jueves, 26 de enero de 2006

Seis cuentos que nunca escribiré

Siempre me ha gustado escribir. Con siete años ya emborronaba cuadernos y folios con las aventuras que surgían de mi cabeza. Dada mi condición de hijo pequeño que se estaba criando solo, la creación de mundos propios era algo natural. Era el menor, con diferencia: me llevaba cuatro años y medio con Pablo, el tercero de los hermanos, seis con Enrique y cerca de diez con María. No sabía si mi padre vivía en casa, porque apenas se dejaba ver, y de hecho tardé cerca de dos años en preguntárselo a mi madre un día que íbamos por la calle. La respuesta, por supuesto, fue negativa.
Bajaba al portal a jugar con otros críos, cierto, y los sábados por la mañana iba al parque de Eva Perón a dejarme los piños en los columpios y toboganes. Pero era un niño introvertido. En el patio del colegio apenas jugaba al fútbol, era muy malo, y me perdía la ordalía de golpes y balonazos que siempre enfrentaba a externos contra mediopensionistas.
Así pues, me inventé mis propios juegos y mundos.
Con siete años me inventé a un personaje, Jordi, que era un grumete catalán que surcaba los mares y del que escribí algunas historias.
Con unos diez años rellené varios cuadernos cuadriculados con las aventuras de Billy el Bicho, un vaquero más en clave de spaghetti western que de John Ford, pero que, por lo que recuerdo, tenía un arranque ambicioso, en forma de flash-back, con el protagonista muerto tras un duelo, y a partir de ahí narraba la llegada de Billy al pueblo en que transcurría la acción de las novelas (pues las aventuras eran realmente extensas).
Un par de años después empecé a escribir otra novela, pero la dejé inconclusa. El protagonista se quedaba encerrado una noche en el metro de Madrid, condenado a vagar por los túneles, donde descubría un submundo nocturno rico y sensual, una especie de Alicia en el País de las Maravillas o Alfanhuí en clave urbana. El metro me fascinaba: me recuerdo durante toda mi infancia coleccionando planos o billetes (de cuando sacabas el billete en la estación de origen y pagabas a la salida, en función del número de estaciones que hubiera durado el viaje) y haciendo visera por la ventana, intentando distinguir pequeñas puertas y túneles que dieran acceso a los lugares que estaba cartografiando en mi novela. La estación fantasma de Chamberí me obsesionaba.
También me atrevía con la ciencia ficción y la fantasía. Cuando terminé de leer El Señor de los Anillos, ya con catorce años, escribí un relato titulado “Por si las moscas (Los últimos días de un asesino)”. Era la típica historia de crimen y castigo que sólo puede urdir un adolescente solitario. El protagonista era Casildo Gustavo, un chaval desequilibrado que mata una mosca mientras está leyendo la escena en que Frodo asciende al Monte del Destino para arrojar el Anillo. Presa de su complejo de culpa, acude a una comisaría para entregarse (con la consiguiente mofa o befa de todos los policías allí presentes), busca el consuelo espiritual de su confesor (quien tampoco entiende sus motivaciones) y padece horribles pesadillas que terminan llevándolo al suicidio.
Otro relato, “La Luna sólo es bonita de lejos”, era un trabajo de clase. Trataba acerca de un ingeniero genético a quien le encargaban el diseño de una mula de carga adaptada a la gravedad lunar. La nave en la que viajaba con el primer contingente de mulas se estrellaba en la cara oculta de la luna y tenía que regresar hasta la base. Fue mi primer tropiezo con el (digamos) mundo editorial: a la vuelta de las vacaciones, le pedí a mi profesor que me lo devolviera, y no sólo no me lo devolvió sino que ni siquiera se acordaba del cuento. Otro día hablo de lo mucho que me motivaban los profesores del colegio Calasancio.
Aquel relato tuvo suerte: al menos se salvó de la quema. Con quince años me dio un ataque de megalomanía y tiré a la papelera todas aquellas historias, consciente de que eran muy malas y resuelto a superarlas y trascenderlas.
Eran malas. Pues claro que eran malas. Nos ha jodido que eran malas: eran las obras de un niño de siete años, de un preadolescente de diez, de un púber de catorce. No podían ser buena literatura; pero eran la manera que tenía de expresarme y percibir el mundo. De todas las cosas que he hecho a lo largo de esta vida, puede que sea una de las más espantosas e injustificables: estaba tirando a la papelera ocho años de ingenuidad y creación. Resulta imposible valorar las obras de un niño o un adolescente como si fueran trabajos adultos. Eran otra cosa, ilusiones y llamadas de atención de alguien que necesitaba encerrarse en su propia imaginación para encontrar un lugar en el mundo.
Empecé de cero, aunque con el tiempo he podido recuperar algunos de aquellos relatos que no tiré a la papelera en su momento. Y nunca más he vuelto a tirar ningún escrito mío del que no hubiera al menos una copia. Puedo escribir mejor o peor; puedo abominar de lo que escribo en un momento dado, y tal vez con razón; pero por lo menos quiero que quede constancia de que lo he escrito, no por los demás sino por mí: para reconocerme tal como era cuando lo escribí, para saber más cosas acerca de mí mismo, para desandar mis pasos y acudir a la esencia de mí mismo en momentos en que necesite saber quién o qué soy.
Poco después empecé a escribir algo más en serio. Entré en contacto con el fandom a través de Gigamesh. Javi Ullán y yo nos habíamos aficionado a la ciencia ficción y queríamos que nos recomendaran algunos libros, así que le empezamos a enviar cartas a las editoriales. Me respondió Alejo Cuervo, que por aquel entonces dirigía las colecciones de género fantástico de Martínez Roca. Me adjuntaba el número uno de Gigamesh, que aún era un fanzine. Quién me iba a decir que diecisiete años después iba a ser mi jefe… Me suscribí a Gigamesh y en sus páginas encontré un anuncio de una tertulia sobre literatura fantástica que se celebraba en Madrid. Así conocí a gente más o menos de mi edad, como Julián Díez, Susana Vallejo, Héctor Ramos, José María Faraldo y Adalberto de Osma, y otros aficionados que habían vivido los «años gloriosos» de Nueva Dimensión: Carlos Cidoncha, Agustín Jaureguízar, Ignacio Romeo, Paco Arellano, Frank G. Rubio…
Julián ya tenía claro que quería hacer labor de editor. Empecé a escribir cuentos y cuentos y más cuentos, que le parecían espantosos, entre otras cosas porque lo eran. Tardé años en escribir algo que le satisficiese: el resultado, “Recuerda, aquello, sueños, nosotros tres”, quedó finalista en la primera edición del premio Aznar de relato (actual Pablo Rido) y apareció publicado en la primera antología Visiones propias. Pero eso fue en 1992. Los años anteriores, desde que tenía dieciséis hasta que estaba terminando la carrera, mi producción fue muy alta. Escribí un diario, del que terminé siete cuadernos cuadriculados de tamaño folio que guardo en una caja: les agregaba entradas de museos y conciertos, postales, cartas… todo lo que tenía un componente íntimo y personal.
Y también escribí ultracortos y más ultracortos. Cantidades ingentes de ultracortos. Sólo se ha publicado uno, “Fuegos artificiales”, pero no hay mucho más material publicable. Los releo con cariño, y alguno me parece muy interesante por la carga “ideológica” que trasluce, supongo que impropia de alguien de dieciséis o diecisiete años. Entendedme, no estoy hablando de política, sino de la manera de ver la vida, enfocar problemas y hallar soluciones.
Empecé otra novela, cuya acción se desarrollaba durante la Movida madrileña. Era una historia de venganza. López, un joven aspirante a escritor que llega de provincias dispuesto a comerse Madrid, era vejado por Marta, una femme fatale que le arruina la vida. Años después, López se la encuentra en la playa y decide devolverle la jugada. La gracia de la novela estribaba en que me hacía aparecer como personaje (a mí y a toda la tertulia de Madrid) en la segunda parte, que se desarrollaba en los años noventa. Eso ahora se llama transrealismo, está muy bien visto y lo han practicado los autores más importantes del mundo mundial, desde el Javier Marías de Todas las almas hasta el Philip K. Dick de Valis; pero entonces era sólo una idea curiosa. De la novela sólo salvé unos cuantos capítulos, que condensé en un refrito titulado “El nacimiento de Venus” y aparecieron publicados en Parsifal, el fanzine de José Luis Rendueles, aunque tuve la idea, bastante peregrina, de cambiarle la ambientación y hacer que transcurriese en el siglo XXI, por aquello de que me lo iban a publicar en una publicación especializada. A lo mejor me animo a colgar la versión original en este blog.
Aparte de aquello, no hubo mucho más. Me publicaron una media docena de relatos, algunos de ellos perfeccionables (“El que acecha en la oscuridad” y “Confesiones de un papanatas de mierda”), otros aceptables (“El hombre del Quinto Centenario” y “Protégete de la onda expansiva de mi cerebro”, que es mi cuento favorito) y uno, lo reconozco sin reparo, bueno (“Tierra de venados”). Y a mediados de los noventa enmudecí. Estaba muy liado con las oposiciones, me agobié porque veía que nada que escribiese podría superar el resultado de “Tierra de venados” y ello hacía que todos mis intentos de retomar la escritura fracasasen, uno por uno. Empecé algunos cuentos y, lo que es más importante, me sobraban ideas. Pero no tenía tiempo. Nunca tenía tiempo. Las ideas eran demasiado ambiciosas e irrealizables sin dedicarles demasiado tiempo. Siempre tenía alguna oposición rondando. Me había comprometido a escribir un artículo o una crítica.
Por ello empecé a escribir aquellas ideas en hojas sueltas, a la espera de poder plasmarlas en un relato o novela. También apuntaba mis sueños, algunos de los cuales me habían servido para escribir cuentos.
Pasaron los años. Y seguía sin escribir. Y ya lo daba todo por perdido.
Enfermé. Durante los tres meses que pasé en el hospital tuve tiempo de sobra para recapitular acerca del pasado, hacer tabla rasa y afrontar el futuro de otra manera, con otra predisposición. Sistematicé todas mis ideas: había material para veintisiete relatos.
Que, por supuesto, no escribí.
Ahora lo he retomado, pero de otra manera. La única ficción que he escrito son los relatos de medio folio que nos daba tiempo a escribir en los primeros tiempos del taller de Jorge Zentner. Son trabajos de taller, incompletos, pero hay al menos dos de aquellas historias que merece la pena retomar y alargar, dotarlas de mayor enjundia y moverlas. El taller de Jorge me dio otra perspectiva de la escritura; sin aquel año y medio, hoy no habría retomado la escritura. Ni mi diario ni este blog existirían. Seguiría recordando los tiempos en que escribía y alimentando ilusiones acerca de mis futuras novelas y relatos.
En paralelo al taller, algunas cosas cambiaron durante el año pasado. Mi hermana consiguió por fin una comisión de servicios cerca de Madrid, por lo que abandonó su destino en Jaén. Para cuidar mejor de mi madre, se fue a vivir con ella, pero esto nos creó un problema: ¿Qué hacer con todas mis cosas? Dejarme una habitación abierta es un problema, porque obligaría a hacer una obra en la casa, y sólo estoy en Madrid quince o veinte días al año. No merece la pena. Así que decidimos que desalojara mi habitación en la medida de lo posible, lo justo para que mi hermana y mi sobrino pudieran entrar a vivir y, por supuesto, llevarse sus cosas.
Así pues, durante los viajes a Madrid del año pasado fui deshaciéndome de las cosas que no me había traído a Barcelona.
Tiré mis apuntes del instituto, la carrera, las oposiciones y los cursos del paro: al principio estaba que lloraba, por todo lo que estaba dejando atrás, pero en los últimos viajes al contenedor estaba exultante, feliz por estar quitándome aquel peso de encima.
Dejé mis libros y casetes (veintiocho cajas en total: cerca de dos mil libros y unas trescientas cintas) en casa de David Panadero.
Y recuperé las carpetas en las que guardaba mis escritos. Me las traje a Barcelona. Ahora tengo todos aquellos ultracortos de adolescencia, los relatos que empecé a escribir durante mis años de opositor y las hojas sueltas que podríamos denominar «cajón de ideas». Algunas siguen resultándome atractivas y creo que voy a hacer buen uso de ellas, aunque no las escribiré como tenía pensado entonces, sino como quiero escribirlas ahora.
Sin embargo, otras ideas, sin ser malas, ya no me valen: el momento de escribirlas pasó. No me reconozco en ellas. O ya no recuerdo cómo quería desarrollarlas. Y antes que permitir que se pierdan en el tiempo («como lágrimas en la lluvia», que diría Roy Batty) las exhumo, por si alguno de vosotros fuera capaz de encontrarles algún sentido o terminarlas. Tomadlas. Vuestras son, mías no.

Fantasía histórica. Premisa: Napoleón llega a pactar con Chaka, el rey zulú. Las guerras napoleónicas adquieren dimensión mundial. Campaña africana de Napoleón contra los ingleses y enfrentamiento posterior con los zulúes.
Protagonistas:
Un cronista de Chaka (inglés renegado o adoptado por los zulúes). Visión africana y europea al mismo tiempo. En primera persona.
Un oficial francés de Napoleón. En primera persona.
Soldado de Chaka, que luego puede llegar a lugarteniente. En primera y tercera.
Segunda parte. Con la misma ambientación.
Creencia de que resucitarán guerreros y llegarán los rusos (que vencieron a los ingleses en Crimea) para liberarlos de los ingleses. Se crea un milenarismo, que persiste hasta el siglo XX, reactivado por unas guerrillas prosoviéticas. Desmadre total, a lo Wilbur Smith.

Una especie alienígena sólo puede multiplicarse por división, pero esta tiene que ser inducida. Por ello, los alienígenas siempre están provocando a los humanos para que los ataquen. La violencia es la única manera que tienen de reproducirse.

Un cuento que sea un manifiesto contra la obstinación, el ensañamiento, el pisar innecesariamente el cuello hasta la asfixia, el amargo placer de una revancha inútil.
A (chica) le echa la bronca a B (chico) por darle el coñazo. Le dice cosas inadmisibles, que cierran la puerta a cualquier posible reconciliación.
Con la vista velada por las lágrimas, B ve –o cree ver- que A está «demasiado cerca» de C (chico). Lo ha visto porque miró hacia atrás sin necesidad. Va hacia ella y consigue darle la vuelta a la situación. Le arranca confesiones demasiado dolorosas. A está derrotada.
Minutos después, D (chica) se encuentra con B en el parque. Está llorando desconsolado. Se pregunta por qué lo ha hecho, qué placer ha obtenido, por qué ha obrado de esa manera, puesto que se han perdido el uno al otro para siempre: con la humillación anterior, él la había perdido para una temporada y ella lo había perdido casi para siempre. Pero no de una manera definitiva. Si se hubiera dejado pisar, las cosas hubieran podido arreglarse (aunque tal vez no: nunca se sabe). Pisando no hay solución.

La vida de B cambiará. Jamás volverá con su grupo de amigos, sometido a un ostracismo voluntario. ¿Para qué?

Una persona cuyo sufrimiento produce energía. Desprende todo su dolor (está enferma: tal vez un cáncer terminal) y muere, con el semblante feliz, después de graves padecimientos y una descarga final que sirve para sanar a centenares de enfermos.

Un chico se acerca a una chica y le dice: «Perdona, pero tu hígado era de mi novia. Lo sé. No me preguntes cómo, pero lo sé». La chica, a cuadros, ha de reconocer que, en efecto, su hígado es trasplantado. Hablan largo y tendido: ella, acerca de la operación; él, acerca de su novia. Acaban juntos. Los tres.

Un cuento «costumbrista» y «de interior».
La chica está en la cama. Lee la novela que está escribiendo su amigo, con quien (y de esto nos daremos cuenta más adelante) se acaba de acostar.
Lee, y va llegando a la conclusión de que él la ama y ha escrito esa novela para ella.
Se levanta para besar al chico, que está escribiendo en el ordenador. [Quiero plasmar una sensación, sin que ellos se dirijan la palabra, sólo con actos o –si fuera posible- gestos: el placer radiante de saberse amada, que no se han limitado a echar un polvo sino que hay mucho más.]
De nuevo en la cama, ella le pregunta por el final de la novela.
Él, esbozando una sonrisa tímida, responde:
-La chica se termina llevando al chico.
Y siguen besándose y haciendo el amor, esta vez para siempre.

82 Comments:

Blogger Santiago Eximeno said...

Un post de esos que "me llegan"; merece la pena abrir un blog para escribir estas cosa. :)
Y, si no te importa, voy a coger alguna de esas ideas y ver qué sale. Ya te contaré.

26 de enero de 2006, 12:25  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

Cuando estaba en primero de carrera, también tiré a la basura todo lo que había escrito y luego estuve unos seis años sin abrir más que un par de veces ni un cuaderno ni un fichero de word. Y me costó muchísimo volver a ponerme "en serio".

De todos modos, yo he leído algún cuento tuyo (aparte del blog y Giga y los artículos de Bibliopolis) y no sé, pero ¿qué hay que hacer para que te animes a publicar más? Que es muy triste de pedir, pero más triste es de ejercer la violencia... :p

26 de enero de 2006, 12:29  
Blogger Juanma said...

Santi: No sólo no me importaría, sino que lo consideraría un gran honor. :-)

Ya tengo ganas de leer lo que haces con esas ideas. :-)))

Abrazotes.

26 de enero de 2006, 12:33  
Blogger Juanma said...

Javier: Pues no sé qué hay que hacer para que me ponga a escribir, supongo que Elia Barceló y Ricard de la Casa, que no paran de insistirme cada vez que me ven en asturcones e hispacones, ya han arrojado la toalla o me dan por imposible. Pero ná, estas cosas salen solas, supongo que lo que no tengo que hacer es preguntarme cuándo voy a arrancar: sé que un día me pondré a escribir y ya será un hecho consumado.

Seguramente Zapardiel y Pily B. propondrán que, ya que me quieren raptar para que les dé una conferencia sobre Lem (o sobre lo que quieran), pues de camino les escriba un cuento. A lo Misery, vamos. ;-P

Otra opción, y esto ya lo digo completamente en serio, es que nos pillemos una casita rural un finde o un puente, nos pongamos en plan taller literario o retiro espiritual y escribamos algún relato allí mismo. Taller Villa Diodati, se podría llamar.

26 de enero de 2006, 12:41  
Blogger Santiago Eximeno said...

Eso del finde literario en una casa rural me atrae, ¡pardiez!
¿Se podría pensar el tema en serio y planear algo?
Mmmmm....

26 de enero de 2006, 12:49  
Blogger Juanma said...

Podemos hacerlo temático. Preparamos un par de posibles asuntos, o nos dividimos en grupos de dos o tres. El primer o los dos primeros días hacemos labor de puesta en común y taller, y el último día presentamos un relato o borrador de relato, volvemos a hacer puesta en común, marcamos pautas y una vez en casa escribimos un relato (o poema, o guión, o lo que salga) más definitivo.

26 de enero de 2006, 12:55  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

Algo parecido se llegó a comentar hace unos días en el blog de Julián, seguro que un montón nde gente se apunta. A mí desde luego, como wannabe, me encantaría. Tampco he probado nunca lo del taller...

26 de enero de 2006, 13:03  
Blogger Juanma said...

El caso es que hace tiempo que hay caldo de cultivo para hacer algo así. Podríamos ir moviéndolo.

Los talleres hay que tomárselos como lo que son: consejos sobre cómo escribir. Pero es cierto que funcionan y son útiles.

26 de enero de 2006, 13:26  
Anonymous Txiki Palomares said...

¡Anda!
Tengo un relato que se parece bastante a la última idea. ¿Quieres que te lo envíe?

26 de enero de 2006, 13:33  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

bueno, aunque sólo sea por hablar un poco de escribir y compartir tiempo con gente que te aporte ideas y puntos de vista, tiene que valer la pena.

26 de enero de 2006, 13:34  
Blogger Alfredo Álamo said...

Los talleres no suelen ser lo mio, pero con vosotros me voy un fin de semana a darle a la cabeza sin problemas. Me pido la cocina ;P

26 de enero de 2006, 13:51  
Blogger Juanma said...

Txiki: Porfa, envíamelo, sí. :-)

Muchas gracias. :-)

26 de enero de 2006, 13:56  
Blogger Juanma said...

Aunque me lo estoy viendo venir: si os apuntáis Eximeno, Fer, Nacho, Cotrina y Peras, terminaremos todos jugando al Falling o, mejor aún, escribiendo cuentos en plan franquicia sobre el Falling, a lo Warhammer. XDDDDD

26 de enero de 2006, 13:58  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

joé, llevo queriendo echar otro vicio al Falling desde octubre... digo, ¡oh, no, eso serán dos días de trabaja y seriedad literaria, of course!

26 de enero de 2006, 14:09  
Blogger Juanma said...

Bueno, puede haber tiempo para todo. Nos levantamos con la fresca, teorizamos de nueve a una, comemos o nos bajamos al pueblo con calma (si hay pueblo), escribimos de cuatro a ocho, cenamos y luego dedicamos la noche a lo que nos apetezca: jugar al Falling, volver a bajarnos al pueblo, vera alguna peli friki o echar alguna partidita.

26 de enero de 2006, 14:29  
Blogger Alfredo Álamo said...

Pefecto! Ahora sólo me queda buscar una excusa para dejar a la parienta en casa... eh, un momento, ella lee este blog... ¡hola Raquel! naaa, naaaaa, sólo teorizaba... de verdad

26 de enero de 2006, 14:33  
Blogger Felideus said...

Un post muy emotivo, es la primera vez que paso por aquí, pero lo haré más a menudo. Es una pena que no escribas más relatos, pero visto que no soy el primero en recordártelo, supongo que de nada sirve que te lo diga :)
En fin, un blog la mar de interesante, gracias por compartir tus reflexiones.
Un saludo

26 de enero de 2006, 14:38  
Blogger Juanma said...

Felideus: Me alegra que te guste el blog. Pásate y deja tus comentarios siempre que quieras.
:-)

Un placer. Abrazos.

26 de enero de 2006, 14:56  
Blogger Juanma said...

Alfredo: Al hilo de tu comentario, decirte que Pau Blackonion, Álex y otros ex compis del taller al que íbamos se nos ha ocurrido montar varios talleres literarios paralelos, uno de los cuales se titularía "Taller de excusas". Podríamos haceros una demostración cuando hagamos el retiro campestre. ;-P

26 de enero de 2006, 15:01  
Blogger Álex Vidal said...

Y de cuentacuentos: jamás pensé que leer un cuento fuese tan divertido.

Y tú, a ver si menos pornografía emocional y más darle al callo, que queremos ver cuentos tuyos ¡ya! :P

(Ah, y cierta novela juvenil...)

26 de enero de 2006, 15:07  
Blogger Juanma said...

Álex: ¿Vas a pasar del «Juanma, ábrete un blog» al «Juanma, escribe un cuento»?
;-P

26 de enero de 2006, 15:23  
Blogger Álex Vidal said...

Eh... Sí :D

Y sabes lo pesado que soy... y, además, me tienes aquí al lao... n_n

26 de enero de 2006, 15:31  
Blogger Alfredo Álamo said...

Para excusas:
http://alibinetwork.com/

Lo vas a flipar :O

26 de enero de 2006, 15:36  
Blogger Juanma said...

¿Cuándo decías que retomamos lo de la novela juvenil? :-D

26 de enero de 2006, 15:38  
Blogger Juanma said...

Alfredo: Impresionante, de veras. Creo que voy a llamarlos...
;-P

No importa lo original o retorcido que sea lo que se te acaba de ocurrir: siempre hay algún degenerado que ya ha pensado antes en ello. XDDDD

26 de enero de 2006, 15:57  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

Oye, pues podemos aprovechar y mirarlo en serio en Santander. Nos vamos a juntar un montón de peña allí, por lo que estoy viendo.

26 de enero de 2006, 19:06  
Anonymous RM said...

Pues aquí en la sierra de Cádiz, por primavera, hay unos sititos cojonudos para aislarse a escribir, oigan.

26 de enero de 2006, 20:16  
Blogger ExGaul said...

Me he encontrado este blog por una feliz casualidad, y este post en particular me tienta a convertirlo en lectura frecuente.

Por mi parte, me sentí hondamente retratado en algunos apartes de su texto, creo que las frustraciones de la palabra son pan de muchos días para aquellos que pretendemos seguir esgrimiendo palabras para traspasar realidades...

Enhorabuena.

26 de enero de 2006, 21:46  
Blogger Víctor M. Ánchel said...

La primera parte, salvo en los detalles, me describe a la perfección.
Incluso en los detalles, si me apuras, que hasta me encontré con problema parecido con un relato que escribí en BUP para el profe de lengua: creo que fui el único que pensó de verdad en cómo escribirlo, en qué contar y también en qué no contar. Lo entregué con toda ilusión y luego, meses después, ni rastro. El profe sólo me dijo, cuando traté de recuperarlo, algo como "Ah, sí. El relato del Nazi en la prisión, ¿no?".
En fin.

26 de enero de 2006, 22:01  
Blogger Juanma said...

Exgaul: Me alegra que el blog te guste. :-)

Supongo que todas nuestras experiencias cuando escribimos son comunes: la soledad de los inicios, la incomprensión de los demás y sobre todo la insatisfacción con los resultados...

Abrazos, y nos seguimos leyendo.

27 de enero de 2006, 10:03  
Blogger Juanma said...

Rafa: Eso de retirarse a escribir a la sierra de Cádiz suena muy bien. :-)

Víctor: Sí, desde luego hay cada profesor... Una pena.

27 de enero de 2006, 10:06  
Anonymous Alicia said...

Buenos días! Me han gustado muchas, pero que muchas cosas de tu blog. Realmente es muy emotivo todo lo que escribes, por no hablar del gracejo que derrochas; me ha gustado saber que he leido y que recuerdo esa media docena de cuentos tuyos publicados. Tú sabes que soy público fiel y predispuesto en sentido positivo, pero no por ello menos exigente. Y me ha encantado leer todas esas ideas tan sugerentes que apuntas. No sé si me atrevería con alguna de ellas y no sé si tendría tiempo de hacerlo seriamente, pero sé que tienes ahí un material suficiente para relanzarte al mundo de la escritura en papel y en serio. ¿A qué esperas, flor? Por cierto, recuerda que tenemos tú y yo algo entre manos.
Un beso

27 de enero de 2006, 11:56  
Blogger Juanma said...

¡Holas, Ali!

Que tú me digas lo que me dices es un aliciente extra para retomar la escritura. (Aparte de los «Juanma, escribe un cuento» de Álex.) :-))) Además de tener buen gusto y ser exigente y ecuánime, me conoces como la palma de la mano y sabes el porqué de muchas de las cosas que escribo. Y es un lujo para mí saber que vas a estar allí, me vas a leer, vas a opinar y no te vas a cortar, tanto si te gusta como si no.

Lo otro, sí, lo tengo presente.

Besos grandes. :-***

27 de enero de 2006, 12:43  
Anonymous arturo said...

Bueno...
El de la persona cuyo sufrimiento genera energia y cura enfermos ya lo ha escrito Dan Simmons.

27 de enero de 2006, 14:48  
Blogger Álex Vidal said...

Y antes que él, Sturgeon :)

27 de enero de 2006, 15:09  
Anonymous arturo said...

Una variante:
Alguien que asume en su persona la vulgaridad de su entorno y la purifica. Alguien como Torrente. Todos le desprecian pero cuando muere todos los vicios quedan en libertad y buscan nuevos huespedes.
Otra variante:
Un mundo con superheroes y supervillanos. El resto de la gente es normal.Ni muy buena ni muy mala. Hay poca o ninguna criminalidad. Cuando muere el ultimo supervillano, la gente se pone a delinquir , a corromperese y a invadir al vecino com gente normal. Era una valvula de seguridad pero ¿Quien la habia puesto?

27 de enero de 2006, 17:54  
Blogger La ninfa de la torre de cristal said...

Oh, por favor! Jamás dejes de escribir. Yo nunca tiré mis estúpidos relatos (créeme, los leo y me parecen estúpidos) por un qué se yo de algo llamado...¿cariño? ¿pena? Ya que me habían costado esfuerzo... Pero cuando sea una vieja medio senil, me encantará leer esas tonterías y recordar que tenía mucha imaginación y muchas ganas, aunque poca habilidad. Yo no lo dejaré nunca, porque me hace sentir viva.

27 de enero de 2006, 20:39  
Blogger Juanma said...

Ninfa: ¡Gracias por el comentario! :-)
Hay que guardar todo lo que escribes, precisamente por cariño y por conocerte un poco y recordar quién eras o qué hacías cuando escribías tal relato. Las calidades ya son algo secundario y, en todo caso, entrañan mucho de técnica y tiempo.

28 de enero de 2006, 10:12  
Blogger Juanma said...

Arturo: Son buenas vueltas de tuerca sobre el enfoque.

Y ahora que lo pienso, nunca he leído ningún relato ni guión tuyo. Tienes muchas cosas que decir, unas bases literaria y vital muy interesantes y... pues eso... ¿no te lo has planteado nunca? Me gustaría leer algo de ficción escrito por ti.

Abrazotes.

28 de enero de 2006, 10:17  
Blogger Víctor M. Ánchel said...

A lo de la sierra de Cadi, Cadi, yo también me apunto XD.
Y otra cosilla, ¿dónde puedo encontrar Tierra de Venados?

28 de enero de 2006, 11:24  
Blogger Juanma said...

Víctor: "Tierra de venados" está en el Artifex Segunda Época número 2 y el Fabricantes de Sueños 2000.

28 de enero de 2006, 11:51  
Anonymous Juan Antonio Fernández Madrigal said...

Mi preferido es "La onda expansiva de mi cerebro". Lo flipé. Nene quere más :-)

28 de enero de 2006, 12:05  
Blogger Víctor M. Ánchel said...

Okis.
Búscolo.

28 de enero de 2006, 13:48  
Anonymous arturo said...

Juanma:
Tus deseos son ordenes
http://www.ucm.es/info/guias/arturo/perspectivas.htm

28 de enero de 2006, 15:07  
Anonymous Pily B. said...

Juanma, sí, danos una conferencia sobre Lem o sobre lo que quieras, escribe un cuento, y eso de la casa rural y el taller suena BIEEEEEEEEEEEEEN. (A ver cómo engaño yo a mi jefe, ejem...)

Estooo, ¿y qué hay de Granada? (Lo siento, es mi vicio...)

En cuanto a las ideas que has lanzado, algunas son muy, muy buenas.

Ah, y... estoooo, digo lo mismo que Javier Esteban (que como siempre se sale, jeje), es muy triste "de pedir", pero es más triste endeejercer la violencia. ¿Lo pillas, lo pillas?

BESILLOOOOOOS (y de nuevo enhorabuena por el post)

PD: Coñe, cuál es la dire del blog de Julián (retrasailla que es una. Aiiins)

28 de enero de 2006, 16:24  
Blogger Álex Vidal said...

http://soriapalabras.blogspot.com

Ná, son 10.000 ;)

28 de enero de 2006, 16:53  
Blogger Carlitos said...

Mi blog es un libro.
Cada capítulo es un post, más el índice.
http://mentasalucinantes.blogspot.com
Y después me cuentas.
Saludos!
Hippel

28 de enero de 2006, 19:58  
Anonymous manuel said...

tal vez como consecuencia de esas jornadas lúdico-literarias os constituís como nueva generación literaria. A falta de un nombre tan guay como Nueva Ola, o Grupo de las Gafas de Espejo... os podéis denominar el Grupo del Falling.

30 de enero de 2006, 8:52  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

sep, yo voto por lo de falling: la otra opción que se me ocurre (la generación de "a ver que excusa le pongo a mi nov@/curro/movidas varias") no tiene tanto glamour, la verdad...

30 de enero de 2006, 12:39  
Blogger Alfredo Álamo said...

Javier: La generación de la mentira... toma glamour maldito...

30 de enero de 2006, 14:18  
Blogger Juanma said...

Arturo: El relato está bien llevado y bien escrito. Me ha gustado leerlo. ¡Quiero más!
Abrazos.

30 de enero de 2006, 15:08  
Blogger Juanma said...

Pily: Álex se me ha adelantao. En efesto, la dire del blog de Julián es esa.

¿Granada? Pues mira, molaría hacer un taller allí... Bueno, molaría hacer cualquier cosa allí. Cuánto echo de menos Granada, jo.

Besillos, guapa. :-***

30 de enero de 2006, 15:09  
Blogger Juanma said...

Hippel: He leído el primer capítulo de tu blog-novela, y muy bien. El tono erótico me gusta, así como la facilidad con que describes y narras. La iré leyendo poco a poco y te sigo comentando.

Muchas gracias por pasarme el enlace. :-)

Abrazos.

30 de enero de 2006, 15:11  
Blogger Juanma said...

Manuel, Javier y Alfredo: The Falling Generation suena bien, oye. ;-P

Abrazos.

30 de enero de 2006, 15:12  
Anonymous Pily B. said...

Gracias Alex! Te debo 10.000 besos castos. A ver cómo nos apañamos para saldar mi deuda. XDDDDDDDDD

Juanma. Aiiins, Graná, Graná, Graná, es mi delirio. ;-)

Besillos

30 de enero de 2006, 15:24  
Blogger Juanma said...

Pily: Pues la cosa es muy fácil. Álex va a Madrid la semana que viene. Os dais vuestros respectivos números de móvil, quedáis y asunto resuelto.
;-)

¡Ay! ¡No tan fuerte! ¡No, en la cabeza no!
XDDDD

Besillos. :-***

30 de enero de 2006, 15:32  
Anonymous Pily B. said...

Qué gracioso. Para dar diez mil besos, aunque sean castos, anda que no hay que echar tiempo, y ahora ando enmarronadísima con el trabajo. XDDDDD

Ah, ¿y cuándo vienes tú, tururú? :-P

Por cierto, ya visité a Julián, y he visto más blogs interesantes por ahí. Iré de visita en otro momento, jeje.

Sta luegoooooo.

PD: Quiero más pooooost.

30 de enero de 2006, 15:38  
Blogger Juanma said...

Pily: Pues me temo que no vaya por Madrid hasta la Semana Santa, pa comer torrijas.

La semana la he tenido liadilla, entre visitas y tal. A ver si encuentro un ratito y escribo un post nuevo, que me apetece. Pasiensiaaa.

El blog de Julián era completamente necesario. Es de mis visitas fijas cuando me conecto. (Igual que Momentos en Solaria. Y por cierto, qué bien luces junto a Picard XDDD.)

Besillos. :-***

30 de enero de 2006, 15:50  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

y ya que lo sacas, qué fue de aquellas fotos... (sep, Pily me va arrancar la cabeza, pero no me importa porque será una muerte digna de Crom)

30 de enero de 2006, 16:34  
Blogger Juanma said...

Pues eso me pregunto yo. ¿Dónde están las fotos? XDDDD

30 de enero de 2006, 18:05  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

a mí no me mires, yo acabé demasiado... esto... cansado, para acordarme de preguntar

30 de enero de 2006, 18:49  
Anonymous Pily B. said...

Javier:

Acabas de firmar tu sentencia de muerte.

Juanma:

Pues avisa, avisa cuando vengas a comer torrijas (eso sí, si nos vemos yo paso de comer que luego con la leche de vaca ya sabes lo que pasa... ejem)

Ah, y yo tampoco me pierdo ya el blog de Julián. :-)

¿Eh dicho ya lo de que Javier ha firmado su sentencia de muerte? ¿Eh? Ah, por si las moscas... XDD

30 de enero de 2006, 21:34  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

No tengo miedo, a Crom le gusta el valor y esas cosas... (es más, la próxima vez que te vea me llevaré un cámara, por si las moscas)

30 de enero de 2006, 23:15  
Anonymous Txiki Palomares said...

Juanma, ¿recibiste el relato?
Telefónica me putea. Confirma la recepción, por favor, y, opcionalmente, léelo y dime qué piensas :-P

31 de enero de 2006, 10:22  
Blogger Juanma said...

Txiki: Recibido pero aún sin leer. Perdona por no haberte contestado el mail.

Abrazos.

31 de enero de 2006, 11:27  
Anonymous Juan Antonio Fernández Madrigal said...

Vaya, vaya, Juanma. Pues aprovecho: ¿recibiste mi correo con la cuestión del relato? :-)

P.D. Ahora me siento culpable por el offtopicazo...

31 de enero de 2006, 13:25  
Blogger Juanma said...

También lo recibí, síii. :-$

No, pero si hacéis bien en darme la brasa, no problemo.

Ahora te respondo en privao.

31 de enero de 2006, 13:28  
Blogger Álex Vidal said...

Bueno, pues ya que estamos...

Petardo, que sé que no te leíste el mío :P'''

(Entre el falso fremen de la lista y estos últimos posts, Juanma estará que hecha humo...)

31 de enero de 2006, 14:20  
Blogger Juanma said...

Cómo te diría. :-P

31 de enero de 2006, 15:09  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

no, si a este paso acabaremos montando el taller literario aquí mismo (ni retiro en Graná ni leches :p)

31 de enero de 2006, 16:02  
Blogger Juanma said...

Pues oye, buena idea: por innovar que no quede... ;-P

31 de enero de 2006, 16:32  
Blogger Juanma said...

Antes comentamos lo del taller literario en el campo y antes me llega esta convocatoria:

-----------------

EN LA SIERRA DE GREDOS
La ECH inaugura tres cursos intensivos de fin de semana

La Escuela Contemporánea de Humanidades te invita a participar en tres cursos intensivos de fin de semana -en un alojamiento de lujo- en el entorno privilegiado de la Sierra de Gredos.

Los cursos se impartirán en marzo, mayo y junio y los programas ya están disponibles:

La interpretación de los sentimientos (18-20 de marzo)

Las técnicas del diálogo (19-21 mayo)

Las técnicas de la imaginación (16-18 junio)

Todas las instalaciones (varios salones, tres aulas, comedor, cine al aire libre, piscina, hectáreas de terreno, etc) de la Casa Rural el Tejarero quedarán completamente ocupadas por los alumnos de la ECH siendo durante estos fines de semana los únicos invitados en la Casa.

El precio de cada programa es de 250 euros con un número máximo de 18 alumnos por curso. Este precio incluye:

-Dos noches de hotel en habitación doble (opción de individual previa solicitud) en un alojamiento rural de lujo (conexión a Internet en todas las habitaciones, televisión, excelentes vistas, baño en las habitaciones, terraza...)
-Pensión completa a la carta en el restaurante de la Casa Rural el Tejarero especializado en cocina castellana: dos cenas a la carta (viernes y sábado), dos desayunos continentales (sábado y domingo) y dos comidas a la carta (sábado y domingo).
-Material didáctico para todos los participantes.
-Ocho horas lectivas (repartidas en dos sesiones de tres horas y una sesión de dos horas) impartidas por los profesores Alejandro Gándara y José Luis Corrales, y posterior corrección de ejercicios.
-Actividades optativas: excursiones por la Sierra de Gredos, cine Forum, etc.
-El transporte por grupos se coordinará desde la sede de la ECH.

A diferencia de otros cursos de la ECH, no es necesario enviar currículo ni habrá entrevista alguna como requisito de admisión. Estos programas entienden la creación en su esencia más lúdica y pretenden ser una celebración de la misma.

Las preinscripciones pueden realizarse a través de Internet o por teléfono (91 356 97 29). El precio de la reserva de plaza es de 50 €, que se descontarán de los 250 € del precio final. En caso de anulación, el importe de la reserva será devuelto íntegramente siempre que se anule con más de 15 días de antelación.

Rogamos a los interesados lo comuniquen a la ECH lo antes posible ya que las previsiones deben hacerse conjuntamente con la Casa Rural, que de momento está cerrada en dichos fines de semana para el público.

Para más información: Esther López, Prensa.
Escuela Contemporánea de Humanidades
C/ Eraso, 20 • 28028 Madrid • España
Tels: (34) 91 356 97 29 - 91 724 11 82
Fax: (34) 91 713 05 97
www.ech.es

31 de enero de 2006, 17:08  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

Me lo pasaron ayer en el curro, qué cosas. No sé, yo la verdad es que el aspecto lúdico de la creación ya me lo conozco, prefiero algo más en plan Clarion...

31 de enero de 2006, 19:32  
Anonymous Pily B. said...

Javier, ¿que no tienes miedo? Ya verás, ya. :-P

31 de enero de 2006, 23:22  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

confío en que se te hay olvidado de aquí hasta que nos volvamos a ver "in person" ;p

(siempre y cuando juanma no cuelgue las dichosas fotos, of course)

1 de febrero de 2006, 9:06  
Anonymous alicia said...

Juanmita, y tú vas a ir a alguno de esos cursos? Digo por lo de la habitación compartida y eso de enseñarnos fotos mías que tú no has visto y cicatrices tuyas que yo no recuerdo. No sé que pensarán estos amigos tuyos que nos leen y que desconocen la naturaleza de nuestra relación.
Besos

1 de febrero de 2006, 14:29  
Blogger Juanma said...

Ali: No me apuntaré a ninguno de los cursos de Gredos porque estoy tirando a arruinadillo, pero si montamos un taller de escritura por nuestra cuenta te aviso, ¿vale? Me molaría mucho que fueras, porque además escribes de puta madre, haces enfermar a Franco y Lenin con mucha gracia y te podría resultar interesante. Además de que nos echáramos unas risas y viéramos fotos y cicatrices que no nos habíamos enseñado.

¿Que si no sé qué pensarán quiénes? ¿Ves tú a alguien? ;-P

Besitos. :-***

1 de febrero de 2006, 14:59  
Blogger Juanma said...

Javier: Yo que tú no provocaría a Pily. XDDDD

Un taller tipo Clarion estaría bien. El problema es quién podría impartir las clases. La fórmula mixta escritura + cachondeíto tampoco está mal. Como un curso de verano, mismamente.

1 de febrero de 2006, 15:07  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

No, si será por falta de escritores... :p

Hombre, yo no sé qué acogida tendría una propuesta así (pero apuesto a que muy buena), pero el caso es que sería pionera 100%, ¿no?

1 de febrero de 2006, 16:08  
Blogger Juanma said...

Pues lo comentamos en Santander y lo empezamos a mover, a ver cuánta gente se apuntaría.

1 de febrero de 2006, 19:03  
Anonymous juaki revuelta said...

Sniff, sniff... He llorao como una mardalena :) Joé, parece que por aquí todos tenemos experiencias parecidas. En mi caso, fue la profe de Literatura la que me escamoteó un estupendo cuento sobre una raza alienígena con forma de cangrejos que quieren colonizar a una tierra destrozada por el holocausto nuclear (soy de los ochenta, talludito y eso). Por supuesto, aquello (según su docto criterio) no era literatura ni era ná, y me pegó la brasa durante todo el curso diciéndome que yo tenía talento, pero que no lo desperdiciara en inmundicias como aquella...
Ahora que lo pienso, estoy por mandarle un ejemplar de mi primera novela :))

Este blog mejora cada día, Juanma, como los buenos vinos. Ah, y yo me apunto a lo que sea, si es que quepo, aro.

1 de febrero de 2006, 19:46  
Blogger Juanma said...

Juaki: Jo, me encanta la analogía con el vino. Ojalá fuera verdad lo que dices, igual es que estoy en racha. De momento, ahí andamos, con un blog crianza. :-)

Anda que ya le valía a tu profesora. Parece que todos hemos tropezado con la misma piedra.
:-(

2 de febrero de 2006, 10:37  

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