viernes, 2 de febrero de 2007

Otro meme, mentiroso además de pornográficamente emocional

Mi media naranja me ha enmarronado con un meme bastante curioso. Cinco de las afirmaciones que vais a leer en esta anotación son ciertas, y las otras son puras trolas. A vosotros os corresponde averiguar dónde miento y dónde digo las cosas como son... Porque partimos de la base de que voy a jugar limpio, ¿verdad? Que síii, que era bromaaa.
Espero no poneróslo rematadamente difícil. Algunas se reconocen enseguida; otras son tramposillas... y no sigo, para no dar pistas.

1. En mi infancia era un portento jugando al ajedrez. Recuerdo haberle dado jaque mate en seis movimientos a un monitor en un campamento. Como me pasaba toda la tarde solo en casa, me daba por jugar con todo lo que pillaba por ahí. Me empollaba los atlas de principio a fin, me leía todos los libros que veía... y me entrenaba con el ajedrez. Obtuve el primer premio en un torneo, en séptimo de básica, de resultas de lo cual me regalaron un ejemplar de Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez... aunque no me enteré de nada, y tuvieron que pasar unos cuantos años antes de releérmela y disfrutarla. Pero a lo que iba: mis padres estuvieron a punto de inscribirme en el torneo de Linares, pero al final no pudo ser, por falta de presupuesto.
Con el tiempo fui perdiendo interés por el ajedrez, y ya casi no lo practico; pero en la infancia era un verdadero crack, y está feo que lo diga.

2. Estuve a punto de formar un grupo de rap con José María Faraldo, hoy más conocido por ser el traductor de Andrzej Sapkowski. Teníamos el nombre ideal: Falta de Fluido Eléctrico, como homenaje a la excusa más repetida por el servicio de megafonía de los Cercanías de Madrid para justificar los retrasos de los trenes que iban a la Autónoma. Las letras eran cojonudas: yo escribí una que se llamaba "Quiero ser funcionario del Estado" y una versión de "La Internacional", y Faraldo se marcó una versión cojonuda de las Supremes o algún grupo vocal femenino, que titulamos "Mi chica volvió". Incluso grabamos una maqueta, que no quisimos dejarle escuchar a nadie porque nos dio vergüenza. Llegamos a anunciar la formación del grupo en las páginas de BEM. Al final, la cosa falló por culpa de una serie de evidencias: yo no tenía ni puñetera idea de cantar, rapear ni tocar; Faraldo tenía una formación musical de folklorista, que no encajaba con el proyecto; y demoramos el momento de comprar una caja de ritmos. Al final, la cosa quedó en agua de borrajas.

3. Tengo un oscuro pasado franquista. Crecí en el seno de una familia de izquierdas, siempre hemos sido más rojos que Lenin: a mi abuelo paterno lo fusilaron por rojo en Ceuta nada más empezar la Guerra Civil, mi madre enseñaba a Marx en la asignatura de Formación del Espíritu Nacional (para asombro y pasmo de las monjitas que regentaban el centro), mi padre era comandante y lo destinaron al Sahara español pero dice que estuvo a punto de ingresar en la UMED, y a estas alturas creo que todos sabéis que mi hermano Enrique fue Secretario General de las Juventudes Comunistas y es probable que entre en la lucha por suceder a Gaspar Llamazares al frente de Izquierda Unida. Pero era un chaval solitario y necesitaba que me diera el aire, de modo que mi madre me intentó inscribir en los boy-scouts del colegio Claret. Como no había plazas libres, me apuntaron en la OJE (Organización Juvenil Española), heredera del Frente de Juventudes y la Sección Femenina. Así que nada, ahí me veis, en los campamentos de verano, gritando "¡Arriba España!" por un lado y, por el otro, dejándome de hablar con mis camaradas, porque iba diciendo que era rojo, como mi familia, y claro, terminé sin demasiados amigos. Aquello duró tres años.

4. No obstante, en la OJE no consiguieron cambiar mi ideología política, y hete aquí que pasaron los años, e incluso entré a militar en asociaciones universitarias relacionadas con las Juventudes Comunistas de España. Mientras hacía COU, mi hermano Enrique me dejó caer que podía estudiar la carrera en la URSS, para lo cual podía ser muy útil que estudiara ruso: aún no había caído el Muro, ni se veía venir. Me matriculé en la Asociación de Amistad España-URSS. Cuando fui a inscribirme, la secretaria (Nina, una rusa muy rarita que le daba cosa mala al vodka) me preguntó qué hacía yo allí; cuando le conté lo que me había dicho mi hermano, le dio un ataque de risa. A pesar de todo, continué estudiando ruso. La URSS se fue al peo, y la asociación pasó a llamarse Instituto Pushkin de Lengua Rusa. Tres años después, me matriculé en la Universidad Autónoma, pero nos metían demasiadas horas de clase (el nexo entre todas las profesoras de ruso que he tenido es que eran niñas de la guerra, generalmente bilbaínas, y tenían una disciplina férrea, casi estalinista, diría yo) y terminé desistiendo. Casi todos mis ex compañeros de clase han ido a Rusia, soy el único que no llegó a ir. Y de vez en cuando hablo o leo en ruso, cuando la ocasión se presta. La última vez que lo hablé fue hace casi un año, con tres ucranianos; la última vez que leí en ruso, esta mañana, comprobando una serie de diccionarios y métodos de la editorial Rubiños 1860. Pero estoy perdiendo facultades.

5. Pese a ser indio hasta la médula, no soy socio del Atleti, ni estoy abonado, pero intento ver a mi equipo siempre que viene a jugar al Camp Nou. No siempre he conseguido entradas, y en esos casos me limito a pegar la oreja, pues vivo a doscientos metros del estadio y siempre sabes cuántos goles mete el Barça, aunque no sepas cómo termina el partido. Para mí es un auténtico placer verlos jugar, sobre todo teniendo en cuenta que llevan dos años seguidos ganando en Barcelona. Cuando vivía en Madrid me escapaba con cierta frecuencia al Calderón. Para mi desgracia, no vi ningún partido del equipo que ganó el doblete, porque por entonces yo estaba a tope con las oposiciones, pero sí vi jugar a Futre, Hugo Sánchez y Arteche. Y me tragué las semifinales de la edición que el Atleti terminó llevándose la Copa frente al Real Madrid. Qué tiempos aquellos.

6. Me encantan los gatos, pero les tengo alergia. Es ver un gato y echarme a estornudar, lo cual es una pena, porque, como digo, los gatos me gustan mucho, y muchos de mis mejores amigos tienen gatos y me acerco a ellos, me utilizan como muñidor con sus uñitas, y termino con estornuderas o erupciones sin límite. Eso sí, cada gato es un mundo y me produce reacciones alérgicas diferentes. Atrix, la gata de Yolanda, me hace estornudar. Peca, la gata de Ritiña, me dejaba las manos hechas un cisco, como si me hubiera caído en un panal lleno de abejas cabreadas. Selena, la gata de David Panadero, me produce ambos efectos. El fenómeno se empezó a manifestar con Mimi, la primera gata de mi tía Mari Sierra; pero no le di mucha importancia, ya que era un ser bastante borde y odioso, y procuraba estar lejos de mí. Además, aquel mismo año me diagnosticaron alergia a los pólenes de gramíneas, y un gato borde y bufador era la menor de mis preocupaciones a la hora de intentar respirar. Los gatos me gustan hasta el punto de que, cuando era pequeñito, hice una incursión por el tejado de uralita de la galería de alimentación que hay debajo de casa de mi madre, pues estaba casi a la altura de nuestra terraza. Iba a buscar dos gatos, uno gris y otro casi azul, que me tenían loco, pero al final sólo pude capturar a una gatita de tres pelos, a la que llamamos María Cristina (por aquello de "María Cristina me quiere gobernar / y yo le sigo, le sigo la corriente"...), pero se pasó dos días con diarrea, se escondió detrás de un armario (que casi hubo que desmontar) y la devolvimos al tejado... En fin, que los gatos me encantan, pero parece que yo a ellos no les gusto tanto.

7. Aunque soy remiso a cocinar, cuando me pongo, me salen cosas cojonudas. Por ejemplo, preparo una fideuá del copón, sólo fideos y all i oli. Con las lentejas y el cocido aún no me atrevo, pero hago mis pinitos con la comida mexicana, y tengo que decir que el pollo al mole que hago es espectacular; hay testigos que pueden corroborarlo. En cuanto a la cocina venezolana, las arepas me salen perfectas, casi indistinguibles de las originales. En alguna ocasión he intentado hacer sashimi de atún y salmón, con resultados más que aceptables. La tempura es mi asignatura pendiente, pero dadme tiempo. Con el tiempo, he ido perfeccionando el gazpacho, hasta límites insospechados; cuando vivíamos en la casa de la calle Valencia era todo un hit. Sin embargo, nada comparable con los postres. Mi tarta de chocolate blanco es de otra dimensión.

8. Tengo casi todos los Nueva Dimensión. Para quienes no sepáis mucho de ciencia ficción, Nueva Dimensión (en adelante, ND) es LA revista del género, al menos en España. Se editaron 148 números, desde 1968 hasta 1984, y la dirigieron Domingo Santos, Sebastián Martínez y Luis Vigil. En sus páginas aparecieron los mejores relatos del género y se articuló el fandom, gracias a las llamadas "páginas verdes", en las que los aficionados escribían y opinaban. Empecé a comprarme ND en unos saldos en el Vips, a ciento cincuenta pesetas, cuando apenas tenía dieciséis o diecisiete años. Desde entonces, siempre que puedo me compro algún número atrasado. Mientras estuve en Gigamesh le di un estironcito a la colección, aunque en la librería sigue habiendo algunos números que no llegué a adquirir, porque me parecían excesivamente caros, y una cosa es que sea friqui concienciado y otra que esté dispuesto a pagar según qué precios por un ND anterior al número cien. Tengo algunos números repetidos, que procuro regalar siempre que puedo.

9. Soy muy maniático, eso ya lo sabéis. Y una de mis manías inconmovibles, por las que no pasa el tiempo, está relacionada con el desayuno y la merienda: cuando tomo leche con galletas, siempre tomo once (11) galletas, ni una más ni una menos. Si le pongo menos, me parece demasiado líquida; si le echo más, me parece una masa semisólida indigerible. Tiene que estar ardiendo y con Colacao (no me vale el Nesquik). Y, por supuesto, tienen que ser galletas María de las normales, no de las Dorada. Ni Marbú. Ni Chiquilín. Once galletas María, con mucho colacao y casi a punto de ebullición. Me las tomo en cuatro o cinco cucharadas. Gran placer.

10. Reconozco una debilidad incondicional e irracional por María Dolores Pradera, con o sin Los Sabandeños. Aunque no tenga voz, su estilo es tremendo, y "Amarraditos" es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos. Cantada por ella, se entiende. También me encanta "Luna de miel" en la versión de Gloria Lasso. Como digo, crecí muy metido en casa, y la música que escuchaba mi madre era aquella. Ahora hasta está bien reconocerlo, por aquello del mestizaje y el petardeo, y porque lo que mola es decir que Wong Kar-Wai es tope posmoderno por sacar a Nat King Cole en Deseando amar (peli que, por otro lado, me encanta), pero hay que hacerse cargo de que mis hermanos eran stonianos, la música de mis años universitarios era toda a base de rock malasañero y mi discoteca barcelonesa de referencia es el Razzmatazz. Pero pocas cosas hay más divertidas que hacer el loco en el Morocco, bailar a Fangoria y Alaska en La Lupe y practicar el revival en El Cangrejo. Sí, tengo un punto petardo que me asusta mucho. Aunque, donde estén los Stones, la Velvet, los Doors, los Clash y Bowie, que se quite todo lo demás.

Y ya está. No se lo reenvío a nadie, pero podéis utilizarlo libremente. Es muy divertido.
Buen finde a todos.

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9 Comments:

Anonymous Yolanda said...

Je, je, je...

Mentira podrida la 9 y la 7 en su primera parte.

La tercera podría ser la del Atletico, que no es tanto y lo de ND también parece media verdad.

Entre lo del ajedrez y lo de la M. D. Pradera dudo, pero me quedo con la última, que no me la creo.

Y ala, ya tienes una candidata al ridículo :-)

B7777

2 de febrero de 2007, 23:46  
Anonymous Anónimo said...

todos no pensamos igualmente y eso es una buena cosa que supongo .

3 de febrero de 2007, 0:08  
Anonymous manu o.e.g.c. said...

Juanma, Juanmita, me preocupassss, pequeño saltamontes.

Cuando cuesta tanto distinguir la verdad de la mentira, ya no sé si pensar que tienes mucha imaginación o que has decidido pasarte a la política. Fiu...

3 de febrero de 2007, 12:04  
Anonymous Anónima de las 9:59 said...

Mentira: El ajedrez y las galletas (no son 11, seguro que son 9,5 o algo así). ;-)

5 de febrero de 2007, 12:32  
Anonymous Dalla said...

Qué complicao lo has puesto, puñetero :)

Yo creo que son mentira: la del ajedrez, que seas un chef y la de María Dolores Pradera (esta última, deseo fervientemente que no sea verdad, más que otra cosa). Me faltan dos...

Pues fíjate que la de las galletas me la creo. Con lo maniático que eres :p Y la de los gatos es posible. Siempre dices que tienes problemas de alergia...Me faltan dos...

¿Sabes que mientes muy bien? :D

5 de febrero de 2007, 13:19  
Anonymous Dalla said...

Ya no sé ni contar. De las verdades me faltan tres, no dos...

5 de febrero de 2007, 13:20  
Blogger Juanma said...

Me encanta que todos os hayáis equivocado al menos en alguna respuesta. :-)

Venga, doy un día más, por si alguien se anima, y cuelgo las soluciones. En una entrada aparte, si hay más respuestas. :-P

Graciaaaaaas. :-******

5 de febrero de 2007, 15:30  
Blogger Juanma said...

Bueno, donde dije "todos" debería haber dicho "todas". Se ve que las chicas sois más valientes. :-)

5 de febrero de 2007, 15:30  
Anonymous Yolanda said...

Ni palabra, ni sentido del deber con tu público, ni na, tienes últimamente... :-P

14 de febrero de 2007, 0:42  

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