Un día, Javi me vio jugar con la arena. Estaba dibujando algo con las manos.
-¿Qué haces? –me preguntó.
-Una nave espacial. ¿Te subes conmigo?
Y desde entonces. Han pasado veintiseis años, que se dice pronto. Pese a la distancia, sigue siendo mi mejor amigo, y tengo unas ganas enormes de conocer a la pequeña Rubina, que nació hace ocho días y a la que considero una sobrina más (como a Ruggero). Y todo empezó con un viaje en una nave espacial.
Pero esto lo sé porque él me lo contó una vez, años después. Yo ya no lo recordaba.
¿Por qué somos así? Ni idea. Supongo que porque las grandes cosas de la vida suceden de una manera inadvertida. No suele haber ningún enorme cartel que diga “AQUÍ ESTÁN DESCUBRIENDO LA PENICILINA”, ni fotógrafos acechando para captar el momento en que te presentan a la que puede ser una persona fundamental en tu vida. Aunque no estaría mal. Imaginaos como si fuérais Terminator, visualizando dato tras dato en vuestra terminal, a medida que vuestra mirada se posase sobre algún objeto o persona.

Esa chica será tu novia dentro de cuatro años, seis meses y cinco días. Pero no en Barcelona, sino en Londres, donde te la presentarán en casa de unos amigos a los que conociste en una fiesta en tu casa, pero a quienes aún no consideras amigos.

En esta curva se matará el vecino del sexto dentro de cinco meses y trece días. Se quedará dormido y se comerá el quitamiedos.

Ese de la camiseta de Fanhunter con el que te acabas de cruzar en el Paseo de Gràcia dejará dentro de diez días un mensaje en un foro al que aún no estás suscrito, a raíz del cual terminaréis siendo buenos amigos.

Aquel niño de los pantaloncitos a cuadros se casará con tu sobrina dentro de veinticuatro años, tres meses y ocho días. Tres años y once días después, tendrán gemelos, uno de los cuales se llamará Juan Manuel. Pero tú no lo verás, porque…

¿Que no estaría mal, he dicho? Lo retiro. ¡Sería horrible! Prefiero ir descubriendo la vida a medida que los hechos se sucedan, pensar en el momento presente y en lo que hace que mis amigos sean mis amigos, mis chicas sean mis chicas y yo sea el amigo y chico de ellas, en vez de preguntarme por un futuro que tal vez no llegue. Pero a veces no puedo evitar pensar en ello, en esa sensación de “¿Pero cómo no lo he visto antes? ¡Lo he tenido delante de mis narices durante todo este tiempo!” que me asalta cuando por fin soy consciente de que tal persona me está empezando a gustar o está empezando a ser importante en mi vida, y no lo he visto venir.
¿Vosotros no tenéis o habéis tenido esa sensación?

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32 Comments:

Anonymous Kotinussa said...

Pues yo me acuerdo perfectamente del momento en que le eché la vista encima a cada uno de los dos novios que he tenido. Y también de que en ese momento sabía perfectamente que iba a terminar saliendo con ellos.

Que conste que no destaco precisamente por mi intuición ¿eh?

Misterios...

26 de febrero de 2006, 0:02  
Anonymous Panadero said...

Y si habláramos de una manera cíclica... No habría una sola primera vez sino muchas ocasiones, muchas primeras veces; da igual que te mosquees con tal persona, que te distancies, te enamores, odies o simpatices, pues está escrito que vas a coincidir una y otra vez a lo largo de tu vida. Son esos secundarios de lujo que aparecen a veces para declamar un diálogo inspirado.
Hay gente con la que siempre te reencuentras con agrado, siempre con talante comunicativo -los buenos amigos- e incluso gente con la que se pierde el contacto, pero aunque hayan pasado años, la química -lo que sea- hace que te entiendas con una sola mirada.
Se me ocurre:-)

Bueno, y ya que cojí el micro... aprovecho para saludar a Juanma y a todos los amigos catalanes.

Abrazos desde Vallekas!!!

26 de febrero de 2006, 1:31  
Anonymous Elvira said...

Yo recuerdo desde el primer beso, el susto y cada una de las sensaciones de mis primeras veces.

Estoy de acuerdo con Koti, siempre que les he echado el ojo, se perfectamente que vamos a ir a más...

Besos

26 de febrero de 2006, 16:41  
Anonymous Pily B. said...

Debe ser cuestión de género, porque yo también recuerdo las primeras veces de todo. Eso sí, de intuición, cero patatero. :-(

Ah, y cuando pensé que sería imposible que te superases a ti mismo, vuelves a sorprenderme. Post chulo, sí señor, y de los que te dejan pensativo además. ENHORABUENA, FENÓMENO. ;-)

26 de febrero de 2006, 20:21  
Anonymous Felicidad said...

Bueno, podría hablar de mi primera vez en esto, en aquello y en lo de más allá. Pero no, esa clase de "pornografía emocional" la dejo para otra ocasión, en otro lugar, con otra gente... Tan decidida que parezco a veces y tan victoriana que me muestro en otras.

Ahora bien, hablaré de una primera vez. La primera vez que te vi. Hispacon de Vigo (quiero decir Barracon, Nachocon u otros apelativos). Hacía poco que habíamos entrado en el Cosmos. El camarero había juntado varias mesas y le dijimos que no se molestara en separarlas en un par de días. Yo estaba en la punta de la mesa más alejada de la entrada. Juanma Barranquero estaba sentado a mi lado. Entraste tú y un grupo de gente que ahora mismo no recuerdo. No tenía ni idea de quién eras pero al parecer los de allí te conocían (los de Gijón, vamos, Sergio, Rudy, Marisa y todos estos). Empezaste a decir que Nacho te había pedido que le ayudaras haciendo una presentación y tú decías que le habías dicho que sí sin tener ni idea de qué se iba a presentar.

Me gustó que sin apenas conocerme me hablaras con cordialidad y, como ya te dije una vez, me gustó que siempre anduvieras sonriendo.

No es que nos conozcamos mucho pues estuviste más implicado en la Hispacón, mientras que yo lo estuve en la Barracon. Pero sí recuerdo que me caíste de puta madre.

Lo que son las cosas.

Y ahora me tienes aquí escribiendo esto con toda la familiaridad del mundo y como si te conociera casi de toda la vida. NO es así, claro, pero eso no implica que no me nazca comportarme de esta manera.

Ahí tenéis una "primera vez". Espero que os haya gustado.

Besotes y Saludotes

27 de febrero de 2006, 10:16  
Anonymous Dalla said...

Pues sí, la vida está llena de coincidencias memorables. Como la primera vez que acabé, por casualidad, en este blog, y desde entonces, voyeur emocional y lectora adicta confesa :)
Sin duda, de las mejores 'primeras veces' que el destino me ha deparado últimamente.

27 de febrero de 2006, 10:25  
Blogger Álex Vidal said...

Je je. Pues voy a contar mi "primera vez" con Juanma, que además va a cerrar un bonito círculo.

Nos conocíamos virtualmente de las listas, sobre todo la de Giga. Pregunté por la música de Björk, de la que me había cautivado su interpretación en la película de Von Trier Dancer in the dark y ese peaso tema a dúo con Thom Yorke, de Radiohead, "I've Seen It All". Juanma, que sabía de Björk una barbaridad, me recomendó Debut. Y en poco, gracias a él, tiempo me compré la discografía. De Björk acabamos hablando de Pulp, de quien confesó ser seguidor, pero de los que no tenía aún material. Así que le dije: "mira, te grabo una cinta con Different Class" y te la mando.

Y ya en Gijón, sentado en una conferencia cerca de Julián y Alejo, veo a un chico con pinta de niño bueno que habla por los descosidos y parece conocer a absolutamente tooodo el mundo. Me dije: "va a ser este". Me fijé en la acreditación. Ajá. Cuando pasó por mi lado le toqué el hombro. Se giró y muy amablemente me dijo: "Hola. ¿Sí, qué se te ofrece?". Le alargué la cinta (sin palabras: entre que soy parco en ellas y lo que me gusta el teatro...). La miró, leyó el título, y dijo, sonriendo: "Ajá. Eres Álex. ¿Qué tal?".

Así que Pulp fueron los artífices de nuestra primera vez :D Y hasta hoy ^_^

27 de febrero de 2006, 12:52  
Anonymous Alicia said...

Querido Juanmita,
Gracias. Una vez más. Me he sentido protagonista de muchas de esas de tus "primeras veces" y el leerlo me ha servido para volver a recordarlas. Algunas las tenía presentes y otras no tanto. De otras muchas ni me acuerdo. Supongo que al igual que la memoria es selectiva, las apreciaciones de los momentos también lo son y eso hace que algunos nos pasen desapercidos mientras que para otras personas sean determinantes.
No me acuerdo de aquella mi intervención en el rectorado, tampoco me acuerdo de la primera vez que me dí cuenta de que existías (creo que siempre has estado) sí recuerdo, lógicamente, otros primeros momentos más íntimos o de sentimientos más intensos.
Me gustaría mucho que me contases tus recuerdos singulares de esos momentos que son plurales. Es una forma de completar mi memoria. Y una vez más, te emplazo para ello en el correo privado. Besitos

27 de febrero de 2006, 13:18  
Anonymous arturo said...

Inevitablemente recuerdo la cancion de la DAF:
Recuerda la primera vez,
recuerda como amarre
tu lindo cuerpo
pero tú,mi cariño
pero tú, mi amor
amarrasste mi corazón...

27 de febrero de 2006, 14:04  
Anonymous Charlotte said...

Ya que has empezado con Pulp... te contesto con otra de las suyas, "Something changed". Porque el destino (si existe, o como lo definamos) es así de curioso:

"I wrote this song two hours before we met.
I didn't know your name or what you looked like yet.
Oh I could have stayed at home and gone to bed.
I could have gone to see a film instead.
You might have changed your mind and seen your friends
Life could have been very different then but something changed.
Do you believe that there's someone up above?
Does he have a timetable directing acts of love?
Why did I write this song on that day?
Why did you touch my hand and softly say.
Stop asking questions that don't matter anyway.
Just give us a kiss to celebrate here today something changed.
When we woke up that morning we had no way of knowing
That in a matter of hours we'd change the way we were going.
Where would I be now if we'd never met.
Would I be singing this song to someone else instead I dunno
But like you said something changed."


Yo desde luego recuerdo cómo conocí a casi todos mis compañeros de aventuras (en todos los sentidos), pero olvido los detalles posteriores. Pero es que mi memoria siempre ha sido algo anormal.

27 de febrero de 2006, 16:58  
Blogger Juanma said...

Kotinussa y Elvira: ¡Ay, dadme algo de vuestra intuición, jooo! :-)))
(Aunque bien mirado, mejor llevarse sorpresas: más emoción, ¿no?)

Besos a ambas. :-***

27 de febrero de 2006, 22:08  
Blogger Juanma said...

Panadero: Ahí, ahí, Vallekas rules!
;-)

Que, por cierto, mi "primera vez" contigo fue muy buena y marcó la Gran Conversación en la que llevamos embarcados cinco años: ¿Es El club de la lucha una castaña o la quintaesencia del cine actual? Desde la primera vez hasta hoy, hablando de ciclos. :-)

27 de febrero de 2006, 22:11  
Blogger Juanma said...

Pily: Jo, me sacas los colores. Como casi siempre. :-D

Besilloooooos. :-****

27 de febrero de 2006, 22:12  
Blogger Juanma said...

Felicidad: Pues tuvimos una "primera vez" mutuamente satisfactoria. El sentimiento es compartido, tú también me caíste de puta madre y la pena es que no pudiera pasarme por la BarraCon con toda la frecuencia con la que me hubiera gustado, aunque sí lo suficiente como para tirarme cinco días sin parar de silbar el politono Kill Bill que tenía Sergio como melodía del móvil. También es verdad que contigo al lado es fácil tener la sonrisa siempre a punto. Consigues ganarte la confianza de los demás, y eso es todo un tesoro.

Besitoooos. :-***

27 de febrero de 2006, 22:20  
Blogger Juanma said...

Dalla: Me alegro de que haya habido una primera vez que te haya enganchado, y una segunda, y todas las que quieras, que aquí estaré.

Besos. :-***

27 de febrero de 2006, 22:22  
Blogger Juanma said...

Álex: Aunque no me acordaba de algunos detalles (estoy empezando a preocuparme: no me acuerdo de mis "primeras veces" con los que han terminado siendo mis mejores amigos), la historia fue tal como la cuentas, sí. :-)))

Y sí, el intercambio Björk por Pulp fue satisfactorio: ambos salimos ganando.

Charlotte: Ah, Pulp, hay que estar de acuerdo con lo que dice Álex en su última entrada del blog: Jarvis Cocker también es uno de mis ídolos literarios. Habla de grandes verdades de la vida.

Abrazos y besoteeeees. :-*****

27 de febrero de 2006, 22:26  
Blogger Juanma said...

Ali: Me encanta que podamos tener una visión complementaria de todos estos años, que tú recuerdes cosas que se me han olvidado y viceversa, y que sólo podamos reconstruirlo todo si estamos los dos juntos para poner un detalle aquí y añadir una conversación allá.

Como muy bien sugieres, los detalles, en privado, coming soon.
;-)

Besitooooos. :-******

27 de febrero de 2006, 22:29  
Anonymous Charlotte said...

Sí, el gran Jarvis...

Por cierto, no hablaré de la primera vez que nos conocimos porque tienes cierto nivel y reputación que mantener. Lo de la orgía-festín de la secta "Adoradores de Asimov" en la que nos infiltramos y acabamos saboteando el ponche mejor lo dejo para otro momento...

28 de febrero de 2006, 0:21  
Blogger Álex Vidal said...

¿"Adoradores de Asimov"? ¿Y no me avisasteis? Además, seguron que ponían Björk, Pulp y Radiohead. Siempre me pierdo las mejores fiestas. ¡Buáaa!

28 de febrero de 2006, 0:47  
Anonymous arturo said...

Me imagino que todos los miembros del culto llevan patillas blancas postizas y corbata de vaquero.

28 de febrero de 2006, 14:23  
Blogger Juanma said...

Y toman cócteles a base de tiotimolina resublimada. :-P

28 de febrero de 2006, 14:45  
Blogger Juanma said...

Charlotte: Pero no cuentes lo de la orgía de la secta. Será nuestro secreto. XDDDDD

Besoooos. :-***

28 de febrero de 2006, 14:46  
Anonymous Pily B. said...

¿Orgía, dónde? XDDDDDDDD

28 de febrero de 2006, 15:10  
Blogger Juanma said...

¡Organización! :-PPPP

28 de febrero de 2006, 15:14  
Anonymous ade said...

No recuerdo nada. Y no a base de petas, sino de voluntad. Porque a lgunas veces es la tercera vez la memorable, o la quinta, o la duodécima, o vaya usted a saber...
De todo el texto, me quedo con esa primera vez no común: la del crecimiento incontrolado.
Como las cáscaras y los vacíos, que le rodean a uno sin saber cómo empezó todo.
Vallekas power! Panadero: también soy yo fan incondicional de los secundarios. Algunas veces los reencuentros me producen más endorfinas que dar un beso (y ya es decir!)
Gracias por tus palabras, Juanma. Somos fans.

1 de marzo de 2006, 0:40  
Anonymous Alicia said...

Hola flor, pido disculpas por el abandono en el que te tengo, pero es que ese examen que a tí y a mí nos pareció tan bonito, no gustó demasiado a mis alumnos (suelen ser gustos inversamente proporcionales) motivo por el cual se produjo otro (llámese recuperación) este con texto de Fargas Pellicer, en tu honor y sin tú saberlo, su discurso en el primer congreso de la sección española de la AIT, Barcelona 1870. Y al examen le suceden las consabidas correcciones y...¿Te acuerdas del día de la marmota? Pues eso.
¿Sigue en pie ese viaje a Santander con escala para cenar en mi casa? Avísame de la fecha con tiempo que pondré a trabajar las marmitas.
Besos

1 de marzo de 2006, 11:36  
Blogger Juanma said...

¡Oh, sí, vamos a hacer un día de la marmita! :-)))

Sorry por tenerte también abandoná, luego te cuento en privado.

Pues ya le vale a tus alumnos, con ese peaso examen que les has puesto... Poquito receptivos que son.

Detallazo eso de dedicarme el examen. :-))) Acuérdate de preguntarles por Don Alejandro Lerroux cuando llegues al siglo XX.

Besitoooos. :-****

1 de marzo de 2006, 12:58  
Blogger Juanma said...

Ade: Lo que pasa con las sucesivas veces (tercera, quinta o septuagésimo novena) es que ya eres consciente de que hay una repetición y de que forma parte de un todo, y en ocasiones puedes disfrutarlas más: tienes más experiencia, sabes lo que viene a continuación, puedes dedicarte a perfeccionarla...

Jo, gracias a ti por tus palabras: me encanta y halaga tener fans como vosotros. :-)))

Besos. :-****

1 de marzo de 2006, 13:02  
Blogger Bef said...

"El aleteo de unos párpados engendrando un huracán en mi corazón."

Esa frase es bellísima.

Muchos saludos.

2 de marzo de 2006, 2:40  
Anonymous Alicia said...

Eso está hecho. Cenaremos marmotas.
Besos

2 de marzo de 2006, 10:26  
Blogger Juanma said...

¡Yum, yum! :-P'''''

Besoooos. :-***

2 de marzo de 2006, 11:55  
Anonymous Anónimo said...

A quien corresponda:
Podria decir que te ilumino el espiritu santo, pero seria muy blasfemo. Podria decir que fue un momento de genialidad pero seria muy incredulo de mi parte.
Aùn asi, tu comenatario es genial.
Suerte....aun recuerdo la primera vez. Desde Mèxico...Jones_Dark@hotma...

5 de marzo de 2006, 3:18  

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