lunes, 5 de noviembre de 2007

Ishbiliya - Hispacón 2007 (segunda parte)

Sin ánimo de hacer una crónica exhaustiva de la hispacón, he aquí las primeras impresiones, tal vez un tanto desordenadas e incoherentes.

La hispacón ha tenido algunos aspectos un tanto oscuros que hacen que no regrese con muy buenas vibraciones.

El primero, la baja asistencia, y la ausencia de grupos enteros de aficionados: no hubo nadie de Gijón ni de Santander, y se acercó muy poquita gente de Barcelona, Vitoria, Bilbao y Xatafi (sí hubo más de la TerMa). No sé si es que la fórmula no da más de sí, o que la falta de alternancia geográfica (existe una tendencia a que haya cierto equilibrio entre hispacones en el norte e hispacones en el sur) ha disuadido a los aficionados norteños, o qué, pero el caso es que ha habido pocos asistentes. Oí durante la cena que no estaría mal plantear si se pasa la hispacón a bienal, y, llegados a este punto, tal vez sea una posible solución.

El segundo, el lugar donde se ha celebrado. El pabellón de Marruecos de la Expo (actual Pabellón Hassan II) es un emplazamiento ideal, casi de cuento de las Mil y Una Noches, pero, como local para acoger una hispacón ha resultado ser un auténtico fiasco. El salón central es un ámbito ideal para dar conferencias y efectuar presentaciones, pero, para acceder a la sala de las presentaciones editoriales y el espacio de venta de libros (que terminó siendo el centro social del evento), había que entrar y salir continuamente; más que una sala de conferencias, parecía un lugar de paso. El efecto no era muy bueno.
En cuanto al comedor, situado en la planta superior, era una galería circular, lo cual dificultó enormemente la tarea de seguir la entrega de premios (los micrófonos, para mayor inri, no funcionaban como hubieran debido) e incluso el socializar con los vecinos de las mesas contiguas.
Ubicado en el antiguo recinto de la Expo, que es tanto como decir en medio de un polígono prácticamente desierto, resultaba un auténtico infierno intentar dar con una puerta de acceso (parece que todos los locales de esa zona -excepto Isla Mágica- están escondidos de una manera deliberada). Pero si entrar estaba complicado, salir era chunguísimo: con apenas una línea de autobús que lo comunicara con el centro de Sevilla (muy cercano según el plano; no tanto si tenemos en cuenta la configuración del espacio), el único recurso era encargar un taxi, gestión que podía demorarse sus buenos veinte minutos, en especial a la salida de la cena oficial. Vamos a ver: ¿a nadie se le ocurrió fletar dos autobuses que nos dejaran en la puerta del hotel oficial?

Y esto me lleva al tercer punto: la organización. Si la logística de los medios de transporte para salir de la Cartuja después de la cena fue nefasta, la cena en sí rayó en la tomadura de pelo. Anunciada como una cena andalusí (a lo que Cristina, estudiante ella de Filología Árabe, me solicitó un informe detallado, porque sentía verdadera curiosidad por lo que pudieran servirnos), consistió en berenjenas al horno, albóndigas (casi en remojo, porque muy calientes no es que estuvieran), un trocito de pastel y un cafelito. Todo ello por treinta módicos euros.
Mi problema es el que el concepto que tenía de cocina andalusí era este, y tal vez por ello no me he tomado muy a bien la estafa del sábado por la noche.
Igualmente indignante fue la ausencia de un bar en el recinto del pabellón Hassan II. O, mejor dicho, el que el viernes hubiera una barra casi improvisada (no había ni café) y la retiraran el sábado. En los informes de progresos se anunciaba que el recinto de la Cartuja contaba con algunos restaurantes, uno de ellos justo enfrente del pabellón Hassan II, y Rafa Marín dio fe de que era el típico restaurante de moda de Sevilla, en el que lo mismo podías coincidir con Manuel Chaves que con folklóricas de fuste y tronío. Pues bien, ese restaurante estaba cerrado durante el fin de semana. Así las cosas, o te ibas a Sevilla-Sevilla, o tenías que probar suerte con una cafetería ubicada a unos doscientos metros... si la pillabas abierta. El lugar estaba bien, porque los ventanales estaban cubiertos con una cascada muy artística y, dentro de la cafetería, el espectáculo de la Cartuja cubierta por las aguas nos recordaba a las hispacones de los viejos buenos tiempos, en las que tanto llovía, y tantos friquis nos congregábamos.
No, la organización no es que se luciera.

Sin embargo, los actos discurrieron sin contratiempos ni retrasos dignos de mención (sólo dos actos se retrasaron más de un cuarto de hora, y ambos por mi única y exclusiva culpa: el primero, el viernes, porque llegué echando el bofe a la Cartuja, después de perderme y acabar en la otra punta de ese Westworld con faralaes; y el segundo, el sábado por la tarde, porque me demoré demasiado con los cafés... Pido disculpas), los asistentes se pudieron acreditar sin novedad y dudo que algún inscrito pueda hacerle el menor tipo de reproche al desarrollo de los actos, el cumplimiento de los horarios y la información recibida acerca de las diferentes actividades que se estaban llevando a cabo. Creo conveniente aclarar que ello fue más mérito de la Junta de la AEFCFT que de la organización, y, de hecho, los marrones más importantes se los comieron Gabriella, Víctor, Alfonso, Raúl y Paco, que, aprovecho para decirlo, se merecen un monumento sufragado por todos los socios y asistentes, o, como mínimo, una disculpa por parte de Tres Culturas.
En particular, le mando un abrazo asín de grande a Víctor, Gabriella y Alfonso. Me ha dolido que tuvierais que hacer todo el trabajo sucio de la convención (ese "Dudo que, en ningún congreso de rabinos, los propios rabinos tengan que hacerse las acreditaciones" de Gabriella es un magnífico resumen de lo que allí pasó), que sea la segunda hispacón seguida en la que os toca pringar hasta las cejas, y, por favor, Alfonso, créeme: te merecías ese Ignotus, y eres un verdadero maestro. Así pues: un abrazo enorme para los tres.

Entrando ya en los aspectos positivos, me quedo con la buena conexión que hubo con el público en los actos en que participé.
Fue un gustazo presentar Madrid, de Daniel Mares (Parnaso), a quien hacía tiempo que no veía. Como dije en el acto, para un aficionado colchonero es todo un traguito presentar una novela protagonizada por dos Ultrasures, pero el libro es muy recomendable: tan caótico como divertido, hace honor a la fama de "artesano descuidado" de Daniel Mares, pero es un auténtico torrente de ideas y provocaciones, una especie de temporada de 24 condensada en doscientas y pico páginas.
También fue un placer presentar (y conocer, sobre todo conocer) a Juan Ramón Biedma y su novela El imán y la brújula (Ediciones B). Creo que es uno de los actos en los que me mejor me lo he pasado presentando en las ya no sé cuántas hispacones en las que he intervenido. Tan relajados estábamos que conseguimos cerrar el Pabellón Hassan II: cuando salimos, ya se había largado todo el mundo. Algo más de una hora, para una presentación que en teoría debía durar treinta minutos, y en la que nos dejamos cosas en el tintero. Repasamos la obra previa y venidera de Biedma, hablamos de esta curiosa novela de ambientación histórica sobre un excombatiente de la guerra de Marruecos que llega a Madrid para investigar el paradero de una trilogía de películas pornográficas (y en una de las cuales se produce una muerte real) y terminamos de tertulia con Elia Barceló, hablando de literatura policíaca, de cómo está el mundo editorial y de los próximos libros de Juan Ramón. Un placer, en resumen. Se echó de menos a David G. Panadero, con cuya presencia este acto hubiera sido el despiporre.
El homenaje a Stanislaw Lem fue una de las conferencias que he preparado con más cariño. Intenté alejarme del esquema de la conferencia previa, la que impartí en Barcelona a principios de 2006, y centrarla en la vida del autor polaco; para ello, hice acopio de nuevas citas, leí algunos textos autobiográficos y me noté más suelto que en la conferencia de Barcelona, que, visto lo visto, habrá que considerar como el ensayo para la de Sevilla. Aparte, no es lo mismo hablar para diez personas que para cuarenta y tantas, que se han pegado el madrugón para verte y con las que compartes la pasión por Lem. Muchas gracias a todos los que asististeis.

(Y gracias a Alfonso Merelo, por las fotos.)

La presentación de Magnífica Víbora de las Formas, de Juan Antonio Fernández Madrigal (Grupo Editorial AJEC), fue otro acto interesante. Juan Antonio tiene las ideas clarísimas, es uno de los autores más originales de la ciencia ficción española actual (como dije en la presentación, no soy capaz de sacarle parecido con ningún otro autor... y eso es algo muy difícil), ha culminado un libro (según un punto de vista, una novela; según otro, antología; en ningún caso fix-up) muy valiente e importante, y pasamos un rato muy entretenido con la presentación.
En cuanto a la charla con Rhis Hughes y su Nueva historia universal de la infamia (Bibliópolis), fue otro de esos actos exigentes, en los que echas el resto y, después de casi hora y media de desbrozar la obra y motivaciones del autor, te quedas con la impresión de que no has hecho sino empezar. Creo que debo advertirle a los asistentes que, pese a lo que pudiera parecer, se trata de un libro tremendamente divertido, tanto si has leído a Borges como si no. Tal vez nos perdimos demasiado en destacar el tropel de influencias del autor galés, y me quedo con la sensación de que ello echará para atrás a algunos potenciales lectores. Nada más lejos de la realidad: Hughes ha perpretrado un libro divertidísimo e irreverente, pero al mismo tiempo tremendamente respetuoso con sus referentes más obvios: Borges, Calvino, Queneau...
De los actos en los que no participé, poco puedo decir. Me supo fatal perderme la conferencia de Gabriella del sábado por la tarde y el programa doble de Fernando Ángel y Elia el viernes por la tarde. Sólo pude asistir a la presentación del eLibris dedicado a Ignacio Romeo (magnífica iniciativa) y a la presentación de novedades de Bibliópolis.

Otro aspecto positivo: la gente. Eché en falta a demasiados compañeros de viaje ya habituales, pero también tuve el placer de reencontrarme con buenos amigos. Me supo fatal no haber podido hablar con ellos todo lo que hubiera querido. Siento no haber tenido un huequito para tomar algo con Pily y Javi, o haberme limitado a un par de conversaciones rapidísimas con Edu y Karina. Por lo menos, pude compartir mesa y mantel con Alfredo y Raquel, departir con la gente de Zaragoza (Yago y Unai: enhorabuena por la nueva editorial Hegemón; Roberto: encantado de haberte conocido en persona, y leeré encantadísimo La marea del despertar) , ver a la gente de Valencia (Nacho IBM: suerte con esa librería), saludar a Agustín Jaureguízar, Ana Porras y más gente de la TerMa a la que no veía desde hace años...
Como he comentado, la logística de la hispacón ha dejado que desear. Teniendo en cuenta que la única manera de salir de la Cartuja por la noche era yendo en taxi, y el proceso de evacuación llevaba un tiempo, resultó especialmente complicado realizar cenas multitudinarias.
Hubo una gran atomización: apenas veías grupos de más de diez personas. Así pues, las reuniones se redujeron a cenitas o copas de última hora en círculos reducidos, lo que permite disfrutar más de la conversación. El viernes, tomando tapitas y cervecitas con Rafa Marín, Ángel Torres Quesada, Juanmi Aguilera, Elia Barceló, José Joaquín Moreno y Juan Díaz Olmedo, y continuándola después con los mismos sospechosos habituales (excepto Ángel y Juan) en el bar del hotel, donde se nos sumaron Javier Negrete y la delegación de la TerMa.
El sábado pude hablar con Fernando Ángel Moreno, en el desayuno y de camino a la Cartuja. El almuerzo, con Elia Barceló y Juan Díaz Olmedo, que nos hizo de insuperable guía por el barrio de Santa Cruz y una suerte de ruta del Don Juan Tenorio. La conversación sobre baloncesto que tuvimos Alfredo, Raquel, Víctor y César Higuero, impagable. La cena, con Alfredo Álamo y Raquel. La copita en el hotel, con Elia, Juanmi, Rafa, Fernando Ángel, Eduardo Vaquerizo y Nati.
Luego está la gente con la que apenas pude hablar más que de refilón, o los que no estuvieron. Me hubiera encantado compartir mesa y mantel con (y cito a los no barceloneses, porque a los de aquí los puedo ver con más frecuencia) Rudy, Felicidad, Javi Cuevas, Germán, Nacho Illarregui, Lessa, Marc Soto, Cotrina, Alberto García-Teresa, Julián, Fidel, Arturo, Manu, Nimrodelisa / Zapardiel, David Mateo / Tobías Grumm, Santi Eximeno, Pablo Herranz, Sergio, Joan Antoni, Víctor Ánchel, Marisa, Panadero, Sherezade, Joaquín Moreno y tantos otros... Gente que, en un momento u otro, han sido parte de la fiesta, por no decir el alma de la misma, y que ahora no asisten a hispacones, bien porque no pueden asistir, bien porque ya no les motiva... Y aquí retomo el discurso pesimista con el que empezaba. ¿Realmente está agotándose la fórmula? Es probable.

Con todo, me quedo con los que para mí han sido los tres momentos culminantes de esta hispacón: el salir a recoger el merecidísimo premio Ignotus de Bernardo Fernández, BEF, por su novela corta "Gel azul", que me emocionó tanto que casi se me quiebra la voz (aunque esto fue difícil de apreciar, dados los problemas con el sonido del micrófono); el momento casi porno de alegría que protagonizaron Gabriella y Víctor al recibir el Ignotus a la mejor revista por Vórtice en Línea; y, sobre todo, la entrega del premio Gabriel a la labor de una vida, que ganó una sorprendidísima Elia Barceló. Su discurso fue tan espontáneo (no sabía que iba a ganar) como tierno (ella es así), con el añadido de que se había despistado en el momento en que la llamaron para subir a recoger el monolito y, por tanto, no sabía qué premio le habían dado.

El listado de ganadores es el siguiente:

MEJOR NOVELA

Juglar, de Rafael Marín (Minotauro)

MEJOR NOVELA CORTA

"Gel azul", de Bernardo Fernández (Ediciones Parnaso)

MEJOR RELATO

"Son de piedra", de Rafael Marín (Artifex, Bibliópolis)

MEJOR ARTICULO

"Ciencia ficción ¿Qué es?", de Alfonso Merelo (librodenotas.com)


MEJOR LIBRO DE ENSAYO

El universo de la ciencia ficción, de Sergio Gaut vel Hartman (Círculo Latino)



MEJOR ANTOLOGÍA

Axiomático, de Greg Egan (AJEC)

MEJOR ILUSTRACION

Portada de FACTOR PSI, de Alfonso Seijas (Silente)

MEJOR PRODUCCION AUDIOVISUAL

El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro (Cine)

MEJOR TEBEO

“La legión del espacio” - Alfredo Álamo-Fedde (http://www.legiondelespacio.com/)

MEJOR OBRA POETICA

"Poe", de Alfredo Álamo (Vórtice en línea, Parnaso)

MEJOR REVISTA

Vórtice en línea (Ediciones Parnaso: http://vortice.elparnaso.com/html/main_fset.html)





MEJOR NOVELA EXTRANJERA

Leyes de mercado, de Richard Morgan (Gigamesh)

MEJOR CUENTO EXTRANJERO

"Aprendiendo a ser yo", de Greg Egan (AXIOMÁTICO, AJEC)

MEJOR SITIO WEB

El sitio de Ciencia Ficción, de Fco. José Suñer Iglesias (www.ciencia-ficcion.com)

Así que aprovecho para felicitar a todos los ganadores.

Como digo, y ya a modo de resumen, vuelvo de la hispacón contento, por haber vuelto a ver a la peña; triste, por haber echado en falta a tantos amigos; indignado, por el trabajazo extra que han tenido que realizar Víctor, Gabriella y Alfonso; y cansado, por el palizón que me he pegado durante estos días. Otro elemento positivo: es la primera vez que hablo tanto en una hispacón y no vuelvo afónico.
Nos vemos, o no, en Almería.

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55 Comments:

Blogger Jafma said...

Por mi parte fue un honor tenerte en la presentación de Magnífica Víbora, y coincido contigo en prácticamente todos los aspectos. Los marrones que se tuvieron que tragar Gabriella y Víctor (y Francisco, y Rául, y etc.) no eran de recibo en esta Hispacón, y el estado en que se encuentra la Cartuja (la parte donde está el pabellón) es lamentable. Por lo visto les ceden los pabellones a empresas por precios simbólicos simplemente por estar allí, pero claro, no mantienen el lugar y de ahí los hierbajos saliendo entre los adoquines y la falta de transporte (coger el autobús cuando era de noche daba hasta miedo). Vamos, una maravilla de gestión lo de la Expo.

Por motivos ridículo-absurdos (migraña+lumbago) nosotros nos perdimos la cena, así que espero que no estuviera tan tan fría :-) (yo pensaba que pondrían cuscus :-) )

5 de noviembre de 2007, 19:03  
Anonymous arturo said...

Un comentario más o menos off-topic.
La nueva historia univesal de la infamia es un libro divertidisimo. Eso si no cabe más de incorrección política. Bruto hasta decir basta, hace chistes sobre la locura, la revolución y ve el lado cachondo del genoicidio Es de los pocos libros que he leido en los ultimos años en los que de verdad piensas que el autor se ha pasado tres pueblos.
Por el humor y lo violento es como si Woody Allen- el bueno, el de Bananas- Tarantino- el bueno de hasta Pulp fiction- se hubiesen puesto a corregirle el texto a Borges...
En otro orden de cosas, este fin de semana Vivi y yo hemos hecho de Cicerones de unos amigos suizo de Vivi a los que no veia desde hace veinte años.
Me he enterado de que existe el hip-hop suizo ...

5 de noviembre de 2007, 19:10  
Blogger David said...

Un servidor también se quedó con ganas de veros, aunque en mi caso la no asistencia se debió a un problema más... ejem... de medios económicos. Espero el año que viene no faltar a la cita, pero me da que no va a ser igual. Este años os habéis reunido todos y hubiera pagado millones por estar en esas conversaciones venenosas que se mantuvieron entre plato y plato. Pero ya me pondrán al día Juanmi o Alfredo, ya.
En fin, mola mucho tu crónica, Juanma. Al menos ha apagado parte de mi sed hispaconera.

5 de noviembre de 2007, 20:46  
Blogger Gorinkai said...

Este años os habéis reunido todos

¿Todos? Qué optimista es la distancia...

5 de noviembre de 2007, 21:55  
Blogger Víctor Miguel Gallardo said...

:) Muy optimista.

Juanma, tu crónica me ha emocionado porque de verdad que das en el clavo en todo, todo, todo. Incluso en lo de la charla sobre baloncesto (sería genial unas semifinales de la Copa del Rey con Estu, Granada, Bilbao y Pamesa, así nos obligaríamos a ir todos juntos; y, encima, son posiblemente los cuatro equipos, junto con el Joventut, que más simpatía me despiertan). (Bueno, el Pamesa menos, jejejeje).

La HispaCon de Sevilla ha tenido muchas carencias, pero como dices, en general parecía que todo iba sobre ruedas. Lo del emplazamiento era de juzgado de guardia: un erïal en mitad de ninguna parte, sin buena conexión con un centro de ciudad que estaba a poquísima distancia. En todo caso, eso es perdonable (si todo lo demás hubiera funcionado como debiera) porque, es evidente, la Fundación tiene las instalaciones que tiene, y no se le puede exigir a una organización que cuenta con local propio (en este caso, casi un palacete), que lo traslade a otro sitio en donde estarían "de prestado". No importa el local, aunque sí que soy de la opinión de que, si bien era un güevo de bonito, es lo menos funcional que he visto para este tipo de actos.

Con autobuses fletados para el traslado nocturno de los asistentes se hubiera arreglado uno de los grandes problemas, por ejemplo. Porque no nos engañemos, para un sevillano que se conozca la zona, que es el caso de la gente de la Fundación, debe estar "chupado" entrar y salir, pero lo cierto es que yo, después de consultar Google Maps, estaba convencido de que era muy sencillo el tema del traslado hotel-expo, así que entré más o menos fácilmente en la Isla de la Cartuja (si bien di unas cuantas vueltas) y aparqué la camioneta junto al Pabellón de Marruecos, pensando en que ir de allí al hotel simplemente cargando nuestras maletas sería cosa de media hora (Google Maps me indicaba que la distancia entre hotel y Pabellón de Marruecos era de 1,8 kilómetros; obviamente Google Maps no te indica ciertas cosas, como ahora señalaré).

El jueves, pues, aparqué junto al Pabellón a eso de las cinco de la tarde. Llegaron las siete y todavía estábamos, un fenomenal prólogo para el fin de semana monstruoso que se cernía sobre Gabriella en particular, intentando salir del recinto. Era frustrante ver los coches pasar libremente al otro lado de la valla mientras tú, avanzando por un lugar absolutamente vacío (era día de fiesta), eres incapaz de encontrar una salida. Finalmente, desistes y coges el autobús, herida tu honrilla (me tomo muy en serio muy pocas cosas, pero una de ellas es mi habilidad de memorizar mapas y callejeros; como ya he dicho en el blog de Alfonso Merelo, en esta HispaCon me he llevado algún palo al respecto, no sólo ese).

Es obvio que este incidente es atribuible a mi ingenuidad y al desconocimiento absoluto de que la antigua Expo, ahora reconvertida en un distrito comercial-industrial-universitario de aspecto, por lo general, lamentable (por las razones que comenta Juan Antonio-Jafma), pero también es lógico pensar que era de recibo que la organización nos hubiera avisado a los no sevillanos, y me declaro un orgulloso no sevillano, de que a ciertas horas (por la noche) el recinto se cierra.

Al día siguiente, y con esto en la cabeza, descubres que la bolsa de bienvenida, por lo demás magnífica, no incluye algo esencial: un mapa. Perfecto. Los 1,8 kilómetros del Google Maps adquieren entonces en tu cabeza su verdadera significación: sal de allí como puedas.

Dejemos el tema de la localización y de la falta de información (tanto en la ¿web habilitada para la HispaCon? como en la bolsa de bienvenida) sobre el tema de las idas y venidas al magnífico pabellón. Como ya he dicho en mi blog, los interesados en organizar hispacones reciben un dossier que les explica lo básico (que ya es muchísimo) sobre cómo ha de ser el tinglado: la Asociación debe contar con un stand y con un lugar para la Asamblea, por ejemplo. Eso se ha cumplido, faltaría más, aunque un menda fue instalado en el peor sitio posible (hablo de stands) por la organización, detrás de una columna y sin sitio para hacer continuo el espacio Parnaso-AEFCFT. Porque ya estaban avisados: los de Parnaso, que somos Gabriella y yo, teníamos que estar contiguos a la Asociación por una cuestión elemental y fácilmente comprensible: el don de la ubicuidad no fue parte del lote que nos fue entregado por nacimiento, y desde luego no podemos estar llevando dos stands a la vez si cada uno está al otro lado de una sala de dimensiones considerables. En Getafe y en Cádiz, mis dos primeras Hispacones, me llevé la agradable sorpresa de comprobar que nuestra minúscula editorial tenía un lugar asignado y señalizado más que convenientemente. Desde entonces no se ha vuelto a repetir: en Vigo tuvimos que compartir stand con nuestros amigos de AJEC (aunque hay que señalar que Silente también se ofreció para ayudarnos) porque no había sitio para nosotros, y en Dos Hermanas el reparto exacto de lugares no estaba asignado por fallo organizativo, o sea nuestro, debido a la premura con que tuvimos que montar el tinglado. La IshbiliyaCon ha tenido tiempo más que de sobra, creo yo, para tener en cuenta estos menesteres (máxime cuando están más que habituados a organizar eventos de todo tipo). En todo caso, la solución fue salomónica: trasladar a pulso la docena de cajas a una mesa que, situada enfrente, estaba vacía (perfecta para dos stands conjuntos) tras veinte minutos buscando infructuosamente a alguien que te autorizara a hacerlo. Finalmente Parnaso y AEFCFT compartieron mesa de ventas, en la que además estaba AJEC (lo que a posteriori fue un acierto, como comentaré ahora mismo).

Parnaso no es Planeta: somos dos personas dos, falibles y humanas. Si una de ellas (la directora, para más inri) no tiene más remedio que llevar el tema de la recepción de inscritos porque la organización no ha sabido hacerlo convenientemente (¿de verdad tienen experiencia en este tipo de cosas?), queda una persona (yo mismo) para el stand. Sin problema: como gracias a mi iniciativa personal he conseguido que AEFCFT y Parnaso estén juntitos pero no revueltos, se puede hacer. El problema surge cuando yo, obligado por las circunstancias, tengo que abandonar el stand. Si Parnaso son dos personas, resulta que la Junta Directiva Desplazada (en adelante JDD) somos cinco. Si contamos con que dos de ellos (la ya mencionada Gabriella y el incombustible Alfonso Merelo) están en el piso de arriba del Pabellón a piñón fijo, la primera "recepcionando" (todo eso mientras las dos azafatas contratadas a tal efecto se limitan a entregar las bolsas de bienvenida: un dinero muy bien ganado, entregar ciento treinta bolsas en tres días debe ser el sueño de toda azafata de congresos) y el segundo ayudándola cuando no está yendo de un lado para otro, o trasladando a invitados de honor (¡manda huevos!), o participando en actos, quedamos tres. Si uno de ellos, en este caso Francisco, está pringando con el tema del recuento de los Ignotus (entre otras cosas), nos quedamos con dos. Gracias a San Felipe Kindred Dick que el quinto en discordia resulta ser Raúl Gonzálvez, editor del Grupo AJEC y Compañero De Stand Por La Gracia De Dios (en adelante CDSPLGDD). Que un vocal de la AEFCFT se ocupe del stand de la AEFCFT además del suyo no es descabellado, es lo normal. Que además se ocupe del de otra editorial ya parece un poco raro. Pero claro, ¿y si el señor Gonzálvez tiene cosas que hacer (como por ejemplo presentar un libro de su editorial)? Pues la hemos liado: de repente nos encontramos con que no hay efectivos disponibles ni de la JDD, ni de Parnaso ni de AJEC para llevar tres stands (que, repetimos, son colindantes Por La Gracia De Dios). Solución: acaba vendiendo libros de Parnaso (ejemplo real) el Administrador de los Ignotus, Ricardo Manzanaro, que no tiene por qué hacerlo pero lo hace (y desde aquí un fuerte abrazo para él: aparte de la JDD, no creo que haya nadie que haya currado más en esta HispaCon que él. Dadle las gracias al sistema de votación australiano, que en su día fue adoptado por la AEFCFT como propio supongo que porque queríamos ser como los Hugo, porque otra explicación no le veo aparte de la evidente de que, que sí, no lo niego, es la forma más justa de voto, pero no tiene sentido cuando somos tan pocos votantes).

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Ya paro. Que si queréis sigo y os cuento cómo fui sacado de la Asamblea de la Asociación (que, después de todo, es a lo que viene un Presidente de la AEFCFT a una HispaCon) para firmar un convenio (¿no había otro momento mejor?) que no estaba completo y hubo que rehacer sobre la marcha (¿la AEFCFT coorganizadora de la HispaCon? Ni de coña, cámbialo por colaboradora. Es que el jefe dijo que así sería mejor. El jefe diría lo que fuera, pero la Asociación no coorganiza Hispacones, que lo sepas, colabora. CO-LA-BO-RA. Aunque parezca que no, aunque a los invitados de honor les señalen los miembros de la Organización a la Secretaria de la AEFCFT (la que más curra en la Asociación, que no os quepa duda) y les digan que la chica esa les da las acreditaciones y ellos asientan pensando que sí, que debe ser esa azafata pelirroja la subcontratada de turno que les va a dar una tarjetita con su nombre y etcétera etcétera y llega la tarde y la azafata pelirroja, en vez de estar haciendo lo que tiene que hacer, o sea dar una conferencia increíble como Friqui Caótica Neutral de nivel 34 y Teórica de la Literatura que es (no dudo que habrá muchas azafatas así, con Licenciaturas que la gente no cree que tengan validez real, que esa es otra, y a la vez subcontratadas para trabajos tan penosos como repartir, y cortar, y pegar, acreditaciones), está solucionándole una duda absurda a una miembro de la organización (en adelante Desorganización) que, en vez de hacer una puñetera llamada telefónica (o conexión con walkie-talkie, qué modernos) delega en alguien que no tiene por qué hacer tu trabajo porque prefieres salirte a fumar un cigarrillo... Pues que queréis que os diga: si queréis os hablo como Presidente de la Junta Directiva de la AEFCFT, o como miembro de Ediciones Parnaso, o como pareja enamoradísima de la susodicha Secretaria-Azafata-Chica para todo (es que las chicas sirven para todo, incluso para ser dejadas en evidencia), pero la conclusión es la misma: no es justo.

Siento haber sido tan explícito pero, claro, cuando uno lleva cuatro días durmiendo tres horas diarias (parte de la culpa es sólo mía, haceos cargo que ya que vas a una HispaCon en la que no has podido hablar absolutamente con ninguna de las personas que llevas un año esperando ver; aparte de mi notoria afición a la cerveza) y lee una crónica tan preclara como la que Juanma ha escrito (que demuestra lo evidente: existe gente que mantiene su juicio intacto, que observa y calla y finalmente habla cuando hay que hablar, y que además es agudo en sus apreciaciones, en este caso agudísimo) acaba explotando.

Perdonad la extensión de esta respuesta y todo eso, pero es que de verdad me jode pasarme un año entero soñando con ir a una HispaCon para poder hablar con amigos y amigas que nunca veo, ir a conferencias y mesas redondas que me muero por escuchar y ver, y pasar, en definitiva, unos días memorables (como han sido mis anteriores Hispacones) y te encuentras con esto... Acabas reventando por algún lado. Y prefiero que sea aquí, en el blog de un amigo, que en forma de úlcera.

6 de noviembre de 2007, 0:30  
Blogger Víctor Miguel Gallardo said...

Ah, bueno, y una cosa tengo clara: si todo sale como es debido, la próxima HispaCon será en Almería. Las dos cabezas visibles (no os estoy llamando cabezones, por favor), aparte de ser grandes amigos míos, son dos hispaconeros de pro. No han estado en una, dos o tres hispacones. Han estado en muchas: Zaragoza, Santiago, Barcelona, Getafe... y desde entonces, ahí siguen. Saben como funciona una HispaCon (han sido asistentes sin más, encargados de stands, ponentes...) y han sufrido en sus carnes las Hispacones mal montadas, y han disfrutados como enanos las bien montadas (que son mayoría, ojo). Saben de qué va esto. No sé si las Hispacones, como apunta Juanma, están agotadas: yo sólo llevo cinco y en todas (excepto, probablemente ésta última) el balance final ha sido positivo. Sólo estoy seguro de una cosa en estos momentos: confío plenamente en que la próxima HispaCon, de realizarse en Almería, cumplirá las expectativas de todos (que al menos somos un centenar largo) los que anhelamos este tipo de eventos.

En todo caso, este año tiramos para la AsturCon (que ya era hora), así que a muchos espero veros en Gijón. El que avisa...

6 de noviembre de 2007, 0:45  
Blogger Víctor Miguel Gallardo said...

"No sé si las Hispacones, como apunta Juanma, están agotadas: yo sólo llevo cinco y en todas (excepto, probablemente ésta última) el balance final ha sido positivo"

Vamos a ver, "balance final personal" es mucho mejor. La de Vigo fue un desastre, pero yo me lo pasé como un enano, y es posiblemente la HispaCon de la que mejores recuerdos guardo. No confundirse: la de Sevilla no ha estado nada mal, pero yo creo que la voy a olvidar, y pronto.

6 de noviembre de 2007, 0:57  
Blogger David said...

Muchos de los que conozco. Todos, todos, todos ya supongo que no.

6 de noviembre de 2007, 8:08  
Blogger manu said...

La Hispacon ha muerto. ¿Viva la Ijpakon?

Qué solito se te ve en la mesa dando la conferencia...

la cena en sí rayó en la tomadura de pelo
¿Porque será que ya no me sorprende?

6 de noviembre de 2007, 9:31  
Blogger Víctor M. Ánchel said...

Y yo que no he ido por confundir fechas en mi calendario, convencido todo de que la cosa era el finde que viene que lo tengo llenito de trabajo. Para colmo, va y me caigo el sábado con la moto, del aburrimiento que tenía. No me he escalabrao ni nada, pero casi que me lo merecía XD.

6 de noviembre de 2007, 9:58  
Blogger filosofoenparo said...

El reciente concurso de microrrelatos de Frikitecaris ha llegado a su fase de votaciones.

Les recordamos que es su derecho, y su privilegio, el emitir el correspondiente voto. Para poder hacerlo vayan a la siguiente entrada y sigan las instrucciones allí descritas. Por otra parte, el hecho de haber participado con algún relato (si es el caso) no les exime de sus derechos.

Les agradecemos su participación.

Filosofoenparo,
Comité de concursos y ediciones de Frikitecaris.

6 de noviembre de 2007, 13:03  
Blogger Gorinkai said...

Víctor: "No sé si las Hispacones, como apunta Juanma, están agotadas: yo sólo llevo cinco y en todas (excepto, probablemente ésta última) el balance final ha sido positivo"

Yo llevo nueve y suscribo eso mismo (incluida la puntualización posterior del balance final personal). Juanma es que se ha puesto un poco dramático (aunque no se lo reprocho, yo ayer estuve fino a la hora de hacer valoraciones; por eso he dejado los análisis para hoy, después de haber reposado un poco más).

Una hispacon con bache (que tampoco es la primera) no tiene por qué ser algo parecido a "el fin de una era", y hay que tener en cuenta que el listado de ausencias que ha dado Juanma no es precisamente recurrente (gente de la que nombra estuvo el año pasado, mismamente, así que el "han faltado en las últimas" -en plural- no se aplica ni se puede extrapolar). No olvidemos también que este ha sido un año flojo en asistencias en general para todo, si comparamos números con años anteriores. Pero lo sigo considerando un simple bache debido a circunstancias que en muchos casos son personales y puntuales. Un año raro no tiene por qué ser el inicio de un cambio de tendencia; habrá que ver de momento qué pasa el próximo, antes de abundar en este punto.

En lo que sí suscribo plenamente las críticas es en lo relativo a la ubicación y a la desorganización: creo que es la primera vez que, en una hispacon, tanto pierdo peso (sí, lo he comprobado esta mañana en la báscula de mi farmacia favorita) como me vuelvo a casa sin saber quiénes eran los organizadores. Lo primero no es exactamente una consecuencia negativa, aunque en principio habría preferido escoger yo mismo cuándo hago ejercicio y en qué condiciones (definitivamente, la hispacón no es el momento que elegiría para practicar la marcha atlética). Lo segundo es de una rareza total desde muchos puntos de vista; ¿cómo puedes llamarte organizador de algo y no estar ahí controlando, al pie del cañón? Y si encima están pringando en tu lugar otros que no tienen por qué y tienen cosas mejores (y necesarias) en las que ocupar su tiempo, ya me dirás...

Es una pena que esta sea la impresión remanente, porque desde el punto de vista del programa (cumplimiento y nivel de los actos) ha sido de lo más completita. Pero ha faltado el "ambiente hispacon"; han brillado por su ausencia esas tertulias en barra pre y post actos, esas salidas nocturnas en manada, con tiempo para conversar con la gente con la que coincides una vez al año, tanto autores como frikis de infantería juntos y revueltos, esos detalles lúdicos improvisados (y mi StarMunchkin con la expansión de las guerras Clown ahí aburriéndose en el fondo de la maleta; a ver quién era el guapo que montaba un torneo oficioso entre los actos de la mañana y de la tarde, si había que pasarse el rato de caminatas de cruce del Guadalquivir. Cuando dijeron que el lema de la hispacón era eso de las "tres culturas", debieron habernos avisado de que, en cuanto a la hebrea, se iba a centrar la cosa en el Éxodo)...

Del menú de la cena oficial prefiero no hablar. Además, esto ya me está quedando larguito, así que cierro suscribiendo también lo que ha dicho Víctor: me voy a olvidar pronto, y ya tengo la mira puesta en la próxima.

6 de noviembre de 2007, 13:09  
Blogger Víctor Miguel Gallardo said...

Por Dick que alguien los convenza para que no se llama AlmeriCon. :D

6 de noviembre de 2007, 13:40  
Blogger Juanma said...

Podría ser peor. Imagínate que les da por hacerla en San Marino...
XDDDDD

6 de noviembre de 2007, 13:44  
Blogger Álex Vidal said...

Pero ha faltado el "ambiente hispacon"; han brillado por su ausencia esas tertulias en barra pre y post actos, esas salidas nocturnas en manada, con tiempo para conversar con la gente con la que coincides una vez al año, tanto autores como frikis de infantería juntos y revueltos, esos detalles lúdicos improvisados (...).

A excepción (normalmente) de los autores, eso mismo se puede conseguir en cualquier kedada o en otros eventos (Soria, Gijón...), sin el pretexto de la HispaCon.

Vamos, que yo a una kedada no le hago ascos si me apetece, pero tengo el defecto de asistir a los actos de las HispaCones y mirarme el programa antes... y últimamente no me interesan (hablo del conjunto en general; hay actos en particular que me encantaría haber visto) :/

6 de noviembre de 2007, 14:26  
Blogger Gorinkai said...

A excepción (normalmente) de los autores, eso mismo se puede conseguir en cualquier kedada o en otros eventos (Soria, Gijón...), sin el pretexto de la HispaCon.

Por supuesto. Y ya vamos también a kedadas y cosas de las que mencionas. Pero si en una hispacón falta eso, queda muy, pero que muy coja, al margen del programa que haya.

6 de noviembre de 2007, 15:16  
Blogger Gorinkai said...

(Se me cortó el mensaje anterior. Termino.)

Decía... que estamos hablando de hacerse cientos (en algunos casos, mil y más) kilómetros para asistir. Y pedir que se hagan tales desplazamientos sólo para asistir a un par (o incluso a una docena) de conferencias interesantes es un poco demasiado pedir.

6 de noviembre de 2007, 15:20  
Blogger Gorinkai said...

(No hay dos sin tres. Hoy tengo rápido el gatillo de enviar.)

Lo que trato de decir es que eventos lúdicos ya hay, y vamos (kedadas y cosas de esas). Y cuando al cuerpo le pide algo sesudo sin más, también hay y también vamos.

Pero una hispacon debería conjuntar de todo, y de forma representativa para todo el mundo, sea cual sea la intención principal que lleves y a qué parte del asunto des más prioridad. Yo tengo la costumbre de darme el viaje anual para asistir a un acontecimiento donde pueda salir contento a varios niveles, para eso es tan solo una vez al año, de modo que tan coja me pareció esta (actos bien, el resto, cero) como la de Vigo (por poner un ejemplo de actos cero y el resto muy bien).


(Creo que ahora ya me quedó entero. :)

6 de noviembre de 2007, 15:31  
Blogger Álex Vidal said...

Yep. Al igual que confiar en nuestro curioso gregarismo y cierto sentido de fidelidad para el éxito de una HispaCon. Y, desde luego, si se quiere atraer a nueva gente, la carta de presentación será el programa. No digo que no molaría recabar nuevos asistentes haciendo énfasis en los eventos "sociales", pero mira que me extrañaría... ;)

6 de noviembre de 2007, 15:31  
Blogger Álex Vidal said...

Si hubieras escrito el mensaje de una vez, no se habría intercalado tu mensaje n.º 3 entre el n.º 2 y mi respuesta :P'''

6 de noviembre de 2007, 15:33  
Blogger Gorinkai said...

Ya... Ha sido de los mismos tembleques del agotamiento. :P

Pero contestando a tu mensaje anterior, con algo como lo de esta vez no se atrae a gente "nueva en el mundillo". El programa podria haber sido lo más maravilloso del mundo (que tampoco, seamos realistas: ha sido digno, y punto), pero la sensación entre los asistentes que me han comentado algo tras la clausura no ha sido "me lo he pasado bien, tengo ganas de repetir", sino una impresión general de que los actos no compensaban la paliza que había que darse para acudir a ellos.

Vamos, que entre los que tienen una vaga idea de repetir experiencia gracias a cómo se lo pasaron en Dos Hermanas (ni de coña a cómo se lo han pasado en Sevilla), y la asistencia nula de visitantes casuales (¿qué visitante casual iba a entrar por curiosidad en algo que se montó en un polígono desértico a más de media hora a pie del sitio civilizado más cercano? Si hasta yendo aposta era difícil llegar), esta hispacon no ha fidelizado a nadie que no estuviera fidelizado de sobras ya.

6 de noviembre de 2007, 15:57  
Blogger Víctor Miguel Gallardo said...

¿qué visitante casual iba a entrar por curiosidad en algo que se montó en un polígono desértico a más de media hora a pie del sitio civilizado más cercano?

¿... sin un puñetero cartel del evento en toda la ciudad, la cuarta más poblada de toda España?

Que no digo que las casualidades de este tipo no existan, pero la gente de Sevilla que fue a la HispaCon se habían enterado porque son socios de la AEFCFT, usuarios de Sedice...

Comento esto porque es justo, toda vez que en Vigo una de las quejas fue esa, la poquísima promoción en la ciudad, decir que en la ciudad gallega al menos existía un cartel oficial del evento, y si bien nos quejamos de que apenas vimos algunos, haberlos haylos, no sé si se me entiende...

6 de noviembre de 2007, 18:08  
Blogger Gorinkai said...

Se te entiende, se te entiende... Y, desde luego, pone en perspectiva los términos mal y peor.

6 de noviembre de 2007, 19:55  
Anonymous Alfredo said...

Jopé, el ejemplo de comida andalusí que has puesto es de un restaurante al ladito de mi casa. Ya sabes... una excusa más para que vengas :D

6 de noviembre de 2007, 20:45  
Anonymous AMS said...

Al menos has sacado algo bueno de la HispaCon: no quedarte afónico :)
Creo que éswta se ha hecho con buena voluntad pero sin demasiado rigor, probablemente por desconocimiento de la organización de lo que se esperaba. No es excusa pero puede ser un motivo.
El sitio bien, pero mal para lo que es este tipo de eventos.
Sobre las conferencias y ponencias no tengo nada que decir salvo que pueden gustar mas o menos, pero eque tenian en general un buen nivel.
Se han hecho el mayor numero de presentaciones de libros que yo recuerde, menos el mío claro :), y se ha tenido cine y viedeojuegos. Así que visto en conjunto debería haber sido cojonuda, y sin embargo algo ha fallado.
¿Qué ha fallado?
Pues yo diría que la cosa ha sido excesivamente fría y el hecho de estar en la quinta puñeta ha dificultado mucho las actividades. Así que la conclusión es que creo que ya es hora que las HispaCones tomen carta de profesionalidad y que se tenga un rigor profesional en la organización. No se puede dejar a la buena voluntad estas cosas porque no salen bien. Si queremos que essto siga, que no se si lo queremos, hay que profesionalizar el evento. Pero es complicado porque esto no es un congreso al uso. Es una cosa mixta y siendo así la dficultad se acentúa. Me encantará ver cómo se organiza el congreso en la CIII, ver si varía en algo los congresos académicos a los que he asistido o si la fórmula se renueva. No se si ese será el futuro, pero si se que el futuro de las HispCones pasa por renovar la organización y atender a los invitados como se merecen. Aunque se por expericencia que en todos lados cuecen habas. Y si no id a algún congreso en paises de fuera de la Unión y que no sean USA. Vereis que risa. La H, en comparación, la de conan es crom :
)
P.D.
Gracias por tus piropos Juanma, pero, en todo caso, había mas de un ganador.

6 de noviembre de 2007, 21:18  
Anonymous AMS said...

Se me olvidadaba: las "almóndigas" estaban buenas, pero eran 5 y con eso una persona decente, o indecente, no cena.

6 de noviembre de 2007, 21:20  
Blogger Víctor Miguel Gallardo said...

Se me olvidadaba: las "almóndigas" estaban buenas, pero eran 5 y con eso una persona decente, o indecente, no cena.

Depeeende: en la campiña cordobesa son muchos los pueblos (Priego, Luque, Doña Mencía...) que tienen una sopa de albóndigas en la que, con cinco, no puedes terminártela. Depende del cocinero, obviamente (las de mi madre son más pequeñas, y en una buena sopa caben diez o doce), pero he llegado a ver platos de sopa en las que las albóndigas eran tres. Eso sí, no voy a decir que como puños porque los altoandaluces no somos tan exagerados (jejeje), pero casi.

No sé si esto de la sopa del albóndigas (no son albóndigas fritas, ojo, se cuecen en el caldo) es exclusivo del sur cordobés. En todo caso, os aseguro que es uno de los manjares de la verdadera cocina andaluza. Y mi plato favorito, ya que nos ponemos.

(Mira que hay fotos de albóndigas en la red, pero no encuentro ninguna de la sopa que digo: tanto las albóndigas como el caldo son de un color clarito, casi blanco)

6 de noviembre de 2007, 23:29  
Blogger Álex Vidal said...

¿... sin un puñetero cartel del evento en toda la ciudad, la cuarta más poblada de toda España?

Un momento, un momento... ¿Ni un cartel? ¿Entonces...?

Lo siento, igual lo que voy a decir resulta una impertinencia, pero me da igual si lo es. El año pasado, en Dos Hermanas, cuando Luis nos presentó a Darío para convencernos de postergar un año cierta candidatura que al final hemos postergado sine die (y no viene al caso), este comentaba que podía manejar un presupuesto digamos "decente", uno de los principales motivos, si no el motivo para aprovechar una ocasión de organizar una HispaCon "decente".

Resulta que organizar, lo que se dice organizar, la organiza una Junta que, sin lugar a dudas, se merece otro premio Gabriel por la labor en favor del género, todo sea dicho y sin exagerar. Así que, en este aspecto, nuestra nunca suficientemente ponderada Junta le llena un fin de semana de actividades a la Fundación Tres Culturas.

En anteriores HispaCones, el evento ha sido publicitado, en mayor o menor medida, con más o menos acierto, y siempre había por lo menos un cartelito.

¿Y a estos no le ha llegado el presupuesto para los carteles? No sé si lo han publicitado por otros medios (con la hora que es, yo no tengo ganas de ponerme a guglear), pero al menos espero, o esperaría, que el esfuerzo de la Fundación (el monetario, I mean) se reflejase en otros aspectos: local, hoteles, lo que sea. Porque no quiero pensar mal... Y que el esfuerzo que han hecho Gabriella, Víctor, Alfonso, Paco, Raúl y demás no haya sido en beneficio de unos terceros que se han aprovechado. Quiero pensar que no.

Porque me cabrearía mucho...

7 de noviembre de 2007, 1:04  
Blogger Víctor Miguel Gallardo said...

Bueno, por partes.

Es evidente que le hemos llenado un fin de semana de actos a la Fundación, pero también que Darío es un enamorado del género (por lo poco que pude hablar con él). Hay que decir que la HispaCon, me parece a mí, se ha llegado a realizar gracias a él y pese a la Fundación.

¿Promoción? Escuché de refilón una conversación entre Gabriella y una de las empleadas de la Fundación, y creo que su respuesta a la pregunta de Gabriella de qué promoción habían hecho se limitó a mencionar la página web y nosecual boletín que mandan a gente de su base de datos. No oí nada más. En todo caso, y dado que me consta Gabriella lee este blog, que conteste ella, que seguro que podrá dar más datos.

Carteles, desde luego, no había en el Pabellón. Doy por sentado, por lo que me contaron los asistentes sevillanos, que en la ciudad nadie sabía, en círculos más o menos friquis, que la HispaCon se hacía en Sevilla (ya te digo que la mayoría eran gente de Sedice, poquitos pero fieles).

En todo caso, sí se ha hecho algo que creo que es novedoso, y que refleja que sí, que había presupuesto: pagar el alojamiento a los ponentes de las conferencias y no sólo a los invitados de honor. Y había un puñado de ponentes, no tres o cuatro. O sea, que eso se hizo "bien" (le pongo comillas al bien porque la reserva en el hotel fue un calvario debido a cierta agencia de viajes, que era la que se encargaba, pero eso es otra historia para no dormir, y dada la hora que es...).

Medios había, otra cosa es que se encauzaran absolutamente todos de la forma correcta. Un ejemplo: por lo general en los actos había botellines de agua para los ponentes o participantes de mesas redondas, pero en la presentación de "Madrid" los botellines los tuve que comprar yo de mi bolsillo. Que no me importa pagar tres euros para que Dani, Juanma y Gabriella no tengan la boca seca, pero me llamó la atención el detalle (equivocadamente pensé que era así en todos los actos porque era el primer acto al que pude asistir; luego comprobé que no, que en otros actos, inclusive la Asamblea de la AEFCFT, hubo agua, y además granadina, lo cual es un detalle).

7 de noviembre de 2007, 1:56  
Blogger Álex Vidal said...

Oki, me alegra saber entonces que, al menos los ponentes, se beneficiaran de un presupuesto algo más "holgado" del habitual. Lástima que después, para el resultado de cara a los asistentes, parezca otra cosa :(

7 de noviembre de 2007, 9:02  
Anonymous Anónima de las 9:59 said...

Chicos, gracias a todos. Con la entrada de Juanma y vuestros abundantes comentarios ¡es como si hubiese estado allí! (pero sin caminatas junto a vallas, ni albóndigas, ni matojos solitarios cruzando desérticas carreteras...).

;)

7 de noviembre de 2007, 9:57  
Blogger Juanma said...

Juan Antonio: Un placer haber compartido presentación contigo, y una penita no habernos visto en la cena. Espero que estéis mejor.

Abrazos grandotes.

7 de noviembre de 2007, 12:11  
Blogger Juanma said...

Arturo:

Tu comentario sobre el libro de Rhis Hughes es acertadísimo.

Eso del hip-hop suizo habrá
que oírlo para creerlo... :-P

7 de noviembre de 2007, 12:12  
Blogger Juanma said...

David:

Pues sí, fue una pena que no pudieras acercarte por Sevilla. :-/

Me alegro mucho de que la crónica te haya gustado.

Abrazotes.

7 de noviembre de 2007, 12:12  
Blogger Juanma said...

Víctor:

Hijo, te ha salido una crónica más extensa que la mía... :-P

De acuerdo con todo lo que dices, y reitero mi solidaridad con la Junta, que vaya dos hispacones lleváis... :-(

sería genial unas semifinales de la Copa del Rey con Estu, Granada, Bilbao y Pamesa

Jo que si molaría... :-))))

Lo que dices de Darío y las azafatas no deja de ser chunguísimo: tener que organizar un evento a pesar de la institución para la que trabajas... No sé, si no te interesa organizar una convención, no la organices.

Abrazos.

7 de noviembre de 2007, 12:15  
Blogger Juanma said...

Manu:

Qué solito se te ve en la mesa dando la conferencia...


Hombre, la estaba dando yo solito: no era una mesa redonda, sino una conferencia.

Abajo calculé entre cuarenta y cuarenta y cinco asistentes. En la media de este tipo de actos. Salí muy contento.

7 de noviembre de 2007, 12:17  
Blogger Juanma said...

Víctor Anchel:

Suerte con la recuperación. Y ya es mala pata, sí. :-(

Abrazotes.

7 de noviembre de 2007, 12:18  
Blogger Juanma said...

Gorin:

Juanma es que se ha puesto un poco dramático

Lo que pasa es que nuestros referentes hebreos difieren: el tuyo es el Éxodo; el mío, el libro de Jeremías. XDDDDDD

ha faltado el "ambiente hispacon"; han brillado por su ausencia esas tertulias en barra pre y post actos, esas salidas nocturnas en manada, con tiempo para conversar con la gente con la que coincides una vez al año, tanto autores como frikis de infantería juntos y revueltos, esos detalles lúdicos improvisados

Esa, exactamente esa es mi queja. No parecía una hispacón: no había bar, se comió mal y era estructuralmente imposible formar corrillos de más de diez friquis. Ergo, faltó algo más de calor humano. Una penita. :-(((

7 de noviembre de 2007, 12:20  
Blogger Juanma said...

Álex:

y últimamente no me interesan (hablo del conjunto en general

Es que a eso voy: si dejan de interesarnos a los friquis irreductibles, a la Aldea Gala del Friquismo, apañaos vamos... A ver si damos con una fórmula que reenganche a los convencidos, y fidelice a los nuevos.

Sobre este último aspecto, fue llamativo que sólo hubiera tres parejitas de veinteañeros nativos (supongo que de Sedice); el resto éramos los de siempre.

7 de noviembre de 2007, 12:23  
Blogger Juanma said...

Alfredo:

Jopé, el ejemplo de comida andalusí que has puesto es de un restaurante al ladito de mi casa. Ya sabes... una excusa más para que vengas :D

Todo se está confabulando para que nos bajemos un finde o un puente a Valencia, sí. :-))))

7 de noviembre de 2007, 12:24  
Blogger Juanma said...

Alfonso:

el futuro de las HispCones pasa por renovar la organización y atender a los invitados como se merecen

Pues sí, y eso que se ha comentado un poco más abajo: profesionalizar la organización de una vez por todas.

Luis Prado comentaba en la cena que las hispacones se organizan siguiendo el modelo estadounidense (convenciones organizadas por fans), mientras que sería conveniente empezar a explorar el modelo francés (convenciones organizadas por editores y libreros). Es una reflexión interesante.

¿Algún editor / librero en la sala que nos cuente qué tal fue la recaudación con respecto a las hispacones anteriores?

7 de noviembre de 2007, 12:27  
Blogger Juanma said...

Se me olvidadaba: las "almóndigas" estaban buenas, pero eran 5 y con eso una persona decente, o indecente, no cena.



Hay que reconocer que el adorno de las patatitas de la guarnición se lo curraron bastante... :-PPP

7 de noviembre de 2007, 12:28  
Blogger Juanma said...

Anónima:

Me alegro de que te haya gustado. Te lo hubieras pasado bien, a pesar de que a lo mejor me he pasado de apocalíptico...

7 de noviembre de 2007, 12:29  
Blogger Víctor Miguel Gallardo said...

¿Algún editor / librero en la sala que nos cuente qué tal fue la recaudación con respecto a las hispacones anteriores?

La nuestra muy buena, pero me consta que a lo mejor somos los únicos que salimos satisfechos. Y es muy buena porque no tenemos una distribución tan amplia como pueden tener Bibliópolis y AJEC, y la gente aprovecha las Hispacones para comprar nuestros libros (y de tres en tres, o de cuatro en cuatro), lo cual no es precisamente para celebrarlo: que te digan "te lo compro aquí porque en mi ciudad no encuentro vuestros libros" y que luego te suelten que "su ciudad" es Sevilla, Bilbao o qué sé yo... pues te pone la piel de gallina, empiezas a chirriar los dientes y...

7 de noviembre de 2007, 13:07  
Blogger Juanma said...

Pues sí que es para que te chirríen los dientes, y el bolsillo y todo todito. :-(

7 de noviembre de 2007, 13:15  
Blogger Álex Vidal said...

Yo es que no dejo de darle vueltas al asunto... Claro que no puedo hablar con conocimiento (total) de causa, dado que no estuve allí. Pero, corregidme si me equivoco o me paso, organizar una HispaCon se supone que va en beneficio de todos (organizadores, asistentes, ponentes, ciudad -con lo que comemos y bebemos, pues como que sí, ¿no?-).

Y estoy seguro, por lo que decís, que los actos fueron interesantes, que se aprendieron cosas, que hubo bonitos reencuentros... Pero la sensación es que no se han puesto los medios por parte de la Fundación para que todos disfruten, que saquen su "beneficio". Parece, y corregidme si no es así, que la HispaCon engrosará como otro acto más en la memoria anual de la Fundación (si existe tal cosa) y que sacaron ese "beneficio" de que se les montase un acto más o menos "de gratis". Que igual son imaginaciones mías, que me paso de esquizofrénico, pero es que hay algo que no me huele muy bien.

Y ya paro :)

Juanma, ¿puedes subir la conferencia al YouTube? Así el año que viene optas al piedrolo por audiovisual ;)

7 de noviembre de 2007, 13:31  
Blogger Juanma said...

Bueno, técnicamente una conferencia es una actividad audiovisual... a no ser que te la duermas. :-PPP

Pues no sé si había alguien grabando. Fotos, sí, las de Alfonso.

¿Alguien grabó la conferencia?

7 de noviembre de 2007, 13:34  
Blogger Víctor Miguel Gallardo said...

La de Gabriella la grabaron en video dos personas distintas. :O

La tuya me la perdí (no por voluntad propia, ya sabes), así que... ni idea.

7 de noviembre de 2007, 14:06  
Blogger Gorinkai said...

Lo que pasa es que nuestros referentes hebreos difieren: el tuyo es el Éxodo; el mío, el libro de Jeremías. XDDDDDD

Y el de la junta, el de Job. :P

7 de noviembre de 2007, 15:05  
Blogger Francisco Fernández said...

Pues sí, Alex: La Hispacón habrá sido un acto más en la memoria anual de la Fundación, más o menos un folio, frente a las páginas y páginas que supondría el encuentro de rabinos e imanes por la paz, al que acudieron su majestad don Juan Carlos y don Manuel Chaves, presidente del PSOE (uy, perdón, de la Junta de Andalucía), a los que no me imagino recortando cartulinas con acreditaciones.

Joder, Gorin, lo de Job lo has clavado. (Y eso que en tiempos de ese señor no existía ni el método australiano ni el programa de recuento de Ignotus)

7 de noviembre de 2007, 19:10  
Blogger Nimraithkar said...

A efectos prácticos podría decir que me he perdido de nuevo la Hispacon... tengo motivos y disculpas, pero no deja de darme un poco de rabia.

Por supuesto, me perdi también tus presentaciones y la conferencia de Lem (tenía ganas de escucharla).

Será otro año.

8 de noviembre de 2007, 7:09  
Blogger Juanma said...

Paco:

Joder, Gorin, lo de Job lo has clavado. (Y eso que en tiempos de ese señor no existía ni el método australiano ni el programa de recuento de Ignotus)


Ejque la maldad ha avanzado mucho desde entonces. Antes, Yahvé tentaba a sus personajes enviándoles catástrofes sin fin, matando a sus familias, diciéndoles que sacrificaran a sus hijos y tal. Ahora ha perfeccionado los métodos, y nos envía papeletas de voto con el sistema australiano. :-D

8 de noviembre de 2007, 9:59  
Blogger Juanma said...

Nim:

Pues sí que ha sido una pena. Me hubiera gustado encontrar un ratito para quedar con vosotros, y que nos pusiéramos al día. :-(

Besitooos. :-*****

8 de noviembre de 2007, 10:00  
Blogger BLOGGERVIVIENTE© said...

QUE SE PUDRAN LAS BIBLIOTECARIAS (COMO TU!), SOLO SE LES PIDE AYUDA PARA ALGO Y USTEDES SALEN CON SUS ESTUPIDECES DE EXPLICACIONES, QUE SU TRABAJO NO ES AYUDARNOS A ENCONTRAR LOS LIBROS?

9 de noviembre de 2007, 17:00  
Blogger Cristina said...

Pssss, cabeza de chorlito, que te has equivocado de blog. Los trolls-cenutrousuarios como tú han de dirigirse a frikitecaris.blogspot.com

Mi misión en esta vida es AYUDARTE a encontrar libros, así como darte las herramientas para que lo hagas tú por tu cuenta. No que te dediques a patear la puerta de la biblioteca cuando te enseñamos a utilizar el catálogo.

Aunque bueno como era tu segunda visita a la biblioteca en toda tu vida deduzco que a) eres un criajo recién destetado b) eres el cenutrio que pareces ser

9 de noviembre de 2007, 17:22  

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