Un año
Hoy hace un año que desayuné con la noticia de que mi padre acababa de fallecer. De ese modo se cerraba un ciclo muy simbólico: nos quedamos embarazados al mes de fallecer mi madre, y mi padre falleció a los diez días de nacer Mireia.
Cualquier consideración, comentario o evocación al respecto sería un puro pasteleo o pornografía emocional por mi parte, y hay cosas que, a estas alturas, prefiero no compartir en público.
Sin embargo, no me resisto a colgar una foto suya, que creo que ya había aparecido en el blog. Nos muestra a un suboficial recién salido de la Escuela de Zaragoza que prefería pasarse los domingos confraternizando con los saharauis en Villa Cisneros o en Cabeza Playa y aprendiendo a chapurrear hassanía antes que ir a misa, para cabreo del capellán castrense. Creo que la anécdota lo define muy bien, tanto a la persona como al personaje.
Quería hacer constar este aniversario: es lo justo.
Etiquetas: efemérides, Enrique Santiago, la familia, necrológicas, pornografía emocional





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