martes, 21 de marzo de 2006

Así nos va

Sobran las palabras. El caso es que todavía recuerdo aquellos tiempos en los que salíamos a la calle a manifestarnos cuando algo no nos gustaba. Cierto es que nos manipulaban, pero nos quejábamos cuando teníamos un motivo de peso para hacerlo.
Tomado de la edición de hoy de El Periódico de Catalunya.

20 Comments:

Blogger Álex Vidal said...

¡¡¡Je je, soy el primero en estrenar este post!!! :D

Ferran Monegal, que es todo un genio del columnismo, decía que no es de extrañar que una juventud mal preparada, con un futuro que pasa por los contratos basura, jaulas hipotecarias a 50 años y con unos derechos sociales que no están asegurados busque una vía de escape. Ahora ha sido el botellón, pero mañana podría ser la quema de coches, como en Francia.

21 de marzo de 2006, 17:17  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

Yo no subestimaría la capacidad de reacción de los jóvenes por la historia esta del macrobotellón, ni tampoco exageraría el estudio sociológico.

Me he pasado desde los quince años yendo a botellones y a manifestaciones desde los diecisiete: guarro no voy a decir que no, pero desde luego no he sido más borrego apolítico y descerebrado que muchos de los que se rasgan ahora las vestiduras.

Eso sí, la convocatoria esta me parece una gilipollez, pero bueno. Viendo para lo que sirvieron ciertas manifestaciones hace tres años (y viendo los que se manifiestan ahora...)

21 de marzo de 2006, 18:51  
Blogger Juanma said...

Álex y Javier: Sí, y pasado mañana podría ser un Club de la Lucha.
El trasfondo ya me lo sé; lo único que lamento es que ese descontento de la juventud no se canalice en reivindicaciones útiles. Como no soy estudiante ni estoy vinculado a la universidad no sé cómo estará el ambiente, pero a juzgar por los comentarios de ex compis de piso y gente joven con la que hablo, lo de los micropisos o el portal Kelifinder de la ministra de Vivienda habría sido de huelga y macromanifa automáticas hace quince años. Ahora lo ven como lo más normal del mundo.

21 de marzo de 2006, 19:05  
Blogger Elisa said...

Juanma, nos leemos el pensamiento, justo ahora acabo de escribir sobre el macrobotellón (eso sí, un pelín más largo), parece que te copio los temas, pero es casualidad :-D

Y estoy de acuerdo con Javier Esteban, considero el motivo de la convocatoria una estupidez. A ver cuándo es la próxima...


saluditos :-)

21 de marzo de 2006, 19:12  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

sobre lo de la vivienda, un inciso: los que firman las hipotecas de 50 años no son estudiantes.

21 de marzo de 2006, 19:23  
Anonymous Juan Antonio Fernández Madrigal said...

En mi humilde visión de la Universidad (desde dentro pero no como alumno), la norma es el pasotismo y la ley del mínimo esfuerzo, herencias directas de la logse y de la mala (o nula) educación en la familia. Pero eso es la norma, no el total: siempre da alegría encontrar a algún chaval que se interesa por las cosas. Y cuando te encuentras a más de uno, lo flipas :-)

21 de marzo de 2006, 20:54  
Blogger Víctor M. Ánchel said...

Javier Esteban: no, no son estudiantes. Son pobres desgraciados. Como yo, que la firmé para treinta años a sabiendas de que era una salvajada, una barbaridad... pero que no tenía alternativa. Ahora ya la firmas para que la herede tu descendencia, como en el Japón (aunque, me cuentan, allí las hipotecas más baratas superan los 80 años)

Yo soy más bien escéptico. No es el botellón, que allá cada uno con su mecanismo, sino la sociedad toda, jóvenes y viejos, adocenada y abotargada quién sabe por qué desde que salimos victoriosos de la transición. Hay momentos en los que el personal se solivianta; pero ni de lejos tanto como deberíamos, ni con la intensidad que ciertas actitudes mercenarias o medidas políticas merecerían. Sí recuerdo la fuerza de la reacción multitudinaria cuando el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Poder, podemos. Pero lo que es querer...

V.

22 de marzo de 2006, 9:10  
Blogger Álex Vidal said...

No, Javier: los estudiantes no llegan ni a una hipoteca a 50. ¿A alguien le extraña que la juventud esté desesperanzada, y que esa desesperación aparezca disimulada por: escepticismo, pasotismo, nula implicación, asociacionismo bajo, alcoholismo (y este va por un buen amigo mío que vive en el fondo de una botella), y un etcétera que vosotros mismos podéis continuar?

22 de marzo de 2006, 10:11  
Blogger Juanma said...

Elisa: Jejeje, lo del botellón es que flota en el ambiente. Tienes mucha razón en lo que dices en tu post, y no se me había ocurrido relacionar los botellones actuales con las fiestas de la Primavera de cuando éramos estudiantes universitarios; de hecho, las terminaron cancelando porque su finalidad lúdica se desvirtuó y aquello se convirtió en un macrobotellón al que iban hasta niños de colegio. La de la Autónoma de Madrid, por lo menos.
Gracias por los consejos blogueros que me pasas por privado. :-)
Besos. :-*

22 de marzo de 2006, 11:35  
Blogger Álex Vidal said...

Bueno, las de la Autónoma de Barcelona también fueron por el mismo camino. El último año de facultad (¡¡hace 10 años!!) la peña ya iba mamada al mediodía (mamada en plan interceptarte para vender algo y no pronunciar bien una sílaba de cada dos), así que ni te cuento a las nueve de la noche... :D

22 de marzo de 2006, 12:00  
Blogger Juanma said...

Bueno, en la de la Autónoma de Madrid, a las nueve de la noche ya directamente te preguntaban dónde estaban y qué hacían allí. :)

22 de marzo de 2006, 12:19  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

La que acabo de firmar es de 40, vamos progresando. De todos modos, la juventud no es un valor absoluto. El estudiante “medio” de 20 –sólo ocho añitos menos que yo– no me va a resolver la vida por mucho que se mueva y proteste porque, para empezar, no puedo exigirle que sus problemas sean las mismos que las míos. El que está sufriendo en sus propias carnes la precariedad laboral, la dificultad de acceso a una vivienda –como ha dicho Víctor: si firmo una hipoteca así es porque no tenía elección– y muchas cosas soy yo. Él sólo las ve venir. Y si yo no muevo un sólo dedo, no sé con qué cara voy a decirles nada a ellos.

Y que un tío de treinta y tantos tampoco es precisamente un viejo...

22 de marzo de 2006, 13:56  
Blogger Álex Vidal said...

Eso digo yo, eso digo yo.

Álex, 34, a punto de firmar una hipoteca de 35 ^_^

Pero bueno, no me negarás que un estudiante lo tiene *aún* más crudo que alguien de 35 con contrato indefinido... Aunque tampoco abundan... E indefinido hoy en día tampoco quiere decir mucho...

22 de marzo de 2006, 17:12  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

Sí, desde luego, la que se les viene encima a los que ahora tienen 18 o 20 -estudiantes o no- es pequeña...

Pero a lo que voy precisamente es que no es cuestión de sentarse en el sofá, cruzar los brazos y decir: "el futuro va a ser una mierda porque los jóvenes sólo piensan en emborracharse", porque los que ahora mismo tienen una edad, contrato indefinido, una hipoteca (que, o estoy paranoico, o casi casi suelen ser sinónimos) tampoco lo tienen tan seguro como creen. Y lo sangrante es que ellos tienen más "poder" de decisión y de presión que los jóvenes (se supone.)

22 de marzo de 2006, 19:03  
Blogger Álex Vidal said...

No, no, me has leído justo al revés: los jóvenes (y cualquiera, oigan) se emborrachan/nos emborrachamos porque el futuro nos lo pintan bastos. Y el columnista decía que era una vía de escape que, mira, aún, porque otra que podría haber surgido es la de quemar coches... y no sería de extrañar.

Pero es una pena que montemos más follón porque nos manden el equipo de fútbol a segunda que por la mielda las hipotecas.

Y, ¿qué dicen l@s universitari@s que frecuentan esta bitácora?

22 de marzo de 2006, 19:50  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

No, si yo estoy bastante de acuerdo con lo que dices y con lo que dice Monegal. Cuando hablo eso de la gente que se queja de los jóvenes no iba por tu comentario, sino por muchos de los que me tocó escuchar toda la semana pasada y parte de la presente, que me acabaron resultando un poco injustos, la verdad.

23 de marzo de 2006, 0:10  
Blogger Álex Vidal said...

Ups, sorry: era yo el que no leía bien. Ay, el estrés de la nueva hipoteca... :)

Sí, ese es el punto de vista facilón, el mismo de "los chinos van a hundir nuestros negocios" (¿no era "obra de mano muy barata acogiéndose a la ley de la oferta y la demanda"?) o "los inmigrantes están haciendo bajar los sueldos" (¿no era "algunos empresarios sin escrúpulos explotan a los trabajadores más necesitados"?). En fin, todos temas tan delicados que un golpe de vista superficial sólo devuelve una respuesta maníquea y, IMHO, ridícula.

Pero bueno, ¿para qué estamos en este mundo? Para intentar arreglarlo, qué hostias!! :)

23 de marzo de 2006, 11:22  
Anonymous Anónimo said...

Ejem...cuando se comenta el botellón se suele pasar por alto una eplicación: LA DESESPERACION.
Veamos: tengo una educación universitaria y veinte años. Me espera un futuro de trabajos inestables, no voy a vivir tan bien no ya como mis padres ni como mis hermanos mayores. Todos los politicos hablan de eficacia economica y siempre signfica lo mismo: que la gente como yo se la lleva en las dos mejilals porque la flexibilidad nunca se refiere a los altos cargos. No voy a vivir como me gustaría y no veo la posibilidad e cambiarlo... que en esas circunstancia me coja una curda que te cagas no es soprendente.
Es lo que todo el mundo ha hecho en un momento u otro.

Me parece una hipocresia terrible .
Mama toma ansioliticos y Papa cocaina en las fiestas, los dos cuando quieren pasarlo bien ..beben.
Y sus hijos beben.
Sorprendente.¿Verdad?

23 de marzo de 2006, 14:31  
Blogger Álex Vidal said...

Sí, ese es uno de los eufemismos más HP que conozco:

"Oferta de trabajo con flexibilidad laboral".

23 de marzo de 2006, 15:51  
Anonymous ninfa said...

Yo soy universitaria y todos los días protesto por algo. Quedarse callado implica una aceptación con la que yo no estoy de acuerdo. Y, sin embargo, entiendo lo del botellón. Los universitarios de ahora se resignan con demasiadas cosas, teniendo en cuenta el poco tiempo que nos queda para hacer algo no relacionado con la carrera. Pero cuando les tocan la moral, la tocan bien. Por eso se han movilizado ahora: lo único por lo que se pueden poner de acuerdo sin discursos políticos ni conflictos de otra clase. En esto todos están de acuerdo. No tenemos dinero y se niegan a permitir que busquemos una alternativa más económica.

Yo no me uní a las manifestaciones, pero las veo casi como una protesta por la falta de dinero para los universitarios, más que como una fiesta por el alcohol. Sí es cierto que muchos no lo ven así, pero en el trasfondo está esto. No hay medios.

Si nos quitan la diversión, ¿qué nos queda?

De todos modos, no estoy de acuerdo con las macrofiestas sin importar las consecuencias. Me importan los vecinos y la limpieza posterior. Mi opinión es que la zona de residencia y la de ocio deberían estar separadas, pero no siempre se puede y la educación de cada uno es un mundo.

Aquí en España hay ciertas barreras entre los estudiantes que nos impiden estar de acuerdo en protestar por ciertas cosas. Sobre todo, diferencias políticas. Cuando eso no importe, lograremos manifestarnos por algo realmente importante. Por ahora, sólo nos queda esto.

28 de marzo de 2006, 11:33  

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home