viernes, 29 de junio de 2007

Ideas de negocio

Una de las expresiones más utilizadas durante los últimos días del máster ha sido «hacer la reflexión». Ayer, en la puesta en común final entre profesores y alumnos, convinimos en que pararse a reflexionar no es frecuente en el sector editorial (ni en la empresa, en un sentido amplio), y la reflexión y la coherencia, bienes escasos en general, son muy necesarios en las editoriales.
Dicho esto, nuestra última reflexión, realizada mientras andábamos de cabeza durante toda la semana debido a la proximidad de la fecha de entrega de los proyectos, nos lleva a una idea insistente, que tiene que ver con todos esos conceptos que hemos visto a lo largo del año, tanto en clase (coherencia, coordinación, tiempo, dinero, futuro, tendencias, ilusión, imaginación) como fuera de ella (multitareas, proactividad, sinergias y externalización de servicios).
Y esta idea no es otra que montar una editorial. Por supuesto, no lo vamos a hacer (aunque igual a mí me subvencionan, por aquello de las primas a desempleados que se hacen autónomos), pero la idea de negocio está ahí, y la comparto con vosotros, por si alguien le pudiera sacar algún provecho. Además, predigo que puede ser el inicio de una nueva tendencia en el sector.
Nuestra editorial se llamaría BECARI LLIBRES (Bodoni Books es demasiado autorreferencial), y estaría compuesta íntegramente por becarios, como se corresponde con la realidad actual del sector. ¿Todos becarios? En realidad, no. Teníamos la duda de qué hacer con el personal de limpieza, pero finalmente nos decantaríamos por buscarlos a través de subcontratas: garantizan mejor servicio.
El director general sería un becario del ESADE, huelga decirlo. En seis meses tendría tiempo suficiente para poner en marcha el proyecto, garantizar su viabilidad económica y prever eventuales cambios de orientación del negocio, por ejemplo la importación-exportación de chorizos culares. Nadie notaría la diferencia en la cuenta de explotación.
El encargado de producción podría salir de las prácticas que proporcionan las escuelas de formación reglada, o bien los cursos para desempleados. Como la producción es la tarea más fácil de externalizar, se limitaría a saber distinguir los tipos básicos de papel, tener cierta idea de manejo de hojas Excel y hacerle de vez en cuando preguntas inteligentes al impresor con el que trabajemos. Del palo: «Pero te asegurarás de que el papel no vaya a contrafibra, ¿verdad?» o «¿Qué me aconsejas, un papel de mano 1,25 o de una mano mayor?». De nuevo, nadie notaría la diferencia.
El departamento de contabilidad se puede reclutar sin problemas en cualquier módulo de FPII. Con tener rudimentos de Contaplús vamos que chutamos, y total, seríamos becarios, por lo que el cálculo de nóminas y facturas se simplificaría al máximo.
Las traducciones no supondrían el menor problema: podrían realizarlas alumnos de último curso de Filología, por la cara o bien pagando tarifas de becario. 3 euros la página, y para de contar. Por supuesto, tres o más traductores como mínimo, a razón de 100 páginas por traductor, no vayan a no tener tiempo para estudiar los exámenes finales y la beca termine resultándoles contraproducente. En un momento dado, y para abaratar costes, se podrían editar directamente las pruebas de traducción que recibiríamos de los aspirantes que nos enviasen sus C.V. Con darle una pequeña corrección de estilo, nadie notaría las incoherencias.
Los correctores saldrían de academias especializadas y cursos del gremio. Al trabajar para nosotros bajo la modalidad de prácticas, tampoco les pagaríamos las tarifas habituales en el sector.
El departamento editorial se podría reducir a un becario diseñador, encargado del diseño básico y del mantenimiento de los programas del paquete Acrobat (sin licencia, huelga decirlo), y un becario maquetador.
La adquisición de derechos no debería ser problema, y de hecho se podría prescindir tranquilamente del departamento y dejarle la responsabilidad a los editores concretos de cada título (pues cada becario editor trabajaría en proyectos concretos, al margen del resto de títulos de la editorial), así como al director general y los becarios de secretariado. La idea sería publicar títulos libres de derechos (por ejemplo, El hombre que fue Jueves, de Chesterton), o con algún tipo de licencia Creative Commons que saliese lo más baratito posible (se podría demostrar la ausencia de ánimo de lucro), o bien utilizar como equipo de redacción a los propios miembros de la editorial, con lo que todos los gastos se imputarían a la estructura interna de la editorial y no habría que soltar ni un pavo en concepto de derechos. Para los libros ilustrados, habría un becario encargado de bajárselas de Internet, y el trámite del pago a la Vegap se podría obviar, o dejárselo al director general o al becario encargado de cada proyecto. En cuanto a los autores espontáneos, se les podría liar para trabajar bajo la modalidad de joint venture, de modo que no hubiese que pagarles derechos si el libro funcionase medio mal.
Las escuelas de informática se dan de leches por colocar a sus alumnos en prácticas gratuitas en empresas, así que no tendríamos problema en este aspecto.
En cuanto a las estrategias de mercadotecnia y comunicación, optaríamos por cosas sencillitas, márketing viral o de guerrilla, y no nos gastaríamos ni un euro. Con hacer un brainstorming de vez en cuando y rellenar un DAFO por proyecto, daríamos el pego.
Las escuelas de secretariado también se esmerarían en enviarnos gente preparada para llevar el asunto de la atención telefónica y las llamadas implorantes a imprentas, agencias literarias, distribuidoras y librerías. Con sus miradas de Gatito con Botas, se harían cargo de que somos una editorial joven, que estamos empezando, y nos perdonarían nuestras cantadas, a la par que nos proporcionarían consejos valiosos de cara al futuro.
Como los eventos abundan en Barcelona, también solucionaríamos el asunto del cátering y la alimentación. Un par de presentaciones semanales, y mataríamos dos pájaros de un tiro: la presencia y la cena.
Para los envíos y notas de prensa, no habría problema: las harían los becarios de los medios de comunicación correspondientes. Nos fiaríamos de su capacidad creativa.
Por supuesto, todos trabajaríamos desde nuestros respectivos domicilios, y estaríamos conectados permanentemente a través del Messenger o el Google Talk, para resolver cualquier eventualidad o problema de coordinación. No necesitaríamos sala de juntas para las reuniones del comité editorial: con tener localizados un par de bares chinogalaicos, ya tendríamos solucionada esa contingencia.
Para reuniones con posibles clientes, pues nos lo jugaríamos a suertes: ¿Quién tiene la casa más vistosa o presentable?, o bien (póngase mirada de Gatito con Botas): «Abuelita, ¿me puedes prestar el salón de tu casa durante esta tarde?». Ni que decir tiene que ganaríamos puntos si la abuelita viviera en Sarriá o el Eixample. Total, ya nos prestaba la casa cuando montábamos la timba de póker o la partida de rol...
Como digo, nadie, absolutamente nadie notaría la diferencia con respecto a una editorial normal.
Como me lo piense dos veces, soy capaz de tomarme la idea en serio.

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12 Comments:

Blogger Arnau said...

El señor Jordi Vicente, Gerente Becario, sugiere que el nombre debería ser VEKARI LLIBRES.

29 de junio de 2007, 16:14  
Anonymous Anónimo said...

Una gran idea. Supongo que el único asalariado sería el chico que trae el café.

Claro que eso también se puede subcontratar a un cátering...

Luis

29 de junio de 2007, 16:21  
Blogger Juanma said...

Arnau y Jordi:

Pues Vekari Llibres sería tenido en kuenta como nomvre de la heditorial, klaro qe si. :-P

29 de junio de 2007, 17:14  
Blogger Juanma said...

Luis:

Ah, no, el chico del café sería becario de una escuela de hostelería, hasta ahí podríamos llegar. ;-)

29 de junio de 2007, 17:14  
Anonymous Verónica C. said...

Te olvidas a los ilustradores!!! Quien haría las portadas????? No hacen falta que seamos becarios, nos basta con un : " No vas a cobrar, pero vas a ampliar curriculum, y eso viste mucho" o un " si tu esto lo haces por amor al arte" . Somos baratos!!!!
XDDDDDD


Besicos niño, a ver si quedamos algún día y hacemos un cafecín!!!!

Vero

29 de junio de 2007, 19:46  
Blogger Raven said...

Todavía no he pillado si el texto es una fina parodia acerca de la cutresituación actual del mercado editorial o si seriamente una organización así podría resultar rentable...

30 de junio de 2007, 1:23  
Blogger Kaplan said...

Hasta el blog mismo se ha desencajado ante semejante posibilidad. Creo que se te ha quedado un trozo de código suelto.:)

1 de julio de 2007, 12:55  
Anonymous manu said...

Joé, nen, ¿no tas dao cuenta que es una idea cojonuda para escribir una novelita de humor? (luego habría que ver quién tendría gremlins de publicarla).

2 de julio de 2007, 10:51  
Blogger Juanma said...

Vero:

Cierto, me olvidaba de los ilustradores. En realidad, con piratear alguna ilustración del book, en plan «Es para ir haciendo currículum; si la cosa va bien, ya te pagaremos», se pueden satisfacer varios egos y se soluciona la papeleta de las cubiertas. ¿Que no tienen nada que ver con los contenidos de los libros? Bueno, no se puede tener todo... :-P

Ahora que tengo las tardes menos liadas podemos quedar algún día, claro que sí.

Besos. :-****

2 de julio de 2007, 13:32  
Blogger Juanma said...

Raven:

Lo chungo del asunto es que el texto es ambas cosas. Una coña, porque exagero, evidentemente. Pero un toquecito de atención porque, tal como va el sector, creo que nos acercamos a ese modelo: una estructura editorial de mínimos y casi todo el trabajo externalizado a través de free-lances o empresas de servicios editoriales, con una presencia cada vez más importante de alumnos en prácticas. Es decir, ir a lo barato. Que, con las crisis que se avecina (la económica en general, y la editorial en concreto), va a ser casi la única manera de sobrevivir. La calidad media se irá a la mierda, pero total, a quién le importa, aparte de los cuatro puristas que van a comprar los libros de todos modos.

2 de julio de 2007, 13:35  
Blogger Juanma said...

Kaplan:

Gracias por avisar. :-) El código ya lleva unos días suelto, pero a bote pronto no veo dónde está el fallo.

Abrazos.

2 de julio de 2007, 13:37  
Blogger Juanma said...

Manu:

Bueno, la verdad es que sí, que daría para una novela de humor. Grueso, pero humor.

De todos modos, no pierdo la esperanza: si queda medio bien, alguien la publicaría. Aunque la gracia consistiría en colocarla en alguna editorial que incurra en prácticas como las aquí descritas. :-P

2 de julio de 2007, 13:38  

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