El problema de los tres cuerpos, de Cixin Liu
Una de las novelas de ciencia ficción del año es El problema de los tres cuerpos, de Cixin Liu. Una verdadera maravilla. Ganó el premio Hugo, más que nada por el fuego cruzado de los peligrosísimos Sad Puppies, ya que había entrado de rebote en la papeleta final. Ni caso: bien ganado está. Y al lorito, porque lo tiene todo para llevarse el Ignotus del año que viene. Es una muy buena novela, y al parecer las continuaciones son mejores aún.
Por todo eso me parece procedente hablar de ella, aunque no escribiré reseña, sino un informe de lectura que elaboré hace tiempo para otra editorial. Esta desestimó la publicación de la novela por equis motivos, supongo que por el coste desmesurado de una traducción directa del chino y porque se trata de la primera novela de una trilogía, pero desde luego no fue porque mi informe fuese negativo. Como no me suelen poner problemas para colgar informes, lo hago, aunque, desde luego, eliminando referencias a la editorial y desvelando spoilers muy sangrantes. Eso sí, aviso: CONTIENE SPOILERS.
Y por último: no, no leo chino. El informe estaba elaborado a partir de la traducción de Ken Liu al inglés, que además dicen los entendidos que deja bastante que desear; ahí ni entro ni salgo.
Y por último: no, no leo chino. El informe estaba elaborado a partir de la traducción de Ken Liu al inglés, que además dicen los entendidos que deja bastante que desear; ahí ni entro ni salgo.
TÍTULO:
The Three Body Problem (三体, en chino).
AUTOR:
Liu Cixin.
NUM.PÁGINAS:
304.
LECTOR
Y FECHA LECTURA:
Juan Manuel
Santiago. 18 de diciembre 2014.
- Resumen:
Primera parte: Primavera silenciosa.
Esta primera parte abarca de
los capítulos 1 al 3 de la novela, funciona a modo de prólogo y se desarrolla
en tiempo pasado (1967 a 1969).
En el primer capítulo asistimos
a una dura escena de la Revolución Cultural en su apogeo en 1967: los guardias
rojos están ajusticiando a Ye Zetai, un profesor universitario de la
Universidad de Tsingua acusado de contrarrevolucionario. Su hija Ye Wenjei,
astrofísica, ha sido testigo, y más tarde se enterará de que su hermana, Ye
Wenxue, participó en el linchamiento. Es un verdadero auto de fe, al más puro
estilo inquisitorial, y lo ajustician basándose en que las enseñanzas de la
física occidental son reaccionarias y atentan contra la Revolución.
Ye Wenjei es enviada a un campo
de reeducación en el nordeste de China. Está en una zona boscosa limítrofe con
Siberia; de hecho, la crisis sino-soviética de 1969, que estuvo a punto de
convertirse en una guerra abierta (¡y nuclear!) entre ambas potencias, se gesta
en esta región llena de alerces y abetos. Ye Wenjei se hace con un ejemplar de Primavera silenciosa, de Rachel Carson,
el primer ensayo que alertaba sobre la conciencia medioambiental. Parece una
encerrona de su camarada Bai Mulin, pues al descubrirle el ejemplar a Ye, el
comisario político toma represalias y la confina en el observatorio del Pico
del Radar, que todo el mundo sabe que es una base militar. Este hecho cambia la
historia de la humanidad, según nos advierte el autor, ya que Ye Wenjei
comienza a trabajar en el Pico del Radar y sienta las bases de la búsqueda de vida
extraterrestre y el primer contacto con los trisolarianos.
Así pues, Ye comienza a
trabajar en la llamada Costa Roja, el proyecto relacionado con SETI que tratará
de buscar vida extraterrestre en las radiaciones de fondo detectadas por el
radiotelescopio de Pico del Radar. Allí conoce a Yang Weining, un matemático
superdotado pero inútil en el trato humano, con quien acabará casándose por
conveniencia.
Segunda parte: Tres Cuerpos.
Esta segunda parte abarca de
los capítulos 4 al 20 y se desarrolla en tiempo presente (2007, momento en que
transcurre el grueso de la acción) y en forma de flashback a 1969 y la década de 1970 (las investigaciones de Ye en
la Costa Roja).
Treinta y ocho años después, en
2007, Wang Miao es un físico especializado en nanotecnología a quien se convoca
a una reunión ultrasecreta con altos mandos del ejército chino, pero también de
la OTAN y de la CIA. Se le encomienda una misión: infiltrarse en Fronteras de
la Ciencia, una extraña organización compuesta por físicos que está derivando
hacia postulados casi anticientíficos (postula la inexistencia de la ciencia) y
que está sufriendo una epidemia de suicidios en sus filas.
Fronteras de la Ciencia parece
un grupo de físicos e investigadores teóricos demasiado enfrascados en discusiones
bizantinas (las teorías del tirador y del granjero, capítulo 6). Sin embargo,
un buen día Wang empieza a percibir cosas raras. Ve series de números en los
negativos de las fotografías que saca él con su cámara Leica; el fenómeno no se
produce si quienes sacan las fotos son su mujer o su hijo. Llega a la
conclusión de que es un aviso, y se trata de una cuenta atrás, aunque no sabe
de qué se trata. Sufre ataques de pánico que le impiden trabajar en
condiciones. Todo ello lo lleva a hablar con Shen Yufei, una brillante física. La
visita en su casa y la ve enfrascada en un juego de realidad virtual: Tres
Cuerpos. Entra en el juego.
Tres Cuerpos es una especie de
videojuego en clave alegórica: siempre aparecen científicos destacados
(Einstein, Newton, Von Neuman…) y el jugador interactúa con otros dos
personajes, con los que mantiene charlas de un elevado nivel teórico. ¿Adónde
va a parar Tres Cuerpos? Necesita varias partidas para intuirlo. En ellas se
habla de Eras Caóticas y Eras Estables. Se trata de dilucidar cómo se evitan
las primeras. Acabamos descubriendo que en realidad los personajes son los
trisolarianos, habitantes de un planeta del sol triple de Alfa Centauri
amenazados por una catástrofe medioambiental que los exterminará, por lo que deben
huir del planeta; para ello entran en contacto con la humanidad, y Tres Cuerpos
parece uno de los medios a través de los cuales se comunican.
Wang conoce a Ye Wenjie, que
ahora es una anciana y es la madre de Yang Dong, uno de sus contactos. Ella lo
insta a viajar a varios radiotelescopios. En ese momento descubre los mensajes
que están llegando de los trisolarianos. Ye le cuenta a Wang lo que sucedió en
la Costa Roja, cómo le contaron la verdadera naturaleza de sus investigaciones,
en el marco del proyecto SETI, y cómo se trabó el primer contacto con
extraterrestres. Las señales que enviaban recibieron una respuesta
desalentadora: los humanos no debían responderlas, pues se trataba de una
celada para determinar si había vida inteligente en la Tierra y, en tal caso,
proceder a invadirla.
Wang sigue jugando a Tres
Cuerpos, hasta que descubre la verdadera naturaleza del juego y puede pasar al
segundo nivel. Wei Cheng le cuenta su historia, con homenajes varios al Arthur
Conan Doyle de Estudio en escarlata,
y se nos expone el llamado problema de los tres cuerpos, un enigma matemático
enunciado por Henri Poincaré y que hasta ahora no ha sido resuelto.
Se produce un asesinato, y
todas las pistas llevan a Pan Han, un fanático de la lucha contra el cambio
climático. En este punto aparecen la ETO (Organización Tierra-Trisolarianos),
que está detrás de Tres Cuerpos, fue fundada por Mike Evans, un naturalista que
resulta ser heredero de un magnate petrolero, y que vive una auténtica guerra
civil entre dos facciones: adventistas y redencionistas. Es prácticamente una
secta que cree en el carácter casi divino de los trisolarianos, también llamados
el Señor. Las comunicaciones recibidas informan de que ya están en marcha hacia
la Tierra y que faltan cuatro siglos para su llegada. En este punto, los
miembros de la ETO difieren acerca de lo que deben hacer al respecto, aunque el
sentido es el mismo: han perdido la fe en la especie humana, que está
destrozando el planeta, y entienden que deberían hacer todo lo posible para que
los trisolarianos nos impongan sus sistemas de valores.
Tercera parte: El crepúsculo de la humanidad.
Esta tercera parte abarca de
los capítulos 21 al 34 y también se desarrolla en tiempo presente (año 2007) y
con flashbacks a la década de 1970…,
así como con unos capítulos finales en que vemos por fin a los trisolarianos.
(Y hasta aquí puedo contar. Si queréis saber qué pasa, os la leéis.)
- Trama:
Es la historia de los
prolegómenos de una invasión extraterrestre narrada desde los puntos de vista
de los científicos encargados de los diferentes proyectos que se suceden a lo
largo de cuarenta años para tratar de comunicarse con los trisolarianos, una cultura
alienígena oriunda del sistema de Alfa Centauri, a cuatro años luz de la Tierra,
que ha sido víctima de una catástrofe medioambiental que la obliga a buscar un
nuevo mundo donde habitar.
A lo largo de las trescientas
páginas del libro vemos los pormenores de las investigaciones sobre la búsqueda
de vida extraterrestre, así como un elemento de ciencia ficción dura, el
problema matemático de los tres cuerpos, que resulta fundamental para entender
la trama. El juego homónimo es una manera que tiene el ETO de captar adeptos,
pero también de intentar resolver este problema y, de paso, averiguar cuáles
son las intenciones de los trisolarianos.
Lo que se nos presenta al
principio como las historias yuxtapuestas de dos generaciones de astrofísicos
chinos acaba convirtiéndose en una novela de invasiones extraterrestres, de
catástrofes y elementos de thriller,
con organizaciones secretas casi terroristas y muchas reflexiones sobre la
senda autodestructiva de la Tierra por los propios humanos, las diferencias
entre las mentalidades occidental y oriental, y las diferencias entre la
mentalidad humana y la mentalidad trisolariana. El final abierto nos deja en
las puertas de [omito el SPOILEEEEEERACOOOO] las siguientes dos novelas de
la trilogía: El bosque oscuro y Callejón sin salida.
En el fondo, la novela versa
acerca de la búsqueda del conocimiento, tanto científico como humano.
- Género:
Es una novela de ciencia
ficción transhumanista con guiños a la ciencia ficción dura, de primer contacto
y de invasiones extraterrestres. También tiene elementos de novela histórica
(de la historia de la Revolución Cultural), extrapolación sobre el fenómeno de
las sectas y el terrorismo de última generación, no pocas pinceladas de
inquietudes medioambientales y, en resumen, un delicadísimo equilibrio en torno
a temáticas new age o directamente “magufas”, en las que el autor no cae porque
conserva todo el rigor científico, pero que, si se lee de manera apresurada, sí
se podría caer.
Opinión
del lector
-Valoración literaria (de 1 a 10):
9
Se trata de una de las mejores novelas de ciencia ficción que se han
publicado en los últimos diez años, en general y sin distinción de subgéneros
ni de procedencia geográfica. A pesar de algunos altibajos (el final aparece un
tanto forzado [aquí contaba OTRO SPOILER, LALALALÁAA]), y de que se ven con claridad algunas hechuras (el viejo
método de que alguien muy instruido en una materia le hace una explicación
profusa a un lego, con lo que se explica al lector una teoría científica, por
ejemplo), se puede decir que es una novela casi redonda, con un estilo
aparentemente sencillo pero con una gran complejidad que, no obstante, no
entorpece la lectura.
-Valoración comercial (de 1 a 10):
8
[...] Si se realiza una promoción que insista en el
factor diferencial, el hecho de ser LA novela de ciencia ficción china (y, por
ende, LA novela de ciencia ficción no anglosajona o no occidental), puede ser
una sorpresa.
Si se le da
un tratamiento indiferenciado del resto de novelas publicadas en el sello,
tiene elementos de sobra para defenderse por sí sola: es una buena novela [...] y el boca oreja
puede funcionar muy bien para promocionarla.
El autor y la
obra son lo suficientemente interesantes como para intentar traerlo a España de
gira promocional. Aseguraría prensa y podría ser cabeza de cartel en eventos
como la Semana Negra, Celsius o alguna posible nueva edición de Kosmopolis. De
hecho, el autor sería más vendible entre medios generalistas que entre medios
especializados.
Se trata de
la primera parte de una trilogía. Parece ser que la tercera parte es aún mejor
que esta, por lo que lo ideal sería que apareciese íntegra [...]. Esto
entraña riesgos comerciales y de planificación, ya que no solo habría que
pensar en esta novela, sino también en las dos siguientes.
-Comentario crítico:
Esta novela puede suponer el descubrimiento de una
ciencia ficción no anglosajona, la china, aunque está escrita de una manera
apta para el consumo de lectores occidentales.
El problema de los tres cuerpos se puede adscribir a partes casi iguales a las
corrientes de la ciencia ficción dura (la primera parte) y la ciencia ficción
transhumanista (la segunda parte), lo que la convierte en un nexo entre dos
maneras de entender el género que no siempre han corrido en paralelo ni se han
llevado bien. Es, pues, una novela interesante para comprender hacia dónde va
el género en la segunda década del siglo xxi.
La ambivalencia entre lo occidental y lo oriental
aparece de manera explícita en muchos pasajes del libro (en el juego Tres
Cuerpos aparecen físicos y científicos occidentales, como Einstein o Newton,
que les dan las claves necesarias a los protagonistas chinos, pero también
vemos a un occidental como Evans que idea el ETO gracias al influjo oriental
del budismo. Todo ello acentúa la idea de yin y yang, así como la interrelación
entre dos mundos, Oriente y Occidente, que se nos suelen vender como compartimentos
estancos. Liu Cixin dedica varios comentarios, a título de narrador pero
también en bocas de sus personajes, a esta ambivalencia.
Como ciencia ficción, El problema de los tres cuerpos es impecable, aunque tal vez pierda
algo de fuelle en los últimos capítulos [SPOILEEEER de dos párrafos que quito].
El pulso narrativo del autor es firme, y produce
momentos deslumbrantes, como las descripciones de las purgas de la Revolución
Cultural o algunas escenas dentro del juego de Tres Cuerpos. Liu Cixin escribe
algunas de las páginas más apasionantes de la ciencia ficción mundial de los
últimos diez años, y merece la pena darlas a conocer al lector español.
-Sensación
epidérmica:
Se trata de una muy buena novela, que lógicamente
queda un tanto incompleta, ya que es la primera parte de una trilogía. Ofrece,
de manera consecutiva, muy buenas descripciones de la Revolución Cultural, la
situación del científico en China (y, por extensión, la figura del científico
solitario), el funcionamiento del juego Tres Cuerpos, los pormenores del
funcionamiento de la ETO y, por último, una aproximación a los trisolarianos,
los verdaderos protagonistas de la novela.
-¿Lo regalarías? (si es que sí, ¿a qué tipo
de persona?):
Sí. A interesados en ciencia ficción en
general (me temo que sería uno de los libros importantes del año, incluso
posible finalista de los Ignotus), pero también a gente interesada en el Lejano
Oriente en general y en China en particular. Y, por supuesto, a físicos,
astrofísicos y amantes de los problemas matemáticos.
- Comparación con otros autores /
libros:
Autores de ciencia
ficción dura ambientada en época actual y que hagan énfasis en la problemática
del científico: el Gregory Benford de Cronopaisaje,
o de las obras de David Brin o Robert Sawyer.
Ciencia ficción
transhumanista, una de las corrientes principales del género ahora mismo,
gracias a la inspiración de Arthur C. Clarke, la renovación que supuso Greg
Egan y los trabajos actuales de Peter Watts.
La ciencia ficción
clásica recibe numerosos homenajes, el más evidente de todos a “La bola de
billar”, un cuento de Isaac Asimov que se encuentra en su antología Estoy en Puertomarte sin Hilda y que, en
resumen, expone el problema de los tres cuerpos que da título a esta novela.
Stanislaw Lem. La
misión de Wang Miao es parecida, en un primer momento, a la del protagonista de
La investigación: tiene que
investigar una serie de muertes que no se sabe si son asesinatos, ni si tienen
móvil u oportunidad.
La ciencia ficción
de última generación. Está en la misma onda que los autores que están marcando
el paso de la nueva década, como Aliette de Bodard o, claro está, Ken Liu, quien
además es el traductor de esta novela al inglés.
Al igual que
sucedió hace tiempo con Años de
prosperidad, de Chan Koonchung, este título puede trascender las fronteras
del fandom precisamente gracias a la procedencia china del autor. La CF oriental
puede deparar sorpresas como Liu Cixin o el japonés Yasutaka Tsuitsui. Fuera
del ámbito occidental, podemos ampliar a lo que escribe Ben Okri en África.
Novelas “de primer
contacto”, desde Contacto de Carl
Sagan hasta el ya citado David Brin o el Stanislaw Lem de Solaris.
A tenor de lo que
se lee en los últimos capítulos y las referencias disponibles de los otros dos
títulos de la trilogía, la obra se enmarca en la ciencia ficción catastrofista
y “de invasiones extraterrestres”, desde el H. G. Wells de La guerra de los mundos hasta las series televisivas V y Falling
Skies, pasando por el clásico más pesimista del subgénero: Los genocidas, de Thomas M. Disch, que
parte de la misma premisa (apenas somos unos insectos molestos para los
invasores extraterrestres).
El retrato que efectúa Liu Cixin de las
discusiones sectarias entre adventistas y redencionistas, así como algunas
otras soluciones literarias del autor al describir el entorno del ETO y sus
connotaciones sectarias y “platilleras”, remiten a novelas como La posibilidad de una isla, de Michel
Houellebecq.
La manera en que juega con los
problemas matemáticos (el de los tres cuerpos) la hace muy recomendable, por un
lado, para lectores aficionados a los pasatiempos lógico-matemáticos (a lo
Martin Gardner), pero, por otro, a los interesados en esta materia en un plano
profesional (físicos y matemáticos con inquietudes literarias).
Hay un homenaje muy evidente a Estudio en escarlata, de Arthur Conan
Doyle, lo que podría emparentar esta novela, de manera leve pero consistente,
con Sherlock Holmes.
La parte del juego Tres Cuerpos tiene
elementos casi de película wuxia (para
entendernos, cine a lo Tigre y dragón).
- Público
al que va dirigido:
Lector de ciencia
ficción dura (pero sin pasarse), como el Gregory Benford de la ya citada Cronopaisaje.
Lector de ciencia
ficción transhumanista.
Lector que quiera
estar a la última de lo que es ahora mismo la ciencia ficción.
Amantes de la
ciencia ficción “exótica” no anglosajona. Ya hemos hablado de Chan Koonchung.
Aficionados a
novelas de ciencia ficción (o no) en las que los juegos o videojuegos formen
parte fundamental de la trama. La referencia implícita en algunos pasajes es El juego de Ender, de Orson Scott Card,
aunque luego deriva por otros derroteros.
Lectores de
novelas “de primer contacto”, desde Carl Sagan hasta el ya citado David Brin o
el Stanislaw Lem de Solaris.
Lector de ciencia
ficción catastrofista y “de invasiones extraterrestres.
Fuera del género
fantástico, la novela puede ser una lectura muy valiosa para interesados en
China, la cultura china, la historia china reciente (en particular, la
Revolución Cultural).
Aficionados a pasatiempos matemáticos y problemas
matemáticos en un nivel más serio. Matemáticos, físicos y astrofísicos.
- ¿Lo
publicarías?:
Sí. Es una novela
magnífica, nos abre las puertas de la ciencia ficción china (de la que apenas
ha aparecido material en España) y, por las referencias que manejo, la tercera
de la trilogía es aún mejor, lo que haría aconsejable publicar el ciclo completo.
- Propuestas de título: El problema de los tres cuerpos está bien, ya que los lectores aficionados a los
problemas matemáticos entenderán a qué se refiere, aunque no cuadra mucho con
el nombre del juego que es determinante en la novela, por lo que tal vez habría
que dejarlo en Tres cuerpos a secas
(o Tres Cuerpos, si el criterio de la
editorial es que los nombres de videojuegos vayan en caja alta). También sería conveniente esete título
si tenemos en cuenta que los siguientes títulos de la trilogía serían El bosque oscuro y Callejón sin salida, mucho más concisos que El problema de los tres cuerpos. Aun así, la primera opción parece
mejor.
Cuestiones
particulares:
- Problemas
de traducción/adaptación/edición:
Se trata de una
novela escrita originalmente en chino, lo que complica la posible traducción.
En el informe hemos trabajado a partir de la traducción al inglés que efectuó
Ken Liu, uno de los autores de referencia de la ciencia ficción actual. Su mera
presencia en esta edición es un factor que puede ayudar a venderla (de hecho,
sería interesante conservar la nota final del traductor, aunque al final se
traduzca directamente del chino).
No obstante, Liu
Cixin ha publicado un relato en la antología Terra Nova 3, aparecida en Fantascy. Se tradujo directamente del
chino, y el traductor de ese relato, Javier Altayó, parece la persona más
indicada para traducir esta obra. También sería interesante publicar una nota
del traductor similar a la de Ken Liu, lo que le daría un valor añadido a la
obra. La obra contiene numerosas referencias históricas, pero también mucha
ironía, por lo que la traducción puede ser difícil, pese a la facilidad con que
se lee la obra. También complicaría las tareas de revisión del texto.
Mariano Villarreal
comenta que fue toda una odisea contratar en cuento de la antología ya citada.
Cabe suponer que ese escollo a la hora de la gestión de los derechos ya se ha
superado, y que hay línea directa con el agente o representante del autor, lo
cual facilitaría la contratación de esta obra.
Etiquetas: autobombo, ciencia ficción, ciencia ficción china, Cixin Liu, El problema de los tres cuerpos, informes de lectura



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