martes, 14 de agosto de 2007

24 Hour Party Man

El verano trae malas noticias. Me entero ayer del fallecimiento de Tony Wilson, el legendario presentador televisivo y factótum de Factory Records y de la sala The Hacienda de Manchester; o, lo que es lo mismo, el inventor del Manchester Sound, el responsable de que esa ciudad británica fuera conocida por algo más que el fútbol. Nombres como Joy Division, New Order o Happy Mondays publicaron en su sello. Otros, como los Smiths, no quisieron hacerlo, pero también formaron parte del ambiente de la ciudad en los años ochenta.

(Videoclip de "24 Hour Party People", de los Happy Mondays)
La causa de su fallecimiento de Tony Wilson, según la noticia de El País, fue un infarto; pero hay mucho más detrás de esta muerte. Enfermo de cáncer de riñón, no pudo costearse el tratamiento (3.500 libras al mes), porque nunca quiso hacerse un seguro médico, y el sistema de sanidad pública británica, el NHS, no se lo quiso cubrir. De modo que sus amigos, entre ellos los hermanos Ryder, financiaron el tratamiento mientras fue humanamente posible. Como decía Tony Wilson: "Nunca suscribí un seguro médico privado, porque soy socialista. Y ahora me encuentro con que el NHS [la Seguridad Social] me cubre una abdominoplastia o una operación de cirugía plástica, pero no el medicamento que necesito para seguir vivo. Es un escándalo". ¿Para eso existe la sanidad pública? ¿Para hacerte liposucciones, y no para tratarte un cáncer? Si quieres sanidad de calidad, hazte un seguro privado. Claro.
Desde su programa So It Goes, Tony Wilson guió a la juventud británica por unos senderos musicales que cambiaron la manera de pensar y vivir de varias generaciones. Los Sex Pistols, Durruti Column, Siouxsie and the Banshees... Todos ellos desfilaron por una cadena local, y se hicieron grandes.
En el 2002, el gran Michael Winterbottom plasmó la experiencia de Tony Wilson en una película única e inclasificable, como toda su obra: 24 Hour Party People.

Este canto a la vida está narrado en primera persona por Tony Wilson, encarnado de manera muy convincente por Steve Coogan, y se permite diálogos casi inverosímiles con el público, cameos de los personajes reales dentro del film (con Viny Reilly, Howard DeVoto y, sobre todo, el propio Tony Wilson), reconstrucciones de escenas que parecerían imposibles si no supiésemos que sucedieron tal como nos las narran, y mucha, mucha música. En su momento, publiqué en Bibliópolis una de las críticas que con más gusto he escrito, y que aprovecho para reproducir en su integridad:
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Tal vez por aquello de que la música estadounidense siempre se presenta en un solo acto, Michael Winterbottom quiere dejar constancia de la nacionalidad británica de la música aquí incluida y estructura 24 Hour Party People en dos actos, ambos iniciados con Las Walkirias de Wagner como música de fondo.
El primero nos presenta a Tony Wilson, intrépido reportero del programa So It Goes de Granada TV, descubriendo las excelencias del ala delta. Estamos en 1976 y Wilson, pese a su popularidad mediática, no puede ocultar su verdadera vocación: la música. Manchester vive la crisis económica y su grupo rockero más emblemático, los Buzzcocks, está al borde de la disolución, tras la fuga de los miembros menos implicados en el proyecto de Howard Devoto y Pete Shelley. De hecho, el 4 de junio no pueden actuar en el Free Trade Hall, con lo cual las únicas estrellas son Johnny Rotten y sus Sex Pistols. Al evento acuden tan sólo cuarenta y dos personas, entre las cuales figuran los ya mencionados Devoto y Shelley, Tony Wilson y su esposa Lindsay, Ian Curtis, Peter Hook y Bernard Sumner (núcleo de la Joy División), Morrisey (futuro líder de los Smiths, que se negó a que su personaje apareciera en la película) y un pelirrojo apático llamado Mike Hucknall (Simply Red). Wilson, convencido del valor de aquella música inconformista, puebla su programa de actuaciones de los Pistols y de Siouxsie and The Banshees, y madura la idea de crear un sello propio, Factory, en el cual dar salida a sus inquietudes y las de toda una ciudad, Manchester. 24 Hour Party People (título, por cierto, de una canción de los Happy Mondays) es la historia de esa discográfica, del tránsito desde la inocencia descarada de aquellos primeros años hasta una inocencia mucho más peligrosa, la de una compañía sabedora de que tiene en catálogo grupos de éxito mundial y pese a todo se mantiene fiel a sus principios cooperativos: toda la música pertenece a sus intérpretes, no existen contratos por escrito, los grupos son libres de abandonar en cuanto les apetezca. Anarquía en el Reino Unido, en suma, pero llena de referencias a William Butler Yeats o Plutarco.
Winterbottom narra esta historia con indudable maestría. El envidiable montaje es sólo un arma puesta al servicio de la verdadera protagonista de la cinta: la música. Para narrar la historia elige el punto de vista de Tony Wilson, el epicentro del sello Factory, pero no se trata de un narrador al uso. Los juegos de Wilson con la cámara, en permanente diálogo con el público, restan carga mítica a la película, de modo que lo que podría haberse convertido en una loa a unos años dorados del rock mancuniano termina por aparecer como un documento cínico y muy divertido sobre una época en la que nadie sabía quién era ni adónde iba, tan sólo se limitaba a vivir al día y sin preocupaciones, en una fiesta perpetua de veinticuatro horas diarias. Tony Wilson se interna en el negocio musical al tiempo que su estrella como presentador televisivo va declinando. Terminamos por ver al antaño fenómeno televisivo convertido en conductor de programas como La rueda de la fortuna, lo cual depara uno de los momentos más sardónicos de la película. Tomando prestada una referencia a Boecio y su Consolación por la filosofía (con lo cual, involuntariamente, Winterbottom enlaza su película con la también sardónica La conjura de los necios de John Kennedy Toole), el Tony Wilson de la película lanza una disquisición erudita sobre la fortuna y el azar, que es recortada en la mesa de mandos del programa. En ese momento, el Tony Wilson fílmico (un genial Steve Coogan) hace notar que el actor que interpreta al director del programa es el auténtico Tony Wilson, y aprovecha para enumerar todos los cameos de músicos reales en la película, desde Howard Devoto (cuya aparición en los lavabos de la sala de conciertos, poniendo en solfa la veracidad de una de las anécdotas contadas en el film, constituye uno de los momentos más divertidamente intertextuales de la cinta) hasta Vini Reilly (con sutil diatriba contra los DVDs incluida), pasando por Mark E. Smith o Shaun Ryder. Nace así una conversación a dos bandas: Coogan habla al público (el personaje de ficción se comunica con el espectador), pero también se constituye como nexo de unión entre lo narrado y lo sucedido (personajes de ficción y reales interactúan entre ellos y se intercambian papeles). Para rematar el juego metacinematográfico, Winterbottom intercala imagen real y documentales de la época, de manera análoga a la técnica empleada en su magistral Welcome to Sarajevo (1997), en la que resultaba virtualmente imposible diferenciar las imágenes reales del cerco de Sarajevo de las tomas, cámara en mano, que Winterbottom efectuó en la capital bosnia. Los conciertos de Sex Pistols, Joy División y Happy Mondays se funden a la perfección con las dramatizaciones de los mismos. ¿Estamos viendo al auténtico Bez bailar en los conciertos del grupo de Shaun Ryder, o a su sosías cinematográfico? ¿En qué momento el espíritu de Ian Curtis posee a Sean Harris? ¿Seguro que la escena en que New Order ensayan “Blue Monday” no está robada de un documental?

No obstante, y a contrario, ¿hasta qué punto hay que tomarse en serio la veracidad de lo aquí narrado? La meticulosidad con que Winterbottom ambienta la época (asistido por la monumental tarea de supervisión musical y la no menos monumental tarea del responsable de la fotografía, Robbie Müller, ya conocido por su trabajo en Bailar en la oscuridad) no debe dar pie a pensar que nos hallamos ante un documental. Las continuas llamadas por parte de Steve Coogan o los personajes reales mencionados en el film (ya se ha citado la hilarante aparición de Howard Devoto) nos recuerdan en todo momento que 24 Hour Party People es una película, y como tal hay que considerarla. Lo cual no impide al espectador disfrutar de los grandes momentos históricos que se citan en el filme. El suicidio de Ian Curtis está narrado con auténtica delicadeza y fidelidad a lo sucedido, al tiempo que cierra con amargura el primer acto. La anécdota que abre a carcajada limpia el segundo acto (los hermanos Ryder, antes de formar los Happy Mondays, envenenando a centenares de palomas que se desploman muertas a ritmo de Wagner) es un prodigio de humor.

Y aquí Winterbottom y el guión de Frank Cottrel Boyce logran un magnífico golpe maestro. La primera parte (o acto, como da en llamarla Coogan/Wilson), que narra todo el optimismo de los primeros años de Factory, está filmada con tonos oscuros, propios del post-punk y la onda siniestra, y consigue el efecto aparentemente contradictorio de resultar optimista (se trata de los años de crecimiento e inocencia indómita) tomando como paradigma una personalidad atormentada, la de Ian Curtis, cuyo trágico final viene a romper la tónica hasta aquel momento agradablemente cómica de la película. El segundo acto emplea una fotografía con colores más psicodélicos y luminosos, comienza y termina a ritmo de comedia (mucha atención a esa aparición divina, no sabe uno si digna de Monty Python o del David Lynch de Corazón salvaje) y las barrabasadas de los Happy Mondays durante la época dorada del sonido Madchester y la sala The Hacienda sólo pueden tomarse con una sonrisa de incredulidad; pero, más allá de documentarse una década feliz, se narra la pérdida de referentes por parte de Wilson y sus copropietarios de discográfica, el desembarco de las drogas y la delincuencia, la cara menos amable del negocio, las adicciones prolongadas y las muertes o enfermedades de amigos y familiares. A este respecto, resulta particularmente destacable el papel de Andy Serkis (la voz de Gollum en El Señor de los Anillos) como Martin Hannett, el productor genial y politoxicómano de los grupos de Factory.
Nos hallamos, por tanto, ante una película enormemente rica, tanto en el aspecto visual como en el narrativo, llena de juegos con el espectador y el personaje real al que se alude en el metraje, una película postmoderna en el sentido que a Tony Wilson le gustaría dar a este término y, sobre todo, una película que trata con auténtico cariño y razonable distanciamiento un fenómeno musical, una época, una manera de entender el mundo y la vida.

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Descansa en paz, Tony Wilson. Y gracias, muchas gracias, por todo.



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19 Comments:

Blogger filosofoenparo said...

O sea que sin seguro médico privado vas y te mueres.

Otra cosa más que agradecerle al Señor Giddens y su Tercera Vía. Del Estado del bienestar a la Sociedad del bienestar...

Sí, ya ¡tus c*j*nes! Una manera de tratar de maquillar con un toque de socialitarismo (que no socialismo) el liberalismo puro y duro.

14 de agosto de 2007, 18:54  
Blogger filosofoenparo said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

14 de agosto de 2007, 18:54  
Blogger Juanma said...

Pues sí, la Tercera Vía es una manera maravillosa de eliminar todo aquello que constituía el Estado Social y Democrático de Derecho (o sea, la base en la que se fundamentan todas las democracias desde las constituciones mexicana de 1917 y alemana de Weimar de 1919), instaurando el liberalismo más chusco, pero con el toque necesario de buen rollo que te permite limpiar un poco la conciencia y seguir llamándote socialdemócrata, por aquello de no perder votos.

Cojonudo, sí. Desmontamos el Estado tal como existía, y además programamos a los ciudadanos para que piensen que necesidades básicas deberían ser de pago.

Keynes, ese radical de ultraizquierda.

Me encanta lo de socialitarismo. Qué gran concepto. :-)

14 de agosto de 2007, 19:13  
Blogger filosofoenparo said...

[OFF-TOPIC]
Por cierto ¿está publicado en castellano (y disponible) el relato de Minority report de Dick?¿y con que título?

La cosa es que quiero hacer una versión (Frikitecary report) y sólo tengo la película. Así que antes de escribirlo me gustaría acabar de documentarme.

Por cierto, y hablando de Dick, estoy siguiendo las recomendaciones del artículo y Ubik me ha encantado (al principio no mucho, pero luego se va arreglando y el fenómeno bucle del final es apoteósico) y con Valis estoy en ello. La lástima es que no se encuentre Una mirada a la oscuridad (me he visto la película y se me han puesto los dientes largos).

14 de agosto de 2007, 20:28  
Blogger filosofoenparo said...

Yo mismo me autocontesto gracias a google (psst, no se lo chives a Cristina)

Título: Informe de la minoría.
Publicado en: Cuentos completos IV
Disponibilidad: NO :(

14 de agosto de 2007, 20:48  
Blogger Álex Vidal said...

Publicado en Cuentos completos IV

Anda, un precog que ha buscado información en el futuro ;)

(El chiste es porque ese cuarto volumen jamás vio la luz en castellano. Esperemos que Minotauro no tire la toalla y lo publique el año que viene.)

15 de agosto de 2007, 11:53  
Blogger filosofoenparo said...

Álex dijo:
Anda, un precog que ha buscado información en el futuro


De ahí su no disponibilidad ;). Después he visto que había una edición de Circulo de lectores y otra de Ediciones B que se publicaron, supongo, para aprovechar el tirón de la película. Aunque me temo que su disponibilidad en librerías va a ser nula.

15 de agosto de 2007, 12:03  
Blogger Álex Vidal said...

Pues no te creas: el de Ed. B estuvo hace poco de saldo, y en Gigamesh hubo ejemplares. Pregunta por si quedan... aunque me parece que volaron rápido ;)

15 de agosto de 2007, 14:21  
Blogger filosofoenparo said...

Vaya, muchas gracias Álex. El caso es que como soy algo maníaco compulsivo lo necesito para ayer ;)

De todas maneras he tenido suerte. Al final buscando un poco más he conseguido este http://195.210.38.41:2082/file01/160707/1184608204/Dick,%20Philip%20K.rar enlace con mogollón de obres del autor pasadas a formato electrónico (para el que quiera quemarse las pestañas con la pantalla).

Aún así, creo que para el relato seguiré la estructura de la película. Más que nada por qué supongo que será más reconocible para el público en general.

De nuevo, muchas gracias.

15 de agosto de 2007, 16:56  
Blogger Raven said...

Volviendo al tema del post.

Sí, yo también proferí un mugido berreante digno de un emú agónico cuando leí la esquela del pobre tito Tony el otro día en el País (de hecho, mis compañeros en redacción me miraron raro). Este verano está siendo un verano de mierda para la cultura del siglo XX. Entre Bergman, Antonioni, Mühe y ahora Tony Wilson parece que haya alguien que esté empeñado en dejarnos sin referentes culturales de más de 50 años. En fin...

PD: Qué ganas de ver 24 Hour Party People.

16 de agosto de 2007, 9:06  
Blogger Juanma said...

Álex y Filosofoenparo:

Bueno, ya lo habéis comentado todo sobre el relato que dio origen a Minority Report. Creo que tengo el libro de Ediciones B por casa; si no, entre Gigamesh y el mercat de Sant Antoni, seguro que lo encuentras

Una mirada a la oscuridad te lo puedo prestar cuando hagamos la quedada frikitecaria. ;-P

Abrazos.

16 de agosto de 2007, 9:35  
Blogger Juanma said...

Raven:

Quisiera no tener que oir nunca un emú agónico. :-PPP

Y es verdad, este verano están cayendo como chinches. Lo de Bergman me hizo pupita, pero lo de Tony Wilson ha sido más personal, como si se muriera un familiar.

24 Hour Party People seguro que te encanta. :-)))

16 de agosto de 2007, 9:38  
Blogger Cristina López said...

Yo mismo me autocontesto gracias a google (psst, no se lo chives a Cristina)

Luisitooooo...o_Ô

16 de agosto de 2007, 9:47  
Blogger filosofoenparo said...

Luisitooooo...o_Ô

Arggg...

XDDD

16 de agosto de 2007, 10:28  
Blogger filosofoenparo said...

Juanma dijo:
Una mirada a la oscuridad te lo puedo prestar cuando hagamos la quedada frikitecaria


Muchas gracias Juanma. Al final en el enlace que he puesto estaban tanto Minority report como otro buen montón de obras de Dick (entre ellas Una mirada a la oscuridad yupíiiii).

En cuanto al relato, tal y como le dije a Álex (y pese a que ya he leído el original de Dick), creo que seguiré (de hecho ya esoy en ello) la estructura de la película por ser más reconocible por el público en general.

Por cierto, habrá cameos ;PPP

16 de agosto de 2007, 10:35  
Blogger Juanma said...

Pásalo cuando lo tengas escrito, porfaaaaaa. :-)))))

16 de agosto de 2007, 16:29  
Blogger Cristina López said...

Pásalo cuando lo tengas escrito, porfaaaaaa. :-)))))

Miedo me dais...

16 de agosto de 2007, 16:52  
Blogger Jesús said...

Hola, Juanma. Te escribe Jesús Pacheco, coeditor del suplemento cultural El Ángel, del periódico Reforma, de la Ciudad de México. Me gustaría publicar tu texto sobre la muerte de Tony Wilson el próximo domingo, así que acudo para solicitar tu autorización. Lo publicaríamos dando el crédito a tu blog. Ojalá pudieras contestar cuanto antes, pues tenemos nuestro cierre editorial el viernes en la tarde, o sea, tu viernes muy temprano. Mi mail es jose.pacheco@reforma.com. Un abrazo.

Jesús Pacheco

16 de agosto de 2007, 19:41  
Blogger Juanma said...

Hola, Jesús,

Por supuesto que cuentas con mi permiso para publicar el texto. Te escribo un email en privado.

¡Muchísimas gracias! :-)))

Un abrazo.

17 de agosto de 2007, 9:48  

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