jueves, 13 de enero de 2011

Supervillanos de la leche

Quienes seguís nuestras andanzas por el blog ya sabréis que Cristina padece de intolerancia a la lactosa y que tiene un más que recomendable blog de recetas sin lácteos. En la actualización de hoy de Lactosa Free ejerzo de firma invitada (u okupa, si lo preferís), con una entrada relacionada con aspectos más bien sociológicos de la intolerancia a la lactosa: la visibilidad que tiene ésta en los medios de comunicación. Que, por cierto, es casi nula, aunque de un tiempo a esta parte comienza a ser mayor, tanto en el terreno de la publicidad como en el del asunto que nos ocupa: los personajes de ficción que la padecen. Y, rizando el rizo, cómo puede un intolerante a la lactosa hacer frente al supervillano dotado del superpoder más mierdoso del mundo, que diría la inefable Kelly. 

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Huelga decir que la convivencia con una persona que padece de intolerancia a la lactosa te hace más receptivo con las cuestiones alimentarias (aunque a mí también hay que darme de comer aparte, y nunca mejor dicho, dado que me diagnosticaron colon irritable años ha), pero también te cambia el modo de ver la vida en general. No sólo me refiero a lo más práctico e inmediato (esas búsquedas de lactosa, leche, leche desnatada, leche en polvo, suero lácteo, proteína de la leche o trazas de lácteos en los ingredientes de los productos más insospechados), sino también a otra serie de asuntos en los que nadie repararía de otra manera. 
Los superhéroes y los supervillanos, por ejemplo.
Los medios de comunicación y la cultura son hijos de la realidad en que viven, testigos de la época en que se han producido. Las preocupaciones cambian, y también los modelos a seguir. Son un reflejo de su público. Esto es muy evidente en aspectos llamativos a simple vista, como la raza o el sexo. 
Conforme avanzaba el proceso de integración racial en los Estados Unidos, comenzaron a aparecer personajes relevantes de color en sucesivos ámbitos: literatura, música, deporte, cine, cómics, política... Aunque hoy nos parezca mentira, hubo que esperar hasta bien entrada la década de 1960 para que unos músicos de color aparecieran en la televisión en un horario de máxima audiencia, y sólo hace dos años, como quien dice, que un negro ha accedido a la presidencia de los Estados Unidos. ¿Cuándo llegará una mujer a la presidencia de los Estados Unidos? Bueno, quien dice los Estados Unidos dice España, ya puestos...
Este rollo viene a cuento para plantear una pregunta. ¿Qué pasa con las intolerancias alimentarias en los medios de comunicación y en la cultura? Estamos en 2011, y sólo ahora empiezan a verse productos sin lactosa en más o menos todas las cadenas de supermercados, pero apenas hay publicidad de ellos en la televisión. La batalla que los diabéticos o los celíacos han tardado años y años en ganar, o al menos en no tener del todo perdida, comienza ahora a librarse en el campo de la intolerancia a la lactosa, y lo cierto es que de uno o dos años para acá se han producido avances significativos, que se pueden resumir en un concepto: visibilidad. Si no te ven, no eres nadie, no existes. Y la intolerancia a la lactosa comienza ahora a "existir" más allá de las personas que la padecen o de su entorno más inmediato, porque es visible para la sociedad. Hace diez años no lo era en absoluto; hace tres años comenzaba a serlo, y ahora va por el buen camino para asentarse, aunque todavía falta mucho camino que recorrer.
Pues bien, ahora os planteo la pregunta, relacionada con la visibilidad. ¿Cuántos personajes de televisión, cine, literatura o cómic intolerantes a la lactosa seríais capaces de citar de carrerilla?
Venga, no es tan difícil. Os doy diez segundos.
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Vale, seguro que sólo habéis pensado en Leonard Hofstadter, el físico friqui de The Big Bang Theory, ¿verdad? 
 O puede que ni en él...
... o, de acuerdo, si sois muy, muy friquis, a lo mejor habéis pensado en Curtis, uno de los superhéroes por accidente de la serie Misfits... pero sólo si habéis visto la segunda temporada, que es en la que habla abiertamente de su intolerancia.
Pues bien, la inclusión de personajes con intolerancia a la lactosa no es del todo casual, sino que obedece, creo yo, al hecho de que los guionistas y productores de dichas series han reparado en que una parte significativa de los espectadores de ambas la padecen y, por tanto, buscan que éstos se identifiquen con ellos. Está feo planteárselo en términos de "moda" o "tendencia", porque detrás hay un problema que afecta a mucha gente y que ha condicionado sus vidas, pero a) esto es un negocio, b) todo vale en él y c) ya puestos, mejor planteárnoslo desde el punto de vista positivo: aunque parezca mentira, esto puede ayudar a la toma de conciencia de que los intolerantes a la lactosa existen. Resulta curioso que sea en dos series orientadas a un público urbano, con estudios superiores y, en todo caso, menor de cuarenta años (aunque cabría esperar que la franja de edad fuera más amplia, y apareciesen intolerantes a la lactosa en series orientadas a todo tipo de públicos). No debería tardar en aparecer alguno en series españolas, y me apuesto lo que sea a que será en Física o Química o alguna serie para jóvenes o adolescentes, más que en Las Chicas de Oro o Doctor Mateo, para entendernos. 
Con todo, Misfits da la pirueta definitiva al respecto, y aquí me adentro en terrenos demasiado pantanosos si estáis viendo la serie y aún no habéis llegado al penúltimo capítulo de la segunda temporada, de modo que intentaré no reventar ninguna sorpresa. Digamos que la intolerancia a la lactosa desempeña un papel fundamental en la trama del episodio 2x06 de Misfits, y lo dejo ahí... Bueno, no, añado los dos primeros minutos del capítulo de marras, para que os hagáis una idea de por dónde van los tiros.

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2 Comments:

Blogger Cristina said...

Tiene que ser complicado: sentirte culpable por tomar un helado, un batido...Qué dura es la vida :P

13 de enero de 2011, 9:43  
Blogger Juanma said...

A mí lo que me encantaría saber es qué haría este supervillano con las trazas de lactosa...

13 de enero de 2011, 9:47  

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