miércoles, 16 de noviembre de 2011

¿Frank R. Paul o Alberto Ruiz-Gallardón? ¡No! ¡Antonio Palacios!

Si sois friquis, lo más seguro es que conozcáis al genial dibujante Frank R. Paul, autor de gran parte del imaginario cienciaficionero tal como se concebía en las décadas de 1930, eso que ahora llamamos 'retrofuturismo' pero que, en mi época, solo acertábamos a llamar 'esas ilustraciones acojonantes que nos mostraban el futuro tal como se imaginaba que sería, en plan Metrópolis o La vida futura, pero publicado en revistas pulp en plan Amazing o Astounding'.

 

Si vivís en Madrid, o incluso en el planeta Tierra, también sabréis quién es Alberto Ruiz-Gallardón y, entre otras cosas, cómo ha conseguido que Madrid sea el municipio más endeudado de España: tardará unos cuarenta años en pagar todo lo que debe. La mayor parte de este endeudamiento viene de su política de obras públicas, que le ha granjeado el apelativo de "Ruiz-Faraón". No es para menos.


Una de sus decisiones más faraónicas, precisamente, fue trasladar la sede del Ayuntamiento de Madrid al Palacio de Comunicaciones, también llamado edificio de Correos, en la plaza de la Cibeles. Este hermoso edificio fue diseñado por Antonio Palacios, uno de los arquitectos más imaginativos del siglo XX español, adscrito a la Secesión Vienesa. También son suyos el palacio de Maudes, en Cuatro Caminos (actual Consejería de Transportes), el Palacio de las Cariátides (antigua sede de Banesto, y actual del Instituto Cervantes), el Círculo de Bellas Artes, el Casino de Madrid, o el primer logo del Metro de Madrid, esa eme enmarcada en un rombo horizontal que forma parte indisoluble de la vida capitalina.


Son cuatro ejemplos de una arquitectura civil vanguardista en su época. Madrid quería ser Viena o Berlín, los tejados de las aseguradoras de las inmediaciones de la flamante Gran Vía se poblaban de estatuas y gárgolas que vigilaban la ciudad, como si de un cómic oscuro se tratara y, en resumen, la capital parecía, más que nunca, un anticipo de lo que, años después, serían la Metrópolis de los cómics de Supermán o, sobre todo, la Gotham de los cómics de Batman. 
¿Qué opinaba Antonio Palacios de todo esto? Pues, aparte de dar clases en la Escuela Superior de Arquitectura, fantaseaba mucho con lo que podría ser el Madrid glorioso del futuro. Franco, en su megalomanía, intentó apropiarse de algunas de sus ideas, pues la arquitectura oficialista siempre ha sido amiga de proyectos de grandes dimensiones (véase el Valle de los Caídos, que realmente comienza en el Arco de la Victoria de Moncloa, con el que está alineado y desde el que, en teoría, debería verse la enorme cruz en días claros y ventosos), y Palacios podía proporcionárselos.


Pero Franco se tuvo que conformar con el tosco (y más acorde con los gustos del régimen) estilo neoherreriano: Palacios ya estaba retirado, se limitaba a ser decano del Colegio de Arquitectos, y pasó sus últimos años dándose a las ensoñaciones, pensando en gigantescos proyectos que podrían haberse plasmado en realidades si en España hubiera habido más dinero, o si Alberto Ruiz-Gallardón hubiera nacido cincuenta años antes. Todo lo que nos queda de este Madrid imposible, que haría las delicias de steam-punks, diésel-punks y demás punks literarios, son sus proyectos, sus escritos. Veamos un ejemplo, que me impresionó cuando lo leí mientras me documentaba para un artículo sobre ucronías relacionadas con la Guerra Civil española y que sigue pareciéndome fascinante, digno de plasmarse en algo tangible, si Madrid vuelve a tener un alcalde como Ruiz-Gallardón, o si Álex de la Iglesia o Nacho Vigalondo o Juan Carlos Fresnadillo (o algún director de la misma cuerda que ellos) consigue financiación para adaptar al cine Danza de tinieblas, de Eduardo Vaquerizo, o llevar a cabo La Película Retrofuturista Española Que A Todos Los Friquis Nos Encantaría Ver. Leed, leed:

1. Creación del Madrid-Oeste, de análoga extensión semicircular -8.700 metros de radio- del Madrid-Este, separados ambos por una densa zona verde. Un anillo forestal de tres kilómetros de anchura circunvalaría el conjunto urbano resultante. Partiendo de El Escorial en magna calzada ininterrumpida de 40 kilómetros, la "Vía Triunfalis", llegaría al Madrid-Oeste para culminar en el centro de la capital de España.
2. Construcción de la Gran Vía Aérea, a modo de enlace entre las dos mitades del futuro Madrid. (...) un colosal puente, asentado sobre pilares-rascacielos habitados, con dos vías superpuestas de 85 metros de anchura y 2.700 de longitud, sin parangón posible en el mundo. (...) en los ocho pilares-rascacielos (...) viviendas para 100.000 personas. Los extremos de este superpuente (...) coronados por grandes edificios representativos, alzándose en el extremo de la Casa de Campo un faro luminoso de 300 metros de altura.
3. Creación del recinto interior del Madrid Imperial, con centros monumentales en la Puerta del Sol y el Nuevo Salón del Prado (...). Esta nueva Puerta del Sol... y aun todo el dispositivo urbanístico del centro de la capital de España, será, pues, una arquitectural sinfonía heroica, (...) colosal monumento, cuyo volumen de 15 millones de metros cúbicos habrá de elevarse a las glorias históricas pretéritas y ansias futuras del Imperio Ibérico.

(Daniel SUEIRO y Bernardo DÍAZ NOSTY, Historia del Franquismo, vol. II, Barcelona, Sarpe, 1986, pp. 18-19.)

Como digo, Alberto Ruiz-Gallardón ya no podrá hacer nada de esto, porque adondequiera que se lo lleve Mariano Rajoy (¿Interior? ¿Defensa?) no tendrá ocasión de lucirse ni despilfarrar a costa de todos los madrileños, y no parece que Ana Botella dé el perfil de alcaldesa interesada en este tipo de cosas, ya que le basta con saber que puede disponer a voluntad del Monasterio de El Escorial.

En todo caso, y como digo, este pequeño texto, apenas tres párrafos, nos lleva a una España que no fue (y tal no habría podido ser nunca), pero que habría sido digna de ver y visitar, aunque tal vez no de habitar: no deja de dar la impresión de que ahora, setenta años después de que Antonio Palacios soñara con este Madrid futurista, no se parecería a la Metrópolis de Fritz Lang, ni al de Siegel y Schuster, sino a pesadillas de aire acondicionado del tipo Gattaca o La isla.

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4 Comments:

Blogger Ana Cosque said...

Qué obras tan distintas las de estos dos paisanos gallegos que nombras!

16 de noviembre de 2011, 23:03  
OpenID eleternoaprendiz said...

Ojiplático me he quedao O_O. Oye, esa conferencia la plasmarás en el blog, ¿verdad? ;-)

17 de noviembre de 2011, 9:01  
Anonymous Carneiro said...

No os desespereis. Queda todavía un poco de tiempo para convencer a Gallardón de construir la Gran Vía Aérea (simpático nombre).
Hay que vendérselo como si fuera su último y muy necesario regalo infraestructural para los madrileños, que tanto lo quieren y le echarán de menos mientras construye la también muy necesaria estación lunar para el ministerio de defensa.

17 de noviembre de 2011, 12:47  
Blogger Alfonso Merelo said...

Aplausos enfervorecidos. Que cosas piensa el personal¡oiga! ¡Una Avendia triunfal desde el ecscorial rascacielos pilares para una autopista! Es que...

18 de noviembre de 2011, 9:37  

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