jueves, 1 de marzo de 2007

Philip K. Dick (1928-1982)

Mañana se cumplen veinticinco años de la muerte de Philip K. Dick. Durante este cuarto de siglo, su imagen y prestigio no han hecho sino crecer. Ha pasado de ser patrimonio de un grupo reducido de friquis, ni siquiera mayoritarios en el fandom, a ser considerado uno de los grandes escritores del siglo XX, sea cual sea el género literario del que hablemos.
¿Qué ha ocurrido durante los últimos veinticinco años? ¿Acaso el futuro se ha terminado pareciendo demasiado al predicho por Philip K. Dick? ¿Tal vez las inseguridades existenciales que nos atenazan se correspondan demasiado con su duda metódica acerca del concepto de realidad? ¿Ha sido consecuencia directa del tropel de buenas adaptaciones cinematográficas de obras suyas, o, por el contrario, esta proliferación de adaptaciones es un efecto de un fenómeno más importante?
Lo cierto es que Dick ya ha traspasado las fronteras del género, y forma parte del imaginario popular de cualquier lector o cinéfilo que se precie. Blade Runner, Desafío total, Minority Report o A Scanner Darkly son películas respetadas y, en el caso de la primera, tal vez se trate de la película más influyente de las últimas décadas del siglo; Dick no vivió para ver su estreno, aunque le gustaban los fragmentos que Ridley Scott le hizo llegar.
No obstante, la trascendencia de Dick va más allá, y se percibe en dos hechos bastante llamativos.
El primero es la existencia de un calificativo, "dickiano", que resulta reconocible para quien sepa de qué estamos hablando. Una situación dickiana en la que la realidad parece ser distinta a la que conocemos, en la que nada es lo que parece y en la que uno llega a dudar de su propia cordura. Y se emplea con la misma naturalidad con que recurrimos a términos como "dantesco". El cambio de siglo está marcado, entre otras influencias determinantes, por el influjo de la legión de películas no basadas en la obra de Dick sino en su filosofía vital de duda sistemática de lo que nos rodea: Matrix es intensamente dickiana, así como El show de Truman, Abre los ojos, Olvídate de mí o, ya puestos, los pasajes "esquizofrénicos" de Una mente maravillosa. (¿A alguien, salvo a Kenneth Krabbenhoff, se le ocurre una puesta en escena más apropiada para una adaptación de Tiempo desarticulado?)
El segundo, el culto a Philip K. Dick como persona y personaje. Ya no hablo de obras cinematográficas o teatrales basadas en sus escritos, sino en biografías noveladas (como Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos, de Emmanuel Carrére); estudios brillantes sobre su vida y obra, como Idios kosmos, de Pablo Capanna; adaptaciones al cómic de entrevistas a Dick y protagonizadas por él mismo (caso de la genial "La experiencia religiosa de Philip K. Dick", de Robert Crumb, que apareció por estos pagos en un número de la revista El Víbora, allá por el lejano 1988, y se basa en una entrevista realizada por Gregg Rickman); relatos que tienen a nuestro autor favorito como protagonista (con el monumental "Tomate errante", de Michael Bishop, a la cabeza: Dick se despierta un día convertido en un tomate del tamaño del planeta Marte, y consagra su tiempo a reflexionar sobre su órbita y meditar acerca de su tomatez); animaciones y marionetas en las que el friqui de turno lo imita y, en fin, de la próxima biografía cinematográfica, que se titulará Panasonic y estará protagonizada por Bill Pullman.
Dick es un icono de su época, y también de la nuestra. Alguien que, pese a no parecer precisamente el tipo de persona a quien confiarías la seguridad y mantenimiento de tu casa durante las vacaciones, tuvo que ser una persona interesante, pese a parecer rigurosamente insufrible. Un drogadicto brillante. Un loco simpático. Un liante capaz de volver loca a su esposa (si tenemos que hacer caso del libro de Carrére). Un niño crecido, e incapaz de madurar... que, no obstante, muere cuando parece haber madurado, aunque sea al precio de haber perdido definitivamente el contacto con la realidad, embarcado en un culto casi religioso a las entidades que decía ver en rayos de luz rosa reflejados en cuencos de cerámica.
Alguien capaz de ver espías soviéticos donde no los había (es famoso el ataque de paranoia que sufrió a vueltas con la supuesta identidad de Stanislaw Lem, uno de sus máximos defensores).
O de pronunciar una conferencia en Vancouver, quedarse en la ciudad, echarse novia (ah, Dick y las mujeres...), intentar suicidarse y recluirse en una clínica de desintoxicación... todo en muy poco tiempo.
Alguien capaz de lanzar una mirada a la oscuridad... y sobrevivir para contarlo.

Es parte de la promoción de A Scanner Darkly, pero la entrevista del principio es original de 1977 y no tiene desperdicio.
Un padre y mal esposo. No obstante lo cual, parecía lleno de ternura hacia su hijo Christopher, al que según asegura el autor, Dios salvó de la muerte, al iluminarlo sobre la naturaleza de su dolencia.
El Philip K. Dick que los lectores rancios de toda la vida no imaginaríamos, empecinados en conservar la idea del personaje, y no la de la persona, es uno de los lastres que han retrasado la aparición de sus novelas de mainstream. No hablo sólo de España, sino también de Estados Unidos, donde aún están apareciendo obras inéditas de Dick. El público que quiso al Dick autor de relatos (Minotauro reedita ahora el tercer tomo de sus cuentos completos, sin que se tenga noticia de la próxima contratación del cuarto y quinto volúmenes), el público que entronizó al tronado autor de hasta cuatro desfasadas novelas cienciaficcioneras al año, fue el mismo que lo obligó a olvidarse de sus experimentos de los años cincuenta.
En España se editaron dos novelas mainstream de Dick, Confesiones de un artista de mierda (Valdemar) e Ir tirando (Alcor), pero aquello fue a principios de los noventa y están más que descatalogadas. Precisamente por ello, Bibliópolis ha aprovechado la coyuntura para adquirir los derechos de todas las novelas de literatura general escritas por Philip K. Dick. La noticia del vigésimo quinto aniversario del fallecimiento de Dick, recogida en un diario de tirada nacional como es 20 Minutos, también da cuenta de la inminente publicación de En busca de Milton Lumky, la primera de estas novelas, que Dick denominaba "experimentales", y que a decir de quienes las han leído se encuentran entre los mejores trabajos del autor. De hecho, las primeras novelas de CF de Dick no se diferencian en mucho de estas obras, y no sé hasta qué punto Lotería solar o Tiempo desarticulado contienen ideas de aquellas novelas, pero travestidas de CF, terreno en el que Dick tenía más fácil la publicación.
¿Soñaba Philip K. Dick con ovejas eléctricas?

Es una buena noticia, un justo homenaje al autor, en su aniversario.
Por mi parte, aprovecharé la jornada de mañana para interrumpir mis lecturas cotidianas y exhumar algún libro de Dick. Tal vez vuelva a releer Valis, que me sigue pareciendo su novela más perdurable y significativa; o Una mirada a la oscuridad, la más acabada y estremecedora; o Ubik, con la que entré a lo grande en el culto al autor; o alguno de sus cuentos... Hay tantas obras favoritas de Philip K. Dick como lectores y momentos. Ya veré qué libro rescato de las estanterías o cajas que atestan mi habitación. El caso es que mañana quiero rendirle un homenaje a Philip K. Dick, a quien, después de tanto tiempo de compañía, de sufrimiento y placer, puedo permitirme la osadía de llamar Phil, como si fuera un conocido, e incluso un amigo.

17 Comments:

Blogger Juanma Sincriterio said...

Pues será casualidad, señor tocayo, pero ahora mismo iba a ponerme a escribir un post sobre la adaptación de A scanner darkly, a la que creo que no se ha prestado la atención que merece. No había caído en la fecha hasta que he leído este post, y estas cosas, cuando tienen relación con Dick, dejan un regustillo extraño...

Parece mentira, 25 años muerto y Dick cada vez parece más presente.

Saludos!

1 de marzo de 2007, 19:35  
Blogger Instantón said...

Yo tengo la respuesta a las preguntas. Está clarísimo, el mundo en que vivimos parace sacado de una de sus novelas. La última década podría meterse en cualquiera de sus novelas, en lo que a política se refier por lo menos.¡Tengo miedo de llegar algún día a ver la cara de Coto Matamoros en las monedas!. Y cualquier día mi ejemplar de "La naturaleza de las cosas" de Lucrecio empezará a cambiar sus palabras...

1 de marzo de 2007, 22:09  
Blogger Kaplan said...

En mi modesta opinión, la mejor adaptación de Dick a la pantalla es Perdidos. Se puede decir que hemos tenido suerte: pocas veces se asiste a la entronización de un escritor tan en directo y tan rápido.

1 de marzo de 2007, 22:17  
Blogger Álex Vidal said...

Mira, hoy discutía quién era el autor de CF que más había influenciado. Y sigo sosteniendo que Dick, precisamente porque su mirada sobre el mundo es la que impera hoy en día. Y no tan sólo por sus adaptaciones cinematográficas; pero es donde más relucen :)

What do you think?

1 de marzo de 2007, 22:21  
Anonymous manu o.e.g.c. said...

Chapeau, señor Juanma.

¡Diantre! El apunte de instantón es una pasada. Monedas con al efigie del Presidente Coto, Carmina Ordoñez ministra de Cultura y Dispensadora Oficial de la Droga, conchabados con la megacorp Sa Plana...

Desconexión.

2 de marzo de 2007, 10:25  
Blogger Juanma said...

Juanma:

Pues sí, Dick está cada vez más presente, en nuestra manera de pensar y actuar. Lo malo es pensar que el mundo se esté acercando peligrosamente a lo que él escribía. Pienso en novelas que me encanta leer, pero en las que no me gustaría vivir, como Los tres estigmas de Palmer Eldritch.

Sube ya ese post conmemorativo, por favor. :-)

Abrazos.

2 de marzo de 2007, 13:17  
Blogger Juanma said...

Instantón:

Cielos, qué idea más chunga: monedas de Coto Matamoros, y todos rociándonos periódicamente con un «Matamorik» en espray.

:-P

2 de marzo de 2007, 13:19  
Blogger Juanma said...

Kaplan:

Bueno, Perdidos también podría entrar en el paradigma Dick, claro que sí.

Y (error imperdonable cuando redacté la entrada de ayer) hay una influencia clarísima de Valis en El club de la lucha... Mira, cualquier día subo al blog el ensayo que escribí sobre la peli de Fincher, y que tan interesantes discusiones con David Panadero me supuso.

2 de marzo de 2007, 13:20  
Anonymous manu o.e.g.c. said...

No "amenaces" y sube el dichoso ensayo, frifón.

2 de marzo de 2007, 13:24  
Blogger Juanma said...

Álex:

Hace unos años te hubiera dicho que Asimov o Bradbury; pero ahora me parece que la cosa está entre Ballard, Dick, Lem y Gibson, que son precisamente los autores de CF que han dado el salto más allá del género y de los que puedes hablar con todos los lectores y escritores de mainstream sin que te pongan cara rara.

Otra cosa es quién me gustaría que fuera el autor de CF más influyente. Aparte de Ballard, Dick y Lem, me satisfará sobremanera que el gran público conociera a James Tiptree, Robert Silverberg, Ursula K. Le Guin, Theodore Sturgeon o Alfred Bester.

2 de marzo de 2007, 13:28  
Blogger Juanma said...

Manu: Tranquilo, todo a su debido tiempo. Lo subiré en una de las dos o tres actualizaciones de la semana que viene.

:-)))

2 de marzo de 2007, 13:29  
Blogger Jack Moreno said...

Saludos, Juanma

Soy Joaquín Moreno Álamo.
¿Qué tal te va todo?
Espero que bien.

Hace tiempo desde la última vez que charlamos, ¿verdad? Bueno, te envío un abrazo muy fuerte, allí donde estés.

Leyendo este post me he acordado que en algún lugar ignoto del disco duro de mi pc (también está salvado en un disquete y en papel, claro) está esperando el análisis marxista de ya sabes tú qué historia. Si al final se publica en Gigamesh, será gracias a ti y tu idea de crear esa trilogía de ensayos sobre la película de sir Ridley Scott.

Siempre te lo agradeceré, Juanma.

También me he acordado del 25º aniversario del fallecimiento de Philip K. Dick y le he dedicado una entrada en mi web.

http://www.bladerunner.tk

Bueno, espero que coincidamos en alguna presentación editorial o en alguna convención algún día.

Está muy guapo este blog tuyo pornográfico... Enhorabuena.


Bye !!!!

2 de marzo de 2007, 17:46  
Anonymous Marx said...

Sería interesase que alguna publicación hiciese un monográfico sobre este aniversario. Ays, si hoy día existiese alguna revista periodica en papel...

2 de marzo de 2007, 21:57  
Anonymous manu o.e.g.c. said...

si hoy día existiese alguna revista periodica en papel... ¿le interesaría publicar ese monográfico?

Escuchemos las voces de los SuperTacañones ;-)

Desconexión.

3 de marzo de 2007, 18:45  
Blogger Juanma said...

Jack: Me encantaría ver publicado ese ensayo... por hacerte justicia y porque la trilogía ensayística que propones sobre Blade Runner (con los puntos de vista kafkiano, miltoniano y marxista) me parece realmente brillante.

Muchas gracias a ti, porque tus ensayos fueron de lo más interesante en mi etapa al frente de Stalker y Gigamesh.

Abrazos, y me alegra que te guste el blog. :-)

4 de marzo de 2007, 21:18  
Blogger Juanma said...

Marx: También ha sido falta de reflejos, lo de las publicaciones y blogs del fandom: casi toda la información sobre el aniversario del fallecimiento de Dick se ha podido leer en diarios generalistas. Muy buena señal, por lo que supone de popularización de la figura de Dick, pero no tan bien, porque no hemos estado a lo que había que estar.

4 de marzo de 2007, 21:20  
Anonymous manu o.e.g.c. said...

Oshe, ¿quién es el interfecto de la oveja?

8 de marzo de 2007, 20:35  

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