jueves, 28 de septiembre de 2006

Buscando el sol de medianoche en el fondo de mi corazón

La música genera estados de ánimo. Te recluyes en las tinieblas de tu habitación, apagas las luces, pones en marcha el reproductor, te conectas los cascos y, a medida que todo se oscurece a tu alrededor, los contornos de la realidad se difuminan y el sol y la luz crecen en tu interior. Todos tenemos música para escuchar con determinados estados de ánimo. Nadie en su sano juicio puede dejar de animarse si escucha a Madness o los Ramones o sentirse apalizado hasta que duele y afloran las lágrimas si suenan las tres últimas canciones del Berlin de Lou Reed.
A veces, la música te transporta a esos mundos interiores por sí misma: es ella la que genera los estados de ánimo. Pero en ocasiones nos dejamos guiar por la experiencia: una melodía vinculada a una persona concreta, una canción que asociamos a una época o una situación, una sintonía que nos remite a una serie... En esas ocasiones, nuestras defensas y muros racionales ceden ante la capacidad de evocación de los sonidos y lo que implican, y nos vemos arrojados a según qué mundos; generalmente, mundos interiores. A veces, universos enteros.
Hay muchas canciones que generan estos estados de ánimo en mí, pero, como todo en esta vida, voy por rachas. Hubo una época en que la banda sonora de mis depresiones consistía en escuchar el Horses, de Patti Smith; otras veces, ponía el Closer de la Joy Division. Recuerdo haberme inducido estados de euforia con el Ritmo de garaje de Loquillo y Trogloditas, pero también con los Pixies y Le Tigre.
Con todo, en los meses previos a la invención de este blog, algo afloró en mí. El recuerdo de un grupo al que hasta entonces no había prestado demasiada atención, y al que tenía asociado con los últimos meses en que Aleix permaneción en la casa de la calle Arizala: Sígur Ros. El post-rock se fue adueñando de mi corazón: por un lado, tiene una capacidad intensa de evocación; por otro, sus tonalidades suaves permiten escribir de manera indefinida, tal vez poseído por un embrujo no del todo inconsciente.
Desechado el ilustre precedente de Tortoise (tosto-noise, los llamaba en su época), los prejuicios se me quitaron con Mogwai, que se me incrustaron durante un Primavera Sound y un mes de locos (de mediados de mayo a mediados de junio del 2003), y terminé con relacionarlos con la muerte: la del padre de Emmanuel, y otra mucho más cercana, anunciada durante meses pero que finalmente no llegó a producirse; ni lo ha hecho. Cuando Aleix, Emmanuel y yo bailábamos medio borrachos (en promedio) en el Poble Espanyol, bajo el mayor chaparrón que me ha caído en un concierto, ellos no sabían que yo lloraba por la noticia que mi hermano me acababa de transmitir, ni que Emmanuel iba a hacerlo un mes después, pero con motivo; ni que, un año después, Aleix iba a encerrarse en su habitación durante horas, noches enteras, para intentar estudiar o diseñar, hasta arriba de hachís y dudas, hasta decidir que se iba de la casa, y que parte de aquella decisión fue tomada bajo el influjo casi obsesivo de Mogwai y Sígur Ros.
El Rock Action de Mogwai es uno de mis discos de cabecera desde entonces, y ha marcado el primer año de estancia en Barcelona, junto con A Rush of Blood to the Head, de Coldplay, Una semana en el motor de un autobús, de Los Planetas, Ladies and Gentlemen, We Are Floating On Space, de Spiritualized y Deserter's Songs, de Mercury Rev, por poner otros cuatro ejemplos que me vienen ahora mismo a la memoria.
Caso contrario es el de ( ), de Sígur Ros. En su momento (año 2002), no le hice ni caso. Cuando Iván y Ángel, mis camellos de música del G4 bibliotecario, comentaban que iban a asistir a un concierto de los islandeses en Madrid, invariablemente me ponía a ironizar: "Tened suerte y no os caigáis dormidos", les decía. Tal vez se debiera a que no se puede tomar al pie de la letra todo lo que se lee en el Rockdelux, o acaso los hubiera escuchado sin prestarles demasiada atención, pero no me mataban. Casi prefería a múm, mucho más fáciles de escuchar y asimilar, o, aunque no sea post-rock, a Björk y su Vespertine, con esas "Cocoon", "Pagan Poetry" o, sobre todo, "Frosti", que me trasladaban a un mundo de eriales inmensos en medio de glaciares, fuerzas telúricas descontroladas, una especie de plasmación en música de un cuadro de Friedrich, acaso un canto a lo ancestral. El vikingo que pasea cauto y asombrado por un mundo recién descubierto que sólo puede ser el Infierno o un escondite de los dioses. El colono que, después de ver cómo una edad de hielo en miniatura lo ha expulsado de las tierras verdes del norte, tiene que cruzar el mar, regresar a la Islandia de sus abuelos y conformarse con malvivir roturando terrones de hielo y esquejes raquíticos que no alcanzan a alimentar su rebaño de ovejas, antes de decidirse por la pesca del bacalao. El monje irlandés solitario que buscaba la isla de San Brandán y se da a la vida anacoreta. Lo viejo y lo nuevo. La frontera de lo humano con lo desconocido. múm me acercan a esa sensación y me enseñan a seguirla (como quien se ase a la aleta caudal de un delfín que nos ha de mostrar las maravillas submarinas que no vemos desde el barco), Björk me sumerge de pleno en ella, y Sígur Ros hacen que no quiera regresar a mi mundo.
Y así, escucha tras escucha.
Decir que el ( ) de Sígur Ros es un disco atmosférico es quedarse corto: los islandeses inventan una atmósfera y la terminan convirtiendo en tu única realidad.
Supongo que si estás hasta arriba de porros, como era el caso de Aleix, el efecto se multiplica. Tomando drogas para hacer música para tomar drogas. Es el título de un disco de Spacemen 3; pero, como no son islandeses, no hablaré de ellos en esta ocasión. Otro día, tal vez.
El caso es que mientras Aleix maduraba la decisión de irse de casa (impulsado en buena medida por las broncas que yo le metía, cada vez más frecuentes y subidas de tono), había noches enteras en que el único sonido que nos llegaba de su habitación era el del ( ), de Sígur Ros. Y, poco a poco, empecé a entenderlo. Y comprendí la intención de Jónsi y demás.
Por eso, cuando me decidí a abrir este blog y me pasé todo un mes (diciembre del 2005) escribiendo las primeras anotaciones, con las que pensaba ir actualizando durante los meses de enero y febrero, Sígur Ros se convirtieron en mis principales y casi únicos acompañantes. Con ellos, alcanzaba el estado en el que te sumerges cuando estás bajo los efectos de la hipnosis que te puedan inducir en una terapia cognitiva, o la sensación de plenitud y atención que alcanzas cuando realizas una meditación zen satisfactoria. Y, gracias a ellos, me liberaba de este mundo, me adentraba en mi espacio interior y escribía, sin importarme ninguna otra cosa. Me dejaba llevar.
Pero di otro paso: buscar vídeos de Sígur Ros. Y descubrí que había otras historias en esas canciones. Historias de frustraciones: al igual que me sucedía cuando recurría a ellos para aislarme y escribir, las imágenes de aquellos vídeos nos muestran cuerpos prisioneros e incapaces de cumplir sus deseos: de ahí que casi todos ellos empiecen con primeros planos de pies o calzado. Represión. Infancia.
La infancia es un tema recurrente en los videoclips de Sígur Ros.
En "Vidrar vel til loftarasa" se nos muestra una Islandia profunda, tal vez en los años sesenta, en la que las víctimas son dos adolescentes que juegan con muñecas. La metáfora es evidente, y se explicita hacia el final. Es una sociedad que no puede admitir la homosexualidad de su héroes. La contraposición entre fútbol (juego viril por antonomasia) y las muñecas arrojadas a un río en deshielo es brillante, así como la expresión del padre, que pasa sin transición de la euforia al escándalo más absolutos. La melodía se distorsiona y rompe a medida que el drama da paso a la tragedia. La vida puede ser una orquesta sin director, una nave desafinada a la deriva.



No obstante, siempre hay lugar para la armonía. Si en la canción anterior la situación ideal (un gol salvador que convierte en héroe al niño que juega con muñecas) da paso a la peor pesadilla del padre del héroe, en "Glósóli" partimos del desequilibrio (el niño tamborilero ha perdido el sol, y sale en su búsqueda) hasta alcanzar la paz total (lo consigue). La estética, muy deudora de J. M. Barrie y su Peter Pan, también nos habla de un mundo postcatástrofe, o de una metáfora. ¿Qué persigue este niño? ¿Por qué convoca a los otros niños descarriados que va encontrando en su camino? ¿Qué extrañas dotes de liderazgo posee? ¿Qué les ha dicho o prometido para que lo sigan tan ciegamente hacia un desenlace que sólo puede producirse si se tiene fe? "Glósóli" puede ser un canto a la libertad (privémonos por fin de las ataduras de lo material), un remedo infantil de Mad Max (la imagen de los niños intentando quemar coches abandonados), la historia de un primer amor (la aparición de la niña morena, de belleza casi imposible, parece puro Bergman) o una tomadura de pelo: los componentes del grupo estaban de gira mientras se rodaba este videoclip, no lo supervisaron y terminaron renegando del mismo. Para mí se trata de un inmenso error: es una de las creaciones audiovisuales más hermosas que he visto en mucho tiempo. Es, en sí misma, una gran historia. Por cierto: "Glósóli" significa "sol resplandeciente" en islandés.



La alegría de vivir es el asunto básico del que trata "Hoppípolla" ("Saltando en los charcos"). La canción ha entrado en listas de venta de Gran Bretaña, y supongo que no tardará en hacerlo en España, dado que la están utilizando como cortinilla en una cadena televisiva. Lo grandioso de estos niños es que son ancianos, pero se comportan como si tuvieran siete años: saltan en los charcos, llaman a los timbres y salen huyendo, roban golosinas en las tiendas, luchan con globos de agua y espadas de madera y se asustan cuando un miembro de la pandilla se lastima. Otra historia conmovedora.



Aunque no tanto como el último videoclip, mi favorito de Sígur Ros. Corresponde a la primera canción de ( ), un album sin título cuyas canciones tampoco tienen títulos. Por no tener, no tiene letras inteligibles: está cantado en hopelandish, un idioma inventado. El título provisional de esta canción era "Vaka", por la hija de uno de los miembros del grupo. Crea la atmósfera necesaria para engancharse al mundo que nos muestra Sígur Ros, y no querer apearse hasta pasadas dos o tres escuchas seguidas de todo el disco. El tercer y cuarto cortes marcan el punto culminante de ( ), pero este primer tema hace posible el milagro de entrar, mirar y buscar mundos nuevos en el fondo de nuestros corazones.
El piano entra, majestuoso, mientras vemos a unos niños que salen al patio del colegio. Pero lo que hay fuera es un mundo postcatástrofe, un apocalipsis nuclear con nieve negra, cenizas bajo un sol rojo. La imagen de los niños que no dejan de serlo, que juegan pese a heredar un mundo en descomposición que tal vez no lleguen a disfrutar, que chillan y disfrutan enfundados en una careta antigás, es uno de los momentos más bellos de la historia de los videoclips. Y nos recuerda, nuevamente, que la felicidad, la juventud y las ganas de vivir están dentro de uno mismo. Que todos llevamos un sol de medianoche en el fondo de nuestros corazones. Y que si nos descuidamos y entramos en contacto con el mundo real, la atmósfera exterior, nos arriesgamos a perderlo todo. A no ser nosotros. A no ser.


20 Comments:

Anonymous Manu o el guerrillero catódico said...

Por fuñir un poco (ejque yo soy asín): Cristina, puedes decirle a este hombre tuyo que se ponga a escribir ya su novela.

29 de septiembre de 2006, 11:03  
Anonymous Cristina said...

Ja, ja, ja...Ya lo hago, créeme; pero él toma sus propias decisiones... :D
Como somos tantos repitiéndole la misma cantinela, puede que se aburra y nos haga caso, ni que sea por no tener que aguantarnos más :)
Un poco más en serio: ganas no le faltan, pero necesita concentrarse y encontrar su tiempo. Suena un poco a excusa vana, pero todo se andará :D

Besitos (y a ver si también consigo que nos conozcamos pronto)

29 de septiembre de 2006, 11:35  
Blogger Juanma said...

Pues sí, vais a conseguir que me ponga a escribir una novela sólo para no oiros preguntarme cuándo me voy a poner a escribir una novela.

:-P

Claro que, cuando lo haga, las preguntas serán: ¿Cuándo piensas terminar la novela? ¿Falta mucho?

Venga, os dejo elegir: ¿Fantasía histórica en los albores de la edad moderna, novela erótica urbana contemporánea con componente utópico final o novela juvenil con drogas y hospitales? ;-)

29 de septiembre de 2006, 12:03  
Anonymous arturo villarrubia said...

Algunas sugerencias:
- Una historia de fantasmas donde todos los personajes sean fantasmas.
- Una historia erotica con personajes de la tercera edad.
- Un cuento de misterio donde el criminal sea el lector.
- Una adapatacion de mi vencino totoro a la realidad de la meseta castellana que no se parezca en lo más minimo a Alfahui.
- La historia de un emigrante subsahariano que busca tabajo como dibujante de comics.
- Un escritor de cf distopica que no se atreve a escribir porque las cosas que imagina se vuelven realidad.
- Una comedia sobre como un guión muy comico para television es destrozado para gustar a la audiencia explicando todos los chistes.
- Una comedia sobre una noticia que no puede salir en el telediario porque no hay fotos ni videos...
- Un politico corrupto que comete actos cada vez más criticables para conseguir que Dios le castigue y recuperar su fe.
etc.
etc..

29 de septiembre de 2006, 12:14  
Blogger José Antonio Palomares said...

Joer, hay un montón de ideas aprovechables ahí. Mal se te tiene que dar...

29 de septiembre de 2006, 12:58  
Anonymous arturo villarrubia said...

Más:
La historia de un grupo de rock que utiliza ritmos tribales y provca autenticas revelaciones chamanicas a su publico en sus conciertos.
La historia de un romance detallando solo las flores que se envian los enamorados en cada fase de la relacion.
La historia de un sacerdote al que destinan a una parroquia rural y se vuelve un pagano panteista,empieza decirlo en sus sermones y nadie nota la diferencia.
La historia de un grupo de neardenhtales que sobrevive en el mundo moderno...como todo el mundo, trabajan etc.

29 de septiembre de 2006, 13:21  
Blogger José Antonio Palomares said...

Arturo, podrías ganarte la vida vendiendo ideas de historias a escritores. Como cuando le preguntaban a Harlan Ellison:
-¿De dónde saca sus ideas?
-Tengo un contrato con una fábrica de ideas y cada lunes me envían una docena.

29 de septiembre de 2006, 13:53  
Anonymous Dalla said...

Nos estamos dispersando todos un poco, por lo que veo...
Volviendo al topic, Juanma, es curioso pero para mí la música no tiene esas connotaciones espacio-temporales. Debo ser un bicho raro, pero no me evocan momentos concretos....

29 de septiembre de 2006, 14:00  
Anonymous arturo villarrubia said...

José Antonio, el problema es que los escritores son pobres :)
En cualquier caso, lo importante no son las ideas. Es la forma en la que las llevas a la practica.
Más en concreto, la parte del medio de las historias. ¿Principios? O.K. ¿Finales? vale.
Pero la parte del medio es la que suele dar problemas...
Cualquier cosa que escriba uno es estructura. Y ese es el detalle clave.

29 de septiembre de 2006, 14:00  
Anonymous arturo villarrubia said...

Dalla,
¿La sinfonia anatartica no te evoca ..ehem..el artico?¿ El danubio azul un salón de baile en viena? ¿ Satisfaction de los rolling un estadio?¿ Qué hace una chica como tú en un sitio como este un garito lleno de humo?¿ Raingos un arrabal? etc
Y no distraigamos a Juanma que esta escribiendo :)

29 de septiembre de 2006, 14:03  
Anonymous Dalla said...

Arturo, para mí la música es música. Las canciones me retrotaen sentimientos, pero no situaciones ni momentos, no sé si me explico. Si cuando digo que soy rara...fíjate: no tengo favoritos, prácticamente, de nada: no tengo una peli especial, ni un libro favorito, ni me atrae ningún color en concreto...Soy un perro verde, lo sé, lo sé, pero no me gusta cerrarme ni atarme a nada...

29 de septiembre de 2006, 14:07  
Blogger José Antonio Palomares said...

Cierto, pero a veces las ideas son tan poderosas que sólo hay que dejar que se desarrollen ellas mismas. Suponiendo que tengas un oficio razonable, claro. Es verdad que en muchas de las ideas que propones es vital cuál es la manera de enfocarlas; pero en otras un puro tratamiento lineal debería ser suficiente para dar lugar a un buen cuento.

29 de septiembre de 2006, 14:08  
Blogger José Antonio Palomares said...

Explicándome mejor: creo que hay ideas que llevan en sí mismas su estructura, y la labor del escritor es tan sólo seguirla.
En otras, sí, hay que desbastar la piedra. como cuando Miguel Ángel, ante un bloque de mármol, veía la figura ya tallada.

29 de septiembre de 2006, 14:11  
Anonymous arturo villarrubia said...

Si.
Pero adoptar un tratamiento lineal es en si mismo una decisión estructural. Lo que es más, incluso dentro del tratamiento lineal es posible diversas opciones que tienen que ver con la estructura.
Tomando como ejemplo la idea de neardenthales entre nosotros. Podemos hacer un tratamiento de un día en la vida de uno de ellos, siguendole a lo largo del dia. Lo que puede servir para ver lo extraños que somos los seres humanos en realidad o para hacer una metafora sobre los inmigrantes o sobre el paso de la infancia a la madurez,etc. Lo que determinaria el tono y el lenguaje a seguir. O podemos darte un tratamiento lineal desde fuera. ¿Quienes son esos estas personas misteriosas etc? Podemos hacer que que sean neardenthales sea el final sopresa a lo O´Henry, podemos intentar que el final sea algún tipo de epifania sobre lo quenos hace humanos a lo Richard Ford, etc. Todo ello dentro de un tratamiento lineal.

29 de septiembre de 2006, 14:15  
Anonymous arturo villarrubia said...

Lo que dices es un salto intuitivo.
Es evidente que la idea x funciona con la estructura Y.
Lo que pasa es que cuando la ejecución es brillante es practicamente imposible pensar en una estructura diferente.
Por otra parte, una misma estructura se puede invertir para contar historias muy opuestas.
En otro foro puse el ejemplo de Narnia:
En una casa de campo llegan niños refugiados. Desaparecen uno a uno hasta que han desaparecido todos. Se ollen ruidos extraños. Los nños regresan pero cambiados. Son fanaticos religiosos. Han visto algo que les ha provocado un miedo espantoso de ir al infierno.

29 de septiembre de 2006, 14:19  
Anonymous arturo villarrubia said...

Bueno.
Yo tengo favoritos... según el día.
Si me preguntas mañana, puedo decirte algo diferente.
Empecé el verano recuperando musica de los ochenta, segúi con Africa, pase al Jazz, de hay al heavy metal. Ahora mismo escucho:
- El nuevo de Dylan
- El nuevo de Madeline Peyroux.
- El nuevo de Medeski, Martin and Wood.
- El disco de Anajni Thomas.
O sea que no es que yo tenga tampoco gustos muy cerrados.

29 de septiembre de 2006, 14:22  
Blogger Juanma said...

¡¡Oh, Madeline Peyroux!! Muchas gracias por descubrírmela. :-))))

29 de septiembre de 2006, 14:37  
Blogger José Antonio Palomares said...

Bueno, sí. Escribiendo hay que estar haciendo elecciones continuamente. Pero insisto que hay ideas tan sugestivas que muy malo tienes que ser para no sacarle partido, de una manera u otra. Pero vamos, que estoy de acuerdo con lo que dices.

MMW son la leche.

29 de septiembre de 2006, 14:45  
Anonymous arturo villarrubia said...

José Antonio,
Claro que hay ideas que estan por encima de una ejecución deficiente.
Y pensadolo bien ideas que solo funcionarian con una estructura.
Cuentos como "El regalo de los magos" no podrian escribirse de otra forma. En este sentido tienes toda la razón.
Sobre MMW Y que lo digas.:)
Se les puede escuchar en
http://www.bluenote.com/jukebox.asp

Recomiendo empezar por los temas de "End of the world party". Especialmente "Ice".
Posiblemente el mejor tema chill-out de todos los tiempos.

30 de septiembre de 2006, 0:29  
Anonymous Manu o el guerrillero catódico said...

Sigamos con la política de gota malaya (jejeje, Juanma, te aviso, me ha dado resultado con otras "víctimas"):
¿Fantasía histórica en los albores de la edad moderna, novela erótica urbana contemporánea con componente utópico final o novela juvenil con drogas y hospitales?

Yeee, excusas dilatorias. Escribe dos novelas. La histórica vende (gran motivo que puede inducir a escribir sobre la materia); y la otra, ¿por qué no un House estudiante en la loca facultad de medicina, con drogas y sexo, por supuesto.

Chorradas aparte, escribe. ¿O eras tú uno de esos tres que -presuntamente- se colaron de estranquis en el Congreso para llevarse el sillón de Sapatero? (Casi da el pego el dichoso video).

2 de octubre de 2006, 9:19  

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