jueves, 27 de agosto de 2009

Los jueves, informe de lectura: El nombre del viento, de Patrick Rothfuss


El problema de informar libros en inglés si no dominas el idioma de Shakespeare es que corres el riesgo de perderte algo importante. Conseguí leerme las casi setecientas páginas de The Name of the Wind (doscientas más en su edición en castellano) en muy poquito tiempo, absorto y atrapado, sin poder creerme que una primera novela de un autor desconocido pudiera ser tan buena. Como es lógico, realicé un informe entusiasta, aunque no sirvió para que se hiciera una primera edición conjunta entre Plaza & Janés y Círculo de Lectores; eso sí, lo contrataron igualmente, y la edición en esta segunda editorial tendrá que esperar unos meses, hasta finales de año. Pero saldrá en Círculo, y la lectura compartida promete ser la bomba. Es la lectura que más me motiva preparar. Kote es un personaje simplemente antológico.
En cuanto a la andadura comercial y la acogida por la crítica, está claro que me quedé corto, y ése es uno de los motivos por los que subo este informe al blog: los informantes también nos equivocamos. Cierto, si me hubiera leído el libro en castellano tal vez habría andado más fino, y la valoración final sería un pelín diferente. Para empezar, y a tenor de lo que llevo leído en castellano, sí me parece el mejor libro de literatura fantástica que ha aparecido a lo largo de 2009 (y mucho tendrán que cambiar las cosas para que aparezca algún título mejor a la vuelta del verano). Para continuar, la editora de Plaza & Janés, Mònica Tussell, me cuenta que ya se ha encargado la cuarta edición. Es decir: nos hallamos claramente ante la sorpresa editorial del año. No supe ver el fenómeno en toda su magnitud, y por ese motivo copio y pego mi informe de lectura tal cual lo entregué... excepto la inevitable supresión de los últimos párrafos del resumen argumental, para no desvelar detalles fundamentales de la trama.
Sí, a veces nos equivocamos. Pero da lo mismo: eso no afectó en nada mis conclusiones (era prioritario publicarlo), y el libro es taaan bueno...

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INFORME DE LECTURA

Autor del informe: Juan Manuel Santiago

Título del libro: The Name of the Wind

Autor del libro: Patrick Rothfuss

DAW Books, abril de 2007

Lengua: inglesa

662 págs.


ARGUMENTO

Se trata de la primera parte de una trilogía fantástica (Crónicas del Matarreyes) protagonizada por Kvothe, un mago y asesino. Después de convertirse en una leyenda, se retira al anonimato y se establece como posadero. En la posada de Waystone imparte clases de magia al joven Bast. Ambos rescatan al Cronista, que se ofrece a poner por escrito su vida. Kvothe accede, a condición de que el relato dure nada más que tres días, y el Cronista lo registre absolutamente todo. Cada día de narración se corresponderá con una novela, y The Name of the Wind es la primera de ellas. La segunda estaba anunciada para principios de 2008, pero el autor ya ha anunciado que se retrasará.


RESUMEN DE LA OBRA

Se nos narran los años de juventud de un personaje que se convertirá en leyenda. Estos son los años de formación de Kvothe, llamado de múltiples maneras: las más célebres, Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Rojo (por su cabello), Kvothe el Matarreyes y Kvothe el Arcano; pero también Kote (personalidad que adopta cuando se convierte en el posadero de la posada de Waystone) y Reshi (como lo llama su alumno Bast).

La acción comienza con una escena íntima en la posada de Waystone. El cuentacuentos Cob le narra a unos niños las aventuras de Taborlin el Grande, un mago mítico que conocía los nombres de todas las cosas y, valiéndose de un amuleto, invocó al fuego y la luz para destruir a los demonios o Chandrian con el fuego azul. Para acabar con los demonios hay tres medios: el hierro, el fuego azul e invocar el nombre de Dios, Tehlu.

Acabada la jornada, el joven Bast llama a la puerta de la habitación de Kote y éste le imparte una clase de magia; deducimos que es su alumno desde hace tiempo. Hablan de la inseguridad que está creando la guerra impulsada por el Rey Penitente. Los caminos son inseguros y están llenos de antiguos soldados que se han dado al bandidaje.

Uno de los vecinos, Graham, ironiza acerca del nombre de la espada de Kote, Tontería, y lo reconoce como Kvothe el Sin Sangre. Asimismo, otro lugareño, Caleb, comenta que hay bestias merodeando por las inmediaciones; tal vez se trate de lobos, o puede que de osos.

En paralelo a la trama de Kote, vemos al personaje del Cronista, que acude al encuentro del mago Skarpi. Es asaltado por unos bandidos, que desdeñan sus útiles de escritura pero le roban el caballo y lo abandonan a su suerte. Kote y Bast lo encuentran en el camino, lo llevan a la posada y, una vez lo curan, hablan acerca de ellos mismos. El Cronista se descubre como Devan Lochees, el autor de Los singulares hábitos de los dragones, uno de los libros de cabecera de Kote. Por otro lado, Kote se delata como Kvothe. El Cronista diserta sobre la leyenda que se ha creado en torno a él. Todo el mundo lo da por muerto, y algunos aseguran que nunca existió. Unos lo llaman héroe, y otros, asesino. Hay incluso quien asegura que es un demonio, un nuevo Chandrian. Todo esto asusta a Kvothe, quien llega a la conclusión de que el miedo es lo que marca la diferencia entre narrar la historia de uno y ser parte de la historia que se narra. Por otro lado, el Cronista medita acerca del rostro de Kvothe: acaba de ver la cara de alguien que una vez mató a un ángel.

Kvothe y el Cronista llegan al acuerdo de que el primero le contará su historia al segundo, pero con una condición: lo hará en tres días; ni uno más, ni uno menos.

El relato de Kvothe se inicia con una confesión: todo empezó la primera vez que escuchó cantar. Sus padres eran cómicos ambulantes, lo que podríamos llamar una mezcla de actores y de juglares, y pertenecían a los llamados Edema Ruh. Sus padres vivían en pecado, sin haber contraído matrimonio, y Kvothe quería ser asistir a la llamada Universidad y convertirse en un mago como Taborlin el Grande, para luchar contra los Chandrian.

Con doce años entra como alumno de Abenthy, el arcanista, quien le enseña rudimentos de botánica, astronomía, psicología, anatomía, alquimia, geología y química. También le da nociones de simpatía, que es lo que podríamos denominar magia. Adquiere el grado de E'lir o aprendiz, y la adolescencia le llega aprendiendo las leyes de la termodinámica y, sobre todo, cantando, recitando, componiendo poemas y aprendiendo el valor de las canciones y, por extensión, de la palabra y, en última instancia, de la importancia de los nombres y del porqué del nombre de cada una de las cosas y su valor como herramienta para alcanzar el conocimiento de la verdadera naturaleza de estas cosas.

El aprendizaje de Kvothe se ve suspendido de manera abrupta cuando uno de los Chandrian (los Siete, literalmente) mata a sus padres. Se trata de Haliax, la sombra, a quien identifica como el Lanre de las leyendas. También vio a Cinder, el pálido, que puede ser otro Chandrian. Después de aquello, Kvothe huye a la inmensa ciudad de Tarbean, donde pasa los siguientes tres años de su vida, hasta que tiene quince. Conoce a Skarpi y continúa con su aprendizaje de la importancia del nombre de las cosas. También aprende la importancia de la verdad, la mentira y de las medias verdades (al respecto, resulta magnífico el párrafo de las páginas 182-83).

El siguiente paso del aprendizaje de Kvothe es la Universidad, una institución en la que se enseñan los rudimentos de la Simpatía y el Arcano; es decir, lo que comúnmente se llama magia. Allí conocerá a algunos de sus mejores amigos, Simmon y Willem, pero también se labrará la enemistad de Ambrose, que lo odia a muerte y con quien acabará teniendo tropiezos harto desagradables.

La entrada en la Universidad es accidentada. Una vez dentro, es el alumno más joven, lo que lo hace ser objeto de envidias y rencores. Conoce a los diferentes profesores y sus áreas de conocimiento, pero todo su aprendizaje se resume el poder de las palabras, a través de todas sus posibles variantes: el viento (de ahí el título de la novela), los nombres verdaderos de las cosas, la música (omnipresente a lo largo del libro), la creación poética y, no menos importante, el silencio. La novela arranca y concluye con descripciones de tres tipos diferentes de silencio.

Durante sus años en la Universidad, Kvothe llega a obsesionarse con acceder a los Archivos en los que se guarda todo el saber de la institución, para así obtener todas las respuestas a sus preguntas, en particular qué y quiénes son los Chandrian. La segunda parte de la novela es una búsqueda continua de maneras ocultas de acceder a estos Archivos.

[...] El final es abrupto y abierto, con una concesión al terror y un cliffhanger que cambia la percepción del personaje de [...].


PUNTOS FUERTES DE THE NAME OF THE WIND

The Name of the Wind es una novela ciertamente original. Esto quiere decir que nos presenta un universo fantástico que, si bien posee muchos elementos clásicos del género (ambientación seudomedieval, presencia de magia y dragones), se aparta de los clichés típicos del Fantasy y produce algo nuevo. En este sentido, podría inscribirse en un fenómeno más amplio de renovación de la fantasía heroica, que está produciendo títulos tan destacables como Las mentiras de Locke Lamora, de Scott Lynch, La canción de las espadas, de Joe Abecrombie o las obras de Scott Bakker. Se trata de una fantasía heroica que toma las referencias más “literarias” del género (Fritz Leiber, como influencia más notable) y adopta un tono más realista que la fantasía al uso, en algunos casos con una finalidad claramente revisionista del subgénero. En mayor o menor medida, este proceso está siendo asumido por algunos de los autores más importantes del género, como George R. R. Martin, Andrzej Sapkowski o David Gemmell.

El lenguaje es una preocupación de Patrick Rothfuss.

En primer lugar, la utilización del lenguaje y la palabra, que se convierte en uno de los protagonistas de la obra (y, suponemos, de la serie). La novela misma gira entorno al significado de las palabras y su poder para descubrir la verdadera naturaleza de las cosas. Esta preocupación determina el tipo de magia que nos encontramos en la novela, muy inocua y poco espectacular si la comparamos con la del resto del género, pero mucho más realista. Es una magia entroncada con la alquimia medieval; de hecho, el Arcano que se enseña en la Universidad es una mezcla de alquimia medieval y de ciencias aplicadas. Asimismo, es una magia que, más que a la serie de Harry Potter, de Joanne K. Rowling, nos remite de inmediato a la de la serie de Terramar, de Ursula K. Le Guin. Algunos nombres como Tehlu (el dios principal del mundo en que transcurre la acción) parecen sacados de una novela de Le Guin.

Y en segundo lugar, el empleo del lenguaje que efectúa el autor. El estilo es rico y, sin embargo, muy fácil de leer. Los juegos de palabras y humoradas son continuos, e incluso se permite el lujo de “inventarse” un inglés fonético en el capítulo 73, de boca de uno de los personajes que se encuentran Denna y Kvothe. No es una novela humorística, pero hay golpes de humor y diálogos hilarantes, pero también frenéticos: los tribunales disciplinarios de la Universidad transcurren a una velocidad de vértigo, como una subasta en un mercado o un juicio en una serie de abogados.

Esta riqueza de lenguaje nos remite a dos grandes clásicos de la literatura fantástica, tal vez los mejores “escritores” del género: Fritz Leiber y Gene Wolfe.

La alusión a Gene Wolfe no es casual. La estructura de la serie Crónicas del Matarreyes parece similar a la de la serie emblemática de Wolfe: el Libro del Sol Nuevo. Si las andanzas del torturador Severian se prolongaban por espacio de seis novelas, cuya acción transcurría en un día cada una de ellas, la narración de esta serie sigue una unidad temporal similar: cada novela le está narrada al Cronista (y, por tanto, está transcrita por él) durante un solo día.


PUNTOS DÉBILES DE THE NAME OF THE WIND

The Name of the Wind peca de un exceso de extensión. Los pasajes de la estancia de Kvothe en la ciudad de Tarbean se hacen demasiado extensos, y tal vez no aporten gran cosa a la narración (salvo que los títulos posteriores de la serie lo desmientan), con lo que el ritmo se resiente. Otro tanto cabe decir del pasaje de la muerte del dragón, que ocurre en el tramo final de la novela y rompe el ritmo y conduce hacia un final apresurado.

El hecho de que se trate de un final abierto tampoco ayuda demasiado, ya que lo supedita todo a los siguientes títulos de la serie. Y aquí encontramos uno de los grandes defectos de la novela: la segunda parte ya va con retraso, por lo que la espera para verla traducida al castellano podría demorarse hasta bien entrado 2009.


PÚBLICO OBJETIVO DE THE NAME OF THE WIND

Aunque The Name of the Wind puede ser leída por un público juvenil, tal vez encuentre mejor acomodo entre el público adulto.

El público objetivo del libro son los lectores de Andrzej Sapkowski, George R. R. Martin, Gene Wolfe, Friz Leiber, Ursula K. Le Guin, David Gemmell o Scott Lynch. En resumen: los degustadores de una fantasía bien escrita, alejada de las franquicias pero al mismo tiempo anclada en la tradición del género. Es decir, los lectores de fantasía de calidad pero claramente perteneciente al género fantástico.

Para los lectores ajenos al género, el libro puede promocionarse como una novela de fantasía muy bien escrita, que contiene un tipo de magia “sin efectos especiales” y, por tanto, apta para el consumo de los lectores no demasiado habituados al género. Podría ser un buen libro para adentrarse en la fantasía heroica por parte de lectores ajenos al género pero con el paladar exquisito y que ya saben quién es Ursula K. Le Guin.

Sería muy interesante promocionar a Patrick Rothfuss como “el autor revelación” de la fantasía reciente. Sin tratarse de un fenómeno de masas, el libro ha funcionado muy bien entre la crítica y el público, y ésa es una baza muy favorable para la promoción del libro.


ADJETIVOS PARA DEFINIR LA NOVELA

Original, evocadora, poética, para paladares exquisitos, innovadora, pausada, el autor revelación de la fantasía moderna.


CALIDAD LITERARIA

8. Sin ser la mejor novela fantástica del año, sí es un libro muy completo y digno, de calidad y con momentos magníficos.


CALIDAD COMERCIAL

7. Aún habría que ver qué tal funcionan las continuaciones de la serie para hablar de un hito en la historia del género. De momento, puede funcionar como una buena primera novela, innovadora y con un protagonista inolvidable.


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4 Comments:

Blogger Víctor M. Ánchel said...

Para mí su descubrimiento fue el mayor regalo que me ha hecho el 2009. No recuerdo una novela de género fantástico épico-medieval que me haya impresionando tanto, incluyendo los grandes títulos. Leyéndola he pasado momentos formidables. La segunda pienso leerla en inglés, vaya.

27 de agosto de 2009, 19:26  
Anonymous manu said...

Tomo nota por si decido hacerme un autoregalo o pa'Navidades.

28 de agosto de 2009, 19:19  
Anonymous Darthz said...

Oiga, qué bueno esto. Me han entrado muchas ganas de leer el susodicho libro. A ver si robo algo de dinero y me hago con él, que la cosa va mal y uno es estudiante. Y ya hace tiempo que no leo buena fantasía. Pero es problema mío, en el fondo.

1 de septiembre de 2009, 4:34  
Blogger Susana Eevee said...

Estupendo informe. Me ha parecido muy acertado, sobre todo en lo referente a sus puntos fuertes y débiles. A mí también me ha dejado unas impresiones similares.
En general, es una novela que me gustó bastante, y desde luego recomiendo su lectura.

2 de septiembre de 2009, 18:23  

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