viernes, 11 de agosto de 2006

Capturando almas

Es cosa sabida que las fotografías capturan el alma de aquellos que sirven de modelos. Una vez dejas capturar tu alma, pasa a ser propiedad del observador. Por eso hay quienes se resisten a ser fotografiados: son almas puras, libres y plenas; creen.

Por mi parte, prefiero darle otro enfoque a esta creencia: si las fotos capturan el alma, ello es una señal inequívoca de que todos tenemos alma. Soy escéptico en asuntos religiosos, un materialista convencido que, sin embargo, cree en las personas y en la definición de alma que ofrece la RAE: “Principio que da forma y organiza el dinamismo vegetativo, sensitivo e intelectual de la vida”.

Ese principio somos nosotros mismos. Nuestro cerebro. Nuestra manera de relacionarnos. Nuestros sentimientos. Nuestras emociones.

Visto así, todos tenemos almas. Y las fotografías, en efecto, atrapan esas emociones, esos sentimientos y esa manera de relacionarnos con los demás. Nos mostramos tal como queremos que nos vean. Nos dejamos capturar, porque somos nosotros quienes proyectamos los sentimientos que el observador va a percibir. Son delatoras.

Sin embargo, muchas veces no podemos controlarlas y son inesperadas, como un beso robado que roza la mejilla de la persona a la que quieres. En ocasiones, no somos conscientes de la existencia del fotógrafo, y nuestra alma aparece desnuda, sin ropajes, cosméticos ni poses. Nuestra alma es la que es, no la que queremos que se vea. Una fotografía tirada al azar, un enfoque traicionero, una escena del natural, un momento de relajo… Todo vale para mostrarnos tal como somos.

Cristina me regaló un disco duro externo de 160 Gb por mi santo y cumpleaños. Uno de los mejores regalos que me han hecho en mi vida, tanto por el regalo en sí como por la persona que me lo regalaba. En él he volcado todos los contenidos de mi ordenador portátil. Y no he podido resistir la tentación de ver todas las fotos que conservo de estos cuatro años en Barcelona. Hay miles de ellas. Al principio, todo eran cenas, fiestas y hacerse fotos. En los últimos dos años, las fotografías escasean y están vinculados a sucesos extraordinarios. En cualquier caso, hay muchas fotos tiradas a traición, besos robados emocionales que capturaron las almas de los fotografiados, y que ahora, vistas en perspectiva, me cuentan muchas historias que en su momento me pasaron inadvertidas.


La primera foto es de Rita. Está tomada en el parque de la Ciutadella. Habíamos salido a dar una vuelta, aprovechando el puente de la Constitución y la Inmaculada. Íbamos Rita, Emmanuel, Ricardo y yo. Sólo faltaba Aleix, que estaba en el pueblo. Nos lo pasamos muy bien. Estábamos acostumbrados a montar cenas en casa, pero era infrecuente que saliéramos. Visitamos el centro de Barcelona y terminamos en la playa de la Barceloneta. Todos parecíamos contentos y radiantes. Aún estábamos descubriéndonos, aunque ya llevábamos juntos tres meses. La vida en común en la calle Valencia era de película, parecía una escena de Una casa de locos o una teleserie del tipo Friends. Los problemas llegaron más tarde, en la avenida de Madrid, donde se destaparon todas las contradicciones de aquella manera de vivir. O eso creía yo. Veo esta foto y el gesto melancólico de Rita no me cuadra con lo que estábamos viviendo aquel día ni con mi percepción de aquella etapa de nuestras vidas. Y me han hecho falta casi cuatro años para relacionarlo con una conversación que escuché aquella misma tarde, ya en la casa de la calle Valencia. Rita y Emmanuel hablaban en la cocina (que estaba pared con pared con mi habitación), mientras yo intentaba dormir la siesta. No pude evitar oir parte de la conversación. Rita y Ricardo habían discutido, y ella había llegado a pensar en irse de la casa. Todavía tardó un año en hacerlo, pero las circunstancias eran diferentes. Y no fui capaz de asociar ambos hechos (una discusión con un compañero de piso y una cara triste durante un día feliz) hasta que hace unos días volví a ver la foto.

La segunda foto corresponde a la especialidad culinaria favorita de Emmanuel: el pollo al mole. Con mole negro. Puede ser con mole verde o mole rojo, pero yo lo prefiero así. Estará más o menos picante según el tiempo de cocción. Se sirve envuelto en tortas de maíz, y acompañado por una ensalada de lechuga aliñada con limón. En esta foto está reposando, momentos antes de que nos lo comiéramos. La cocina es la de la calle de Valencia, donde todavía éramos felices y ni Barcelona ni la vida nos habían desbravado. Es probable que la foto sea del día que Emmanuel regresó de México, justo antes de irnos de la calle Valencia. Había hecho escala en Madrid, donde lo estuve paseando antes de que él se fuera a La Sénia, a pasar la noche de Reyes con Aleix, mientras que yo me quedaba con mi madre, convaleciente de una operación bastante delicada. Cuando volvimos a vernos, dos días después y ya en Barcelona, nos regaló camisetas de la ciudad de Guadalajara (Jalisco) y cocinó un delicioso pollito al mole. Corrieron el tequila y la cerveza Coronitas. Y fue la última vez que disfrutamos en aquella casa, antes de que Marian le comunicase a Emmanuel que quería que abandonase el piso. Nos plantamos en bloque, y nos fuimos yendo de la casa a medida que se nos agotaba el mes de preaviso. En esta foto está atrapado el espíritu de la calle Valencia: fiestas, bebida, comida mexicana y despreocupación.

En la foto de arriba vemos a Aleix en vísperas de un concierto en Tortosa. Aleix tenía un grupo de rock independiente llamado Snooze, que no sonaba nada mal. Grabaron una maqueta, que conservo con veneración, y alguna que otra sesión de ensayo, que me hace pensar que hubieran llegado a ser un grupo importante. Carlets tocaba la guitarra, y además tenía un theremin que hacía sonar en alguna que otra canción y les daba un toque psicodélico a lo Mercury Rev. Marc Ortiz tocaba la otra guitarra. Aleix tocaba la batería; Romà, su hermano, se encargaba del bajo, y Vanessa, la novia de Romà, cantaba. El concierto de Tortosa fue interesante: les dieron un premio a la mejor maqueta, parte del cual consistía en tocar una hora en un polideportivo. Aquí tenemos a Aleix y Ana, la novia de Marc, mirando el escenario, antes de la prueba de sonido. Aleix parece estar calibrando distancias y acústica, parece estar viéndose allí arriba, pensando en su interpretación, como el atleta que acude al estadio vacío no para entrenar, sino para sentir las vibraciones del público y las auténticas dimensiones de su gesta venidera. No fue su primer concierto; después de aquel vendrían otros, uno de ellos teloneando a Sidonie. Y a continuación, la disolución: nadie estaba en La Sénia, Carlets se consagró a la paternidad, ensayar era imposible porque casi nunca coincidían en el local, Barcelona pasó a ser la primera residencia de casi todos ellos... y el grupo dejó de resultar divertido y pasó a ser casi una obligación. La de Aleix es casi una mirada nostálgica: parece como si echara de menos un mundo y una forma de vida que terminan casi antes de empezar, en un momento prometedor, una especie de My Bloody Valentine del Montsià que dieron paso a proyectos menos comprometidos. Ya en Barcelona, Aleix probó fortuna en otro grupo, pero ya no era el grupo de los amiguetes y compañeros de pandilla; era otra cosa. Y una batería suena mejor cuando toca con alma que cuando es mero entrenamiento y uno sólo es un mercenario, no su propio jefe; de ahí viene el nombre de la música soul: está interpretada con el alma. Y al tener alma se puede atrapar en una fotografía.

Un concierto mucho más modesto e íntimo, puro divertimento. Iván, del Grupo 4 (mis compis bibliotecarios), acometiendo los primeros acordes del “Podría volver”, de Bambino, versión de Los Planetas.

Podría volver,
pero no vuelvo por orgullo simplemente.
Si ya juré nunca volver debes creerme.
Que cumpliré con mi promesa está por ver.
Y si me dices que no puedes olvidarme,
en este mundo nadie es indispensable.
Puedes vivir sin mí igual que yo sin ti.
Y si me dices que yo soy toda tu vida,
y como en todo lo que hay vida existe muerte,
y yo no quiero ser la muerte para ti.
Y podrás pensar
que me dolió que me negaras, y es muy cierto.
Y como tú comprenderás todo este tiempo
sufrí bastante y pensé nunca volver.
Y si me dices que sin mi te pones triste
eso tuviste que pensar cuando te fuiste,
seguro que por ti ya nada puedo hacer.
Y si me dices que me quieres y me quieres,
y si me pides que regrese y que regrese,
juré que nunca volveré y no volveré.

Estamos en la casa de Iván, cerca del Rastro. Tal vez fuera la fiesta de inauguración; en todo caso, llevaba muy poco tiempo viviendo allí. Bebimos. Comimos. Hablamos. Subimos a la buhardilla. Bajamos a comprar más bebida. Iván tocó la guitarra, secundado por Ángel. Buena compañía: con ellos estuve en las dos ediciones del Primavera Sound a las que he asistido. Iván empieza una y otra vez “Podría volver”, pero no pasa de la primera estrofa. Llega un momento en que resulta divertido: por más que lo repitas, por más que pueda resultar frustrante embarrancar en el mismo punto, llega incluso a ser motivo de risa. No importa no poder llegar: lo importante es el camino, y recorrerlo acompañado. Bien acompañado.

En la última foto estoy recogiendo el Ignotus que George R. R. Martin se llevó por “El dragón de hielo” (Gigamesh 34) durante la cena oficial de la hispacón Gadir 2K4. Un premio merecidísimo. Era el primer Ignotus de la velada. Era una edición novedosa, porque por primera vez incluía un montaje audiovisual, y los miembros de la Junta de la AEFCFT iban de punta en blanco. Por ello, y después de la coña típica (“No soy Martin, que conste”), no pude evitar un comentario irónico que pocos oyeron:
-Tanto glamour me supera.
Y a continuación me lancé a improvisar, y agradecí el premio en nombre del autor y se lo dediqué, ya que Martin reconocía en su página que estaba hecho polvo por la reelección de George Bush, y concluí con el deseo de que aquel Ignotus contribuyera a levantarle la moral y se aplicase en la escritura de A Feast for Crows (y, de camino, supongo, a matar a algún que otro protagonista de la serie). En esta foto está encerrada el alma de una velada que a partir de ahora veré desde la barrera, al menos en lo relativo a los muchos Ignotus que aún ha de ganar Martin.
Momentos únicos e irrepetibles, con alma, vestigios de un pasado que no volverá y que no tiene por qué hacerlo. Capturas nuestros recuerdos y de los de la gente a la que quiero y los lugares que me encantan. Fondos de pantalla de mis emociones. Fotos con alma. Historias vivas, que continúan estándolo después de que sus protagonistas las olviden y haya dejado de existir todo aquello que significaron, pues tienen vida propia.

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18 Comments:

Anonymous Cristina said...

Ay, qué cosas. Ahora que conozco a parte de los protagonistas de tus fotos, esas historias están vivas también en mí...
Besos

11 de agosto de 2006, 18:22  
Blogger Juanma said...

Esa era la idea...
;-)
:-***************

11 de agosto de 2006, 18:26  
Blogger Juan Antonio Fdez Madrigal said...

Las fotos no sólo tienen vida propia, sino que muchas pasan a pertenecer a una vida completamente distinta que ya no existe, ni siquiera se parece a la que llevamos ahora. Cambiamos. Y cambiamos mucho, más de lo que nos gusta reconocer. Es acojonante.

11 de agosto de 2006, 21:48  
Blogger Batz said...

Que buen post... =)
Hay tanta verdad en lo que dices, las fotograf[ias atrapan el alma de las veladas...
Muchas veces hago ese ejercicio de regresar el tiempo solo viendo fotografias. Casi siempre son las imagenes a las que no preste atencion inicialmente las que terminan gustandome mas. Cambian las cosas y uno aprecia lo que tuvo en ese instante...

Ufff... que paseo por la nostalgia.
Besos Juanma .. =)

12 de agosto de 2006, 13:42  
Anonymous Òscar said...

Juanma ha vuelto! Y con él la pornografía emocional, que se echaba en falta, especialmente después del último post... erótico? (por lo de sugerir y no mostrar) que casi convierte este blog en una pseudo-lista de correo. Una de las cosas que me sabe más mal de haber pasado todo este tiempo en Brasil es no formar parte de esa nostalgia tuya, Juanma. Un abrazo gigante!

12 de agosto de 2006, 17:56  
Blogger Pily B. said...

Sabía que no me defraudarías. ;-)

13 de agosto de 2006, 18:08  
Blogger Juanma said...

Juan Antonio y Batz: Pues sí, a veces parece que las fotos, tan estáticas ellas, son los objetos que más cambian, porque somos nosotros quienes cambiamos. Creo que fue Oscar Wilde quien dijo aquello de "Perdone que no lo haya reconocido. He cambiado mucho".
Abrazos y besos, respectivamente.

14 de agosto de 2006, 19:40  
Blogger Juanma said...

Òscar: Pos sí, después del quicky del otro día ya apetecía hacer algo más descaradamente pornográfico. Cuando regreses de Brasil, donde supongo que sigues cazando cocodrilos y comiendo peces carnívoros ;-P , será un placer hablar y hablar.
Abrazotes grandes.

14 de agosto de 2006, 19:42  
Anonymous Alathäriel said...

ole, que blog mas currado y chulo!

17 de agosto de 2006, 10:49  
Blogger Juanma said...

Me alegra que te guste. :-)
Abrazos, y bienvenido.

18 de agosto de 2006, 9:34  
Anonymous Haakon said...

Pa poner el toque anti-climax al post, yo me quedo con lo del disco duro de 160Gb. Ciertamente, es un muy buen regalo, pero me ha hecho ponerme romanticón y recordar nuestras épocas de intercambio de información a través de diskettes (o disquetes) de 3'5 (ya no hablo de los de 5'25 para no liarla más). Los diskettes ayudaron más que el mismo Windows a la propagación de virus informáticos y leyendas urbanas sobre ellos a partes iguales (como el virus de la pelotita o el Holocausto, grandes destructores de la pista 0 de nuestro disco duro de 120 Mb).

Nombres de fichero de 8 carácteres máximo, fotos de 256 colores de resolución, las combinaciones de teclas de WordPerfect 6.0, las jarras de grog en Monkey Island... todos estos recuerdos se perderán, como lágrimas en la lluvia(Roy Batty, ante el advenimiento de Windows 95)

18 de agosto de 2006, 13:28  
Anonymous Cristina said...

Haakon, el disco duro fue el que me recomendaste, así que eres medio-ideador del regalo. Ya puestos...¿recuerdas de quién era el diskette que infectó por primera vez mi pobre ordenador?
¿Qué dices? ¿cómo me llamas? ¿rencorosa, yo? ¡nooooooooo! :D

18 de agosto de 2006, 13:36  
Blogger Óscar said...

Hola! He llegado aqui de casualidad.

Coméntale a tu amigo Carlets que estamos buena parte de los thereminstas de España (y de Barcelona muchos) en el foro de Theremin Hispano punto com

Si no lo conoce, te aseguro que le sorprenderá ;)

Un saludo

Óscar

27 de agosto de 2006, 14:55  
Blogger Small Blue Thing said...

Esto... siento no pasarte la mano por el lomo pero me recuerda mucho a lo de la piedra, la Fuerza y la hostia...

Suena mucho a "dar-cera-pulir-cera"...

6 de septiembre de 2006, 23:23  
Anonymous Anónimo said...

Que bueno el comentario sobre Snooze, muy acertado.
me gustaba mucho ese grupo.
Hoy me he sorprendido escuchando "Ultima hora".
al acabar la cancion aun seguia yo mirando al techo en silencio.

4 de enero de 2007, 0:30  
Anonymous Anónimo said...

Cool blog, interesting information... Keep it UP » »

22 de febrero de 2007, 9:50  
Anonymous Anónimo said...

Looking for information and found it at this great site... »

17 de marzo de 2007, 18:56  
Blogger Ayelén said...

me gusto mucho como desarrollasteel tema.... habia pensado en escribir algo respecto a lo mismo, y decidi buscar en google: capturar almas + fotografias yllegue a tu blog.... realmente despues de leerlo, creo que noescribire del tema, porque estaria muy influenciada por lo que lei en tu blog, que debo reconoecer que me encanto...
cuidate mucho y sigue escribendo en la forma que lo haces....

24 de noviembre de 2007, 2:54  

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