lunes, 14 de octubre de 2013

Un añito que conmovió al mundo (o, al menos, a Cristina y a mí)






UN AÑO QUE CONMOVIÓ EL MUNDO (O, AL MENOS, A CRISTINA Y A MÍ)

¡Cómo pasa el tiempo! Mireia cumple hoy un añito. Es cierto que la paternidad te cambia la manera de ver el mundo, que ahora vas descubriendo con otros ojos, a medida que lo hace una criaturita en la que no dejas de verte reflejado (al fin y al cabo, lleva tu ADN… y tus cejas, y tu mentón, y…) pero que tiene ideas propias, y ya lucha por hacerlas valer, como si comenzara a entender cómo funciona el mundo.
Aunque seguimos siendo los mismos, ya no somos los Juanma y Cristina primerizos e inocentes que nos pasamos toda una mañana de domingo viendo cómo venía al mundo nuestra hija. La experiencia nos ha hecho más pragmáticos, supongo, pero también más sensibles. Ya no vemos en abstracto esas cosas que te cuentan o que ves: hay que experimentarlas. El sueño está sobrevalorado. Acabas volviéndote insensible a los olores a caca, vómitos, regüeldos y pis. Sigues poniéndote exactamente igual de ñoño cada vez que Mireia hace o dice algo que te emociona o te hace reír.
Me habría gustado llevar un diario en el que, un día muy lejano, pudiera transmitirle a Mireia parte de la experiencia de la paternidad, parte de esos recuerdos que aún es demasiado joven para generar y tener. Cierto es que tenemos sustitutos: las fotos, los álbumes que te regalan y que tienes que ir rellenando con esos datos supuestamente relevantes, y claro está, las redes sociales.
En alguna ocasión nos han comentado que a lo mejor nos pasamos colgando fotos de Mireia, ya que es una menor de edad, nunca se sabe quién puede verlas, y tal y cual. Es probable, aunque, si nos comparamos con otros papás recientes, creo que somos bastante comedidos con el asunto, y que hacemos todo lo posible por garantizar la intimidad de Mireia.
No obstante, a lo largo de este año sí he hecho algo: hablar de Mireia. Creo que, literalmente, he plagado mi muro de mensajes de estado relativos a nuestros progresos y los de ella, a documentar el crecimiento de nuestra hija a través de anécdotas y de chorraditas, muchas veces sacadas de contexto, pero que realmente han sucedido, y que realmente quería compartir. Insisto, no he podido llevar ningún diario sobre el crecimiento de Mireia (y no sé en qué momento llegué a creer que podría llevarlo: la paternidad es, ante todo, falta de tiempo), pero sí puedo hacerle un regalito de cumpleaños: todas las entradas en las que hablo de ella. Sé que dentro de diez o doce años, si las lee, le parecerán penosas, lamentables y denigrantes; que tal vez dentro de veinte años le harán gracia, y que dentro de equis años, cuando sea madre (si llega a serlo) o haya vivido lo suyo o ya no estemos, tal vez hasta le resulten entrañables y nos las agradezca.
De momento, las comparto con vosotros. No es un resumen ni medianamente aproximado de lo que ha dado de sí este año, pero sí que os permitirá haceros una idea de cómo ha sido la experiencia de criar a una niña tan maja como Mireia, y cómo se van quemando fases, desde los primeros balbuceos y noches en vela hasta el mágico momento en que arranca a hablar o a dar pasitos; a desarrollar su individualidad, en suma.
Felicidades, bichín. Te queremos.

2012

Ah, sí, que Mireia ya está aquí desde el domingo 14 a las 14.25 h. Ha pesado 3,550 (y las ecos decían que estaba por ver si llegaba a los tres kilos), ha medido 51 cm, tiene una capacidad pulmonar envidiable y ya os hartaréis de leer cositas sobre ella cuando Cristina y yo volvamos de la clínica, que ahora mismo estoy de paso por casa para echar una cabezadita. Gracias y un besote.
(15 de octubre del 2012)

Todavía no podemos confirmar que los niños vienen con un pan debajo del brazo, pero que lo hacen con una jartá de bucles burocráticos totalmente kafkianos, eso seguro. Mireia y su mamá, bien, recién aterrizadas en casa. Stay tuned!
(17 de octubre)


Con independencia de que canto como el culo y eso puede influir, estoy constatando que Mireia tolera relativamente bien mis intentos de convertir en nanas las canciones de Leonard Cohen, bosteza con las de Vampire Weekend y experimenta reacciones cercanas al pánico con las de Radiohead. Nos ha salido sibarita y clasicota.
(21 de octubre)

Mireia va a conocer hoy a su pediatra.
(23 de octubre)

Mi padre ha fallecido esta noche. No voy a decir que haya relación entre la manera en que el gobierno le chapó la residencia hace tres meses y el bajón que experimentó desde entonces, pero...si queréis buscar un nombre y apellido de una víctima real de los recortes, probad con Enrique Santiago Lores, que era mi padre.
Gracias, Mariano, ahora es personal.
(24 de octubre)

No veas si mueve pasta el negocio de la ropita de bebé para papás frikis que quieren traerle cositas monas a sus nenas cuando los dejan sueltos por Madrid. #PapáPrimerizoSumamenteConsumista
(30 de octubre)

Mireia se pasó ayer cosa diez minutos escuchándome embobada y con los ojos como platos un popurrí de la Velvet Underground ("Sunday Morning", "Femme Fatale", "I'll Be Your Mirror" y "All Tomorrow's Parties"). El vaso medio lleno: con diecinueve días de vida ya tiene más criterio musical que mucha gente a lo largo de sus vidas. El vaso medio vacío: soy el cantor de nanas más contraproducente de todos los tiempos.
(3 de noviembre)

Resulta conmovedora la rotundidad con que Mireia nos escupe el chupete cuando empieza a tener hambre, como si nos dijera: "Pero ¿se puede saber por qué me volvéis a dar este puto placebo? ¡Yo quiero The Real Thing!".
(7 de noviembre)

He conseguido que Mireia se quede dormida mientras le canto "Soft Kitty". :'''-) #LaForjaDeUnFriki #PurrrPurrrPurrr
(12 de noviembre)

Otro descubrimiento: Mireia también se duerme si le silbo "Leaning" (no me atrevo a cantarla porque nunca estaría a la altura de Robert Mitchum). Eso sí, a continuación entra en fase de sueños inquietos.
(12 de noviembre)

Acariciarle el pelo a tu hija de cinco semanas porque son las cuatro de la mañana, no se duerme ni a tiros y sabes que eso la relaja, y que seas tú quien se queda dormido en el acto. Hazte fan.
(19 de noviembre)

Hoy ha sido la primera vez de Mireia... acompañando a papá y mamá, claro está. Para participar de manera activa le quedan dieciocho años.
(25 de noviembre)

¡Atención, papás y mamás recientes! Ni fotos de gatitos ni cadenas con sonrisas almibaradas ni abrazos virtuales: las redes sociales sirven para compartir cosas como ESTA.
(28 de noviembre)

Mireia nos está saliendo de gustos clásicos: le he cantado el "Menos mal que nos queda Portugal" de Siniestro Total y el "Ferpectamente" de Los Enemigos casi de pe a pa, y parece que ambos le hacen mucha gracia. Sin embargo, "¿Cuándo se come aquí?" y "El regreso" de Siniestro Total le han provocado sentimientos encontrados. #EraUnaChicaMuyMonaAaaaahQueVivíaEnBarcelona
(29 de noviembre)

#NiñasDeSieteSemanasQue duermen con los brazos en la misma posición que Kiko Narváez cuando celebraba sus goles. Muy, muy fan. #DeMayorSeráColchoneraComoSuPapá
(3 de diciembre)

(4 de diciembre)

(12 de diciembre)


Ni nos hemos fijado en la tontería de las 12.12.12 del 12 del 12 del 12, debido a que tengo un reloj de manecillas... Bueno, vale, y una niña de dos meses que ha entrado en modo "¡¡Tengo hambre!! ¡No: sueño! ¡¡No: caca!! Berrincheeeeeee. ¡No! ¡¡Sonrisa a mamá!! ¡No! ¡¡Hambre y dolor de tripita! ¡No!", etc.
(12 de diciembre)

Tararearle una canción a tu hija para que no rompa a llorar y descubrir, cuando lleva un ratito sonriendo, que le estabas tarareando la Internacional. Hazte fan.
(13 de diciembre)

La paternidad no ha mermado mis superpoderes. Momento JuanMagneto del día: he conseguido petar el sistema informático de la tienda Nespresso del Pedralbes Centre. U_U
(14 de diciembre)

Niñas de dos meses y un día que ya se meten el dedo en la nariz. Hazte fan.
(15 de diciembre)

Si yo fuera mi padre, ya estaría fardando de que mi hija tiene un sistema de valores y unos ideales de justicia social impropios de alguien de su edad.
Mireia está a puntito de ponerse a llorar y, para distraerla, improviso un diálogo entre la jirafa y el león de peluche que cuelgan de su hamaca:
LEÓN: ¡Hola, jirafita, soy un león, tu depredador natural!
JIRAFA: ¡Que te lo has creído! Peso veinte veces más que tú y te puedo dar un barrigazo para defenderme.
A esas alturas, Mireia está a carcajada limpia.
LEÓN: ¡Pero yo me alimento de grandes herbívoros de las praderas! ¡¡Ñamñamñaaaaam!!
PAPÁ (EN OFF): ¡¡¡Aaaaaah, el implacable ciclo de la vidaaaa!!!
Y en ese momento, Mireia ha arrancado a llorar y se ha pasado diez minutos sin poder parar.
No sé, en "El rey león" funcionaba...
(17 de diciembre)

Estar cambiándole los pañales a Mireia justo antes de la hora de la merienda, ofrecerle un dedito para que deje de hacer mohínes, que te lo coja y se lo lleve a la boca dispuesta a devorarlo. Hazte fan.
(18 de diciembre)

O bien Mireia no tiene todavía muy controlado el razonamiento espacial o bien es el miembro más joven del Club de la Lucha. ¡Vaya pedazo de puñetazo se ha dado ella sola! #MaldadCaosBiberones
(26 de diciembre)

La hemos cagado: Mireia acaba de descubrir "Dora la Exploradora". ¡No le quita ojo! ¡No nos hace ni puto caso!
(27 de diciembre)

La nueva hamaca de Mireia me está facilitando la labor de llevarla al lado oscuro: lleva la melodía de "My Whole World Is Falling Down", de Brenda Lee, así que aprovecho y le canto la versión bizarra de Siniestro Total.
(31 de diciembre)

2013

Conversación de ayer mismo por la tarde.
Juanma (entrando en la cocina): Y ahora, desde que le hemos puesto leche de refuerzo a Mireia, la cocina se parece sospechosamente a un laboratorio de elaboración de metanfetaminas.
Álex: Claro: "Breaking Dad".
(1 de enero)

Tres semanas de intercambio de emails con la directora de la guardería para que nos confirme las medidas de la cuna que tendrá Mireia. Los primeros datos que nos dieron eran de cuna para un Geyper-man; los segundos, como para montar una cuna redonda con todos los bebés de todas las guarderías del barrio, y ahora, por fin, nos confirman unas medidas razonables.
(2 de enero)

A veces me cuesta distinguir la música relajante para bebés de la discografía completa de Sígur Ros. #PostRockParaBebés
(4 de enero)

Me parece razonable que un bebé de tres meses se lleve cualquier cosa a la boca, sobre todo cuando tiene hambre. Pero que Mireia me agarre la mano con sus dos manitas mientras la estoy bañando, y se la lleve a la boca con auténticas ansias... #SoyUnPapiObjeto
(16 de enero)

Sesiones fotográficas (para intentar sacarle a Mireia la foto de carné que le piden en la guardería) que acaban pareciéndose a las tomas falsas de una peli de animación de Dreamworks o de la Pixar. Hazte fan.
(17 de enero)


Bebés de tres meses y medio que creen que están comenzando a emitir gorgoritos pero que en realidad suenan como R2D2. Hazte fan. Yo lo soy.
(5 de febrero)


Mireia nos va a salir emo: ha dejado el momento regüeldito posterior a la comida para ponerse a escuchar la versión de "Hurt" de Johnny Cash con suma atención.
(7 de febrero)


Los primeros días de Mireia con la trona, recogiendo continuamente los peluches que tira al suelo, son como una mezcla del momento Bran de "Juego de tronos "y "El día de la marmota".
(11 de febrero)


¡Acabo de dormir a Mireia diciéndole "Lluís Llach" cinco veces seguidas! XDDDDD
(12 de febrero)


Le regalan a Mireia un peluche monísimo de un husky blanco. ¿Qué nombre le pones? En efecto: Fantasma. #PapisFrikis

Mireia tolera relativamente bien mis intentos de cantarle versiones bizarras mientras le cambio el pañal. Hoy: "Más chupes no. / Biberones impregnados de papilla. / No más Mireias llorando noche y día. / Solamente oír su nombre causa ruina". ♫

Llego a casa a mediodía. Llevo a Mireia en el carrito. Abro el portal y me pongo a esperar el ascensor. Cuando estoy abriendo la puerta entra una señora por el portal y, a pesar de que lleva unos taconazos de aguja enormes, pega una carrerita y se nos cuela por la puta cara. (El ascensor es pequeño, y cabemos justitos el cochecito de Mireia y yo.) Antes de entrar, me dice, supongo que para justificarse: "Voy al despacho de abogados", y yo le respondo: "Primer piso". El despacho de abogados está en el entresuelo, así que ha sido un auténtico placer oír sus taconazos bajar las escaleras mientras yo esperaba otra vez el ascensor.
(13 de febrero)



La mirada que pone Mireia cuando descubre que la has llevado al médico para vacunarla (y que ya es demasiado tarde para resistirse) es como si Dory la de "Buscando a Nemo" te jurara odio eterno.
(20 de febrero)

A medida que Mireia avanza hacia el lenguaje verbal, sus gorgoritos dejan de parecer los de R2D2 y comienzan a parecerse a los de Wall-E.
(22 de febrero)

Le he vendido a Mireia la moto de que su papilla está hecha con peras conferencia de Lleida, manzanas golden de Girona y naranjas de Valencia, que para el caso es de los Països, y que está comiendo en catalán, y juro que es el día que mejor me ha comido la papillita.

Bueno, en realidad es mentira, ha comido igual de mal que de costumbre, porque solo lleva dos semanas con papillas y le cuesta adaptarse, pero ¿a que algunos se os había encogido el ojete, de la emoción?
(1 de marzo)


Mireia tiene un hamaquita monísima, con varias posiciones, varias melodías diferentes, opción vibrador, arco de juegos del que tiene colgados ahora mismo tres móviles... y, sin embargo, lo que más le apasiona de ella es la etiqueta. No le quita ojo.
(7 de marzo)

El piano musical de Mireia ha sido una buena inversión. La tiene entretenida, y de paso ejercita los pies. La contrapartida son esos efectos sonoros como de película de terror de la Hammer que le confieren las pataditas ocasionales de Mireia a nuestras vidas cuando creemos que está dormida.
(10 de marzo)

La siempre intrigante hora de la papilla de frutas de Mireia. Intento dársela yo y pasa de todo (solo puedo dársela mojándola en el chupete, por si cuela). Viene Cristina y no solo se la come sino que encima llora cuando tarda en darle una cucharada. Cinco meses y ya pasa de la figura paterna. #VamosFinos
(13 de marzo)

Debo de tener la única hija de cinco meses que llora de rabia porque no quiere la papilla y luego me arranca de las manos (literalmente) la cuchara para comerse ella la papilla.
(15 de marzo)

Bebés de cinco meses cuyos gorgoritos acaban siendo indistinguibles de un disco de Nina Hagen. Hazte fan.
(16 de marzo)


Gajes del padre primerizo: que te feliciten y te quedes pensando: "Pero ¿a qué ha venido eso? Yo no me llamo José".
(19 de marzo)

La línea de teléfono del ambulatorio lleva toda la mañana caída y, como la médico de cabecera de Mireia está de baja, si pedimos hora por internet no nos la dan hasta el 3 de junio. Hoy puede ser un gran día.
(20 de marzo)

Niñas de cinco meses que manifiestan una indiferencia brutal cuando te ven aparecer por el dormitorio, se quedan encandiladas en cuanto ven que eres el providencial portador del biberón, y te ponen a huevo lo de ponerte a tararear "Así hablaba Zaratustra" y enseñarles el biberón como si del monolito de "2001" se tratara. Hazte fan.
(21 de marzo)

Días en que te miras en el espejo, ves todos esos arañazos y te preguntas si tienes una niña de seis meses o un gatito de dos meses.
(3 de abril)

Fahreheit 451: la temperatura a la que espesa la crema de arroz sin gluten de Nutribén. #PapillasLíquidas
(5 de abril)

Churretones de papilla de Maizena de Mireia que son indistinguibles de la perilla de Guti. Hazte fan.

La cara que pone Mireia cuando le das la papilla de frutas es la viva imagen de la decepción. Se la come, pero pone cara de querer decir: "Vale, ha tenido gracia, lo reconozco, pero ¿dónde está la papilla de cereales? En serio. ¿En serio?".
(9 de abril)

A los ojos de Mireia, lo único que diferencia mi cabeza de una pelotita que puedes babear y con pelo del que puedes tirar es que mi cabeza no lleva etiqueta.


Después de casi seis meses, Mireia ha decidido que nos tiene muy vistos y que pasa de mirarnos en el cochecito. Por este motivo hemos decidido cambiarle la orientación, para que pueda mirar hacia delante, hacia el mundo, en vez de estar siempre pendiente de sus padres. Aunque lo decía en el sentido literal, también os lo podéis tomar como una metáfora de la vida.
(11 de abril)

Hace seis meses y un día emprendí un ambicioso proyecto: transmitirle cierta cultura musical a mi hija recién nacida. Cuando tenía los cólicos trataba de dormirla adaptando canciones de Leonard Cohen o de Bob Dylan. Cuando comenzaba a sentarse en la hamaca trataba de levantarle el ánimo con Siniestro Total y Los Enemigos. Cuando le quitábamos los mocos en el cambiador le cantábamos a dúo el "Yellow Submarine" de los Beatles.
Seis meses y un día después, debo decir que el proyecto de transmisión de cierta cultura musical ha culminado: Mireia no solo pasa de las canciones que le cantaba, sino que, a fecha de hoy, todos mis referentes musicales se reducen a las melodías de su gusiluz, de las dos hamacas que ha tenido, y de su piano musical. Me las conozco de memoria, e incluso las silbo por defecto.
(15 de abril)

Sabes que una niña de seis meses tiene hambre cuando la descubres comiéndose los calcetines. #EatMySocks
Estamos dándole la papilla de cereales a Mireia. Se quita un calcetín; el de siempre, el izquierdo. Me lo quedo. Se pone perdidísima de papilla. Le limpio los morros. Descubro que no lo he hecho con papel de cocina, sino con su calcetín. Risas de Cristina. Fundido en negro.
(22 de abril)


Esos cafés interminables que empiezas durante la siesta de Mireia, y que te duran unos potitos, una sesión irracionalmente espídica de juegos con el gusiluz, un cuarto de hora de llantos y ñoñez, y tal vez se acaben cuando Mireia se vuelve a echar la siesta, si es que lo hace. Hazte fan.
(30 de abril)

Esa sensación de que cuando le cuentas a Mireia lo que estás haciendo, o lo que está haciendo ella, te sale automáticamente la voz del narrador de Pocoyó. Hazte fan.
(6 de mayo)

Ser papá de una niña de casi siete meses es poner sonrisa bobalicona aunque tu hija te acabe de escupir dos cucharadas seguidas de potito en toda la cara.
(8 de mayo)

Ser papá de una niña de siete meses es ver "Supernanny" en la tele y considerarla una distopía.
(9 de mayo)

Explícale tú a una niña de siete meses que lo de "comerse algo con la mirada" es una figura retórica. #SeEstáPoniendoPerdidaConElPotito
(10 de mayo)

Comenzar la comida de Mireia poniéndole a tiro un peluche de Darth Vader para hacerle un homenaje a Constantino Romero, comprobar que lo pone perdido de papilla de calabaza, continuar con versiones bizarras de Locomía ("Sol, papilla, Locomía") y acabar dejándole que haga lo que le dé la gana, porque los momentos frikis son contraproducentes. Eso sí, se lo ha comido todo.
(13 de mayo)


RT Oído por la calle: "Pues que vaya muy bien. Llévate el güasap a la clínica, y así nos vas contando qué tal va el parto".

Darle a Mireia sus dos sonajeros. Que los tire ambos. Cantarle "Han caído los dos", de Radio Futura. Que no te haga ni puñetero caso. Hazte fan.
(14 de mayo)


Bajar de dejar a Mireia en la guarde pensando que hace un día cojonudo y que una señora te corte el rollo gritándole al teléfono móvil: "Aquí hace un día de mierda". #PercepcionesDiferentes
(17 de mayo)

A estas alturas me sé mejor la secuencia del gusiluz musical de Mireia que las del "Sgt. Pepper's" de los Beatles, el primero de la Velvet o el "Doolittle" de los Pixies. #conloqueyohesido


Iba a sacarle a Mireia una foto graciosísima de la cara llena de pegotes del bastoncillo de pan que ha estado royendo, pero me los ha restregado contra la camiseta, y ahora solo podría sacar una foto cutre de mi camiseta hecha un cromo, y otra del suelo hecho una pena.


¡Mireia acaba de decir "Aleti ti". Bueno, o tal vez haya dicho "aletiti", o "hale, titi". Pero me ha emocionao.
(21 de mayo)


No llevar a Mireia a la guardería esta tarde porque el ascensor vuelve a estar jodido y pasas muchísimo de bajar (otra vez) siete pisos y recorrer (otra vez) quinientos metros cuesta arriba cargando con una niña de ocho kilos que además está dormida. Hazte fan.
(23 de mayo)


Técnicamente hemos celebrado el Día de la Toalla cargando con la toalla que le ponemos a Mireia cuando le hacemos limpieza nasal para sus moquitos, y el Día del Orgullo Friki comprobando arrobados como el catarro hace que los balbuceos de Mireia se parezcan a un monólogo del Pato Donald.
(25 de mayo)

No es nada recomendable hablarles en diminutivos a los niños, entre otras cosas porque acabas diciendo aberraciones como: "¡Miiiira! ¡El DarthVadercitooooo!".
(28 de mayo)

Esa manera que tiene Mireia de saludar, a medio camino entre una alumna aplicada que levanta la mano en clase, una colega que te dice "¡Choca esos cinco!" y una indignada del 15-M votando en una asamblea. Hazte fan.


Conversación telefónica acontecida hace un rato:
--Por favor, ¿con Mireia Santiago?
--Estooo... Tiene siete meses y no creo que sea capaz de hablar por teléfono.
--Sí, sería realmente notable. --Pausa--. Bueno, llamo de la consulta de la pediatra y...
(5 de junio)

En una escala de dificultad de cero a diez, en la que un ocho es un ejercicio de suelo de gimnasia rítmica merecedor de medalla de oro olímpica, y un nueve es un rodeo con un caballo cimarrón de Nebraska, hay momentos en los que cambiarle el pañal a Mireia en el cambiador o vestirla encima de la cama son dieces clarísimos.
(11 de junio)

Mireia y sus conocimientos informáticos: ya sabe darle al CTRL+Z y borrarme emails que estoy a punto de enviar. Al tabulador lo tiene frito.
(17 de junio)

Primer CD que Mireia intenta sacar del estante de los CD, hace un rato: "A Love Supreme", de John Coltrane. Primer libro que intentó sacar de la estantería: las Reglas de Catalogación. Yo aquí veo una pauta...
(19 de junio)

Que estés a finales de junio y te llegue una carta (ni siquiera de viva voz) en la que te comunican que la guardería cesará actividad a finales de julio, y que allá te las compongas con Mireia. Que no termines de creerte que es *porque* a la dueña le dieron ayer mismo la incapacidad permanente (estas cosas ¿no son unos procesos administrativos que duran varios años?). Que no te tomaras la molestia de preinscribir a Mireia en ninguna otra guardería porque la habías preinscrito en esta, y el asunto te pille en pelotas. Que, después de patearte dos guarderías y un colegio durante la mañana, comience a hacerte gracia oír "¡Ooootro de la [nombre de la guardería]!" cuando la educadora que te ha abierto la puerta se acerca a hablar con la directora. Que lo flipes cuando las educadoras te cuenten que solo tienen derecho a un mes. Hazte fan de todo, en conjunto.
(20 de junio)

El momento en que empiezas a llamar Mireia a Cristina, y Cristina a Mireia, y comprendes, por fin y con cuarenta y dos años de retraso, a tu madre cuando se trabucaba y te llamaba como a cualquiera de tus otros hermanos. Hazte fan.


Recurrir al "These Boots Are Made For Walking" de Nancy Sinatra como argumento de autoridad para que Mireia entienda que los zapatitos no se comen, ni son para jugar con ellos, sino que son para caminar.
 (26 de junio)

Mireia tiene un libro de animalitos con sonidos. Tienes que ir levantando solapas hasta que das con el animalito en cuestión. Hay un caballito, una vaca, un cerdito, una ovejita y un gallo, con su sonido y, dibujada, su onomatopeya. Como es evidente, el libro ya está destrozado, y las pilas, achicharradas, así que últimamente le hago yo las onomatopeyas. Como los muuuus y los beeees son aburridos, he ido "jevizándolos" de manera involuntaria. Ha sido un proceso natural y espontáneo, y el caso es que suena bien. Así, el "Íiiiiiih" del caballito me da pie para tararearle el "Sweet Child O'Mine" de los Guns 'n' Roses; el "Muuuu" de la vaquita pide a gritos (mugidos, más bien) la melodía del "Stairway to Heaven" de Led Zeppelin; el "Oink oink oink oink oink oink oiiiiiink" del cerdito solo puede corresponderse con los primeros acordes del "Smoke On the Water" de Deep Purple; el "Beee beee beee beeeeeeee" es el "Highway to Hell" de AC/DC y, única concesión a la música clásica, el impetuoso "Quiquiriquíiii" del gallo tiene la fuerza del arranque de la Quinta Sinfonía de Beethoven.

Antes de que lo comentéis: sí, le ponemos el "Baby Einstein" y el "Baby Mozart" y toda la pesca. Y pasa mucho de ellos.
(27 de junio)

Va a ser verdad que los enanos digievolucionan de repente: en la última media hora, Mireia ha aprendido a jugar a la pelota, volcar garrafas de ocho litros de agua y abrir cajones. Esto último me acojona especialmente.
(28 de junio)

Que un tipo que te triplica en tamaño te coja en brazos y te lleve adonde quiera, aunque tú estés haciendo otra cosa en ese momento. Que te aten a un instrumento de tortura y te hagan tragarte una papilla informe sin preguntarte si tienes hambre. Que nadie te entienda cuando intentas decir algo y todo lo que te sale son balbuceos incomprensibles. Que te quedes dormido en los reconfortantes brazos de mamá y de repente despiertes en una cuna inmensa, a oscuras y con un monstruo de peluche de tu mismo tamaño mirándote fijamente a los ojos con unos ojos enormes...

Bien mirada, la vida de un bebé puede parecerse a un cuento de Edgar Allan Poe, una novela de Stephen King o un capítulo de Alfred Hitchock presenta o En los límites de la realidad.
(1 de julio)

Algunas de las posturas en que acabas cambiándole los pañales a Mireia recuerdan sospechosamente a las poses de Neo cuando está en tiempo-bala, o a las pinturas de Altamira.

La mamá de una compi de guardería de Mireia le estaba metiendo este mediodía un chorreo del copón a la educadora que ha estado dando la cara por la dueña y soltándonos mandangas para justificar el cierre de la guardería por carta y sin haberse molestado en convocar una reunión informativa. Por un momento he sentido cierta empatía por Dolores de Cospedal y Carlos Floriano, y todas esas historias que se tienen que inventar a propósito de Bárcenas, Gürtel, Nóos y demás.
(2 de julio)

Mireia acaba de descubrir el efecto dominó. Un simple manotazo a un boli, y ha conseguido que caigan el boli y el folio y los dos libros que iban debajo del boli.
(4 de julio)

¿De verdad que acabo de decirle a mi hija: "Mireia, estás comiendo muy bien, pero te falta ese puntito de excelencia"? O_O #yoantesnoeraasí


Estar dándole de comer a Mireia alternando una cucharada de papilla y otra de Danonino y que en vez de "¡Los avioncitos, brrrrrrrm!" te salga "¡Los drones, brrrrrrrrm!".
(8 de julio)

Comparto el estado de Cristina, gente, a ver si nos podéis ayudar:

"Gentes del mundo, ¿es una buena idea comprar una yogurtera/hacedora de quesos frescos? Un cacharro más, sí, pero tened en cuenta que los yogures de Mireia son muy caros y los míos, por la intolerancia, ahí ahí. Y, además, así se sabe lo que se come (¿habéis leído la lista de ingredientes de un yogur infantil? Para mear y no echar gota) ¿Qué experiencias tenéis con esos cacharros?"
(11 de julio)


Que Mireia se pase media tarde que solo quiere bracitos para que la lleves de un lado para otro, la cojas en brazos y te pongas a gritar: "¡Hodor, Hodor!" como un poseso.
(12 de julio)

Balance de los nueve primeros meses de Mireia. Parece que se da por satisfecha si le das agua después de que haya dicho "a-buaaaa" varias veces seguidas, que dice "pa-paaa" o "ba-paaa" mientras me mira y me tiende los bracitos cuando quiere salir de la bañera, que dice "ma-maa" cuando está fuera de casa y nos pierde de vista por un segundo, y que cuando señala peluches o fotos dice "bu-buuuuuu". ¿Primeras palabras o casualidad?
(15 de julio)

Comentarios casuales en un capítulo de Urgencias con los que te sientes identificado: "¡Buah, ya está otra vez el niño de la diarrea!" (Abby Lockhart).
(17 de julio)

Llamar a la guardería para decir que Mireia no va a ir hoy, y descubrir que estabas llamando a la pediatra. #LaFuerzaDeLaCostumbre

Mireia acaba de decir, de manera clara y audible, "pufo". Es una digna hija de la España en que nació.
 (18 de julio)

Mireia lleva hora y media de vacaciones, y empiezo a sospechar que le han dado un yogur de Red Bull, porque debería estar de siesta desde la una, y no se está quieta parada. Hasta el momento, mis frases más repetidas son "¡Mireia! ¡Mis Rockdelux no!" y "¡Mireia! ¡Mis Cimoc no!".
(26 de julio)

La avidez con que Mireia se lleva a la boca el muñequito de Homer Simpson y, de paso, hace un remake involuntario de Saturno devorando a sus hijos, de Goya. Hazte fan.
(30 de julio)


Niñas de dos años que te dan el viaje en tren pero cuyas madres son más hostiables si cabe. Mireia ha sufrido su primer caso de bullying ferroviario.
(4 de agosto)

Momento Mireia del día. Está gateando, se planta a los pies de un amigo de mi cuñado, comienza a trepar y, al ver quién es, pone cara de "uy, perdón, me he confundido", se baja y sigue gateando hasta, esta vez sí, su abuelito. #MarcaSantiago
(11 de agosto)

Momento Mireia de ayer. Me echa los bracitos y señala un lugar indeterminado de la estantería. Le acerco el peluche de Darth Vader, que le encanta. Lo aparta de un manotazo y se lanza por una novela de Warhammer. #überfrikismo
(14 de agosto)

Mireia nos llama 'mamá' a Cristina y a mí. #estascosaspasan
(19 de agosto)

Por fin ha llegado uno de los días que más temíamos desde hace diez meses y medio: Mireia ya sabe abrir cajones y desparramar el contenido por el suelo. #TeníaQuePasar
(27 de agosto)

Se va confirmando que el metabolismo de Mireia convierte los Danoninos en Red Bull: en menos de un cuarto de hora ha aprendido a sacar cedés de sus carcasas para ponerse a jugar con ellos (el agraciado ha sido un doble directo de Lujuria) y a cerrar puertas a su paso para quedarse encerrada en nuestro dormitorio.
(2 de septiembre)


Me pongo a imitar a Mireia para ilustrarle a Cristina cómo le ha ido el primer día en la guardería, y va Mireia y se pone a reír a carcajada limpia. Hago otra cosa y pasa de mí. Vuelvo a imitarla y se vuelve a reír a carcajada limpia. #TrueStory
(3 de septiembre)


Llega el momento Tedax del día: ya es hora de llevar a Mireia a la guarde, duerme profundamente, no quieres despertarla, y te preguntas si serás capaz de sacarla de la cuna, meterla en el cochecito y ponerte en marcha sin que ella se entere. Deseadme suerte.
(10 de septiembre)


Esto también sucedió hace unos días, pero lo escribo ahora. Mireia está tan tranquila, jugando con sus muñequitos, mientras Cristina tiene puestas las noticias. Aparece Cristóbal Montoro y, en cuanto comienza a hablar, Mireia alza la vista y suelta una enorme carcajada. Montoro deja de hablar y Mireia vuelve a jugar con sus muñequitos.

"Hola, papá, me llamo Mireia, tengo casi once meses y ya estoy un poco aburrida de estar todo el día intentando comerme los calcetines. A partir de ahora podemos hacer algo mucho más divertido: tú abres la boca y yo te obligo a comerte mis calcetines." #estápasando



Intentar nonainizar a Mireia cantándole "Heroína" de Los Calis mientras tocas las palmas para marcar el compás, y que Mireia te responda haciendo el "Palmas, palmitas" toda entusiasmada. #EpicWin
(12 de septiembre)

Mireia saca Deseo carnal de la estantería de los cedés y, en ese momento, mientras le hago un poco de background histórico, me doy cuenta de que Mario Vaquerizo apenas tenía diez añitos cuando salió el disco.
(14 de septiembre)


Estoy razonablemente convencido de que la voz del teléfono móvil de juguete de Mireia es de Fatboy Slim, o de que este ha hecho samplings con el teléfono de marras. #TieneRitmo


Mireia acaba de pulverizar la plusmarca mundial de escupitajo de chupete, modalidad "Pero ¿vas a terminar ya de hacerme la comida, o qué?".
(18 de septiembre)


Salir de una reunión de padres de alumnos de la clase de Mireia preguntándote en qué momento se convirtió en un grupo de apoyo. Hazte fan. Papás que llegan al aula y se sientan por la cara en la silla reservada a una de las educadoras de Mireia, que está embarazada de ocho meses y tiene que acabar sentada en una de las sillitas que utilizan los enanos. Hazte más fan todavía.
(19 de septiembre)

Ley de Murphy de las papillitas infantiles: la cucharada de papilla que pone perdidas la trona, la camiseta de Mireia y las baldosas de la cocina es la última que pensabas darle, justo después de haber decidido que ya había comido suficiente y que ya era hora de ir desmontando el chiringuito.

Corolario: la magnitud del desastre es directamente proporcional a la pulcritud que había exhibido Mireia comiendo hasta ese momento.
(20 de septiembre)


Que Mireia empiece a pulsar el dedito sobre el animalito que tiene estampado en la camiseta del pijama, por si comienza a sonar música como en el gusiluz... y, como no suena nada, se apriete con más fuerza. Hazte fan.
(23 de septiembre)

Sorprender a Mireia mordiendo con furor uno de los bichitos de aspecto indefinible que lleva en el arco del cochecito. Echarle la bronca porque esas cosas no se muerden. Hasta ahí, bien. Pero hacerlo mientras entras en el portal y te tienes que llevar el móvil a la boca porque no tienes manos suficientes para hacerlo todo. #Fail
 

A Mireia le gusta especialmente frotar contra el suelo objetos que rechinan. No es que le haga gracia, ni que parezca que le gusta: es que le gusta especialmente. Ya me la imagino pidiéndoles a los Reyes Magos una pizarra y un tenedor, y cosas así.
 

Estar hablando y que Mireia te meta su chupete hasta el gaznate, para que te calles. Hazte fan. #TíoCansino
(27 de septiembre)
 

Frases motivacionales para bebés de once meses y medio: "Mireia, desde luego no eres la persona más pulcra del mundo a la mesa, pero has comido muy bien".
 

El cedé de Los Enemigos que no encontraba esta tarde estaba, en efecto, en la guardería, oculto en el cestito del cochecito de Mireia. #EstoEsSoloElPrincipio
(30 de septiembre)
 
Que Mireia te ofrezca un cedé de Manu Chao y tú te pongas a cantar una variante del "Bella ciao" cuya letra es: "Oh, Manu Chao, Manu Chao, Manu Chao Chao Chao".
(3 de octubre)
 
Le regalan a Mireia, por su cumple, un simpático perrito de mirada encendida y andares espasmódicos. ¿Cómo lo llamamos? Exacto: Cujo.
(13 de octubre) 
 





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3 Comments:

Blogger Cristina said...

Preciosa entrada. Espero que la disfrute cuando sea mayor ;)

14 de octubre de 2013, 14:59  
Blogger Yolanda Chm said...

Seguro que estará orgullosísima de todo lo que escribas, sea o no sobre ella :-)

14 de octubre de 2013, 16:30  
Blogger Anna said...

:_)

Fijo que li agrada.
I fijo que no us ho dirà ! :-D

Moltes felicitats, familia!

14 de octubre de 2013, 17:47  

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