viernes, 20 de octubre de 2006

El Lamborghini de los implantes

Si recordáis de anotaciones anteriores, me tienen que implantar dos molares de titanio, por aquello de no tener que pasarme la vida entera yendo y viniendo al dentista. Llevo así como doce años de empaste en empaste y endoncia en endodoncia, y llega un momento en la vida, cuando sospechas que vas a llegar a viejo, en que se prefiere el factor durabilidad. Además, mola decir que eres medio cíborg porque tienes implantes de titanio; una especie de Robocop friqui, gordito, con gafas y camiseta negra. Da puntos de friquismo.
El cirujano implantista es muy peculiar. Para mí que tiene un rollo con la enfermera, o está en ello. Como tengo la desaborida costumbre de no mirarle a los ojos a mis médicos cuando me están abriendo, por aquello de no distraerlos (si un descuido por su parte me va a costar una hemorragia, prefiero enfocar hacia un lugar indeterminado: a la derecha del foco, sin ir más lejos), seguro que me pierdo parte de sus juegos de miradas, a los que ellos mismos se refieren. El caso es que el hombre es muy cachondo, un auténtico showman, y se lo agradezco, porque así me tiene entretenido y no me fijo en la carnicería que mientras tanto acontece en el interior de mi boca.
Ayer tenía que hacerme un TAC a las tres y media de la tarde, por mi revisión del linfoma que padecí en 1999. Es el último TAC que entra en las revisiones (esta es la primera anual), el primero que me hago desde que estoy en Barcelona (los anteriores me los hacía en Madrid) y llevaba en ayunas desde el desayuno, valga el juego de palabras. Tenía la consulta con el implantólogo a las cinco, de modo que calculé que, si no había retrasos con el TAC, me daba tiempo para comer algo, lavarme los dientes y salir corriendo a la clínica. Después de realizarme la prueba, sin el menor contratiempo, la enfermera me dice:
-Procura no comer durante la próxima hora.
¡Aaargh! Como salga muy jodido del implante, no voy a probar alimento en lo que queda del día. La extracción fue bastante traumática, y sólo pude cenar una sopita instantánea (con pajita) y un yogur. Y, para rematarlo, me crucé con el cuñado de mi casero.
Empezamos bien.
Según llego a la clínica, me hacen entrar. La misma enfermera y el mismo cirujano que la otra vez.
-¿Qué lees?
Una mirada a la oscuridad, de Philip K. Dick. Como paso de entrar en antecedentes, voy al grano.
-Me lo estoy releyendo, porque mañana estrenan la película. Con Keanu Reeves.
-Oooh, Keanu Reeves. A todas las chicas les gusta Keanu Reeves. -Se dirige a la enfermera-: ¿Te gusta Keanu Reeves?
-No especialmente.
Me enseña la placa que me hicieron el mes pasado:
-Tienes los huesos perfectos para el implante. No habrá problema.
Me ponen la anestesia. Hace efecto.
-¿Y efto cómo va a id?
Me cuenta detalles técnicos.
-Este es el mejor implante que hay en el mercado. Es increíble. Es un tornillo de cuatro centímetros y medio de largo por uno y medio de ancho. De titanio. El Lamborghini de los implantes.

Dejando de un lado el hecho de que no conduzco y soy pobre, prefiero los Ferrari Testarrosa, pero bueno. Entonces, yo debo de ser el Fernando Alonso de los implantados. Colijo.
Y se pone a cantar. Su gran especialidad.
-Implantando voy.
Implantando vengo.
Implantando voy,
implantando vengo.
Por el camiiiinoooo
yo me entreteeengooo.
Por el camiiiinoooo
yo me entreteeengooo.
Con bastante duende, dicho sea de paso.
La anestesia ya ha hecho efecto y se pone a la tarea con el molar inferior derecho.
-Miiira cómo salta.
Me vuelve a enseñar el tornillo.
-Para adentro. -Se dirige a la enfermera-: Y ahora, vamos a cantar una bella canción:
We're caught in a trap.
I cant walk out
Because I love you too much baby.
Y los dos, a coro:
-We cant go on together
With suspicious minds.
And we cant build our dreams
On suspicious minds.
Y yo:
-Elvif Prefley.
Y pensando: "Se lo hacen. Seguro que se lo hacen".
-Pues no me la conocía hasta que viniste aquí -comenta la enfermera, tal vez con un punto de nostalgia o ensoñación. (¿Puedo cantar yo también? Esta es de Siniestro Total: "Ay, cuánta LOGSE / y yo que viejo".)
-Un año ya.
Se han liado. O eso, o ella ya no se explica cómo no se han liado después de tanto tiempo.
-Aaaah, no te fíes de las mujeres. Tú no te das cuenta, porque eres joven, pero ya lo verás.
Ejem. Debo de tener la edad de mi cirujano. Pero no lo rebato: No discutas con alguien que va armado con tenazas y bisturí.
Y aparte, todavía me mola que me calculen muuuchos menos años de los que tengo. Aunque ya me empiezan a salir canas.
Una vez acabado el implante, a atornillarlo. Da grima, mucha grima. Me siento como una mesa del Ikea, pero sin letras impronunciables en el nombre: lo que me está haciendo el cirujano suena igual que una llave Allen venciendo la impericia de un cliente torpe. Pero de todo sale uno.
-Peeerfecto. Vamos con el segundo.
Y cantan:
-Siempre que llegas a casa
me pillas en la cocina
embadurnado de harina
con las manos en la masa.
¡Un grandes éxitos! Ya la cantaron cuando me extrajeron las muelas.
Y él, en solitario:
-Niña, pásame un catorce tres trece [o algo así].
Y comienza la carnicería. Esta pieza entra un poco peor.
-Uuuy, nos hemos equivocado de pieza. Hemos abierto la de al lado.
-¿Grrrrl?
-Que nooo, que es brooomaaa.
Me implanta los tornillos, otra vuelta de tuerca (pero sin pasar tanto canguelo como en el libro) y terminamos, sin demasiada novedad.
Para casa. Dos semanas a base de Nolotil, Urbasón, Dalacín, Ibuprofenos, Omeprazol, nada de lavarme los dientes por hoy, y mañana, a lavármelos con un colutorio de clorhexidina. Después me retirarán los puntos y empezaremos con los implantes de los falsos dientes... porque no me voy a pasar la vida con las dos puntitas de titanio que me sobresalen de las encías.



El posoperatorio es mucho más llevadero que el de la extracción, así que por la noche puedo cenar un pescadito muy rico que prepara Cristina, sopa instantánea de champiñón con tropezones y yogur. Además, no me encuentro con el cuñado de mi casero, lo cual me pone de buen humor. Con eso, y hablar poquito, ser parco en palabras cuando contesto el teléfono y hacerle caso al implantólogo, consigo pasar una buena noche. Y hoy, como si nada.
A ver qué tal se da el próximo asalto.

Etiquetas:

12 Comments:

Anonymous Dalla said...

Juanma, por favor, la próxima llévate la cámara y grábalo todo...no queremos perdernos detalles :)
Me alegro de que haya sido más leve.

Besitossss

20 de octubre de 2006, 16:52  
Blogger Juanma said...

Oh, cómo mola: ¡Vamos a convertir el blog en un reality chou!... :-)))

Besooooos. :-****

20 de octubre de 2006, 17:23  
Anonymous Anónimo said...

A mí me lo hicieron entre dos, porque mi dentista se trajo un colega para que le ayudara (además de la enfermera). Yo, que tengo la boca más bien pequeña, sólo pensaba en cómo era posible que las manazas de dos tíos estuvieran dentro de mi boca. Eso me tuvo entretenida un rato.

El único momento un poco desagradable fue cuando estaban apretando el tornillo, que hasta me dio la sensación de que la mandíbula crujía un poco. Por lo demás todo estupendo. A las pocas horas (porque fue a última hora de la tarde), estaba yo llegando al trabajo como si nada. Y hasta el día de hoy.

Espero que te vaya igual de bien.

20 de octubre de 2006, 20:51  
Blogger Juanma said...

Pues la verdad es que todo va bastante bien. Claro está, atiborrado de medicinas, pero bien. Nada que ver con las extracciones, que sí me dieron guerra.

¡Gracias! :-)))

Besos. :-***

21 de octubre de 2006, 12:14  
Blogger Pily B. said...

Juaaaaas, pues yo también soy una cyborg, y desde hace años, ya. AAJAJAJAAAAAAA, claro que, yo tuve peor suerte porque se me infectó el asunto y me pilló a finales de julio, ¡menudo lío! Pero al final, todo OK. Y bien contenta que estoy...

Bienvenido al mundo de los frikicyborgs, iiijijijiiiiiiiiiii. (Qué suerte que tienes quién te cuide. Si es que tu enfermera, es un amor. Bueeeeeno, vaaaaaale, y tú también ;-))

Besillos curativos.

21 de octubre de 2006, 16:03  
Anonymous chin said...

Eras pobre hasta ahora, no te inquietes.
A partir de ahora puedes pedir un préstamo ofreciendo como aval tu dentadura.
Saludos :)

21 de octubre de 2006, 19:16  
Anonymous Enrique said...

Gracias a Dios no te puedes quedar embarazado, que tú eres capaz de colgar la grabación del parto en el Youtube. Eso sí, ahora podrás morder y desgarrar con mucha más confianza; ¡tu sueño hecho realidad! X-D

Por cierto, vi A Scanner Darkly en Sitges y, si no esperas demasiado, es una peli simpática. Lo mejor es ver a Robert Downey Jr. y a Woody Harrelson en su salsa X-D

22 de octubre de 2006, 12:52  
Blogger Juanma said...

Pily: Pues sí, da verdadera tranquilidad tener una cuidadora taaan encantadora. :-)))))

La verdad es que todo va como la seda.

Besoooos. :-********

22 de octubre de 2006, 15:36  
Blogger Juanma said...

Chin: Uy, no te creas, que ya estoy entrampado para financiarme los implanes. A dieciocho meses, que sale por un pastón, pero por lo menos no me cobran intereses.

Tu página es muy estimulante. Me pasaré siempre que pueda.

Abrazos. :-))))

22 de octubre de 2006, 15:38  
Blogger Juanma said...

Enrique: No me deis ideaaaas, que la próxima vez os tomo la palabra y voy con cámara para grabar la carnicería... digo, la consulta con el cirujano. :-P

Por cierto, vi A Scanner Darkly en Sitges y, si no esperas demasiado, es una peli simpática. Lo mejor es ver a Robert Downey Jr. y a Woody Harrelson en su salsa X-D

Dos colgados haciendo de colgados. Pinta bien. :-D

Anoche terminé de releerme la novela (tercera vez que me la leo: es tan adictiva y estimulante...), por aquello de tenerla fresquita cuando vaya a ver la peli. Me apetece de veras. Ya os contaré.

Abrazotes. :-)))

22 de octubre de 2006, 15:40  
Blogger Cristina López said...

Gracias a Dios no te puedes quedar embarazado, que tú eres capaz de colgar la grabación del parto en el Youtube.

Enrique, no me asustes, que Juanma es capaz de colgar el parto de su niño, sea él o no quien dé a luz...

Si es que tu enfermera, es un amor

Jo, pero qué rica que eres Pily :)

23 de octubre de 2006, 10:13  
Anonymous Manu o el guerrillero catódico said...

¡Cómo que gracias a Dios que no se puede quedar embarazado! ¿Pero no decían que al primer hombre embarazado no se quién le iba a pagar una fortuna?

Además, imagínate, luego exclusivas, revistas, tele... Amos, que por nueve meses jodido teníamos al Juanma multimillonario. Qué poco espíritu de sacrificio, amos anda.

23 de octubre de 2006, 14:05  

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home