martes, 28 de marzo de 2006

Adiós al más grande

Stanislaw Lem (1921-2006)

Ayer lunes día 26 falleció Stanislaw Lem, en la unidad de Cardiología del hosptial de Cracovia.

De poco sirve afirmar que fue el más grande escritor no anglosajón de CF, porque su talento iba mucho más allá. Científico, ensayista, humorista, autor de policíaco, escritor de literatura juvenil, heredero de Jorge Luis Borges, innovador del género fantástico, conciencia crítica de la sociedad polaca, fustigador de autores mediocres... Todas las definiciones que queramos dar de su trabajo son válidas, porque Lem fue todo eso y más.

Con Solaris (1961) nos presentó un planeta vivo que ha pasado a la historia como el alienígena más coherente, extraño e incognoscible de la literatura del siglo XX. Es su novela más famosa, también debido a las dos adaptaciones cinematográficas que ha conocido: la de Andrei Tarkovski (1971) y la Steven Soderbergh (2002). También es una de las historias de amor más desesperadas que se pueden leer, una apología del amor imposible y una metáfora brillantísima de la relación de pareja entendida no como lo que realmente es, sino como la imagen que tenemos de la misma.

He leído Solaris tres o cuatro veces, ya he perdido la cuenta. Siempre le encuentro nuevos valores y nunca deja de sorprenderme, desde la primera vez que la leí, con apenas diecisiete años, en que me sacudió porque rara vez hasta aquel momento había leído ciencia ficción tan rigurosa, hasta la última, mientras preparaba la conferencia que di en enero, en que me admiró por la manera en que ganaba con cada relectura, la riqueza temática que había allí dentro y la imposibilidad de comprenderla en su totalidad, como si la hubiese escrito el propio mar inteligente que baña la superficie del planeta Solaris.

En La investigación (1959), Lem le da una vuelta de tuerca al género policíaco. Intenta demostrar la imposibilidad de investigar una serie de asesinatos si nos valemos de nuestras herramientas de análisis. Si no hay móvil, ni motivo, ni probablemente crimen, ¿se debe a un fallo del método policial o esta incapacidad encubre una carencia mucho más profunda, que afecta a nuestra estructura mental?

Cuando la leí por primera vez me pareció un soberano coñazo. No entendí nada. No tenía sentido. La segunda lectura me sorprendió, porque empecé a entender adónde quería ir Lem a parar. Y en la tercera, con motivo de la preparación de la conferencia, me cautivó, porque es una máquina perfecta, tal vez al nivel de Solaris, un reto para los lectores.

Los cuentos de Ciberíada (1966) fueron la primera obra de Lem que tuve ocasión de leer. Mi primo Julián me los prestó durante un veraneo en Segur de Calafell en el que ya había leído Peregrinación a la Tierra y El arma definitiva, dos recopilaciones de relatos de Robert Sheckley, otro grande que se nos fue hace tres meses, y Pórtico, de Frederik Pohl. No me conformé con aquellas lecturas y le pedí que me recomendara más libros de ciencia ficción: ya estaba enganchado, y desde entonces sigo enganchado. Veintiún años hace de aquello.

Ciberíada fue una de las primeras recomendaciones de mi primo. Y me fascinó. Los robots Trurl y Clapaucio no eran como los de Asimov, cierto, pero tenían un encanto igualmente indefinible. La cosmogonía que organizaba Lem en torno a estos personajes, las ilustraciones tan tiernas y naíf, todo aquello me iba empapando de sentido de la maravilla, un sentido de la maravilla que después reencontré en los Diarios de las estrellas (1957) de Ijon Tichy.

Andando el tiempo, fui descubriendo más facetas de Stanislaw Lem. Dejó de ser el autor satírico de los cuentos de Ijon Tichy o el intrépido explorador de la psique humana de Solaris para convertirse en mi segundo Borges, el prologuista de libros inexistentes, el reseñador de obras que nadie había tenido el valor de escribir. Vacío perfecto era demasiado irregular. Un valor imaginario era más consistente, pero sus ensayitos sabían a poco (excepto "Golem XIV"). En Provocación, uno de mis must del 2005, hallaba el punto de equilibrio perfecto: Lem, el azote de conciencias tranquilas, el eterno cabreado de la intelligentsia polaca, volcaba toda su bilis en un análisis implacable del Holocausto, un libro imaginario sobre el que, como ha comentado Julián Díez (y coincido plenamente con él), tuvo que escribir para ahorrarse la tarea de escribirlo. Nada de lo que pudiera decir el imaginario Hans Aspernicus puede superar, en dureza y claridad, a los comentarios que Lem le dedica a la Alemania nazi y, por extensión, a la mentalidad europea antisemita del siglo XX.

En una nota de prensa fechada hoy, Enrique Redel, de Ediciones El Funambulista, anuncia que seguirá publicando obras de Stanislaw Lem. Además de Provocación, han contratado El gran castillo (novela autobiográfica, aún inédita en castellano), Vacío perfecto, Magnitud imaginaria y Golem XIV. Una buena noticia, si tenemos en cuenta que existe en catálogo una parte significativa de la obra del polaco. Todo esto sólo puede significar que Lem es uno de los grandes del siglo XX, por encima de distinciones de género literario.

Dicen que no le dieron el premio Nobel porque alguien se chivó a los miembros de la Academia Sueca de que escribía ciencia ficción. Es una anécdota apócrifa y no termino de creérmela, pero es muy sintomática. Con Nobel o sin él, Lem era un grande, a quien sitúo a la altura de Mijaíl Bulgákov, Italo Calvino, Philip K. Dick, Gabriel García Márquez o Eduardo Mendoza entre mis favoritos, un autor a quien siempre es un placer releer, y encima le debo el haberme enganchado a la ciencia ficción.

Voy a echarlo de menos. Y voy a seguir releyéndolo.

14 Comments:

Anonymous ams said...

Desde mi particular punto de vista LEM no sólo era el mas grande escritor de CF del mundo no anglosajon, era uno de los mejores escritores del mundo. Entre los cinco mejores independientemente de su lugar de nacimiento.
Y hoy se muere G.H. White. Que racha mas chunga la del 2006

28 de marzo de 2006, 16:32  
Anonymous ams said...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

28 de marzo de 2006, 16:32  
Anonymous ams said...

Perdon pero la conexión se reinició no se como y ha duplicado el mensaje. Bérrelo usted don Juanma, please.

28 de marzo de 2006, 16:34  
Blogger Nacho said...

Voy a echarlo de menos. Y voy a seguir releyéndolo.

Tú y todos los que sientan un mínimo interés en el fantástico. Era una de esas voces potentes, inteligentes y únicas, de las que tan escasos andamos y que entristece cuando se apagan.

28 de marzo de 2006, 16:35  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

Y no sólo por el fantástico.

Un artículo espléndido, Juanma.

28 de marzo de 2006, 16:48  
Blogger Rox said...

justo ayer terminé diarios de las estrellas y me enteré.

Afortunadamente, dejó mucho por leer.

Saludos :)

28 de marzo de 2006, 17:13  
Blogger Juanma said...

Alfonso: Berrado está.
Pues sí, llevamos una rachita que ya, ya: Robert Sheckley, Justo Vasco, Octavia Butler, Stanislaw Lem y ahora Pascual Enguídanos. Vaya mierda.
:-(

28 de marzo de 2006, 22:45  
Blogger Juanma said...

Nacho y Javier: En efecto, Lem tenía una voz única. Como se suele decir, el mundo es un poco menos inteligente ahora que no está Lem. Pero es que el hombre era un cerebro privilegiado, y supo leer magníficamente la realidad que lo rodeaba.

28 de marzo de 2006, 22:47  
Blogger Juanma said...

Rox: Pues esa es la suerte: que Lem dejó tanto escrito que uno puede empezar y no acabar. No todo lo que escribió está a la altura de los Diarios o de Solaris, pero tiene grandísimas obras, hay mucho donde elegir, y muy variado.

28 de marzo de 2006, 22:49  
Blogger Blackonion said...

El domingo estuvimos unos amigos rememorando los diarios de las estrellas y riendonos como tontos con Tichy.

Una penita :(.

29 de marzo de 2006, 0:09  
Blogger Gafrikipasta said...

Una verdadera pena, desde luego, pero tenemos la suerte de poder leer y releer su obra, que no creo que envejezca lo más mínimo mientras la humanidad siga siendo humanidad. Descanse en paz, maestro.


P.D.: Me resulta curioso ver en la descripción del blog eso de "un friki sin gafas de pasta". Yo precisamente me considero un friki con gafas de pasta (al menos en el sentido literal, ahora mismo las llevo puestas), de ahí mi nick y el nombre de mi blog. Un saludo y perdón por el off-topic.

29 de marzo de 2006, 2:38  
Blogger Víctor M. Ánchel said...

Desde el punto de vista de la gran literatura, una gran pérdida. Desde mi prisma personal, una lástima enorme.
Muy bonito homenaje: su obra habla por sí sola del calibre de este hombre.

29 de marzo de 2006, 10:16  
Blogger Kotinussa said...

Yaycos cierra los blogs, así que me paso a Blogger. Mi nueva url es http://kotinussa.blogspot.com

Hay mariscada de inauguración.

1 de abril de 2006, 22:01  
Anonymous JC said...

Un disco inspirado en LEM.

PHOTOPHOB - FIVE ODES TO LEM EP

http://c67.org/binkcrsh/BK028_PHOTOPHOB_-_FIVE_ODES_TO_LEM_EP/bk028.html

11 de abril de 2006, 14:40  

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