viernes, 10 de febrero de 2006

Momentos de vinilo

Echo de menos muchas cosas de Madrid. Añoro el parque del Retiro en otoño, con una alfombra de castañas pilongas cubriéndolo todo, y las ardillas de La Chopera, que desaparecieron de un día para otro. Ir de tapitas por la Cava Baja o alrededores, tomarme unos huevos estrellados y un Protos. Salir por el Malandro o La Vía Láctea, en Malasaña. Darme una vueltecita por el barrio un atardecer de verano o una tarde de sábado invernal, pasarme por el parque de Eva Duarte de Perón y bajar por Doctor Esquerdo hasta O’Donnell, o agarrar Velázquez arriba hasta el Vips de López de Hoyos y luego dar la vuelta por la Avenida de América. Ir a la Taberna de Madrid con mis adorados compis bibliotecarios del Grupo 4, y de ahí a La Lupe o a casa de Alfonso e Icíar. Y ver a mi gente; a todos, a tantos.
También echo de menos poder estar más con mis padres, mis hermanos, tías y demás familia. Y echo de menos mi casa, claro.
Estar solo en mi casa, escuchando mis vinilos.
Ya lo he contado en otras anotaciones. Tengo doscientos y pico vinilos en Madrid. Y en Barcelona no tengo tocadiscos. Se van a quedar allí. Son una parte importante de mi vida. He crecido con ellos. Marcan mis gustos. Las cassetes también tienen su encanto, y también tengo un par de cientos de ellas. Pero estoy hablando de mis vinilos.
Los primeros discos que me compré fueron los dos dobles recopilatorios de los Beatles; primero el rojo (1962-1966) y luego el azul (1967-1970). Después me aficioné a las series medias de Discoplay (cuando estaba en Los Sótanos, en la Gran Vía) y Madrid Rock, donde por 595 pesetas me compraba los clásicos que le había escuchado a mis hermanos y que ellos se habían llevado consigo al irse de casa: Lou Reed, los Rolling Stones, Bruce Springsteen… También me arriesgaba y descubría por mi cuenta a los Jam, los Stooges, Television, Loquillo y Trogloditas…
Llegados a un punto, empecé a dejarme caer por La Metralleta, ya en plan completista. Y por Escridiscos, donde me compré esa joyita de edición del Come On Pilgrim de los Pixies. También me aprovechaba de todas las liquidaciones de las secciones de vinilos del Galerías Preciados (allí cayeron el Sandinista!, de los Clash, y el Weld, de Neil Young, a un precio de risa) y el Crisol (Monty Python Sings, una de mis posesiones más preciadas). Y seguía yendo a Madrid Rock, y completaba a buen ritmo la discografía de la Velvet Underground. (El doble en directo 1969 fue durante mucho tiempo el disco más caro que me había comprado jamás.)
Tardé mucho tiempo en sucumbir al cambio de formato. Estaba en el hospital, el verano que estuve internado, paseando pasillo arriba, pasillo abajo, y mi primo Josele se acercó a verme con un disc-man y algunos cedés de la discográfica con que Los Enemigos editaron sus últimos discos. Clandestino, de Manu Chao, fue mi bautizo de cedé. Y mi hermano Pablo me regaló The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders From Mars, de David Bowie, por mi cumpleaños, algunos días después.
Hasta aquel momento, mi corazón musical se componía de surcos negros a treinta y tres revoluciones por minuto. O a cuarenta y cinco. También era digna de ver mi colección de singles, tanto los heredados de mis padres como los que fui comprándome o incluso encontrando en contenedores, en la calle. Y cassetes. Pero estoy hablando de vinilos.
Con el tiempo fui reponiendo parte de mis discos. Volví a comprarlos en cedé. Otros no: o aún no se habían editado en cedé o siguen sin editarse o eran difíciles de encontrar. Y esos vinilos únicos, aquellas canciones inolvidables que me habían marcado y no tenía en ningún otro formato, se quedaron en Madrid, lejos de mí. Me vine a vivir a Barcelona y pasaron a formar parte del paraíso perdido que dejé atrás, junto con las castañas pilongas del Retiro, los huevos estrellados de cualquier taberna de la Cava Baja, el sol de invierno acariciándome al pasar por la plaza del Marqués de Salamanca o el sabor amargo de una Mahou calentorra durante una partida de futbolín en el Malandro o el Canciller.
Dejé de escuchar aquellas canciones. Y cuando regresaba a Madrid iba fatal de tiempo y apenas tenía diez minutos para sentarme y escuchar mis vinilos favoritos.
Hubo alguna excepción, como un día de Reyes, del que ya he hablado, que me quedé solo en casa y conjuré la soledad absoluta recuperando el placer de escuchar aquellos elepés.
Y tres años después, durante estas Navidades, ya no pude más y me decidí.
Los dos últimos días de estancia en Madrid me dediqué a grabar algunas cassetes con las canciones que más echaba de menos; más exactamente, con las canciones que más echaba de menos y que me constaba que no estaban editadas en cedé o eran difíciles de encontrar.
Redescubrí un grupo mallorquín olvidado, La Búsqueda, que practicaban lo que ahora se llamaría rock mestizo o étnico, una mezcla de sonidos árabes y rockeros, el Omega de Enrique Morente y Lagartija Nick, pero diez años antes. Había una canción que me fascinaba, “Tierra de conejos”, y también alguna versión de Federico García Lorca. No sólo no había perdido valor y fuerza con los años, sino que sonaba distinta, más actual. Sigo esperando que la editen en cedé.
Me volví a emocionar con el Grupo Niche y “Nuestro sueño”, una letra tal vez muy cursi pero que me llega a lo más profundo del alma y me deja al borde de la lagrimita.
Lo flipé otra vez con el desparpajo de Los Bichos, el grupo del navarro Josetxo Ezponda, una estrella fugaz en el firmamento del rock español. Con sólo dos discos, Color Hits (1989) y el doble In Bitter Pink (1991), se adelantaron a todo el rollo indie posterior. Llegué a empezar un cuento de ciencia ficción que, pese a que se desarrollaba en una base espacial, terminaba con la letra de un corte del primer disco, “Un poco más”, que en aquel momento me parecía el no va más de las canciones de desamor, y ahora me parece irregular y facilona, aunque con destellos de calidad y mucho sentimiento, todo el sentimiento del mundo.
Escuché “La pócima del amor”, de Los Mestizos, un grupo oscense que luego mutó en Soul Mondo. Otro grupo olvidado, con una de esas canciones que justifican por sí solas la década de los ochenta.
Y luego estaban Vainica Doble.
Para quien las conociese por la cabecera de Con las manos en la masa, Vainica Doble eran dos cantantes talluditas, una de ellas hermana de Elena Santonja, que se marcaban un trío interpretativo con Joaquín Sabina. Pero para mí eran las compositoras de algunas canciones de la banda sonora de Furtivos, de José Luis Borau, y sobre todo del disco El eslabón perdido, que contenía una de mis canciones españolas favoritas de todos los tiempos: “Alas de algodón”. Cada vez que la escucho me emociono con personaje de Juan, que es cualquiera de nosotros, los frikis: una persona que vive en su propia fantasía, a salvo de la realidad, de la durísima realidad. Carmen Santonja y Gloria Van Aersen escribieron, en apenas cuatro estrofas, una de las historias de perdedores más tristes e intensas de la literatura española del siglo XX, a la altura de un cuento de Ignacio Aldecoa, pero mucho más tierna. ¿Qué puedo decir de una canción que siempre me hace llorar?
Tengo esas cassetes en Barcelona. Me las traje para acá. No diré que casi pierdo el tren de regreso por haberme quedado grabando, pero sí que apuré hasta el máximo. Y aquí tengo algunas de aquellas canciones, que me acompañan de nuevo. Pequeños paraísos perdidos, recuerdos de una vida anterior que echaba de menos. Tardes enteras en casa, viendo el sol y las pelusillas de polvo bailotear sobre el parquet; o leyendo a Calvino, Dick, Vian o Sturgeon; mañanas de domingo, matando el rato antes de salir a comprar el pan y el periódico; días enteros pensando en qué grabar de vinilo a cassete, para un viaje o para darle una sorpresa a alguien muy especial; noches con Alicia o Laura… Momentos de vinilo, portadas e ilustraciones interiores, crepitar de surcos, el final sin fin del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, cambiar de treinta y tres a cuarenta y cinco para escuchar un single de los Prefab Sprout, acordarme de aquella vez que hice el amor con tal canción como música de fondo, urdir cuentos de space opera a partir de un disco de rock independiente navarro, volver a sentirme penetrado por la voz de Nico o los juegos vocales de Vainica Doble. Volver, volver, volver, como en la canción de Chavela Vargas. Y, como en “Alas de algodón”, volar, volar, volar.


Los Bichos
“Un poco más”
LP: Color Hits (Oihuka, 1989)
Josetxo Ezponda

Así que esto es el fin…
No me lo esperaba así.
Yo quiero algo mejor.
Yo quiero más calor,
Más alma, ruido.
Yo quiero una explosión.

Creo que te odiaré.
¿Qué otra cosa puedo hacer?
No voy a olvidar.
Dame un buen final:
Recuerdos, recuerdos…
Un vistazo atrás,
Muy atrás.

(Era bueno, ¿eh?...
Sólo huevos…
Sólo había que aguantar…
más… más…
Un poco más.)

Todavía estoy aquí
Despidiéndome de ti
Y no acabo de entender
Por qué voy a volver
Al pozo,
Al sueño roto,
A pasarlo mal…
Muy mal.



Vainica Doble
“Alas de algodón”
LP: El eslabón perdido (Guimbarda, 1980)
Carmen Santonja y Gloria Van Aersen

Astro rutilante de la gran pantalla,
fascinante y cínico play-boy de playa,
campeón olímpico con diez medallas,
hábil político donde los haya,
magnífico varón,
vencedor mítico de mil batallas.

Así era Juan en su imaginación,
que le hacía olvidar su condición
para escapar y despegar de su rincón
y despegar de su rincón
para poder volar, volar, volar,
triunfar, brillar.

Lóbrego rincón de una portería
donde no entra el sol y nunca es de día,
triste habitación húmeda y sombría
sin ventilación,
un brasero de picón en la camilla
por toda calefacción.

Así vivía Juan con su imaginación,
que le hacía olvidar su condición
para escapar y despegar de su rincón
y despegar de su rincón
para poder volar, volar, volar,
para olvidar.

Lóbrego rincón de una portería
coros sollozantes de necias vecinas
uniéndose al son de un carraspeante transistor.
Simplemente María.
Poderosa fantasía la de Juan,
que, aún así, podía escuchar el mar
en un caracol pintado en purpurina
y volar tras la procesión de golondrinas
pegadas a la pared verde veronés
bajo la mirada divina de un sagrado corazón,
bajo la mirada doliente
de las ánimas del purgatorio,
bajo la mirada anodina de
sus padres en el desposorio:
él, sentado, ceño fruncido;
ella, de pies, tras su marido,
dueño y señor,
contemplándose a sí mismo
disfrazado de angelito,
alas de algodón,
el día de su primera comunión
cuando aún creía que será,
como el Barón Rojo,
un héroe de la aviación,
antes de tirarse por el balcón y quedarse cojo...

Volar, volar, volar.

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41 Comments:

Anonymous Panadero said...

Al ánimo pornógrafo de Juanma añadiré el mío confesando lo inconfesable en materia discográfica.
Mi pasión hacia ciertas músicas en vinilo que luego no he encontrado en CD va tan lejos que las he encargado "digitalizar" de manera casera.
Así hice por ejemplo con dos bandas sonoras muy significativas, como la de Razas de noche, de Danny Elfman, o La ley de la calle, de Copeland -sí, Juanma, otra vez La ley de la calle; otra vez...-
Y ya puestos, si ahora pudiera hacer lo mismo con un vinilo más, cogería el "Hell on Earth" de Fuck Off, muestra impagable de thrash metal de las Ramblas, jejejeje.

Abrazo fuerte desde Vallekas,
Panadero.

10 de febrero de 2006, 1:19  
Blogger Juanma said...

Ooondia, qué joyitas. :-)

Pues me tienta la idea de ir a saco paco con algún programa informático (porfa, ¿alguien me puede orientar?) y echar unos cuantos viajes a Madrid pasando mis vinilos a soporte informático.

Jo, la banda sonora de La ley de la calle. Una pasada. :-)

Abrazotes.

10 de febrero de 2006, 1:23  
Anonymous Kotinussa said...

Lo malo de comprar cosas a medias con un hermano durante años es que tarde o temprano hay que repartir. Cuando mi hermano se casó se llevó todos los vinilos, y yo me quedé con los libros que habíamos comprado a medias.

Mis gustos musicales deben ser muy diferentes a los tuyos, porque aparte de los Beatles, de lo demás que nombras sólo conozco a Vainica Doble. Los discos que yo echo de menos son los de Supertramp, Mike Oldfield, Rick Wakeman, Eagles, María Creuza... Muchos los voy comprando en CD, pero otros todavía me faltan.

10 de febrero de 2006, 10:14  
Blogger Juanma said...

Pues sí, es un coñazo eso de tener que volver a comprar libros y discos a medida que los hermanos se van yendo de casa.

De Supertramp mi hermana tenía el directo de París. Mis hermanos tenían No Earthly Connection de Rick Wakeman. Los discos de Yes me los compré, pero en cassete. María Creuza la descubrí más mayorcito, aunque mi hermano mayor ponía La Fusa con mucha frecuencia. Los Eagles sabía que existían, pero tampoco les hice mucho caso hasta que vi El gran Lebowsky y descubrí lo mucho que molaba el "Hotel California", versioneado por los Gipsy Kings, como telón de fondo para las partidas de bolos de John «Jesúuus» Turturro. :-)

Con lo volver a comprar vinilos en cedé pasa una cosa: que nadie te dice que no los vayan a reeditar remasterizados y con tropecientos extras. Me pasó con el Born to Run de Bruce Springsteen, y ahora me entero por Alicia de que acaban de hacer una edición de lujo, pero de lujo, lujo; así que nada, tendré que sumarlo a las ediciones que tengo en vinilo, cassete, cedé de series medias y cedé de la discografía completa del Boss. :-)

Besos. :-**

10 de febrero de 2006, 10:29  
Blogger fonz said...

Jo, que post más bonito. Como recién exiliado de Madrid y también comprador de vinilos en los albores de mi despertar musical me he identificado totalmente. Este post lo voy a plagiar para mi propio blog ;).

Mi primer vinilo también fue uno de los Beatles, el recopilatorio de canciones de r´n´r. El segundo fue el rojo, jejej, a partir de ahí la locura. Se me ha puesto la piel de gallina recordando el Discoplay de los Sótanos o Madrid Rock con discos a 395, 495, y 595 pelas... También recuerdo esas tiendas de rarezas, yo iba mucho a Bangla Desh que creo que todavía existe, mi compra más cara fueron dos talegos y medio por uno de Thin Lizzy.

Apúntamen como Vainiquero, creo que no se ha escrito canción más fascinante que "El tigre del Guadarrama".

Ah, los discos los puedes pasar fácil a mp3, has conectar la salida de tu equipo (del amplificador, porque si lo haces directamente del plato la señal suena muy bajita) con el input de tu tarjeta de sonido. De software, si tienes Mac, Amadeus II y Soupsound para quitar fritura, es como me los grabaron a mí. En Windows basta la grabadora de sonidos del propio Windows, pero así más sofisticado creo que el propio Nero tiene una función para esto.

10 de febrero de 2006, 10:54  
Anonymous Txiki said...

Madrid Rock. ¡Ay!
No sé si han abierto ya el Zara donde estaba Madrid Rock.
O como decía Charles Aznavour en La Bohemia -que es una canción que me pone los pelos de punta-:
Hoy regresé a París
crucé su niebla gris
y la encontré cambiado[...]
Rondé por mi taller
mas ya lo han derrumbado
y han puesto en su lugar
abajo un café bar
y arriba una pensión.
La bohemia
que yo soñé
su luz perdió.

10 de febrero de 2006, 11:21  
Blogger Alfredo Álamo said...

Mi contacto con los vinilos fue menor, sobre todo a través de mi hermano. Cuando se llevó los discos (esa colección completa de U2, esos Psychodelic Furs, Inmaculate Fools, etc) no tuve más remedio que aguantarme. Luego hasta él dejó de tener tocadiscos, así que fuí completista bajando mi copia de seguridad de la mula en mp3 y pasándosela a CD. No es lo mismo, pero por lo menos no se pierden en el olvido.

10 de febrero de 2006, 11:23  
Anonymous Juan Antonio Fernández Madrigal said...

Yo conseguí ir pasándome al CD y creo que ya lo he logrado del todo :-) Además mi hermano tenía gustos di-similares (pero al final me enganchó al Battiato el puñetero).

Por cierto, para los treintaytantos-añeros, Simple Minds acaba de sacar uno nuevo (Black&White0505) cuya primera canción pone los pelos como escarpias. Vamos, a mí me transporta, me transporta :-)

10 de febrero de 2006, 11:33  
Blogger Álex Vidal said...

Yo tengo las entradas para su concierto en Razzmatazz desde hace meses. -modo publirreportaje ON- Anda, pásate por http://alexvidalbermudez.blogspot.com/2005/10/entradas-simple-minds-ya-a-la-venta.html, http://alexvidalbermudez.blogspot.com/2005/08/simple-minds-la-cancin-del-eterno.html.

Vaya, ahora me doy cuenta que no he reseñado el disco...

Por cierto, Juanma, se te ha desconfigurado el blog :D

10 de febrero de 2006, 11:46  
Blogger Juanma said...

Fonz: Nada, nada, tú plagia, que mientras cites la fuente, yo encantado. :-)))

Muchas gracias por los consejos para pasar música a mp3. Cuando vaya a Madrid lo intento, a ver.

El de los Beatles que dices ¿era The Beatles With Tony Sheridan, de la colección Historia de la música Rock? Ese también estaba por casa desde siempre.

Me encantan las vivencias en común (es que Los Sótanos eran una pasada, desde el Discoplay hasta el Madrid Cómics) y la afición común por Vainica Doble.

Me ha pasado por tu blog. Muy chulo el artículo sobre Iain Banks. Enhorabuena. Seguiré entrando y leyéndote. :-)

10 de febrero de 2006, 11:59  
Blogger Juanma said...

Txiki: Estas Navidades, cuando pasé por la Gran Vía, ya habían abierto el Zara, sí. :-/

Buf, qué repelús me ha dado la letra de Charles Aznavour. La historia de mi vida cada vez que vuelvo a Madrid, vamos. El que es grande, es grande.

10 de febrero de 2006, 12:00  
Anonymous Juan Antonio Fernández Madrigal said...

Pues el último de U2 tampoco está mal, ¿eh? No llega a lo de antes pero oye, bastante apañao.

P.D.: no debo ser muy fiable porque a mí me gustan todos los de U2 :-)

10 de febrero de 2006, 12:02  
Blogger Juanma said...

Alfredo: Hala, los Psychodelic Furs y los Inmaculate Fools. :-) Qué regresión. :-)

De U2 me los iba comprando todos, hasta que me desenganché, a raíz del Rattle and Hum. Claro, luego van los muy capushos y sacan su mejor disco, el Achtung Baby, pero tardé algunos años en descubrirlo. Si Marieta la Traidora me está leyendo, puede darme con la letra de "One" en todos los belfos.

10 de febrero de 2006, 12:03  
Anonymous Juan Antonio Fernández Madrigal said...

No, esa versión de Battiato no la he escuchado. Hace unos años vino a Málaga a un concierto. Fue muy gracioso cuando le aplaudían tras una canción y uno del público empezó a gritar "¡Franco!¡Franco!". El silencio que se hizo fue lapidario :-) (el chico lo hacía con buena intención)

10 de febrero de 2006, 12:05  
Blogger Juanma said...

Juan Antonio: Battiato es muy bueno, aunque conozco poquitas cosas. A modo de maldad, ¿has escuchado la versión de "Centro de gravedad permanente" que hicieron La Monja Enana? O cómo conjugar el ñoñi-pop al uso con una canción de Battiato y añadirle muuuchas dosis de mala hostia. Entrañable. :-)

Álex: Ha sido mencionar a Simple Minds y aparecer por aquí. ;-P
Ya contarás qué tal el concierto.
Sí, ya veo, tengo el blog desconfigurado desde anoche. Tiemblo de pensar que se pierda algo. :-((((

10 de febrero de 2006, 12:05  
Blogger Juanma said...

Nada, reconfigurao y aquí no ha pasado nada. Esto me pasa por tocar las fuentes. :-)

10 de febrero de 2006, 12:30  
Blogger Juanma said...

Juan Antonio: ¡Genial lo del concierto de Battiato!
XDDDDDDD
Lo que nos hemos podido reír.
XDDDDDDD

10 de febrero de 2006, 12:55  
Anonymous Alicia said...

Como siempre, JuanMa, consigues ponerme los pelos de punta con todo lo que escribes y con toda referencia que haces a mí. Tú también estás en muchas canciones y en muchos momentos...¡pero qué suerte que tenemos, copón!
Muchos besos y buen finde

10 de febrero de 2006, 16:39  
Blogger Juanma said...

Pues eso es lo que digo, que qué suerte compartir tantas cosas. :-)

Jo, lo que me has mandado por mail es la caña. En casa me lo leo con calma (aquí no era plan) y te comento.

Besos y buen finde. :-****

10 de febrero de 2006, 16:57  
Anonymous arturo said...

Oscilo entre los dos extremos :Vivi diciendome que hay otros cds que los que han sido grabados por Brian Eno. En otro esforzarme por oir cosas diferentes ( Madelyne Peyroux Four Tet).
En general, desde hace años, tiendo a lo segundo . La nostalgia es una droga muy peligrosa.

10 de febrero de 2006, 19:30  
Blogger Álex Vidal said...

Bueno, después del momento Simple Minds y ahora que ya me he leído tu post...:

Mi relación con los vinilos fue de amor hasta que apareció el CD. Recuerdo que, en el viaje de COU a Amsterdam, le compré a mi hermano mayor el Alchemy de Dire Straits en CD... un año antes de que decidiese a tener un reproductor de CD. Grabé ese disco, el ...Nothing Like the Sun de Sting (sí, ¿qué pasa? Me gusta mucho ese disco) en cinta y, cuando fui a grabar el Street Fighting Years y, en la primera canción, sobre el bajo acústico de la primera canción, se grabó un chisporreteo... ¡me puse frenético! ¡No lo soportaba! Sí, hay gente que le gusta ese sonido añejo, pero a mí me molestaba, enmascaraba la música y, lo que es peor, a la tercera escucha incorporaba el chisporroteo a la memoria. ¡No podía recordar la canción sin ese crujido!

Así que empecé a renovar mi colección de vinilos de Simple Minds, después la de U2, y ahora mis vinilos cojen polvo en casa de mi madre.

Curiosamente, el primer disco que compré fue en Cerdanyola: fui con un amigo del colegio a una tienda de alta fidelidad de la calle Verge de Montserrat, cerca de la Avinguda Primavera, para hacerme (nos remontamos a finales de 1986) con el Tango in the Night de Fleetwood Mac, que por aquel entonces invadía todas las ondas hertzianas. Ese aún no lo he renovado, y es que ahora los Fleetwood Mac no me suenan igual ahora que cuando era adolescente y por mis oídos entraba cualquier melodía sin discriminar (a excepción del acíiiiiiiiiid, clarostá). Y antes, en la banda sonora de mi vida, están tooodos los vinilos de The Beatles que atesoraba mi hermano, y que escuché con avidez desde los 12 añitos hasta que empecé a comprar discos.

Y ya corto el rollo :)

11 de febrero de 2006, 12:25  
Blogger LitMoon said...

No me extraña que añores Madrid... Tiene un encanto especial... Conozco un jardincito por La Latina, que perteneció al príncipe de Anglona, que hace soñar :)

12 de febrero de 2006, 20:52  
Blogger Juanma said...

LitMoon: Lo conozco. Una pasada. Es que el Madrid de los Austrias es taaan bonito... :-)))

13 de febrero de 2006, 18:05  
Anonymous Anónimo said...

Te has quedao a gusto.

Lo de San Valentín me recuerda a mi patrona: Santa Apolonia: patrona de los dentistas por ser mártir y que la torturaran sacándole todos los dientes y quemándola viva. Pa que luego digan que de donde nos viene la mala fama a los dentistas. Si es que con esos antecedentes... Parece que nos gusta hacer sufrir

Lena
www.blogs.ya.com/sciascia

14 de febrero de 2006, 23:03  
Anonymous Arturo said...

Simple Minds:
Les vi tocar una vez y media.
Tenia entradas en Rock Ola cuando estaban promocionando su segundo LP. El concierto estaba programado a las diez, eran las doce y media y seguian en Barajas. Visto lo visto la organización decidió devolver el precio de las entradas. Acepte la devolución.Grave error. El concierto empezó pasadas la una de la madrugada y según la gente que lo vio fué extraordinario.
Unos años despues, les vi tocar en la Morasol presentando el LP que les convirtió en llena estadios. ( El de "Don´t you forget about me").
Fui con gente que les habia visto tocar el Rock Ola y me dijeron que algo se habia perdido. El sonido era exclente pero faltaba la pasión del primer concierto. No sabría decirlo.No estuve en el primero.
He comprado en Cd, "New Gold Dream" que después de muchos años me sigue pareciendo fascinante pero loque han hecho despues me interesa menos. Seguramente porque la mitad de la formacíon se habia marchado ya y estaban en un grupo olvidado "Propaganda".

15 de febrero de 2006, 0:06  
Blogger Álex Vidal said...

Uyuyuyuy, que me tocas los Minds :D

El segundo LP era el hiper-tecnoscuro Real to Real Cacophony. Yo, por entonces, no levantaba ni dos palmos y medio del suelo, pero creo que con él telonearon a Peter Gabriel, quien les dio un buen empujón hacia la fama.

Ejem... "Don't You (Forget About Me)" no se incluyó en ningún LP hasta que apareció la primera recopilación Glittering Prize 81-92 en 1992. A Jim Kerr le repateaba el tema, meloso hasta decir basta, pues aceptó a regañadientes interpretar un tema no compuesto por los SM, sino por Keith Forsey y Steve Schiff para la banda sonora de The Breakfast Club (aquí titulada El club de los cinco, con una de las primeras apariciones de un jovencísimo Emilio Estévez). Total, decidió no meterlo en el (sobreproducido, sí, con Jimmy Iovine en las tareas de producción) Once Upon a Time.

Y yo no me acerqué al concierto de la gira del politizadísimo Street Fighting Years, y aún me sigo tirando los pelos por ello. ¡Que ya tenía 18 tacos, ostras, y no había ido a ningún concierto! Pero por el video de su actuación en Verona, y por comentarios de amigos, aquello fue el pelotazo de los conciertos en estadios.

Después han ido perdiendo caché: Real Life Tour en el Sant Jordi, Good News From the Next World Tour en el Pavelló de la Vall d'Hebron, un concierto privado en Luz de Gas para el que no conseguí entradas, The Floating World Tour en el Estadio Municipal de Silla (Valencia)...

Me queda como consuelo que su último disco, Black & White 050505 vuelve a tomar la fuerza del Sparkle in the Rain (para mí, el mejor de la banda) y se dejan de sobreproducciones para centrarse en la melodía. Y su nuevo bajista es ¡la ca-ña!

A Propaganda fueron a parar, en 1985, uno de los fundadores de Simple Minds, el bajista Derek Forbes, y en 1990, al acabar la gira del Street Fighting Years el teclista, compositor y aglutinador de su música, Michael McNeill. Precisamente tras su marcha, la música de los Minds perdió mucha garra. Bueno, de hecho, Mike se fue a Propaganda... y a retirarse a una granja en los campos de Escocia :)

Decididamente, un día colgaré algún artículo en mi blog.

16 de febrero de 2006, 11:49  
Blogger Juanma said...

Álex: Cuelga ese artículo, porfa. Me han encantado las explicaciones.

Por sierto. En el deuvedé que me regalasteis hay un videoclip cojonudo de Propaganda, taaan ochentero... :-)

16 de febrero de 2006, 12:46  
Anonymous Arturo Cebolleta. said...

Vaya... pasan los años y se borran los detalles.
¿No tocaba McNeill en P-machinery?
Lo hubiera jurado.
En fin...
Los estragos de la edad.
Se quedan otras cosas.
Jim Ker diciendo en la Morasol: "Buenas noches, Madrid, estamos muy contentos de estar aqui otra vez" es un español aceptable...que se habia aprendido foneticamente. Y la decepción del respetable que le empezo a decir cosas en español ( Algunas chicas de la primera fila "guapo" y cosas un poco más subidas de tono)
Volviendo a oirles ahora, me parece que su primera etapa es la que menos ha envejecido.
P.E. The american . Donde preguntan
What do you know about this world anyhow?
¿Pero que es lo que sabes de este mundo?
Una buena pregunta para el yanqui medio.
Adelante con el artículo, Alex.
Tu publico lo demanda.

16 de febrero de 2006, 23:41  
Blogger Álex Vidal said...

Al bueno de Mick MacNeil lo puedes visitar en www.mixrecords.com: verás su granja cercana a Glasgow convertida en estudio de grabación.

Lo de P-Machinery no me suena. Si es que soy un incurto...

Cierto: hoy, hablando de la música de los 80, hay discos, el Once Upon a Time sobre todo, que debe sonar tan ochentas (a mi oído, no; pero yo no soy imparcial. Y, aun así, esa producción ya se me antoja ajada). Pero sobre todo el Real to Real Cacophony (ahora sonando en el portátil) suena tanto a Kaiser Chiefs...

Mike, junto a Derek Forbes y otros músicos de la escena de Glasgow de los ochenta (gente de Deacon Blue, Big Country y otros) han formado una banda paralela, una suerte de The Last Waltz multibanda, llamados A Few Good Men: http://www.afewgoodmen.info/

Y, señores, Derek Forbes tiene bitácora: http://www.afewgoodmen.info/

En fin, cuando esté más tranquilo, acabados los hardcovers y la mudanza, igual me pongo con lo del artículo :)

17 de febrero de 2006, 15:24  
Anonymous Pily B. said...

Jodó, ¿he leído Simple Minds? Don´t you (forget about me...) He, he, he, heeeeeeeee, uuuuu, uuuu... ¡banda sonora de peli de Molly Ringwald para colmo, casi ná! XDDDDD

Ayyy, y el Discoplay de los sótanos, y, y, tantas cositas... cómo echaba de menos pasearme por tu blog, Juanmita. ;-)

17 de febrero de 2006, 15:43  
Anonymous arturo said...

"p-machinery" fue, si la memoria no me falla, el single más famoso de Propaganda.
En fin..
Está tarde Panadero me ha hablado de "Los niños del parque" de Liasons Dangerous y sí que lo conocia...
Pensé que no volveria a comentar estos discos nunca.

18 de febrero de 2006, 0:37  
Anonymous Martinico said...

Hola a todos. Me conmueven hasta las lagrimas, es una pena que no puedan completar sus colecciones de vinilos. O que hermanos mayores ambiciosos nos exploten hasta el artazgo. Yo tambien he sido victima. Quizas podamos ayudarnos, tengo 5 discos vinilos de Psychodelic Furs originales y tengo planeado venderlos. A quien pueda servirle mandeme un mail a aguasmuertas@yahoo.com.ar Salu2

22 de febrero de 2006, 19:15  
Anonymous arturo said...

Alex:
He cogido de la biblioteca la re-edición de "Sparkle in the rain". Compruebo aliviado que, en efecto, no trae "Don´t you forget about me".
Lo que me ha sorprendido es una versión de "Street Hassle" de Lou Reed ¿Sabes cuando se grabo?

23 de febrero de 2006, 12:06  
Blogger Álex Vidal said...

El Sparkle in the Rain es de 1983 (lo tengo ahora en la mano) y se puso a la venta en febrero de 1984, y Once Upon A Time (álbum del que se "cayó", por no decir que a Jim Kerr no le dio la gana incluir, el "Don't You" es de octubre de 1985. El original de Lou Reed es del álbum homónimo de 1978. Tengo que echar mano del original, que aún no he oído, pero mucho me temo que, a pesar de lo que me gustan los SM, su sonido peculiar arrasa cual apisonadora la tensión del poeta de Nueva York. Y eso que el Sparkle es uno de sus discos más tensos (y si no, fíjate en "The Kick Inside Of Me").

(Y mira que no fiarte de mí, hombre de poca fe. Me puedes discutir cualquier cosa, pero sobre los Simple Minds... tsch, tsch :D )

Y para cualquier cosa que quieras saber de la banda, mira en Dream Giver: http://www.simple-minds.demon.co.uk/, página de Simon Cornwell, una de las más completas dedicadas a cualquier artista que he visto, y paaasando de la web oficial.

24 de febrero de 2006, 18:50  
Anonymous arturo said...

No es discutir. Yo era fan de los Minds pero se me habian caido en el olvido por culpa,, entre otras cosas, de la dichosa Don´t you forget about me. Gracias.
La version de Street Hassle es indicativa de lo que estaba mal en el grupo. (Intentaban sonar a U2 y U2 ya habia uno, gracias)
Ahora bien. Yo compré Sparkle en vinilo *sin haber escuchado antes* ninguno de los tema.

27 de febrero de 2006, 14:03  
Anonymous arturo said...

No es discutir. Yo era fan de los Minds pero se me habian caido en el olvido por culpa,, entre otras cosas, de la dichosa Don´t you forget about me. Gracias.
La version de Street Hassle es indicativa de lo que estaba mal en el grupo. (Intentaban sonar a U2 y U2 ya habia uno, gracias)
Ahora bien. Yo compré Sparkle en vinilo *sin haber escuchado antes* ninguno de los tema.

27 de febrero de 2006, 14:03  
Blogger Álex Vidal said...

Ay, Arturo, que tenías el lector de smileys desconectao...

27 de febrero de 2006, 14:22  
Anonymous Arturo Cebolleta. said...

No te preocuopes, Alex.
La verdad es que lo cogi más bien por curiosidad, para ver como habia aguantado el paso del tiempo. Algunos grupos lo consiguen otros no (aunque supongo que esto es muy personal)
Algunas bandas del aquel entonces que me gustaban son recordadas. Otras imagino que ni de coña.Vale que no re-editen Chameleons o
Claccics Noveaux pero que no se re-edite el cd en solitario de Howard Devoto clama al cielo.

27 de febrero de 2006, 15:40  
Blogger huelvo said...

Me encanta que hables de discos y canciones como experiencias propias que marcaron tu vida. Algunos de los sucesos más hermosos de la mía son también canciones -tantas-, libros -muchos- y películas -ay-. Supongo que eso es lo que convierte a los frikis en frikis: la capacidad para sentir intensamente con artes ajenos.
Te recomiendo que escuches el resto de las cosas de las Vainica. Son únicas, una perla rara, la voz que dice cómo soy -somos algunos- por dentro. ¿O somos así por haberlas escuchado?

28 de marzo de 2006, 14:25  
Anonymous Anónimo said...

Yo también me he ido de Madrid. A Burgos. Cada vez que vuelvo echo pestes sobre la capital y me fui de ella odiándola. Pero acabo de leer esa entrada MARAVILLOSA y me encuentro llorando a lágrima viva, por mi ciudad. Yo si me trasladé con mis vinilos (con la cole completa de las VAINICA, lo que me costó conseguir los vinilos, por dios!), Beatles, Sisa, Janis, Romántica Banda Local, Bowie, Zeppelin, Velvet, Bravos, Aretha, Cecilia... ¡Qué ganas tengo de llegar a casa y disfrutar de una buena llantina mientras los escucho!

20 de septiembre de 2006, 11:39  
Blogger Juanma said...

Me encanta que te haya gustado esta entrada. Me has transmitido tal cantidad de sentimientos que se me ha hecho un nudo en la garganta mientras te leía y evocaba la sensación de extrañamiento que me produce Madrid y la cantidad de momentos únicos de vinilo que tienes el privilegio de poder escuchar. Compartimos muchos referentes: no concibo determinados hechos cruciales de mi vida sin la banda sonora del primero de la Velvet o el Ziggy Stardust de Bowie, por poner dos ejemplos que citas.
Ha sido un placer leerte, y espero que sigas dejando tus comentarios por aquí. Siempre serán bienvenidos.
Abrazos.

20 de septiembre de 2006, 16:12  

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