martes, 12 de julio de 2011

Cómo ser corrector

De un tiempo a esta parte me da la sensación de que me estoy convirtiendo en el gurú editorial de  bastantes de mis amigos y algunos de mis contactos en redes sociales. Raro es el mes en que no recibo mensajes privados de gente que me solicita asesoramiento acerca de cuestiones editoriales más o menos pertinentes. Suelo contestar con relativa rapidez, demasiada verborrea y, por lo general, creo que consejos útiles.
La temática de las consultas es muy variada. Una de las más repetidas es la siguiente: "Quiero ser corrector de estilo. ¿Qué tengo que hacer?".
Llegados a este punto suelo aclarar que no me considero exclusivamente un corrector de estilo, ya que realizo otras actividades. Digamos que la corrección de estilo y ortotipográfica supone el 60 por 100 de mis ingresos, la moderación de foros friquis de Internet asciende al 25 por 100, y el 15 por 100 restante se lo reparten las bibliotecas, los informes de lectura, los cotejos, y los cursos y conferencias, no necesariamente en este orden.
Aclarado esto, digamos que sí, que vale, que acepto corrector de estilo como ocupación principal. Solo entonces puedo responder algunas de las preguntas que me formulan.

¿Cómo se convierte uno en corrector de estilo?
Hay muchas maneras y, por supuesto, no puedo generalizar.
En mi caso llegué más o menos por casualidad, o por eliminación. Ya estaba acostumbrado a corregir textos de las revistas que dirigía. A lo largo del máster de edición me quedó más o menos claro que la corrección de textos era una de las tareas en las que destacaba y, mientras estaba trabajando como becario en dos editoriales, me saqué algunos ingresos extraordinarios encargándome de correcciones de galeradas. Envié el currículum vítae a dos empresas de servicios editoriales, gracias a sendos chivatazos de Santy y Cristina. En la primera no me cogieron porque acabaron dándole el puesto a una persona que tenía un perfil mucho más adecuado que el mío, y en la segunda hice rematadamente mal las pruebas de idioma y de negociación. No obstante, les gustaron mis pruebas de corrección, y comenzaron a encargarme trabajos. Cuando las cuentas me salieron, me di de alta en el régimen de autónomos. Fin (o, más bien, principio) de la historia.
En resumen, no es que quisiera hacerme corrector de estilo, ¡es que no me quedó más remedio!


¿Hace falta alguna titulación concreta para ejercer como corrector?
No existe ningún grado universitario de corrección de textos, si es eso lo que preguntas. Más que titulación, lo que hace falta es, por un lado, tener una buena base gramatical y ortográfica de las lenguas en las que vayas a corregir (en mi caso, español) y, por otro, ser un buen lector. Esto último es más importante de lo que parece. Cuando estaba en Gigamesh oía decir que la corrección de estilo es en gran parte una corrección "de sentido común". Hay que preguntarse continuamente cuál es el sentido de lo que estás leyendo, leer en voz alta, pensar en posibles alternativas y, sobre todo, ser riguroso. Saber ver, en resumen, cuándo una frase es un desastre desde el punto de vista gramatical, o si crea posibles ambigüedades, o si es un calco lingüístico de algún otro idioma (o no lo es, aunque lo parezca). ¿Y cómo se hace esto? Con la práctica, por supuesto, pero también con muchas lecturas a cuestas y sólidos conocimientos de tu idioma.
Huelga decir que lo primero viene solo, lo segundo no tiene nada que ver con tu formación académica (hay correctores rematadamente buenos que han estudiado biología o físicas, así que no es necesario ser "de letras" para trabajar como corrector) y lo tercero es más fácil si cursaste alguna filología. Así pues, digamos que el hecho de haber estudiado filologías, traducción o periodismo te hace ligeramente más fácil la tarea de ser corrector, ya que todas ellas incluyen asignaturas que te serán muy útiles a la hora de desempeñar tu trabajo. 
No obstante, los conocimientos sobre cómo corregir un texto son insuficientes si no sabes qué estás corrigiendo. Y aquí es donde los titulados en historia, biblioteconomía, derecho, psicología, filosofía, magisterio, empresariales o ingeniería agrícola podemos tener nuestra oportunidad. Deja muy claro en tu currículum vítae que eres capaz de corregir libros acerca de tal o cual temática (por supuesto, mucho mejor si esta tiene que ver con tu titulación, porque se presupondrá que entiendes de la materia, aunque no sea cierto), ya que en muchas ocasiones, si tu cliente sabe hacer bien su trabajo, te ofrecerán correcciones precisamente porque eres titulado en tal o cual materia. Conservo a uno de mis clientes porque soy "el que sabe de arte", y comencé a trabajar con otro porque era verano, estaban en cuadro y necesitaban urgentemente a alguien que tuviese nociones de historia antigua. Y así fue como el hecho de ser licenciado en historia comenzó a serme de utilidad... quince años después de haber terminado la carrera. Nunca es tarde.
Ten en cuenta que no existe ninguna titulación homologada que habilite para ejercer como corrector, aunque llevo tiempo oyendo que no tardará en crearse un grado universitario específico. Verás que hay cursos, como los que ofrecen Cálamo & Cran, los diferentes gremios de editores y libreros (estos últimos, orientados a trabajadores del sector) o algunos profesionales como Silvia Senz o Pilar Comín. Todos estos cursos son útiles, ya que te permiten adquirir o ampliar conocimientos, pero no te convierten en corrector: eso viene con la práctica. ¿Y cómo se adquiere esta? Trabajando. Las bolsas de empleo que ofrecen los cursos pueden ser una buena manera de comenzar a trabajar como corrector, pero no son la única. Mueve el currículum vítae.


¿A quién hay que enviar el currículum vítae?
"Esta es fácil", te dirás. A las editoriales, ¿verdad?
Pues sí, pero no. 
El sector editorial está sufriendo la crisis, como cualquier otro sector económico, pero con un doble agravante: por un lado, está desorientado por la llegada del libro electrónico, que puede poner el sector patas arriba (aunque su implantación está resultando tan lenta y errática que a veces parece que no es un factor relevante), y, por otro, la crisis se ha traducido en despidos, que han llevado a que las editoriales externalicen determinados trabajos como la maquetación y la corrección. 
"Claro, a colaboradores autónomos", pensarás.
Pues lo siento, pero la respuesta es, de nuevo, que sí pero no. 
Las editoriales han externalizado el trabajo a las llamadas empresas de servicios editoriales, que son las intermediarias entre el corrector y el editor. Cada una de estas empresas de servicios trabaja con determinadas editoriales o grupos editoriales, aunque en teoría no hay ningún tipo de exclusiva: he corregido libros de la misma editorial a través de dos empresas diferentes. 
No sé cómo funcionan las empresas de servicios editoriales en Madrid, así que solo puedo hablar de las de Barcelona y, en concreto, de los trabajos que me han encomendado en función de mis conocimientos: no puedo hablaros de quién corrige libro técnico de ingeniería industrial, pero sí de cómo funcionan los libros de ficción, historia o psicología. La empresa A es la subcontrata de casi todo el Grupo Planeta, mucho Grup 62, buena parte de RBA y Belaqva, y bastante Urano. La B trabaja con Crítica, Ariel y Gedisa.  La C, con Taschen y Parragon. La D se encarga de algunas colecciones de Planeta, y la E hace libros de Urano, por poner cinco ejemplos. Seguro que hay más empresas de servicios editoriales en Barcelona, pero no he trabajado con ellas y, por lo tanto, no sé qué editoriales las contratan.
A pesar de lo que he dicho, también se puede trabajar directamente con las editoriales. ¿Cómo? En mi caso he comprobado que echarle morro suele salir a cuenta: "Hola, nos conocemos de Facebook y tengo que hacerte una proposición absolutamente indecente: trabajemos juntos" y variantes. No es mi manera favorita de presentarme, pero creedme si os digo que a veces funciona. Todo depende del interés mutuo... y de que lo hagas con cierta gracia, claro está. Como mínimo, te responden.
El contacto directo también influye. Créate tu propia red de contactos. Llegados a este punto, lo recomendable es ser generosos: si hoy te tiras el rollo por un amigo, es más que probable que mañana se lo tire él por ti. Si no puedes hacerte cargo de una corrección, sé sincero y, en vez de estar en varios trabajos a la vez, di que no te va bien pero que a Fulanito o Menganita sí, y pásales sus datos. Quid pro quo. Me he quedado sin un par de clientes por intentar abarcar más de lo que podía. La finalidad de una buena corrección de textos es que no se note que has metido mano, y el original se pueda leer de corrido y sin necesidad de detenerse. Sin embargo, un texto mal corregido llama la atención de inmediato. Aprende a rechazar o, mejor aún, derivar trabajo.
Cuando envíes el currículum vítae no te olvides de una cosa: especifica qué tipo de material quieres y, sobre todo, eres capaz de corregir. No te encabrones si te remiten una prueba de corrección: por mucha experiencia que acredites, es lógico que el cliente no se fie de ti a ciegas, y quiera hacerse una idea de cómo trabajas. Hazla lo mejor que puedas, ya que será tu carta de presentación, lo que puede marcar la diferencia entre que comiences a trabajar con ese cliente o no.
No te olvides de redes sociales como LinkedIn o Ediciona: son más útiles de lo que crees, aunque a veces recibirás propuestas surrealistas en tu buzón. Pero no pasa nada: estamos hablando del sector editorial, en el que todo es posible.

¿Tengo que ser autónomo para trabajar en el sector?
Depende de cuánto cobres. Si es una actividad marginal y te va a suponer unos ingresos testimoniales, pues no. Si aspiras a comer de ello, pues sí.
Para trabajar con algunas empresas de servicios editoriales es muy recomendable que te hayas dado de alta como autónomo, ya que suelen pedirte un certificado de contratista (un documento que expide Hacienda, por el que acredita que estás dado de alta en el Impuesto de Actividades Económicas) para asegurarte de que vas a pagar el IVA que te corresponde. Pero no todas estas empresas te lo van a exigir. Habla con ellas y, en función de cuál sea tu situación fiscal, decide con cuál te interesa colaborar. 
¿Cómo haces esto? Fácil: echa cuentas. Si te das de alta en autónomos y tienes la base mínima de cotización vas a pagar algo más de 250 euros al mes en concepto de cuota de la Seguridad Social. ¿Te compensa trabajar a cambio de lo que factures por tus colaboraciones menos el 18 por 100 de IVA menos el 15 por 100 de IRPF (o el 7 por 100, si llevas menos de dos años como autónomo) menos tu cuota de la Seguridad Social? ¿Sí? Entonces, bienvenido al club de los free-lances. ¿No? Pues bueno, alguna solución habrá.
Ten en cuenta que gracias al maravilloso mundo de los autónomos te puedes desgravar algunos gastos relacionados con tu actividad profesional (si eres corrector, todos los libros y manuales necesarios, que son unos cuantos... y bastante caros), pero también tienes la obligación de presentar una declaración trimestral de IVA, que es lo que debería estar haciendo en vez de escribir esta entrada. Puedes recurrir a un gestor o hacerla por tu cuenta, dependiendo de lo diestro que seas con los números.
En todo caso, suerte, y no te asustes mucho si algunos trimestres te sale a pagar alguna cantidad de cuatro dígitos: eso es señal de que has facturado mucho, ¿no?

¿Con qué tarifas trabajo?
Este es un asunto delicado, ya que las tarifas no están unificadas. Muchas veces te vas a encontrar con que el cliente te pregunta cuál es tu tarifa. Lo más habitual y recomendable es que preguntes a alguien que trabaje en el sector. La Unión de Correctores (UniCo) tiene unas tarifas recomendadas que suelen incumplirse de manera sistemática. Es más, de un tiempo a esta parte las tarifas no solo no han aumentado sino que hay clientes que las han rebajado; en la mayoría de los casos me consta que esta rebaja se debe a la presión de las editoriales, ya que, nos guste o no, el colaborador externo es siempre el eslabón más débil de la cadena de producción, y la alternativa a la rebaja de tarifas es que prescindan de corregir textos (cosa que alguna editorial ha comenzado a hacer).
Dicho esto, antes de aceptar el trabajo conviene aclarar con el cliente cómo vas a tarifar sin salir tarifando, si me permitís el juego de palabras. Puedes hacerlo por horas o por número de caracteres. No esperes encontrarte con que la corrección de textos es un chollo. Si quieres ser mileurista, me temo que vas a tener que trabajar más de cuarenta horas semanales, aunque decir esto y no decir nada...
Ten en cuenta también que hay tarifas especiales de urgencia y de fin de semana. Y, por supuesto, que no es lo mismo corregir una novela que un libro técnico. En este último sector las tarifas aumentan, si bien es cierto que no todo el mundo está capacitado para corregir según qué cosas. Tienes que ser consciente de tus limitaciones.
Por último, trata de ser honesto. Si ves que lo normal es trabajar por tal tarifa, no ofrezcas menos, amparándote en que "estás empezando" o "el mercado está fatal", porque lo único que vas a conseguir es que nos rebajen la tarifa a todos. Tampoco te pases de listo y pidas una barbaridad, porque a lo mejor te arriesgas a que nadie quiera trabajar contigo. Ah, las leyes de mercado...
Edito: En esta página podéis encontrar tarifas recomendadas para varios países de lengua española. Son bastante razonables y, si contactáis con algún posible cliente que no tenga tarifas propias, tratad de moveros en torno a estas cifras.


Por supuesto, me dejo muchas cosas en el tintero, pero más o menos creo que aquí están todas las respuestas a las dudas generales que me plantean en privado. Quiero dejar claro que se trata de una interpretación personal, basada en mi experiencia concreta, y que no pretendo sentar cátedra: tan solo estoy resumiendo las preguntas más frecuentes que recibo y el sentido de mis respuestas.
Espero que esta entrada os haya resultado útil. Si os ha gustado, a lo mejor escribo más.

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39 Comments:

Blogger Cristina said...

algunos profesionales como [...] o Pilar Comín

Personalmente, recomiendo a Pilar :) Hice un curso personalizado con ella y el resultado fue inmejorable. ¡Es la caña!

Por el resto, ummmmm, a que empiezo a echar curriculum vítaes :D

12 de julio de 2011, 17:36  
Blogger Antonio - UniCo said...

Eres un crack, Juanma, (aplausos)

12 de julio de 2011, 17:38  
Blogger Juanma said...

Muchas gracias a los dos y, por supuesto, a Pilar, hablando de cracks. :-)

12 de julio de 2011, 18:07  
Blogger Porny said...

Creo que esta entrada es imprescindible para todo el que se plantee dar el salto!

12 de julio de 2011, 19:35  
Anonymous Anónimo said...

Acabo de hacer una lectura rápida de tu comentario «Cómo ser corrector». No dejas nada en el tintero. Volveré sobre tus palabras en cuanto me libere de unas cuantas correcciones que me tienen atareada. En las fotos me he visto reflejada un montón. ¡Dios mío que cara tan fea se nos pone!
Un saludo. Amelia, de UniCo, la Unión de Correctores.

13 de julio de 2011, 11:26  
Blogger Magnus Ingaldsen said...

Muy interesante la entrada, Juanma. Y que sin duda se convertirá en un texto de referencia sobre el sector. Bravo.

13 de julio de 2011, 11:52  
Blogger ana said...

Mil gracias por compartir tu experiencia con tanto salero. Son consejos muy útiles para los que estamos empezando. Un saludo.
Ana (socia de UniCo)

13 de julio de 2011, 11:56  
Anonymous Anónimo said...

¡Felicidades por el artículo, Juanma! Es un gustazo leer a otros colegas que viven tus mismas experiencias. Mientras leía tu entrada, veía mi imagen reflejada en un espejo. Gracias y sigue así, campeón. A partir de ahora cuentas con una seguidora más.
Esther, de UniCo, la Unión de Correctores.

13 de julio de 2011, 11:58  
Blogger Fjsa said...

Me ha parecido un artículo muy ilustrativo para aquellos que se nos está pasando por la cabeza probar suerte en el mundillo de la corrección. Defines con claridad los pros y los contras y necesitaba una opinión así.
¡Muchas gracias!.

13 de julio de 2011, 14:12  
Blogger El carpintero traductor said...

Amigo Juanma: Un artículo estupendo. Soy traductor y he tenido la suerte de tener unos correctores magníficos de los que he aprendido un montón. Por desgracia, si los traductores somos invisibles, los correctores no veas. Ojalá las editoriales se gastaran un poco más en vosotros.

13 de julio de 2011, 17:42  
Blogger Sinjania said...

Nosotros también vamos a ofrece un curso de corrección profesional que esperamos que esté a la altura.

Confiamos en poder aportar nuestro granito de arena en este difícil mundillo de la corrección y la edición.

Un saludo a todos.

13 de julio de 2011, 18:00  
Blogger Póstumo said...

Juanma, yo que tú me andaría con ojo: te pueden acusar de enaltecimiento de la corrección de estilo...

13 de julio de 2011, 19:16  
Blogger Juanma said...

¡Líbrenos Sousa de que eso ocurra! XD

Muchas gracias a todos. No sé qué me emociona más: la excelente acogida de esta entrada o saber que realmente os está pareciendo útil.

Abrazos y besos para todos.

13 de julio de 2011, 19:19  
Anonymous Anónimo said...

Tal cual lo cuentas Juanma, y Pilar Comín, la mejor!
Salut!
Eduard Sales

13 de julio de 2011, 20:30  
Blogger Ekaitz Ortega said...

Muy interesante el artículo, Juanma.

13 de julio de 2011, 22:58  
Blogger Manu said...

Mira que me revientan los comentarios que empiezan automáticamente diciendo "estupenda entrada", pero en este caso no tengo más remedio: estupenda entrada.

Hablando una vez de corrección con una editora, me dijo una frase que se me grabó a fuego: "Se considera un buen corrector el que solo introduce un 30% de cambios innecesarios" :)

14 de julio de 2011, 1:22  
Anonymous Carolina said...

Me ha encantado el artículo. Gracias por compartir tu experiencia. ¡Tomo nota!

14 de julio de 2011, 9:43  
Blogger Ferran (Un que passava) said...

No existe ningún grado universitario de corrección de textos, si es eso lo que preguntas.

En el caso del catalán, antes existía el Nivel K de la Junta de Normalització Lingüística, pero desapareció. Porqué? Pues porque varias universidades ofrecen actualment posgrados de corrección. Opción que también debería plantearse quien quiera dedicarse al tema.

Y otro apunte: haber estudiado filología te da conocimientos lingüísticos, pero no te convierte en corrector. No hay ni una sola asignatura orientada a la corrección, ni de estilo, ni ortotipográfica, ni nada.

14 de julio de 2011, 16:37  
Anonymous Juanfran said...

Gracias por el artículo. Muy completo.
Acabo de leer en un periódico una opción hoy factible que es la de constituirse como Empresario individual, cuya carga fiscal es el IRPF y subiendo en porcentaje a medida que cobras más y más.
Durante los dos primeros años que uno es Empresario individual, he creído entender que está exento de autónomos si quiere.

Dicho esto, con todos los inconvenientes que puede tener constituirse como empresario individual, siendo que es ahora la forma administrativa más sencilla y rápida (lo puedes hacer por Internet) de montar un negocio (ser corrector es negocio?), ¿no crees que es más interesante para un corrector que empieza constituirse como empresario individual y recibir encargos como tal?

14 de julio de 2011, 21:29  
Anonymous Silvia Senz said...

Gracias por la mención, Juanma. Como cuenta Ferran, sí hay grados universitarios y titulación reglada de corrección de textos... para el catalán. Que yo sepa, dos: el de la UAB y el que se convoca para el año que viene en la UdG, en el que participo dando tipografía y corrección tipográfica. Es de esperar que acaben ampliándose al castellano. También hay algunos másters y posgrados que dedican módulos completos a esta parte del proceso de edición, y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y la Universidad de Salamanca ofrecen el curso de corrección y redacción (en castellano) más extenso que existe: http://www.formacionyaprendizaje.com/electiva/?pid=cursos&accion=detalle&curso=182
No es lo ideal, pero ¡menos da una piedra!
Y permíteme una cuña, dado que ya estás en antecentes del asunto. :-) Este otoño se publicará finalmente una extensa obra, imprescindible para situar a todo corrector en el campo en que se maneja: la norma. Voilà: http://youtu.be/iH34fo-v3MA

15 de julio de 2011, 12:56  
Blogger Clara said...

Hola,quería darte las gracias por el resumen que haces en la página sobre la profesión de corrector. Cuando uno comienza, como es mi caso, cualquier información es bienvenida. Así que de nuevo gracias.
Un saludo
Clara

15 de julio de 2011, 16:32  
Anonymous Anónimo said...

Me latió mucho lo que escribiste! Es una orientación valiosa aunque yo me quedo con los aspectos generales, principalmente en cuanto a tarifas se refiere. En México éstas son muy bajas a mi modo de ver... y al modo de sentir de mi bolsillo. :-)

15 de julio de 2011, 21:01  
Anonymous Carneiro said...

Estupendo artículo.
Desgraciadamente, las fotos están trucadas en busca de complicidad lectora.
Lo que realmente está leyendo es "Obras Completas de D. Manuel Fraga Iribarne: Extended Version"
La cara no miente.

19 de julio de 2011, 16:41  
Blogger Oscar Bribian said...

Gran artículo, Juanma. Muy currado e ilustrativo del panorama y las opciones.
un saludo.

21 de julio de 2011, 12:50  
Blogger Replicant said...

Te ha faltado añadir "y no morir en el intento"...hasta a mí me ha parecido interesante el tema! (y lo digo porque ya sabes que no trabajo en esto...). Saludos. XD

23 de julio de 2011, 16:49  
Blogger Lauphney said...

Mi duda quizá sea muy básica, pero no sé cómo indicar en LinkedIn que me gustaría dedicarme a ello de manera que sea visible para quienes busquen correctores en esa red.
Muchas gracias por adelantado y sobre todo por haber tomado tanto tiempo en escribir para ayudar a los demás.

26 de septiembre de 2011, 12:29  
Blogger Lauphney said...

Envío otro comentario para asegurarme de que me he suscrito :P

26 de septiembre de 2011, 12:41  
Blogger Juanma said...

Lauphney, LinkedIn tiene muchas ventajas, pero es un poco rígida en ese aspecto. Busca mejor en Ediciona, que está orientada de manera específica al sector editorial, y doy fe de que es bastante más útil que LinkedIn en el asunto que nos ocupa.

http://www.ediciona.com/

26 de septiembre de 2011, 13:32  
Blogger Lauphney said...

¡Gracias de nuevo!

Veo que la página pide datos muy personales para registrarse, ¡habrá que fiarse!

26 de septiembre de 2011, 14:32  
Anonymous Anónimo said...

Me he encontrado con esta entrada por casualidad (por eso escribo con cierto retraso). Me parece muy interesante todo lo que dices (y cómo lo dices). Había oído hablar de Unico y de este oficio, pero tras cursar un posgrado en la materia, la profesora, Inma Arlandis, despertó en mí una auténtica pasión por este oficio. Así pues, no es un grado universitario, pero de momento, en castellano, es lo más parecido. Nos hizo trabajar muchísimo, pero gracias a eso aprendí que el corrector ha de estar siempre «reciclándose» y que si una obra sale bien, el mérito es del autor; si sale mal, la culpa es del corrector.

Ari

14 de junio de 2012, 15:24  
Blogger Juanma said...

Ni más ni menos, Ari. Es un trabajo importante, pero siempre tiene que estar supeditado al del autor y, en su caso, el traductor, que son las auténticas estrellas de la función, quienes hacen posible la existencia de la obra. Y eso te enseña, sobre todo, a ser modesto. Si tienes que dejar páginas enteras sin corregir, porque el texto está bien, las dejas, y no pasa nada.

Gracias por leerlo. :)

14 de junio de 2012, 16:09  
Anonymous Anónimo said...

Dioooooossss... ¡yo pongo las mismas caras!

3 de julio de 2012, 17:49  
Blogger Juanma said...

¡Son las únicas que podemos poner, según qué casos! ;)

3 de julio de 2012, 17:50  
Blogger Lourdes Rivero said...

¡Hola Juanma! Hace tiempo que te sigo y que intento escribirte para pedirte consejo y de reprente... ¡Zas!Encontré esta entrada que resolvía casi todas las cuestiones y preguntas que me estaba haciendo. Estoy empezando a elaborar un pequeño proyecto y comenzar a trabajar como correctora y me han venido muy bien estos consejos. Empiezo desde cero pero espero poder ir haciéndome un hueco en este mundo. Me gustaría plantearte más cuestiones pero no he encontrado tu email, así que solo me queda dejarte el mío para que te pongas en contacto conmigo. Sé que le estoy echando morro, pero, ¿no era uno de tus consejos? Pues allá voy: lourdesrivero81@gmail.com Muchas gracias por esta entrada tan útil para los que tenemos ilusión e intentamos encontrar el camino a pesar de las dificultades.

10 de octubre de 2012, 13:34  
Blogger Felmanvel said...

Muchísimas gracias por darme este respiro, Juanma, estaba buscando información sobre este proceloso mundo de la corrección, porque soy novato y profano y estoy sopesando el dedicarme a ello. Además,... también soy otro titulado en Historia. ¿Hay esperanza?

10 de enero de 2013, 11:16  
Blogger martamr said...

¡Hola Juanma!

Muchas gracias por esta entrada. Si alguno de vosotros llega a tener tanto trabajo que necesita que le echen una mano, estoy buscando colaboraciones. Soy traductora y tengo experiencia como correctora de libros de texto de informática y dietética. Vivo en Malasia,así que si tenéis algo urgente os compensa la diferencia horaria: marta.molina.rguez@gmail.com

¡Saludos!

31 de mayo de 2013, 5:31  
Anonymous Cleo Gonzalez said...

Gracias por la informacion!. Responde a muchas de las preguntas que me he formulado sobre el tema. Me interesaria que me contrataran por algo que hago normalmente cuandol leo, regularmente corrijo detalles ortograficos y de redaccion.
Cleo Gonzalez. Psicologa
Caracas, Venezuela

13 de octubre de 2013, 5:11  
Blogger Lyra said...

Me solucionas muchas dudas. Te acabo de en encontrar y te sigo desde YA!!

10 de marzo de 2015, 19:26  
Anonymous Ben Steiner said...

Buenos días,

Hay una buena lista de recursos aquí http://www.justpublish.es/#!recursos/c1wtl

Un saludo,

Ben

3 de octubre de 2015, 18:31  

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