lunes, 12 de noviembre de 2007

Crítica en Hélice: Parientes pobres del diablo, de Cristina Fernández Cubas


Durante las próximas actualizaciones leeréis comentarios acerca de libros de género. El primero es Parientes pobres del diablo, de Cristina Fernández Cubas, del que hablo en el recién aparecido número 6 de Hélice: Reflexiones críticas sobre ficción especulativa.
La revista cumple un año de existencia. ¡Felicidades! Es un cumpleaños que me hace mucha ilusión, porque el proyecto está consolidado, y viene a llenar un hueco completamente necesario en este mundillo. Que siga por mucho tiempo.
El aviso de Fidel Insúa en listas de correos y foros es el siguiente:

Hélice: reflexiones críticas sobre ficción especulativa lanza su sexto número con el que se cumplirá su primer año de vida. Un número muy heterogéneo que seguro será de vuestro interés.
Analizaremos en Ayer y mañana del estudio de la ciencia ficción en España la evolución de la crítica literaria fantástica española desde sus inicios hasta el momento actual, y reflexionaremos sobre su presente y futuro de la mano de Julián Díez.
En el ensayo Christopher Priest: Amores perros de Alberto Murcia descubriremos las claves comunes de toda la obra de este autor fundamental del fantástico actual.
La novela El cura de Thomas M. Disch se someterá a una crítica enfrentada entre Alberto García-Teresa y Eduardo Vaquerizo.
Además Juan Manuel Santiago nos sumergirá en la antología Parientes pobres del diablo de Cristina Fernández Cubas; Juan García Heredero nos mostrará la cara más antibelicista de Terry Prachet en su obra Voto a bríos; Julián Díez analizará El granjero de las estrellas de Robert A. Heinlein; y Fidel Insúa nos guiará a través de China Montaña Zhang de Maureen F. McHugh.

Y mi crítica del libro de Fernández Cubas empieza tal que así:

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Si, en vez de una crítica de un libro suyo, esto fuera un relato de Cristina Fernández Cubas, lo más probable sería que comenzase con una anécdota aparentemente trivial. En este caso, bien podría ser la siguiente: Un crítico de la revista Hélice acude a un hospital barcelonés para someterse a la revisión que, con carácter anual, tiene que seguir para cumplir con el protocolo médico que se le impuso al restablecerse de una delicada enfermedad. En la sala de espera, le parece ver a una renombrada autora de relatos, acaso una de sus favoritas, y, aprovechando que ella sale al descansillo para fumarse un cigarrillo, traba conversación con ella. Salen a relucir múltiples afinidades: M.R. James, la preocupación por determinadas temáticas, el máster de edición que está cursando, la revista que dirigió, proyectos y conocidos comunes. Mantienen el contacto, y, de alguna manera, ella se siente arrastrada por las descabelladas ideas de él, o él por las de ella, o ambos viven un equívoco en torno al o la doble de uno de ellos; y lo que en apariencia era una historia rutinaria termina convirtiéndose en una trama desasosegante, debido a la irrupción de un elemento sobrenatural e inexplicable que los conduce a una espiral de trastornos de personalidad, dudas sobre las identidades propia y ajena y, en resumen, un final nada acomodaticio.
Esto es lo que hubiera ocurrido en un relato de Fernández Cubas.
En la vida real, el crítico no reúne el valor necesario para abordar a la autora: dadas las circunstancias y el lugar en que se encuentran, le hubiera parecido una frivolidad de mal gusto. Además, para su vergüenza, no consigue acordarse de cómo se titula su último libro de relatos, del que hasta ahora sólo ha leído comentarios laudatorios. De modo que deja pasar la ocasión de recordarle a la escritora lo mucho que disfrutó con Los altillos de Brumal y Con Agatha en Estambul, de agradecerle historias como “Lúnula y Violeta” o “El helicón”, de pedirle algún relato para uno de los proyectos literarios en que se Fernández Cubas describe todo aquello que nos hace sentir miedo, lo conduce al terreno de lo cotidiano y nos devuelve un macabro reflejo de nosotros mismos, de lo que somos, de lo que no somos y de lo que no nos atrevemos a ser encuentra embarcado, y de equipararla a José María Merino y Pilar Pedraza en los altares de la literatura fantástica española contemporánea. Atrapado entre la duda y la timidez, deja pasar la oportunidad: lo están llamando a la consulta del médico, un argentino joven y calvo que tiene tanto de Jorge Zentner como de Julio Cortázar. Cuando sale, aliviado por las buenas noticias relativas a su revisión, la autora ya no se encuentra en la sala de espera. Y renuncia a buscarla.
No obstante, se ha creado un vínculo casi inexistente, apenas perceptible. El crítico recuerda de súbito el título del libro: Parientes pobres del diablo. Lo adquiere poco tiempo después, lo lee con el mismo deleite con el cual devoró otras obras de la escritora y, algunos meses más tarde, lo vota y defi ende ante los demás miembros del premio Xatafi -Cyberdark de la crítica de literatura fantástica. Vence en la categoría de mejor libro de ficción español.
Ésta podría ser la base de una historia de Cristina Fernández Cubas. Tan sólo faltaría enunciar un elemento fantástico, sacar a colación la temática del doble y explicitar un conflicto entre la realidad y lo misterioso. Algo en apariencia sencillo, se podría pensar, a la vista de los resultados habituales de sus recopilaciones de relatos. No obstante, no hay que llamarse a engaño: el que parezca fácil urdir un relato modélico no quiere decir que lo sea. Hay que haberse empapado de los clásicos de la novela gótica y saber combinar sus aciertos y puntos fuertes con los de los forjadores de la fi cción breve del siglo XX. Hay que saberse de memoria el itinerario que lleva desde Edgar Allan Poe y Guy de Maupassant hasta Julio Cortázar y Jorge Luis Borges, sin dejar de recalar en Gustavo Adolfo Bécquer y M. R. James. Leyendo los cuentos de Cristina Fernández
Cubas, y sabiendo cómo se las arregla para combinar infl uencias literarias y tomar prestados recursos narrativos, uno se sentiría tentado a escribir un ensayo acerca de la historia de la literatura de terror. Algo así como la Historia natural de los cuentos de miedo, de Rafael Llopis, o Del horror en la literatura, de H.P. Lovecraft, pero en clave de ficción. Fernández Cubas describe todo aquello que nos hace sentir miedo, lo conduce al terreno de lo cotidiano y nos devuelve un macabro reflejo de nosotros mismos, de lo que somos, de lo que no somos y de lo que no nos atrevemos a ser. Y lo hace sin grandes alharacas, inmersa en una forma de narrar sucesos cotidianos, con un estilo que llamaríamos realista si no fuera porque las convenciones y estereotipos críticos lo definen como fantástico y, por tanto, no realista. Leyendo relatos como “Los altillos de Brumal” (perteneciente a la antología homónima, 1983) o “La mujer de verde” (en Con Agatha en Estambul, 1994), encontramos el componente fantástico, fantasmagórico casi, en estado puro, sin confusión posible.
El pueblo de Brumal, en el que todo está escrito del revés, se erige en uno de lugares imaginarios más evocadores de la narrativa de terror española contemporánea. Asimismo, el retrato de Anairda/Adriana marca un hito en la historia del género. La insania, la enfermedad mental y el destino doble de los personajes duplicados perduran en la memoria del lector y, como si de sueños se tratase, acuden de manera periódica a su subconsciente, para advertirle de que no todo lo que nos es dado percibir a través de los sentidos tiene una sustancia, digamos, real.

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El resto de la crítica la podéis leer en Hélice. Y, después (o antes, como prefiráis), el resto del número, que no tiene desperdicio.

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7 Comments:

Blogger manu said...

Además Juan Manuel Santiago nos sumergirá
Intentando ahogarnos, eh, frifón?

13 de noviembre de 2007, 10:02  
Blogger Juanma said...

Tengo alma de Greyjoy. :-PPPP

(Cuando leáis Festín de cuervos lo entenderéis. :-))

13 de noviembre de 2007, 10:06  
Blogger Kaplan said...

"Durante las próximas actualizaciones leeréis comentarios acerca de libros de género."

¡Ya era hora! :p

13 de noviembre de 2007, 15:44  
Blogger Juanma said...

Pues sí, que ya había mono. :-)

13 de noviembre de 2007, 20:00  
Blogger Small Blue Thing said...

¿Te has quedado a gusto? ¿Te traigo más clínex?

Y luego hablamos del spam... :(

14 de noviembre de 2007, 15:11  
Blogger Charlotte said...

Enhorabuena a Hélice por su cumpleaños ;)

Y a ver si pillo un minuto para leerme el artículo entero...

14 de noviembre de 2007, 16:09  
Anonymous arturo said...

¿Con libros de genero te refires a libros sobre identidad sexual y de genero o libros sobre gramatica,relativos al uso correcto del genero en los pronombres? :P

14 de noviembre de 2007, 17:13  

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