lunes, 17 de septiembre de 2007

59-60

El problema no fue el sarpullido que me produjo la tensión de ver cómo a España se le escapaba la final de su Eurobasket (sic.), ni el haber soñado con que era Pau Gasol y me expulsaban de la selección por haberme escapado de la concentración y haberme convertido en el principal sospechoso de un crimen (otro sic.), sino las reflexiones a las que una derrota así nos conduce.
Por primera vez en muuucho tiempo, una derrota de la selección española de baloncesto en una final europea no me produce la sensación de que estos mantas ya la han vuelto a cagar. Resulta curioso que, cuando por fin tenemos una selección sólida, campeona del mundo en todas las categorías, un equipo competitivo capaz de fulminar a Grecia con sus propias armas, la sensación que produce una derrota en el día decisivo no vaya acompañada de esa sensación de déjà vu que nos evoca a las humillaciones sufridas ante Italia en 1999 y Lituania en 2003, sino por un optimismo y una sensación relativa de haber hecho las cosas bien. Jode lo de perder en casa, y ser subcampeones de Europa por sexta vez, pero también hay que tener en cuenta un hecho: ninguna selección organizadora gana el Eurobasket en casa desde Alemania, allá por 1993.
España no ha arrollado como en el Mundial de Saitama, pero no tenía por qué hacerlo. La impresión que nos queda es la de un equipo sólido, que ha jugado rematadamente mal el partido más importante, ante su público, pero, aun así, puedes llegar a entenderlos. Ya han ganado un Mundial y, sin embargo, ya no les exigimos que lo ganen todo: nos basta con saber que pudieron haber ganado, y que les pudieron los nervios. La noche tonta de Pau Gasol ante los tiros libres se puede justificar: al fin y al cabo, fueron los mismos tiros libres que nos metieron en la final el día antes. Pero el que tuviera la noche tonta con los tiros libres no nos puede hacer olvidar los tres tapones e incontables rebotes que metió. Fue decisivo para evitar que Rusia, en su día más dulce, no nos metiera una paliza de escándalo. Entre otras cosas, porque Rusia tampoco juegó especialmente bien. Por momentos, sobre todo en el tercer cuarto, parecía que ni España ni Rusia querían ganar.
No obstante, este Eurobasket ha premiado a las tres mejores selecciones, y tal vez en el mismo orden de merecimiento. Rusia ha sido un conjunto muy ordenado, España ha tenido altibajos pero ha demostrado un gran nivel, y Lituania he estado casi perfecta pero ha fallado en el partido decisivo. El podio de este Eurobasket me gusta, porque ha recompensado los conceptos de equipo y buen juego.
También me gusta el orden en que han quedado los siguientes clasificados, los que se jugarán las plazas olímpicas el verano que viene. Grecia, sin haber jugado de verdad más que un par de partidos, ha demostrado su enorme potencial: jugando bajo mínimos, tirando sólo de oficio y ganas, son capaces de llegar a semifinales y recordarnos que por algo eran los anteriores campeones europeos, y finalistas mundiales. Hubiera sido una pena perdérselos en Pekín.
Alemania, demasiado irregular como para merecerse una plaza directa para el 2008, tendrá la oportunidad de despedir de la selección al gran Dirk Nowitzki. Croacia regresa a la élite europea con una selección sin grandes estrellas, pero con (volvemos al asunto) un buen juego y buen concepto de equipo. Y Eslovenia parece que hereda de España el papel de pupas oficial del baloncesto europeo, como si, por un extraño conjuro, les hubiéramos transferido esa capacidad de deslumbrar durante todo un campeonato y hacer el ridículo el día decisivo, el de cuartos de final, y clasificarse para el preolímpico a fuerza de echarle narices, suspirando y con la lengua fuera. Es una pena, pero a estas alturas queda claro que los Nesterovic, Lakovic y Smodis se van a quedar sin grandes títulos; incluso, sin subir a ningún podio en gran competición.
También me gusta el hecho de que Francia se haya quedado fuera del Preolímpico. Han venido sobrados, creyendo que por tener a Parker (muy brillante durante todo el campeonato) ya se iban a clasificar por la cara. No han dado de sí todo lo que pudieron, y por eso se quedan fuera. El baloncesto especulativo no ha tenido lugar en este Eurobasket, y por eso se han ido a la calle grandes especialistas en la materia, como Italia o Turquía (que, de todos modos, hará plata o bronce en su mundial, allá por el 2010). O Serbia, que ha vuelto a hacer el ridículo, y ha agotado el crédito que ya había perdido casi por completo en el Mundial. ¿Qué puedes esperar de una selección llena de individualidades, la mitad de las cuales ni siquiera quieren jugar con sus compañeros de equipo, a quienes ven como enemigos? Pues eso: palmar en la primera fase. Por mí, que sigan allí; o que no lleguen a clasificarse para el próximo Eurobasket, y en su lugar le cedan el paso a otras selecciones ex yugoslavas mucho más modestas pero con equipos voluntariosos y conjuntados, como Bosnia o Macedonia. Cuando la selección de Serbia vuelva a tomarse en serio el baloncesto, y, sobre todo, al espectador, entonces volverán a ser mis favoritos. De momento, y hasta entonces, mi corazón está con la garra de España y Croacia, el arte de Lituania y Eslovenia, la maquinaria de Rusia y la capacidad de decisión de Grecia.
En el apartado de sorpresas, me quedo con Letonia (pese a que cayó en la primera ronda) y, sobre todo, Portugal, a la que deseo que vuelva a clasificarse para el próximo Eurobasket y pueda optar a entrar en cuartos de final.
No sé si Rusia es la mejor selección de Europa; creo que no. Pero, desde luego, se merecen el título. Igual que se lo hubiera merecido España, o Lituania. Y los tres están en el podio. Se ha hecho justicia.
Ahora, a ver qué hacen el año que viene, frente a los Estados Unidos y Argentina. Apuesto a que España vuelve a disputar la final. El que gane o no, ya será lo de menos.

Etiquetas:

10 Comments:

Anonymous manu said...

aEl que gane o no, ya será lo de menos
Eso es derrrotismo, camarrrada Santiago. Voy a tener que denunciarle al camarrrada comisarrrio...

17 de septiembre de 2007, 13:44  
Blogger Álex Vidal said...

Sí, derrotismo: ya te digo, los catalanes lo tenemos absolutamente asimilado, al Juanmita... :)

17 de septiembre de 2007, 16:14  
Blogger Juanma said...

Que no, joer, que lo que pasa es que soy del Atleti. :-PPPP

17 de septiembre de 2007, 16:52  
Blogger manu said...

Con el cagón Aguirre no os vais a comer ni un rojka XDDDDD

17 de septiembre de 2007, 22:36  
Blogger Álex Vidal said...

Y con el Motta rompiéndose cada dos partidos...

17 de septiembre de 2007, 23:04  
Blogger manu said...

Jajajaja, pero cómo habéis podido picar con el Motta. No vale ni una décima parte del sueldo que le paguéis, sea el que sea.

18 de septiembre de 2007, 9:34  
Blogger Juanma said...

Claro, como si fichar a Thierry Henry hubiera sido el negocio del siglo...
:-PPPP

18 de septiembre de 2007, 11:16  
Anonymous manu said...

Todavía no se ha lesionado XDDDDDD

18 de septiembre de 2007, 13:40  
Anonymous filosofoenparo said...

Ay, ay, ay... Vengo de vacaciones y me recuerdas esto :""""

En fin, fue una pena, pero tienes razón. España, aún perder en la final, no da esa sensación de derrotismo. Te quedas con un mal sabor de boca, pero pensando que otra vez será y que se van a enterar en Pekín.

Un oro olímpico vale por seis platas europeas.

Filosofoenparo dixit

23 de septiembre de 2007, 10:28  
Blogger Juanma said...

Es que es eso: este equipo lucha. Y así duelen menos las derrotas.

Confío en que la líen en Pekín. :-)

Un oro olímpico vale por seis platas europeas.


:-D

26 de septiembre de 2007, 19:42  

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home