domingo, 5 de febrero de 2006

Motivos de un sentimiento

Vivo al lado del Camp Nou. Se puede ver desde la ventana del pasillo, la habitación de Emmanuel, la cocina y, por supuesto, la terraza. Todas las tardes de partido veo las masas de aficionados subir por mi calle. Luego entro a mi habitación y me pongo a escribir o leer, pero se escuchan nítidamente los bocinazos, el tumulto, las ovaciones, el himno, los abucheos y las celebraciones. A veces no me hace falta ver la televisión ni entrar en Internet para saber, o al menos intuir, cómo marcha el partido.
El mogollón comienza un par de horas antes; más tiempo, si el partido es muy importante o se trata de un concierto. En el de U2, este verano, pude escuchar parte de la prueba de sonido, a mediodía. Como conseguí entrada, no puse en marcha el plan B que tenía previsto: oírlo desde casa. Fue un conciertazo, huelga decirlo. Al llegar, mis compis me contaron que el “With Or Without You” se había escuchado perfectamente.
Nunca he ido al Camp Nou a ver partidos oficiales. Sí, estuve en el Catalunya-Brasil de hace un par de años. Me reí mucho, y además fue un auténtico espectáculo.
De todos los partidos que disputa el Barça durante la temporada, siempre me quedo con las ganas de ver uno en concreto: el que disputa frente al Atlético de Madrid. El motivo está claro, a poco que hayáis leído más anotaciones de este blog: soy del Atleti.
No llevo mi afición hasta el fanatismo, y el único atributo visible es un mechero del que ya he hablado, pero no deja de ser cierto que mi carácter colchonero se ha consolidado desde que vivo en Barcelona, tal vez debido a una idealización de mis señas de identidad madrileñas, un proceso de asunción de determinados símbolos como representación del pasado (ficticio) que dejé atrás en Madrid.
El Atlético de Madrid siempre me ha caído bien. En mi infancia era el equipo de Reina, Gárate y Luiz Pereira. Más tarde llegaron los tiempos de Arteche, Manolo, Futre y Abel, ya en los ochenta. Y la canción de Glutamato Ye-Yé, “Soy un socio del Atleti”, que tenía la música del himno legionario “Soy el novio de la muerte” y decía tal que así:

Nadie en el campo sabía
quién era aquel rojiblanco
tan audaz y temerario
que en el área se internó.
Nadie sabía su historia
mas la afición suponía
que un gran dolor le mordía
como a un lobo el corazón.

Cuanto más duro era el juego
y la pelea más fiera,
defendiendo su bandera
el rojiblanco avanzó
y sin temer el marcaje
del enemigo desatado
supo saltar como un bravo
y a las mallas remató.

Y al mirar a las gradas llenas de gente,
murmuró el rojiblanco con voz valiente:

-Soy un socio del Atleti.
Tengo un hombre en mi nevera.
Soy un socio del Atleti
que va a unirse en lazo fuerte con la hinchada colchonera.


Cuando al fin lo retiraron
en su cartera encontraron
una carta y un retrato
de Luis Aragonés.
Y aquella carta decía:

“Si Muñoz un día te llama,
para mi un puesto reclama,
que a buscarte pronto iré”.

Y en el último pase que le enviaban
un gol de cabeza le consagraba.
Por ir a tu campo a verte,
mi más leal compañera,
me hice socio del Atleti,
la estreché con lazo fuerte
roja y blanca, la bandera.
Roja y blanca, la bandera.
Roja y blanca, la bandera.


Había momentos en que me gustaba más el Rayo Vallecano, cuando estaba en Primera División. Encontraba enormemente meritorio que un equipo de barrio pudiera defenderse en la máxima categoría. Pero poco a poco mis apetecencias fueron decantándose más y más claramente por el Atleti. El desencadenante fue el doblete de la temporada 1996-97.
El equipo lo tenía todo: un entrenador (Radomir Antic) interesante y con personalidad, con su divertidísima manera de masacrar la gramática española y, lo más importante, ganarse el respeto de Jesús Gil (sobre quien mejor ni hablo); Molina, un porterazo como la copa de un pino, que no tenía más remedio que caerte bien cuando se las metían dobladas (o cuando Clemente lo alineó como lateral izquierdo en la selección… y fue el único que creó ocasiones de gol); una defensa correosa, con el racial Santi López como seña de identidad del equipo (y aprovecho para deshacer el tópico de que era una mala bestia: nunca lesionó a nadie), pero también con Geli, Santi y Toni; un centro del campo muy bien situado en el campo, con los inmensos Caminero (y los anuncios de Natillas Danone) y Pantic (el genio motor de aquel doblete, el desconocido a quien Antic hizo tocar el cielo), pero también con Vizcaíno y Simeone; y una delantera muy potente, con Kiko (el mejor fichaje de la historia del equipo) y Penev (que era poco menos que un despojo del Valencia, y no veas si cumplió).
Llegó el doblete, y me hizo mucha ilusión. No estuve en la cabalgata que montó Jesús Gil por todo Madrid, porque tampoco me identificaba hasta ese extremo con el equipo, con ningún equipo, y una cosa era ser indio y otra reírle la gracia a Gil, que por ahí nunca pasé. Pero sí me fui con mi novia de entonces, Laura, y con Isabel Sánchez y Colyn a Neptuno, a celebrar el título de Liga. Y fue estupendo.
Aquello era un equipo. Lo que hubo después, también; pero ya no era lo mismo, y pronto vino el descenso, el añito en el Infierno que al final se prolongó dos temporadas. Y se veía a las claras que lo de Gil era especular, comprar por cuatro duros a auténticos cracks como Vieri o Jimmy Hasselbaink, revalorizarlos y malvenderlos. Y mi amigo Jesús Villa, colchonero él, se cagaba en todo lo cagable: la estrategia de Gil era descender el equipo para vender el solar del Calderón y especular con el terreno. Y no lo hizo en aquel momento, pero no me hubiera extrañado.
Y, curiosamente, todo aquello me reafirmó en mi condición de indio. Ser del Atleti era sufrir, saberse capaz de lo mejor y lo peor, fastidiarla cuando lo tienes todo a tu favor pero realizar auténticas virguerías cuando ya nadie da un duro por ti, pegar una patada a destiempo, hacer magia en momentos inverosímiles, bajar a Segunda cuando tenías equipo para jugar la Champions, lograr un récord de abonados cuando estás en el Infierno, vivir paradoja tras paradoja y sentir la aleatoriedad de todo: que con cuatro macarras en la defensa se pudiera hacer arte, que con cuatro artistas delante se pudiera estar varios partidos sin ver puerta, que con un entrenador prodigioso se pudiera caer en desgracia… La condición de indio te daba una visión distinta de la vida. Era un equipo de verdad, con jugadores capaces de irse de farra a Joy Eslava el sábado por la noche y luego ganar el partido; una afición de verdad, capaz de ir a muerte con un equipo que ha ganado nueve ligas y una Intercontinental pero empieza su periplo en Segunda desde el fondo de la clasificación.
El Atleti es un equipo de paradojas: Pantic hace uno de los partidos más acojonantes que he visto jamás y le mete cuatro goles al Barça, pero el Atleti pierde el partido. Qué metáfora de la vida, ¿no? Lo haces perfecto y los dejas a todos flipando, pero palmas al final. La vida misma, ya digo.
Y eso sólo lo podía hacer el Atleti.
Y luego estaba la consistencia de mi manera de ser.
Vengo de sufrir un cáncer, un linfoma de Hodgkin. Me he comido toda la mierda del mundo, en forma de hospitalización a la desesperada, esperando un diagnóstico que no llegaba, padeciendo una operación que prácticamente se tuvieron que inventar para no provocarme una infección pulmonar que me hubiera mandado al otro barrio en el mismo quirófano y chupándome seis meses de quimioterapia que no se los deseo ni a mi peor enemigo.
Crecí siendo de izquierdas en un barrio de Madrid en el que el PP obtiene más del setenta por cien de los votos. Y no sólo eso: siempre he votado a Izquierda Unida. (Bueno, ahora a Iniciativa per Catalunya.)
Leo y escribo ciencia ficción en un mundo en el que cualquier género literario se considera subliteratura, por la mera condición de género literario popular.
Saqué un siete en Selectividad (que en 1988 era una calificación muy elevada y me hubiera permitido entrar en cualquier carrera excepto un par de ingenierías) y ¿qué carrera elegí? Geografía e Historia. Con el consiguiente cabreo de mi madre, claro. Pero me gustaban la geografía y la historia, y no concebía otra elección. Una de las carreras que más desempleo (e intrusismo profesional) genera.
Ante semejante panorama, ¿cómo iba a ser del Real Madrid o el Barça, equipos de triunfadores?
Sólo me cabía una opción: ser del Atlético de Madrid. Era una cuestión de lógica interna.
Y conozco a gente cojonuda que es del Atleti: Jesús Villa, Pily, Paula, Miriam…
Pero es que además estaba el asunto de los Barça-Atleti.
Aquello sí que era fútbol. Durante la década de los noventa, el duelo mediático era el Madrid-Barça, como siempre, pero si querías ver fútbol de verdad tenías que poner un Barça-Atleti o un Barça-Valencia. Pantic metiendo cuatro goles y el Barça remontando un 0-3. Luego llegaron Van Gaal y los dos añitos en el Infierno y se jodió todo, pero hubo una época en que el partido más esperado era el Barça-Atleti o el Atleti-Barça, ya fuera en la Liga o en la Copa.
Y, desde que vivo en mi casa actual, el Barça-Atleti está más presente que nunca.
Entre otras cosas, porque, como ya he dicho, vivo al lado del Camp Nou.
Los miércoles, sábados o domingos de fútbol no se oye otra cosa.
Y si el partido es un Barça-Atleti, todavía es peor. Me halaga, como seguidor del Atleti, pero también es un coñazo. No hay quien baje a la calle desde dos horas antes hasta una hora después; si es un sábado, eso implica no poder hacer la compra; si es un domingo, que escriba o lea con los auriculares puestos al máximo. Aunque ya me enteré de un gol de Ronaldinho (frente al Osasuna, temporada 2004-2005), pese a tener la música puesta a toda hostia. Sentí un retumbar seguido por un murmullo, me quité los cascos, oí los bocinazos y gritos del público, entré en Internet y vi que Ronaldinho acaba de anotar para el Barça.
El primer Barça-Atleti de mi vida barcelonesa se jugó cuando aún vivíamos en la calle Valencia, o tal vez ya nos hubiésemos mudado a la avenida de Madrid. La casa de la avenida de Madrid también estaba muy cerca del Camp Nou, y de hecho también oí un gol una vez que estaba en el portal (Cocu, en un Barça-Inter de la Champions 2002-2003). Pero ni me enteré del Barça-Atleti.
Sin embargo, el segundo Barça-Atleti lo recuerdo perfectamente. Estábamos recién llegados a la casa de la calle Arizala. Era el primer partido que se jugaba en el Camp Nou después de nuestra mudanza. Estábamos a mediados de febrero. (Por algún motivo, todos los Barça-Atleti que se han disputado desde que vivo en Arizala se juegan en febrero.) El fin de semana de la mudanza yo estaba en Madrid, o más exactamente en un pueblo de Ávila, en la casa de campo de Gema, la novia (actual esposa) de Manolo. Me perdí el mogollón del cambio de bártulos, apenas trescientos metros entre una casa y la otra; ya lo había hecho el día antes de irme a Madrid. También me perdí la limpieza general, la sesión de pintura en el salón, la colocación de muebles, el sacrificio de una nevera que congelaba pero no enfriaba (y que le obligó a mis compis a tirar toda la primera compra). A cambio, como digo, me chupé yo solo una mudanza en un par de viajes, una firma del contrato, también solo, y una semana durmiendo en un salón que estaba manga por hombro y prácticamente inhabitable, pues estaba pintando mi habitación.
La semana había sido de locos. Estaba de segunda mudanza (entrando las cosas del salón a mi habitación) y limpiando el salón. La casa empezaba a ser habitable. Había asomado la cabecita por la terraza. Una cosa era que el Camp Nou se viese desde allí el día que estuvimos mirando el piso y decidimos que no lo soltábamos, y otra bien diferente ver todo el barrio en ebullición, la iluminación del campo, el ambiente, las riadas de gente subiendo desde el metro, con sus bufandas y gorritos, con sus banderas y pancartas. Era un espectáculo. Y yo, mientras, marujeando en casa.
Estaba pasando el paño por un mueble y miraba con odio el terrario de Iguana. Se oyó un “¡Guáaa!” monumental, que durante unos segundos lo invadió todo. Puse la tele. El Barça acababa de meter un gol.
Estaba barriendo el suelo del salón. Un nuevo “¡Guáaa!”. Volví a poner la tele. Otro gol del Barça. Agh.
Estaba fregando el suelo. “¡Guáaa!”. Grrr. Tele. Gol. Hostias.
Una frustración. La primera en la frente.
El resto de los partidos de la temporada no tuvieron la intensidad de aquel. Apenas se oía nada. Sabías que era día de partido por el mogollón que había en los alrededores, pero ¿escuchar cien mil gargantas celebrar un gol al unísono? Más bien no. El Barça tampoco estaba especialmente bien, o a lo mejor me acostumbré con rapidez.
El duelo del año siguiente fue distinto. Estaba encerrado en mi habitación, leyendo o escribiendo, ya no recuerdo bien, con la música puesta a toda leche. Sabía que había Barça-Atleti, pero no me quería hacer mala sangre, de modo que decidí esperarme a que terminara el partido y entonces poner la tele o conectarme a Internet para ver cómo había terminado.
Salí a la cocina a tomar algo. Oí una pita y un estruendo seguido de un “¡Gooo!”.
“Hay que joderse”, pensé. “Salgo a la cocina y tienen que ir estos y meter un gol.”
Me termino de tomar lo que fuera y, antes de volver a mi habitación, un nuevo “¡Gooo!”. La puta de bastos. Dos goles en cinco minutos. Si lo sé, me quedo allí. Grrr.
Pongo la tele, un rato después, y veo que el partido ha terminado 0-2 a favor del Atleti.
Oé oé oéee, oooh eeeh, oooh eeeh.
Esta tarde terminará como termine. Me da igual. Por eso escribo horas antes del partido. Lo que importa es que será un buen encuentro, o debería serlo. No lo escucharé en casa, porque tengo tertulia. Seguro que cuando llegue a casa me cruzaré con los espectadores que salen del campo.
Y, termine como termine, nadie me mirará raro mañana, cuando llegue a la oficina.
Porque esa es otra. La manera en que dije en el curro que soy del Atleti.
Yo estaba recién llegado a Barcelona. El verano había sido extrañísimo y frustrante. Álex estaba recién casado y luego se fue de vacaciones; Enric también se fue de vacaciones, y Alejo se pasaba a última hora por la oficina para enseñarme a maquetar en Quark y muchas veces no salíamos antes de las diez de la noche. Estaba solo en el trabajo, y en casa de mi tía la situación era tensa; de hecho, me fui en no muy buenos términos. Pésimos, si he de ser sincero. La llegada a la casa de la calle Valencia me había salvado, como quien dice.
Ajenos a todas estas movidas, mis compañeros de trabajo, Álex y Enric, regresaban de las vacaciones renegando de la junta directiva del Barça. Estábamos a principios de la temporada 2002-2003, tal vez en el punto más bajo de la historia reciente del equipo. El Barça llevaba cuatro años sin ganar la Liga, ni siquiera era capaz de imponerse en la Lliga Catalana. Nadie entendía qué hacía Louis Van Gaal en el banquillo. La temporada empezaba fatal y Gaspart se estaba quedando solo. Cada vez más solo.
Y a Álex y Enric, muy culés ellos, esa situación los indignaba.
Por eso, durante aquel café mañanero en la oficina, a finales del verano, Álex y Enric estaban especialmente calientes. Tal vez el Barça hubiera perdido en casa, o Van Gaal hubiese realizado algunas declaraciones improcedentes. El caso es que Enric apuró su café y expresó toda su ira:
-Gaspart va a hundir el equipo. Va a conseguir que bajemos a Segunda. Así no se puede estar. Esto es intolerable. Es que ser del Barça es sufrir.
A lo que sólo pude replicar, expeditivo.
-¡Anda ya! No me jodáis, que soy del Atleti.
Hubo un momento de incómodo silencio. Después, Enric me miró de arriba abajo, asintió, se encogió de hombros, trazó un gesto de infinita comprensión y me respondió, eludiendo mirarme a los ojos:
-Sí, claro… Claro.
No volví a oírlos quejarse de la marcha del Barça. Y creo que en aquel momento empecé a caerles verdaderamente bien.

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34 Comments:

Anonymous Kotinussa said...

Ya te dije en un comentario al post del mechero que el Atleti era el club de mis simpatías, aunque no he visto jamás un partido de futbol completo y no sé lo que es un fuera de juego. La cosa debe venir de que un tío mío era muy amigo de los directivos en los tiempos en que Calderón era presidente, y entonces en mi casa se hablaba mucho del Atleti.

Cuando venían a Cádiz a jugar el Trofeo Carranza en mi casa se hacía una cena y con frecuencia asistían el médico del club, algunos directivos...

Mi hermano tenía toalla de playa del Atleti, bufanda del Atleti... Y eso en unos tiempos en que los clubs no tenían toda la gama de productos oficiales que tienen ahora, y mucho menos tiendas. Esas cosas eran más bien escasas, y mi hermano fardaba cantidad entre sus amigos. Bueno, y mi tío Pepe tenía una pequeña insignia para la solapa con el escudo en brillantes, rubíes y zafiros (ahí es nada).

En fin, que he vivido en una atmósfera atlética. Por eso y por todo lo que cuentas es el club que me resulta más simpático. Y luego hay que reconocer que esas campañas que hacen, con esos anuncios de televisión, son geniales.

5 de febrero de 2006, 12:48  
Anonymous RM said...

Pues aquí en Cadi todavía nos acordamos del señor Gilytal, que por la ficha de Kiko compró al Cadi CF entero y lo hundió en la miseria de segunda be durante diez años.

¡Ese Cadi! ¡OE!

5 de febrero de 2006, 12:58  
Blogger Álex Vidal said...

Puntualización 1: Lo que dijo Enric, y yo suscribí, es algo así como "hostia, tienes razón".

Puntualización 2: Ya nos caías bien, so pendón desorejao :)

Puntualización 3: De los culés siempre se dice que somos unos sufridores. Y aunque el Barça gane ligas, nunca, nunca estamos contentos. Es más, nunca nos creemos que el Barça esté bien, y cuando pincha, ya estamos con el ai al cor (el corazón en un puño). Por eso tanta simpatía culé-indio. Sabemos sufrir.

Puntualización 4: Yo soy medio culé, medio bético. Y cuando veo un Barça-Betis no sé a qué lado decantarme...

Por cierto, tu forma de unir temas que parecen dispares no la supera ni PKD ;)

Y pregunta para Rafa: ¿Qué fue exactamente lo que hizo Giligili con el Cadi?

5 de febrero de 2006, 13:26  
Anonymous juaki said...

Lo hundió en la segunda B. Se quedó con todos los jugadores punteros de la época y retiró todo el apoyo al equipo cuando tuvieron que convertirse en SAD.

Y más cosas, que me callo por respeto a los colores de Juanma :)

5 de febrero de 2006, 16:31  
Blogger Álex Vidal said...

Como si los colores del equipo de uno tuviese que ver con los crápulas y mafiosos que se sientan en el despacho de dirección. A ver quién se salva en este país... :'(

5 de febrero de 2006, 17:01  
Blogger Juanma said...

Kotinussa: Jo, qué bonito todo lo que cuentas. Es verdad que el Atleti suele caer bien.

Y los anuncios son geniales. El de la guerra civil es increíble. Y el del socio número 1, entrañable.

Besos. :-***

5 de febrero de 2006, 21:10  
Blogger Juanma said...

Rafa, Álex y Juaki: Por eso digo que nunca tragué a Gil. Nunca entendí que un especulador pudiera caer tan bien, aunque fuera el presidente del Atleti.

En efecto, desmanteló el Cádiz fichando a Kiko. Juaki, puedes decirlo tranquilamente: una cosa es lo que piense sobre el Atleti y otra que no sepa el daño que hizo Gil, también al equipo.

5 de febrero de 2006, 21:11  
Blogger Juanma said...

Y ná, al final 1-3. Acabo de llegar y me cuentan que por aquí no se ha oído prácticamente nada. :-)

5 de febrero de 2006, 21:13  
Blogger Juanma said...

Ooooooeeeeeeee. :-))))

5 de febrero de 2006, 21:15  
Anonymous Kotinussa said...

1-3. Oeeeee, oeeeee, oeeeee, oeeeee...

5 de febrero de 2006, 21:17  
Blogger Álex Vidal said...

Buáaaaaa :'''(

Y el Betis ha perdido 4-3 contra el Zárágózá :(

Hala, que sepas que por culpa del Atleti, nos hemos quedao con un 11 en la quiniela :p. Los otros que nos han j*d*d* el pleno al 15, el Sevilla y el Ciudad de Murcia.

5 de febrero de 2006, 23:44  
Blogger Juanma said...

¿Once? ¿Hemos acertado once? Oé oé oéeeeeeeee, ya voy mirando hipotecas. XDDDDDDDDD

6 de febrero de 2006, 9:19  
Blogger Rox said...

jojojo coincidencia o sera que el atleti le acaba de poner una madriza al barza?

Yo antes le iba al Madrid, por el Figo y de que es el unico equipo que sonaba en México por el Hugo Sanchez. Pero ahora el atleti me late mas.

Y checa tu mail de hotmail ;)

6 de febrero de 2006, 10:05  
Blogger Jose Antonio del Valle said...

¡ALEEEEEEEEEEEEEETI!

6 de febrero de 2006, 10:42  
Anonymous arturo said...

Recuerdo que hace años entrevistaban a Rosendo y le preguntarón que opinaba sobre no se que título que estaba a punto de obtner. El Aleti era el favorito de largo sin embargo Rosendo dijo que se lo creería cuando lo viese porque ..
"el fan del aletí ha venido a este mundo a sufrir"

6 de febrero de 2006, 12:18  
Blogger Juanma said...

Rosendo sí que sabe. :-)))

Rox, no he recibido nada en mi hotmail... :-(((

6 de febrero de 2006, 12:51  
Anonymous Alicia said...

JuanMita!!! has obrado el milagro de borrar 13 años en el tiempo y devolverme a ese junio del 93 cuando me dedicaste una cassete (qué tiempos en los que no existía el DVD ni el CD regrabable) con el himo del los legionarios atléticos. ¡Eso sí que era romanticismo bien entendido! (O al menos el que entendíamos nosotros). Supongo que leido este capítulo de tu blog, a nadie le extrañará si digo que durante 4 años elegiste como delegado de clase a Luis Aragonés. Claro, que ahora que lo pienso a lo mejor fue profético que el último optaras por el Emperador del Paralelo.
Besos, negra flor, al final de la Rambla.

6 de febrero de 2006, 13:36  
Blogger Juanma said...

Negra Flor con la que me encontré al final de la Rambla: Otia, es verdad, en las elecciones a delegado votaba a Luis Aragonés, excepto en 5º, que voté a Don Alejandro Lerroux. Luego, claro, me quejaba cuando no salía delegado nuestro simpar Manolo Reina.

¡Jo, aquellas cassetes! Guardo como oro en paño una que me grabaste, con baladas de los Scorpions, Whitesnake y Silvío Rodríguez. :-)))

Otro día hablo del Estudiantes y tú, y ese inolvidable Madrid-Estu al que me llevaste, rodeado de dementes.

Besitos y buena semana, guapaaa.
:-****

6 de febrero de 2006, 14:30  
Anonymous Pily B. said...

¡Ay Dios, casi me da un patatús! Y lo que es peor, ahora tengo unas ganas terribles de escribir un post en mi blog y explicar por qué soy incapaz de jugar al futbolín y no ir con otro equipo que no sea el Atleti... En serio, qué emoción recordar lo del doblete. Y ver la foto de Kiko... si ej que todavía me pone, oye. XDDDDDDDD

7 de febrero de 2006, 0:02  
Anonymous Pily B. said...

Vale, no te pases por mi blog. XDDDDD

7 de febrero de 2006, 0:41  
Blogger Juanma said...

Pily: Pues lo que te decía en tu blog: cuando vaya a Madrizzz echamos un futbolín, pero compartiendo equipo rojiblanco.
:-)

Jo, y muchas gracias por ese post que acabas de poner en tu blog, me ha encantao. :-))))))

Besillooooos. :-****

7 de febrero de 2006, 1:36  
Anonymous Pily B. said...

AAAJAJAJAJAJA, cuenta con ese partidillo, pero a ver a quiénes nos buscamos para darles una pequeña paliza rojiblanca. :-P

Y yo sí que me lo pasé bien anoche leyendo tu post. En serio, no estaba yo de muy buen talante y me cambió el humor ipso facto. ¡GRACIAS! (Que hoy sigo igual de risueña)

7 de febrero de 2006, 15:23  
Blogger La ninfa de la torre de cristal said...

¡Que post tan dulce! Recuerdo haber sufrido muchísimo con el Atleti. Pero es cierto que tiene algo que jamás tendrán los demás equipos: los suyos no abandonan. Da igual cómo nos traten.

Ahora he dejado lo del fútbol de lado, supongo que por la carrera, pero todavía sonrío cuando el Atleti gana. Y os aseguro que es muy duro tener el corazón dividido: soy de Coruña, crecí con el Dépor y los "duelos" entre ambos siempre me mataron. El Deportivo es de mi casa, pero mi alma está con el Atleti.

7 de febrero de 2006, 18:29  
Blogger Juanma said...

Ninfa: ¡Ah, la doble militancia! ¿Qué haces cuando juegan tus dos equipos? A Álex le pasa cuando juegan el Betis y el Barça. Es un problemón.

Y sí, el asunto con el Atleti es ese: que como estamos tan curtidos, difícilmente vamos a abandonar. Antes en Segunda B que cambiar.

Besos.

8 de febrero de 2006, 12:53  
Anonymous Alicia said...

¿Por qué, casi por definición, cuando uno es del Atleti es también del Estu?
Contesté a tus dos correos de ayer, mi amol, que me das mucho trabajo y se me acumulan las respuestas.
Por cierto, que me decías que pasabas por Madrid a primeros de marzo, ¿no? ¿Cuándo? Tengo fiesta el día 3 de marzo que es viernes, no coincidiremos, ¿verdad?
Besitos

8 de febrero de 2006, 14:08  
Blogger Juanma said...

Ali: Pues supongo que por lo mismo: el Estu es un equipo del que no se espera nada, capaz de hacer grandes genialidades y enormes cagadas, periódicamente esquilmado por el Adversario (Fernando y Antonio Martín, Herreros, Orenga, Carlitos Jiménez... uy, ese no ;-) )... Vamos, otro equipo «simpático».

Lo que te digo: le dedicaré un post al Estu.

Jo, qué penita, al final iré a Madrid el jueves 9 y el lunes 13 (del 10 al 12 estaré en Santander). Me haría ilu acercarme un ratito a veros, if possible.

Besitooos. :-***

8 de febrero de 2006, 15:00  
Blogger La ninfa de la torre de cristal said...

;)

Cuando mis dos equitpos juegan, no miro...

Y que sea lo que tenga que ser.

8 de febrero de 2006, 18:23  
Anonymous Alicia said...

Sí, es una pena que nos sea el día 3, pero seguro que podemos encontrar una solución. Dices que llegas a Madrid el jueves día 9. Ya sé que tendrás alguna obligación materno filial que atender, pero si puedes escaparte a lo mejor te apetece pasarte a cenar esa noche, o la del 12 si es que te pilla mejor. Como tú prefieras. Ya sabes que me doy buena maña entre fogones (ahora vitrocerámicas) y que te trataré como te mereces.
Te mando por correo el examen que ahora mismo están haciendo mis alumnos, a ver si te gusta.
Besos

9 de febrero de 2006, 10:15  
Blogger Juanma said...

Pues me ha gustado: muy buen examen, muy completito y de los de hacer pensar y ponen en prueba los conocimientos del alumno, no su mera capacidad de absorción de datos. Aunque, como te decía en el email, yo los hubiera dejado tiritando en el comentario de texto y les hubiera colocado un capítulo de Míster Witt en el cantón. Porque claro, preguntarles en un examen si Fernando VII usaba paletó, pues como que no. ;-P

Lo de vernos ya lo hablamos en privado; cenar el jueves me parece buena idea, porque el domingo no sé a qué hora llego a Madrid. El caso es que tenemos que quedar. :)

Ánimo con las correcciones del examen. Y si te ponen alguna respuesta digna de antología del disparate, no dudes en contármela.

Besitooos. :-****

9 de febrero de 2006, 11:48  
Anonymous Laura said...

Simplemente, Juanma, todo un crack, y d resto... ¡AUPA ATLETI!

Si alguien kere comntarm algo toy en novietes@hotmail.com salu2!!!

2 de julio de 2006, 23:37  
Anonymous Anónimo said...

ola soy una chica del atletico y queria saber si me puedes ocnseguir la letra de soy oscio del atleti de glutamato yeye bueno si eso mi msn es maria_bq@hotmail.com

3 de noviembre de 2006, 13:44  
Anonymous Un indio que vuelve a perder said...

Yo no soy socio del atleti pero sí soy indio desde que recuerdo y lo que más me gusta de serlo es poder estar orgulloso de ser un perdedor, ahora estoy perdiendo a la dama de mis sueños (quizá ya la haya perdido) pero sé que esta pérdida no será más dura que otras y de todas sabemos salir los indios.

2 de febrero de 2007, 14:14  
Blogger Juanma said...

¡Ese es el espíritu!

Muchos ánimos con tu dama. Y recuerda: No todo está perdido. Los indios lo sabemos. :-)

Abrazos, y gracias por pasarte por aquí.

2 de febrero de 2007, 15:08  
Anonymous atleti said...

hola juanma. Me ha encantado tu blog. yo nací colchonera y colchonera morire. Lo tengo clarisimo. Vivo en valencia y soy alicantina, pero, como en el anuncio, siempre le pregunté a mi padre... papa, xk somos del atleti?
En fín solo keria felicitarte xk me ha encantado pasearme una vez más por la historia de nuestro club y me ha emocionado la forma en k lo has contado todo!!! :-) solo una pekeña errata, k para nada emborrona tu maravillosa forma de escribir. El central del doblete ( k estoy totalmente contigo en k era un futbolista como la copa de un pino y santo y seña del ekipo) no se llamaba Santi.... era JUANMA lopez (JUANMA; COMO TU!!!!!! :P. A santi Denia lo nombras despues con geli y toni. ufffff, k tiempos akellos!!!!! :-)
nada, juanma, a seguir escribiendo k eres un CRACK!!!!!! besines

19 de diciembre de 2007, 19:44  

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